Una noche con Hermione
-Papá, ¿en esos momentos seguías con Nina?- preguntó Daisy confundida.
-Sí, aunque, no nos veíamos nunca a decir verdad- respondí mirando el suelo.
Eran ya las once de la noche y Daisy seguía empeñada en que le contase mi vida, así que no tuve más remedio que hacerlo…
Flashback
-Déme una bolsa de grageas, por favor- Pidió Harry al entrar en un pequeño comercio del Callejón Diagon esa misma noche.
-Son 12 sickles y 20 knuts- La cara del muchacho era de confusión total- No me miré así, no es culpa mía sino de los impuestos- dijo el vendedor.
-Hola, Dallas. Dame una bolsa de Grageas Eagles- dijo una voz tras Harry. No hacía falta que se girase para saber de quien se trataba.
-14 sickles y 29 knuts
-¿Pagas eso por una bolsa de grageas?- Preguntó Harry escandalizado. La muchacha ni siquiera se inmutó.
-No tienen azúcar- respondió ella simplemente.
-Vale, son dulces sanos- dijo Harry sarcástico mientras ella rodaba los ojos- Si no tienen azúcar deberían costar menos no más, ¿no crees?
-Tus grageas son más pequeñas, se acaban antes y eso hace que tú comas más. Así que eres tú el que gasta más- dijo Hermione mientras le daba golpecitos con el índice en el pecho, Harry parecía asustado, pero cuando ella iba saliendo de la tienda se recuperó.
-¡Chica de los informes, creo que estás pagando la imagen del águila!- No se dio cuenta que la había hecho enfadar hasta que ella frunció el ceño, se puso las manos en las caderas y dijo:
-¿Qué apostamos? ¿5 galeones?
-De acuerdo- juntos salieron hacia El Caldero Chorreante y luego a Londres. Llovía muy fuerte, así que simplemente se apoyaron contra un oscuro portal.
-Empezamos a la vez. Listos, preparados, ya- Dijo la muchacha con una sonrisa en su rostro mientras abría la bolsa.
-Feliz Cumpleaños- Harry se sorprendió ya que su voz sonó muy ronca. Ella le miró sorprendida.
-Te has acordado
-¿Cómo no hacerlo? He estado un poco ocupado, pero no me olvidaría de tu cumpleaños. – Ella sonrió y juntos siguieron comiendo. -¿Por qué no has ido a celebrarlo?
-Rupert iba a llevarme a cenar y a hacerme una fiesta, pero tuvo una oferta de trabajo de último minuto en Manchester que, por supuesto, aceptó. –Le respondió ella sin ocultar el dolor que sentía por ese abandono. Mientras seguían comiendo grageas, aunque para Harry cada una era una posibilidad de morir pues sentía que se atragantaba cada vez que veía a Hermione coger una con sus finos dedos, llevarla a su boca, introducirla y acabar chupándose los dedos. El carraspeo de ella pronto le sacó de su ensimismamiento – Prefiere tratar de ser rico y poderoso que ser mi novio. Ahora trata de parecerse a Myron Wagtail (N/A: Ya sé que a Harry le gustan las Brujas de MacBeth, pero es que sino no funciona, jaja).
-¿Quién es ese?- Dijo Harry después de estar un rato asintiendo.
-Estas bromeando, ¿verdad?- ella se giró para mirarle con una sonrisa.
-¿Qué?- se defendió el chico- Cómete una- eso hicieron, aunque Harry evitaba mirarla.- ¡Oh!- Hermione sonrió cuando siguiendo la mirada de Harry vio que a este ya no le quedaban grageas. El sacó la cartera y se dispuso a pagarle.
-¡Vamos, Harry! Me conoces mejor, la satisfacción de saber que tú te equivocaste y yo estaba en lo correcto, otra vez, es más que suficiente.-Dijo ella mientras seguía comiendo grageas.
-Te llevaré a cenar. Por tu cumpleaños- dijo Harry nervioso.
-¿Una cita?- Hermione le miro arqueando una ceja y el muchacho parecía a punto de desmayarse.
-N-no. Es que… me da pena, quiero decir es tu cumpleaños y no tienes planes. –Ella sonrió a pesar de eso.
-No, mejor me llevarás a una fiesta a la que debo ir y no quiero ir sola.
