CAPITULO IV EL COLAPSO

LOS MUNDOS DE LAYLA Y KEN

NOTA 1:Los sacerdotes han guardo voto perpetuo de castiga, ¿Pero que tan fácil es cumplir esto? Las tentaciones te aguardan, ¿Eres capaz de soportarlas? No solamente se dedican a orar.

Ángeles, demonios, hados, hechiceros, elfos, humanos, todos ellos conviviendo en un mismo lugar, son razas que han aprendido a odiarse o se ha hablado de que están destinadas a odiarse, hasta el final de los tiempos ¿Como seras tu?.

Quizás y solo quizás tu único y verdadero enemigo seas tu mismo, el único que sera capaz de destruirte o dejarte triunfante en Akuma Village

Rol de temática: YAOI Y YURI.

NOTA 2: Este capitulo puede consideras el más fuerte con contenido Lemon, violencia, palabras vulgares, por lo tanto rogamos discreción, si no soportas esto o lo consideras ofensivo no lo leas, te esperamos en el siguiente capitulo, daremos un resumen de este capitulo.

Los personajes no me pertenecen lo único mió, es esta historia torcida.

La sorpresa fue la dueña de aquel momento, ambos frente al juez, ambos se encontraban tomados de las manos, se encontraban sonriendo para ellos dos, la música no paraba, todos aplaudieron a la feliz pareja.

-Anna se ve hermosa.-expreso So-So, que se subió a los brazos Marion, que estaba atrasados de nosotros con su pareja.- ¿Cuándo se van a casar? Son muito bonitas juntas

-Si, solamente lo que arruina la imagen es el novio.-respondí, pero esta sorpresa no me la esperaba, es una boda donde hay mucho amor, si como no, ¿Por qué Anna? Esta es la persona que amas, bueno para aguantar a Yuri, no debe solamente amarlo, debe estar loca, creo.

Pero punto importante, como diablos paso lo de ayer, creo que deberíamos irnos los dos a revisar el cerebro.

La boda sigue su curso, es impresionante cuanta mercadotecnia hay en este sitio, fotógrafos, reporteros, orquesta, pétalos de rosa cayendo cada segundo, llegaron la hora de pasar a firmar los testigos, el señor Hamilton, el padre de Marion, entre otras personas de las cuales no se sus nombres.

En verdad Yuri, no tenia limites, embauco a Anna, en sus mentiras, todo este espectáculo, es impresionante, ver como se esfuerza por aparentar algo que no es cierto, ¿Oh en verdad esta enamorado de Anna? ¿Conoces qué es esa palabra?

-La ceremonia ha terminado, les invitamos a la ceremonia religiosa que se llevara acabo en dos horas, por salgan a la playa, les tenemos un banquete para que degusten y compartan momentos de felicidad.-expreso Yuri, besando Anna, le acaricio el rostro.

-No llores Mia.-dijo So-so, la mujer parecía que en cualquier momento se desmayaría, estaba llorando se cayo en sus piernas, no soportaba el dolor, Layla, estaba con su esposo, yo en verdad ni se que creer.

Los invitados desalojaron y nos encontrábamos en la playa, donde estaba el banquetes compuesto por mariscos y licor, todo estaba dispuesto para celebrar la unión, era ya la tarde el sol solamente daba una apariencia de mayor romanticismo a la tarde, un rojo tan bello, nos encontrábamos en una de las mesas del fondo.

-Que bueno que hayan decidido venir, me da gusto poder compartir con ustedes este momento que es uno de los mas felicites para mi, se que ustedes tienes una opino muy diferente de Yuri por las cosas que ha hecho en el pasado, pero el no es así, me lo ha demostrado y a prometido de que se llevara mejor con todos.-expreso la señora, hababa muy pausado, su mirada estaba baja, me recordaba aquellas mujeres que se casaban en matrimonios arreglados.

-Mira mi regalo de bodas, es una tarjeta de una abogado llámalo, es muy bueno.-exprese, la verdad creía que esto en verdad era un estupidez.-Así que guárdala bien, yo lo pago tu no te preocupes de nada, en verdad.

-Jajaja.-Yuri se acerco y beso en los labios a su esposa, acariciándole el cabello.-Tan gracioso Leon, pero nuestro matrimonio será para toda la vida, hasta que la muerte nos separe.

