CAPITULO 5:

Serena:

Nada del barrio de Juban, donde vivía Darién, me resultaba familiar. Caminamos calle tras calle, hasta llegar a un edificio. Una ves en el interior, tomamos el ascensor y nos dirigimos al departamento de Darién. Cuando por fin llegamos.

Que raro... no recuerdo... nada- dije con disgusto. Siendo la novia de Darién se suponía que haya ido cientos de veces a su departamento, no?

No te presiones, los recuerdos van a llegar solos.- mientras me respondió, busco las llaves del bolsillo. Las saco, y abrió la puerta.

Al entrar había un pequeño recibidor, con dos pantuflas. Nos descalzamos y nos las pusimos. En el recibidor había un pequeño mueble de estantes, con algunos libros y un jarrón con una docena de rosas rojas.

Me acerque y olí las rosas- mis favoritas, rosas rojas- tome una, pero una espina me lastimo- ouch- exclame.

Te lastimaste? Déjame ver- me tomo el dedo y con un pañuelo que llevaba en el bolsillo, me limpio la sangre. Luego me dio un beso en el dedo pinchado y me miro a los ojos. Esos ojos azules, profundos como el mar que me hipnotizaban, me ahogaba en ellos.

No es nada, gracias- le dedique una sonrisa- gracias por todo Darién, si no fuera por ti yo estaría sola, sin nadie- me arroje a sus brazos. Las lagrimas no tardaron en salir.

shh princesa, shh... no llores, opacas esa hermosa sonrisa que tenés- me dedico una sonrisa, y limpio con su pañuelo las lagrimas- que te parece si te muestro el departamento?-

Asentí con la cabeza. Me mostró la cocina, la cual era pequeña. Luego el living comedor el cual era bastante amplio. Constaba de un sillón verde, enfrente la televisión. Al costado había una mesa, con algunos almohadones. Supuse que era la mesa donde se comía. El lugar estaba lleno de fotografías de la luna, y de muebles con muchos libros.

No había ninguna fotografía, solo una, la cual me llamo la atención. Cuando Darién se dirigió a su habitación. Me acerque y la tome, era una hermosa fotografía de una familia, el niño sin duda alguna era Darién. Esos ojos son únicos, pense.

Veo que encontraste la foto de mi familia- una vos me saco de mis pensamientos.

A, sí perdón

No hay de que. Quise comunicarme con tu padre. Pero esta de viaje en Francia. Le informe de la situación a la persona que me atenido, y dijo que enseguida le comunicarían lo ocurrido-

Me pareció raro que siendo mi novio, no supiera que mi padre sé hallaba fuera del país. Una noticia como esa, se supone que se la debía de haber contado.

.- ahh... y mi madre?- no sé por que, pero al hacer esa pregunta sentí un nudo en la garganta.

Serena, nose como decírtelo... tu madre murió hace ya 5 años. De cáncer de mama. Mis padres también murieron, pero cuando yo tenia 6 años. Lo siento... –

Se me acerco y me abrazo. Las lagrimas bañaron mi rostro, no solo por mi desgracia, sino también por la de Darién. Nos quedamos así algunos minutos, los dos llorando nuestras desgracias. Darién no hacia visible su llanto, pero yo sé que por dentro estaba destrozado.

Será mejor que llame a mi tía para ver si esta en casa. Desde que murieron mis padres ella me ayudo, me crío. Gracias a ella me interese en la medicina. Me encantaba ver, cuando la acompañaba a trabajar, la manera en que aliviaba el dolor de esas personas. Hace solo un año que vivo solo, igualmente ella me visita todos los días, y me ayuda en las tareas domesticas.

O sea, que tu tía se llama Ikuko. Estas estudiando medicina y vivís solo. Contame mas, jeje, soy como una hoja en blanco. Así que espero no atosigarte con mis preguntas. Jeje

Para nada princesa. Darién Chiba a sus ordenes - y se inclino como los caballeros de las películas antiguas-

Darién...

Tomo el teléfono, marco el numero y se fue a su cuarto para hablar. Yo me dirigí al espejo que había en la sala, y por primera ves después del accidente me vi. Mi rostro me resultaba familiar. Toque mi pelo rubio, peinado en dos singulares chonguitos, mis ojos eran de color azul, como el cielo. Mi piel era blanca como la nieve y mis labios eran rojos y carnosos. Nada mal, pense.

¿Quién sos, Serena Tsukino?- pregunte en vos alta.

La mujer más hermosa del mundo - me respondió Darién, que al parecer termino de hablar.

