Capítulo 6
Ser samurai y ser mujer
En la villa, Aneko estaba caminando viendo los puestos, mientras Iwata y Hiromasa discutían unos asuntos con Tsunade y Gaara. Por alguna razón los superiores le habían pedido que los dejara hablar en privado y volviera después. Ella sospechaba que era por el asunto de Naruto, pero decidió no refutar y sacarle la información luego a Hiromasa cuando estuviera borracho.
En eso, un pequeño grupo de kunoichis compuesto por Sakura, Ino y las gemelas Hiwatari se acercó.
-¡Aneko-san! ¡Buenos días!- saludaron todas
-…buenos días- saludó algo sorprendida por la repentina aparición de las jovencitas.
-Aneko-san, hoy vamos a ir a comprar kimonos nuevos para el festival, y nos preguntábamos si querías venir con nosotras- invitó Ino.
-pues…ahora que lo pienso no es una mala idea, las acompañaré siempre y cuando prometan que no tardaremos mucho.-
-¡sí! ¡Vamos Aneko-san! Nosotras sabemos de una muy buena tienda- exclamó Hio tomando a la samurai y llevándola con ellas hacia una casa cercana donde una señora rubia, al parecer una tía de las gemelas, las atendió haciéndolas pasar a la tienda del lugar donde tenía distintas clases de telas, kimonos y adornos.
-que bonito está este estampado- sonrió Sakura viendo una de las yukatas colgadas en la pared. Las chicas miraban distintas cosas y luego volteaban hacia Aneko quien estaba parada en el mismo lugar como vigilandolas. Finalmente Ino sonrió al encontrar un kimono en una de las paredes.
-miren, este kimono violeta estaría perfecto para ti Aneko-san- señaló Ino sacando uno bastante elegante y dándoselo a la samurai.
-No lo sé Ino-chan, es demasiado… no sé, femenino. Me vería demasiado madura usando algo así.- se excusó la hermana de Naruto, la tía de las gemelas se vio muy molesta al escucharla.
-Nunca es malo ofrecer un aspecto más maduro. Mucho menos en una ocasión tan especial como lo es este festival.- regañó.
-Perdón señora, pero yo estaré trabajando de guardaespaldas esa noche y…-
-¡Ese no es pretexto para que una jovencita como tú no use un atuendo adecuado! Estas niñas han hecho muy bien en traerte aquí.-
-Sakura-chan, Ino-chan… Creí que eran ustedes quienes se probarían kimonos, no yo.-
-Perdonanos Aneko-san. Pero luego de lo que ha pasado pensamos que sería buena idea que usted también se viera linda en el festival, y como no ha traído nada de ropa con usted…- se disculpó Sakura. La señora bufó mientras tomaba el kimono que Ino había señalado y le señalaba a Aneko donde quedaba el vestidor.
-Voy a demostrarte lo bien que lucirás con este kimono, entra para que te lo ponga.-
-Sin ofender señora pero usted no puede darme órdenes.-
-anda pruébatelo, nada te cuesta- insistió Hiomi
-sí, por favor- pidieron las demás al mismo tiempo y poniendo expresiones suplicantes.
-está bien, vamos- Aneko siguió a la señora y fue al vestidor, las chicas siguieron viendo kimonos mientras las mayores terminaban.
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Al cabo de unas horas las jóvenes salieron de la tienda cargando los paquetes donde los conjuntos de kimono y obi para cada una estaban. Aneko, muy a su pesar, llevaba el que Hio y Hiomi habían insistido en comprarle o sea el que momentos atrás había sido forzada a probarse.
-Sigo sin entender por qué hicieron esto. Se supone que yo vigile a Iwata-san, no debería de usar algo que alente mis movimientos en batalla.-
-Vamos, dudo mucho que alguien sea tan tonto como para atacar habiendo tantos ninjas reunidos en la aldea.- descartó Hio despreocupadamente.
-Es verdad, además ¿no le gustaría que Naruto, Kakashi-sensei y los demás la vean usando ese lindo kimono?- preguntó Sakura.
-No me interesa en absoluto.-
-Pero yo creo que a Naruto-kun y Kakashi-sensei les gustaría mucho ver que tan bonita puede ser.- comentó Hiomi -¿No es verdad Ino-chan?-
-Cierto, cierto. A los hombres les gusta vernos preciosas. Para eso hay que aprovechar esta clase de eventos.-
-He vivido rodeada de decenas de hombres toda mi vida, y créanme que en lo que menos se fijan es en lo que uso.-
-Quien sabe… tal vez los que conoce aquí sean diferentes.- Hiomi guiñó un ojo alegremente. Entonces Hio pareció recordar algo.
-Aneko-san- dijo Hio con una mirada tierna y adorable–Tú conociste a Kakashi-san cuando eras pequeña ¿verdad?-
-sí-contestó ella
-tengo mucha curiosidad con un pequeño asunto curioso que quizás tú podrías responder-
-¿cuál?-
-¿cómo es en realidad el rostro de Kakashi-san?- preguntó la niña con inocencia, captando la atención de todas las chicas que se acercaron a oír.