-Hasta que Anna reacciones y vea que eres realmente.-le respondo.-

-Leon, yo si te felicite en tu boda, tu felicítame en la mía por favor, este día no quiero pelear, hoy es un gran día de gozo.-me responde.

-Hmmm.-le digo.

-Si, recuérdalo, hasta brinde con Sora por su felicidad, y que pudieran envejecer juntos.-me expreso.

-¿Mia no nos felicitas?-pregunto Anna, ansiosa de que su amiga le diera palabras de aliento en esta nueva vida que iba a comenzar, al lado de su esposo.

-Si….felicidades…-tartamudeo Mia, comenzó a llorar de forma tan amargar, que me dolía el pecho, como Anna no se daba cuenta de que Mia siempre le había amado, si Mia siempre la amo, y nunca fue capaz de confesárselo, por temor a que su amiga la rechazara o dejara de hablarle.

Es difícil aceptarlo, aunque el amor sea puro y verdadero, puede jamás llegar a realizarse, no es como en los cuentos de hadas o historias de mangas, donde siempre todo terminara bien, es doloroso aceptar que quisieras vivir en un sueño.

-Anna yo…-Le dio un abrazo, llorando con desesperación y rabia, la gente comenzó a verla de manera curiosa y murmurar ciertas cosas, que no presto atención a escuchar.

Siempre mirando detrás del escenario, siempre sola con su dolor, el verla casarse con un ser como era Yuri, debe ser muy doloroso, el verla tan cambiada, tan alejada de su personalidad, aquella mujer que siempre sonreirá y contaba chistes aunque fueran malos, era lo peor.

-Anna, baja de ese lugar.-gritaba Mia, la joven comediante se encontraba tratándose de suicidar en broma.

-Perdón Mia.-respondió la joven divertida bajándose de aquel lugar, haciendo un buen salto, que sus admiradoras aplaudieron, ubicado en la parte más alta de un volcán, que serviría para uno de los montajes.

-Con eso no juegues.-le regaño.

Tantos recuerdos le venían a la mente, le bombardeaban como si fueran miles de bombas estallando en su mente, el otro fue cuando ellas estuvieron en el hospital esperando a So-so

-En un futuro me gustaría a mi ser madre.-expreso Mia, sonrojándose mientras observaba a un hombre de cabello rubio, de nombre Yuri quien lucia el cabello hasta los hombros y estaba dándole unas palmadas en la espalda a Leon y este se portaba indiferente con el su compañero de escenario.

Era un gran alboroto, todos se encontraba esperando a la pequeña nueva luz de escenario, entonces Anna responde:

-Ese idiota, no Mia estas loca.-le regaño Anna, dándole unas palmadas en la espalda, mientras estallaron en carcajadas, la risa de esa mujer era tan contagiosa, mientras Mia se olvidaba de todo.

-Es guapo se defendió Mia.-La comediante le dio risa, como se sonrojo, llegaron Marion, la cual se les cargo ambas, todas estaba riendo, Sora, llego con la pequeña, se veía cansanda.

-Niñas les presento a Sora Shopie.-expreso la estrella, mientras toda la compañía se les acercaron, soltaron globos de color rosas, Leon traía la maleta, le dio un beso en los labios a la joven y se sentó.

Las mujeres lo abrazaron, a Leon le sorprendió esto, Sora se puso muy feliz, ella deseaba un escenario donde reinara la paz y la felicidad.

-So-So.-le dio un beso en la mejilla a su bebe, su felicidad estaba completa, estaba casada con el hombre que amaba, cumplía día con día sus sueños de crear ilusiones para los espectadores dando lo si de ella, en cada actuación, y la joya de su felicidad era su hija, amigos, familia y amor es lo que ella deseaba.-Soy inmensamente feliz, como nunca soñé serlo, siempre velare por ti.

La bebe sonrió, las chicas y chicos la rodearon, haciéndole miles de preguntas sobre la pequeña, ella las contesto, estaba muy nerviosa, pero no lo notaba.

-Es hermosa.-apareció Yuri, dándole un pequeño beso en la frente a la bebe, ella sonrió satisfecha.

