Uy, a los siglos… he querido subir esto antes pero se me cruzaba de todo, pero ahora encontré el tiempo y la inspiración y ta tann!! Gracias a todas que me dejan feedback, este capítulo va por ustedes!
Ojala que les guste, que mi gusto es a veces demasiado…subjetivo…
Bueno, lean lean! (yupi!)

Treceavo Capítulo

Los pasos podían oírse claramente a travez de la puerta cerrada y se alejaban por el pasillo. Seguramente Tonks estaba descargando su ira contra el suelo. Snape se quedo en su sillón pensativo y mirando el lugar donde ella había estado sentada hace unos instantes. Soltó un resoplido y se rió burlonamente por dentro mientras contemplaba la varita que Tonks acababa de olvidar.¿Quién demonios se olvida de su varita?

No muy pacientemente esperaba a que regresará la, seguramente aun enojada pero hasta los huesos avergonzada de Tonks, la cual tras el increíble espectáculo que acababa de montar tendría que tragarse su orgullo y volver, si es que en verdad quería recuperar su indispensable varita. Oh, mil frases mordaces y sarcásticas se le pasaban por la cabeza y se las diría una por una lentamente disfrutando el momento en el cual su rostro se enrojecía de furia y vergüenza, si tan solo hubiese sido un descerebrado estudiante (de preferencia Potter). Pero no, fue Tonks y desde hacia días que estaba desconcertado por culpa de ella .

Todo había sido un maldito error, ¿como pudo ser capaz de dejarse llevar por sus impulsos y haberlo hecho con ella? Una miembro de la Orden, a quien iría volver a ver garantizadamente. Tal vez fue lo suficientemente irracional de pensar que todo se olvidaría, todo volvería a ser como siempre después de tener satisfechos sus repentinos deseos. Pero claro que no, después de tantas miserias, desagrados y sufrimientos que habían formado y aun seguían siendo parte de su vida, un momento de placer y satisfacción no era sencillo de olvidar, incluso para él, a quien ese tipo de cosas no eran más que distracciones. Maldita sea.

Ganarse aquella pequeña inestabilidad emocional era el peor error que pudo haber cometido, siendo un doble espía, el cual tiene que lidiar con el Señor Oscuro constantemente, cerrando su mente y disfrazando sus pensamientos, no podía permitirse ni un segundo de debilidad. Un instante en el que se distrajese, traería consigo una dolorosa muerte, el señor Oscuro no toleraba la infidelidad.
Ya tenia demasiados problemas en recordarle a Dumbledore de cuidar sus palabras ante el arrogante de Potter, quién decidió que él no necesitaba aprender algo tan fastidioso y complicado como Oclumencia y terminó prestándose así, como interlocutor personal del Señor Oscuro. Claro esta, ya que el Elegido de todas formas terminaba distorsionando en su limitada capacidad de percepción todo lo que oía no era tan peligroso, pero seguía siendo un riesgo. Desgraciado incompetente.

Como fuese, en su semana fuera de Hogwarts Snape había decidido solucionar el insignificante problema con Tonks que le traía tantos inconvenientes y el incomodo problema con McGonagall, la cual había descubierto un nuevo método de como hacerle la vida imposible, seguro como venganza a las injusticias contra los Gryffindors, Snape se sorprendía de lo cruel que esa mujer podía ser.

Para solucionar lo de Tonks, lo mejor sería evitarla lo más posible, supuso. Pensó que seguramente no sería difícil ya que ella ya habría perdido el interés en verlo, pero esa opción se fue al demonio tras la orden de Dumblerdore a petición de Tonks, de verla 3 veces por semana. Magnifico. Snape ya había notado rápidamente el ridículo y obvio enamoramiento de la metamorfomaga por Lupin, no es que la chica fuera muy discreta… cambiando su apariencia, su patronus... Lo que en ese entonces a lo mucho le causaba algo de desagrado, ahora le llegaba al pecho como una molesta espina. ¿Como podía ser el mismo tan susceptible? Esa era otra de las pruebas de lo extremadamente estúpido que había sido al dejarse llevar. Pero era una cuestión de corto plazo, pronto volvería a ser el de antes. Simplemente matar sentimientos y todo regresaría a la normalidad. Ya que aparentemente Tonks continuaba con la idea de repetir lo sucedido, optó por hacerle recordar que para ella todo había sido una corta aventura y que regresará a lo que en un principio buscaba.