Tras una hora, ambos llegaron a un local del sur de Londres. Era una garita con grandes sofás y músicos étnicos repartidos por la enorme sala. Todos los presentes parecían intelectuales.
-Yo no pego mucho aquí
-Ahora sí- dijo Hermione mientras le quitaba la corbata y le abría los tres primeros botones de la camisa. Harry sólo la miraba con una complaciente sonrisa en el rostro.
Como Harry se sentía incomodo acabaron subiendo a la azotea donde le contó sobre Nina y sus proyectos de futuro.
-Siempre me ha parecido sorprendente como haces eso- Dijo Harry de pronto, riéndose.
-¿El que?
-Convertir un comentario cualquiera en una regañina o algo negativo con tu tono. Es impresionante
-Harry, ya sabes que no quiero hacer eso. Es sólo que me preocupo por ti.
-¡Lo has vuelto a hacer!- Dijo él riéndose.
-¿De verdad?- respondió ella
-Sí, ha sonado como un 'Me tengo que preocupar de ti porque solo no sabes hacer nada'. Algún día me casaré y tendré a alguien que se preocupe por mi, aunque no se si tanto como tú- añadió riéndose.
-¡Pero, si ya tienes novia! Y además dices que la quieres, lleváis juntos un tiempo, ¿Por qué no te casas con Nina? ¿Qué te detiene?
-Nada- respondió Harry mientras sacaba del bolsillo de su pantalón una cajita de terciopelo negro y le enseñaba el anillo a una más que sorprendida Hermione
-¡Guau! Nunca me dijiste que hubieras querido casarte antes, papá. Eso debió ser hace… quince años y tu y mamá os casasteis hace diez- Dijo Daisy casi tan sorprendida como lo había estado Hermione, yo me limité a sonreír y seguí con mi historia.
Flashback
Hermione cogió el anillo y comenzó a caminar nuevamente.
-Se lo daré mañana. En la cena.
-Dime que no se lo preguntarás frente a un montón de extraños…
-Lo has hecho otra vez. ¿Qué tiene de malo?- Preguntó Harry, ella solo levantó los hombros.
-Y…¿Qué el dirás?
-No tengo ni idea- Harry resopló.
-Práctica conmigo, soy tu mejor amiga y seré sincera contigo- Antes de que pudiese contestar, Hermione estaba a un metro de él con una enorme sonrisa. –Soy Nina, tu novia del colegio ¿Hay algo que quieras preguntarme?- Al ver que Harry iba a comenzar a hablar, le detuvo- ¡Arrodíllate!
-Ni hablar- respondió él, pero sonó mucho menos seguro de que lo que pretendía.- No lo haré. Nina…
-¿Si Harry James?- respondió ella como si se tratase de alguna telenovela.
- ¡Hermione! No me hagas reír. Nina, ¿te gustaría… casarte conmigo?- Dijo Harry con un tono que sugería que prefería que Voldemort volviese.
-No.
-¡Por Merlín!- Dijo Harry mientras se revolvía el pelo.
-¿Te gustaría casarte conmigo? No te he visto en semanas, no estas emocionado. ¿Te das cuenta de lo que me pides? Renunciar a mi libertad, mi joie de vivre, por una institución que siempre falla- Harry se estremeció, Hermione realmente se había metido en el papel- ¿Por qué debería casarme contigo, Harry? ¿Por qué quieres casarte conmigo? - Dijo ella mirándole a los ojos y él sintió que sus piernas no le sostendrían por mucho tiempo aunque mantuvo su mirada fija en su mejor amiga.- Por cierto, como te conviertas en un consumista y le permitas un elfo domestico te vas a enterar… -Tan rápido como vino, la magia se rompió.
-¡Por Merlín, cállate!- Se alejó de ella aunque seguía mirándola de reojo, vio como volvía a ponerse las manos en las caderas y a resoplar. Sonrió mientras volvía a acercarse a ella. – Quiero casarme contigo porque eres la primera persona a la que quiero ver cuando me despierto, la única que quiero besar por la noches… po-porque la primera vez que vi estas manos- cogió las manos de Hermione entre las suyas y vio como ella evitaba mirarle bajando la mirada al suelo- no pude imaginar lo que sería no sostenerlas, pero sobretodo porque cuando amas a alguien tanto como yo te amo a ti- Hermione volvió a mirarle, estaba visiblemente emocionada- casarse es lo único que nos queda por hacer. Así que ¿te gustaría… casarte conmigo?
