(Bueno, he conseguido terminar de traducir el capítulo 5 también así que aquí lo tenéis!!)
(Por cierto para los que no lo sepan: cuando pongo Ulises POV es que empieza a hablar Ulises desde su Punto de Vista. "Point Of View" Así sabremos también lo que siente jeje)
Capítulo Cinco
Los hombres, cinco corpulentos guerreros, nos miraron amenazándonos con sus cinco espadas. Parecían estar bastante molestos.
Uno de ellos me señaló con su dedo.
- Esa es la esclava- dijo- no deberíais estar aquí, lo sabes, ¿qué intentabais, huír?- los cinco rieron.
- Mejor eso que no hacer nada- dije. Busqué a Aquiles con la mirada pero se había ido- maldito seas...- murmuré, aunque no creía que fuera a ayudarnos, ¿o sí?.
El hombre que había hablado se me acercó.
- ¿Quién te crees que eres, tu grandioso y querido príncipe Héctor? Ah, no, debes pensar que eres Paris, él también huyó como un gatito asustado, exactamente igual que vosotros.
Rieron de nuevo, yo estaba furiosa. Era cierto lo que decía de Paris, yo pensaba justo lo mismo, pero no éramos como él.
- No creo que lo que estábamos intentando hacer signifique precisamente que seamos unos cobardes, más bien que somos mas valientes que vosotros- le dije.
- ¿Ah sí? ¿y eso por qué?
- Bueno, vosotros tenéis espadas, nosotros no. Vosotros sois guerreros, nosotros simples ciudadanos, jóvenes chicos y chicas. ¿Qué edad tienes tú?- dije, no iba a intimidarme.
- ¡Cierra la boca, esclava!- me ordenó en tono despectivo- ya he oído suficientes estupideces. ¡Lleváoslos a las tiendas!- ordenó a sus hombres.
Ellos amenazaron a los prisioneros con sus espadas y comenzaron a andar de vuelta al campamento.
- ¡Muevete!- me ordenó el hombre que permanecía a mi lado.
- ¿O qué? No puedes matarme, tendrías que pagar por mi, soy la esclava de Ulises- dije firmemente.
- Creo que el placer de matarte sería mayor que lo que me costarías.- dijo con una sonrisa. Luego me empujó para que me moviera.
Intenté plantarle cara agarrándole del brazo pero me dio una bofetada haciendo que me sangrara el labio. Le escupí la sangre en su cara y él cogió su espada.
Me golpeó de nuevo, esta vez con la empuñadura, y caí al suelo tras soltar un gemido de dolor.
Entonces sólo pude oirle decir algo sobre látigos y caí inconsciente.
Ulises POV:
Corrí a reunirme con los demás que regresaban con los prisioneros. No me habían permitido acompañarles, bueno, en realidad no me habían despertado para decirme lo que sucedía pero creo que ellos ya lo sabían. Quiero decir, ya sabían que Arish, mi esclava, y los otros prisioneros iban a intentar huir esta noche.
Cuando la vi inconsciente y a hombros de aquel hombre, como si fuera mercancía, deseé matar a quien la había tratado así. Les miré mostrando mi rabia.
- ¿Quién la ha golpeado y por qué?- pregunté furioso, pero por un momento nadie dijo nada.
- Ella intentó matarme- respondió el que la llevaba finalmente.
Yo iba a preguntarle cómo pero alguien se me adelantó.
- ¿Cómo? ¿Con una espada?- preguntó mi amigo Aquiles.
El hombre asintió.- Sí, tenía una.
- ¿Ésta?- preguntó Aquiles mientras le mostraba la espada del padre de Arish. ¿Por qué la tenía él?
Pronto lo entendí todo. El hombre tuvo que callarse, no podía probar que Arish hubiera llevado su espada con ella aunque yo sabía que había sido así. Aquiles la había ayudado porque podía haber sido culpada y condenada a muerte por aquello.
Le agradecí el gesto pero no entendía por qué no me había contado todo, ella estaba conmigo.
De todas formas conocía las normas. Arish había intentado huír e incitado a los otros a hacer lo mismo. Ella iba a ser castigada y yo no podía hacer nada para impedirlo.
Fuí a cogerla para llevarla de vuelta a mi tienda y cuidar de ella pero me lo impidieron.
- Ya conoces las reglas Ulises- me dijo el hombre.
- Pensaba que preferirias esperar hasta mañana para poder ver la sangre corriendo por su cuerpo con claridad.- contesté furioso.
Él no supo qué decir a aquello pero asintió.
- Sí, esperaremos hasta que amanezca.
- Entonces deja que me la lleve ahora, la tendrás mañana pero de momento es mia y voy a cuidar de ella- le dije.
A continuación sin decir nada más regresé con ella a mi tienda.
La dejé sobre una suave manta. Con cuidado limpié su cara con un poco de agua, la sangre que cubría sus dulces y pequeños labios y su delicada barbilla. Aparté unos mechones de pelo de su frente. De su largo y castaño pelo.
La miré. No podía verla sufrir mas, ya había tenido demasiado y era muy joven.
Mi princesita valiente...como Aquiles dijo.
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(Bueno, eso es todo por ahora, veremos a ver lo que ocurre ya que van a castigar a latigazos a Arish...pobre. Review!! poned vuestros comentarios :)