Darién... no seas mentiroso-

No lo soy princesa, solo digo la verdad-

Me acerque a el y rodee su cuello con mis brazos, cerré los ojos y lo bese. Al principio no respondió, pero luego de unos segundos el beso se empezó a tornar mas apasionado. Darién que tenia sus brazos apoyados a sus costados, rodeo mi cintura con estos. El beso se estaba tornado cada vez mas apasionado, hasta que el sonido del timbre irrumpió ese momento, ese momento que no estaba solamente lleno de pasión, sino también de magia. Me sentía en las nubes. Parecía como si nuestros labios encajaran a la perfección. Como si estuviéramos predestinados el uno con el otro. Nos separamos.

ya vuelvo, seguro es mi tía.- y antes de ir a abrir me dio un breve, pero dulce besos en los labios.

Si... - la felicidad estaba a flor de piel, sentía que flotaba.

Hola... Serena- me saludo una mujer de estatura media, con el pelo semi recogido. Su pelo era de color azul oscuro, sus ojos también lo eran. Era una mujer adulta, muy bonita. Vestía el típico guardapolvo, por lo que supuse que vendría del hospital. Se demostraba muy amable.

Hola - respondí un poco cohibida. - A pesar de ser la tía de Darién, para mí era una desconocida. Su rostro no me era familiar. Con Darién, fue diferente. Enseguida sentí una conexión.

Soy Ikuko, pero llámame tía.

- claro... tía- me daba un poco de pudor, apenas la había conocido. Pero supongo que antes la llamaba así.

Una ves presentadas me rebizo, y me hizo algunas preguntas. Me dijo que padecía de amnesia a largo plazo. Lo cual respondía él por que me olvide de toda mi vida antes del accidente. La memoria la iba a ir a recuperando de apoco. Primero vendrían a mi recuerdos, flashes de mi vida pasada, y luego la recuperaría por completo. Ahora lo único que quedaba era esperar. Además, me dijo, que aveces experimentamos un trauma y nuestra mente decide que es mejor bloquear ciertas cosas. Y que por lo general, las recordamos cuando ya estamos listos para asumirlo.

Esto ultimo me dejo consternada. ¿Que será lo que mi mente bloqueo?. Por mas que pienso, no hay respuesta. Me dio unas pastillas para el dolor de cabeza y me recomendó reposo, pero después de las 12. Ya que cuando uno se da un golpe tan fuerte como el que yo me di, no es aconsejable ir a dormir rápidamente.

Tan pronto como termino de revisarme ya eran las 7 de la tarde. Y decidió ir con Darién al supermercado a comprar algo para comer. Yo me dirigí a tomar una ducha. Darién me presto una camisa de el. Cuando me termine de bañar me la puse, olía a el. A ese perfume tan característico de el. A tierra y hierbabuena. Me embriagaba. Recordé el beso que nos habíamos dado. Fue hermoso, que suerte tengo al tener un novio que besa tannn bien, pense.

Volvimos- la vos de Darién irrumpió mis pensamientos.

Los dos venían cargados con bolsas en las dos manos. Ikuko empezó a cocinar. Comimos sorrentinos con salsa a los 4 quesos (NA: mmm... se me antoja, jeje :P) mientras comíamos, Ikuko nos contaba de un niña que padecía de leucemia, que a pesar de su enfermedad se la pasaba dibujando, cantando. Se notaba que la quería mucho. La sensación que tuve al comer junto a ellos era de una inmensa felicidad.

Mmm, estuvo riquisimo. No doy mas... - me acosté en el piso.

Ahh, ¿entonces me como tu porción de helado de chocolate?- dijo Darién

Creo, que... pensándolo bien... tengo un lugarcito- y puse carita de lastima.

Jajjaj- se rieron Darién y Ikuko.

Luego de comer el helado, ayude a Darién a lavar los platos. Yo lavaba y él secaba.

Ikuko se despidió, ya que tenia que volver a su casa. La cual no se encontraba muy lejos. Solo a unas cuadras del edificio de Darién. Mire el reloj, las 11.30. Ikuko me dijo que después de las 12 me tenia que ir a dormir. Me dirigí al sillón y prendí la tv. Darién estaba en el recibidor despidiéndose de Ikuko.

70 canales y NADA!!- exclame con furia. ( NA: jeje me pasa lo mismo!!)

¿Que pasa princesa?- dijo Darién que había vuelto de despedir a Ikuko, y se sentó al lado mío. Paso su brazo por el respaldo. Y apoye mi cabeza contra su pecho.

Nada, es que no hay nada para ver- acariciaba mi espalda con sus dedos, y yo sentía que con cada caricia, una serie de descargas eléctricas recorrían todo mi cuerpo. Y me tranquilizaban, cerré los ojos y antes que me pueda dar cuenta, me dormí. Oliendo el perfume de Darién, que me embriagaba y me relajaba. Y me quede dormida al lado de mi novio.