Pero la noche había sido un fracaso, y no solo no sabia como librarse de ella, también se odiaba porque una parte de el no lo intentaba en serio. Se obligaba a detestarla y buscar escusas para sentir desagrado y desprecio al verla, y aunque cientas de razones aparecieran, no podían con el peso de su propio ser en busca de algo agradable para si mismo. Lo cual Dumbledore seguramente verría como una prueba de que todo ser quiere ser amado, no era si no nada más que debilidad. El deseo y el odio comenzaban a mezclarse, lo mejor sería dejarlo todo al neutral, no necesitaba más inestabilidades.

Ya habia pasado un buen tiempo y nadie habia tocado a su puerta, a lo mejor la muchacha era más orgullosa de lo que parecía, mejor para él, no seria bueno verla en ese momento, no cuando tenía aun tantas cosas inconclusas en mente.

Snape se paró y cogió la varita de Tonks para guardarla en algún estante, se la devolveria al día siguiente en clases, claro está solo si Tonks le preguntaba por ella. A lo mejor ni se había dado cuenta que le faltaba la varita…Estaba abriendo la puerta de su habitación cuando sonó la puerta. Su corazón dió un diminuto salto, al instante frunció el seño y apretó la varita fuertemente.

"¿Quién?" Preguntó desganadamente y volviendose a sentar en su sillón.

"Severus, soy yo Minerva. Abre la puerta."

Snape alzó la cabeza y ambas cejas mirando con una expresión entre sorpresa y susto a la puerta. No me jo…

"De prisa, ya me quiero ir a dormir." McGonagall sonaba impaciente.

Snape giró una mano y la puerta se abrió completamente. El se mantenía a buena distancia. Mc Gonagall se quedó parada en la puerta, toda su ropa la cubría una capa negra y no llevaba puesto su sombrero habitual, parecía haber estado durmiendo hace poco tiempo.

"¿A que se debe tu apreciable visita a estás modestas horas, Minerva?"

"Oh Severus, pero que caballero." McGonagall sonrió con un lado de la boca cortamente, entró a la habitación y se sentó en el sillón libre frente a Snape. "Vengo a petición de Miss Lipton. Verás, la encontré deambulando en el pasillo en búsqueda de su varita, se veía bastante confundida y al hablarle.."

"Y me podrías decir," añadió rápidamente Snape, enfureciendo a McGonagall por interrumpirla." ¿Por qué no pudó venir ella misma y prefirió pedirte a ti, la jefa de la casa Gryffindor, la persona más adecuada a que vinieras a solicitar una de sus pertenencias?"

McGonagall lo miró fijamente sin perder la postura, y cuando estaba por hablar Snape la volvió a interrumpir. "¿Y de donde sacaste aquella capa negra, estando sola en los pasillos y sin tu varita?"

McGonagall tomó una bocanada de aire y si no fuera porque apretaba fuertemente los labios formando una linea, cualquiera diría que se convirtió en estatua.

"¿Co- como te diste cuenta?" Su cara se pusó roja y la voz no era más que un hilo.

Snape se sentó y la supuesta McGonagall se transformó rápidamente en Tonks quién miraba fijamente al suelo, apretando aun más los labios. Ya no solo le había gritado a Snape furiosamente y había dejado olvidada su varita, ahora también había fracasado su intento por engañarlo.

"Digamos que por un instante ví una corbata Slytherin bajo esa capa negra," Tonks rápidamente se miró la nombrada prenda, "y ya que tengo mis dudas en que Minerva McGonagall se paseé en las noches por Hogwarts, disfrazada de una Slytherin con una capa negra, esperando a que pase alguien para abrirla, se me ocurrió que tal vez no se tratase de ella."

Tonks seguía mirando al suelo pero su rostro había perdido aquel tono rojizo y ya no se le veía tan tensa. Snape la observaba cruzando los brazos, primero sus ojos bajando la mirada hasta sus labios y luego recorriendo su cuello y la espalda ligeramente encorbada ya que apoyaba los codos a sus piernas, de pronto vió como su espalda se enderecía e instantáneamente la volvió a mirar al rostro.

