DISCLAIMER: Estos personajes pertenecen por completo a CLAMP.
CAPITULO 18
Jugadas del destino.
-Otra copa Señor?
La pregunta me llegó desde muy, muy lejos… casi como si se tratase de un lugar completamente desconocido para mi… incluso cuando el camarero estaba al otro lado de la barra donde ahora yo estaba sentado, con la cabeza gacha, recargada en la palma de la mano.
Rayos!...
Un dolor agudo cruzo por absolutamente toda mi corteza cerebral y tuve que apretar con fuerza, con la mano que servía de apoyo a mi frente.
No recordaba haber bebido tanto desde que estaba en la Universidad… cuando era uno de los chicos más populares de todo el maldito campus… y las mujeres solían ir tras de mi como si de una estampida se tratase.
Tal vez sería bueno volver allí…
Tuve que aguantarme la risa que peleaba por salir de mis labios cuando me di cuenta de que eso solo iba a aumentar mi dolor de cabeza.
-Se encuentra bien?
Miré hacia arriba con bastante trabajo, para encontrarme con la mirada inquisidora del hombre al otro lado de la barra. Sus ojos mostraban una luz divertida… y me miraba expectante, como si en realidad creyera que yo iba a contarle mis penas…
-Perfectamente.- susurré masajeando mis sienes con un suave vaivén.
-Mujeres eh?
Sonreí divertido… supuse que ya tenía mucha experiencia al tener que dedicarse a servir a hombres como yo, abandonados o rechazados por mujeres… como Sakura en este caso.
-Cuando no.
Me obsequió un recipiente con algo que parecía tener chucherias saladas y lo movió hacia delante para que tomara algunos… yo en cambio decliné la invitación con una suave negación… había bebido de más… cosa a la que ya no estaba tan acostumbrado y no quería terminar devolviendo todo el licor ingerido.
-Es gracioso sabe?... como es que suceden estas cosas.- inquirí yo como si el hombre necesitara más explicación del asunto.
-Gracioso?... bien… es cuestión de enfoques señor… vea, aquellos individuos no piensan lo mismo.
El hombre que vestía un traje de noche… algo bastante caro para ser sólo un camarero, me señaló con un dedo regordete a unos hombres a solo metros de mí.
Fruncí el ceño y entorné la mirada para poder ver mejor, pues las siete copas anteriores me habían nublado la vista ya.
Los dos hombres sentados en la barra se encontraban tomando una copa tras otra desconsoladamente mientras gruñían a cada segundo y una que otra lágrima se desprendía de sus ojos.
Negué suavemente y gemí en mi interior.
Demonios… que YO no iba a quedar así por una mujer!!
Y luego una oleada de temor me embargó.
… Cielos… tal vez ya me veía así…
-No… supongo que ellos no piensan que es gracioso.
-No tiene por que mostrarse tan arisco… a cualquier hombre le llega el momento… ya sabe de que hablo.
Y no. Yo NO sabía a que se refería, pero de todos modos me daba igual.
-No se ve como ellos… tal vez el rechazo no fue tan fuerte?.- se aventuró a preguntar el hombre con gesto divertido… cosa que me hizo querer tirarle lo poco que quedaba en mi copa, en toda la cara. Pero me detuve antes de hacer cualquier tontería.
-Más bien siento que ya sufrí demasiado… bien, si no te quieren pues no te quieren, que vas a hacer?
-Ah… conformista?!
Pedazo de estúpido!!
Si él hubiera tenido que pasar por lo que yo había tenido que pasar durante sabe Dios cuanto tiempo… pues aunque llevaba la cuenta de los meses que llevábamos juntos, me sentía terriblemente indispuesto como para ponerme a enumerarlos. Pero posiblemente él en mi caso estaría mucho peor… pero yo estaba seguro de que las cosas no funcionaban así.
Yo le había dicho que la amaba… e incluso cuando yo lo deseaba con todas mis fuerzas… ella no estaba enamorada de mi… y no lo estaría incluso cuando yo llegase a tomar demasiado y tuviese un accidente… o llorara los mares por ella… de que servía de todos modos?...
-Sólo necesitaba un descanso. Y pensé que un buen trago me ayudaría… solo eso. No me estoy muriendo por dentro ni queriéndome suicidar por el hecho de que ella me haya rechazado. En realidad… sabe?... me siento bastante bien.
El camarero alzo una ceja en señal de desconcierto y me llenó la copa de nuevo.
-Como usted diga… ya sabe la política de las tiendas, el cliente siempre tiene la razón.
Me encogí de hombros, dando a entender que me importaba un comino su estúpida política… pues yo sabía que tenía razón y no necesitaba de nada más.
Me di cuenta después de pasar el cuarto trago… de que mi estómago empezaba a revolverse de un modo muy poco agradable… mucho peor que antes. Así que me sentí muy incómodo.
Me levanté del asiento y dejé la copa en el mostrador mientras sacaba un fajo de billetes y los arrojaba en la mesa.
-Quédese con el cambio- concedí tomando la chaqueta y saliendo del bar, para poder dirigirme a mi auto.
También pude notar que no estaba lo suficientemente sobrio para ponerme delante de un volante… y aún así… que importaba de todas formas?
Le di una ojeada a mi reloj de pulsera.
Las doce de la noche... vaya... no era tan tarde.
Abrí la puerta del auto y me introduje en el asiento del conductor, para después de unos segundos, poner en marcha el auto…
Me dio la impresión de que tenía un deseo muy grande de estampar mi cabeza en el volante… pues lo único que había hecho las últimas quince horas, había sido pensar en ella tanto o más que ninguna de las veces anteriores.