-pues…- dijo Aneko tratando de recordar –él jamás deja que le vean la cara, ni siquiera cuando era niño-
-anda, alguna vez se la has de haber visto, cuando comían o algo así- insitió Sakura invadida por la curiosidad
-déjame recordar…-
Una pequeña Aneko estaba sentada en lo alto de una colina con su papá, viendo a Kakashi entrenar lanzamiento de shuriken
-papá ¿Kakashi-san jamás muestra su cara?- preguntó la pequeña de ojos azules mirando a su progenitor quien levantó los hombros expresando su ignorancia con respecto al tema.
-no que yo sepa-
-¿por qué?-
-no lo sé, deberías preguntarle, a mí jamás me ha dado curiosidad saber de eso-
-¿tendrá labios de pez? ¿o quizás su nariz es enorme?-
-no trates de hacer que me de curiosidad Aneko-chan- rió el cuarto Hokage acariciando la cabeza de su hija –Si quieres ayuda pidesela a tu mamá o intenta averiguarlo tú misma.-
-¡Está bien! ¡Lo haré yo misma!-
Unos minutos después, Kakashi caminaba por las calles de Konoha, con Aneko siguiéndolo muy de cerca.
-Aneko-chan ¿qué haces?-
-te sigo-
-¿por qué?-
-por que tengo curiosidad-
-¿de qué?-
-de por qué siempre te tapas la cara-
-¿acaso eso es malo?-
-no-
-¿entonces por qué lo haces?-
-por que tengo curiosidad, si te quitas esa cosa de la cara me iré a mi casa-
-lo siento Aneko-chan, pero me tengo que ir- dijo Kakashi acelerando su velocidad
-¡Kakashi-san malo! ¡sabes que yo no soy tan rápida como tú!- gritó la niña tratando de alcanzarlo
Minutos después…
-muestramelo-insistía Aneko
-no-
-por favor-
-no-
-por favor-
-no-
Horas después, en el bosque
-por favor-
-no-
-por favor-
-no-
-anda-
-que no-
-¿por qué no?
-por que no quiero- contestó Kakashi, y de pronto se escuchó su estómago gruñir
-¿tienes hambre?
-sí-
-¿y me enseñaras tu cara?-
-no-
-entonces no te daré de mi comida- dijo Aneko indiferentemente sacando comida de su mochila
-eres cruel-
-lo sé. ¿me lo vas a enseñar o no? De cualquier forma debes quitarte esa cosa negra para comer-
-está bien, pero sigues siendo malvada-
-toma- sonrió Aneko pasándole un paquete de comida.
-¿segura de que deseas ser malvada? Luego nadie te va a querer-
-estoy segura-
-de acuerdo- suspiró el joven Kakashi quitándose la máscara que le cubría el rostro.
-creo que lo vi una vez- respondió Aneko desviando la mirada hacia otro lado y tratando de ocultar su sonrojo
-¿y qué tal era?- preguntó Hio curiosa por la expresión de Aneko
-solo les diré que no es feo- dijo Aneko volviéndose a voltear, aun más sonrojada que antes.
Konoha nunca se había visto tan colorida y llena de vida como esa noche. Había cientos de puestos y luces de colores por las calles. Se vendían desde los típicos platillos hasta juguetes y mascotas. Las mujeres y los hombres vestían sus mejores kimonos y trajes tradicionales, por excepción de los jounnin de ambas aldeas quienes usaban sus uniformes para hacerse distinguir de entre la multitud.
Tsunade, Iwata y Hiromasa esperaban, fuera del hotel donde los dos últimos se hospedaban, a que el equipo Kakashi llegara a ayudar con la vigilancia de esa noche.
-Tarde como siempre…- masculló Tsunade, la Hokage vestía una hermoso kimono de color verde jade y su cabello lo llevaba en un recogido sencillo adornado por un broche dorado.
-Debe ser culpa del joven Kakashi nuevamente.- rió Iwata, quien vestía un traje tradicional azul oscuro. En ese momento escucharon a Naruto, Sakura y Sai llegar a prisa. Los dos jóvenes llevaban su ropa de siempre, mientras que Sakura había optado por usar un kimono color vino con obi rosa, y su cabello suelto como usualmente estaba. -¿Lo ven? Se los dije.-
-Tsunade-shisio, perdón por llegar tarde, estabamos esperando a Kakashi-sensei y…- se apresuró a explicar Sakura, Tsunade le hizo una seña con la mano derecha para que se detuviera.
-No digas más, todos conocemos los malos hábitos de Kakashi.- le dijo la Hokage seriamente. Naruto, ajeno a la conversación, volteaba alrededor en busca de la otra samurai del grupo.
-¿Dónde está onee-san?- preguntó a Hiromasa, el hombre sonrió pícaramente.
-Está arriba vistiéndose… tiene problemas para ponerse el kimono.- respondió el samurai, Sakura anunció que iría a ayudarla y entró al edificio.
