Holaa parece que lleváramos mil años sin escribir aquí (los llevamos) no tenemos perdón jeje, tenemos demasiados frentes abiertos TT.TT pero bueno esperamos compensarlo con el capitulo 5 n.n y prometemos que no tardaremos tanto para la próxima… u.u
AVISO: Hay LEMMON aun que por exigencias reiteradas de Natalia es un lemmon romántico y no excesivamente explicito aun así es Lemmon por eso si a alguien como Natalia no le gusta que deje de leer cuando vea LEMMON y vuelve a leer cuando ponga FIN-LEMMON n.-
Capitulo 5: Esta noche
Ashe podía notar como el calor inundaba su cuerpo y lo iba coloreando de un rojo intenso, ¿Cómo se había atrevido a decirle eso? ¿Y por qué demonios el no hacía nada? Estaba quieto, estático frente a ella, permitiendo que la tensión aumentara, la reina podía notar cada fibra de su cuerpo tensarse por la vergüenza y el rechazo, ¿qué podía ver él en una chica como ella? Apretó los puños, maldita sea, ese pirata libidinoso veía algo en todas las mujeres del planeta, ¿Por qué no en ella? ¿Por qué iba a ser la única que rechazara? Se mojo los labios y tomo aire para hablar aun sin saber muy bien que decir.
-Yo…
-¿Estas segura?-Balthier se acerco a ella y poso una mano en la suave mejilla sonrojada de la chica que asintió firmemente, él esbozo una picara sonrisa antes de levantarla en brazos y llevarla hasta la hermosa cama que presidia la habitación- En ese caso alteza sus deseos son ordenes.
LEMMON
Ashe trago dificultosamente, notando como su cuerpo parecía entumecido, atontado, confundido por la risueña mirada dorada que la observaba cada más cerca, se mordió el labio inferior con impaciencia,
¿por qué no la besaba? ¿Por qué no la tocaba? Como si la hubiera oído el pirata sonrió divertido y la susurro:
-No tenemos prisa ¿verdad reinita?
Las mejillas de la reina se volvieron aun de un rojo más intenso agradeciendo a la oscuridad por esconderlas. Balthier se recostó en la cama al lado de ella y la coloco de costado, tan cerca de él que su aroma y calidez inundaba los sentidos de la chica, acerco su cara muy lentamente, rozando sus narices, sin dejar de mirarla, hasta que sus labios se posaron lentamente sobre los de la chica, el beso fue lento, dulce casi romántico, y se prolongo por varios minutos, hasta que él le dio un pequeño mordisco en el labio inferior, provocando que el cuerpo de la chica se tensar de placer esta vez, lamio el contorno de sus labios, hasta que noto que ella comenzaba el beso, que se pegaba más a él, pidiendo, exigiendo más, y lo obtuvo, él la agarro fuertemente atrayéndola hacia su cuerpo, intensificando el beso, explicándola todo lo que la haría aquella noche, todo lo hondo que llegaría, era un beso que iba directamente a los sentidos de la joven, aturdiéndolos, llenando su boca y su sangre de un calor desconocido, de un suave y cliente néctar que se expandió por ella hasta su bajo vientre.
Sin dejar de besarla ni un instante se quito su chaleco negro y dorado y se abrió los botones de la camisa, Ashe estaba envuelta en el remolino de seducción que él había iniciado, pestañeo al notar que él aferraba su mano y la colocaba sobre su plano y firme pecho, notando los latidos fuertes y discontinuos de su corazón, ella nunca en su vida había tocado así a un hombre, con Rasler todo había sido distinto, más frio, alargo uno de sus dedos y comenzó a bajar por la línea que delimitaban las costillas para llegar a sus marcados abdominales y de ahí al ombligo, al ver donde acabaría el camino, se quedo quieta, dubitativa.
-¿Dónde está tu valor princesita?
