Jewel

Debo admitir que una parte de mí estaba muy ilusionada con la perspectiva de que, a mi regreso de la cocina, Daisy estuviera durmiendo. Para variar, la realidad me decepcionó.

-¡Has tardado mucho, papá! –Se quejó. Si supiera que alargué mi estancia en la cocina todo lo que pude…

-Es que con eso de la mudanza no encontraba los jarrones- dije lo primero que se me vino a la mente, pero ella me miró de forma inquisidora.

-Esta tarde merendamos con esas mismas tazas, papá- Me ha pillado otra vez y no sé si alegrarme por su astucia o esconderme.

-Ya, bueno… eh ¿Seguimos con la historia?- ¿Yo he dicho eso? Le entrego su taza decorada con escobas y unas cuantas galletas mientras ella asiente.


Norman entró en la habitación esa noche sólo para encontrarse que Harry no paraba de darle vueltas a la cabeza sobre si debía aceptar o no una invitación.

-¡Debes aceptar, Harry!- insistió Norman una vez Harry le contó su dilema- Te ha invitado a su casa y si no vas tu… ¡voy yo!

Después de mirarlo con cara de pocos amigos, Harry aceptó y a la mañana siguiente se encontró tocando el timbre de una casa en Hogsmeade. Lo que no esperaba era ver a quien le abrió la puerta.

-¡Vaya! Potter, tu por aquí. ¿Qué te trae?- le pregunto un Snape bastante… digamos, diferente (y en bata) en cuanto le vio aunque su tono irónico volvió enseguida- Anda, pasa y cierra la puerta, sabes hacer eso, ¿no? Si buscas a Jewel estará aquí pronto.

-No… no quiero ser impertinente, pero ¿Qué hace usted aquí?- Snape miró al muchacho con burla.

-Juego. De verdad, Potter, esperaba que con el paso del tiempo tu cerebro comenzase a funcionar.- Dicho esto se marchó dejando al chico solo- ¿Quieres algo de beber?- gritó desde la cocina.

- Eh, no.

-Vamos, ya no estás en Hogwarts, Potter- volvió a sonreír con malicia- ¿Y que haces ahora?- preguntó mientras le entregaba un wishky de fuego y se sentaba en el sofá, frente a Harry- ¿Trabajas?

- Trabajo para la campaña de William Gobliron- dijo intentando darle importancia.

-¿No?- la seriedad del tono de su ex profesor contrastaba notablemente con la fingida cara de sorpresa que tenía en ese instante- Sé más de él que nadie.

-¿Qué hace usted? ¿Sigue en Hogwarts?- Inquirió Harry con un interés que no sentía.

- Mi misión en Hogwarts terminó cuando tú te graduaste así que ahora me dedico a vivir: bebo, fumo y escribo.

Así pasaron toda la mañana y poco a poco la tensión se desvaneció, realmente… todo se desvaneció.

-Despierta- Harry se estiró desperezándose y vio a una chica morena sonriendo como si la situación le hiciese gracia- ¿Quieres una aspirina?- Le pasó una sin esperar una respuesta. -¿Qué tal te ha ido con Severus? ¿Te ha tratado bien?

-Eh, si, eso creo. ¿Qué hace él aquí, Jewel? No me lo quiso decir…

-Es mi consejero- respondió la joven sonriendo mientras Harry la miraba más confundido que nunca. -¿Qué te estaba enseñando a ti?

-Como ser un hombre de verdad que vive la vida. Creo que le divertía la situación, parecía una conversación entre adulto y niño

-Oh y ¿Aprendiste algo?

-¿Cómo has estado?- Preguntó Harry, evitando así responderle.

-Bien, Severus es mi jefe en El Profeta. Ahora escribo, ¿sabes?- Sus ojos brillaban, se notaba que su trabajo le agradaba.

-He leído algo y vosotros…- Dijo el sin saber cómo preguntar eso realmente

-¡Oh! Has tardado en preguntarlo- rió- Estamos juntos, no deberías juzgarnos.