Al cabo de unos minutos el ninja copia hizo su típica aparición leyendo un libro y poniendo alguna excusa por su retraso. Sakura salió de nuevo, esta vez con una enorme sonrisa de oreja a oreja.
-Kakashi-sensei, que bueno que ya está aquí. Justo acabo de terminar con Aneko-san.- dijo la chica –Creo que ya podremos ir al festival.- afirmó mirando a Tsunade quien seguía con expresión seria. –Aneko-san, salga de una vez.- gritó la chica asomándose dentro del edificio nuevamente y jalando la mano de la samurai.
Aneko salió tímidamente siendo casi arrastrada por Sakura. Estaba completamente sonrojada y con expresión apenada, al contrario de los hombres del grupo quienes la miraron asombrados. Aneko vestía el kimono violeta que Hio le había obsequiado, con el obi color rosa y un pequeño chal de un tono de rosa poco más oscuro. Su cabello estaba recogido por dos trenzas a los lados que se unían en una cola que también iba trenzada y doblada en dos partes dejando sólo unos pequeños mechones sueltos y poca evidencia de las usuales y disparejas capas de cabello que la chica tenía.
-Te ves bien, Aneko.- sonrió Tsunade con ternura, la samurai no era del tipo que tomaba mucho tiempo o cuidado en arreglarse y ver ese pequeño cambio en ella le alegraba.
-G-gracias- musitó tímidamente la muchacha sintiéndose apenada por el halago. Y como si las palabras de la Hokage lo hubieran hecho reaccionar, Naruto también le mostró una sonrisa a su hermana.
-Onee-san, no sabia que podías verte tan bonita.- le dijo, Aneko lo miró bastante molesta y Sakura de inmediato le dio un buen golpe en la cabeza.
-¡Naruto! ¡Eso no es un cumplido! ¡Idiota!.- regañó la del cabello rosa.
-Oh, perdónenlo, es que el pobre nunca había visto a Aneko-chan tan linda.- intervino Hiromasa –Pero yo sí he tenido el honor de verla con kimono antes en el palacio... era tan adorable de pequeña que Madame Shijimi siempre estaba probándole kimonos-
-No hable de eso, Hiromasa-san- pidió la samurai molesta –Recuerde que aún traigo mi espada.- amenazó mostrando el arma que llevaba atada a su obi.
-Claro, claro… -
-El punto es que Aneko-chan se ve muy bien, así que no tienen por qué enojarse.- añadió Iwata -¿No lo cree así Kakashi-san?-
-¿Eh? ¿Qué?-
-Kakashi-sensei ¿qué no escuchó nada de lo que dijimos?- regañó Sakura, el jounin se llevó una mano a la nuca despreocupadamente.
-Perdón, estaba pensando en otra cosa.-
-Ah, como sea ya vámonos, es bastante tarde y debemos ver todo el festival.- indicó Tsunade y junto con Iwata guió a los guardaespaldas hacia el centro de Konoha, donde la celebración estaba al máximo. Por donde pasaban la gente saludaba a Tsunade alegremente, y de vez en cuando los dos líderes se detenían a hablar un poco con ciertas personas.
-Feh, esto es muy aburrido.- se quejó Naruto en una de esas ocasiones.
-Pues aguanta, como guardaespaldas debemos cuidarlos en todo momento.- le dijo Aneko.
-Yo no quiero estar toda la noche siguiendo a la anciana Tsunade –
-No lo estarás.- intervino Sakura –Hio y Hiomi-chan vendrán en unas horas a suplirnos… pero es un desperdicio que Aneko-san y Hiromasa-san no puedan disfrutar el festival al máximo.-
-Por mí no hay problema, me agrada acompañar a Tsunade-sama.- sonrió Hiromasa, Sakura mostró algo de preocupación mientras discretamente cambiaba la vista de Aneko a Kakashi, Hiromasa pareció entender lo que la ninja médico pensaba y mirando a Aneko añadió –A ti te vendría bien relajarte un poco, has trabajado mucho.-
-Trabajo lo que debo trabajar.- respondió fríamente la chica.
-Pero esta podría ser una buena oportunidad para que veas Konoha antes de irte.- luego de que dijo esto pudo notar como las miradas de los hijos del cuarto hokage se encontraban por un instante para luego voltearse con algo de pesar.
-Quizás sea buena idea.- concedió Aneko –Pero…-
-No te preocupes por Iwata-san y Hokage-sama, yo me encargo de eso.- le guiñó un ojo a los jóvenes mientras avanzaba hacia los dos mencionados, dando así a entender que contaba con un plan –Iwata-san, he escuchado que un bar cerca de aquí tiene una oferta especial de sake, pienso que sería buena idea a provechar.-
-De ninguna manera, Hiromasa-kun- replicó Iwata seriamente –Tsunade-sama y yo tenemos cosas qué hacer.-
-Oh, por mí no hay problema en ir por un poco de sake.- afirmó Tsunade alegremente. Sin embargo Iwata seguía preocupado.
