CAPITULO 3:

Serena:

3 semanas después:

me levante después de una larga noche, me la pase toda la noche llorando, hasta que me quede dormida. No había vuelta atrás, la decisión de mi padre fue clara e irrevocable: en pocas horas me dirigía rumbo a un campamento de verano en Osaka. ¿El por que de esta decisión? Simple, el día del baile de la universidad, volví a las 7 de la mañana. Diamante y yo fuimos a bailar y ni nos dimos cuenta de la noción del tiempo. Tal vez lo hice para olvidarme al tarado de Darién, nose... pero desde que lo vi, que no me puedo olvidar de esos ojos, de su perfume...

Me levanto de mi enorme cama tamaño king, la cual estaba llena de almohadones en color blanco y rosa, la colcha era rosa con toques en blanco, me dirijo a mi baño, y veo mi rostro en el espejo. Mis ojos estaban totalmente hinchados producto del llanto.

Abro la canilla para darme una ducha. Luego de 30 minutos salgo envuelta en una toalla, me dirijo a mi armario pero algo rodea mi cintura, me sobresalto y me doy vuelta para ver quien es.

Diamante... que haces acá?- pregunto sobresaltada

Que manera de recibir a TU novio, querida. Vine a despedirte, pero si no me queres mejor me voy- encamino para la puerta pero puse mi mano sobre su hombro y lo detuve.

No es eso, no seas tonto. Me asustaste, nada mas...

Me rodeo otra ves con su mano la cintura, y comenzó a besarme apasionadamente, luego bajo hacia mi cuello, y empezó a caminar hacia la cama, llevándome con él. Me apoyo en la cama y sus besos se empezaron a dirigir a mis pechos, abrió la toalla y empezó a mordisquear cada parte de mi cuerpo, empezaba a bajar cada vez mas. Me estaba dejando llevar, hasta que reaccione.

DIAMANTE ESTAMOS EN MI CASA, MI PADRE!

No te preocupes el se fue... no sé a donde... podemos hacer uno... rapidito- decía mientras no paraba de besarme.

Me levante abruptamente, me volví a tapar con la toalla y le ordene

AHORA, AFUERA!!-

UFA!!!- parecía un nene chiquito que le habían quitado un dulce

YAA!!!- ordene

Cuando salió, cerré la puerta con llave, por las dudas. Conocí a Diamante hace 1 año, éramos novios hace 8 y después de 2 meses de relación tuvimos relaciones. No estaba muy segura, pero Diamante me convenció. Yo en ese momento era virgen. No se porque pero yo me imaginaba mi primera ves mas mágica, nose... tal vez fue por los nervios, si seguro era eso. Nunca se lo dije a el por miedo a que se enojara. Pero a veces me hubiese gustado que fuera mas dulce, que se tomara mas tiempo. Que prendiera velas, esparciera pétalos de flores, nose... quizá soy muy antigua, nose... mejor me termino de cambiar, antes de seguir pensando tonterías.

Elegí ponerme un pantalón de jean Levis, de un color azul profundo, una musculosa blanca y una campera celeste. Y las all star blancas. Me arregle el cabello con un peinado que lo llevo desde que soy pequeña. Dos coletas, mi madre siempre me lo hacia, a veces nos peinábamos las dos iguales, por eso me gusta peinarme de esta forma, me acuerdo de ella. Aunque a Diamante no le gusta mucho.

Termino de arreglar el bolso, me miro por ultima ves en el espejo.

-Perfecto- me digo a mi misma

Salgo de mi habitación y me encuentro a mi novio hablando con mi padre, se nota a leguas el poco interés de mi padre de hablar con mi novio.

hola- digo con total tristeza – Padre- con absoluto rencor y enojo. Me acercó a mi novio y le doy un tierno beso en los labios- buen día amor-

Serena Tsukino, sé que estas enojada conmigo pero creo que antes de saludar a tu noviecito deberías de saludar a tu padre. Yo no solo te mantengo, sino que te críe te di la vida. Así que veni ya mismo acá y saluda como corresponde- dicho con un tono totalmente autoritario

Me mandas en el medio de la nada, a kilómetros de mi novio, de mis amigas de una vida civilizada, y encima queres que salte de alegría. Papa no seas tonto!

No te dirijas a mí, así... Esta bien no me saludes, despedite de tu novio que ya nos vamos. Yo te dejo en la estación, ahí te va a estar esperando el chofer. Me gustaría verte subir a ese tren pero tengo que partir a Francia, y me ausentare todo el mes que estés en el campamento. Lo cual no significa que no te voy a controlar. Te llamare todos los días, te lo digo por sí se te cruzaba por la cabeza escaparte. Sabes que si eso llegara a pasar, no ves mas la luz del día, no?

Seee. Di te acompaño hasta la puerta?

Claro querida...

En la puerta del ascensor

Te voy a extrañar mucho amor- apoyo mi cara en su pecho, y unas lagrimas empiezan a salir de mis ojos

Querida, no querrás manchar mi camisa armani, no?

