CAPITULO 4:
Darién:
Me encontraba en la estación subterránea de Juban. Iba rumbo a Tokio, ya que quería fijarme un par de libros de medicina que tenia que comprar, y ya que estaba me iba a ver un par de cámaras digitales que estaban en liquidación. Motoki estaba conmigo, él iba a entregar unos planos que había hecho él junto a su tía
El subte llego y lo abordamos.
Chiba, ¿vas a ir a la fiesta de Saori de esta noche? ¿Sabes que ella esta interesada en ti, no?
No creo. Tengo que estudiar. Además trabajo en el hospital... y tampoco tengo muchas ganas de ir a la fiesta. Me molesta que Saori me acose todo el tiempo. Yo ya le aclare que me interesa, SOLO como una amiga.
Jajaja, el señor Chiba le tiene miedo a una chica, jajajaj
pensa lo que quieras, no me importa- se lo digo totalmente enojado.
Lo siento. Pero entonces, ¿Chiva tenés 21 años o 70? Lo que necesitas, además de OBLIGACIONES, es una chica hermosa que te recuerde de que se trata la vida.
Una chica es lo ultimo que necesito- desde el baile de la universidad. Decidí alejarme de la población femenina. Aunque no pasaba día que no me acordase de la reina de hielo, la novia del tarado de Diamante. Dios le da pan a quien no tiene dientes. Diamante es la persona mas narcisista, egocéntrica, pedante y tenia por novia a semejante mujer. Y yo SOLO. No es que no pudiese conseguir a ninguna chica. Es que nuca conocí a la que me robara el corazón. Hasta que la conocí a ella, la reina de hielo. Pero para mi desgracia solo me ve como un don nadie. Que suerte la mía...
- Chiba, Chiba, Chiba!! Baja de la luna!!!
ahh perdón, estaba pensando...
pense que era tu necesidad... No se si te acuerdas pero el ultimo verano, invierno y otoño, tuviste, cuantas... 5 novias diferente??
Si, no lo niego. Supongo que he madurado. Además, tengo otras prioridades como ya te dije...
Jaja, si claro. Bueno amigo lo que vos perdes yo lo aprovecho. Tendré mas chicas para elegir en la fiesta de Saori.
Entonces suerte don Juan –
Jaja, yo te avise. Bueno acá me bajo- el tren se detiene- cualquier cosa, llámame. Estaré esperando tu llamada. Igual sabes donde queda la casa de Saori, no?
Si. No te preocupes. Igual no voy a ir. Chao!! nos vemos-
La próxima parada era la mía, en menos de 2minutos estaría en la estación, así que me dirige a la puerta. Una ves que llegue a la estación Tokio, descendí del tren. Estaba llena de gente, no era de extrañar era pleno mediodía del sábado. Recorrí la estación, dirigiéndome a la salida cuando pude presenciar un circulo de personas que murmuraban. Seguramente algún muerto, es increíble el morbo de las personas es increíble. Pero mi curiosidad me traiciono y me dirigí hacia él circulo. Cuando llegue no podía creerlo que mis ojos veían, me los refregué para comprobar que era un delirio de mi parte, pero no. En el piso sucio de la estación Tokio se encontraba la reina de hielo, tendida. Su bolso y todas sus pertenencias yacían desparramadas por el piso. Sus preciosos ojos estaban cerrados, sus cabellos dorados estaban en el piso. Mire alrededor para ver si encontraba al tarado de su novio o a su amiga Mina, pero no encontré a nadie. Sin pensarlo 2 veces rompí él circulo y me dirigí hacia ella. En ese momento cuando no me refregaba su condición social, y no tenia aires de grandeza parecía una niña indefensa parecía un ángel. Me rompió el corazón verla de esa manera. Me acerque a su oído y le susurre su nombre.
Serena, Serena ¿me oís ?- me alivie al sentir que respiraba pero evidentemente no me oía. Una mujer con una niña se acerco a mi.
Sé cayo por las escaleras hace unos segundos, debe de haberse golpeado la cabeza- me explico la mujer.
Por suerte había comprado una lata de coca, la saque de mi mochila, y puse la lata fría sobre la mejilla de Serena.
despierta, por favor Serena, por favor- la desesperación se hacia notar en mi vos-
¿La conoces?- pregunto la mujer
se podría decir que sí... sí
Mi hija y yo la vimos en el baño de damas, menciono algo sobre un campamento... además, estaba desesperada por que se había olvidado ese conejo- señalo al peluche- parece que se lo regala el novio. Ahh y dijo algo sobre un tren, creo que por eso se cayo, estaba corriendo para alcanzarlo. Eso creo, no sé...
¿Alguien la acompañaba? – Si bien me gustaba tenerla cerca, y poder tocar sus delicadas manos, cuando despertase y viera a su pesadilla enfrente, no seria nada agradable para mi persona. Menos gracias me diría de todo.
No.- me contesto
Será mejor que llamen a una ambulancia- la mujer asintió y se dirigió a un teléfono publico. En ese momento los ojos de la reina de hielo se abrieron. Esos hermosos ojos azules me miraron de una forma tan dulce, que me olvide de todo lo que me había dicho y de la manera despectiva que me había tratado.
