Artemis Fowl Sr. aconseja
¿Cómo no se le había ocurrido antes? Sus padres estaban casados, por lo tanto, su padre debía haber hecho algo para conquistarla, así que nadie mejor que él para aconsejarle. Además, después de su secuestro, su carácter había cambiado radicalmente, y seguro que le escucharía y le daría sabios consejos.
¿Carácter cambiado radicalmente? ¿Sabios consejos? ¿En qué momento pudo pensar eso?
Artemis Fowl sostenía una lámina de oro donde estaban grabadas las palabras de su padre.
Directrices a tener en cuenta a la hora de hacer un regalo según Artemis Fowl Sr.
Oro
Lingotes de oro.
Más oro.
Otra tonelada más de oro.
Una mina de oro.
Un detector de metales (especializado en oro) de oro.
Otro poco más de oro
Una montaña de pepitas de oro.
Una casa de oro.
Oro, oro y oro.
E incluso había una postdata en la parte de atrás: P.D.: Oro.
Y, según le había dicho, mientras se grababa con una grabadora de oro, si no se decidía por ninguno de de los regalos de oro, para él había uno que claramente sería perfecto:
Una carretilla de oro llena de tanto oro como el robot de oro pudiera llevar hasta las escaleras de oro con incrustaciones de oro blanco en las barandillas de oro.
Esta vez, Artemis no podía meter el soporte donde estaban escritos los consejos en la trituradora, pero pensó que un viajecito a la cima del Fujiyama sería suficiente para deshacerse de ella.
Al fin al cabo, parecía que, aunque su padre ya no se dedicara a negocios ilegales y fuera mucho más atento con su hijo, había cosas que nunca cambiarían.
Aquí está el capítulo del padre de Artemis. El próximo será... mmm si lo digo ya no es sorpresa, aunque ya no quedan muchos personajes.
Y recordad, queridos lectores, la moraleja de esta historia: Si no os gusta algo, tiradlo al Fujiyama. (Se ve a la autora cojiendo su plato de lentejas y un vuelo urgente a Japón).
Gracias a: Menthis Isis Gea, Aryy y Ariadnaaa por sus reviews y a todos los demás lectores que siguen este fic.
¡Hasta el próximo capítulo!
