Inocencia

Inocencia

Little Miss

6

Ranma tanteó primero las pocas opciones que tenía antes de responder aquella pregunta y otorgarles la oportunidad a sus amigos de reírse a sus costillas.

-Sí, fue ella…- dijo finalmente con desgano mientras posaba en un gesto de aburrimiento su barbilla contra la palma de su mano.

-Lo sabíamos…

-Estaba claro…

-Definitivamente fue ella...

Ranma volteo el rostro y recorrió a manera de barrido toda la habitación, después de todo ni siquiera su rápida acción había ayudado a borrar las huellas de aquella masacre. ¿Pero cómo hacerlo? Las marcas de espátulas estaban por todas partes.

-Que genio- Ranko había abierto la boca por primera vez durante toda la sesión sólo para reírse de él.-Mira que destruir hasta mis mangas…- tocó en gesto dramático los restos hallados de esas últimas publicaciones, para luego alzar su mano y borrar de su rostro una inexistente lágrima, gesto apoyado con asentimientos por los otros tres muchachos.

-Graciosos, hoy día están muy graciosos.- rabió Ranma solo.

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Ryoga oteó el rostro de Akane buscando en el la huella de un arrepentimiento sincero.

-La verdad es que no te creo…

Akane escudriñó con recelo la mirada de su compañero tratando de encontrar en ella una guía, algo que le indicara que camino seguir en aquella conversación.

-Ya te dije, prometo que no volverá a repetirse.-Dijo finalmente dejando sobre la mesa su humeante taza de té.

-Eso ya lo has dicho antes.-Recordó él enojado mientras observaba la bandeja y trataba de escoger alguno de los variados pastelillos.

-Lo sé…pero yo pensé…

-Akane, Akane, Akane.-Ryoga movió su cabeza negativamente.-Por lo que más quieras fíjate de ahora en adelante.

-Está bien…trataré.-Prometió ella finalmente antes de que la enfermera los alcanzara.- ¿Cómo está él?- preguntó preocupada.

-Mejor. El lavado de estómago siempre es efectivo en estos casos.-Dijo la joven enfermera mientras le dirigía una mirada cargada de miedo.

-Veamos…-Ryoga se acercó a la ventana y miró hacia el interior, donde, acostado sobre una pulcra cama, Jim descansaba más blanco que de costumbre.-Lastimoso…-musitó conteniendo una indiscreta sonrisa contento de no haber sido él el pobre desafortunado. Y es que ya estaba preparado para no aceptar nada que su prometida cocinara luego de una de ESAS discusiones.

-Se ve mejor- escuchó que Akane decía a sus espaldas y nuevamente tuvo que esforzarse por no reír cuando la imagen de varios envases llegó a su mente.

-En todo caso es extraño…yo sólo le eché Chille, miel, vinagre, azúcar, sal, pimienta blanca, orégano, leche, mantequilla, esencia de ron y aquel oloroso líquido verdoso a la masa.-contó Akane con los dedos mientras lo miraba.

-Ese fue detergente Akane- se detuvo para tomar aire y suspirar- De-ter-gen-te.

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-Sólo fue un mal entendido- explicó por quinta vez mientras observaba como las reservas de su despensa desaparecían poco a poco.

-Lo imagino- dijo Mousse a punto de probar un tercer bocado de helado.

-Hey…que hablo en serio.-Dijo Ranma mientras veía como de apoco desaparecía el pan y la mantequilla.

-Pero si te creemos.-Musitó Kuno mientras expandía por sobre la tostada la preciada pasta.- fue solamente un beso de despedida…-imitó la voz de su amigo y de inmediato las risas volvieron.

-Es que hay que ser muy tonto para decir eso frente a la novia.- Acotó Taro mientras se ponía de pie y trataba inútilmente de abrir la tapa de un envase de ajíes importados.

-Que Ukyo no es mi novia- Ranma gritó inútilmente ya que al parecer no estaba siendo escuchado.-Es sólo mi prometida…-musitó por fin desconsolado.

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Akane cruzó los brazos sobre su pecho mientras observaba a Ryoga pagar la cuenta del tratamiento y escuchaba a su lado el pausado respirar de Jim lo cuál indicaba que éste aún seguía durmiendo.

