Capítulo 5
La verdad sobre Naruto y Aneko
Kabuto sonrió malévolamente, y fue a atacar a Kakashi con un kunai, cuando Naruto llegó e interceptó el ataque, pateando a Kabuto y tirandolo al suelo.
-¿Naruto?- preguntó el sensei, no esperaba ver al rubio ahí
- No te preocupes Kakashi-sensei, yo me encargo de Kabuto, ¿Aneko-san esta bien?
-mejor que yo por lo menos.-
-ja, ¿así que Naruto-kun quiere proteger a su sensei y a la samurai? Como si lo merecieran.-
-¡cállate!-Naruto creó cinco réplicas, y corrió a atacar a Kabuto, pero este le esquivaba fácilmente; aunque lograra golpearlo, él tenía ventaja gracias a su técnica de regeneración.
Naruto siguió intentando desde diferentes ángulos, con varios ataques, pero parecía inútil. Lanzó varios shuriken y kunais, pero el del sonido los bloqueó
-te esmeras demasiado Naruto-kun- Kabuto golpeó a varias de sus replicas, que desaparecieron. – pero todo lo que hagas es inútil, ya he perfeccionado la técnica de regeneración, cualquier daño desaparecerá de inmediato. lo que tratas de hacer no tiene sentido. Tratas de defender a alguien que te ha mentido durante años ¿no sabes que solo terminaras haciendote daño a ti mismo?.- Uzumaki detuvo su ataque y permaneció a la defensiva
-¿de qué estas hablando?-
-Kabuto ¡no te atrevas!- le gritó Kakashi. Si era cierto que había obtenido información de Aneko entonces Naruto no debía de escucharlo. Kabuto miró desafiante al jounnin.
-¿y qué harás Kakashi-san? ¿Matarme?- Hatake maldijo por lo bajo, si tan solo Aneko no hubiera deshabilitado sus piernas… -Es increíble que no te lo hayan dicho, que Kakashi-san fue alumno de tu padre, y Aneko-san su hija mayor-
-no es posible… el maestro de Kakashi-sensei…-
-así es. El cuarto hokage era tu padre- completó Kabuto. El pequeño rubio se quedó como de piedra. ¿el cuarto era su padre? ¿y Aneko su hermana? ¿y Kakashi lo supo todo ese tiempo? No lo podía creer. -¿sabes? Aneko-san los odia, a tu padre, a Kakashi-san, al tercero y también a ti. La abandonaron durante mucho tiempo y estuvo sola esperando en vano a que alguien fuera por ella. Los odia y es por eso que se nos ha unido y ha intentado matar a tu sensei.-
-¡mientes!-le interrumpió Naruto - ¡Aneko-san es incapaz de hacer eso por su propia cuenta! ¡Ella no le haría daño a Kakashi-sensei! ¡no pienso caer en tus trampas!-
-bueno, si eso es lo que quieres. Iba a ofrecerte la misma oportunidad que a ella, pero ya que no quieres ¡este lugar sera su tumba!- corrió hacia el confundido rubio con el bisturí de chakra en ambas manos.
Naruto arrojó un kunai y Kabuto lo bloqueó con otro, encajándolo en el Naruto que resultó ser un bunshin.
-vaya, veo que has mejorado, pero no te será suficiente Naruto-kun-
-maldición- se quejó el chico, escondido detrás de un árbol. Planeaba un momento oportuno para atacarlo y que funcionara, pero si Kabuto usaba la regeneración sólo había una técnica que pudiera contra él y era demasiado arriesgado usarla.
-ja, no podrás vencerme ni aunque logres golpearme con el rasengan. Después de todo aun necesitas a tus replicas para poder hacerlo.-
Naruto sonrió de lado. Kabuto le subestimaba e iba a pagar caro por ello. Tres replicas se acercaron a Kabuto por los lados y la espalda, los enfrentó pero seguidamente dos más aparecieron sobre él sosteniéndolo por los brazos y las piernas. El ninja del sonido se esperaba un ataque frontal sin embargo fue todo lo contrario: Naruto llegó desde atrás de él con el rasenshuriken en su mano derecha… eso fue lo último que vio antes de que su cuerpo saliera volando hasta estrellarse contra unas rocas.
