CAPÍTULO 4
La batalla en el bosque
Los preparativos para el festival habían comenzado, Tsunade encargó varias misiones a los ninjas, para que todo estuviera preparado a tiempo.
El grupo de ninjas asignados a vigilar a Iwata continuó con su labor, sin embargo debían de vigilarlo en grupos de cuatro, para no llamar tanto la atención.
Esa mañana, era el turno del equipo Kakashi para vigilar.
-Creo que hoy tendrán el día libre chicos. El señor Iwata y Hiromasa se fueron a tomar unas copas ayer, y ahora no se sienten muy bien que digamos.- explicó Aneko, parecía estar disculpándose por sus superiores pero los chicos realmente dudaban que de eso se tratara. –hoy puedo quedarme todo el día al pendiente de ellos. No se preocupen.-
-¿De qué estas hablando? No puedes encargarte tú sola. La misión es protegerlos, no cuidarlos- renegó Naruto cruzando los brazos.
-Cálmate Naruto, puedes considerarlo como un descanso- propuso Sakura
-Sí, al menos tú no eres el que debe de cuidar de un par de borrachos.- gruñó Aneko
-Si no te gusta entonces deberías irte.- sugirió Naruto
-Ojalá pudiera, pero esta es mi obligación.-
- Pero Naruto tiene razón, no es bueno que te quedes sola- agregó Kakashi
-No creo que los cuatro sean necesarios- dijo Aneko viéndolos de soslayo
-Yo me quedo, hoy no tengo nada que hacer- se ofreció Sai
-No lo sé ¿estas seguro?- preguntó Sakura. Claro que Sai era fuerte, pero estar a cargo de la protección de tres personas sería demasiado
-Que se queden Sai y Naruto entonces- sentenció Kakashi
-¡¿Qué?! ¡Yo no voy a quedarme cuidando a dos borrachos y dos niños!- Aneko le alzó la voz
-Dijiste que no necesitabas de cuatro personas, pero uno solo es poco, así que deben de quedarse dos. ¿O prefieres que yo también me quede aquí?-
-Está bien, esta bien, quédense un rato.- contestó Aneko inmediatamente cruzando los brazos evidentemente irritada.
-Bueno, pues nosotros nos vamos, adiós- se despidió Kakashi yendose, y Sakura tras despedirse lo imitó.
Unos minutos después, los tres seguían frente a la puerta del cuarto.
-…Y así es como me convertí en ninja.- Naruto concluía con una larga historia
-Vaya, debe haber sido difícil pelear con Kakashi- bufó Aneko mientras jugueteaba con el cordón de su katana
-Sí, aún no se me olvida lo que me hizo ese día- dijo él recordando la técnica de Kakashi "los mil años de dolor"
-Debo suponer que es fuerte, después de todo tuvo un gran maestro- dijo la samurai para sí misma
-¿Tuvo un gran maestro? ¿Como sabes eso Aneko-san?-
-Bueno pues…- Aneko desvió su vista hacia otra parte pensando en que responder. Había cometido un gran error al comentar eso, el mejor para decirle la verdad era Kakashi, y no ella, eso era seguro. Aneko no podía mentir, iba totalmente contra su moral, así que, debería decir la verdad a medias – cuando yo era pequeña viví en esta aldea, pero durante una situación muy peligrosa mi padre me envió a la capital del país para mantenerme a salvo. Desde entonces no supe nada de él hasta hace unos días, que me enteré de que murió en combate-
-Lo lamento mucho...-
-¿Por eso tanta desconfianza con los ninjas?- intervino Sai
-Supongo que era por eso.- sonrió Aneko – además Naruto me recuerda a él, tienen rostros muy parecidos-
-O sea que conociste a Kakashi-sensei cuando era joven ¿verdad? ¿Quién era su maestro?- preguntó Sai, quien recién se había interesado en la conversación
-Su maestro…bueno, pues su maestro fue el cuarto hokage- respondió tranquilamente, como si fuera de lo más natural -vaya, veo que te sorprendiste.- notó la expresión sorprendida de Sai
- Es increíble. Con razón es tan fuerte- añadió admirado. Naruto ya lo sabía así que no fue mucha la sorpresa para él.
En eso, Hiromasa salió de la puerta contigua. Despedía un fuerte olor a alcohol y caminaba tambaleándose, se acercó a Aneko pasándole un brazo por los hombros y acercándola hacia si.