-Si Yuri, es una bebe muy tranquila.-hacia tiempo dejaba de decirle joven Yuri, tenían una relación de amistad a pesar de la negativa de Leon para esto, poco a poco se fueron alejando, ambos quedaron juntos, ella sonrió cuando vio a Leon rodeados por todos.

-¿Cuál nombre has escogido?-le cuestiono, tomando la bebe en brazos, para que la joven descansara.

-Se llamara Sora Sophie.-ella estaba apenada.

-Es un excelente nombre.-le afirmo.-Me gustaría que me dejaras ser su padrino.

-Yuri.-dijo la mujer de manera serena, acercándose a tomar su niña.-Perdónate la muerte de Shopie, ella no te guarda rencor.

-¿Qué es lo que dices?-le cuestiono el rubio.

-Te culpas de Shopie, te culpas de no haber vengado a tu padre, el dolor de tu alma crece, hasta que llegue en un momento en que acabe contigo.-Sora, había madurado, seguía teniendo la alegría en su corazón, pero se daba cuenta de las cosas y decirlo sin nada, deseaba ayudar a Yuri, deseaba que él se liberara de todo el rencor que guardaba en su corazón.

-Eso es ya cosa del pasado.-expreso Yuri, mirando a la bebe que tenia en brazos.

-Si fuera cosa del pasado, podrías dormir tranquilo, no se verían en tus ojos esa amargura, puedes ser más libre.-le respondió Sora, era una mujer que siempre decía lo que pensaba, que era libre como el viento, y Yuri era una persona tan atada a su pasado, a los recuerdos de las acciones que había hecho.

Yuri tenían en su corazón dos sentimientos que contrarrestaban, que no pueden habitar en un mismo cuerpo, la apreciaba pero la odiaba, odiaba que pudiera penetrar en sus corazón, que fuera tan libre, que ella sanara los corazones de los demás.

Los años no perdonan y ahora nos encontrábamos, donde Anna se unión con Yuri, ante Dios y ante los hombres, en verdad, ¿Cuándo llego el amor entre ellos? Anna, nunca comentaba nada de su novio, al contrario para la gran mayoría era un secreto de con quien estaba saliendo.

Yuri la tomo del brazo y la retiro de nosotros, para colocarse en el centro y comenzar hablar, al parecer nunca se cansa de hablar, los aplausos, sonaron en el trayecto, todos estaban felices o eran muy buenos mentirosos.

Una par de jóvenes se fueron de aquella recepción, era una rubia y una de cabello naranja tomadas de la mano, amabas se encontraba sonrojadas, en virtud del alcohol que ingirieron, un hombre la miro reprobando sus acciones, eso era impensable para ellos, ¿Cómo hacer eso? Dios era una aberración.

-¿No es tu hija la rubia?-pregunto un hombre.

-No te equivocas mi hija murió hace varios meses, esa chica solamente se le parece.-dijo el señor.

Acariciando sus mejillas, se introdujeron en el baño, despojándose lentamente de sus ropas, no aguantaban las ansias de estar, de tocarse, de sentir en carne viva, la piel desnuda y suave, que tanto amaban.

¿El amor? Solamente tiene un color, no, el amor es diferente, el amor no se fija por quien eres sino por lo que sientes, por lo que amas.

-Te ves hermosa.-toco su mejilla, deslizando sus labios por el cuello largo, tocando, sitiando cada poro de la piel, estremeciéndose el contacto de esos labios, jadeando imperceptiblemente para no ser escuchada.

-Tu eres hermosa.-le respondió, no hay nombre para el amor, no hay quien dicte que esta bien o que esta mal, ¿Quizás ser condenado en el infierno por amar? Que más da, la verdad era que así eran felices, así lo serian siempre.

Bajo los tirantes de aquel vestido, sus labios tocaban la piel desnuda de los hombros, como un ritual religioso, era entregarse en aquella unión, fue descendiendo la tela hasta quedar, al desnudo la parte superior, ella toco con sus manos, suspirando por esos toques, la otra se atrevió a bajar el cierre del vestido, dejando el cuerpo desnudo, con los toques, acaricio la espalda de su amante y compañera.