Tonks lo miraba directamente. "¿Podrías dármela?" Tenia una expresión molesta y su tono de voz delataba lo mucho que le costaba pedirle algo después de todo lo ocurrido.

"¿Darte que?"

"Pues …eso." Dijo Tonks señalando con la cabeza la varita que Snape sostenía en la mano.

"Ah," dijo Snape y alzó la varita observandola interesado, "interesante."

"Me la podrias dar…" Tonks respiraba hondamente y se tambaleaba en su silla. "¿Por favor?"

Snape se veía como alguien quien intentaba fuertemente aguantarse la risa y Tonks como alguien que estaba a punto de estallar. "Pues digamos que necesitas una pequeña lección Miss Tonks, ¿Ó acaso realmente piensas que puedes hacer lo que se te dé la gana? Creo que tendre que consfizcar este artefacto y dejarte recapacitar por tus actos."

Tonks se quedó por un instante con la boca abierta y después de sacudir la cabeza y tragar saliva preguntó: "¡¿Estás chiflado?!"

Ahora él que estaba con la boca algo abierta era Snape, pero Tonks solo se encogió un poco y continuó enojada. "N- no puedes quitarme mi varita así!" Recobró su confianza por completo al recordar su varita. "¡En momentos como estos no podemos ponernos a jugar a la estudiante y al profesor! ¡Dame mi varita en este instante!"

"No." Respondió Snape secamente e interiormente se preguntaba porque no simplemente le daba su maldita varita y la dejaba irse de una vez. "Serás capaz de sobrevivir los peligros del castillo una noche sin ella, y te proporcionará el tiempo suficiente para que reflexiones."

Tonks miró dramaticamente a los alrededores como pidiendo ayuda y volvió a mirar a Snape sumamente enfurecida, mientras esté solo le alzaba una ceja arrogantemente. Sin embargo, segundos después Tonks se calmó y una malvada sonrisa se apoderó de su rostro. Snape la miró extrañado preguntadose a qué el repentino cambio de actitud.

"Severus," dijo Tonks iluminada y parandose de su sitio. "Ó me das mi varita,…" Tonks aflojó su corbata. Snape sentía como sus piernas se tensificaban. "…ó, me desvistó, dime…quieres que me desvista?"

Maldito sea Merlin. Snape sentía que si no la mandaba a su cuarto en ese preciso momento, estaría a punto de repetir su error de la manera más salvaje. No, tan debil no era, si podría resistir aquella provocación. Sin ninguna expresión en el rostro le estrechó la varita. "Lamentablemente está noche tendrás que que contener tus… costumbres exibicionistas, quiero ir a dormir y no seguir aburriéndome" dijo en tono aburrido, aun con la varita en mano esperando a que se la quite.

Tonks le dió una triunfante sonrisa, no obstante Snape notó algo de decepción en su mirada, y Tonks aprovechó la acción para rozar ligeramente su mano al coger su varita, fue menos de un segundo, sin embargo la sensación se quedó en aquella zona.

"Ahora andate."

Ella se marchó sin decir nada más y a juzgar por el repentinó vació que sintió Snape en el estomago supusó que las cosas serían más dificiles de las que había planeado.

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Tonks se transformó en Mariana y guardó su varita a un lado de la falda. Se quedó parada en su sitio, se sentía bien estando parada frente a la puerta de Snape. La mirada que le había lanzado al ella proponer despojarse de su ropa frente a él, le hizo perder la fuerza en las piernas, y a pesar del trato repelente que mantenía Snape frente a ella, supo que en el fondo él también la deseaba. ¡También me quiere, lo se! Solo lo niega, pero se lo demostraré, le demostraré lo que en verdad siente, ó no me llamo Nimfa…. O no soy una respetable Auror! Tonks sonreía ampliamente para si misma y una fuerza la llenaba por dentro.

Esa noche durmió de lo más bien y al día siguiente conversaba alegremente con todos sus amigos Slytherins, ya hasta molestaba a la gente de las otras casas y habla mal de los sangre sucia y muggles, como si fuera una mortifaga. Todos se veían muy relajados y contentos aquel día, solo Draco estaba algo impaciente o preocupado, no tomaba parte de las conversaciones y no los quizo acompañar a tomar desayuno.

