lyrYa saben los personajes no son míos son S. Meyer.

Esta historia no esta contada desde la perspectiva de ningún personaje en especial, si no en tercera persona.

UGLY SIDE

Capitulo 19: Lo Inesperado…

Alice se encontraba sentada en la sala mientras pasaba los canales de la televisión, aun ni Edward ni Carlisle habían regresado de cazar, pero no estaba preocupada, podía ver que todo iba a salir bien, después de lo larga y cruel de la tormenta, por fin el sol nuevamente alumbraba a su familia, aunque aun no podía ver si todo el nuevo bienestar que se avecinaba lo compartiría con Jasper, aun esa parte de su futuro era todo un misterio. La pequeña vampira pudo sentir como Edward y Carlisle se acercaban rápidamente, parecían que estaban bien, aunque no estaban hablando. Entraron rápidamente en la mansión, y se detuvieron en la sala.

-Alice ¿no estabas esperando?- Le pregunto Edward acercándose a la vampira para abrazarla.

-Por su puesto- Contesto feliz la pequeña vampira.

-Y Rosalie y Emmett ¿Dónde están?- Pregunto Carlisle acercándose a sus hijos.

-Salieron- Contesto Alice poniendo una extraña cara.

-Ya me imagino a que- Respondió Edward leyendo la mente de Alice.

-¿Cómo has estado Alice?-Pregunto Carlisle sintiéndose repentinamente mal, había estado tan metido en su propio dolor que había olvidado completamente a su familia, y lo importante que el era para ellos.

-Ahora estoy mejor… ¿Y tu?-Pregunto dulcemente la vampira sin romper el abrazo con Edward.

-Mucho mejor, pero me siento avergonzado por mi comportamiento del ultimo año… Realmente ustedes son importantes para mí… aunque este ultimo año no lo haya demostrado- Se disculpo el medico.

-Carlisle… no te preocupes, ahora todo esta nuevamente bien-Le dijo dulcemente Alice.

-¿Y ahora que vas hacer?- Pregunto Edward a su padre.

-Volveré al hospital… bueno si es que aun me aceptan- Dijo torpemente Carlisle.

-Te aceptaran… y con los brazos abiertos- Le aseguro la pequeña vampira con una mirada cómplice.

-¿Cuál fue mi justificativo para ausentarme por un año?- Pregunto algo curioso el medico.

-Pues tras la muerte de Esme decidiste tomarte un tiempo lejos de todo- Le explico Alice bajando la mirada aun le dolía recordar a la mujer que había sido una madre para ella.

-¿Y de que murió Esme?- Le pregunto Carlisle, mientras el también sentía el dolor por la perdida de su esposa.

-Simplemente dijimos que murió de exceso de amor-Respondió la pequeña vampira.

-Muy cierto- Coincidió el medico sintiéndose repentinamente incomodo, necesitaba reorganizar todo en su cabeza, para empezar a creer que era posible la vida sin Bella… su Bella-Voy a organizar todo para mañana volver al hospital- Dijo a modo de disculpa mientras subía las escaleras.

-Esta bien- Dijo Edward mientras caminaba con Alice para sentarse en el sofá.

-¿Crees que va estar bien?- Le pregunto la pequeña vampira sentándose.

-Creo que todos vamos a estar bien… pero tu eres la síquica ¿Qué ves?- Le pregunto Edward sin dejar de verla, desde que el había regresado había notado lo luminosa que estaba Alice, se veía diferente, pero era lógico, todos habían cambiado en aquel tiempo, pero por inexplicable que fuera a pesar de todo el dolor que había sufrido Alice se veía realmente radiante, sencillamente iluminaba, definitivamente Jasper era un idiota al dejar a una mujer como ella, o eso era lo que pensaba Edward que estaba perdido en la simple conversación que estaba teniendo con la pequeña vampira, mientras reían tontamente por las ocurrencias de ella.

Alice y Edward se quedaron juntos hablando toda la noche sobre los lugares en los que había visitado el vampiro, algunos muy conocidos, otros desconocidos, sobre algunos viejos amigos que se había encontrado en su camino, las altas montañas que había subido y los grandes prados que había atravesado, Edward le conto cada paso que había dado en su largo viaje en el cual no había llevado mapa, simplemente caminaba, nadaba, se dejaba llevar por sus pies, el vampiro confiaba que ellos sabían cual era su destino, y finalmente era así, por que aunque sus pies lo habían llevado lo más lejos posible, también lo habían regresado nuevamente a casa, y ese era su lugar en el mundo, ahora era una verdad que comprendía pasara lo que pasara, el pertenecía al lugar donde su familia estuviera.