Replegándola en aquella pared, sus pechos hicieron un baile, rozándose ambos, dándose placer, la rubia tomo el control bajando sus manos hasta tocar la redondez de los glúteos, Rosseta, esta dejaba marcas rojizas en el cuello de la rubia, sus manos descendieron, en aquella pequeña zona, los dedos comenzaron a hacer pequeños rosees, su boca se unión de nuevo en un beso.

No bastaba y comenzaron las intromisiones, la excitación, se aferro a los glúteos de la otra, lo cual le complació, uno, dos, tres, las rubia ve como sus pechos son tomados por la lengua de la otra, lamiendo placidamente, tocándolos…

Suaves gemidos, los dedos tocando ese suave interior, como si fuera la primera vez, querían palmar todo lo que estuviera a su alcance, aferrada de donde podía, no paraba de gozar lo que su pareja le hacia.

--RECEPCION--

Un circulo de reporteros tenían atrapada a Layla, quien se toco el vientre, estaba feliz, en verdad era el hijo que tanto había soñado, se cambio de ropa y se puso algo cómodo, ella quería gritarlo a los cuatro vientos que estaba embarazada, Ken se encontraba en una mesa solo, tomando sin control, iba por su quinta botella, el se quito ya la corbata y el saco, el señor Hamilton fumaba su puro.

-¿Cuántos meses tiene?-preguntaba una reportera ilusionada.-Debe estar muy feliz, es su primer hijo, y su matrimonio parece un sueño, digno de un cuento de hadas.

-Tengo un mes.-respondió sonriente Layla, hablaba como nunca, la maternidad le sentaba muy bien.-Estamos muy contentos de convertirnos en padres por primera vez., si nos amamos muchísimo, y somos muy felices

-¿Y qué opina el futuro padre?-se acerco un reportero al lugar donde se encontraba Ken, el cual se mostraba interesado en su botella y copa, como si fuera el centro del universo, su esposa hablaba con eso bastaba, la verdad no entendía por que seguían casados, amantes y amores frustrados del pasado.

-El futuro padre esta feliz.-el señor Hamilton abraza a su hija, los fotógrafos no paran de tomar imágenes, Ken estaba complemente perdido en el alcohol.-

-El futuro padre opina.-Ken se sube a una mesa, comenzando a bailar, mientras la prensa del corazón, hacia su agosto en noticias.-VIVA EL AMOR.

Lo único en común que tenia era el gran amor que sentían por Sora, recordó la noche en que le propuso matrimonio a Layla, ¿Cómo seria la vida que llevarían ambos? Ahora que tendrían un hijo, el amor nunca ha existido, simplemente, la soledad, le había hecho unirse, y demostrar al mundo que al final de cuentas que sobrevivir, sin esas personas era fácil.

--HACE AÑOS--

Un joven se encontraba sentado en medio de un bar de mala muerte, acompañado de algunas mujerzuelas que le ofrecían su compañía por algunos dólares, el solamente se dedicaba a llorar como un niño, muchos lo veían de manera curiosa, otros tanto ni atención le prestaban aquel hombre, entretenidos estaban fornicando frente de todos, como viles cerdos.

-No llores.-le decía una de ellas, que pasaba de cuarenta años, obesa, y con el maquillaje corrido, los labios negros, el cabello rizado de color platinado, sus tacones de aguja, un corsett negro, un short azules, medias con dibujos de mariposas, Ken iba vestido de playera y jeans, así fue vestido a ver como se casaba el amor de su vida.-La vida no es tan amarga déjame demostrártelo.

-Quítate de hay vieja, que lo vas asustar peor.-grito un camionero veterano, con la cara roja y borracho.

-¡NO TE METAS JOHN!-grito la mujerzuela, otras tipas estaba también hay, buscando ganarse la vida.

-Anda, que esta hecha una marrana.-se burlaron aquellas mujeres jóvenes y de mejores cuerpos, Ken comenzó a besar aquella mujer, acostarse con ella, en medio de aquel lugar de perdición, desnudando su cuerpo, la mujer extasiada, se deja desarropar, sus piernas con estragos de una mala alimentación, celulitis llenaban sus muslos.

Pero a nadie pareció importarle todos seguían en sus propios asuntos, el viejo sillón de aquel mugriento bar, la penetración era lo mas vulgar posible, se imaginaba como era tomada por el acróbata, como le besaba, como le tocaba los pechos y los estrellaba en sus manos, como se sentiría estar en su interior.