Tonks bajó impacientemente a la gran sala, junto a Pansy, la cual se le había pegado como chicle. Al llegar se llevó la primera decepción del día. El lugar de Snape en la mesa de profesores estaba vació. Como fuera, no importaba, ya lo verría más tarde en clases...Y automaticamente la segunda decepción le cayó encima, cuando recordó que aquel día no tenia clases con el. Ajj...

"Despierta." Dijo Pansy dandole una palmadita en la mejilla. "Come de una vez que no nos queda mucho tiempo."

"Si, tienes razón." Respondió Tonks sirviendose un vaso con leche.

"Creo que te vas a tener que cuidar de Carla."

"¿De Carla?" Preguntó Tonks, sin dejar de mirar a la mesa de los profesores.

"Si." Pansy alzó las cejas y negó con la cabeza. "Ayer por la noche ví que estaba sentada en tu cama."

"Bueno, ¿Y?" Tonks dejó de mirar el espacio vacío de Snape y le prestó más atención a su amiga.

"Y tenia una foto tuya en la mano, en la que sonríes y saludas," Pansy la miró ansiosa,"no le digas que te dije, pero después se agachó a tu almohada y la olió profundamente con una cara muy …enamorada."

Tonks tenia la boca torcida, el seño entre fruncido y alzado, y los ojos bien abiertos. "¡Dios mio!" Se volteó hacia Carla incrédula y esta le sonrió coquetamente, Tonks le devolvió la sonrisa alzando ambas cejas, se volteó lentamente a su vaso de leche y tragó el contenido pesadamente.

"Que loca..." Comentó al acabarse su leche y se paró de la mesa botando un vaso de jugo al piso, el cual se rompió y manchó todo el lugar, hacienda voltear a todo el mundo a su sitio."Vamonos."

Pansy la siguió y mientras ambas se dirigían lentamente a clases le contó como había visto a una de las chicas en el baño se afeitaba la barbilla.

El día pasó tranquilo, lo único malo fue la completa ausencia de Snape, no se lo encontró ni una vez por los pasillos. Los siguientes dos días fueron iguales, si bien vió a Snape en clases, este la trataba exactamente igual que a cualquier otra estudiante y no respondia a ninguna de sus miradas. Tonks tampoco podía tirarsele encima en medio de clases y en la noche que fue a verlo, estaba en la oficina de Dumbledore y solo conversaron asuntos de la Orden. Aburrido.
La evitaba obviamente, pero no la podría evitar para siempre. Mientras tanto Tonks decidió aprovechar el tiempo y averiguar más acerca de los progresos de su primo Malfoy con respecto a sus planes de infiltrar a gente al Castillo, el problema era que Draco igualmente la evitaba, sin embargo evitaba a todo el mundo, solo le molestaba que ella también fuera incluida en aquel rechazo. Su actitud cambio de la noche a la mañana, y solo podía significar una cosa… El-que-no-debe-ser-nombrado habia hablado personalmente con Draco… ¿pero que cosa le pudo haber dicho para distorsionarlo tanto? Tonks sabia que era de suma importancia no perder a Draco de vista, pero no podía dejar de pensar en encontrar la forma para estar a solas con Snape.

Y otros dos días pasarón y Tonks comenzaba a desesperarse, ahora no solo Draco y Snape la evitaban, tampoco había podido hablar con Hermione, Harry o Ron, los tres parecían planear algo, siempre que se les veía juntos, se hablaban susurrando. Estos últimos días realmente se sentía como toda una Slytherin, bueno eso habia sido durante 4 días enteros sin pausa. Acababan de cenar en la gran sala y ahora estaba sentada con un libro en la mano, frente a la chimenea de la Casa Slytherin. No tenía ni la más remota idea de que se trataba el libro, solo sabia que se titulaba "Trolls y sus secretos," y que lo tenia en la mano para ganarse un poco de privacidad, ya que Pansy no se le despegaba. Ahora que estaba leyendo, Pansy estaba terminando un ensayo que tenían que entregar la semana siguiente en Pociones. Ya que aun faltaba mucho para la semana siguiente, Tonks ni se preocupaba (ya tendría la madrugada del día anterior al de la entrega para completar dicho ensayo), y solo miraba al fuego relajandose un poco.