Tsunade llegó a escena tras haber recibido la advertencia por parte de Katsuo y Akio, de pronto alguien le arrojó un kunai que pudo esquivar fácilmente. El ninja que la atacaba parecía ser de Konoha y comenzó a lanzarle shurikens y kunais, Tsunade los esquivó de nuevo.
-¡Naruto, Kakashi! ¡¿En dónde está el desgraciado que comenzó esto gritó la hokage mientras contraatacaba usando las mismas armas que el enemigo le había lanzado, el ninja pudo esquivar con dificultad aterrizando en el suelo después de complejos saltos, pero Tsunade pateó el suelo partiéndolo en dos y provocando que su atacante cayera. -¡no dejaré que me distraigas!-le gritó la hokage lanzándose contra él para golpearlo, pero el sujeto rápidamente se repuso y comenzó a esquivar los constantes golpes de Tsunade, hasta que ella por fin logró darle en la cara y lo mando a volar.
Tsunade se acercó a él para rematarlo, pero el tipo se puso de pié, y abrió su chaleco, que estaba lleno de pergaminos explosivos. Sin darse cuenta, Tsunade había sido llevada al centro de varios kunais con sellos explosivos.
-¡Tsunade no baa-chan! ¡Cuidado!- Advirtió Naruto corriendo hacia ella pero el tipo explotó creando una reacción en cadena. -¡Tsunade no baa-chan!-
-Calma Naruto, Tsunade no morirá tan fácilmente.- ahora Jiraiya había llegado también, y antes de seguir avanzando echó un vistazo hacia donde se encontraban Kakashi y Aneko, no pudo evitar ponerse un poco más serio -¿Contra quien estaban peleando?-
-Kabuto. Al parecer su capacidad para controlar cuerpos ha mejorado.- respondió Kakashi poniendo a Aneko en el suelo y tratando de levantarse, cosa difícil a causa de la pierna que la chica le había lastimado.
-No te molestes, Tsunade y yo nos encargaremos personalmente de ese sujeto. Naruto, tú cuida que no se acerquen más personas.- indicó Jiraiya.
-¡Pero ya casi lo vencía! Yo puedo pelear también.-
-Te equivocas, esta vez se siente algo diferente en el chakra de ese sujeto, no creo que puedas pelear contra él sin descontrolarte.- ante estas palabras de Jiraiya, Naruto chasqueó la lengua y sacó un par de kunais para defenderse en caso de algún ataque sorpresa.
Jiraiya llegó a donde vio la explosión, y se acercó a ver. Ahí encontró a Tsunade realmente malherida saliendo de una nube de humo.
-Tsunade ¿te encuentras bien?
-Sí, no es nada, con esta técnica estaré como nueva en un momento- Tsunade liberó el sello de su frente y se auto-recuperó. –Vamos, hay que encontrarlo, puedo sentir en él el chakra de Orochimaru.-
Finalmente, en una región despejada del bosque de Konoha, Tsunade y Jiraiya encontraron a Kabuto, sin embargo ahora su rostro llevaba las marcas en los ojos que eran tan típicas de Orochimaru, e incluso sus pupilas eran ahora del mismo color dorado.
-Así que dejaste que Orochimaru te posesionara, supongo que el Uchiha no les funcionó- dijo Tsunade en cuanto lo vio.
-Te has vuelto igual que Sarutobi, Tsunade, ¿o debo decir gondaime hokage? Me pregunto si serás igual de débil.- la voz de Kabuto se escuchaba exactamente igual a la de su maestro.
-Maldito ¡no te perdonaré que ataques esta aldea!- gritó la hokage lanzándose a golpearlo, sin embargo el joven fenómeno se defendió bastante bien del ataque esquivando con cierta facilidad.
-No te será tan fácil golpearme en esta ocasión, ya que ahora cuento con el poder de Orochimaru-sama.-
Durante bastante tiempo se estuvieron atacando con taijutsu pero de pronto Kabuto dio un monumental salto hacia atrás y detuvo su ataque.
-Creo que es hora de llevar esto al siguiente nivel- dijo tomando algo de la sangre que tenía en su boca tras la pelea con Naruto, al notar lo que iba a hacer, los otros dos sannin hicieron lo mismo.
