Cap. 17 – Nuevo agente.
Zach miraba muy serio y con el ceño fruncido al agente Watts mientras este leía la lista de objetos que habían encontrado en la hermandad tras el registro de esa misma mañana. Watts había pedido a Hodgins y a Zach que se acercaran al edificio del FBI para que le informaran y le pusieran al día del caso. Además, tenía la extraña idea que de que los dos mirones podrían ser útiles durante el interrogatorio a Solvay.
-Setas, herramientas, aparatos de tortura…. – Watts leía en voz alta la lista que le habían dado - ¿Alguien me lo puede explicar?
-No entiendo porque hay que contárselo a usted y no a Booth – dijo Zach de mala forma.
-Booth está implicado sentimentalmente en este caso – contestó irritado por el mirón Watts. Pensó que tratar con mirones no iba a ser tan difícil ni le iba a crear una úlcera – Ni si quiera él fue capaz de decírselo en persona a Cullen. Tuvo que hacerlo usted – señaló a Hodgins.
-Booth no fue a hablar con Cullen porque la mujer a la que ama está en el hospital – contestó Hodgins enfadado – Y está grave, por eso lleva a su lado desde ayer.
-Eso no contesta a mi primera pregunta.
-La puerta cerrada que encontré en la primera visita llevaba a otra sala oculta. – contestó Hodgins manteniendo el tono frío – Allí había un pequeño invernadero donde cultivaban la misma clase de setas alucinógenas que consumía la víctima. Encontramos también herramientas comunes de bricolaje, pero modificadas. Las marcas de las fracturas repetidas que mostraba los huesos coinciden con las herramientas. Además encontramos unos alicates que concuerdan con los que le arrancaron los dientes…aunque no había restos de sangre. ¿Alguna pregunta más, agente? – quedaba claro que a Hodgins no le caía nada bien ese Watts.
-Todo eso ya lo he leído – Watts señaló el papel que tenía en las manos – Lo que quiero saber son sus conclusiones.
-La Hermandad de Orión es un grupo de degradados sociales que se sirven de alucinógenos para creer que los extraterrestres les visitan y que además tienen tendencias masoquistas – Zach habló muy deprisa, casi ni se le entendió.
-¿Creen que su jefe puede ser el asesino? – preguntó Watts cansado.
-Averiguar eso no es nuestro trabajo – contestó Hodgins – Es el suyo. Nosotros sólo interpretamos pruebas.
Watts suspiró exasperado y fulminó con la mirada a los mirones. Jamás se imaginó que lidiar con unos tipos tan inteligentes como los que trabajaban en el Jeffersonian fuera tan complicado y desesperante. Le estaban poniendo las cosas muy difíciles, y discutir con un par de empollones no era la mejor forma de empezar el día.
-Está bien – suspiró al fin el agente – Pueden ver el interrogatorio desde el otro lado del cristal. No intervengan ni me interrumpan a no ser que sea realmente necesario. Sólo están aquí para observar…… - y añadió en voz baja, sin que nadie le oyera - …. Por mucho que Booth se haya empeñado en meter en el FBI a sabelotodos como vosotros.
Hodgins y Zach entraron en la sala que les había indicado Watts. Se la encontraron vacía, y tras el cristal pudieron ver a Solvay. Tras descubrir la sala y lo que había dentro le habían "invitado" a que fuera al FBI para ser interrogado. Llevaba más de una hora sentado en esa silla, con la misma túnica que vestía el día anterior. Parecía relajado y tranquilo, sonreía a la pared mientras tarareaba una canción. En ese momento entró Watts, y Solvay le sonrió y saludó como si fueran amigos de toda la vida. Watts empezaba a ponerse furioso al ver lo poco que le importaba al tal Solvay el estar en una sala de interrogatorios y ser sospechoso de asesinato.
-Usted es Michael Solvay – dijo el agente mirando el carné de conducir del otro y devolviéndoselo – o también le llaman Dr. Solvay….Dígame ¿Tiene usted algún título para que le llamen así?
-Jamás he usado el término doctor para ventajas dentro del mundo laboral. Sólo lo uso en la hermandad, con el resto de mis hermanos, para que se note mi posición superior sobre ellos.
-¿Desde hace cuánto conocía a Dakota Warren?
-Tres años. Fue una de las primeras en unirse a nuestra comunidad…y una de las que más hacía por ella.
-Si tanto le importaba la hermandad ¿Por qué lo dejó?
-No es la primera que lo deja. La gente pierde la fe, no es paciente. Cree que nuestros hermanos vendrán enseguida, cuando en realidad faltan años hasta que la humanidad esté preparada para ese gran acontecimiento. – Solvay no dejaba de sonreír.
-Ya… entiendo… ¿Qué me dice de esto? – Watts dejó caer sobre la mesa una bolsa con las setas que habían encontrado en la granja.
-¡Ah! Las usamos en algunas sesiones. Lo he consultado y es legal tanto plantarlas como consumirlas….al menos esta clase de seta. Lo ilegal sería importarlas.
-Veo que está al corriente de la ley
-Estoy informado. Tengo cuidado de mis actos.
-¿Y qué me puede decir de estos aparatos de tortura? – esta vez le enseñó fotos de las herramientas modificadas.
-¡Tortura! ¡Jamás! No….estos objetos los usamos como una forma de conexión con nuestros hermanos. Ellos pueden sentir nuestro dolor, es una forma de llamarles para que vengan pronto nuestro encuentro.
-Está muy tranquilo – comentó Watts - ¿No le preocupa que se le acuse de asesinato?
-Le puedo asegurar que Michael Solvay nunca ha matado a nadie – su sonrisa se hizo más grande.
En la sala contigua, Hodgins y Zach seguían con interés el interrogatorio. Era increíble como Solvay podía salir de situaciones tan comprometidas como ese interrogatorio y la alusión a todas las pruebas contra él.
-Booth tiene razón – dijo de pronto Hodgins – Ese tío oculta algo.