De pronto sintió que el sofá donde estaba sentada se movió un poco y al otro extremo vió a Draco acomodandose y mirando igualmente al fuego. Se le veia terrible, le sorprendía que los demás no lo notaran, o tal vez la iluminación del fuego dramatizaba sus gestos, aun así, era notorio que su cara estaba algo más pálida de lo normal y una ojeras verdes le daban el aspectó de un muerto. Draco se volteó a verla y Tonks notó que tenia los ojos hinchados ¿Ha estado llorando?Draco le dio una sonrisa cansada y se volvió a parar para retirarse.

"¿Estás bien? ¿Donde has estado?" Preguntó Tonks cuidadosamente.

"Estuve en la biblioteca…" Respondió con la voz ronca.

¡Mentira! Tonks lo miró escéptica. "Ah si. ¿Pero te sientes bien? Se te ve terrible…"

Draco vaciló y se llevó las manos a los bolsillos del pantalón, dandose media vuelta se dirigió a su cuarto. "Solo estoy cansado, con todas estas tareas y los otros asuntos no he tenido mucho tiempo para dormir."

Tonks lo observaba, mientras él arrastraba los pies en dirección a su cuarto. Sintió un poco de lastima por él, algo lo torturaba, algo que seguramente no podía contarle a nadie. Su tarea era ahora averiguar que cosa era ese algo, estaría cumpliendo de ese modo con su misión y a la vez le daría la excusa perfecta para conversar con Snape a solas. Era tarde y ya todos se habían ido a dormir, pero Tonks sabía que si ahora se echase a dormir, se pasaría toda la noche revolcandose en su cama. Decidió darse un paseito por los pasillos, quien sabe, quizás tenia suerte y se topaba con Snape. Esta ultima idea fue la decisiva, Tonks daría su paseito sea como sea. Silenciosamente se escapó de la sala y salió al oscuro pasillo sin que nadie lo notara.

Deambuló por una media hora, no muy silenciosamente, sin encontrar ni un solo fantasma, era como si todo el Castillo estuviese durmiendo. Pensó que lo mejor sería no ir a tocar a la puerta del profesor ya que podría reaccionar de una forma no muy gentil, pero deambular cerca a su dormitorio no ocasionaría que la envenenara. Fue en marcha a las escaleras de las mazmorras, donde con mucha suerte lo encontraría montando guardía o sabe Merlin que, ya casi había llegado cuando oyó el familiar sonido de vidrio rompiendose.

"¡Yo no fui-!" Se le escapó de la boca e instantanemante se la tapó con las manos. Alguien habia roto algún vidrio y su corazón comenzó a latir fuertemente cuando notó de donde provinó aquel sonido. ¡La camara de pociones!

Tenia que tratarse de Snape, Slughorn no estaría a estas horas tan lejos de su cuarto.

"P-pr… ¡MINERVA POR FAVOR!" Salió la voz de Snape a través de la masiva puerta de madera. Tonks se acerco instantaneamente para oir que cosa ocurría. ¡Uy la mujer se le lanzó!

"Sabia que te encontraría aquí, Severus, con tus pociones" su voz apenas se oia y Tonks pegó una oreja para oir mejor. "Y ahora deja de hacerte el difícil, que los dos somos adultos y hemos estado mucho tiempo aislados, tu eres un hombre y yo una toda una mujer."

"Yo… ¡NO! ¡Saca la mano de ahí!" Tonks se mordió el labio inferior conteniendose la risa, al oir la voz de Snape perder su entonación particular. "¡Que- Por Merlin Minerva ponte la falda!"

Entonces Tonks no oyó nada más, pegó con más fuerza la oreja y pudo escuchar unos sonidos opacos de tela y pasos, un frascó de vidrio se rompió en el suelo y al instante la puerta la empujó, haciendola caer al suelo. Al ponerse nuevamente de pie se encontró con la mirada de Snape que acaba de notarla, Snape estaba despeinado, con el rostro enverdecido y la miraba atónito.

