(Perdonad por la tardanza de este nuevo capítulo pero he estado con el ordenador roto unos días y además estoy estudiando para el último examen. De todas formas he sacado un poco de tiempo. Muchisimas gracias por todos los reviews, sois geniales y por eso aquí tenéis el...
Capítulo Nueve
Antes del mediodía Ulises estuvo de vuelta en la tienda.
Aquiles había estado cuidando de mí durante toda la mañana, bueno, mas bien torturándome con el agua salada sobre mis heridas, creo que en cierto modo estaba disfrutando y vengándose de mis malas maneras usadas contra él. Aún así la verdad era que el agua me ayudó y ya no me dolía tanto la espalda cada vez que pasaba el trozo de tela húmeda por ella lo cual era señal inequívoca de que las heridas estaban cicatrizando.
Como dije Ulises había vuelto. Tenía aspecto de no haber descansado demasiado pero quería saber cómo me encontraba.
Se sentó a mi lado y observó mi espalda inspeccionando las heridas.
- Parece que están mejor...¿cómo te encuentras?- me preguntó, se notaba el cansancio en su tono de voz, mas apagado de lo habitual.
- Bien...bueno aun duele un poco...
- ¿Un poco? Debe de doler bastante...- miró a Aquiles- creo que ya has hecho suficiente- le dijo amablemente- ya puedo ocuparme yo, muchas gracias...
Aquiles le miró y luego me miró a mi, yo no dije nada pero me dio la impresión de que no quería irse, supuse que diría de quedarse.
- Está bien, mejórate Arish, hasta luego
Me equivoqué y no pude ocultar un cierto asombro. Aquiles salió de la tienda dejándonos a solas a Ulises y a mi.
Durante unos instantes se produjo un silencio bastante incómodo, yo seguía acostada sobre mi pecho y con la espalda al descubierto y Ulises retomaba el lugar de Aquiles y pasaba un paño húmedo mojado en agua dulce sobre mi espalda.
- Aquiles ha hecho un buen trabajo, creo que te dejé en buenas manos, las heridas se cerrarán pronto, ya están cicatrizando...
Yo asentí pero no dije nada, comenzaba a odiar estar ahí acostada e incapaz de moverme y empezaba a odiar la situación general.
- Yo sólo quería ayudarles...- murmuré. No había hablado con nadie de mi intento de huída excepto con Aquiles hasta el momento.- quería salir de aquí y encontrar a los demás...
- ¿Te refieres a tu príncipe?
- Paris no es mi príncipe más- dije con rabia contenida- le odio, a él y a Helena, ellos nos llevaron a la guerra, ellos nos condujeron a ésto, por su culpa estamos así y no han movido un músculo para ayudarnos.
- Esta guerra habría ocurrido tarde o temprano Arish, Helena sólo fue una excusa que Agamenón aprovechó para lograr lo que llevaba deseando desde hace mucho, hacerse con Troya. Si no hubiera sido por ellos habría sido por cualquier otra cosa.
- Si pero yo confiaba en ellos, duele más que la causa de que tus padres mueran sea tu propio príncipe. Héctor nunca habría hecho nada semejante. Él era mejor príncipe de lo que Paris será nunca. No nos habría dejado...
Ulises apartó la mirada y dejó escapar un suspiro. No podía decir nada a eso, sabía tan bien como todos que su amigo Aquiles había sido el culpable de la muerte del hermano de Paris y sabía cuanto querían los ciudadanos de Troya a ese príncipe.
- Si lo encuentro lo mataré- dije seriamente- no quiero verle a él, Andrómaca sería mejor reina que Helena y la prefiero mil veces antes que a Paris.
- Bueno, ya no hay príncipes ni reyes en Troya, Arish- me dijo él fijando su mirada de nuevo en mi- personalmente creo que no ganarías nada yendo a buscarles...
- Mi libertad.
Ulises se detuvo y fijó la mirada en el suelo. Por un momento no dijo nada.
- Sabes que no podéis ser libres, sois prisioneros de una guerra, es la ley que...
- ¿La ley? ¿Qué clase de rey es aquel que permite que los inocentes del país vencido, los únicos que ni siquiera han participado en la guerra, sean esclavizados? ¿Qué delito hemos cometido a parte de vernos atrapados en contra de nuestra voluntad en mitad de un conflicto al cual nos oponíamos todos?
Noté el asombro en su rostro ante mis palabras. Todo lo que había dicho era totalmente sincero, ni mas ni menos que lo que pensaba realmente acerca de todo pero al parecer no se esperaba que dijera aquello.
- Tienes razón y te puedo asegurar que yo no permitiría eso en mi país pero aquí...todo esto me queda demasiado grande, no puedo hacer nada para impedirlo, no tengo es poder en este lugar y mi pueblo no es el único que ha participado en esta contienda. Sé que es duro pero la venta de esclavos y lo que sacarán con ella forma parte del botín de guerra para los soldados. También hay familias griegas que han perdido a los suyos en esto y deben ser recompensados.
- ¿Y quien...
- ¿Quién os recompensa a vosotros?- Ulises sonrió para sí pero era una sonrisa triste.- lamentablemente los vencidos siempre pierden más...
Esa vez fui yo quien no supo qué mas decir, me había incorporado con su ayuda y me encontraba sentada junto a él y con la mirada fija en la entrada de la tienda. Notaba la brisa que se colaba en el interior. Todo estaba perdido y no me quedaba otro remedio que aceptarlo.
- Arish...- susurró pero yo no le miré.- sé que lo que te diga no podrá reparar nada, ojalá pudiera devolverte lo que has perdido pero no puedo...
Sentí las lágrimas llenando de nuevo mis ojos. Él continuó.
- Lo único que puedo hacer es lo que he hecho, eres mi esclava pero puedo darte la libertad y lo haré en cuanto regresemos a Itaca. Allí estarás a salvo y podrás comenzar una nueva vida.
- Mi vida estaba aquí.
- Aquí ya no queda nada para ti Arish, ni para nadie. Sé que te es difícil confiar en alguien ahora y menos aun siendo uno de nosotros pero...puedes confiar en mi, quiero ayudarte. Puedes venir conmigo y me encargaré de ti.
- ¿Pero y los demás?- no podía olvidarme de mis compañeros.
Ulises me miró a los ojos.
- No puedo ayudaros a todos...créeme que me encantaría pero es imposible.
Yo levanté la vista hacia él y sonreí levemente.
- Lo sé...no importa, no quiero meterte en problemas...gracias por todo, no esperaba que nadie hiciera tanto por mi ahora.
Él también sonrió y acarició mi mejilla, ese gesto me extrañó un poco pero no me aparté. Se quedó manteniéndome la mirada unos instantes, con unos hermosos ojos azules que bien podían competir con los de Aquiles. Luego se apartó.
- Supongo que querrás comer, pediré que traigan algo.
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(wenoooo ahí está eso de momento, ¿qué pasará? jajaja se admiten sugerencias. :) Muchas gracias a todos y seguid poniendo reviewss.
Gracias a: Thalinariel, Daliana, Candy Bloom, Sabrix, Aida y Gabriela, gracias a todas por vuestros reviews! y seguid con ellos! :)