-Y ahora a casa- se dijo mientras enmarcaba una ceja al comenzar a pensar que debería limpiar todo aquel reguero de envases y tratos sucios que había dejado en su cocina.

-Y es que estos dos son unos mal agradecidos…-rabió sola al recordar como Ryoga se había negado a probar sus "galletas de la paz" y como Jim inmediatamente después de probarlas se había puesto a vomitar.- y yo que me preocupo por arreglar las cosas- sentenció complacida, después de todo los echos saltaban a la vista. Ella había hecho su mejor esfuerzo por limar las tenciones regalándoles a sus dos buenos amigos el resultado de su trabajo y lectura de tan fantástica receta. Y mira que venir a despreciarla de esa manera.

-Nunca más pediré disculpas- replicó en voz alta y llamó al ascensor.

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-Nos vemos mañana…-Ranko le dio un pequeño golpecito en el costado a su hermano.

-Vale, cuídate- sonrió en forma de despedida. Por fin se había quedado solo, sin amigos indiscretos que lo molestaran todo el día, sin preguntas y lo mejor de todo, sin respuestas.-Y ahora a velar por mi salud mental- se dijo a sí mismo y tomando su chaqueta salió del lugar. Media hora después se encontraba sentado junto a un árbol en una plazoleta cercana.

-Menudo día he tenido…-Un nuevo suspiro se escapó de sus labios cuando comenzó a recordar todo lo sucedido.-Mira que presentarse de esa manera.- La imagen de una furiosa Ukyo hizo que nuevamente un escalofrío recorriera su espalda.-Y es que no hice nada de malo.- Se aseguró a si mismo, después de todo los pensamientos no estaban incluidos en esa categoría.-¿Y que más da?…soy libre de hacer lo que quiera.-Trató de convencerse a si mismo, aunque sabía que la palabra empeñada valía demasiado en su vida.- ¿Y ahora qué?- se golpeó la frente con la palma de la mano como si acompañada de ese gesto vinieran las respuestas a todas sus interrogantes.

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Akane cerró la puerta y comenzó a caminar por la angosta calle.

-Por lo menos el tema ha quedado clausurado.- Buscó el lado positivo de aquel alboroto, después de todo aquel desafortunado incidente causado por sus galletas había servido para alejar de la mente de Ryoga aquellos celos ¿injustificados?.

-Pero no pueden estar tan malas…-se dijo mientras extraía de su bolsillo una pequeña galleta semi quemada y la aproximaba a su boca.-Veamos...- El solo echo de probarla le causó escalofríos pero, como ella había sido la cocinera, hizo uso de todo su orgullo y se mantuvo firme mientras esperaba a que los efectos adormecedores del ¿alimento? desaparecieran.

-Definitivamente asqueroso.-suspiró, quizás Ryoga tenía la razón.

-Puede que a ti te aproveche- susurró cuando vio junto a sí, un pequeño perro de color blanco.-Vamos, prueba…-extendió el alimento roído, echo ante el cuál el animal ladró juguetonamente.-Hey, que no te haré daño.- El pequeño canino se acercó con cautela y olfateó su nueva "presa" lo cuál de inmediato pareció activar sus sentidos de ALERTA. Segundos después Akane veía enojada como el animal se alejaba corriendo con el rabo extrañamente metido entre las patas traseras.

-Exagerado.- Sentenció y torció hacia la izquierda. Tal vez un poco de tranquilidad renovara su ya bajoneado ánimo y para eso nada mejor que aquella pequeña plaza que quedaba alejada de su casa sólo por unas cuantas cuadras.

-Llegué…-Akane, caminó perezosamente entre los pequeños setos hasta dar con su asiento preferido ubicado a un costado del camino y situado justo debajo de un enorme cerezo.-Y ahora…- para su buena o mala suerte el lugar ya estaba ocupado por alguien que para su diversión se encontraba concentrado en una charla en voz alta consigo mismo.

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-Podrías comenzar por contarme lo que te sucede, tal vez podría ayudarte- El milagro se había obrado, un ángel había bajado desde el mismísimo cielo para ayudarlo.

