Disclaimer: Los personajes e historia original son sacadas de la genial mente de Stephenie Meyer y sus libros "Twilight", yo soy solo una simple mortal con algo de tiempo e imaginación.

Gracias por los reviews del capitulo anterior, me alegra inmensamente que hayan habido 6 reviews, y gracias por los favoritos y los alerts .

Saludos.

Chanel Valjean

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"Treinta de Enero"

Tercera parte

Me dirigí a mi habitación, me vestí como habitualmente lo hacía para las cacerías, con ropas oscuras que facilitaran mi mimetización en la noche, me crucé la correa de la escopeta a la espalda y cargué la ballesta de Corbeus en mi mano derecha aún envuelta en un manto, las capsulas que me había dado las guardaba en un pequeño bolso que ajusté a mi cintura, me tomé unos momentos para sentarme en la cama y observar la habitación. Me encontraba en una encrucijada demasiado cruel, Claire no iba a acompañarme ¿Cambiaban mis planes por eso? ¿Debía partir solo? ¿Debía posponer todo? Esa última idea me parecía poco agradable, desde hacía mucho tiempo que tenía todo estipulado y la trágica forma de ver como se iban desmoronando mis propósitos me desconcertaba y sumía en una profunda agonía. ¿Podría afrentar todo solo? Cuanta frustración sentía en esos momentos por hallarme ante tamaña disyuntiva.

Observe cada rincón de mi habitación con detenimiento, si todo salía como lo había planeado desde un principio no volvería a verla en mucho tiempo, al menos el tiempo suficiente en que lograra asentarme en otro lugar y alcanzara mis proyectos más añorados, como estudiar Medicina, cosa que junto a Leopold no iba a poder concretar, es por eso que me había impuesto un propósito, volvería a ver a mi padre una vez que ya estuviese con mi propia vida armada, cuando él no pudiese interferir en mis decisiones de ninguna manera, volvería y lo enfrentaría. Nunca se me pasó por la mente abandonar a mi padre para siempre, aunque fuese un hombre de un actuar bastante reprochable jamás dudé en mi afecto hacia él, era mi padre, y no lo iba a olvidar.

Al salir de casa el frío fue como una bofetada en mi rostro, sentí como mil agujas se me clavaron en la piel descubierta, suspiré fuertemente y un gran vaho de vapor salió de mi boca. Me dirigí a la parte trasera de la casa, hacia el establo donde estaba uno de los dos caballos que teníamos, el de color café oscuro era el que me pertenecía, había sido mi compañero por los últimos dos años, había sido regalo de un feligrés de la iglesia de Leopold, lo monté con rapidez y salí en trote por las ya oscuras y nevadas calles de Londres.

Mientras cabalgaba por los silenciosos pasajes me percaté de la calma inusual de aquel día, quizás si hubiese tenido la cabeza mas despejada, mi sexto sentido me habría advertido que algo verdaderamente extraño ocurría, pero mis pensamientos eran una avalancha interminable de situaciones que mantenían mi mente en una especie de burbuja de lo que realmente estaba ocurriendo a mi alrededor. Claire no me seguiría, lo cual había mellado fuertemente todas mis esperanzas de un futuro junto a ella, tendría que partir solo… y eso me perturbaba, sabía que a Corbeus no le agradaría la idea de que me fuese completamente solo en mi "aventura personal", como solía llamarle a mis planes, pero una parte de mi estaba decidida a abandonar Londres y comenzar a vivir mi propia vida, tal ves retrasaría el viaje unos días albergando la esperanza de convencer a Claire, pero dudaba mucho que fuese a cambiar de parecer después de la conversación de aquel día, de todas formas la mujer a la cual yo amaba no era la que habían visto mis ojos ese 30 de Enero… me invadía una sensación de amarga decepción y el verme en una dilema como aquel, sin saber que decisión tomar, hacía que en mi interior surgiera una desagradable sensación de desamparo.

Cuando llegué a la taberna de Golliard, a eso de las 7 de la tarde, ya varios hombres me esperaban con armas en mano, me detuve junto a ellos y bajé del caballo con rapidez, uno de los hombres, Bastien Williams, se acercó a mí de inmediato.

- Carlisle tenemos que hablar- me miró con el rostro serio- a solas…

Noté su semblante preocupado por mucho que se empeñara en ocultarlo con esa mascara de seriedad, asentí con la cabeza y caminé entre los hombres que participaban en mi grupo mientras seguía a Bastien al interior de la taberna. Un fuerte olor a licor invadió mis sentidos, miré a mi alrededor del reducido local, estaba vacío a excepción de otras 2 personas que nos esperaban sentados en una mesa, ambos hablaban en voz baja y se detuvieron en cuanto nos vieron acercarnos, eran Golliard Talbot el dueño de aquella taberna, un hombre bonachón, de cejas espesas y ojos profundos, quizás una de las personas más fuertes que he visto en mi vida, ese hombre tenía un don excepcional…y a su lado Baptiste Bertier, un francés que vivía hacía varios años en Londres, muy hábil con las armas e inteligente estratega; al contrario de Golliard, Baptiste era de contextura atlética, rasgos finos y aristocráticos, no era desconocido para mi que Baptiste había pertenecido a una familia noble francesa y que había huido a temprana edad, me sonrió con amabilidad como siempre lo hacía, le correspondí el gesto con cortesía.