-Aunque vayamos Aneko-chan no va a dejarnos tomar cuanto queramos, no después de lo que la hicimos pasar el otro día.-
-Eso no será un problema- dijo la Hokage y acto seguido llamó a Kakashi, cuando el jounnin se le acercó ella ya tenia preparada una orden para él –Lleva a Aneko a pasear por ahí y no vuelvas hasta pasada la media noche.-
-Pero Hokage-sama…-
-Haz lo que te ordeno y no repliques. Anda, ve y llévala lejos.- luego de que se le dieran sus órdenes Kakashi caminó resignado hacia Aneko sin saber exactamente que decir. La joven se le quedó mirando extrañada unos segundos lo cual hacía la situación más incómoda.
-Hola- fue lo único que atinó decir el jounnin levantando su mano diestra como saludo.
-Hola…- respondió Aneko confundida, entonces notó que el resto del grupo comenzaba a irse por lo que decidió seguirlos, pero Kakashi se puso frente a ella dando un paso. -¿Qué ocurre?-
-Am… ¿Tienes hambre?-
-No en realidad- contestó aún más extrañada –Y me estás asustando.-
-Demos un paseo.- decidió el jounnin tomando a Aneko por la muñeca izquierda y llevándosela en dirección contraria al grupo.
-E-espera, tenemos que acompañar a Hokage-sama y los otros.-
-¿Qué no quieres venir?- preguntó haciéndose el ingenuo.
-No, no es eso, pero…-
-Entonces vamos.- Kakashi se llevó a Aneko al tiempo que pensaba en cómo distraerla. Ella por su parte estaba muy confundida por el repentino comportamiento de Kakashi y no podía siquiera pensar en cómo oponer resistencia. Entonces un puesto en particular llamó su atención y provocó que sin querer se detuviera un poco. Era ese típico juego de atrapar peces usando una pequeña redecilla.
Kakashi al notar que su acompañante se detuvo, se paró a mirar qué había llamado la atención de la samurai.
-¿Quieres un pez?- preguntó en cuanto vio el puesto, Aneko se sonrojó al instante y negó con la cabeza.
-¿Por qué querría yo un inútil pez?- cuestionó la samurai cruzándose de brazos y dirigiendo la mirada a otra parte. Para sorpresa de la chica, Kakashi se acercó al encargado del puesto y pagó por un solo intento. -¿Qué haces?-
-Te consigo un inútil pez.- y curiosamente al primer intento Kakashi consiguió atrapar un pez en la pequeña red de papel. El encargado lo puso en una bolsa con agua mientras otros niños se quejaban con sus padres el que no pudieran hacer lo mismo que el ninja copia. –Aquí tienes- le dio la bolsa con el pez a la apenada Aneko.
-Gracias.- musitó mirando el singular obsequio con curiosidad y luego riendo un poco –Nunca tuve uno de estos. Por más "Relámpago amarillo" que fuera, mi padre nunca me consiguió uno y le apenaba mucho que mamá lo intentara.- platicaba mientras se alejaban de los niños y sus gritos –Parece que no estás muy lejos de superarlo.-
-No, yo no podría superar a sensei.-
-Tienes razón, no podrías.- bromeó Aneko cruzando los brazos tras su espalda y caminando delante de Kakashi –Quizás yo si pueda.-
-¿Ahora quieres ser ninja?- cuestionó Kakashi con su tono tranquilo de siempre.
-Nah, soy feliz como samurai. Puedo hacer cosas que tú no.-
-¿Cómo qué?-
-Veamos… yo sé usar una katana y tú no.-
-Pero yo puedo usar ninjutsu y genjutsu.- afirmó Kakashi.
-¿Ah sí? Qué conveniente.- felicitó Aneko con sarcasmo aún caminando, se detuvo algunos pasos después y señaló hacia el puesto a su izquierda. –Ahí hay algo que quiero intentar-
-¿Tiro con arco?- cuestionó Kakashi más sorprendido por el hecho de que hubiera un juego de ese tipo que por que Aneko quisiera jugarlo. La samurai tomó a Kakashi por la muñeca y pidió le dieran dos arcos para darle uno a Kakashi. El juego consistía en anotar puntos dependiendo de en qué área de los blancos diera.
-Intenta tu primero- pidió la joven pasandole tres flechas, Kakashi tenía una idea básica de cómo usar el arco y con su puntería no tuvo problema en dar en las partes más cercanas al centro, esto sin duda sorprendió a todos los espectadores excepto Aneko. –Me toca a mí.- Aneko tomó la primera flecha y de la manera más natural acertó justo en el centro dejando boquiabierto al mismo dueño del puesto. La segunda flecha fue a dar un par de centímetros junto a la anterior, y la tercera justo en medio de las dos primeras; todas en el área central.
-Señorita, eso fue impresionante.- exclamó entusiasmado el dueño del puesto al tiempo que quitaba las flechas de los blancos –Tome cualquier premio que desee, el que sea.- le pidió. Aneko examinó con atención los muñecos de peluche y otras cosas que había en las paredes de madera hasta que se decidió por un perrito gris con orejas largas y caídas que el dueño le dio con mucho gusto.
-Ten, te lo obsequio.- bromeó acercándole el perro de peluche a Kakashi.