-Akane…no te oí llegar…

-Así veo- dijo ella sonriente mientras se paraba a su lado y señalaba el puesto contiguo.- ¿Puedo?-

-Claro.- Ranma rápidamente se hizo aun lado para dejarle más espacio.-

-No tienes muy buena cara.- Akane observó las huellas del cansancio plasmadas en su rostro.

-No pude dormir mucho anoche.- Explicó él.

-¿Trabajo atrasado?- Preguntó y de inmediato se enrojeció al darse cuenta que quizás estaba siendo demasiado entrometida.

-Sí…así fue.- Él se insultó mentalmente por haberle respondido con una mentira, pero la verdad era que no deseaba ahondar más en el tema, y no es que no quisiera contarle lo que sucedía, sino todo lo contrario, pero no encontraba conveniente atormentarla con sus problemas cuando recién se estaban conociendo….además, hablarle sobre su compromiso….- ¿Y tú? Tampoco pareces haberla pasado muy bien el día de hoy…- dijo finalmente al notar en su mirada el desánimo que la roía por dentro.

-Problemas domésticos.- Miró hacia el cielo y suspiró.- A veces creo que no sirvo para nada…

Ranma se volteo para observarla a la cara, ¿acaso había escuchado bien? No podía creer que ella dijera eso de sí misma. No cuando poseía una voz tan hermosa, no cuando gracias a su figura podía ser estrella de las pasarelas, No, cuando su mente le decía a gritos que ella era la mujer perfecta…Para él.

-Tarado- pensó.- Conócela más, puede que te lleves una sorpresa- se mintió ya que sabía perfectamente que cada uno de sus defectos siempre a él le parecerían una virtud.

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- A veces creo que no sirvo para nada…- dijo ella sin importarle lo tonto que su comentario podría parecer.- Y lo que es peor, pienso que solo soy un estorbo en las vidas de aquellos que me rodean.- Prosiguió, algo había en ese chico que le instaba a seguir, que la llenaba de confianza.- Mira que ni siquiera puedo hacer bien una galleta.- sacó de su bolsillo el alimento chamuscado y se lo mostró.- Soy todo un caso…-Observó la sorpresa en la expresión de Ranma lo que la hizo sonreír a duras penas tratando de bajarle el perfil a sus comentarios pero, sólo logró que él tomara su mano y sonriera. -¿Qué?...Hey ¿qué haces?- sintió como su rostro ardía y de inmediato fue conciente del sonrojo en sus mejillas.

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Ranma no pudo ocultar su sonrisa cuando vio ante sus ojos el pequeño objeto que Akane le mostraba.- Son tan parecidas…-la imagen de su hermana Ranko llorando junto a una bandeja de panes recién orneados se hizo nítida en su mente.

-Vamos…no te lamentes…no puede estar tan mala.- Tomó sus manos en forma inocente con la única intención de sujetar entre sus dedos la galleta de sus lamentos.- Veamos…- tomó con cuidado el alimento y de apoco lo fue acercando a su rostro, mientras Akane lo observaba atemorizada, no podía creer que él estuviera haciendo aquello, menudo dolor de estómago se llevaría por su culpa.

-No…no deberías…yo…- Trató de alertarlo pero fue demasiado tarde, Ranma ya se encontraba masticando con ganas. Segundos después pudo observar como él hacía el esfuerzo de tragar.

-Ves…no estaba tan malo…solo un poco recocido…- dijo con alegría al ver como sus palabras devolvían de apoco el ánimo a sus bellos ojos.

-Gracias.- Akane sonrió y con ello de inmediato iluminó su día haciendo que todo recuerdo de su mala noche se desvaneciera.

-No. Gracias a ti.- dijo él otorgándole a sus palabras un doble sentido que ella no pudo percibir. No sólo le agradecía el sacarlo de su mundo por un momento, el confiar en él aunque sea en algo tan pequeño, sino además, le agradecía el hacerlo recordar que tenía a alguien más por quién ser feliz y a quién agradecerle la maravillosa capacidad de comer y aguantar cualquier cosa.

- Gracias a ti, mi pequeña señorita…-pensó seguro de que sus palabras no serían desvanecidas por el viento.