- Los hombres están asustados Carslisle- dijo Golliard sin preámbulos- después de la última cacería varios de los nuestros cayeron…

Asentí con la cabeza en silencio unos segundos, luego los mire a los tres firmemente.

- Ahora las cosas serán distintas, sabemos donde están esas criaturas, tenemos un plan de ataque, no nos pillarán desprevenidos esta vez Golliard- respondí con voz seria.

- No podemos permitirnos un error como el anterior…- añadió Bastien.

- No habrán errores esta vez, debemos proteger a nuestros hombres y encargarnos de las bestias- dije con seguridad, aunque una parte de mi no estuviese completamente convencido.

- No es momento de dudar ahora compañeros- interrumpió Baptiste con su usual calma- no es momento de acobardarnos ahora… ni mucho menos de comenzar a perder el tiempo con discusiones inútiles, tenemos una tarea y se que ninguno de nosotros disfruta haciéndola, por lo que mientras más rápido terminemos con esto, mejor- añadió.

Los tres restantes lo miramos en silencio. Golliard bufó como gesto de rendición, Bastien solo calló. Tragué saliva en grueso, detestaba que por culpa de los altos círculos fuésemos obligados a cumplir esta nefasta tarea, lo sentía por Golliard, por Bastien, por Baptiste y por todos los otros hombres que estaban afuera aguardándonos, ellos no querían ser parte de esto, ellos temían por sus vidas, y con razón… teníamos estrategias de ataque, pero concretamente no sabíamos a que nos enfrentábamos, si hubiese sabido a lo que exponía a mis hombres en esa noche jamás los habría mandado a llamar… aún pesa en mi conciencia las almas que perecieron aquella noche.

- Repasemos los planes- dije luego de unos segundos de silencio- Llegaremos por distintos flancos hasta la entrada de esa alcantarilla, los rodearemos. Baptiste llegará con su grupo por el lado Norte; Golliard, tú por el lado Sur, Bastien por el Oeste y yo por el lado Este. Incursionaremos los alrededores hasta llegar a la alcantarilla principal, nos reuniremos en la entrada de aquella alcantarilla, entraremos por grupos, Golliard y Bastian entrarán primero mientras nosotros vigilamos, luego entraremos nosotros. No debemos olvidar que hay una posibilidad de que estén sobre aviso, si nos están esperando fuera de su guarida entonces los planes cambian, no nos separaremos y atacaremos en grupos, JAMAS solos ¿Entendido? Los hombres con las antorchas necesitan ir junto a nosotros, no deben perderlos de vista, no separen vuestros grupos y procuren que lleguemos todos juntos a la entrada de la alcantarilla.

Miré los rostros de los 3 hombres que me escuchaban, podía sentir su miedo, pero al mismo tiempo sentía su inmenso coraje y compromiso con la labor que estábamos a punto de hacer, eran hombres de honor y sabían que jugaban sus vidas en cada cacería, aún así seguían acompañándome en esta nefasta tarea. Me quede en silencio uno segundos antes de añadir una última orden.

- … Si las cosas no salen como estipulamos accionen la retirada inmediatamente, no nos daremos el lujo de perder más hombres… ahora ¡En marcha!- dije con fuerza mientras Golliard se paraba dando un golpe fuerte con su puño en la mesa.

Bastien y Golliard se adelantaron a la salida, cuando estaba dispuesto a seguir sus pasos una mano en mi antebrazo me detuvo, quedé a medio voltear.

- Sabes que te seguiría hasta el mismísimo infierno de esas criaturas Carlisle- dijo Baptiste en voz baja pero segura.

Lo miré fijamente y un sentimiento de gratitud se hizo latente hacia el hombre con el que me encontraba.

- Hemos cazado en el mismo grupo los últimos 4 años…- añadió- hemos logrado muchas victorias y hemos salvado a quienes fueron culpados injustamente…

Asentí en silencio, instándolo a continuar, aún no vislumbraba hacia donde iba con sus palabras.

- Pero ahora las cosas son distintas Carlisle… este es el primer grupo numeroso que nos topamos en la mitad de la ciudad… sabes que no saldremos todos vivos de esto, aún así venzamos.

Apreté la mandíbula por la frustración de saber que sus palabras eran certeras.

- Si es necesario sacrificarme por salvar a mis hombres lo haré Baptiste, que no te quepa duda- dije mirándolo fijamente, Baptiste sonrió con desgano.

- Jamás he dudado de tu valentía querido amigo, y es por eso que te advierto que tus actos heroicos los guardes para otra noche Carlisle- lo miré sin comprender- hombres como tú no abundan en estas tierras compañero… si tu pereces, los hombres se quedan sin líder, sin ti a la cabeza estamos perdidos y lo sabes.

- ¿Me estas pidiendo que deje al resto morir mientras salvo mi pellejo?- pregunté con algo de enfado en mi voz.

