Quédate
Se acercó sigiloso a la habitación que compartía con su hermana, le encantaba mirarla cuando ella no se daba cuenta. Ordenaba sus cosas, doblaba su ropa, de vez en cuando ojeaba algún que otro libro, parecía tranquila, serena… sin embargo el desde hacía algunos meses solo tenía miedo, mucho miedo.
-Hermione?
-Ron! E asustaste.
Hacia unos minutos que había terminado una de las reuniones de la Orden donde habían decidido como irían a buscar a Harry a casa de sus tíos para llevarlo a La Madriguera.
-Yo… Hermione… - dudó un segundo, pero tenía que hacerlo, la miró a los ojos un momento – no quiero que vallas, quédate aquí.
Ella que hasta ese momento lo miraba intrigada, ahora tenía una mezcla de asombro, enfado e indignación en el rostro.
-Pues… esa decisión no depende de ti Ronald.
Sabía que se enojaría. Agachó la cabeza y miró al suelo mientras tomaba valor para lo que venía. Si no lo decía pronto no podría hacerlo, así que tomo un poco mas de aire y evitando mirarla directamente a los ojos le habló.
-Losé, pero escúchame. Será muy peligroso, puede pasar cualquier cosa. Y tengo miedo de que te pueda pasar algo Hermione, no puedo dejar que te suceda nada. No estaremos juntos y por mucho que confíe en todos los integrantes de la orden… yo…
Se miraron a los ojos una vez más y las pupilas avellana de Hermione se llenaron de lágrimas mientras se abalanzo sobre Ron, abrazándolo por el cuello.
-Oh, Ron!... Entiendo lo que sientes, te entiendo, yo misma me siento así, pero no me pidas que me quede aquí, sin saber que sucede, por favor, necesito estar ahí… con Harry.. Contigo.
Siguieron abrazados, disfrutando el uno del otro, embriagándose con su perfume, hasta que el llamado a cenar de Molly Weasley los sacó de su trance.
Se separaron algo sonrojados.
-Recién ahora entiendo a Harry, recién ahora comprendo porque dejó a Ginny- y con una pequeña y enigmática sonrisa salió de la habitación, dejando a Hermione más feliz de lo que se había sentido en mucho tiempo.
