Capítulo 5
Buscanto tu alma
Bloque 1
El funeral
El Sol asomó en amity Park. Lentamente la iluminó en todas partes. Los rayos de sol se coloraron en el depósito donde tres jóvenes estaban dormidos.
El agotamiento las penas y sobre todo el llanto habían vencido a Danny Phantom, quien había caído dormido. Sam y Tucker se habían quedado en silencio a su costado hasta que finalmente ellos se durmieron también.
Danny se despertó durante unos breves segundos de dicha, olvidó lo que había pasado. Su primer pensamiento fue que los cuatro después de cazar fantasmas se habían dormido juntos. Pero luego de mirar las lastimaduras de Sam y Tucker, recordó todo.
Las primeras imágenes que le vinieron a la mente, fueron de la batalla. Las escenas vinieron en orden. Pero cuando se acordó de la parte del depósito cuando estaba a solas con Dark Danny, Danny quiso dejar de recordarlo pero no pudo evitarlo. Vio nuevamente las cajas caer sobre Flo. Oyó una vez más sus últimas palabras.
Las lágrimas que se le habían secado la noche anterior volvieron a brotar. Lloró silenciosamente con lágrimas aún más amargas que antes. Ahora que comprendía un poco mejor que Flo se había ido, más le dolía.
El saber que para muchas cosas había un jamás, lo destruía. Ahora podía verlo de un modo diferente, de un modo más directo. Antes era una sensación abrasadora, que lo quemaba por dentro. Ahora sentía hielo formarse a su alrededor, aguijones de hielo clavándose en su corazón.
Sam y Tucker se despertaron. Una vez que se despertaron tanto Sam como Tucker pusieron sus manos en la espalda de Danny, a modo de silencioso apoyo. Sam apretándole ligeramente el hombro le dijo:
-Vamos, Danny. Debemos irnos.
Fuera del depósito, la vida había despertado en Amity Park. La gente salía a las calles apara ir a trabajar. La vida normal seguía su curso. Gente normal, vida normal. Ajenos a los problemas que Danny pasaba.
La calle Dierth, la calle del depósito era una calle bastante transitada. Y para el momento en que Danny salía como Danny Phantom con el cuerpo de Florencia entre sus manos, la concurrencia de la calle ya era bastante.
La gente comenzó a murmurar, curiosa empezaron a formar un grupo que lo siguió. No hacían nada más que seguirlo y murmurar entre sí. Pero para Danny no había nadie. Estaba el solo y con Florencia, sin vida.
Danny se dirigía a la casa de Florencia. La madre debía saberlo. En cuánto llegaron a la puerta, Sam tocó timbre. La madre, al ver el cuerpo de Florencia, lo primero que hizo fue llevarse las manos al pecho y luego tapándose la boca comenzó a llorar.
-¡Mi bebé!
Danny le pasó a la madre el cuerpo inerte. Luego con los ojos completamente bañados en lágrimas se fue volando. Debía estar solo. No tenía que estar en compañía de nadie. Él era un peligro para los demás.
Nadie más debía hacerle compañía. ¿Para qué? ¿Para que otro más salga herido por culpa suya? ¿Acaso esperaría a que Sam o Tucker, o cualquiera de su familia saliera herido o muerto a causa suya?
Decidió no ir a su casa hasta bien entrada la noche. A eso de las cuatro de la mañana fue, finalmente para recoger algunas cosas e irse. Entró sin esperar a nadie en su cuarto, por eso cuando Jazz habló lo sorprendió.
-Danny, escúchame- dijo Jazz.
-No, Jazz-dijo Danny encerrado en sí mismo-. No lo entiendes.
-Sé lo que pasó. Sam y Tucker me lo contaron-dijo Jazz poniendo una mano sobre el hombro de Danny-. Sé lo que Flo hizo.
Danny se sintió derrumbar otra vez. Una vez más volver a pasar por todo.
-Oye, Florencia cuando entregó su vida quiso que tú vivieras la tuya. No desperdicies su sacrificio huyendo de tu vida.
Las palabras de Jazz comenzaron a soltar el corazón de Danny.
-Ella quiso que seas feliz. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero tienes que superar todo esto, superarlo por ella.