-¡Kuchiyose no jutsu!- gritaron los tres al mismo tiempo. Desde donde estaban Naruto y su sensei pudieron ver las tres imponentes invocaciones que habían sido invocadas.
La serpiente de dos cabezas que Kabuto había invocado lanzó una mordida contra Katsui, la babosa que servía a Tsunade, y un coletazo contra Gamabunta. Aprovechando la distracción de las invocaciones, Kabuto saltó hacia la cabeza de Gamabunta para encajar un kunai en el pecho de Jiraiya.
Y Jiraiya se convirtió en humo.
-Kage bunshin- se dijo a sí mismo al notar el truco. Jiraiya salió de debajo de la tierra con el rasengan en la mano, con el que dio un golpe directo a Kabuto, con lo cual este salió impulsado hacia arriba y así Gamabunta pudo utilizar su lengua para tomarlo en el aire y arrojarlo contra el suelo donde cayó formando un gran cráter. Katsui se transformó en cientos de babosas lo cual confundió a la serpiente de dos cabezas lo suficiente para que Gamabunta usara su espada para cortarle ambas cabezas.
Jiraiya bajó al suelo y se reunió con Tsunade antes de desinvocar a ambas criaturas.
De pronto Kabuto se lanzó al ataque contra de Jiraiya, pero Tsunade bloqueó el ataque dándole un puñetazo en la cara y luego una patada que lo mandó unos metros atrás.
-Demonios, ya solo tengo chakra para otro rasengan- se quejó Jiraiya
-Y yo ya estoy bastante agotada, debemos terminar esto rápido.-
-Bien, tu distráelo y mantenlo quieto mientras yo ataco.-
Kabuto se desesperó, y se decidió por huir de ahí si quería seguir con vida, al notar esto Jiraiya cargó el rasengan.
-¡nunca lograras acertar ese ataque si me atacas de frente!- gritó el chico mientras Jiraiya se mantuvo serio y paciente, lanzó su rasengan al suelo, y Tsunade apareció desde detrás de Jiraiya dando una tremenda patada al suelo, la cual partió el rasengan y el suelo, lo que provocó que el suelo se fuera abriendo a su paso a la vez que lanzaba una gran corriente de chakra que envolvió a Kabuto. Sin chakra con el cual curarse y su poder regenerativo habiendo pasado el máximo, el cuerpo sin vida de Kabuto quedó en una gran grieta en el suelo.
-Por fin… terminamos.- sonrió Jiraiya mirando lo que quedaba de su enemigo.
-¡Sugoi!- exclamó Naruto acercándose -¡Ero-sennin! ¡Estuviste genial! ¡Tsunade no baa-chan también!-
-¿Y qué esperabas? Por algo nos llaman sannin.- el ermitaño colocó una mano sobre la cabeza de Naruto revolviéndole el cabello.-Ahora vamos donde Kakashi y esa linda chica que estaba dormida.-
-Jiraiya, ni se te vaya a ocurrir meterte con Aneko.- reprendió Tsunade –Ya sabes quién se pondría furioso si le hicieras algo a su hija.-
-¿Qué? ¿Estamos hablando de esa Aneko?- cuestionó incrédulo el ninja, Tsunade asintió con la cabeza –Eso no me lo esperaba.-
-¿De qué están hablando? ¿Qué tiene el papá de Aneko-san?-
-Te explicaremos al llegar a la aldea, ahora ayúdanos a llevar a Kakashi y a la chica al hospital.- ordenó el sannin.
--/--/--
Aneko estaba de pie en una casa antigua. Veía a una pequeña niña de diez años caminando por los pasillos oscuros. Había una puerta a su derecha la cual abrió, ahí estaban su padre y su madre, de espaldas a ella, con un bebe en los brazos.
-¡Mamá! ¡Papá!- la niña corrió hacia ellos, pero antes de poderlos tocar los cuerpos cayeron al suelo, muertos. La pequeña retrocedió unos pasos asustada, enfrente se abrió otra puerta y entró alguien a tomar en sus brazos al bebe que lloraba. -¿hokage-sama?-. La vestimenta roja y blanca le hizo saber que se trataba de él. El sujeto se dio media vuelta y se dispuso a salir con el bebé. -¡espere! ¡Hokage-sama no me deje sola! ¡Hokage-sama!- la niña lo siguió, pero el anciano desapareció tras la puerta, que conducía a otro pasillo. -¿qué pasa? ¿A donde se han ido todos?- volteó a todos lados buscando a alguna persona. Atrás de ella vio a un niño vestido de negro y cabello plateado que usaba una máscara. -¡Kakashi-san! Kakashi-san ¿tú sabes a donde han ido todos? Por favor dime algo- la niña se acercó a él, y al igual que los otros desapareció antes de poderlo tocar.