-¿No se supone que estas cosas las hacemos los hombres?- interrogó devolviéndole el muñeco. Aneko rió bastante divertida por el comentario
-Qué malo, tanto que se parece a ti, deberías de quererlo.-
Por su parte, Tsunade, Iwata y Hiromasa habían conseguido llegar a un bar de la aldea y, muy a pesar de los jóvenes ninja, llevaban bebidas más de un par de botellas de sake.
-¿Por qué a estos ancianos les gustará tanto emborracharse?- cuestionó Naruto tapándose la nariz por la peste.
-No tengo la más mínima idea.- se quejó Sakura –Si tan sólo Shizune-san estuviera aquí…- lamentó la chica recordando que la asistente de Tsunade estaba en una cita.
-Ojalá Yuri-chan y los otros lleguen pronto.- deseó Naruto –Aunque con Katsuo dormido y Akio siempre cargándolo, no creo que sirvan de mucho, dattebayo.-
-Ah ¿con que no servimos de mucho?- repitió Yuri apareciendo detrás del rubio junto con el resto de su equipo.
-¡Yuri-chan! ¡Qué bueno que llegas!- exclamó Sakura tomando las manos de la chica.
-Encontrarlos fue fácil considerando los vicios de la Hokage.- sonrió la chica de la pañoleta. –Decidimos venir antes para darles un rato libre.-
-Al cabo que estos ancianos no tardarán en quedarse dormidos por la borrachera.- añadió Akio poniendo a Katsuo en una silla para que durmiera ahí.
-¿Cómo salió él de la academia?- preguntó Sai viendo al pelirrojo dormir.
-Es un misterio.-
-Hablando de misterios…- Kojime, la maestra de ese equipo pareció recordar alguna cosa –Creí que Aneko-san y Kakashi-san no se llevaban bien pero hace rato los vi juntos por el festival y parecían divertirse mucho.-
-Cierto, cierto. Camino acá vimos a Aneko-san viendo algunas máscaras tradicionales y bromeando con Kakashi-sensei.- recordó Akio.
-Entonces iremos para allá. Muchas gracias.- anunció Sakura llevándose a sus compañeros.
La hermana y el sensei de Naruto continuaban caminando por el festival. La chica veía con atención cada puesto pero se negaba a ir a la mayoría por lo que Kakashi tenía que ir para que ella se animara. Para el jounnin no era difícil darse cuenta de que Aneko estaba realmente emocionada por el festival y se negaba a aceptarlo.
-Aneko…- interrumpió cuando la chica comía unos dangos.
-¿Hmm? ¿Qué pasa?- preguntó ella luego de tragar el bocado que acababa de comer.
-Pareciera que nunca has estado en un festival- comentó Hatake, Aneko abrió mucho los ojos y dejó caer el palillo con dangos que tenía en la mano -¿Aneko?-
-Ah… yo… hace rato te dije que ya había ido a festivales con mis padres… ¿no es así?- cuestionó la samurai tratando de cambiar su expresión por una más tranquila.
-Sí, creo que mencionaste algo de eso…-
-¿E-entonces por qué preguntaste eso?-
-hmm… supongo que me dio esa impresión…- comentó Kakashi notando cómo las manos de Aneko temblaban un poco -¿Estás bien?-
-Sí, estoy bien.- afirmó sosteniéndose las manos para que dejaran de temblar, pero no podía evitarlo lo cual la frustraba más. Pronto se dio cuenta en la mirada de Kakashi que él no le estaba creyendo, así que se resignó a hablar con la verdad… aún si sabía que esa verdad no resultaría del todo buena –Es solo que no había ido a un festival desde antes que Naruto naciera.- admitió por fin bajando la mirada.
-¿No hacen festivales en la capital?- Kakashi sabía de antemano que la esposa del señor feudal organizaba un festival de gran magnitud cada año, pero quería saber si Aneko trataría de ocultarle eso también.
-Sí los hacen. Pero yo nunca he ido.-
-¿Por qué no?-
-Todos los samurai y los sirvientes van con sus familias o sus parejas… y aunque me invitarán yo sabía de antemano que acabaría sintiéndome fuera de lugar.- tras esta declaración por parte de la castaña, Kakashi no pudo evitar sentir cómo sus ánimos bajaban. Ya varias veces se había repetido que lo de Aneko no era su culpa ¿entonces por qué seguía sintiendo como si lo fuera?
-Será mejor que continuemos.- indicó él caminando un par de pasos. Aneko lo miró consternada, ella sabía que el contarle a Kakashi esas cosas crearía esa atmosfera tan incómoda entre los dos y por eso había tratado de evitarlo, pero tampoco podía ocultar la verdad por siempre. A ella no le gustaba mentir ni que le mintieran, así que no lo haría.
-No volveré a reclamarte lo que pasó.- le expresó decidida –Ha estado mal de mi parte hacerlo, me comporté de una manera muy egoísta sin siquiera saber tus motivos y quiero disculparme por ello.-
-No, estabas en todo tu derecho de reclamar.- dijo el ninja sin voltear –Debí haber cumplido mi palabra.-
Aneko tomó la mano de Kakashi y pegó su frente a la espalda del ninja. Solo los mechones de cabello que tenía al frente impedían que la gente notara la expresión de la samurai.