Ashe lo miro achicado los ojos y alzo la barbilla orgullosa, ella quería eso, ella deseaba eso, y no se iba a echar atrás por algo tan superficial como sus miedos de mojigata. Bajo el dedo hasta tocar los cinturones del chico, este sonrió y la ayudo a deshacerse de ellos, trago saliva y se enfrento a la
realidad de aquella noche, desabrocho los botones del pantalón del chico con toda la entereza que sus temblorosas manos la permitían. Hasta que logro su objetivo. No debería haber mirado, cerró los ojos fuertemente y lo enfrento su divertida mirada, hasta donde sus recuerdos llegaban nunca había visto ese tamaño, era demasiado grande, "eso" tenía que hacer daño, Balthier debió advertir la duda en sus ojos, porque la dedico una dulce sonrisa y la beso, la beso como antes, con fuerza, con pasión, explorando totalmente la humedad de su boca, consiguiendo que todo pensamiento desapareciera de la mente de la chica. Incluido el hecho de que la estaba desprendiendo de su fino camisón, no lo advirtió hasta que él detuvo el beso y comenzó a dejar un reguero de besos y caricias por su cuerpo, llevando a un punto a la joven reina en que pensó que la sangre de sus venas podía llegar a abrasarla, a fundirla, y solo recobro un instante la cordura cuando noto las caricias y los besos del chico un lugar muy inapropiado, deseaba decirle que no le hiciera eso, se sentía avergonzada, simplemente ella desconocía que eso se hiciera…, pero a medida que la lengua y los dedos de él exploraban el lugar más interno de la chica, el cuerpo y la mente de ella, parecían volverse en su contra, la sangre bullía más rápido, su respiración se entrecortaba más y de su garganta comenzaban a surgir suaves quejidos de placer incontenible, y entonces todo ese remolino exploto dentro de ella en suaves ondas de placer que recorrían su cuerpo y la obligaban a levantar las caderas pidiendo más, suplicando más de él, y también lo consiguió esa vez, él se posiciono sobre ella y la beso la frente.
-Mírame- La chica abrió los ojos de golpe al notarle entrar en ella, solo para volver a cerrarlos un segundo más tarde- Mírame…Ashe- La chica accedió a la suplica del joven que empujo una vez más llenándose de ella.
FIN DEL LEMMON(ves como era bonito…)
Balthier miraba el perfil de la joven que yacía a su lado sintiéndose cada vez más culpable, no debía haberlo hecho, no debería haberse aprovechado de su debilidad, pero maldita sea, ella se lo había suplicado, y él solo era un hombre… La acaricio un mechón de pelo y se lo aparto de
la cara, ¿A quien quería engañar? Llevaba horas en la cama con ella, no había sido un instinto pasajero, ni un fugaz destello de deseo, había sido más, la necesitaba, y eso le daba mucho miedo, frunció el entrecejo y se sentó en la cama vistiéndose, él era un canalla, le gustaba serlo, le gustaba su libertad, ella representaba lo contrario, ella era honor, valentía, compromiso… repitió esa palabra en su mente al volverse a verla desnuda tendida sobre la cama blanca, por mucho que la deseara, era un precio demasiado caro a pagar, incluso por una reina…
Vaan no podía entender por qué Balthier cargaba su ira contra aquella maquina inanimada.
-¿Qué le pasa?
Fran se encogió de hombros.
-Esta de mal humor.
El rubio miro a su amigo soltar improperios a la cafetera, por dios sí que era adicto a la cafeína. Meneo la cabeza, intentando apartar ese pensamiento de su mente y volver a cosas más importantes.
-Fran ¿Habéis averiguado algo?
Fran se sentó en una silla, y cruzo sus piernas y brazos.
-Creo que Balthier tiene razón, Ashe está en peligro y que Arthurius es el conspirador que quiere su puesto al frente del país.
-Maldita cafetera del demonio.
Vaan se volvió irritado a Balthier.
-Podrías dejar ya la mierda de la cafetera, esto es más importante que tu café.
Balthier lo miro indignado,
-Nada es más importante que mi café. Es lo que me mantiene despierto.
Vaan abrió la boca de nuevo para protestar, pero en ese momento una pelirroja llego al hangar donde se encontraba la nave, Vaan no pudo cerrar la boca ni aparatar los ojos de ella, era increíblemente guapa, y vestía de una manera muy provocativa, Balthier elevo una ceja al verla.
-¿Quién está al mando de esta nave?
Vaan ni siquiera podía hablar.
-Yo soy el capitán de la nave, pero la que manda es ella.