Mientras tanto Carlisle se encerraba en su despacho, en aquel lugar donde tantas veces había estado con Bella, creyendo que engañaban al mundo, y por eso inevitablemente la vida les cobro con crees todo el daño que habían causado, pero Carlisle había tenido cuatro meses de amor, y ya no se iba a disculpar, pero era tiempo de continuar, Edward tenia razón, Bella había confesado que no lo amaba que todo lo que había sentido era mentira, pero Carlisle aun lo sentía real, demasiado real, pero el medico ya no podía esperar que ella algún día se diera cuenta que lo amaba y regresara, su familia no se lo perdonaría, así que estaba decidió, mañana regresaría al hospital y retomaría su vida donde había quedado antes de que Bella entrara a ella, y por primera vez en mucho tiempo la noche paso rápidamente y un nuevo día llego con nuevas esperanzas.

Carlisle tomo un largo baño y tomo algo de ropa del closet de la habitación que había compartido con Esme, aun era algo doloroso estar allí, sin ella, sin su alegría, y es que nunca la había dejado de querer, simplemente amaba más a Bella… al final siempre todo lo llevaba a Bella, era como si fuera el destino y el no pudiera escapar. Salió rápidamente de la habitación y se acomodo en la de huéspedes, lejos de su antigua habitación y lejos de la antigua habitación de Bella.

Después de arreglarse, el medico bajo las escaleras lentamente pudiendo ver a Alice y Edward jugando ajedrez.

-¿Quién ha ganado más?- Pregunto el medico parándose en la entrada de la sala.

-Alice lleva 35 y yo 28…- Contesto Edward sin perder la concentración en el juego.

-Carlisle… esa ropa esta totalmente pasada de moda, vamos a tener que ir de compras- Lo sentenció Alice levantando la vista, y viendo de arriba a bajo al medico.

-Alice deberías ir con Edward somos casi de la misma talla- Le sugirió el medico buscando la mejor forma de zafarse de las compras con su hija.

-No tenemos la misma talla- le recordó Edward que no iba a permitir que su padre se librara tan fácilmente y que de paso lo embalara a el.

-Claro que si, simplemente yo soy unos cuantos centímetros más alto… o bajo, ya no lo recuerdo… más bien acompaña a Alice con las compras… seguro se divertirán mucho- Le sugirió Carlisle prácticamente dejando a Edward sin salida.

-Si así son las cosas… pues ni modo… seguramente nos divertiremos- Acepto resignadamente Edward imaginándose las interminables horas midiéndose ropa. El medico se le acerco a su hijo para despedirse, lo abrazo con fuerza mientras su mente cortésmente le pedía "No permitas que me compre nada rosado… por favor" , Edward solo rio entre los dientes.

-Es hora de irte Carlisle hoy te espera un gran día- Le dijo gentilmente la pequeña vampira abrazando a su padre.

-¿Lo viste o la presientes?- le pregunto el medico con una gran sonrisa.

-Lo presiento… y lo vi- Le contesto la pequeña vampira, donde pequeños sarititos hasta la escalera.

-¿A dónde vas?- Le pregunto Edward mientras la veía subir la escaleras.

-A cambiarme de ropa… por supuesto, y tu deberías hacer lo mismo- Le sugirió dulce pero amenazadoramente la pequeña vampira.

-¿En que lio me haz metido?- Le recrimino graciosamente Edward a su padre mientras una sincera sonrisa se instalaba en sus labios.

-Eres un gran hijo… y esto lo recordaré para siempre…- Le aseguro Carlisle caminando hacia la puerta.

-Bueno suerte- le deseo el vampiro caminando hasta las escaleras.

-Lo mismo- le deseo el medico saliendo nuevamente al mundo que aunque estaba totalmente gris, para el brillaba como nunca. Pero en el momento en que iba saliendo se encontró a Rosalie y Emmett que hasta ahora regresaban.