No me la podía sacar de la cabeza… y estaba muy, pero muy enfadado…
Incluso cuando no lo demostraba abiertamente, me sentía completamente molesto. Conmigo y con ella… y con el maldito destino que me había hecho encontrarla.
Esa pregunta también llevaba meses rondando en mi cabeza.
Por qué?... por qué demonios tenía que haberla conocido?...
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
(Sakura)
Escuché el ruido lejano del plástico chocando con el parquet… pero no me importó… la verdad?... no podía importarme menos. Igual llevaba escuchando ese mismo ruido durante todo el maldito día… mientras había decidido consumir todos los botecitos de helado que tenía en el congelador desde hacía semanas.
Y hasta ahora… llevaba… quince?...
Me pareció que eran quince, pues estaban regados por todo el piso de mi cuarto como si se tratase de un gigantesco bote de basura… pues los botecitos de colores no era lo único que permanecía estático en la madera hacía unos días reluciente.
Miles de servilletas y cubiertos, estaban regados en el suelo de igual forma. Había platos con comida a medio acabar y vasos por todos los muebles…
Y tampoco me importaba en lo más mínimo.
La casa estaba hecha un completo desorden… no solo era mi habitación… y yo me sentía demasiado indispuesta, para ponerme a recoger cualquier cosa.
Sentí un nudo en el estómago cuando mi mirada se perdió en la montaña de clínex que yo había dejado justo en las cobijas de mi cama… no estaba siquiera conciente de haber llorado tanto.
El grito que sonó en mi cabeza como si de una batería se tratase me hizo reaccionar y volver a capturar la imagen que, en frente de mi, brindaba el televisor.
Había visto esa película… unas cinco veces ya… y aún no podía comprender la trama.
Y no era por que me hubiera distraído demasiado.
Más bien era porque… porque… no le había prestado absolutamente NADA de atención.
Mis pensamientos estaban perdidos aún, veintiséis horas atrás.
Si… ya había pasado un maldito día desde que Shaoran había salido de mi departamento con la promesa de no volver a verme nunca.
El sólo pensamiento me llenó los ojos de lágrimas gruesas.
La mañana anterior aún estaba martirizando mi cabeza.
Y es que las cosas se había vuelto por completo… horribles.
Y TODO, absolutamente TODO había sido mi culpa.
Si bien yo no había respondido a su pregunta… desde un principio había sido yo quien había tenido la culpa por haberle invitado a pasar.
Supuse de todos modos que de no haber ocurrido eso… de igual manera las cosas acabarían así algún día no tan lejano.
Él lo había dicho… había dicho que no iba a esperar por siempre… y yo tampoco podía pedirle más tiempo. No era justo… y tal como lo había dicho Tomoyo… ahora estaba sufriendo las consecuencias de mis actos.
Por que tenía que haber sucedido todo de esa forma?...
El dolor que yo le había causado… el dolor que había visto en sus ojos me golpeaba una y otra vez, con una fuerza inminente.
Era una completa imbécil… eso lo sabía.
Shaoran había representado más de lo que nadie había representado en mi vida… y yo simplemente lo había dejado ir.
Pero tampoco podía darme el lujo de retenerlo a mi lado cuando no sabía lo que sentía por él en realidad…
Yo… lo había arruinado todo.
Mis ojos volvieron a sacar lágrimas y comencé a sollozar más fuerte… bien… había estado así durante las últimas horas… llorando como magdalena.
Mi teléfono había sonado unas tantas veces, pero yo no había contestado… incluso había desconectado la contestadora pues no tenía el más mínimo interés en saber nada acerca del mundo… no hasta que la estupidez y la depresión pasaran.
Tomé un poco de aire y volví a abrazar la almohada… con fuerza.
Lo extrañaba…
Lo extrañaba demasiado.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
(Shaoran)
Aparqué el auto en mi estacionamiento y me detuve antes de bajar… me sentía muy cansado y algo débil, pero mi sentido común habló… impresionándome, pues en ese estado no estaba seguro de tener uno.
Salí del auto y tomé la chaqueta, cerrando segundos después la puerta con un fuerte azote.
Me paré a un lado del elevador y oprimí el botón incrustado en la pared.
Desde que había subido al auto no había dejado de pensar ni un segundo en ella.
Era un tonto… había sido una completa estupidez el haberla puesto a elegir entre todo o nada…
Tal vez si simplemente hubiese permanecido callado… las cosas seguirían siendo igual que antes…
Pero yo ya no tenía la fuerza ni la paciencia para seguir con algo así…
Y las cosas se habían aclarado por fin. Sakura no era para mi.
Ella me quería… si… lo había dicho, pero yo no solo la quería… y ella lo sabía a la perfección. Se lo había dado absolutamente todo la noche anterior… supuse que simplemente no había podido alcanzarla.
Su corazón estaba muy lejos de mi… y ya no podía hacer nada. Ya no quería hacer nada.
Me apoyé en la pared y me pasé una mano por la frente… estaba muy cansado.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
(Sakura)
La noche había pasado rápida… había dormitado unas diez veces, mientras las demás había permanecido despierta… mirando hacia el vacío… otras veces encendía el televisor y miraba despistadamente… su contenido no hacía nada para llamar mi atención y mi cabeza me dolía, así como mis ojos permanecían completamente hinchados y ardían como si me hubiera pasado horas sin parpadear.
Miré hacia mi izquierda y me acosté de nuevo, abrazando la almohada con la que él había dormido…
Dios santo… parecía obsesionada con él…
Y es que en todo ese tiempo no había podido dejar de pensar en él… no había asistido al trabajo y de milagro había tomado algunas duchas durante esos dos días, pues me relajaba un poco.
