CAPITULO 2

Encuentros inesperados

En la cocina del palacio, una sirvienta corría por los pasillos volteando a todos lados en busca de una persona. Su carrera la llevó hasta la cocina donde se detuvo casi resbalándose.

-¡Aneko-sama! ¿Alguien ha visto a Aneko-sama?- preguntó a pesar de la falta de aliento

-¿Qué pasa?- cuestionó tranquilamente la samurai de ojos azules apareciendo detrás de ella cargando dos sacos de arroz sobre su hombro, otra sirvienta iba con ella cargando un saco más. La primera suspiró tranquilizándose.

-La he estado buscando por todas partes. Hiromasa-sama me dijo que usted iría a buscar pelea si se le dejaba sola-

-¿Buscar pelea?- Aneko le pasó por un lado y puso los sacos de arroz sobre una mesa –que yo recuerde no hay samurai en esta ciudad con quien no haya peleado ya. Ganarles de nuevo no tiene ningún chiste-

- Como no la encontraba por ninguna parte ya empezaba a pensar que se había ido a pelear contra alguno de los ninjas que llegaron hoy-

-Por mí que los ninjas se vayan al diablo.- bufó cruzándose de brazos y recargando su cuerpo en el borde de la mesa.

-Esto… Sumire-chan, Aneko-sama solo me estaba ayudando a traer el arroz- intervino la otra chica

-¡¿Y por qué tienes a una honorable samurai acarreando arroz?!-

-Yo me ofrecí por que ninguno de los otros imbéciles que se hacen llamar samurai lo hace- interrumpió Aneko de mala gana –si esto es todo en lo que puedo ayudarles hoy, me retiro- se enderezó y caminó a la puerta

-Perdón por las molestias-

-No te preocupes Mitsuki-chan. Sumire-chan, mas vale que ese arroz este listo pronto o tus superiores se molestarán-

-Sí. Gracias Aneko-sama- tras esto Aneko les sonrió y salió –Dios, que diferente se ha vuelto-

---/----/---/----/---

Mientras tanto, un ninja de cabello plateado caminaba por las calles de la ciudad buscando como regresar al castillo y fijándose en las personas a su alrededor en caso de reconocer a alguien. Vio a varios samurais yendo y viniendo de una misma dirección así que fue por esa ruta. Para su decepción se trataba de una calle llena de bares y cantinas por la que no muchos civiles iban.

-Así será más fácil encontrarla- pensó –pero más difícil hablar con ella-

-¿Me buscabas, Kakashi-san?- dijo una voz detrás de él, tan fría y llena de rencor que hasta le dieron escalofríos. Se volteó lentamente, y se encontró con un par de ojos azules.

-Hola, Aneko-chan-saludó amablemente, cuando en el interior se moría de los nervios. La samurai tan solo sonrió.

-No te pongas nervioso Kakashi-san. No voy a hacerte nada. No todavía- La mirada de la chica cambió a una más seria, pero preocupada a la vez.-ha pasado mucho tiempo ¿no es así? Se que te sueles retrasar, pero 16 años me parece demasiado-

-Ocurrieron muchas cosas…-

-No me interesan tus motivos Kakashi-san, solo quiero que me respondas una cosa: ¿que fue lo que pasó con ellos?-

-Aneko-chan- Kakashi bajó la vista- Lamento no haber venido antes, pero es que Hokage-sama me dijo que...-

-¿Hokage-sama?-lo interrumpió la chica-¿entonces mi padre aún esta vivo?-

-No. Lamento decirte que tanto el tercer hokage, como el cuarto hokage han fallecido.-

-Ah, debí suponerlo.- suspiró llevandose una mano a la frente –no me llega mucha información certera de Konoha- miró al suelo mientras movía un mechón de cabello hacia atrás -¿qué pasó con mis padres?- se atrevió a preguntar regresandole una mirada fría.