-La verdad es que pude haber venido yo sola cualquier día… pero en realidad lo que quería era que fueras por mí.- rebeló mientras apretaba un poco la mano de Kakashi, como si de ello dependiera su valor para decir tales cosas.
-Debo haberme visto peor de lo que pensé.- le respondió en un tono que sólo ella sabría calificar como melancólico. Hatake pudo escuchar a Aneko reír un poco antes de que ella dijera con voz entrecortada "Al final sí fuiste tú quien me trajo de regreso" y le soltara la mano al mismo tiempo que una multitud de gente pasara por el lugar.
Kakashi se volteó para ver la cara de la joven, presentía que la había hecho llorar, pero ella había conseguido perderse entre la multitud y alejarse de ahí.
En otra parte Naruto, Sai y Sakura buscaban a Kakashi y Aneko, cuando de pronto se acercó Ino acompañada por Chouji y Shikamaru. Estos dos chicos usaban su ropa habitual mientras que Ino vestía un hermoso kimono color azul con un obi naranja y su cabello recogido de manera sencilla y adornada con un broche en forma de lirio blanco.
-Hola Sai, Sakura y Naruto.- saludó la rubia entusiastamente -¿Han terminado su vigilancia de hoy?-
-Así es.- respondió Sai sonriendo como típicamente lo hacía.
-Ya veo ¿tienen planeado algo o podemos acompañarlos?-
-Oye, oye. Nosotros no tenemos por qué acompañarlos –reclamó Shikamaru.
-Yo quiero ir a comer a los puestos.- dijo Chouji.
-Feh, cómo si quisiéramos ir con ustedes.- bufó Naruto.
-Calma chicos, no se peleen aquí.- trató de tranquilizar Sakura.
-Es más divertido si vamos todos juntos ¿No es así, Sai?- preguntó Ino coquetamente. El ANBU se llevó una mano a la barbilla de manera pensativa.
-Los amigos hacen cosas juntos ¿no?-
-Sí, estás en lo correcto- felicitó la chica de ojos azules -¿Qué dicen? ¿Vamos todos juntos?-
-Suena divertido- admitió Sakura –No todos los días hay festivales en Konoha.-
-Yo todavía debo buscar a nee-san.- gruñó Naruto.
-Aneko-san está con Kakashi-sensei, estará bien.-
-Lo sé, pero aún así quiero verla.- Naruto sonrió y se fue corriendo agitando la mano derecha a modo de despedida.
-¿Nee-san? ¿Aneko? ¿De qué estaban hablando?- quiso saber Shikamaru.
-Se los explicaré mientras caminamos.- prometió Sakura mientras el grupo se iba en dirección contraria a la de Naruto.
En otra parte de Konoha, en un par de calles que pasaban junto a un río conectándose por un puente, Aneko caminaba ya más lentamente abrazando su peluche y sosteniendo bien la bolsa con su pez en la mano derecha. No sabía por qué había huido en ese momento, ni le interesaba volver para averiguarlo. Caminar la tranquilizaba, y como era la única persona caminando en esas calles tan bellamente decoradas ese lugar era excelente para pensar.
Fue hasta el puente más cercano y se recargó en la baranda para ver el reflejo de las luces en el agua.
-Es hermoso- susurró con la mirada perdida. Luego se fijó en su reflejo –Mi estado es lamentable.- se dijo al ver qué expresión tenía, trató de sonreír para ver una imagen diferente, pero no salió muy bien –Ni otra media hora de maquillaje y peinado podrían solucionar esto.- suspiró. Entonces escuchó los pasos de alguien a punto de cruzar el puente también, por lo que pudo ver reflejado en el río parecía un hombre de largo cabello oscuro atado en una cola y vestido de negro. Volteó discretamente para comprobarlo y el hombre lo notó de inmediato por lo que Aneko regresó la mirada al agua nuevamente.
-¿Espera a alguien?- preguntó el hombre deteniéndose, su voz se escuchaba bastante joven.
-Le advierto que estoy armada. Así que no intente nada extraño.-
-Con que una katana ¿es usted ninja?-
-No, soy una samurai.- bufó sin despegar la vista del río.
-Ya veo, con que usted es la famosa Aneko-sama.-
-¿Ha oído hablar de mí?- se sorprendió la chica y miró al joven. Efectivamente su cabello era negro así como sus hundidos ojos. La expresión de ese hombre era muy seria, casi inexpresiva, lo cual llamó mucho la atención de Aneko.
-Sólo hay una mujer samurai en todo el país del fuego.- explicó el misterioso joven.
-Ah, ya veo…- musitó mirando su katana –Sí, soy una samurai pero también soy una mujer… debe ser extraño que ahora me vea así.- dijo para sí misma recordando la reacción de su hermano y los demás cuando salió al inicio de la velada.