Pero aparte de eso… ni siquiera salía de mi cuarto.
Una lágrima volvió a salir y enterré más el rostro en su almohada.
Me pregunté que me sucedía… pues ni siquiera cuando Yamasaki me había dejado había llorado tanto… ahora, yo, estaba resumida en un zombi o algo muy similar.
Shaoran me había dejado.
Esa era la oración que usaba para martirizarme una y otra vez. Y aún no podía aceptar algo como eso.
Estaba desesperada… me sentía muy desesperada.
Yo no quería separarme de él.
Estaba tan sumida en mis pensamientos que ni siquiera escuché el cerrojo de la puerta de entrada… ni la puerta cerrándose con fuerza… ni los pasos que le siguieron a eso.
No supe nada, hasta que la voz aguda me volvió a la realidad.
-Sakura!!
Mi cabeza, que reposaba en la almohada hizo amago de levantarse… pero me sentía algo débil después de haber llorado tanto, así que sólo abrí los ojos.
Tomoyo estaba parada frente a mi cama y se inclinó repentinamente junto a mi, apoyándose en el suelo y mirándome con rostro preocupado.
-Santo cielo!... que te ocurrió?- preguntó alterada como siempre. Llevando uno de los mechones de mi cabello por detrás de mi oreja. Pude ver que su vista se perdió en sus alrededores y después regresaba a mi, esperando una respuesta.
Tuve que aguantarme las ganas de pedirle que se fuera y me dejara sola… no tenía ganas de ver a nadie.
De igual forma, me apoyé sobre los codos y me erguí con cuidado.
-No sucede nada.- susurré suavemente.
-A quien crees que haces estúpida… ciertamente a mi no!- exclamó Tomoyo y mi cabeza retumbó.
-No quiero hablar de eso.- murmuré con trabajo y me apoyé en la cabecera de mi cama.- vete por favor.
Los ojos de Tomoyo se agrandaron y me estudiaron por lo que me parecieron horas. Miré hacia otro lado y me pasé una mano por el cabello.
-No voy a dejarte así.
Me sentí asqueada de que no comprendiera lo que le decía… por dios!! Que no podía simplemente marcharse y dejarme sola?!
-Te ves horrible… halloween no es hasta dentro de cinco meses Sakura
Tomoyo tomó asiento a mi lado y yo giré el rostro hacia la pared para evitar mirarla.
-Sakura… que pasa?
-No quiero hablar de eso.- susurré de nuevo a duras penas.
-No voy a irme.- La mano de Tomoyo buscó la mía, pero la retiré antes de que pudiera alcanzarla. Mi amiga lo intentó de nuevo y retuvo por un segundo la mía entre la suya. Sin embargo con un rugido no característico en mi, me solté con fuerza.- que sucedió?- preguntó con las orbes dilatadas tratando de tomar mi mano de nuevo, la cual, retiré una vez más.- Sakura!- reprendió.
Pasaron algunos segundos y entonces volvió su camino hacia mi mejilla. Quité el rostro del contacto con su piel en un segundo.
-Basta!- gemí ahora sí, mirándola por completo.- déjame en paz!
Mis palabras me hirieron profundamente… pues Tomoyo no era culpable de nada… pero yo no podía parar… no podía…
Tomoyo me miró entre molesta y preocupada, mientras yo pude vislumbrar un atisbo de lágrimas en sus ojos. Sus manos buscaron mis hombros y yo traté de soltarme, pero esta vez ella me retuvo con fuerza.
-Suelta!- gemí tratando de dejar su amarré, pero Tomoyo no cedió sus manos apretaron mis hombros tratando de inmovilizarme mientras yo no dejaba de moverme. –Quita!... no puedo… - las palabras se atoraron en mi garganta y entonces me detuve cuando las lágrimas comenzaron a dejar mis ojos con rapidez.
-Sakura…
-No puedo… no puedo respirar…- jadeé más fuerte y entonces sin que ninguna de las dos pudiéramos preverlo, terminé pegada a ella por completo, sollozando en su hombro.
Tomoyo me abrazó con fuerza y comenzó a mecerme contra ella.
-Tranquila… shh…
No supe cuanto tiempo pasamos así, sin embargo, cuando aún las lágrimas salían de mis ojos, Tomoyo se animó a preguntar de nuevo.
-Que sucedió?
Mi corazón se detuvo al igual que mi respiración… no podía contestar ni hablar… nada.
-Es sobre Shaoran?- preguntó suavemente.
Mi cabeza dio vueltas y mis ojos parpadearon confundidos.
-Se acabó.- dije al fin… dejando salir todo el aire de mis pulmones.
-No… comprendo… de que hablas?
-Se fue… para siempre…- gemí muy levemente… y entonces mis ojos volaron a los suyos.- por que no lo dices?- pregunté con fastidio limpiando mis mejillas con el dorso de mi mano.
-Decir que?- preguntó confundida y yo bufé.
-Pensé que me ibas a plantar en la cara todo lo que me dijiste antes…
Tomoyo sonrió suavemente y después negó con la cabeza.
-No voy a hacer algo como eso… al menos no ahora… no hasta que me digas exactamente que fue lo que sucedió?
-Lo arruiné… lo arruiné por completo.- dije en voz baja llevándome una mano al cabello.- soy una estúpida!
-Sakura… no digas eso…
-No!... es que… soy de lo peor Tomoyo… lo usé!... Me acosté con él sabiendo lo que él sentía por mi!... y luego… y luego… rayos!!
Tomoyo me miró sorprendida y entonces bajó la mirada.
-Por qué te acostaste con él?