Los pechos de la mujer brincaban con las penetraciones dadas, sus jadeante, estaba en el mismo cielo, le clavo los dientes en el cuello y lo disfruto haciéndolo, exploto dentro de su interior, tiro unos cuantos billetes, salio corriendo del bar.

-Espero que vuelva.-expreso la mujer de nombre "artístico" Madelaney, el hombre estaba parado en frente al atrio de la iglesia, donde oras atrás se caso, una mujer rubia estaba llorando.

-Layla.-en esos momentos era un hombre con rencor y dolor en su corazón, le vio, ¿Se veía el mismo tan despreciable? Llorándole a una persona que nunca te amo, por la cual diste todo, día con día te esforzaste por ser un apoyo, por ser el amigo, el compañero y poder alguna vez pensar en ser su amante.

Lloraba por un hombre que el la dejo plantada enfrente del altar, que se regreso a su país sin decir absolutamente nada, un vestido morado, su cabello desalineado, le abrazo, ella simplemente dejo que lo hiciera, lloro como nunca, desesperación, orgullo roto, ganas de sentir que aun era una mujer.

Ambos eran dos personas que siempre amaron, que amaron con toda la intensidad que ellos podían, que desearon ser y vivir para otros, pero nada, las lágrimas mojaban la camisa del rubio, recargada sobre él.

-¿Soy tan poca cosa?-le pregunto, mientras su llanto resonaba por todo el lugar, sus manos no se separaba de la espalda del hombre.

Recordó como , estaba el templo adornado el templo, con rosas rojas, todo tapizado de esas flores, ella con un vestido corto con un hermoso ramo blanco, su cabello recogido, adorando por una tiara en la cabeza, los guantes cubriéndole las manos.

La marcha nupcial anunciando el recorrer de la novia, para llegar con la persona que unirían su vida, por primera vez se mostraba nerviosa, todos los medios estaban sobre ella, sonreía, saludaba a todos, se comportaba como una joven colegiala.

Llego frente altar, pero no había nadie a su lado espero media hora, muchos justificaban de que era proable de que estuviera preparando algo especial para la rubia pero nadie, nadie, ella comenzó a buscarlo por todos lados, corriendo en medio del templo, la noche anterior habían tenido el mejor sexo de su vida y jurado amor eterno.

Estaba sola, algunas personas se comenzaron a reír, los miembros del escenario comenzaron a correr a los medios para que no se acercaran a Layla, que estaba gritando, las burlas no se hicieron esperar, hasta que apareció un niño con un sobre en el cual estaban plasmadas las palabras de Yuri, de despedida para Layla.

"Cuídate Layla"

Sora, la saco del templo y la subió a una camioneta, y la puso en marcha, buscando evadir a los reporteros que se morían por la nota, le fue difícil, pero tenía que apoyar a su amiga, en este momento tan difícil.

La hizo parar en medio de un puente, ella estaba dispuesta a quitarse la vida, pero Sora, nunca se separo de ella, aunque le escupió, le mordió, le insultaba.

-Debe ser un espectáculo, genial verme así.-gritaba en medio de aquel puente, se encerró en su casa, no salio para nada de ese lugar, pero esa noche deseba escapar de ella misma, dejar de recordar una y otra vez, esa noche, deseaba perderse.

-Somos poca cosa.-le respondió, amargura, desilusión, obsesión y amor, el como nadie comprendía que era lo que estaba pasando, él mismo lo vivió, encontrar el amor, amar, vana palabra.

-Ya.-lloro.-Ellos nunca nos amaron y nosotros fuimos los idiotas en hacerlo, nosotros somos los idiotas que siempre los amaron, que siempre lo hicimos, vivía para ver una sonrisa de Yuri, vivía para verlo cambiar, para que dejara esa frialdad que le caracterizaba.

-Casémonos, el amor no es para nosotros, de esta manera ambos estaremos protegidos y seremos infelices juntos, no mas burlas, no más mentiras.-le abrazo, ambos se casaron al día siguiente, en una sencilla ceremonia en New York.