-Lo dudo.- comentó el desconocido quien había escuchado claramente lo que Aneko había dicho, esto la tomó por sorpresa e hizo que sus mejillas enrojecieran –Debo irme.- anunció el muchacho terminando de cruzar el puente.
"Kakashi idiota ¿por qué no dices cosas más productivas así como este muchacho?" pensó Aneko.
Unos minutos después Naruto llegó corriendo por la calle llamando el nombre de su hermana alegremente.
-¡Aneko nee-san! ¡Aneko nee-san!- gritaba mientras se acercaba al puente.
-Naruto ¿qué haces aquí?-
-Jeje, vine a buscarte dattebayo. Para que vayamos juntos al festival.- respondió sonriente el rubio. Aneko no pudo evitar alegrarse de escuchar a su hermano decir tales palabras.
-Está bien, vamos.-
-Oye ¿y ese pez?-
-¿Ah? Este pez…- Aneko dudó en decirle a Naruto que Kakashi se lo había dado, más que nada por que a ella misma le daba algo de pena admitir que había querido algo como un pequeño pez sacado de un puesto.
-Yo se lo di.- respondió Kakashi apareciendo detrás de Naruto y asustando a Aneko por un segundo –Tenía ganas de atrapar uno.-
-Que gustos tan infantiles tienes Kakashi-sensei.- se burló Naruto.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó la chica al sensei de su hermano.
-Encontré a Naruto por el camino y venimos a buscarte.-
-Nee-san, basta de preguntas, vamos al festival que aún no he comido nada.- insistió Naruto.
-Está bien, vamos.- aceptó la castaña y caminó de vuelta al festival con su hermano.
Luego de un par de horas paseando por ahí y viendo a Naruto comer cuanto podía, Aneko decidió inventar algo para regresar sola al hotel y poderse relajar unos minutos antes de que el par de borrachos que se hacían llamar representantes del señor feudal volvieran. Así que la chica mintió diciendo que no se sentía muy bien y que debía descansar, por lo que logró irse tras encargarle su pez a Naruto para que lo tuviera en su apartamento pues ella no podría tenerlo en el hotel.
Al cabo de unos minutos Aneko estaba sentada frente al espejo de su habitación retirando el maquillaje de su cara con un paño húmedo. Definitivamente de había divertido esa noche, pero al despedirse de Naruto y Kakashi sintió un vacío en el estómago y un desanimo enorme.
-¿Habrá sido algo que comí?- se preguntó mientras acababa de remover el labial, se miró en el espejo y suspiró al ver que su rostro volvía a verse libre de maquillaje como siempre. –El hechizo ha terminado.- se dijo a sí misma comenzando a deshacer poco a poco su complicado peinado. "Aunque claro, no es como si él me hubiera dicho algo… aunque, según dijeron Sakura y los demás, la diferencia es muy notoria… momento ¡Él no tiene por qué decirme nada! ¡A mí no tiene por qué interesarme que me diga algo sobre mi aspecto!"
Con los ánimos todavía más bajos, Aneko trató de quitarse el broche que sostenía la parte principal del peinado, pero no conseguía abrirlo –Maldición, está muy duro.-
-¿Necesitas ayuda?- preguntó una voz desde la ventana. Aneko volteó asustada y se encontró con Kakashi de cuclillas en el marco de la ventana.
-¡¿Qué haces aquí?! ¡Me asustaste!- gritó exaltada.
-Te fuiste por que dijiste que te sentías mal y Naruto se preocupó. Así que vine a ver cómo seguías.-
-Eso no es excusa para entrar así al cuarto de una mujer.- regañó Aneko respirando para calmarse un poco y no matar a Kakashi en ese mismo momento. –Para eso existen las puertas.-
-No hubieras abierto la puerta.- respondió el ninja. Aneko debía admitir que era un argumento muy cierto.
-Si ya sabías que no abriría entonces no hubieras venido.-
-Ya te dije, tenía que saber cómo estabas.- repitió Hatake provocando que la chica se sonrojara un poco y sintiera su corazón palpitar un poco más rápido. ¿Por qué rayos estaba sintiéndose así? Ya se lo había dicho antes, lo que él dijera no tenía por que importarle. -¿Y bien? ¿Te sientes mejor?-
-Sí, gracias.- contestó ella completamente en calma y caminando hacia la ventana para ponerse frente a frente con él –Aunque necesito algo de ayuda con esto.- pidió dandose la vuelta y señalando el broche en su nuca. Sin decir nada el hombre de cabello plateado sostuvo el broche con la mano derecha y lo abrió con la izquierda, al retirarlo todo el cabello de Aneko cayó libremente sobre su espalda y la chica se giró para encararlo nuevamente y sonreírle. –Gracias.- dijo tomando el broche nuevamente. –Por todo- añadió sin pensarlo. Kakashi la miró fijamente unos segundos antes de pasar los dedos de su mano derecha por el cabello de Aneko y decir aquello que la joven había esperado oír toda la noche.
-Así te ves muy linda.-
Aquella noche, luego de que Kakashi se fuera, la samurai llamada Aneko se dio cuenta de que se había enamorado.