-¡¡¡Carlisle!!!- saludo alegremente la rubia saltando a los brazos de su padre- Que bueno que estas de vuelta, no sabes la falta que me has hecho- Le dijo sinceramente sin dejar de abrazarlo.

-A mi también… a mi también- Murmuro el medico con gran alegría mientras abrazaba con gran fuerza a su hija.

-Carlisle ¿Para donde vas?- Pregunto Emmett dándole un fuerte golpe en el hombro.

-Al hospital- Respondió con gran seguridad.

-¿No creer que es algo pronto? Podría ser arriesgado- Pregunto Rosalie preocupada.

-No, esto es lo correcto, estoy preparado- Aseguro el medico, volviendo abrazar a su hija- Todo va estar bien… Alice ya lo vio- le informo con una dulce sonrisa.

-¿Y apropósito donde están ellos?- Pregunto Emmett.

-Se están arreglando por que van de compras- informo el medico con alivio por haberse librado de esa tediosa tarea.

-¿Te parece si vamos a dar un paseo?- Pregunto Emmett a su esposa, ya que sabia de antemano que si Alice los veía también los obligaría ir a ellos.

-Es una gran idea- Le aseguro Rosalie –Tu no nos has visto- Le advirtió la rubia a Carlisle antes de desaparecer por el blanco campo con su esposo. Carlisle solo sonrío y se subió a su viejo Mercedes eh inicio el camino al hospital.

Mientras Edward llevaba como una media hora esperando a que Alice bajara para salir hacer las compras, así que pasaba los canales de la tele, sin realmente ver nada.

-Ya estoy lista- Le anuncio la pequeña vampira bajando las escaleras, vestida con un hermoso abrigo blanco y unas largas botas.

-Pensé que íbamos de compras… no a un desfile- Le dijo Edward ofreciéndole su mano al final de la escalera –Te vez realmente hermosa- Le aseguro con una extraña sonrisa.

-Gracias… pero lo se- Confirmo la pequeña vampira con más alegría- Ahora vamos a comprar- Le invito la vampira tomándolo del brazo y saliendo los dos juntos, y aunque pareciera extraño los dos se sentían tan cómodos acompañándose, que sentían que eso era lo correcto.

Después de haber desocupado casi todas las tiendas a su paso, Alice aun no estaba conforme, solo quedaba un tienda de camisas a la cual no habían entrado, Alice insistía que las que habían comprado en los demás lugares no eran suficientes además, no simplemente había comprado cosas para Carlisle, si no, también para toda la familia.

-Alice no más por favor… estoy cansado- Le dijo falsamente Edward fingiendo una perfecta cara de cansancio.

-Edward es la ultima tienda, solo quiero que te midas unas cuantas camisas, solo compramos veinte, yo creo que Carlisle necesita más-Le explico la vampira arrastrándolo hasta la tienda.

-Hay personas que viven su día a día con menos ropa- Le insinuó Edward, para hacerla desistir.

-¿Y que pasa con eso?- Pregunto ingenuamente Alice sin entender que era lo que quería decirle Edward.

-Nada… solo te decía- Respondió resignadamente el vampiro entrando a la tienda.

Alice saco ocho diseños diferentes para que Edward se midiera, mientras buscaba más cosas para que el vampiro se probara. Edward entro resignadamente al probador, comenzando a quitarse su camiseta para medirse la ropa, repentinamente la vampira abrió y vio desnudo a Edward de la cintura para arriba, y no es que esa fuera la primera vez que lo veía así, incluso en otras ocasiones lo había visto con menos ropa, pero había algo diferente en esta ocasión, repentinamente Alice se sentía avergonzada, mientras Edward no quitaba sus ojos de los de ella.

-Quiero que te midas esto- Dijo rápidamente la vampira sin que se le ocurriera nada más inteligente, entregándole un saco azul.

-Ayúdame a ponérmela- Le pidió Edward aunque no sabia bien que era lo que quería ganar con eso, por que el perfectamente podía ponerse ese saco solo, pero no quería que ella se fuera, no aun. Alice se empino para ágilmente ayudarle a Edward a ponerse el saco, cuando este entro por la cabeza del vampiro, y los resplandecientes ojos dorados de Edward se fijaron nuevamente en Alice obligándola a perder el equilibrio, siendo atrapada velozmente por Edward. El vampiro lentamente se acerco hasta quedar a unos cuantos centímetros de la vampira, que lo miraba esperando lo que seguramente iba a suceder.