-No lo hago, pero mírate: eres guapa, sofisticada y tienes talento…

-Por eso necesito un hombre de verdad- Los ojos del muchacho se abrieron desmesuradamente y pronto sintió unas terribles ganas de salir de esa casa. Ella pareció comprender su inquietud- Ha estado bien volver a verte, no te preocupes escribiré ese artículo sobre Gobliron

-Gracias, Jewel. Ha sido… uh, divertido verte aunque me siento mal por… –No pudo continuar ya que, de pronto, ella estaba sobre el besándolo suavemente. Tan rápido como comenzó todo, se acabo y ella se alejo lentamente de él.

-Lo siento Harry. Tenía curiosidad. Llámame ¡Adiós! - Volvió a entrar en la casa dejando al pobre Harry sorprendido en la puerta.


-¡Puaj! ¡Papá! ¿No crees que besabas a demasiadas chicas? Aunque Jewel me gusta, es independiente. ¿Qué pasó con Nina?- Preguntó mi curiosa hija que ahora estaba recostada mi lado en la cama.

-Nada. Esperé a que me visitase y decidí dar un gran paso…


Pasaban las semanas y Harry seguía esperando su oportunidad para destacar en la campaña de Gobliron aunque nadie parecía fijarse en él: seguía haciendo carteles, llevando café y pidiendo informes a todos los departamentos posibles y cuando se le ocurrió preguntar porqué no hacían eso los mismos magos moviendo sus varitas, le dijeron que para eso estaba él.

-¡Potter!- su jefe le gritaba otra vez- Una persona que conozco me dijo que eras relativamente bueno en Hogwarts, ¿es verdad?

- respondió dudoso

-Bien, te dedicarás a recaudar fondos y, a menos que quieras donar de tu propia fortuna a la campaña, te tocará esforzarte mucho. En otras palabras ¡Te asciendo!

Obviamente, no todo era tan bonito como se lo habían explicado, pero intentar convencer a la gente para que donase dinero a Gobliron y le votase tenía cierto… encanto. Había ido a una veintena de casas (con la red flu, por supuesto) y sólo le habían echado de dieciocho, estaba tan desesperado que hasta estaba pensado en quitarse ese estúpido flequillo y quitarse las lentillas. Si Harry no podía conseguir esto quizás Harry Potter sí. Hoy era especial, pues el cliente al ser un trabajador del Ministerio iría a verle a él. Aún así la cosa no mejoró.

-Sí, entiendo su preocupación, pero debe recordar que…- Harry comenzaba a desesperar, si fallaba esta tarde probablemente tendría que pasarse el resto de su vida repartiendo cafés, pero de pronto la vio y, como si de electricidad se tratase, sintió la inspiración- el candidato Gobliron viene de un pueblecito llamado Hope (n/a: Esperanza) y eso es lo que él defiende. Durante esta última década hemos vivido tiempos muy tumultuosos: el resurgimiento de Voldemort, una segunda época de terror, su destrucción y ahora toca reconstruir nuestro mundo, devolverle la seguridad y la esperanza de que nos espera algo mejor. Sé que suena muy cursi, pero es lo que pienso. – Norman le miraba con los ojos como platos.

-Bien, muchacho, me has convencido. Donaré a la campaña. 7500 Galeones de oro.- Respondió sonriente el mago.

-Eso… eso sería grandioso. Gracias, ¡muchas gracias!

En cuanto el hombre se hubo marchado la sala comenzó a aplaudir, pero cuando Harry buscó con su mirada a Hermione nuevamente… ella ya había desaparecido.


¡Hola otra vez! Gracias Aya Nishino por tú review :) No te preocupes, yo también tenía un lio enorme al comienzo (con la película, claro xD). Daisy sí conoce a su madre, lo que no sabe es la historia de amor de sus padres, ya sabes: cómo se conocieron, por qué se enamoraron y ese tipo de cosas que, cuando somos pequeños y si no nos las cuentan, no nos interesan. Además, Harry está cambiando algunas situaciones y obviamente nombres. Bueno, espero que os guste este capítulo y que me dejéis un review, por cortito que sea... o pensaré que la historia no os gusta para nada :(