La pregunta me llegó de sorpresa. Que por qué me había acostado con él?...
-No lo sé… sólo… sólo sucedió!
-Bien… y por que se molestó?
-Me dijo que me ama…- solté rápidamente… ella sin embargo, no parecía estar sorprendida por tal declaración…- me preguntó si yo lo amaba también.
-Que contestaste?
-Nada que le agradara.
-le dijiste que no lo amabas. – observó mi amiga con mirada escrupulosa. Y yo asentí.- por que lo hiciste?
La miré súbitamente cuando escuché la pregunta y su tono suave.
-Por qué?... bueno porque… yo…
-Déjalo.- continuó mi amiga levantándose.- levántate de la cama… vamos a recoger todo y vamos a salir a hacer algunas compras… por lo que veo… comiste bastante estos dos días. Si llamo ahora a Eriol de seguro se ofrece a llevarnos. Toma una ducha, te servirá y hará algo con esas ojeras que traes… yo sugiero que..
-Espera un momento… de que hablas?!- solté yo completamente desorientada.
-Eh?... bueno pues… no es necesario que sigas sintiéndote mal. Debes tomar un poco de sol…estás muy pálida.
-Pero… que no entiendes Tomoyo?... Shaoran… Shaoran se fue!!...
-Si… lo sé. Ya lo dijiste.
La miré como si en realidad ella no estuviera comprendiendo nada.
-Por que me miras así?... en serio Sakura, no sé por que te pones así. Tu no amas a Shaoran, no es cierto?... así que no deberías de estar sintiéndote tan mal. Quiero decir, es triste que las cosas no hayan salido bien… pero tal vez después de un tiempo vuelvan a llevarse como buenos amigos. Cuando los dos tal vez estén saliendo con alguien más… no debes afligirte cariño.
Sentí una bofetada cruzar por toda mi cara y me quedé callada… completamente callada y con la mirada perdida.
Bien… eso era muy sencillo. Tomoyo tenía razón.
Podíamos volver a ser amigos después de un tiempo… y las cosas regresarían a como eran antes y entonces… nada de esto tendría sentido…
Ella estaba en lo correcto… no había razón para que yo me sintiera tan mal… verdad?
Tal vez tendría que esperar un tiempo para que volviésemos a ser amigos…
Amigos… por qué era que esa palabra no me hacía sentir mejor ni siquiera un poco. Me di cuenta de que esas letras más bien me provocaban un dolor extraño en el pecho.
Ser… su amiga… ser amigos por siempre… mientras salíamos con diferentes personas…
Oh-Demonios…………
Mi corazón se detuvo un instante.
No.
No… nunca, nunca.
Ciertamente, los amigos no hacían el tipo de cosas que nosotros dos solíamos hacer. Ni besos… ni miradas furtivas… ni sonrisas cómplices… ni celos… ni lo que habíamos hecho hacía dos noches…
Los amigos no hacían eso.
Y yo… ciertamente… no quería dejar de hacerlo.
Tuve que tomar una bocanada de aire cuando mi pecho se sintió mucho más ligero…
Bien… ahora sí que estaba arruinada.
-No… no puedo…
-No?... claro que puedes hacerlo… - dijo Tomoyo con seguridad mientras me miraba levemente confundida.- tal vez solo piensas que…
-Lo amo.
Tomoyo se detuvo y me miró fijamente, después de unos segundos, una sonrisa cruzó por su rostro.
Mis mejillas enrojecieron ante lo anteriormente dicho y mi corazón había comenzado a palpitar muy fuertemente.
-Yo… estoy enamorada de él Tomoyo.
-Lo sé.- dijo ella suavemente y yo sonreí tristemente.
-Dios… lo amo muchísimo…
-Entiendo… lo que no entiendo es… que es lo que estás haciendo aquí, todavía?!
Mi mirada hasta ese momento perdida, se paseó por mi habitación, hasta llegar de nuevo a la amatista.
-De que hablas?- pregunté cortante.
-No deberías estar en camino a decírselo?...- preguntó ella con tono de obviedad.
Mi respiración entrecortada detuvo mis pensamientos por un segundo.
-No.
Tomoyo alzó las cejas ante mi negativa y se sentó a mi lado.
-Bien… me estás diciendo que estás enamorada de él… y que él está enamorado de ti… y no irás a verlo por que……… por qué?- preguntó exasperada.
Me pasé una mano por el cabello de nuevo y la miré afligida.
-El no va a querer verme!...
Por la mirada de Tomoyo supuse que quería estrangularme.
-Entiende… no puedo llegar allí simplemente y decirle que lo amo y que no quiero que se separe de mi nunca!... él… él debe estar odiándome ahora!... después de lo que le hice… no lo merezco Tomoyo!
-Olvídate de eso!!... tienes que decírselo Sakura… debes hacerlo. Lo amas y el te ama… incluso cuando las cosas no hubieran salido como ustedes lo hubieran deseado… tienes que arreglarlo o vas a arrepentirte por siempre!
Me mordí el labio inferior, esperando que mi sentido común me diera una respuesta… debería ir?...
Y si él no quería verme?...
Lo amo
De acuerdo… ese era un pensamiento suficiente…
Me levanté como bólido de la cama y salí de la habitación disparada.
Tomoyo gritó algo que no alcancé a escuchar… y seguí corriendo… Era una locura… traía solo la ropa de dormir y las zapatillas que había alcanzado a ponerme cuando había bajado de la cama.
Justo alcancé la puerta de entrada, la abrí y choqué levemente con algo que había detrás de esta.
Mis ojos se alzaron antes de seguir con mi camino, encontrándome unos ojos zafiro, que yo ya conocía a la perfección.