- Yondaime-sama, sacrificó su vida a cambio de derrotar al Kyuubi. Y Sandaime-sama murió hace poco peleando contra Orochimaru-

-¿Y mamá? ¿Ella está…?-

-Muerta también-

-Ya veo…- desvió la vista tratando de mantener su actitud fría

- Realmente lo siento mucho… hubiera venido antes pero…-

-No importa-dijo esbozando una sonrisa –tras tanto tiempo algo así era de suponerse. A los samurai no nos dicen mucho sobre esos asuntos, pero tampoco soy tonta como para no darme cuenta de esas cosas… ya es tarde y mañana salimos a misión, será mejor que descanses- dio la vuelta y se fue corriendo dejando al ninja copia con un nudo en la garganta y maldiciéndose a sí mismo… físicamente, especialmente en los ojos, realmente se parecía a su maestro y era como verlo a él detrás de ella reclamándole sus errores.

----/---/----/---/----

Al día siguiente, cuando el señor Iwata preparó todo, salieron hasta Konoha. Aneko y Hiromasa iban a cada lado del señor, Sai, el equipo de Kojime y Kakashi iban enfrente; atrás iba el equipo de Hideaki. Naruto y Sakura iban a la derecha junto con Hiromasa, y a la izquierda iba Hideaki con Kojime a un lado de Aneko. Los chicos conversaban con Iwata mientras los demás adultos hablaban solo para responder unas cuantas preguntas y dar indicaciones.

-Creí que todos los samurai eran hombres- comentó Sakura viendo a Aneko con curiosidad tratando de hacer conversación pero la mujer simplemente la ignoró por lo que Hiromasa tuvo que responder.

-Aneko-san es la única mujer en nuestra ciudad que trabaja como samurai- explicó.

-¡Eso es discriminatorio!- intervino Hio

-No, es solo que las mujeres normalmente deciden dedicarse a otras cosas. En nuestra sociedad una mujer peleando como samurai no es muy bien visto.-

-¿Entonces por qué lo hace?- preguntó Hiomi, entonces Hiromasa volteó a ver a la castaña esperando una respuesta.

-Me gusta pelear.- respondió calmada lo cual sorprendió a la mayoría de los presentes, incluido Kakashi.

-A…Aneko-chan, creí que tu mayor deseo como samurai, igual que el resto, era proteger a la familia real. Después de todo ellos te aceptaron en su casa cuando no tenías donde ir.-

-¿Desde cuando soy como el resto?-

-…Buen punto-

Esa noche, decidieron pasarla en un pueblo. Al señor Iwata le dieron la mejor habitación de todas en el hotel. Los ninjas se repartieron las habitaciones igual que antes, Aneko y Hiromasa se mantuvieron vigilando la puerta de Iwata. Otra cosa que llamó la atención de los ninja fue que los samurais no probaron bocado durante la cena y nunca se apartaban de su jefe, pero ninguno quiso preguntar nada dado que realmente no conocían las tradiciones de un samurai. La siguiente mañana continuaron con su camino.

-Kakashi-sensei, últimamente has estado muy extraño ¿te sientes bien?- preguntó Naruto al ver que su sensei tenía pocos ánimos.

-Estoy bien Naruto, no te preocupes.-

De pronto un viento muy fuerte sopló en dirección a ellos y escucharon tierra moviéndose en la retaguardia del grupo.

-¡Aaaaah! Hideaki-sensei! ¡Yuri y Hiomi desaparecieron!- gritó Hio cuando el viento se calmó y pudo mirar a sus espaldas

-Demonios- exclamó el sensei- Nobuhiro, Hio y yo iremos a buscarlas, ustedes continúen.

-Espera, nosotros también vamos-interrumpió Kojime- Kakashi-san, Aneko-san, Hiromasa-san, ¿podrían quedarse con el señor Iwata? Los alcanzaremos luego.- los aludidos asintieron y el grupo se fue hacia el bosque.

-Kakashi-sensei ¿cree que estén bien?-pregunto Sakura

-Yo quería ir - se quejo Naruto gruñendo luego.