"¡Miss Lipton!" Exclamó recuperando el aliento, Tonks sintió una acidez, con McGonagall presente sabia que estaba en serios problemas.

Desde adentro de la cámara preguntó suavemente, pero aun audible, McGonagall asustada a Snape, "¿Miss Lipton?"

"Ah-ah, yo estaba…" A Tonks no se le ocurría nada que decir, en ese momento desearía realmente haberse quedado en su cuarto.

"¿Que hace a estas horas fuera de su habitación?" Preguntó seriamente Snape, más aliviado que molesto.

"Yo-"

McGonagall salió completamente vestida y con tres pociones en las manos, como si hubiese estado buscandolas y miraba a la Slytherin bien molesta.

"Usted vendrá conmigo y le informaré acerca de su castigo, sigame."

McGonagall en todo ese tiempo no dijo ni una palabra, Tonks no se atrevió a mirarla a los ojos, la mujer emanaba un aura muy peligrosa. Snape se alejó del lugar y Tonks corrió detrás de él, por un lado estaba contenta de por fin poder estar con él a solas, por otro no sabia si en verdad estaba molesto… ¡Para nada! ¡Si lo acabo de salvar!

Voltearón a la izquierda y ni bien estuvieron fuera de vista, Snape la agarró de la mano y la jaló, metiéndose con ella a un cuarto de deposito de Filch, lleno de escobas, frascos y baldes. Tonks sentía que los sentidos se le revolvían y la cara le ardía. Miraba a Snape a los ojos y con la boca abierta. Él se sentó exhausto sobre él piso jalandola a su lado. Una eternidad le pareció la ultima vez que estuvieron tan cerca, y para ser sincera había empezado a dudar que se repetiría. Pero ahí estaban. Era de verdad.

"¡Pero que suerte fue encontrarte!" Le dijo Snape con una amplia sonrisa y añadio entre risas. "Esa profesora casi me come, a por cierto no te asustes que…."

Tonks estaba como hipnotizada. Al oirlo hablarle así, de esa forma tan poco de él… a Tonks le recorrío un agradable escalofrío por la espalda y mientras él hablaba ella se tranformó en misma, con el pelo ahora purpura.

Snape se alejó un poco. "Pero si aún no…Tonks…" Sorprendido y sin dejar de mirarla se pasó una mano por el pelo.

Tonks no dijo nada, el interior del pecho y estomago le revoloteaba y una honda de calor recorrío sus piernas desde abajo para arriba. Lo agarró firmemente de la tunica y acercó su cara a la suya. Tanto lo había deseado, recién ahora se daba cuenta. Snape parecía estar en estado de shock e intentaba alejarse de ella recostandose. Tonks no paró y aprovechó para echarse encima de él disfrutando la sensación de su cuerpo bajo el suyo. Cuando la cabeza de Snape tocó el suelo y dejo de alejarse, Tonks cerró los ojos y separó los labios. Solo oyó un ligero "…Tonks, que…" de los labios de Snape antes de sellarlos con un beso. Todo el cuerpo de Snape se petrifico y ni su lengua se movía. Tonks abrió ligeramente los ojos y borrosamente vió como Snape la miraba anonadado y de pronto su cuerpo comenzo a encogerse, Tonks soltó el beso y vió con horror como Snape se iba transformando, su pelo se aclaraba en la oscuridad del cuarto y enrulaba como el de cierta amiga suya, la cual se puso a respirar profunda- y rapidamente.

"¡¿Her- Hermione?!"

Las dos chica se mirarón sorprendidas y estupefactas. Y pudieron recién reaccionar cuando alguien abrió la puerta, iluminando el sucio cuarto. La sangre se le heló a Tonks y obviamente a Hermione también, ya que Tonks no la sentía respirar bajo suyo. Snape estaba parado en el marco de la puerta y las miraba desde arriba.

"Granger, Tonks, detención."

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Uy en tremenda situación que se mete la payasa esa (Tonks). Jejeje… treceavo capítulo…número de la "buena" suerte, a ver si tengo suerte y cierta personita que conozco me deja un review (yeeee)

Y para el resto: Dejenme reviewwww

Jajaja (donde deje mi orgullo?) , Adiosin y gracias por leer hasta aquí :D