-Lo lamento Eriol…- me disculpé… y seguí bajando las escaleras.
-Sakura!!... a donde vas en pijama!?- preguntó cuando yo ya había bajado un piso completo.
-Necesito hablar con Shaoran!- exclamé antes de bajar otro peldaño.
-Sakura!... Sakura espera!... Shaoran se fue!
Al oír aquello me detuve en el escalón tal como si me hubieran encantado. Me giré levemente y miré a Eriol asomado en el barandal.
-Que?...
-Shaoran salió en la madrugada para China… me avisó cuando ya iba en el avión.
No sé como sucedió… pero en ese mismo instante… perdí el suelo.
Estaba mareada y no podía ver nada bien. Sentí algo cálido en mi espalda y volví a abrir los ojos.
-Eriol!...- exclamó una voz conocida detrás de mi…
-La tengo Tomoyo… la llevaré arriba.
Y eso fue lo último que escuché, antes de quedar completamente inconciente.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
(Shaoran)
Me senté en la silla de plástico y apoyé los codos en las rodillas, juntando las manos y dejando descansar mi frente en ellas.
Mi cabeza la sentía explotar y ahora era peor…
Maldición…
-Shaoran… cariño, que bueno que llegaron!
Miré hacia el frente y me levanté de la silla, mientras Ryusuke hacia lo mismo.
Ylean Li se acercó con paso rápido y las lágrimas en sus ojos nos dejaron paralizados.
Mi madre deslizó sus brazos por mi cuello y me abrazó con fuerza. Mi hermano se acercó y la miró con gesto comprensivo mientras dejaba vagar una de sus manos por la espalda tensa de mi madre.
Rodeé su talle con mi brazo y besé su cien mientras ella se estremecía ligeramente.
-Tranquila… estará bien.
-Fue tan repentino!- escuché que gemía ella… y mi corazón latió más fuerte.
-Comprendo… para nosotros también.- dije hablando por mi y por mi hermano.
Ryusuke se separó de nosotros y miró en ambas direcciones del corredor principal del hospital centra del Hong Kong.
-Donde están ellas?-preguntó suavemente.
-Fueron a casa a descansar… habían estado haciendo turnos desde ayer por la noche. Fanren vendrá en una hora de nuevo.
-Ya.- comentó Ryusuke en voz baja.- Que dijeron los doctores?
-Tu padre está muy delicado.- comenzó ella separándose de mi y mirando a Ryusuke con rostro triste y serio a la vez.- tendrán que realizar la operación a corazón abierto en dos días.
-Estaremos aquí.- prometí suavemente y mi madre me miró con una leve sonrisa.
-Gracias por haber venido tan rápido.
Asentí al igual que mi hermano, y mi madre prosiguió a abrazarlo a él.
Tuve que aguantarme el suspiro que peleaba por salir de mis labios.
Bien… al menos iba a tener algo de tiempo para recuperarme de todo lo que había sucedido con ella… y tal vez… podría rehacer todo estando allí por algún tiempo…
Lo tenía decidido… no iba a poder regresar a Japón.
No mientras no superara todo lo que había sucedido.
Mi familia me necesitaba y ciertamente… yo necesitaba un descanso también.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
(Sakura)
-Sakura… el señor Terada quiere verte.- susurró la chica de ojos azul turquesa, que compartía el cubículo conmigo.
Hice un mohín de disgusto y cerré las ventanillas de los programas en el computador.
Después de unos segundos me levanté y caminé lentamente por los pasillos de la ampliada oficina del departamento de mercadotecnia de la empresa Squeaks Corp.
Seguí con pasos suaves amortiguados por la alfombra de color ocre, hasta que vislumbre la puerta de madera de entrada a la oficina de mi jefe.
Mis nudillos rozaron la puerta y el hombre detrás de esta dejó salir un gruñido… por lo que yo entré… pues estaba ya acostumbrada a sus palabras "clave"
-Quería verme señor Terada?- pregunté suavemente, quedando parada ante la puerta de madera,
-Siéntese señorita Kinomoto.
Asentí y me adelanté hasta quedar frente al mueble crespo de color café, y me senté en la silla acojinada. Después adopté una pose seria y lo miré altiva.
-La llame por qué quería asegurarme de que el trabajo le venía bien.
-Si… le agradezco mucho el cambio de puesto… la verdad es que me siento mucho más cómoda trabajando en esta área.
-Bien… me alegro. Como se ha sentido de salud, últimamente?
La pregunta me hizo sentir extraña… que tenía que ver su salud con todo lo demás?
-Eh… bien. Eso creo. Hasta ahora no me he enfermado… ni nada de eso… estoy… en perfecto… estado.
-Ya veo. Me alegra. Bien iré al grano.
Gracias al cielo!
-Soy toda oídos.
-Bien… un tal señor Kawasaki, es líder de las empresas Haruka y está hospedado en uno de los hoteles en el centro de la ciudad. Me ha pedido le haga una cita, para poder evaluar las opciones entre los competidores. Necesito que se encargue de eso.
-Por supuesto.- acepté gustosa.
-perfecto. Eso es todo… puede irse, le enviaré la dirección a su correo electrónico.
-Bien… muchas gracias señor Terada.
Sin decir nada más, me levanté del asiento y me incliné levemente en agradecimiento, para después salir por la puerta de la oficina.
Cuando al fin tuve la puerta cerrada a mi espalda, dejé salir un suspiro.
-Te sientes bien?- preguntó suavemente la voz de mi compañera. Mina tenía esa odiosa costumbre de preguntarme cada segundo si me sentía bien o si no estaba cansada… eso, desde que me habían cambiado de departamento.