La chica elevo una fina ceja y lo miro con sorpresa.
-Ya veo… - se acerco más a él y puso uno de sus blancas manos en un hombro del chico- ¿Y sería tan amble de concederme unos minutos?
-Pues en otras circunstancias querida te concedería horas, pero me temo que la cafetera se ha sublevado y sin cafeína no soy nadie.
Los ojos azules de la chica se abrieron de indignación y sorpresa, Vaan miro atónito a Balthier, ese no era su Balthier estaba rechazando la clara oferta de esa belleza de mujer, eso no era habitual en él, miro a Fran azorado en busca de una respuesta, pero Fran siquiera había cambiado su postura en todo el tiempo.
-Me llamo Laia.
Balthier sonrió y ladeo la cabeza.
-Balthier.
-Eso he oído.
El pirata se cruzo de brazos.
-¿Qué has odio?
-Oh, poca cosa, que eres el mejor pirata del aire que existe, que te acompaña una viera, y que viajaste con la princesa Ashe en su cruzada, es más- La pelirroja lo recorrió con la mirada – tú fuiste el héroe, aunque desapareciste un tiempo, no logro entender por qué no has querido los galardones que te corresponden.
Balthier suspiro.
-Las medallas no me quedan bien con mi ropa, no pegan.
-Parece que has oído mucho sobre él.
La pelirroja y Vaan volvieron su vista a Fran.
-Me pareció interesante lo que oí…
Fran la sostuvo la mirada.
-¿Y qué piensas ahora?
Laia volvió a mirar a Balthier de los pies a la cabeza y el devolvió la picara sonrisa.
-Me parece aun más interesante…
Ashe se encontraba dando vueltas por el palacio sin rumbo fijo, ¿qué esperaba que se quedara con ella a desayunar? El trato había sido que se quedara esa noche, solo esa noche, no valía la pena pensarlo, pero aun así, por dios, había sido la mejor noche de su vida, no podría olvidarla mientras respirara, ¿eso era lo qué él ofrecía a todas esas mujeres que caían bajo sus pies? Tsk, no era solo eso, era algo más, él… era especial, con esa autosuficiencia, esa libertad innata, esa picardía en cada gesto… suspiro, tal vez esa noche había sido un error, ahora sabía lo que se perdería durante el resto de su vida…
-¿Ashe?
La chica se volvió sobresaltada para encontrarse con unos ojos fríos como la nieve.
-Arthurius ¿Qué haces aquí?
-Bueno, esperaba poder hablar contigo querida.
Ashe frunció el entrecejo.
-¿De qué?
-Pues de nosotros… tú sabes que estoy enamorado de ti, y que dalmasca necesita un rey, y herederos, no tiene sentido que una joven bella como tú siga sola en este palacio tan frio…
Ashe lo miro con pena, sí, en parte tenía razón, debía darle un rey y herederos a Dalmasca, como reina esa era su obligación, pero como mujer ya había dado el corazón, y se le hacía imposible pensar en otro hombre que no fuera él, el único que nunca aceptaría el cargo…
-Yo me siento alagada, pero creo que debería pensármelo…
Arthurius acorto la distancia entre ellos,
- no deberías pensártelo demasiado querida, soy tu mejor opción y lo sabes, no obstante si lo que te gusta es jugar a este juego de seducción cumpliré con gusto mi papel.
Antes de que la chica pudiera ver sus intenciones el rubio la tomo por la cintura y planto los fríos labios sobre la boca de la chica, un sentimiento de repulsión invadió su cuerpo.
-Piénsalo.
Ashe se quedo quieta en el sitio con una ligera arcada en la boca del estomago.
-Deberías buscar mejores compañías… -Los ojos de la chica se abrieron de la sorpresa.- Ayer un pirata lascivo y hoy una rata son escrúpulos, Tsk, ¿Dónde han quedado los príncipes azules?
La castaña se volvió sobre sus talones.
-Balthier…
Él la había visto besando a Arthurius…
Venga pues hasta aquí por hoy jeje, es que tenemos hay que estudiar que estamos en exámenes, pero prometemos no tardar tanto con el próximo capítulo n.n' (Seguimos sintiendo el retraso) Bueno un besin y ya sabéis como siempre cualquier cosa RR!