-Oye… hip… Aneko-chan…¿qué tal si aprovechamos que no hay nadie aquí y nos escapamos juntos? Hip…si te casaras conmigo yo podría hacerte muy feliz ¡hip! Y nadie nos molestaría-
-Usted ya está casado-
-Pero tú no-
Ella se limitó a golpearlo en la nuca ligeramente para dejarlo inconsciente. Naruto se escamó por la forma tan rápida y fría en que lo hizo mientras que Sai no mostró reacción alguna.
-Lo llevaré de regreso a su cuarto- anunció la castaña apoyando el cuerpo de Hiromasa en sus hombros.
-Es más fuerte de lo que creí- dijo Naruto una vez que ella entró al otro cuarto pensando en lo difícil que le debería ser a una mujer promedio cargar un cuerpo como el de Hiromasa.
-No la subestimes. He leído información sobre ella, es una samurai bastante hábil, puede cortar la cabeza de un hombre en un solo movimiento y tiene fama de ser muy precisa en sus ataques-
Sai lo decía tranquilamente, pero el pensar en que una persona pudiera hacer rodar cabezas con tanta facilidad perturbaba a Uzumaki.
-Ya se tardó mucho- pasados unos minutos, Sai se acercó a la puerta donde los samurais habían entrado. La abrió sólo para descubrir que no había nadie. Naruto se asomó y alarmado corrió hacia la otra habitación.
Iwata ya no estaba ahí.
Al ver esto, ambos ninja se asomaron por la ventana. Lograron notar un par de sombras que saltaban de techo en techo y las siguieron de inmediato.
Cuando ambas figuras se dividieron, los de Konoha hicieron lo mismo para no perder a ninguno.
Arrojaron kunais, shuriken, Sai incluso envió a sus criaturas pintadas a detener a su perseguido, sin embargo esquivaron todo.
La persecución se prolongó hasta el bosque. Cerca del río, el sujeto que Naruto seguía bajó a los dos que llevaba en brazos.
-¡sueltalos inmediatamente!- le ordenó Naruto.
-lo siento, pero no puedo. Estos dos son importantes para mi misión.-
Otros dos sujetos llegaron y se llevaron los cuerpos inmóviles. Naruto trató de seguirlos, pero el otro se le adelantó dándole un puñetazo en la cara.
-hace mucho que no nos enfrentamos-
Naruto de pronto reconoció esa voz.
-¿Kabuto?...Así que estabas aquí- dijo Naruto con un tono bastante serio, algo muy extraño en él. – No se que planees, pero deja a Aneko-san y a Iwata-san en paz.
-no puedo hacer eso.
-parece que no tenemos opción.- suspiró Naruto sacando un kunai. –Debo de ayudarlos- Comenzó a correr hacia Kabuto con el kunai en la mano, pero el chico activó su sharingan y lo esquivó, Naruto en un movimiento rápido lanzó unos shuriken, que el villano bloqueó con su kunai.
Mientras tanto, Akio y Katsuo, estaban descansando de su entrenamiento en el bosque, bueno, más bien Akio entrenaba y Katsuo solo descansaba.
De pronto, Katsuo de levantó.
-¿qué pasa Katsuo? ¿Tienes hambre?
-Akio, debemos ir al río. – dijo dirigiéndose rápidamente hacia allá.
Llegaron donde estaban los otros ninjas. Estos lo notaron, y arrojaron unos shuriken, pero Katsuo los bloqueó con su kunai. Akio aprovechó para patear a uno dejándolo inconsciente y su compañero fue con el otro, noqueándolo de un puñetazo.
-buen trabajo chicos- felicitó Kakashi llegando de repente con otros ninjas inconscientes sobre sus hombros.
-¡Kakashi-sensei!- exclamaron ambos sorprendidos de verlo ahí -¿Qué hace aquí?- preguntó Akio.
-He estado vigilando a Iwata-san y los demás desde hace rato. Estos tipos me atacaron y luego Iwata-san y los samuráis desaparecieron.-
-Kakashi-sensei, siento el chakra de Naruto-kun junto con otro igual de fuerte cerca del río, y el de Sai-kun siguiendo a otro hacia el este. Estos dos tenían al señor Iwata, supongo que los otros llevan a alguien más- afirmó Katsuo
- Iré a investigar, ustedes avisen a la Hokage y traigan al resto del grupo.- pidió Kakashi, los chicos obedecieron de inmediato así que él pudo irse tras atar los cuerpos a un árbol.