Eso, desde que había faltado a trabajar casi una semana completa…
Eso… desde que Shaoran se había ido.
Y de eso… ya eran casi dos meses.
-Estoy bien Mina… sólo estoy algo cansada.
La de ojos celestes me miró de nuevo sin comprender muy bien a que se debía mi cortante actitud, pero después, simplemente asintió y volvió a caminar hacia el cubículo.
Yo mientras tanto… me di cuenta de que necesitaba urgentemente un vaso con agua.
Así que con una mirada de advertencia para mi compañera, me volví y camine hasta la oficina de descanso.
El lugar era minúsculo… apenas le cabía una mesa para seis personas, un lavabo y un pequeño congelador.
Me dirigí hasta el garrafón, a unos pasos de mi y tomé una taza que estaba a un lado del lavabo. La taza blanca en cuestión, tenía mi nombre.
La llené hasta el tope, con cuidado de no derramar agua, y me la llevé a los labios. Después de unos segundos, me decidí a sentarme en la mesita.
Dejé la taza en la madera y me recargué cobre el codo en la mesa.
Cincuenta días… llevaba la cuenta de cuanto había pasado.
Cincuenta malditos días se me habían hecho una eternidad… una eternidad bastante dolorosa.
Shaoran no había llamado… ni siquiera había contactado con Eriol… o al menos él no había dicho nada acerca del ambarino. Tomé una bocanada de aire y me pasé la mano por la frente.
¿Cuánto tiempo más pensaba pasar en China?!
Me daba total y absolutamente cuenta, de que todo… TODO lo había ocasionado yo. Pero aún así… no podía dejar de pensar que tal vez él volvería pronto.
Me había sentido tan mal cuando me di cuenta de que Shaoran había decidido regresar a China… que había caído en una severa depresión.
Y lo peor… era que aún no tenía el valor suficiente como para hablar con él… no podía hacerlo.
Temía por tantas cosas….
El bastante obvio rechazo entre ellas, por supuesto.
Tomoyo había hablado conmigo… y me había obligado a llamar a Shaoran… pero no había podido hacerlo.
Sabía que si él había tenido el valor para decirme lo que sentía por mi… de frente. Yo debía pagarle con la misma moneda entonces.
Pero cuanto tiempo más tendría que esperar para verlo y poder decirle… todo?...
Y es que durante todos esos días… me había dado cuenta de que lo extrañaba mucho… muchísimo.
Tomé otro sorbo de agua y lo pasé con algo de trabajo.
La incertidumbre se había vuelto dueña de mis pensamientos… y el temor a que él no fuera perdonarme nunca, me envolvía más frecuentemente de lo que yo hubiese querido.
Negué suavemente y traté de mantenerme al margen de los pensamientos pesimistas.
No había podido dejar de pensar en él… ni en cómo iba decirle las cosas…
La verdad era que la mayor parte del tiempo me sentía indispuesta y con nauseas cada vez que pensaba en el momento en que debía encontrarlo…
Y es que el tiempo lo único que hacía era empeorar las cosas.
Estaba tan ensimismada en mis pensamientos que ni siquiera reparé en el sonidito de llamada de mi celular.
Mi cabeza se despejó y tomé el aparato entre mis manos.
-Que sucede Tomoyo?- pregunté con una suave sonrisa en mis labios.
La voz alegre del otro lado del aparato, ahogó una risa. Tomoyo estaba algo feliz últimamente… iba a hacerse el ultrasonido en una semana para ver por primera vez al bebé… y ya estaban planeando la boda, por lo que mi amiga sonaba siempre decididamente feliz.
-Renté unos videos… vienes?
La ocasión perfecta para relajarme después de todas esas semanas que había pasado de duro trabajo… esperando dejar a un lado de mis pensamientos a Shaoran.
-Claro… estas en lo tuyo, o con Eriol?- pregunté mordaz, tomando otro sorbo de agua.
-Estoy en mi departamento… Eriol me dijo que llegaría ya un poco tarde.
-Bien entonces… iré en cuanto terminé de archivar unas cosas.- agregué cansada.
Tomoyo bufó y pude sentir su mirada furibunda.
-Estás trabajando demasiado.
-Ni lo digas, de acuerdo?... prometo no llegar tarde.
Tomoyo aceptó la idea, y colgó el teléfono, después de unos segundos.
Cerré la tapa del aparato y lo guardé en su funda de nuevo. Luego de enjuagar mi taza, la dejé en el pequeño colgador de trastes a un lado del lavabo y salí del salón de descanso.
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Me sentí aliviada en cuanto el timbre del departamento de mi amiga sonó.
La semana había acabado… y ahora podía descansar después de todo el trabajo realizado.
La morena y rizada cabellera de mi amiga se asomó por la puerta, regalándome una suave y ligera sonrisa característica en ella, después de que el clic de la llave sonó súbitamente.
-Pasa.
Acepté la invitación y caminé hacia adentro del departamento.
-Que hora es?- preguntó ella dirigiéndose a la cocina después de que se dio cuenta de que la seguía.
-Las nueve… ya cenaste?
-No… quería esperarte. Eriol tenía una reunión hoy y dijo que llegaría algo tarde… cenas conmigo entonces?-preguntó, levemente contrariada de mi expresión subjetiva.
-Ah?... si claro. Quieres que te ayude a prepararla?
-No, ya esta hecha. Me pasé la tarde ideando nuevas recetas de cocina… mamá me mando una revista y algunos libros por paquetería.