Danny comenzó a llorar. Jazz lo abrazó y Danny aceptó su abrazo. Por fin podía llorar sobre el hombro de alguien. Cuando las penas nos ahogan es importante poder llorar. , poder descargarse estando en contacto de un ser amado. Uno se siente en libertad de descargar sus emociones, sabiendo que el ser querido esta allí, que no nos va a abandonar. Cuando uno pierde toda esperanza y todo lugar del que aferrarse, el contacto así de alguien que se quiere es como un pilar que sale de la oscuridad dándonos un lugar de donde apoyarnos.
Y eso es lo que sintió Danny. Fue muy importante para él el abrazo con Jazz. Finalmente, cuando las lágrimas se secaron, Jazz lo ayudó a acostarse. Una vez que Jazz ya se disponía a irse, Danny le pidió sin vergüenza y sin que le pareciera infantil:
-Jazz, por favor, te quedas hasta que me duerma.
Jazz así lo hizo. Se quedó hasta que su hermanito se durmió. Luego de besarlo en la frente, ella se fue a descansar. Qué gran hermana, Jazz, qué gran hermana.
Un par de días más tarde Danny debió asistir a la escuela sin que le quedara otra opción. En el momento en que entró al colegio el lugar se hizo silencio. Toda la escuela sabía que se le había muerto su novia. Todos en el colegio respetaban su dolor. Incluso en un momento Dash se le acercó, queriendo disculparse por haberse burlado de él. Abrió la boca para decirle algo, pero luego se marchó ya que nada venía a su mente. Aunque sorprendido Danny, supo apreciar el gesto.
Aquella misma tarde se llevó a cabo el funeral de Florencia. Al ver el ataúd y saber que el cuerpo de Florence estaba dentro, Danny sintió que estaba acabado. En el funeral, estaban la madre de Florencia y algunas amigas de esta haciéndole compañía, las familias de Danny, Sam y Tucker también estaban allí e invisible pero presente igual, Clockwork.
Danny lo presintió, pero no estaba de ánimo para transformarse y buscar fantasmas. A medida que el cura hablaba los recuerdos le venían a la mente.
Recordó los hermosos tiempos que pasó con Florencia. Recordó la primera vez que la vio como Florencia y como tímidamente le preguntó si se podía sentar con ellos. Recordó la primera vez que la vio como fantasma. Recordó su primer beso. Los recuerdos lo hicieron sonreír ligeramente. En contra de su voluntad la sonrisa se le escapó con ternura.
Pero entonces, bajaron el ataúd. Aquello fue impactante para Danny. Fue el golpe de la dura verdad. Una vez que el ataúd fuera enterrado, Danny no la vería más. Quedaría allí, para siempre, bajo tierra. Ya, indiscutiblemente, no volvería a ver a Florencia. No podría hacer nada para volver a verla, sólo fotos, pero no sería lo mismo. Allí vio que la lápida decía:
FLORENCIA BLACK
Tu memoria yacerá,
en nuestros corazones.
1992 – 2007
Verlo grabado en piedra, ver que era algo que no se podía cambiar era más que devastador, era desgarrador. Cada letra en la lápida era un pedazo de alma que se le era arrancado. Cada palabra era un ultimátum diciéndole que todo había acabado.
Su familia lo llamó, ya era hora de irse. Pero él no podía irse. No podía abandonarla. Para él todavía no había terminado. No podía ser que todo se acabará allí. Del añoro había pasado al impacto, del impacto a la negación. Furioso pateó una roca que estaba en el suelo.
Luego se dejó caer y se puso a llorar. De la negación había pasado a la depresión. Su furia sólo ocultaba tristeza. ¿Por qué todo tuvo que terminar tan pronto? ¿Por qué a ella? ¿Qué había hecho mal para merecer tal cosa? ¿Por qué a ella? ¿Por qué a él? Las mismas preguntas que se había hecho Florencia cuando vio tan funesto futuro. "¿Por qué? ¿Por qué?"
Había sido tan corto el tiempo. No habían estado suficiente tiempo juntos. Tan corto tiempo… Y luego cayó. Y luego se avivó. Tiempo. Eso era todo. El tiempo… Ella era su hija. Debía hacer algo. No podía negárselo. Danny se transformó, sin importarle si alguien lo veía y fue a lo de Clockwork para pedirle ayuda.