-Nuestra misión principal es proteger a Iwata-san, si van mas personas de la cuenta estaríamos dejándolo desprotegido.-

-Lo entiendo pero ¿qué tal si necesitan ayuda?-

-Si necesitan ayuda la pedirán.- intervino Aneko dejando a Naruto sin nada más que decirle.

Hiomi, y Yuri habían sido atrapadas gracias a un jutsu de tierra que las tragó del suelo y las movió hacia la entrada de una cueva, ahí un sujeto les tocó la nuca y con alguna técnica consiguió paralizarlas. Acto seguido los otros dos tipos les vendaron los ojos.

-¿Quienes son y que quieren de nosotros?- pregunto Yuri muy exaltada.

-No les conviene saber.- respondió el raptor.

-Grr ¡suéltame ahora mismo o yo!-pero no pudo continuar, ya que la habían dejado inconsciente

-¿Que le hicieron?- pegunto Hiomi algo asustada

-Lo mismo que a ti si no te callas.- eso le bastó para entender que era mejor permanecer en silencio.

-¿Estas seguro que es bueno tomar solo a estas dos? Hay muchos otros a los que podríamos tomar como rehenes.- preguntó uno al líder.

-Con dos es suficiente. No podríamos cargar con más y tenemos que asegurarnos que el blanco llegue a la trampa.-

-Silencio los dos, hay alguien cerca.- interrumpió el tercer hombre, Hiomi pudo escuchar unos pasos.

-Por fin los encontré- dijo una cuarta voz la cual la chica reconoció.

-¡Maldición! ¿Qué hace este niño aquí?-

-Cuidado líder, es el sujeto del cual nos habló el jefe.-

-¡¿Qué?! ¡Maldición! ¡Hay que huir entonces!- la chica pudo sentir como los secuestradores se iban y la cuarta persona se iba tras ellos.

Ella no supo muy bien lo que paso, pero los sujetos no volvieron después de un rato. Así que comenzó a gritar para pedir ayuda. Unos minutos después escuchó gente en los alrededores por lo que gritó con más fuerza.

-¡Hiomi-chan!- gritaba Nobuhiro mientras buscaba, cuando de pronto vio a las dos chicas sentadas en el suelo, recargadas en la pared de la cueva.

-¡Oigan! ¡Las encontré!-gritó a los demás para avisarles, junto sus manos y aplico una serie de sellos -¡kai!- usando su chakra liberó a ambas de la parálisis a la cual evidentemente habían sido sometidas.

–Gracias Nobu- dijo Hiomi al poderse mover luego que el chico la desató, Nobuhiro cargó a Yuri puesto que esta no estaba consciente. Se apresuraron a reunirse con el grupo de búsqueda.

-¿Que pasó? ¿En donde estaban?-preguntó Kojime muy preocupada.

-Las encontré dentro de una cueva.- respondió Nobu

-¿Encontraste a alguien mas?- cuestionó Hideaki

-No, solo a ellas... –

-¡Hiomi! ¿Que pasó? me tenias muy preocupada- lloró Hio abrazando a su hermana hasta casi ahorcarla.

-Me secuestraron unos sujetos muy extraños, pero estoy bien, un chico nos rescató-respondió ella tratando de respirar.

-¿Un chico? ¿Como era?-preguntó Iwata.

-Pues...no lo vi y tampoco supe nada sobre los secuestradores… aunque su voz me sonó a la de Sasuke Uchiha.-

-¡¿Sasuke?!- exclamaron Naruto y Sakura a la vez.

-Oigan ¿no es ese el ninja que se fue de Konoha hace tres años? ¿El sobreviviente del clan Uchiha?-dijo Akio tratando de recordar algo sobre él

-Sí, creo que lo vi durante un examen chuunin.-comentó Kojime

-No estoy segura que sea él, pero como me tocó conocerlo en la academia me pareció reconocer su voz -agregó Hiomi.

-Bah, eso comprueba que los ninjas de Konoha no son confiables- interrumpió la samurai Aneko volteando hacia otro lado algo irritada.