Toda la habitación se desvaneció, dejando a la niña sola en un espacio oscuro.
-¿Por qué? ¿Por qué me han abandonado todos? ¡Por qué! ¡Yo no quiero estar sola! yo quiero convertirme en una gran ninja como Kakashi-san y mi padre! ¿Por qué me han tenido que hacer esto?- gritó la niña llorando.
-¿Qué es lo que te hicieron?- le preguntó una tenebrosa voz que se oía por todas partes.
-Mis padres murieron…el hokage también… me han apartado de mi hermano Naruto, y de todo lo que conocía.-
-¿Quién fue el que te alejó de todo eso?-
-K…Kakashi-san-
-¿Y acaso él jamás se preocupó por ello?-
-No… bueno… no lo sé-
-Nunca se hizo responsable ¿no es asi?-
-Pues…-
-¿Estas molesta con él?-
-…Si, lo estoy-
-Mátalo-
-¿Qué?-
-Mátalo, y así obtendrás tu venganza. Te librarás de todo el dolor de tu alma, y te desharás de tu rencor-
-No…no quiero…no puedo hacerlo-
-Hazlo, para que él sienta el mismo dolor que tú sentiste-
-¡No! ¡No quiero hacerlo! ¡No puedo hacerlo! ¡Él es muy importante para mí!-
-Claro que puedes hacerlo, eres una samurai y sé que lo deseas, yo te ayudaré…-
-No quiero, no quiero- una luz apareció enfrente de la niña, y se mostró ante ella la figura de una samurai. –Esa… ¡esa soy yo!- repitieron la Aneko niña y la normal alrededor de ella apareció un bosque, y enfrente apareció Kakashi.
-Siente tu rencor, díselo, dile todo lo que piensas de él, tus sentimientos son tus armas ahora.- le dijo la voz – él te alejó de lo que querías, de tu familia, de tus seres queridos. Ódialo con todo tu ser.
-¿Odiar a Kakashi-san?-
-Dile lo que piensas ahora que lo tienes de frente.-
-¿Lo que pienso de él?... No lo sé… ¿qué es lo que pienso de él?-
-Odio. Eso debes sentir hacia él. Ódialo.-
-Odio…no, eso no es lo que pienso. Yo jamás podría hacerle daño.-
-Entonces yo lo haré por ti-
-Qué?- la Aneko que estaba frente a Kakashi comenzó a atacarlo. -¡no! ¡Detente! ¡Para de hacer esto! ¡Para!- la Aneko que atacaba a Kakashi se detuvo. -¡yo no lo odio! ¡No odio a Kakashi-san! ¡Ya déjalo en paz!- unas lágrimas salieron nuevamente de sus ojos.
-Entonces sufrirás más y más, hasta que tú misma mueras-
Todo alrededor de la niña se convirtió en una oscura Konoha. Vio como una sombra mataba a todas las personas que conocía, mientras que alguna especie de barrera la separaba de ellos y le impedía hacer cualquier cosa. -¡detente ya! ¡Basta!- gritó una y otra vez pero la pesadilla continuaba repitiéndose.
Aneko abrió sus ojos y se levantó de golpe a pesar de sentir su cuerpo débil. Estaba en una habitación de lo que reconoció como un hospital, acostada en una cama junto a la ventana. Era de día y le tomó un poco acostumbrarse a la luz
-¿Estás bien?-le preguntó una voz muy familiar a su lado.
-¿Kakashi-san?- Aneko volteó a su derecha y vio a Kakashi sentado en una silla junto a ella, uno de sus brazos estaba vendado y se le notaba cansado. La samurai se le acercó enseguida. -¡Kakashi-san! ¿estas bien? ¿qué pasó? ¿acaso fui yo quien te hizo esas heridas? ¿todo lo que vi fue real?- el ninja la tomo por lo hombros y la alejó un poco de si.