Donde nadie más que los parientes más cercanos fueron invitados, con el paso de los años aprendieron, que era lo que les gustaba ambos, lo que les desagradaba, el color favorito, la forma de pensar y de actuar del otro.

Los años les hicieron vivir una mentira que comenzaban a creerse ambos, un matrimonio donde el amor comenzaba a surgir.

Se convirtió en su manager y le acompaño a filmar sus películas alrededor del mundo, siempre juntos, para siempre juntos, caminando, hundiéndose en su propia amargura, o ¿Sanando sus propias heridas?

-¿Quién es ella?-le grito Layla mientras le arrojaba la ropa su esposo.

-Es la manager, de Tom.-le responde el hombre mientras trata de calmar a su esposa.

-TE ESTAS ACOSTANDO CON ELLA.-le respondió la mujer rubia, llena de ira, y lo comenzó a golpear para que la soltara, ella tenia dignidad y no iba a permitir ser de nuevo el hazmerreír de todo el mundo.

-NO LO HAGO PERO SI TANTO LO DESEAS LO PUEDO HACER.-le grito el hombre, mientras la soltaba.

-YURI SIEMPRE HA SIDO MEJOR AMANTE QUE TU.-le respondió la mujer rubia al ver como su esposo tomaba su abrigo para salir de la habitación.

-TU NUNCA PODRAS SER UNA MUJER COMO SORA, POR ESO TODA LA VIDA YURI HA ESTADO ENAMORADA DE ELLA, Y YO TAMBIEN, VETE.-le sugirió de manera sarcástica, mientras le veía.

Su orgullo de ambos, le había hecho que su matrimonio se viniera abajo, la noche en que Layla por su orgullo arrojo a los brazos de su primera amante a Ken, él no fue capaz de luchar por su matrimonio, le era más fácil culpar a la rubia, de haber iniciado esto, para ambos era fácil culpar el uno del otro de la situación de su matrimonio.

--LA BODA--

Las dos de la mañana en la playa, aun se encontraba la fiesta en todo su esplendor, canciones románticas se escuchaban, ya había llevado a mi hija a dormir, Mia y yo estábamos en ese lugar simplemente por que Anna no obligaba.

-Mia.-le abrasé acariciando su espalda, estaba completamente ebria, se perdió en alcohol, y la comprendo, yo creía que de esta manera acabas con tus problemas, pero en realidad es peor por que la vida de lo cobra al doble.

Estaba ya cobre mi, llorando abiertamente, pero cada vez que Anna volteaba trataba de comportarse, se volvía otra.

-Leon no digas nada, si ella es feliz yo lo seré.-me respondió, mientras se forzaba a sonreír, Anna no paraba de estar en cada mesa hablando, era otra mujer, un hablar correcto, un hablar tranquilo, caminaba como si fuera una modelo de pasarela, Anna me dio algo un suave beso en los labios, un beso, nunca antes lo habíamos hecho, es mujer es tan frágil, ¿El amor? Tiene sexo, el amor te dice de quien te debes enamorar.

Demonios me estoy volviendo un filosofo de mierda.

La boda religiosa se había terminado horas atrás, y ella aun seguía sonriendo, en ese momento hablaba con el señor Hamilton.

-Leon, ¿Me permites un momento?-expreso Yuri, con una de esas sonrisa que mantenía siempre cuando deseaba obtener algo.

-Vamos.-le respondo.

-Te espero aquí.-me expreso Mia, no queriendo dejarme ir, pero le di un beso en la mejilla y le exprese que después de hablar con ese nos retiraríamos.

Nos fuimos hacia donde tocaban la música, el me observo como su fuera un juego, lo cual detesto.

-Leon.-me besa en los labios, ese imbecil.

-Apártate.-lo aparto bruscamente, mientras veo como algunas personas se nos quedan viendo, a pesar de la mayoría estar alcoholizados, o sumidos en sus pensamientos aun prestan atención a lo que sucede a su alrededor.

-¿Te lo tomas? Muy personal no, esto solamente es juego Leon, es simplemente sexo, ¿No crees que es divertido?-me pregunto, esos asquerosos labios, esa manera tan antipática de acercarse, me dan ganas de destruir todo eso él, tal y como ha destruido Anna.