-¡Los ninjas de Konoha somos bastante confiables! no tienes por que decir eso solo por un ninja que se fue- gritó Naruto llamando la atención de Aneko

- ¿Qué pruebas tienes de ello? niño tonto-

-¡Es mi amigo y sé que podré ayudarlo!-

-Aspiras a demasiado. Hay cosas imposibles en este mundo-

-¡Ya veras que lo lograré! No importa cuanto me tome. ¡Debo poder hacerlo si voy a convertirme en hokage algún día!-

-¿Qué sabes tú sobre ser Hokage?- gritó Aneko esta vez realmente furiosa apuntando a Naruto con su espada; daba miedo. Iwata fingió toser para llamar la atención de ambos.

-Será mejor que continuemos. No quiero que lleguemos tarde, ni mucho menos que alguna persona se aproveche de que estamos peleando entre nosotros- sugirió Iwata y continuaron con su camino. Había mucha tensión en el ambiente... Sakura angustiada por Sasuke, Hio preocupada por el bien de Hiomi, Naruto y Aneko en una constante batalla de miradas, y los demás temiendo que se desatara otra pelea entre ellos dos.

Después de un camino que les pareció eterno llegaron a la aldea de Konoha.

- Muchas gracias por acompañarnos hasta aquí jóvenes ninja- dijo Iwata al llegar -a partir de ahora solo necesitamos a alguno que nos lleve hasta la oficina de Tsunade-sama-sonrió

- Hideaki-san, Kakashi-san y yo tenemos que llevar el reporte de la misión, así que podemos guiarlos hacia allá- sugirió Kojime-sensei.

-Se lo agradeceríamos -dijo Iwata-san, y los tres jounin los acompañaron hasta la oficina de Tsunade mientras los otros se iban a sus casas.

--/---/--/---/--

-Esa Aneko es una persona muy desagradable- se quejaba Naruto mientras acompañaba a Sakura, Sai se había separado de ellos minutos atrás -¿decir que los ninjas de Konoha no somos confiables? ¡bah! ¡Que grosera!- se quejaba Naruto mientras caminaba con Sakura.

-¿Tan solo piensas en eso? Naruto, Sasuke estaba en las cercanías, me pregunto que estará haciendo, eso es más importante.

- Por supuesto que Sasuke me preocupa, pero también siento ganas de demostrarle a esa Aneko que está equivocada. Tendremos que ir a hablar con la vieja Tsunade para que nos deje ir a buscar a Sasuke.-

--/---/--/---/--

-Gracias por acompañarme hasta aquí-agradeció el representante al llegar a la oficina de Tsunade-sama - Aneko-chan, Hiromasa-kun, pueden retirarse, conozcan la aldea, diviértanse un rato, si los necesito los llamaré.-

-Pero señor ¿que tal si lo atacan mientras vuelve a la posada?-preguntó Hiromasa aun preocupado

-Estaré bien, ustedes son jóvenes aun, vayan a divertirse.- y cerro la puerta.

-Bueno, yo me iré a los bares, a ver si alguna chica quiere salir conmigo, ya que tú nunca quisiste hacerlo...-Hiromasa se dio la vuelta

-Dudo mucho que alguna chica de Konoha quiera salir con un simple samurai como tú teniendo tantos ninjas a la mano- se burló Aneko

-Mira quien lo dice, señorita "los ninjas de Konoha no son confiables"-

-Mas te vale que cuides tus palabras Hiromasa, soy por mucho más fuerte que tú-

-Sí, sí, ya sé, nos vemos pronto- se despidió marchándose.

-Mph, samurai estúpido- murmuró Aneko yéndose por otro lado, pero al cruzar la esquina del pasillo, se encontró con alguien que la esperaba.- ¿Kakashi-san? ¿Que haces tu aquí? ¿No deberías estar entregando el reporte de tu misión?-

-Ya lo hice, y de paso quise venir a hablar contigo de algo importante-

-¿Algo importante? si se trata sobre tu alumno, Naruto, no me interesa.-

-Yo creo que sí te interesara. Naruto y tú se parecen más de lo que crees.-

-¿Que nos parecemos? explícate mejor.-