- Te estoy diciendo que tengas mucho cuidado hoy Carlisle- respondió Baptiste sin alterarse- hoy podemos perecer todos los cabecillas pero no tú… no un hombre de tu naturaleza…

Arrugué el ceño ante sus extrañas palabras, él tomó mi hombro con su mano mirándome de frente.

- Estaré en tu retaguardia- replicó con voz seria mientras se alejaba a paso rápido hacia la salida, siguiendo a los otros dos.

Me quedé unos segundos en silencio apoyado en la mesa en la que acabábamos de conversar, las palabras de Baptiste se repetían de manera dolorosa en mi interior, no iba a dejar que otros perecieran, era mi responsabilidad esa cacería, no iba a dejar morir a más hombres, padres de familia, hijos, hermanos… de pronto sentí como una llama se desquiciado coraje se encendía dentro mío, yo era el único que no tenía nada que perder, Claire me había abandonado y mis planes se habían desmoronado, aún no tomaba una decisión sobre si partiría solo… decidí que si salía con vida esa noche lo meditaría junto a Corbeus, lo importante en ese minuto era proteger a mis hombres.

Me ajuste la escopeta en la espalda y seguí con paso firme a Baptiste que acababa de salir de la taberna, tan pronto lo seguí el viento dio de lleno en mi rostro, un viento gélido, con olor a nieve y barro, un viento que se había tomado todos los rincones de la ciudad, reinando en absoluta hegemonía, obligando a los londinences a refugiarse en sus hogares. Éramos alrededor de cincuenta hombres que nos hallábamos ahí esa noche, produciendo una peculiar escena, los hombres encapuchados se desdibujaban como sombras en contraste con la blanca nieve, los caballos se movían inquietos lanzando pequeños relinchos, Golliard ya se hallaba montado en su caballo y Bastien se encontraba con su grupo ultimando las estrategias, Baptiste sostenía una escopeta en su mano derecha y enviaba instrucciones a sus hombres, me volteé hacia mi grupo que me esperaba expectante.

- Rodearemos la ciudad y nos acercaremos a la alcantarilla por el lado Este, John tu irás conmigo a la cabeza, los hombres con antorchas irán detrás mío, el resto del grupo se agrupa en parejas, no nos separaremos por ningún motivo.

Todos asintieron y se dirigieron a sus propios caballos, los sonidos de las escopetas con las balas listas se convirtió en un extraño zumbido, me subí a mi caballo, tome la escopeta de mi espalda y la enganché en la montura entre mis piernas, lista para usarla en cualquier momento, la ballesta de Corbeus estaba bien sujeta al otro lado de mi montura. Vi a John situarse junto a mí en su caballo.

- Señor…- me dijo a modo de saludo, sonreí, John era el más joven de mi grupo, no tendría más de unos 17 años, se había sumado a los cazadores hacía un año por necesidad de dinero, y porque Leopold le dijo que si participaba en las cacerías dejaría que su familia estuviese en el albergue de la abadía, y al tener una familia de 8 integrantes esa propuesta fue inmediatamente aceptada por él. Le había tomado especial cariño a John Kant, en el tiempo que lo conocía no podía evitar considerarlo como un hermano menor, siempre protegiendo su retaguardia… es por eso que John iba junto a mí, porque no lo perdería de vista aquella noche.

- ¡Al Este!- grite con fuerza mientras impulsaba mi caballo con fuerza en la dirección dicha, inmediatamente mis hombres me siguieron, la cacería había comenzado…

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Si has leído hasta aquí, gracias. ¿Qué te pareció el capítulo? ¿Tienes dudas sobre algo? ¿Algún personaje? ¿Te agrada como voy dirigiendo la trama? ¿Te desagrada?

Ojala me dejaras un review para conocer tus opiniones.

¡Dios! Me veía en la obligación de editar esta parte, tenía listo el capitulo para subir desde hoy en la mañana, pero acabo de llegar a mi casa y tengo que contarlo… ¡Fui pseudo asaltada! Creo que estoy sufriendo un serio "síndrome de Bella", porque es la segunda vez que me intentan de asaltar en la calle en menos de… ¿3 meses?¡ Ahora un sujeto que me agarró del brazo y trato de robarme! ¿Qué hice? Forcejeé, lo insulte y lo pateé en los testículos… y Salí corriendo a más no poder y no me detuve hasta mucho después de haber escapado del sujeto… en serio que estoy planteándome seriamente el andar con un spray de pimienta o algo del tipo, creo que soy un imán para atraer los problemas… ¬¬… y no hay ningún Edward Cullen que me salve de ellos… lamentablemente xD. Por suerte me di cuenta que mantengo siempre la calma, lo cual ha sido beneficioso, porque paralizarse sería lo peor, pero no, al menos yo como que me activo y la adrenalina me vuelve totalmente perceptiva y actúo con frialdad, digamos que discrepo mucho de ser una "damisela en apuros" sin poder de defensa. En fin, eso sería… mensaje para las chicas que lean esto: ¡No se paralicen en situaciones de peligro! siempre es importante mantener el estado alerta y la mente clara y despejada para correr, golpear o lo que sea.

Besos

Nos leemos en la próxima parte. )

Chanel Valjean