CAPITULO VI SOL

KALEIDO

Notas de la autora: Nos preparamos para la recta final de esta historia en el próximo capitulo veremos como acaba esta historia. Este fic se lo dedico a una persona muy especial, que siempre me ha apoyado mucho y esta persona sabe quien es.

Nuestros personajes favoritos tendrán que tomar la decisión más difícil, ¿El verdadero amor? El cariño, la amistad todo tendrá que verse si es verdadero, recordemos que este fic es tematica Yaoi, Yuri, hetero, quedan advertidos, no quiero reclamaciones de después.

Lamento no podes cumplir tu petición chica n-n pero es que el fic esta planeado así y estamos a escas hojas de terminarlo, es mi retorno los fic.

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En la Mansión Killiam, ubicada a un costado del escenario, con sus jardines, se encontraba celebrando una fiesta, llena de lonas blancas, y flores blancas de diversos tipos, rosas, jazmines, claveles, alcatraces, mesas decoradas con finos manteles, copas de champange deliciosas.

-Este día celebramos el bautizo de mi pequeño nieto y mi boda con May, que ha pasado a ser la señora Hamilton.-decía un hombre maduro, que traía en brazos a un pequeño infante de unos 3 meses de nacido.

-Que vivan los novios.-gritaban todos, la boda se celebro en aquella mansión por un convenio que hicieron, además de que no deseaban una sorpresita por parte de Layla, que era capaz de detener la boda

Layla, estaba vestida de negro su rostro cubierto por una mascada del mismo color, guantes y lentes negros, Ken vestido con un conjunto blanco, tirado de borracho en la cocina, quizás teniendo sexo con alguna de las sirvientas de Anna.

En la cocina

Un hombre rubio, se encontraba con una botella en la mano, con dos sirvientas con los pechos descubiertos de cabellos rubios y ojos color violeta, las demás mujeres la veían con horror, entraban y salían las y los meseros.

-Siempre que viene de visita el señor Ken sucede esto.-se quejaba una mujer de aproximadamente setenta años, quien estaba sacando estofados de los hornos, las estufas estaban a toda su capacidad.

-Si.-expreso un hombre de cabello negro, de estatura alta, y con guantes en sus manos sus ojos eran grises y observa la escena.

JARDÍN

En una esquina se encontraba Leon en silla de ruedas, con una Mia con el cabello rizado, un vestido rosa y sandalias del mismo color, la pequeña So-so estaba con Marion abrazada de ella, Rosetta la vía con ternura, así de hermosa debería de verse siempre, era siempre hermosa.

-¿Leon gustas algo te refresco?-pregunto Anna, estaba vestida con un pantalón azul cielo, una camisa blanca, su cabello recogido en una coleta, en su dedo lucía el anillo de matrimonio, al parecer volvía a tener la misma sonrisa y manera de ser tan alegre que le caracterizaba.

-No desea nada Anna, el doctor me dio una dieta estricta que debe cumplir, cualquier cosa fuera de ella.-la mujer se mostró de manera fría.

-No...te comportes así con Anna, ella es amable con nosotros, busca que todos sus invitados estén siendo atendidos como se merecen.-hace un mes que salí del hospital, no puedo mover mis piernas, ni mis brazos es un milagro que pueda sentarme en una silla, Mia tiene que hacer todo para mi.

-Mi deber es cuidarte.-me da un beso en los labios, cerré los ojos.-Siempre estaré para ti, mi vida es mi familia.

Su amor por mi es muy grande, me cuida y siempre esta al pendiente de que algo me falte o de alguna terapia que pueda ayudarme a recuperar la movilidad de mi cuerpo, ella me confeso sus sentimientos y no puedo negarme a estar con ella, y hacer autentico el matrimonio, además el siempre lo que he deseado para mi hija, una familia, Sora me mostró que aun tengo mucho por que vivir.

-So-so, pronto será tu cumpleaños número 11.-expreso Marion, dándole un beso en la frente, mientras le peinaba el cabello.

-Si papa quiere que nos vayamos Japón, a las aguas termales, quiere que conozca a mis primos.-le responde, se le cuelga del cuello le da un beso, en la mejilla.-Por que no vienen con nosotros sería muy divertido.