-Calma, estoy bien, no te preocupes por mi. Estabas bajo un genjutsu. Saliste de él en cuanto Naruto venció a quien lo hizo pero te tomó un poco de tiempo reaccionar. Tsunade-sama ya se ha encargado de mis heridas y de las de Naruto.- Kakashi sonrió como tratando de calmarla, pero no funcionó. Ella bajó la vista apenada.
-Kakashi-san, lo siento mucho, yo no quería hacerte ese daño…todo lo que pasó y todo lo que oíste yo también lo vi… y eso no es lo que siento en realidad, lo juro.-
-Está bien, ya te dije que no te preocuparas.-
-¡Pero estoy preocupada!- junto con su voz alzó la vista y miró a Kakashi directo a su único ojo visible - No se cuantas cosas hice mientras estaba así y ni siquiera quiero imaginarlo – bajó su mirada de nuevo y se llevó una mano al pecho, estaba temblando - El solo pensar en que todos mueran me aterra… y eso es lo que vi una y otra vez…Tengo miedo… tengo miedo de perderlos a Naruto, aunque sea un niño escandaloso y a ti.-
-ya te dije que no te preocupes.- el ninja copia tomó a Aneko por los hombros y miró a la chica directo a los ojos, lo cual la sorprendió e hizo sonrojar un poco-Yo no pienso dejarte otra vez, y sé que Naruto tampoco te dejará cuando sepa toda la verdad-
-¿Toda la verdad? Entonces Naruto… -
- Hoy Jiraiya-sama y yo hablaremos con él y le contaremos todo lo ocurrido. El consejo se opone, pero Hokage-sama se encargará de convencerlos. Todo va a estar bien, pero tú también tendrás que decirle algo.-
-¿Él ya lo sabe?- se separó de él para mirarle fijamente. La samurai estaba apacible aunque incrédula, Kakashi suspiró
-Sí, aunque no se enteró de la mejor manera posible. Es impaciente y quiere saber lo que pasa cuanto antes, pero lo convencimos de hablar cuando estuvieras mejor.-
-Gracias- dijo la chica mirando al suelo, toda la situación con Naruto acababa de empeorar y realmente no sabía qué hacer; aunque era un alivio que Kakashi lograra aplazar la explicación para un poco después. Pero para desgracia de ambos, la puerta se abrió de golpe y Naruto entró escapando de un par de enfermeras que al parecer perseguían algunos de su bunshin.
-¡Aneko-san!- gritó acercandose. Aneko se puso pálida y Kakashi se llevó una mano a la frente -¡Ya es hora de que tú y Kakashi-sensei me expliquen todo!-
-Naruto-kun ¿estás bien?- preguntó la chica en un intento desesperado por cambiar de tema. –No pensé que a tu edad no te hubieran explicado aún esas cosas, verás… cuando una mamá y un papá se quieren mucho…-
-¡No me refería a esa explicación! ¡Y no me voy a ir de aquí hasta que me expliquen lo que Kabuto dijo!- enojado, el joven ninja se sentó en el suelo con los brazos cruzados.
-Bueno… supongo que ya es hora de que ambos sepan qué fue lo que ocurrió esa noche.- resignado Kakashi miró a Naruto y luego a Aneko para asegurarse de que podía comenzar a contarles sin sufrir ninguna interrupción.
Hacía quince años, la noche de un doce de octubre, Kakashi había sido llamado por un mensajero del Hokage quien le había pedido que fuera a su oficina inmediatamente. En aquél entonces el joven Hatake sabía que el hijo de su maestro nacería en cualquier momento, pero en el camino esta parecía ser lo último en la cabeza de la aldea en general. Muchas personas eran dirigidas, por los entonces gennin y chuunin, hacia donde se encontraban los refugios. Dándose cuenta de que quizás el motivo de su llamado no era el ir a conocer al heredero del Hokage sino algo más.
-¡Kakashi-san!- saludó una pequeña, de aproximadamente unos diez años de edad, quien estaba sentada en el suelo recargada contra un librero, su cabello castaño era corto y estaba suelto, llevaba puesta una chaqueta que obviamente no era suya pues le quedaba demasiado grande.