-Oh… que tal están ella y Etienne?- pregunté colgando mi abrigo y mi bolso en la silla. Tomoyo sonrió y asintió mientras sacaba dos platos de la alacena. Yo en cambio caminé hasta el estante de los vasos y manteles y coloqué la mesa con cuidado.
-Los dos están perfectamente… se llevan demasiado bien según Nadeshiko.
Mis sentidos se alertaron al escuchar el nombre de mi madre.
-Dios… hablaste con ella?- pregunté dejando la mesa puesta y acercándome a mi amiga con paso vigilante.
La amatista me miró sonriente y asintió mientras terminaba de agitar la jarra con agua, con una linda palita de madera con dibujos chinos grabados en ella.
-Si, hablé con ella justo ayer. Han estado saliendo los cuatro desde hace algunas semanas. Y al parecer están muy contentos. Tus padres, también están muy bien… gracias por preguntar.
-No dijiste nada… verdad Tomoyo?
-Decir?... decir que?
-Pues… ya sabes… lo que, lo que sucedió con Shaoran.
-Que te acostaste con él?... o que te dejó?... o tal vez que estás perdidamente enamorada de él y no te atreves a llamarle y decírselo?... a cual de esas tres cosas te refieres?
Mis ojos se entrecerraron en plena advertencia y mis labios formaron una línea firme.
-No es justo que lo digas de esa manera.- susurré después de unos segundos.- y espero que no hayas abierto tu gran bocota…
-Considerando cómo es Nadeshiko, posiblemente ya te hubiera llamado por teléfono.
-Considerando como es mamá… podría estar ideando demasiadas cosas horribles…
-No dije nada, si es eso lo que te preocupa Sakura… juro que no lo hice!- gimió después de unos segundos, cuando vislumbró mi mirada molesta.
-Más vale que eso sea cierto… o te estrangularé.
-ES cierto. Yo no digo mentiras… bien casi nunca.- agregó cuando la miré de soslayo con una sonrisa a medias.
-Que te dijo mamá?
-Yukito ya esta bastante mejor… y parece que Touya va a pedir unas vacaciones al hospital… tu madre dice que tal vez quiera llevarlo de viaje unos días para que se sienta mejor.
Me sentí frustrada y feliz al mismo tiempo con aquel comentario.
Estaba feliz por ellos dos… era agradable saber que las cosas se iban a arreglar. Pero la frustración estaba a la cabeza.
Bien… hasta mi hermano gay, había encontrado las agallas para declarársele a Yukito… maldición!
Mi gesto debió haber alterado a mi amiga, por que dejando la jarra a un lado me miró perspicaz.
-Te sucede algo?
-Mmm… nada. Sólo estaba pensando.
-Siéntate. En un segundo sirvo.
Asentí sin discutir y me senté en la mesa, frente al lugar que ya había colocado para mi.
-Naoko te mandó saludos.
-Como está ella?
Tomoyo tomó uno de los platos y sirvió la comida, para después alcanzármelo con cuidado.
-Bastante bien. Sato y ella planean irse a vivir juntos en un mes. El viene y va, así que se quedarán aquí por algún tiempo hasta que se casen supongo.
-Lindo que sepas más sobre mi familia que yo.
Tomoyo dejó salir una carcajada y asintió.
-Bien… si tu les hablaras a ellos otra cosa sería.
-Si mi madre no tuviera ese horrible sentido que le permite enterarse absolutamente de todo cuanto sucede en mi vida… yo, hablaría más seguido.
Tomoyo se encogió de hombros y me miró divertida.
-Por qué no simplemente se lo cuentas… en ese caso ella no tendría que estar adivinando y se sentiría mejor de que tu le platicaras las cosas.
-Se lo diré todo… en cuanto pueda hablar con él primero.- tuve la impresión de que Tomoyo estaba apunto de tratar de razonar conmigo una vez más. Por lo que decidí cambiar de tema.- Que películas rentaste?
-No recuerdo sus nombres… estaba demasiado ocupada observando al que me atendió como para fijarme en esas nimiedades.
-Eres imposible Tomoyo… espera a que Eriol escuche.
Tomoyo me guiñó el ojo y tomó un poco de agua.
-Terada me dio el encargo de Kawasaki.- solté suavemente, mientras a mi vez, le daba un sorbo a mi vaso.
-En serio?!... vaya, eso es genial.
Tomoyo había estado escuchándome hablar de lo mismo en los últimos días… supuse que en serio se alegraba de que yo callara con todo lo que decía acerca del trabajo.
-Que tal te sientes en el área?- preguntó con un ligero acento alegre.
-Mejor… es más trabajo pero aún así… me agrada más.
Seguí contándole cosas triviales acerca de mi trabajo y después, cuando al fin terminamos de comer, me levanté para lavar el plato. Tomoyo me siguió segundos después.
-Estás empezando a comer más eh?... no me sorprendería que subieses diez kilos en un mes!- observé con afán de molestar.
-Eso es horrible Sakura!
Mi risa salió de mis labios y cuando al fin hubimos terminado de hacer el aseo de la cocina, nos dirigimos hacia la sala.
-Esto se ve interesante.- comencé tomando la primera caja que reposaba encima del reproductor de DVD´s.- Me suena demasiado a Jean Claude Van Dam… ese chico debió haber sido guapísimo como para hacerte rentar una película de estas.
Tomoyo hizo una mueca con los labios y me la arrebató de las manos.
-Bien, entonces vemos la otra y ya.
Volví la mirada hacia abajo y tomé la otra caja.
Esa se veía un poquitín más interesante.
-De acuerdo.
Tomoyo la puso en el reproductor y luego fue a sentarse a mi lado en el sillón de la sala.