-Definitivamente- dijo Hermione, pero su cara se ensombreció y continuo- Quizás. Lo pensaré.- Se alejo de él- Llévame a casa, Harry.
Mientras caminaban por las frías calles de Londres recordando sus aventuras en Hogwarts, Hermione se colgó del brazo de Harry y la incomodidad que les había invadido desde la 'falsa-proposición' desapareció.
-¿Quieres té?- Preguntó Hermione surgiendo de la pequeña cocina de su apartamento.
-Claro, me encantaría.- Harry miró las estanterías llenas de libros y sonrió. Hermione nunca cambiaria. Aunque hubo algo que le llamó la atención.- ¿Por qué tienes tantas copias de Jane Eyre?
-Es una larga historia- le respondió ella mientras ponía una bolsita de té en cada taza.- Para mi décimo cumpleaños quería un par de pendientes de oro, pero mi abuelo me regaló una copia de Jane Eyre con una dedicatoria en la primera pagina. En ese momento no me importó, porque estaba enfadada por los pendientes, pero… ese fue el ultimo regalo que me dio- dijo ella sin parar de preparar el té, pero con un deje de tristeza en la voz.
-¿A que te refieres?- pregunto Harry confundido.
-Murió tres semanas después en un accidente de coches.
-Lo siento, es terrible- Dijo Harry sintiéndose estúpido por haber preguntado.
-¿Has leído Jane Eyre?- Pregunto Hermione y, cuando levanto la mirada, Harry se dio cuenta de que estaba llorando.
-Yo lo leo cada año, cada vez es diferente, me dice cosas diferentes.- Le entregó la taza de té- Cuando me fui a Hogwarts, un año y medio después, mis padres se mudaron de casa y el libro se perdió. Cada vez que paso por una librería de segunda mano compro una copia del libro- Se sentó junto a Harry y él le sonrió con ternura – Sé que no lo encontraré, pero es un hábito ya.
-¿Qué es esa música que suena?- Dijo Harry incómodo con la cercanía de Hermione.
-Es Myron Wagtail de las Brujas de Macbeth. ¿Te gusta?- Él sólo asintió.
Media hora después, con la música de las Brujas de Macbeth aún sonando, Harry y Hermione se encontraban hablando como en los viejos tiempos o, quizás, más cómodamente ya que Harry estaba sentado sobre el sofá y Hermione estaba atravesada con la cabeza en un cojín que descansaba sobre el regazo Harry.
-¿Te burlas de mi?- Pregunto Harry imitando a un mafioso italiano.
-Sí- dijo Hermione entre risas.- No te preocupes Harry, es fácil quererte.
-Eso es muy cierto- respondió el muchacho.
-Me pregunto si quieres que la gente te quiera aún más.
-Eso también es verdad, otro punto- Hermione le miraba fijamente desde abajo y la garganta de Harry se secó, dándose cuenta de lo que pasaba giro la cabeza bruscamente.- ¿Tu que harás después? Eres muy lista como para ser la chica de los informes el resto de tu vida…
-¡No lo sé! Hay tantas opciones: auror, medimago, funcionaria en el Ministerio, profesora en Hogwarts,…- se giró dándole la espalda a Harry. De un salto se sentó- ¿Sabes que quiero hacer? Ir a lugares de los que no se nada.
-¿Eso existe? ¿Un lugar que tu no conozcas?- Hermione le ignoró, pero le pegó una colleja igualmente.- Tengo dinero ahorrado- Dijo con un tono soñador que Harry le recordó a Lucy- Pero, no puedo dejar a Rupert.
-Sé que no es asunto mío y que, probablemente, esta hablando una sobredosis de teína, pero deberías dejarle- dijo Harry mirándola.- Eres demasiado buena para él- Ella le miró.
-¿Sabes lo que es genial? Tú y yo. Nos podemos sentar aquí sin tener que preocuparnos por coquetear o por la atracción… Es muy bueno. –Harry asintió y se quedaron mirando unos segundos, de pronto Hermione se inclinó hacia él y le besó apasionadamente.