-Creo que el saco le va a encantar a Carlisle ¿No crees?- Le pregunto repentinamente el vampiro soltándola. Le costo a Alice unos cuantos minutos organizar su cabeza.

-Claro es perfecto- Dijo rápidamente Alice saliendo del vestidor- Te espero afuera- le anunció.

Después de comprar algunas cosas en la tienda, los dos vampiros regresaron a la casa, en completo silencio, Alice no estaba pensando en nada en particular, sabía que no podía, y Edward aun no se explicaba que era lo que le estaba pasando con Alice, si ella siempre había sido como una hermana, no podía estar viéndola ahora como una mujer, ella era la esposa de Jasper uno de sus mejores amigos, su hermano y aunque la hubiera abandonado eso no justificaba que el ahora quisiera algo con ella.

Llegaron a la casa donde ya se encontraba Carlisle en la sala con Rosalie y Emmett hablando de cómo había sido su primer día en el hospital, ya que Alice había tenido razón, lo habían recibido con los brazos abiertos.

-Muchachos ¿Cómo les fue con la compras?- Pregunto Carlisle al sentirlos entrar en la casa.

-Bien. Compramos muchas cosas para todos- Dijo rápidamente Alice dejando varios paquetes en el suelo, y caminado hasta donde se encontraban todos, detrás la siguió Edward dejando más paquetes en el suelo.

-Parece que si compraron varias cosas- Les dijo Carlisle notando que algo no estaba bien, algo había cambiado, lo notaba en la forma en que Edward y Alice no se miraban.

-Si fue un día muy productivo- Susurro Alice acercándose nuevamente a los paquetes y separándolos- Estos son para Carlisle… estos de Rosalie y Emmett… y este es… ¿De quien es este?- Pregunto la pequeña vampira viendo un pequeño paquete rosado.

-Ah… es mío… bueno realmente es tuyo… te compre algo- dijo tartamudeando Edward poniéndose realmente nervioso. Carlisle simplemente sonrió sospechando que era lo que estaba pasando.

-¿En que momento me compraste algo?- pregunto la pequeña vampira realmente conmovida por el detalle de Edward.

-Cuando buscabas unas cosas para Rosalie- Contesto el vampiro clavando la mirada en el suelo.

-Alice ábrelo- Le alentó Carlisle sintiendo la mirada asesina de su hijo. La pequeña vampira asintió, abriendo nerviosamente el paquete, al destaparlo observo que era una pequeña cadenita de oro con un hermoso amuleto dorado en forma de de la "A" de Alice entrelazada con una "C".

-Es hermoso- Dijo Alice aun en shock intentádselo poner en la cadenita en su muñeca, pero era muy grande.

-No es una manilla, es una tobillera- Le aclaro Edward algo incomodo.

-Edward ayúdale a ponérselo… no esperaras que lo haga yo- Le dijo Carlisle, disfrutando la nueva situación que se estaba presentando en su familia.

-Claro- Dijo rápidamente el vampiro caminado hasta donde Alice, se inclino y le coló lentamente la tobillera rozando cuidadosamente la piel, aunque Alice estaba segura de que su corazón no latía, también estaba segura que algo en su pecho estaba apunto de salir corriendo. Por unos minutos los dos vampiros se quedaron viéndose, sin decir nada.

-Alice ¿Qué más trajiste?- pregunto Carlisle viendo las intenciones de Emmett de interrumpir el momento con alguno de sus típicos comentarios. Alice miro distraídamente a su alrededor había olvidado totalmente que no estaban solos.

-Traje de todo, quiero que te midas la ropa, haber si la que te compramos te queda bien- Le dijo la pequeña vampira intentando mantener el control y no pensar en nada.

-Claro- Dijo Carlisle cambiando hasta donde ellos se encontraban- Edward ya que aun sigues en el suelo… ¿Me pasas mis bolsas?- Le pidió gentilmente Carlisle con una sonrisa en los labios, mientras Edward se levantaba rápidamente del suelo con varias bolsas en las manos que le paso a su padre. Carlisle las miro y pudo ver algo de encaje en una de las bolsas-Esta no es mía… o si es mía, me empiezo a preocupar- dijo Carlisle entregándole la bolsa a Alice, la vampira la miro.