Ahh lo siento- me limpio mis lagrimas con mi campera- perdóname. ¿Me vas a extrañar no? ¿Me vas a esperar no? ¿No me vas a engañar no?

Querida claro, eso nunca va a pasar. ¿Cómo te voy a cambiar?, sabes que todos mis amigos me envidian? Todos desean tener una novia tan hermosa y elegante como vos. Soy la envidia de todos, y soy el hombre mas afortunado por tener una novia tan hermosa como vos. Ahh me olvidaba- y saca de su bolsillo de su campera de cuero negro que tenia en la mano conejito blanco de alrededor de 15 cm, que tenia un corazón en la pansita y adentro del corazón estaba escrito te quiero- te voy a extrañar preciosa, no me olvides. Cuando mires este conejito acordate de mí- y me da un apasionado beso de despedida.

Se abre la puerta del ascensor, entra y me tira un beso antes de que esta se cierre. No aguante mas y las lagrimas comenzaron a fluir en mi rostro.

hija es hora, vámonos!

Si voy... - dije totalmente resignada, mi destino ya estaba escrito y era ir a ese ODIOSO campamento en Osaka.

Durante el camino a la estación del tren, papa y yo no nos dirigimos palabra. Cuando al fin llegamos a destino, antes que bajara me agarro la mano y me dio un beso en la frente.

te quiero hija, sos mi único tesoro. Lo hago por tu bien (NA: odio cuando dicen eso) cuando tengas hijos lo comprenderás, todo lo que hago lo hago por tu bien.

Si pa... lo sé... yo también te quiero, me voy... ya es tarde.

Si hija ve, cuando llegues te llamo

Ok

La estación de trenes de Tokio estaba llena de gente. Me dirijo en busca del chofer que tenia todo mi equipaje, además, debía corroborar que el tren partiera conmigo adentro, todo obviamente por una pequeña suma de dinero que le daba mi padre. Cuando lo encontré, me hizo un gesto y encamine hacia su encuentro.

- hola Umino, como estas?

Bien señorita Serena. Su tren parte en 5 minutos.

Perfecto voy al baño, ya vuelvo.

No se tarde, recuerde 5 minutos.

Si, si no te preocupes.

Me dirigí a toda prisa al baño, mi reloj mental corría. A travesee a toda marcha entre el tumulto de la gente. Empuje a un par de personas, que menos linda me dijeron de todo. El bolso que tenia golpeaba con mi cadera. Una ves en el baño tuve que hacer cola, el tiempo pasaba, y si quería llegar era necesario apurarse. Una ves que salí del baño, corrí lo más rápido que pude. Por un momento se me cruzo la idea de perder el tren, pero enseguida vinieron a mi mente las palabras de papa: me ausentare todo el mes que estés en el campamento. Lo cual no significa que no te voy a controlar. Te llamare todos los días, te lo digo por sí se te cruzaba por la cabeza escaparte. Sabes que si eso llegara a pasar, no ves mas la luz del día, no?.

No, no podía perder ese tren, acelere la marcha y encontré a Umino queme hacia gestos para que me apure.

Señorita su equipaje ya esta a bordo, súbase que es tarde.

Si... gracias... ahora... subo- estaba agitada, parecía que había participado en una maratón. Aborde el tren y me dirige a mi asiento una ves allí, mire por la ventana Umino ya se había ido. Afuera madres despedían a sus hijos, seguramente ellos iban al campamento como yo. Como los envidiaba, a ellos los despedían sus padres, a mí el chofer, pero para que este aquí mi padre le tuvo que pagar. Me hubiese gustado que Diamante me hubiese despedido, pero el señor Diamante Blackmoon NI LOCO, pisaba un lugar como este. Oh no!! Diamante, el conejo que me dio DIAMANTE!!

¿Cuánto falta para que el tren salga?- Le pregunte al señor que estaba enfrente de mí.

3 minutos aproximadamente - me contesto

gracias, cuide mi equipaje por favor-

Antes que me pueda contestar salí corriendo hacia el tocador, empuje a todo el mundo que estaba en mi paso, y por segunda ves en el día me gane unos cuantos insultos. Una ves en el tocador, vi a una niña con mi conejito. Me abalance a ella y se lo quite abruptamente.

Es mío!!- grite

lo siento- me dijo aparentemente la madre de la niña- estaba ahí, no sabíamos que era tuyo

No, lo siento. Perdóneme... Es que mi novio... el campamento... me lo regalo... ay no el tren!!!!

No te preocupes ya lo tienes sano y salvo- me sonrío

Gracias

Salí corriendo a toda prisa, estaba bajando las escaleras, por suerte el tren no se había ido, había recuperado mi conejo y no iba a perder el tren. Excelente, pense. Pero antes que terminara de bajar las escaleras me tropeze, y empeze a caer en cámara lenta. La caída era inevitable. En ese momento no escuchaba nada, todo el bullicio que hasta dos segundos había escuchado desapareció. Un silencio total, que fue quebrado por un golpe seco: mi cabeza contra el piso. Desde ese momento todo se volvió negro.