En estos momentos de mi vida, esta ocurriendo algo que no imaginaba, el demonio que duerme frente a mi se encuentra frente a dos sentidos, frente a un ángel de nombre Mia, la mujer que siempre ha estado a mi lado, la mujer que ha cuidado y protegido a mi hija, quien se convirtió en su madre.

Esa mujer que no espera nada, simplemente espera que nosotros estemos bien, esa mujer que por primera vez en esta noche deje de ver a una amiga, para ver a una mujer que se encuentra sufriendo, que me acompaña y es mi apoyo incondicional.

Si me volviera a enamorar seguramente seria de ella, de sus ojos y se su manera tan tierna de mirarme.

Yuri, es una persona a la que deseo acabar, deseo destrozarlo, acabar poco a poco con el, acabar de una manera que no pueda volverse a levantar, la creación y la destrucción, ambos provocan que mis sentimientos se levanten.

-Somos tu tormento.-expreso Yuri rodeando mi cuello con sus brazos, besándome, buscando un juego de dominación, explorando ambas lenguas, la otra cavidad, un juego bastante peligroso.

-¿Somos?-le pregunto.

-Estas enamorado de Mia y de mi.-me responde desabotonando la camisa, tocando cada centímetro de mi piel, cierro los ojos, disfrutando de lo que hace, una ramera.-Si, nunca antes te habías dado cuenta de esto, tu amas su estabilidad y amas, que te provoque pasión, juraste que jamás volverías amar a nadie, pero amas a dos personas, un hombre y una mujer.

-Jajaja.-rió, su boca juega con mis pezones, poniéndolos rojos.-Lo haces, ¿El amor murió? No lo creo, Mia cree amar Anna, pero simplemente es un capricho de colegiala, un amor que se niega aceptar que se ha terminando, por que enfrentarse a la realidad es tan cruda, que es mejor vivir en un paso, amo, , la amo si, la deseo con pasión, pero jamás se enfrento a esa realidad, de luchar por un amor que es mal visto por una sociedad, que solamente le da vueltas a su moral continuamente, que se cree dios para juzgar a todos lo que vivismo, ve a Marion y Rosseta les valió el mundo entero y defendieron su amor, y las admiro por eso, el amor no tiene sexo, puedes amar a una persona, no amaras su sexo si no a su esencia a quien es, yo no creo que exista lo heterosexual, homosexual, bisexualismo, existe el amor y punto, ella no ama Anna, del que esta realmente enamorado es de ti Leon.

-¿Estas loco?-le cuestiono cada una de sus palabras parecen veneno que llega al alma, que calcome, pero que es verdad.

-No, Anna estaría junto a ella en estos momentos ¿Verdad?-me responde besándome el torso descubierto.-Pero, de quien en verdad ama es a ti, todo lo que ha hecho, es por que es una mujer enamorada, se ciega por su amor pasado por Anna, para no entregarse a la verdad, a un amor, Anna me ama, ama cada centímetro de mi amara quien soy, la he hecho sentir mujer, amada y deseada como ninguna-Su boca es una serpiente, que besa y clava su veneno, ¿Mia enamorada de mi? Va dejando marcas por todo mi torso, busco como niño el.

-Mia es una mujer diferente, ella es una dama que siempre se ha preocupado por el bienestar de mi hija, quien ha sido la madre cariñosa, la amiga y la hermana, quien vela cuando esta enferma, quien le cuenta un cuento todas las noches.-exprese, todas las noches ella iba a mi cuarto a cuidarla, muchos pensaban que estábamos ya durmiendo juntos, pero la realidad, es que nunca la he besado, pocas veces la he tomado entre mis brazos, solamente cuando la he visto llorar, ¿Amor? Jamás he pensando en esa palabra desde la muerte de Sora, ella seria la única mujer en mi vida, la única persona que me ha hecho realmente feliz.

Con la que he convivido, la que he sonreído, a la mujer que le jure mi amor eterno, la que nunca me traicionaría, la que siempre seria mi amiga, mi compañera y mi amante, la madre de mi hija, para muchos es estupido o poco creíble que después de tantos años yo aun le guarde luto a mi esposa, que no tenga una pareja estable, y también para mi lo seria, si escuchara que una persona ama aun después de la muerte, las palabras de Yuri me parecen absurdas, me parecen mentira, yo aprecio a Mia, ella a hecho mucho por mi, es una mujer muy hermosa tanto por dentro como por fuera, Yuri lo odio por que se cree capaz de hacer o deshacer a su voluntada, por despertar el deseo sexual de mi cuerpo, por querer poseerlo, entonces, el amor puro y el amor sexual, ¿Puede existir? Dos amores tan diferentes, puedes enamorarte de un hombre y de una mujer, puedes hacerlo.