Avanzó por el bosque hasta llegar a un claro, detuvo su marcha al ver un charco de sangre, se preguntaba a quién pertenecía cuando vio que Aneko se acercaba, con una herida bastante grave en el brazo.
-Aneko-chan ¿estas bien? ¿Qué ocurrió aquí?- preguntó el jounin, pero la chica permanecía callada y mirándolo vaciamente. -¿Aneko?- repitió al ver que no había respuesta.
Sacó su espada y corrió hacia Kakashi con intención de golpearlo, por fortuna él sacó un kunai y pudo detener el ataque a tiempo, Aneko retrocedió. Sus ojos se veían más oscuros de lo normal, Kakashi levantó la banda de su ojo izquierdo activando el sharingan, lo que le permitió ver que Aneko estaba bajo alguna especie de genjutsu.
-Aneko, tienes que escucharme, yo sé que tú no quieres hacer esto- dijo tratando de tranquilizarla, pero ella volvió a atacarlo una y otra vez, mientras él solo bloqueaba y esquivaba sus ataques. Estaba furiosa, y atacaba si descanso, si continuaba así, se desangraría por la herida de su brazo. Aneko usó su mano izquierda y de su cinturón sacó una naginata (la lanza de hoja larga que era el arma preferida de las mujeres samurai) hiriendo a Kakashi con esta en el pecho.
El jounnin saltó a un árbol, pero Aneko no dudó en tratar de seguir atacándolo, pero Kakashi utilizó un kawarimi, y apareció por detrás de ella sujetándola e impidiéndole el movimiento.
-¡suéltame!- le gritó la samurai tratando de librarse, pero Kakashi era por mucho más fuerte que ella -¡suéltame! ¿Qué no entiendes que tengo que hacer esto? ¡te aborrezco! ¡No hay nada que yo desee más que tu muerte!- Kakashi la soltó, y la golpeó en la nuca para dejarla inconsciente.
Pero la Aneko con la que estaba peleando se convirtió en humo. Era un Kage bunshin, lo cual era raro considerando que ella no podía hacer esas técnicas ninja. Kakashi supo que algún ninja lo había hecho.
Repentinamente, un cuchillo fue a encajarse en el hombro de Kakashi, dando en los ligamentos del brazo e inmovilizándolo.
Aneko apareció debajo, con su espada y la misma mirada vacía de antes.
-Todos a los que ame y conocí han muerto, deberías de morir tú también.-
-no pienso morir tan rápido Aneko-chan-
-deberías-
-nunca imagine que me odiaras tanto como para hacer esto.- comenzó a sacarse el cuchillo del hombro.
Aneko se precipitó a atacarlo, pero Kakashi la esquivó, y metió el pie para que tropezara, pero ella dio un giro rápido para atacarlo de nuevo, Kakashi saltó y se posó sobre la espada, saltó de nuevo y se colocó a espaldas de ella, dispuesto a tratar de romper el genjutsu como pudiera, pues con una sola mano no podía formar bien los sellos, pero Aneko vaciló un momento por el dolor de su herida, y se desmayó antes de que esto ocurriera.
Kakashi la atrapó con su brazo útil antes de que cayera al suelo. Se hincó, para ponerla en el suelo, pero unas agujas largas llegaron y se encajaron en puntos vitales de sus piernas.
-ja, veo que estas inmóvil Kakashi-san- se burló un joven desde un árbol algo alejado.
-Así que eras tú, Kabuto- dijo con rencor el jounnin.
-¿por qué tan molesto? ¿Solo por que esa jovencita te dijo tus verdades?-
-¿qué sabes tu de esto?
-todo, ella me lo dijo hace unos momentos cuando le aplique mi jutsu. Ha sido muy útil, y la réplica que hice de ella también.
-maldito ¿cómo te atreves?-
-Orochimaru-sama me lo ordenó, en fin, esta completamente inmóvil, creo que es hora de matarte de una buena vez. A Aneko-san le alegrara mucho- Kabuto sonrió malévolamente, y fue a atacar a Kakashi con un kunai, cuando alguien llegó e interceptó el ataque, pateando a Kabuto y tirándolo al suelo.
