Cap. 20 - Decisión

Booth miraba fijamente los monitores. El pitido de las máquinas era constante, y eso, en cierta medida, le tranquilizaba. Saber que todo iba bien, que Brennan descansaba sin sobresaltos. Que simplemente estaba dormida y relajada. Durante un instante intentó imaginarse que no estaban en la habitación de un hospital, sino en su casa, un domingo por la mañana. Cerró los ojos e intentó recordar uno de esos días.

Normalmente era Brennan siempre la primera en despertarse y levantarse, pero los domingos se habían convertido en una excepción. No sabía muy bien por qué, pero Booth siempre se despertaba antes que ella los domingos. Le gustaba verla dormir, podía pasarse horas contemplándola. Tan relajada, respirando lentamente….. Sonreía al verla así, e intentaba adivinar que estaba soñando. Puede que incluso en su subconsciente tuviera que enfrentarse a esqueletos y asesinos. O puede que simplemente soñara con una familia, la que Booth deseaba formar con ella. Cuando Brennan abría los ojos y se encontraba con ese hombre mirándola, no podía más que sonreír y acercarse a él para darle un beso de buenos días.

Todos los pensamientos de Booth tuvieron que parar. Por mucho que lo intentara no podía alegarse de ese hospital, ni del hecho de que Brennan estaba conectada a máquinas. Así que volvió a abrir los ojos y miró a la mujer que amaba tumbada en esa cama. Parecía tan débil…. nada propio en ella. Aunque según Mole estaba mejorando, y Booth rezaba para que eso fuera cierto.

Tras un rato mirándola, Booth finalmente se levantó de la silla y se acercó a Brennan. La cogió la mano y comenzó a acariciar su palma con el pulgar muy lentamente. Se inclinó sobre ella y la besó en la mejilla.

Justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió para dejar pasar a Ángela. Booth se incorporó, pero sin intención de soltar la mano de Brennan. La artista miró unos segundos a su amiga antes de hablar:

-¿Cómo está?

-Mole dice que está mejorando. Según él la peor parte ya ha pasado.

-¿Y según tú?

-Yo no estaré tranquilo hasta que le quiten el coma inducido y despierte.

-¿Qué hay de la niña?

-Mejora por momentos – Booth sonrió al recordar a su hija – ya no necesita ninguna máquina que le ayude a respirar. Se hace más fuerte por momentos.

-Me alegro – sonrió a su vez Ángela. – Todo va a salir bien, ya verás.

-Eso espero – y tras una pequeña pausa añadió - ¿Qué tal el caso

-A eso venía. Watts ha reunido un equipo y van a ir a por Swason.

-¿Saben ya dónde está? – preguntó interesado.

-No exactamente. Van a ir a la granja. Watts dice que lo más probable es que haya vuelto allí.

Booth frunció el ceño. Algo en todo eso no le gustaba, no podía ser tan fácil. Swason era inteligente, era un estafador y un asesino que sabía cubrir sus huellas. Sabía que el FBI iba detrás de él, sabía que era sospechoso, y por ello no se iba a quedar con los brazos cruzados esperando a los federales. No era la primera vez que huía de un crimen, al fin y al cabo se había escapado de la policía tras sus estafas en otros estados. Y aunque confiara tanto en sí mismo como para volver a la granja, en cuanto notara la ausencia de Daisy sabría que algo raro pasaba allí. Ángela miraba a Booth, extrañada, mientras este pensaba.

-¿Pasa algo?

-Estaba pensando…. No puede ser tan fácil. Swason no va a estar en al granja.

-¿Por qué? ¿Cómo puedes saberlo?

-Sabe que allí pueden encontrarle fácilmente, y no se va a quedar esperando al FBI. ¿Qué ha investigado Watts sobre Swason?

-Las estafas que ha hecho en otros estados – intentó recordar Ángela – Su adolescencia…. Hasta ahora nunca le habían acusado de ningún asesinato. Y hasta ahora no le han pillado.

-¿Algún alias?

-No…. Al menos que Watts haya investigado y no nos lo haya dicho.

-Ese imbécil – murmuró Booth – Llama a Cam, por favor.

-Si, claro….pero ¿por qué? – contestó Ángela mientras sacaba el móvil.

-Porque si tiene algún alias que Watts no ha investigado, entonces Solvay lo tiene muy fácil para escapar.

Ambos se quedaron en silencio mientras Ángela llamaba a Cam. Tras varios tonos, la patóloga contestó al otro lado del teléfono.

-Cam, soy Ángela.

-¿Qué pasa? Pareces preocupada…..

-Por favor, busca en la base de datos toda la información relacionada con Swason o con Solvay.

-Si, vale….pero me puede decir qué está pasando. – dijo mientras tecleaba en el ordenador.

-Booth cree que Swason podría tener algún otro alias.

-Vale. Espera un segundo. Lo estoy buscando – la línea se quedó en silencio un par de minutos, hasta que Cam por fin habló – Listo. Aquí lo tengo. Eric Steven. Usó ese nombre para una estafa hace ya algunos años. Un segundo….. con ese nombre tiene una casa aquí, en Washington DC.

Después de darle la información y la dirección de la casa, Ángela colgó. Le contó a Booth todo lo que había encontrado Cam en la base de datos, y al oír la dirección de la casa, el agente se quedó pálido y bajó la mirada hacia Brennan, cuya mano no dejaba de agarrar.

-Booth…. ¿estás bien?

-Esa dirección…. es la misma calle donde encontraron a Dakota en el contenedor.

-Entonces….tiene que ser ahí ¿no?

-Si…será mejor que llame a Watts. – contestó en un susurro.

Booth sacó su móvil con la mano que tenía libre y buscó en la memoria el número del otro agente. A penas habían sonado tres tonos cuando Watts le colgó, sin contestar si quiera. Booth miró extrañado el teléfono. Watts era, oficialmente, un imbécil. ¿Ahora qué? Pensó en llamar al FBI, pero se suponía que él estaba fuera del caso, y si Watts le había colgado significaba que no iba a aceptar ninguna información proveniente del él. Tampoco se fiaría del Jeffersonian, aún menos tras las discusiones que había tenido con los mirones. Había una salida, una solución. Pero no le gustaba, porque significaba dejar sola a Brennan. Finalmente levantó la mirada hacia Ángela y dijo:

-Por favor, perdóname.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Porque vas a tener que quedarte con Huesos.

-Booth, se puede saber por qué demonios dices eso. ¿A dónde vas a ir tú?

-A por Swason.