-Es de Rosalie- Dijo algo avergonzada Alice.

-Eso pensé- Afirmo Carlisle- Edward ¿Podrías ayudarme a subir los paquetes?- Le pidió el medico a su hijo, Edward solo asintió, y acompaño a Carlisle hasta el estudio donde dejo todos los paquetes en el suelo, y se quedaron allí en silencio por un largo tiempo.

-Carlisle ¿Podrías callarte?- le pidió Edward sentándose en el diván que había en el despacho.

-No eh dicho absolutamente nada- Le recordó Carlisle.

-Escucho tu mente-Le dijo agudamente el vampiro.

-¿Y que dice?- pregunto el medico sentándose al lado de su hijo.

-Crees que me estoy enamorando de Alice- Dijo muy bajito para que solo Carlisle lo escuchara.

-¿Y me equivoco?- Cuestiono el medico recordando lo que había pasado en la sala.

-Por favor Carlisle… ella es como una hermana para mí- Se defendió tontamente Edward.

-Pero no es tu hermana… además a mi me parece genial que los dos quieran rehacer su vida, lo merecen- Dijo sinceramente el medico.

-Pero Jasper era mi amigo… y ella es su esposa- Intento explicar Edward.

-Pero Jasper la dejo… ahora es tu oportunidad, no tiene nada de malo que quieras volverte a enamorar, a mi me parece justo- Le confeso sinceramente el medico con una sonrisa en sus labios.

-Además no se si Alice siente algo por mi- Contra ataco Edward aun sintiéndose culpable, por la sola posibilidad que estaba viajando por su cabeza.

-A mi me parece que Alice siente igual que tu, nada más hay que ver como te miro abajo cuando le regalaste la tobillera, no se lo podía creer- Le recordó Carlisle intentando hacerle entender a su hijo que tanto el como Alice merecían una nueva oportunidad.

-Tengo miedo… no quiero volver a sufrir- Le confeso derrotado Edward.

-No pierdas esta oportunidad- Le volvió a insistir el medico.

-No se que hacer… no lo se- Confeso Edward mientras que en su mente, a cada momento era más tentadora la idea de poder estar con Alice.

Mientras que en la habitación de Rosalie, Alice le pasaba todos las cosas que la pequeña vampira le había comprado a su hermana, sin que ninguna rompiera el silencio que se había instalado en la habitación.

-Alice…- Llamo Rosalie la atención de su hermana.

-¿Si?- Pregunto la vampira mientras organizaba una ropa.

-¿Qué esta pasando entre Edward y tú?- Pregunto Rosalie sin poder resistirse más.

-Por supuesto que nada- le contesto Alice a su hermana, pero tras la mirada de Rose "no te creo nada", la vampira suspiro dándose por vencida- ¿Es tan obvio?-

-La verdad… si, ¿Qué pasa?- Volvió a preguntar Rosalie sentándose en la cama.

-La verdad no se, creo… es complicado- Intento explicar Alice enredándose con su propias palabras, y es que ella aun no encontraba una explicación a su comportamiento.

-Tengo una duda- se cuestiono Rose mirando la ropa que estaba esparcida sobre la cama.

-¿Cuál?- Pregunto Alice curiosa.

-¿Se enamoraron hasta ahora o siempre lo estuvieron?- Pregunto Rosalie realmente interesada en la respuesta.

-¿De que hablas Rose?- le pregunto ofendida la vampira.

-Alice no has pensado que la verdadera razón por la que llegaste a nuestra familia era por que… tenias que conocer a Edward, tal vez por que el era tu verdadero amor- Sugirió la rubia con una extraña sonrisa en sus labios.

-Claro que no, yo realmente amaba a Jasper- se defendió Alice.

-¿Realmente lo amabas?… o eso era la que te mostraban tus visiones- Le refuto nuevamente la rubia –Tal vez Edward y tu, necesitaban pasar por todo lo que pasaron para darse cuenta que siempre se han amado, y que nacieron para estar juntos- Concluyó la vampira dejando a Alice más confundida que antes. Alice simplemente se cubrió su rostro con las manos, peor de confundida que antes.

Pasaron lentamente los días y ni Edward ni Alice eran capaz de hablarse más de lo estrictamente necesario, y para el resto de la familia la situación se estaba volviendo realmente incomoda, no soportaban que Edward y Alice se amaran y que por los fantasmas del pasado no se decidieran a iniciar algo.