-Aneko-chan… ¿Qué haces aquí sola? ¿Dónde están tus padres?-
-A mamá no la he visto desde esta mañana que me fui a la academia, y llegué aquí a esperar a papá desde que salí pero aún no llega.-
-¿Intentaste ir a tu casa?-
-Una jounnin me dijo que no había nadie ahí y que debía esperar. ¿Tú por qué estás aquí?-
-No lo sé. También me dijeron que esperara aquí.- de pronto un estruendo muy fuerte se escuchó y pudo sentirse un temblor. Aneko solo atinó a cubrirse la cabeza mientras que Kakashi la alejaba del librero en caso este se cayera. –Ese no fue un temblor normal.- decidió y se acercó a la ventana tras el escritorio del Hokage para ver qué era lo que ocurría. Y lo que vio no fue alentador.
En la parte más lejana del bosque podía verse una figura con un brillo rojizo y las sobras de varios ninjas saltando hacia ella, pero estos ninjas eran repelidos por lo que parecían ser nueve extremidades.
-No puede ser…- dijo para sí mirando aterrado como varios ninjas salían volando varios metros de distancia. –Maldición.-
-¿Qué? ¿Qué está pasando allá afuera?- quiso saber la niña.
-¡No te acerques!- le ordenó antes de que se atreviera siquiera a levantarse –Quédate ahí y por ningún motivo vayas a levantarte.-
-Pero…-
-Haz lo que te digo, por lo menos hasta que venga tu padre.-
-E… está bien.- aunque perturbada por el comportamiento de Kakashi, Aneko accedió y se sentó en el suelo abrazándose las rodillas mientras miraba preocupada lo que el ninja hiciera.
Kakashi sabía que era injusto para Aneko el ocultarle la posible presencia del Kyuubi en la aldea, pero también sabía que si le decía la niña entraría en pánico y lloraría durante horas, así que lo mejor era esperar a que el Hokage o alguien más llegara a decirles por qué estaban ahí y qué debían hacer. Así que se quedó en la orilla de la ventana viendo con cautela los movimientos en la aldea.
Tras aproximadamente media hora, que a ambos les pareció una eternidad, la puerta finalmente se abrió y el alto rubio de ojos azules, al que toda la aldea veneraba como su cuarto hokage, apareció con una expresión seria en la que no figuraba ninguna buena noticia.
-¡Papá! ¡Que bueno que llegaste! ¡Te he esperado por horas!- chilló Aneko tras correr a abrazar las piernas de su progenitor. -¿Dónde estabas? Estaba preocupada y Kakashi-san me asusta.- se quejó con los ojos llenos de lágrimas.
-¿Cómo que yo te asusto?-
-Calma Aneko, lamento haberme tardado tanto, acabo de volver del hospital y tuve que hablar con el consejo.- le dijo Minato en un tono de voz suave mientras le acariciaba la cabeza.
-Sensei, la aldea está…-
-Sí, lo sé. No tienes por qué decírmelo, Kakashi.-
-Entonces deberíamos llevar a Aneko a un refugio y…-
-No. Lamentablemente no podemos hacer eso. Kakashi… voy a tener que encargarme yo mismo del problema y el consejo me dijo que lo mejor será que alguien lleve a Aneko a otra parte.-
-¿A qué se refiere con eso?- cuestionó Hatake confundido.
-¿De qué hablas papá? ¿Por qué tengo que irme?-
-No puedo decirte ahora Aneko, pero es por tu propio bien. Kakashi, necesito que la lleves a la capital.- el hokage le dio a su alumno un pergamino –Vayan al castillo del señor feudal y entreguen esto, él sabrá que hacer.-
-¿Y usted qué va a hacer?-
-Yo me quedaré aquí.-
-¡No! ¡Papá yo no quiero irme! ¡Quiero quedarme en Konoha contigo y con mamá!-
-Eso no se puede Aneko- lamentó el rubio agachándose a abrazar a su hija –Por favor perdóname.- haciendo un sello con su mano derecha hizo que la pequeña cayera dormida en sus brazos. –Kakashi, por favor cuida de ella.- pidió entregándole a la niña y ayudándole a ponerla en su espalda.