¿Quién va al hospital?- pregunto la reina
Vos. Te caíste y te golpeaste en la cabeza. Y estuviste desmayada por algunos minutos.
ahh... ¿quien sos?
Típico, se olvido al pobre diablo que insulto en medio de la pista, pense.
Darién Chiba-
Ahh... ¿ quien soy? –
¿QUE?- pregunte en estado de shock
¿ quien soy?
Simplemente no lo podía creer, tan fuerte se había golpeado la cabeza?
Eres Serena, Serena Tsukino.
Ahh... -
La gente que nos rodeaba comenzó a marcharse. Serena sé sentó y quiso pararse, pero con el brazo se lo impedí.
Quédate sentada, hasta que lleguen los paramédicos.- me miro furiosa, fue el primer gesto que reconocí de la chica que había conocido en la fiesta de la universidad.
NO IRE AL HOSPITAL- dijo categóricamente, abrazando sus piernas con sus brazos. Parecía muy asustada, me gustaba ese lado de la reina de hielo.
Serena se razonable. Tienes que ir, te diste un golpe muy fuerte.
NO, NO, Y NO. ODIO LOS HOSPITALES- comenzó a recoger las cosas que estaban desparramadas y su conejito al cual lo abrazaba con mucha fuerza, como si su vida dependiera de este peluche.
Me miro a los ojos con ese azul cielo que me hipnotizaba, y lagrimas empezaron a surgir de su rostro. Yo con mis dedos limpie esas lagrimas. Se echo en mis brazos.
Por favor, no me obligues, no... puedo ir... - lo dijo con vos entrecortadas por las lagrimas.
Shh... no llores... no me gusta verte llorar... - agarre con mis manos su cara y la mire directamente a los ojos- ¿porque? ¿Por que no puedes ir?
Frunció el entrecejo.
no lo sé-
Estaba tan cerca de ella que pude olor su perfume de nuevo, ese perfume a rosas que me intoxicaba. Con mis manos en su cara no solo puede tocar su piel de porcelana, sino también acariciar sus cabellos dorados, parecía seda entre mis manos. Acaricie sus mejillas con mis pulgares para tranquilizarla. Cuando le toque la nuca, palpe un bulto gigante que iba formándose donde se había golpeado.
Dios!!! Parece que tuvieras una pelota de golf aquí atrás.-
Me miro a los ojos e hizo una mueca.
Con razón se me parte la cabeza- dijo y se toco la cabeza con cara de dolor. – Siento como si fuera que todos los constructores de la bahía de Tokio, me estuviese martillando la cabeza- me dedico una sonrisa- Pero estoy bien... En serio...
Me eche a reír, por lo menos recordaba algo de Tokio.
Salvo un pequeño detalle: no recuerdas quien eres, no me conoces y tampoco sabes que sucedió.
Se puso de pie y me hizo incorporar también. Miro el lugar con desagrado.
Darién, si es cierto que compartimos ciertos sentimientos, por favor te suplico que me saques ya de este infierno!!
Trate de protestar, pero ni bien abrí la boca y pudiera decir una palabra, puso un dedo en mi boca para callarme.
Y si te niegas, saldré a la calle por las mías. Estoy segura que mis padres, quienesquiera que sean, no se sentirán muy felices de que me hayas perdido.- dijo con total seguridad.
Suspire, declarando mi derrota. Con o sin memoria Serena Tsukino siempre conseguía lo que quería.
Entonces vamos a mi casa, y llamo a mi tía Ikuko. Ella es doctora.
No me importa a donde vayamos. Siempre y cuando no sea un hospital.- comenzó a sonreír, pero luego hizo una mueca de dolor y me tomo de la mano.
Entrelace mis dedos con los suyos y nos dirigimos al subterráneo.
Vamos a ir en subte??- lo dijo con total desagrado.
Sí, por?
Ahh... no, por nada. Déjalo así.
Lo más probable es que nunca se halla subido a uno. El único medio de transporte que conoce la reina es un taxi y el auto de su "papito".
Cuando por fin nos subimos, la note nerviosa. La conduje a la parte de atrás y nos sentamos. Me apretó la mano y se volvió hacia mí con expresión seria.
Gracias a Dios que estabas con migo Darién. Que suerte he tenido.- apretó mas fuerte la mano y apoyo la cabeza sobre mi hombro.- ojalá pudiera recordar como era todo antes de hoy.-
Con gran asombro y profunda satisfacción, descubrí que Serena creía que yo era su novio. No sé por que no lo había descubierto antes. Claro, cuando despertó, yo estaba a su lado, tomándola de la mano, asumiendo todas las responsabilidades... de un novio.
Y sin embargo, seguía siendo el chico que había humillado en el baile, frente a todo el mundo. En ese momento yo era el novio de Serena.
VENGANZA.
Esa palabra me daba vueltas en la mente mientras le acariciaba el dorso de la mano con el dedo pulgar. Se me presentaba la oportunidad de pagar con la misma moneda a la reina del hielo, por el modo que me había tratado. No me cabian dudas que en algún momento recordaría quien era exactamente y, además, todo su pasado. Y cuando llegara ese momento, la expresión de su rostro seria digna de fotografiar y esa imagen merecería sin duda un premio. Sonreí para mis adentros.
Serena Tsukino había perdido la memoria, pero yo estaba a punto de hacerle vivir una experiencia que jamas olvidaría.