--/--/--
La mañana siguiente cuando Aneko salió de su habitación encontró una nota dirigida hacia ella y firmada por Kakashi. En la carta el jounnin la citaba para verse en el bosque en alrededor de una hora, así que al ver a Hiromasa salir de la habitación de a lado la chica le pidió que la cubriera mientras ella atendía un asunto.
-¿Qué es más importante que tu misión de proteger a Iwata-san?- cuestionó el samurai traviesamente.
-Nada, no voy a ausentarme por mucho tiempo. Prometo que volveré antes de que comiencen las representaciones teatrales.-
-Aneko-chan, siempre te enseñé a que no prometieras cosas que no puedes cumplir.-
-¿De qué habla? Sólo iré a hablar con alguien y volveré, no pasa nada.-
-Está bien, ve y déjame solo con todo el trabajo.- bromeó cruzandose de brazos haciendo un puchero, Aneko rió ante el gesto.
-Sabe que esa no es mi intención.-
-Sí, claro. Ayer se te hizo muy fácil dejarme a cargo de todo ¿no? Espero que por lo menos te hayas divertido mientras yo no estaba contigo.-
-Le agradezco mucho maestro. De no ser por usted nada de lo que viví ayer hubiera sido posible.-
-¿Acabas de llamarme maestro? Hace mucho que no me decías así.- se sorprendió el hombre.
-Decidí dejar de hacerlo el día que me sentí lo suficientemente segura para dejar de ser su aprendiz y pasar a ser una subordinada más. Pero nunca he dejado de verlo como mi maestro, no importa qué tan pervertido o bromista sea usted.-
-Ya veo… con que era eso.- Hiromasa sonrió con una mirada bastante melancólica –Yo hace tiempo que dejé de verte como mi alumna. Te has convertido en una samurai y una mujer digna, aunque claro aún te falta mucho por aprender. Quería que lo supieras… por si algo llegara a suceder.-
-No pasará nada.- aseguró la chica –Bueno, debo irme. Nos vemos luego.- se despidió antes de perderse de vista por el pasillo.
-Muchas cosas pueden pasar… Aneko-chan.-
En una región del bosque, cerca de un río, Aneko estaba buscando a Kakashi con la vista, aunque sabía que era muy probable que el jounnin no apareciera tan rápido.
-Kakashi-san ¿estás por aquí? Recibí tu nota ¿qué es lo que querías hablas conmigo?- gritaba Aneko llegando al lugar, cuando para sorpresa suya, Kakashi apareció.
-Hola Aneko-chan, que bueno que pudiste venir- saludó Kakashi con una sonrisa, pero Aneko inmediatamente se puso alerta sacando algo de su cinturón, enseguida lanzó una navaja que se le encajó en el brazo a Kakashi.
-¿Quién eres y por qué te haces pasar por Kakashi-san?- preguntó ella poniendo su espada en forma defensiva, "Kakashi" se quitó la navaja del hombro, y una nube de humo lo rodeó, rebelando a una figura más alta y fornida que la del jounnin.
-Veo que me descubriste, eres más lista de lo que pensé.- sonrió el sujeto de piel azulada, extraño traje negro con nubes rojas, y una bandana de la aldea de la niebla rajada.
-Es fácil saber que no eres Kakashi, él nunca llega temprano. Ahora dime ¿quién eres y qué buscas?-
-Mi nombre es Kisame, y te necesito para atrapar al Kyubi- contestó el sujeto sacando una gran espada llena de vendas amenazadoramente.
-¿Al Kyubi? debe estar refiriéndose a Naruto-pensó la samurai –pues creo que no te será posible, ya que yo no pienso permitirlo.-
-No quería llegar a esto, pero creo que tendré que obligarte- dijo Kisame corriendo a atacarla con la espada, pero Aneko dio un salto oportuno a uno de los árboles, y de ahí saltó a otro, para luego atacar a Kisame con su espada, sin embargo el miembro del Akatsuki bloqueó el ataque con su espada, y pateó a Aneko en el estómago, enviándola a otro árbol.
Ella se levantó, y sacó otra espada, corrió a atacar a Kisame con la espada de su mano derecha, pero este la volvió a esquivar, por lo que Aneko dio un giro y lo atacó con la espada de su mano izquierda, pero resultó ser un clon de agua. Aneko volteó hacia atrás de ella, donde estaba Kisame parado en un árbol.
-Esto será más divertido de lo que pensé- sonrió malévolamente.
He aquí el final de este capítulo. Quiero agradecer a todas las personas que me han dejado review, es por todos ustedes que he escrito un capítulo tan largo esta vez y mayormente dedicado a la relación de Aneko con Kakashi, aunque también ha habido una pequeña insinuación de Aneko con otro usuario del sharingan.
Sólo para que lo sepan, esta historia se desarrolla un poco después de la muerte de Asuma en el manga, así que esperen ver más de Itachi próximamente.
Espero que el capítulo haya sido de su gusto y que comenten al respecto.
¡Gracias!
