NdA Todos los personajes del Potterverso son propiedad de J.K. Rowling y no recibo dinero por este fic.

Dedicado a Draquito porque hoy es su cumple. ¡Felicidades, rubio!


Paciencia

-Harry, ¿me traes un vaso de zumo? –pregunta Draco, que está tirado en el sofá leyendo un libro.

No ha sonado como una orden, ni mucho menos. Hasta tiene el "por favor" implícito en el tono. Y Harry está de pie y cerca de la cocina, así que realmente no le importa ir a por el zumo. Es un poco por chinchar, y quizás recordarle que él no es un elfo doméstico.

-¿Cuál es la palabra mágica?

Draco alza la cabeza del libro.

-Accio, pero no quiero que caigan gotas al suelo.

Harry pone los ojos en blanco.

-No me refiero a esa.

Draco hace una mueca extraña.

-Entonces supongo que Imperio, pero… joder, ni Voldemort la usaría sólo para que le trajeran un vaso de zumo.

-Es que no me estoy refiriendo a la Imperius.

Draco piensa un poco.

-Pues no se me ocurre nada. Podría hacer que apareciera el zumo aquí, claro, pero para eso no se necesita ninguna palabra mágica.

Harry aprieta los dientes.

-Por favor.

-Por favor, ¿qué? –pregunta, solícito.

-Digo que "por favor" es la palabra mágica.

Draco lo mira con la boca entreabierta y una expresión muy confundida.

-¿En serio? Yo no recuerdo ningún hechizo que use esas palabras.

Harry resopla y se da por vencido.

-Vale, déjalo.

Draco se incorpora un poco.

-Oye, si no quieres traerme el zumo…

Harry alza la mano.

-No, no, quédate ahí, ahora te lo traigo.

Entonces va a la cocina, saca una jarra de zumo de calabaza de la nevera y le sirve a Draco un vaso lleno mientras reflexiona sobre el concepto de choque cultural. Después sale al comedor de nuevo y le acerca el vaso a Draco.

-Gracias, Harry –dice, con una sonrisa.

Harry se la devuelve, le pasa la mano por el pelo a modo de caricia y sigue caminando hacia su despacho para seguir con lo que estaba haciendo. La voz de Draco, con un ligero tono de reproche, le hace frenar en el sitio.

-¿Es que no vas a decir "de nada"?

Harry cierra los ojos, cuenta hasta diez mientras se masajea las sienes y suspira.

-De nada, Draco.

Draco le dedica una sonrisa luminosa y Harry se mete en su despacho.

Para que luego digan que no es paciente.

Fin