Carlisle bajaba rápidamente hasta el estacionamiento del hospital, y camino hasta llegar a su Mercedes donde lo estaban esperando Emmett y Rosalie.

-¿Por qué nos has citado aquí?- Pregunto Rosalie, algo impaciente.

-Necesitaba verlos en un lugar donde no pudieran escucharlos- Dijo muy bajito Carlisle.

-Es para hablar de Alice y Eddy ¿verdad?- Pregunto Emmett conociendo la respuesta.

-Si, necesitamos hacer algo, hace dos días ni se miran- Recordó Carlisle, algo preocupado por sus hijos.

-Yo también pienso que deberíamos hacer algo… ¿Pero que?- Pregunto Emmett pensando en algunas posibilidades, pero ninguna realmente buena.

-Creo que el único que puede hacer algo, eres tu Carlisle-Dijo Rosalie seriamente.

-¿Por qué yo?- Cuestiono el medico algo confundido.

-Por que tú te enamoraste de alguien prohibido y no te importo, eres el único que puede convencer a Edward de que el primer paso- Explico la rubia con una esperanza renovada.

-Bueno lo intentare, cuando regrese hablare con el- Decidió el medico ante la petición de sus hijos, aunque no tenia claro que era lo que iba a decir, sabia que lo único que funcionaria en esta situación era abrir el corazón.

Al salir del hospital, Carlisle manejo su mercedes con calma, no tenia ningún afán de regresar a la casa, pero desgraciadamente había prometido hablar con Edward, ahora era una difícil tarea, no sabía que le iba a decir o como lo iba a convencer, pero ya no tenia salía. Así que el medico llego más pronto a su casa de lo esperado, al parecer solo estaba Edward en la casa, esta… ¿tocando el piano?

-¿Tienes un nuevo piano?- Pregunto Carlisle entrando a la sala de música.

-No, es el viejo, simplemente lo mande arreglar hace más de un año, no quedo igual, pero el sonido sigue siendo el mismo, y eso es lo importante- Explico Edward mientras con delicadeza sus dedos pasaban por las teclas de marfil y producía un tranquilizadora música.

-¿Cómo van las cosas con Alice?- pregunto el medico sentándose al lado de su hijo.

-Suspendidas, ni siquiera nos hablamos- Respondió sinceramente el vampiro dejando de tocar.

-Creo que es hora de dar el primer paso, si la quieres, no la dejes ir- Le insistió nuevamente el medico con más esperanza.

-¿Si volvieras atrás y volvieras a empezar, y sabiendo como va acabar todo volverías a tener una relación con Bella?- Le pregunto el vampiro para aclarar su punto.

-Por supuesto- Respondió Carlisle sin pensarlo- No me mal interpretes, lamento mucho todo lo que sucedió, pero jamás me hubiera perdido mis días felices con Bella, por nada del mundo, incluso sabiendo como iba a terminar todo- Le explico el medico con una sincera sonrisa.

-Realmente crees que debería intentarlo con Alice ¿verdad?- Le pregunto el vampiro volviendo a tocar el piano.

-No pierdas más tiempo- Le alentó el medico levantándose de la butaca, mientras escuchaba como el resto de la familia entraba a la casa. Carlisle salió de la habitación para encontrarse con sus hijos.

-¿Cómo te fue en el hospital hoy?- Pregunto Emmett acercándose a Carlisle, pero este no pudo responder por que Edward salió de la habitación.

-¿Alice podemos hablar?- pregunto cortésmente el vampiro, con la mirada clavada en el suelo, la pequeña vampira no sabia que decir, pero estaba decidida a aclara definitivamente la situación, ella quería mucho a Edward como para ignorarlo.

-Por supuesto- Respondió secamente la vampira.

-Deberíamos alquilar una película- Pregunto Carlisle jalando a Emmett seguidos de Rosalie.

-Es una gran idea- Dijo Rosalie mientras salían de la casa y dejaban solos a Alice y Edward, que se sintieron incómodos por unos instantes, pero alguien tenia que romper el silencio, y eso lo iba hacer el vampiro.

-Alice… es yo… quería…- Pero el vampiro no pudo decir nada más ya que los dedos de Alice en sus labios se lo impidieron.