Yo me acomodé también y tomé la mano de mi amiga, mientras apoyaba mi cabeza en su hombro.
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Cuando terminamos de ver la película… que, no por desacreditar al chico… estaba aburridísima… supuse que tal vez hubiera estado mejor ver la de el chico parecido a Jean Claude… apagamos la televisión y nos pusimos a chacotear y platicar de cosas bastante triviales.
No pasó demasiado tiempo para que la puerta se abriera.
Tomoyo miró el reloj y sonrió suavemente.
-Apenas van a dar las once y media… que haces aquí tan temprano?... dijiste que volverías después de las doce.- observó ella con una sonrisa, adelantándose cuando Eriol se internó en la sala y la miró sonriente.
-Bien pues… te extrañaba demasiado.- susurró cuando rodeó su talle y la abrazó suavemente.
-Yo también te extrañaba…-sus labios se perdieron en los de él por unos segundos, pero Tomoyo se separó a tiempo, antes de que Eriol fuera demasiado lejos… conmigo allí, claro.
-Hola Sakura.- saludo sin el más mínimo atisbo de pena en su voz.
-Hola Eriol.- solté yo sonriendo sin poder evitarlo.- te fue bien?
-Si… la verdad estuvo algo aburrido… y tuve que sacarme una excusa de la manga para poder retirarme más temprano. Que tal estás tu?... ya cenaron?- preguntó a Tomoyo con mirada penetrante.
Mi amiga se sonrojó y asintió suavemente dejando caer la mano del cuello de él, para tomar la suya.
-Bien. Que tal te va a ti en el trabajo Sakura… todo bien?
Asentí con la cabeza y esperé a que él siguiera hablando.
-Ninguna novedad?- preguntó después a su novia.
-Ah… lo olvidaba!!... el correo llegó en la mañana… dejó un paquete dirigido para ti Eriol… no lo abrí, lo dejé en la mesa de la recámara, quieres que lo traiga?
-Por favor, hermosa.
Tomoyo asintió y Eriol se quitó el abrigo y lo dejó en el perchero, para después sentarse en uno de los sillones de la sala, con expresión pensativa.
-Correo?... que raro. A no ser por pagos nunca recibo ninguno.- explicó en voz suave cuando Tomoyo llegó a su lado.
-Toma. – dijo ella sentándose en el brazo del sofá y alargándole el paquete.
-Gracias.
-Vas a venir al ultrasonido Sakura, verdad?- preguntó Tomoyo mientras Eriol rasgaba el paquete. Yo la miré sonriendo y asentí como pude.
-Por supuesto que si… ya te dieron la fecha exacta?
-Si… el doctor me vio hoy y me dijo que el martes de la próxima semana estaría bien… como es entre semana no habrá tanta gente y yo también estuve de acuerdo… el martes es mi día libre y ya no tendría que pedirle permiso a Kasumi para faltar… ya ves como se pone…
-Pero que demonios!!
La exclamación de Eriol nos hizo volvernos rápidamente. Tomoyo se inclinó en el asiento mientras apoyaba su mano en el hombro del zafiro.
Yo en cambio sólo los miré a ambos con expresión confundida.
-Que sucede Eriol?- preguntó la voz suave de Tomoyo. Eriol sin embargo, no dio mayor explicación y le alcanzó dos extrañas notas a su novia, para después pasar la mirada por mi rostro.
Tomoyo comenzó a leer y sus ojos, pude ver, se agrandaban a cada letra que leía…
Pero… que sucedía allí!?
-Santo… cielo…- susurró levantando la vista desde las cartas, hasta mi persona.
Yo no comprendí nada…. En serio que no entendía absolutamente nada.
-Como puede hacer algo así!!
Me encogí en el asiento, cuando el sinuoso grito de mi amiga me sobresaltó. Tomoyo tenía las mejillas rojas y se había levantado del brazo del sillón, mirando la nota con odio.
-Que pasa?... estás bien?- pregunté levantándome de igual manera, pero mi amiga retrocedió un paso.
-Lo lamento Sakura.- susurró después de unos segundos.
-No… comprendo… que es eso… eso que estaban leyendo?- pregunté confundida.
Tomoyo miró a Eriol y luego regresó a mi.
-Es… es una invitación.
Su voz fue tan suave que en serio tuve que hacer un gran esfuerzo para poder escucharla.
-Una invitación?- pregunté sin comprender aún.
-Si.
-Una invitación de qué?
-Es una invitación para la boda de Shaoran, Sakura.
La frase que salió de los labios del zafiro, me dejó de una pieza.
Una invitación… para la boda de Shaoran?... pero que…??
Mi cabeza comenzó a dar vueltas… no entendía nada… Shaoran… Shaoran se iba a casar?...
Pero con quien demonios se iba a casar?!
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NA: DIOS!! Siento mucho el haberme tardado tanto tiempo en poder actualizar, pero acabo hoy exactamente de regresar de vacaciones,
razón por la cual es más que obvio que no podré responder a sus lindos y valiosos comentarios… era eso, o publicar días más tarde por que tengo que hacer muchas cosas para la uni ahora en estos días, espero que puedan perdonarme.
Al igual que espero que puedan perdonarme por la mala jugada en el fic… no puedo ni voy a adelantar nada para el siguiente chap… solo espero que no se enojen con Shaoran… o conmigo supongo jeje. Bueno pues espero que puedan perdonarme y en fin, muchas gracias por su apoyo.
Disculpen si hay uno que otro error... lo chequé varias veces antes de irme, pero igual si hay algun problema con la narracion no duden en decirlo
Los veo en el capítulo final.
Besos
Chisaki Kamikaze
