Capítulo 5

Buscando tu alma

Bloque 3

¿Donde estas?

Danny guiado por su corazón recorría la Zona Fantasma. Pero era difícil. No era fácil traducir lo que su corazón le decía. A veces parecía no percibir si su corazón le indicaba algo y se desorientaba, pero luego súbitamente, reencontraba a su instinto y lo seguía.

Pero había momentos en que dudaba. Dudaba si andaba sobre la pista correcta. ¿Cómo sabía si estaba buscando por el lugar correcto? ¿Cómo podía saber que lo que en realidad su corazón no era que fuera para el otro lado? No sabía que hacer.

Danny se detuvo un instante a pensar. Pensó en Florencia y recordó su cálida risa, su inocente mirada. A la mente le vinieron le vinieron los recuerdos de la despedida de Florencia. No se podía permitir perderla una vez más.

Miraba hacia los costados viendo si encontraba a Florence, pero en vez de encontrarla a ella, encontró sobre un pedazo de tierra flotante a Skulker tirado boca abajo y al parecer inconsciente. Danny se acercó hacia él y lo dio vuelta. Skulker despertó ligeramente. Y con los ojos entreabiertos murmuró:

-Ayúdame…

Y volvió a desmayarse. Danny no le podía negar la ayuda. Skulker había quedado así por enfrentarse con Dark Danny. Lo llevó al lugar donde él habitaba y cazaba de la Zona Fantasma. Luego de dejarlo en el lugar más bueno que encontró para él y de asegurarse de que iba a estar bien, se marchó.

Anduvo un poco más y encontró al Fantasma de las Cajas con la mano izquierda mutilada. El pobre fantasma flotaba inconsciente. El muñón estaba cerrado con una tela para cortarle la circulación, sin embargo la tela estaba cubierta de sangre fantasma.

Danny lo levantó y empezó a buscar donde dejarlo. Y que lo atendieran, pero no sabía de la existencia de ningún hospital fantasma. Finalmente se encontró con la Dama de los Almuerzos.

-¿Qué le ha pasado?-preguntó esta sorprendida.

-No sé-dijo Danny-. Lo encontré así. Me temo que quedó así desde la batalla contra mi yo malvado.

-¡Oh, pobrecito!-se compadeció la fantasma.

-¿Sabes de algún hospital fantasma?

-Si, pero esta del otro lado de la Zona Fantasma. Mejor déjamelo a mí, yo lo cuidaré.

Danny lo dejó a su cuidado y se fue. Mientras se alejaba se acordó de Biandita y pensó que se acercaba. Pero luego pensó que si lograba evitar que Florence muriera, eso no pasaría. Debería suceder de otro modo.

Pero Danny no pudo recorrer mucho sin encontrarse con algún fantasma herido que había luchado contra Dark Danny. Su buen corazón no le permitía ignorarlos. Cuando se encontró con Johnny 13 desmayado, Danny quiso ignorarlo y seguir adelante.

Sin embargo, no podía. Se quiso concentrar y ver que camino seguir. Pero lo único que le indicaba su corazón era atender a Johnny 13. Aunque ya había pasado mucho tiempo desde que inició la búsqueda de Florencia, no pudo evitar ayudarlo.

Cuando encontró a Kitty, la novia de Johnny 13, se sintió aliviado. Y pudo seguir buscando a Flo. Hasta ahora su corazón le había indicado el camino para hallar a aquellos que necesitaban su ayuda pero no a Florence.

¿Sería acaso demasiado tarde? ¿Qué diría Clockwork si volvía con las manos vacías? Una creciente pena comenzó a invadir el corazón de Danny. ¿Qué pasaría si se demoraba y no llegaba a tiempo? ¿Podría perdonarse así mismo si la perdía una vez más? ¿Podría vivir con la pena?

La angustia no lo dejaba seguir. Lo mantenía en su lugar, incapaz de leer a su corazón. Intentó concentrarse para poder seguir adelante. Mas la pena le impedía interpretar señal alguna. Lo dejaba estancado, ahí sin saber a dónde seguir, perdido.

Así nunca encontraría a Florence. Intentó calmarse y para centralizarse comenzó a pensar en Flo. Recordó una vez más los bellos momentos que habían pasado juntos. Incluso los feos como cuando Florencia estaba enojada con él y no le hablaba. Una sonrisa melancólica escapó de sus labios. Siguió pensando en ella y las fuerzas comenzaron a apoderarse de él.

No se podía permitir perderla una vez más. No iba a dejar que se fuera otra vez. Esa sensación de no resignarse le dio valor. Ese valor se extendió como un calor por su cuerpo. Lo sintió partir de su corazón y recorrer sus venas hasta sus extremidades. Él podía lograrlo. Debía lograrlo.

Una vez que se reencontró con sus fuerzas, pudo leer más claramente lo que le dictaba su corazón. Este lo dirigió a través de parajes desconocidos donde nunca antes había estado.

Llegó a un castillo donde jamás había estado. La construcción se alzaba imponente sobre él. Parecía que era superior al Danny pequeño que estaba antes sus puertas.

Danny empujó una puerta y esta se abrió con un ligero chirrido. Algo parecía estar mal. Que un castillo tan imponente como aquel, no estuviera protegido y que se pudiera entrar tan fácil, parecía desencajar.

Apenas traspasó las puertas, dos grandes cuchillas bajaron a su encuentro. Pero Danny se dio cuenta rápido y las pudo esquivar. A partir de allí, Danny se mantuvo más atento.

No avanzó mucho cuando una lluvia de flechas salió a recibirlo de una de las paredes. Danny se hizo intangible y logró salir ileso. Pero aunque él no se había dado cuenta, por alguna razón una flecha fantasma había quedado sin salir. Danny ya se había hecho tangible otra vez cuando la flecha retrasada salió disparada. Cuando Danny fijó la vista en esta, dándose cuenta de lo que pasaba era demasiado tarde, no pudo hacer nada.

En el mismo instante en que la flecha atravesaba su corazón, el anillo verde que Danny aún llevaba consigo se puso a brillar intensamente. El cuerpo de Danny cayó con un golpe seco al piso que lentamente comenzó a cubrirse de sangre. Y a un lado reposaba la flecha culpable de haber terminado con Danny Phantom.