-No digas nada- le pidió la vampira acercando sus labios a los de Edward-Yo también quiero intentarlo-le susurro muy cerca mientras Edward atraía más el cuerpo de Alice hacia el, envolviéndola en un fuerte abrazo.

-Así siempre debió haber sido ¿verdad?- Le cuestiono le vampiro con una extraña sonrisa.

-No lo se, hoy el futuro es un misterio para mi- Confeso la pequeña vampira, mientras Edward la levantaba del suelo.

-Pues aclarémoslo- Le propuso el vampiro, mientras unía sus labios con en un beso lento de reconocimiento, inocente, dulce, pero al mismo tiempo apasionado, en ese beso quedo claro que ellos habían sido creados para estar juntos, que todo el recorrido en sus camino y que todo el dolor pasado era para estar juntos, aun cuando en otra época jamás lo hubiesen ni imaginado, todas las piezas cobraban sentido, así era como debía ser.

Después de ese beso se volvieron inseparables, y ahora Edward y Alice lo hacían todo juntos, parecía que nuevamente el sol regresaba para la familia Cullen, pero Carlisle cuando estaba solo en su despacho, dejaba que la soledad y la tristeza lo envolvieran, ante su familia fingía que todo estaba de lo mejor, pero en realidad aun le dolía el corazón aunque se decía que aun todo era muy reciente, que el tiempo como siempre lo hace curaría todas sus heridas pero para eso aun faltaba mucho tiempo.

Carlisle salía de su despacho para volver al hospital, tal vez esta había sido la semana más larga de toda su existencia, pero se convencía a si mismo, de que pronto no volvería a notar el paso del tiempo.

-¿A dónde van muchachos?- Les pregunto Carlisle a Alice y Edward viéndolos salir de la casa. Los dos vampiros se miraron de manera cómplice, Alice había visto esa mañana que Bella regresaría y querían dejar a Carlisle hablar tranquilamente con ella.

-Vamos a cazar- Respondió Edward con tanta alegría que era hasta contagiosa, dándole un suave beso en los labios de Alice.

-Entonces que les vaya muy bien- les deseo Carlisle saliendo de la casa.

El trabajo había estado muy normal en el Hospital, nada extraordinario había pasado, y nuevamente se había acabado su turno, aunque el quería quedarse no era prudente, así que muy a su pesar el medico regreso a su casa, al parecer aun nadie había regresado, a la mansión. Se sentó en la entrada de la casa viendo como llegaba nuevamente la noche, como finalizaba un día más. Hasta que sintió como alguien se acercaba velozmente hasta donde el se encontraba. Una mujer, pero no era cualquier mujer era Bella… su Bella.

-Hola Carlisle- Saludo tímidamente la joven quedándose congelada a unos cinco metros del medico.

-¿Bella que haces aquí?- Pregunto muy sorprendido y adolorido el medico, decir el nombre de la joven aun quemaba su garganta.

-¿Podemos hablar?- Pregunto ella aun renuente acercarse, tenia demasiado miedo, y tenia que controlar aquella necesidad de sus labios por probar nuevamente los labios de su adorado medico.

-Solo me interesaría escucharte si vas a decirme que lo has pensado mejor y que te diste cuenta que me amas, que solo estabas confundida- Sugirió el medico ácidamente aunque con algo de esperanza.

-Necesito que me escuches- Pidió nuevamente la joven acercándose lentamente hasta donde estaba sentado Carlisle.

-Asumo que no vas a decir eso- Dijo el medico levantándose de las escaleras, tal vez lo que estaba a punto de decir, iba hacer lo más difícil que iba hacer en toda su existencia-No me interesa escucharte- Le dijo mientras entraba nuevamente a la casa.

-Yo no tenia que darme cuenta te amo- Dijo Bella casi en un susurro- Siempre eh sabido que te amo, incluso antes de que tú lo supieras- Confeso la joven, obligando a Carlisle a girarse para verla, intentando digerir las palabras que había pronunciado.

CONTINUARA…

NA: Me disculpo por la demora, pero hice este cap más larguito, espero que eso remedie algo la espera. El próximo cap será el tan anunciado final y espero tenerlo listo para la próxima semana, además por ahí les comento que estoy trabajando en una nueva historia.

Hasta el próximo cap.

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