Amor, odio, deseo y traición, todo esta fusionado para encontrarse en el sentir de una persona, debería de tirarme a un pozo, por haberme vuelto un hombre de esta manera, en verdad, ocupo irme unos años de cazador o vivir en Siberia, para volver a mi carácter normal.

Mi cuerpo comienza a sentirse un dolor en el brazo, que me va recorriendo todo el cuerpo, es tan fuerte el dolor, que siento, voy perdiendo control sobre mi cuerpo.

Una suave música suena una arpa, durante varios minutos no puedo abrir los ojos, quizás sean horas, quizás, una manos acarician mi rostro, tan suaves y ese perfume, a lilas, que tanto extraño, me relajo, disfruto todo esto, se de quien se trata, sus pequeños dedos enterrándose en mi cabello.

-Leon.-dijo la suave voz.

-Sora, ¿Al fin me podré ir contigo?-pregunte.

-¿Eso es lo que deseas?-me cuestiona dándome un beso en la frente, yo estoy acostado sobre su regazo.

-Me preocupa que pasara con So-so, aunque se que Mia la cuidara como su madre.-le respondo dándole un beso en los labios, ella aun se sonroja, como me gusta cuando hace eso.

-En estos momentos te dio un infarto, Terminal, Yuri se encuentra en estado de SHOCK, buscan revivirte, están buscando que se escuche cualquier tipo de sonido que provenga de tu corazón.-dice ella con tristeza.-Nos encontramos en medio del camino para estar juntos para siempre.

-Solamente me duele no poder verla crecer, pero desde el cielo, la cuidaremos ambos, desde el cielo estaremos cuidando de ella.-digo acariciando ese bello rostro de mi amada Sora.

-Mi amado Leon.-me toma el rostro y me besa, me siento tan bien, nunca imagine que la muerte fuera de esta manera nunca lo pensé, me siento feliz, me siento alegre, el dolor que sentí.

El sentirme tranquilo después de tantos años, me vuelve egoísta de quedarme solamente con ella, ¿Quizás sea una ilusión? No me importa por que en estos momentos yo soy feliz, la personas más feliz de todas

Una ambulancia va deprisa con rumbo a un hospital cercano, una mujer va aferrada al cuerpo al parecer casi inerte de un hombre, sus lagrimas no se dejan escapar, maldiciéndose a si misma lo ocurrido, no tenia la culpa, pero tenia miedo de perderlo, tenia miedo de quedarse completamente sola, Sora, Anna y ahora Leon, no podía soportarlo mas no lo deseaba hacer, deseaba cuidarlo, para ella Leon y So-So lo eran todo, su alegria, su tristeza, su melancolía, sus amores, el motivo por el cual no se iba de ese escenario, dos coches le siguen uno de ellos va un recién matrimonio.

Anna se encontraba preocupada por Leon, rezaba por que pudieran hacer algo, su niña su pequeña, en verdad el no podía irse, Yuri estaba como muñeco, la que manejaba era su esposa.

-Leon se pondrá bien.-le dijo a su esposo, ella comprendía que haberlo encontrando después del infarto tenia en ese estado a su amor.

En otro de ellos un matrimonio ya consolidado por los años, pero este va con una sonrisa en los labios con el deseo de llegar

-Ve llamando al servicio funerario.-decía Ken a Layla, ambos olvidaron sus disputas, es curioso que las desgracias ajenas unan a una pareja distanciada, ¿Qué tan torcida puede ser esta relación?

NOTAS FINALES: En verdad la historia ha tomado un rumbo diferente al planeado, ¿Es posible amar a dos personas?

Prepárense por que si en esta parte de la historia ha ocurrido un mar de cosas lo que nos espera es una total sorpresa.

Gracias por leer y prepárense por que en tres capítulos todo puede pasar.