Salieron del edificio y el valiente hokage se dirigió hacia el bosque por última vez mientras que Kakashi llevaba a Aneko fuera de la aldea…
-Después de eso Aneko fue recibida por el señor feudal en su castillo y yo regresé a Konoha de inmediato, pero el Kyuubi ya había sido sellado dentro de Naruto y mi maestro había muerto.- cuando Kakashi terminó de hablar, un silencio incómodo se apoderó de la habitación… Naruto miraba al suelo y Aneko había desviado la mirada hacia la ventana.
-¿Qué hay de… nuestra madre?- se animó a preguntar Naruto. Si Aneko había sido ocultada por tanto tiempo y Kakashi no había mencionado aún a su madre, entonces quizás existía la posibilidad de que estuviera viva…
-Murió cuando te daba a luz- respondió el sensei sin el menor ánimo. Tampoco creyó necesario ahondar más en detalles. En ese mismo instante una idea se cruzó por la mente de Aneko.
-Naruto lleva el apellido de nuestra madre… y yo el de papá… ¿No creen que eso es extraño? Hasta donde sé ellos seguían casados…- cuando la samurai dijo esto, Kakashi y Naruto se mostraron interesados.
-Sandaime-sama nunca me habló de ello…- musitó Kakashi pensativo –Pero ahora que lo mencionas me parece bastante extraño.-
-Si el viejo tercero ya está muerto ¿A quién podemos preguntarle eso?- quiso saber Naruto.
-Tal vez al consejo de la aldea… o a Jiraiya-sama.- sugirió Aneko. Los recién descubiertos hermanos miraron a Kakashi.
-¿Qué pasa?- preguntó éste.
-Ve a preguntar.- ordenó Aneko –Ahora que Naruto y yo sabemos la verdad ellos no tienen por qué ocultarte esa información ¿o sí?-
-¡Cierto! Kakashi-sensei debe de ir a preguntar dattebayo- reclamó Naruto. Kakashi dejó salir un suspiro y se dirigió a la puerta.
-Veré si puedo averiguar algo.- cuando tuvo la mano en la manija de la puerta se giró a mirar a Aneko –Volveré después.- abrió la puerta y se retiró. Naruto miró a su hermana con una expresión pícara.
-Estás sonrojada.- le dijo riéndose.
-¡Cállate! ¡Yo no tengo por qué sonrojarme!- le gritó Aneko con el rostro completamente rojo. Naruto la miró con malicia y cruzó los brazos por detrás de su cuello en un gesto despreocupado.
-¿Qué habrán estado haciendo antes de que yo llegara?.-
-N-no hicimos nada…- balbuceó Aneko volteando el rostro al lado contrario de Naruto para que así él no viera que tan roja se había puesto. La verdad le había apenado un poco lo cerca que había estado de Kakashi antes… y más estando ambos a solas…No había pasado nada malo pero si seguía pensando así, Naruto se llevaría una idea equivocada.
-Como digas… - Naruto sonrió y se cambió de posición para acercarse un poco más a su hermana –Entonces soy el hijo del cuarto Hokage y tú eres mi hermana… tengo una familia después de todo…-
-Todo mundo tiene una familia… ¿o cómo creías que nacían los bebés?-
-¿Cómo creías tú que nacían los bebés? Ni siquiera te diste cuenta de que ibas a tener un hermano menor.-
-No es mi culpa que mis padres no me dijeran nada. Y apuesto a que tú tampoco hubieras sabido distinguir una mujer embarazada de una mujer gorda.-
-Claro que sé distinguirlas.- debatió Naruto un poco apenado.
-Yo nunca dije nada sobre ahora, pero si tú pensaste lo contrario… por algo será…- se burló Aneko ahora. Naruto se puso furioso.
-¡Yo no soy ningún tonto!.- gritó alzando su puño derecho como amenaza. Aneko no pudo evitar reírse.
-Tampoco dije eso.-
-Eres mala, onee-san- reclamó el rubio cruzándose de brazos y haciendo puchero. Su hermana no pudo evitar sorprenderse al oír lo último que dijo.
-Me has llamado onee-san… es la primera vez que lo haces.- musitó casi en un susurro. Naruto la miró con curiosidad… Aneko sonreía con ternura, nunca pensó que Naruto o alguien más llegaría a llamarla así, eso la conmovía bastante.