-Marion vamos nos hará bien un viaje.-respondió Rosetta, ese viaje los ayudaría a mejorar su relación.

-Esta bien.-hace casi un año que no tenían intimidad, quizás un viaje sea lo que les hacía falta.

Veo como mi hija se ha hecho amiga de Marion, Yuri hace meses que no se acerca, excelente, lo vi llorar varias veces, orando en una iglesia, suplicando por que me recuperará, ¿Tanto es su amor por mi?

Vi a Mia postrada en esa cama día y noche siempre en espera de que me levantara, ambos los dos lloraron por mi.

¿Me hubiera dado una oportunidad con Yuri? Creo que después de ver todo esto, si, Yuri, es una persona que pocos conocemos como es realmente, de tras de esa mascara de frialdad y superpoderes se esconde un hombre frágil, la fragilidad que todos tenemos, miedo amar, miedo a sentir y miedo a la soledad. Siempre se comporta seco y distante, como si pusiera una barrera de hielo, para que nadie penetre ese corazón, a los hombres se nos ha enseñado a que no podemos ser débiles que mostrar nuestros sentimientos es cosa de debilidad.

El creció sobre los escenarios, su padre murió en el intento de realizar la técnica angelical, comprendo de cierta manera el dolor que lleva en su interior.

No saber como decir amar, no saber como decir, Anna es quien mejor lo conoce, es quien venció esa barrera de hielo, que no solamente ve a un hombre atractivo y exitoso, muy al contrario junto a ella parece más humano, parece un hombre feliz

¿Por qué se enamoro de mi? ¿Por qué lo hizo? Si yo soy igual que él, solamente quien me salvo a mi fue Sora.

Un hombre se acerco, rozando su labios en su oreja susurrando, unas palabras que me dejarían helado.

-Me enamore de ti, no se ni en que momento.-me susurro.-Enamorarme no tenía intención de hacerlo, más aceptar que era posible enamorarme de un hombre como tú, un hombre que es capaz de dejarlo todo por su familia.

-¿Yuri? Por que me dices todo esto.-le cuestiono, Mia se encontraba en esos momentos hablando con Rosetta, cercas de las rosas blancas, se veía tan serena y tranquilidad.

-No entiendo por que demonios quería traerte de nuevo a la vida, dejar de verte siempre solamente encerrado en tu cuarto, en espera de que una muerta resucitará.-su voz era tan segura como siempre toco mi hombro, sentí deseo de romperle la cara, Sora esta viva dentro de mi.-Si, Sora fue una gran mujer, una gran amiga y compañera, pero no siempre estar añorando el recuerdo de una muerta es lo mejor.

-¿Y tengo qué agradecértelo?-le cuestiono.

-No me basta y sobra que por fin estas vivo, y que en tu corazón hay una revolución, que se debate entre a quien realmente debes amar, si a mi o a ella.-me la señalada.-¿O será posible que te quede con los dos?

-Vaya, tu como mi ramera y ella como esposa.-le exclamo, por que no puede comportarse como el hombre que se la pasaba rezando de pie en altar.

-Pero decídete pronto, esa mujer se esta volviendo loca de esperar que nos digas que nos amas, y que no puedes vivir sin nosotros.-me da un beso en el cuello, va bajando por el, al parecer nadie nos esta observado.-Yo también me volvería loco, en espera de un tonto que no puede ver que estoy completamente enamorado de él, pero en mi caso, también amo a Anna, así que puedo esperar más.

-¿Cómo es posible amar a dos personas?-pregunte, y a quien fui capaz de preguntarle, dos personas nos observaban curiosas, y alcancé a escuchar que dijeron, "¿Ese es uno de los grandes misterios de la vida?"

-Lo mismo me he preguntando yo.-afirmo, se acerco y me beso los labios de manera tierna, sin prisas, sin deseo, con ternura, suaves roces, su lengua exploraba mi boca, yo decidí explorar la suya, mientras, el me tomaba de la manos, cerramos ambos los ojos, como dos colegiales.

Al final ninguna persona ha quedado aquí todos pasaron al gran comedor comenzó a llover, solamente estamos solos dos, acomoda mi cabello, sus manos tocan mi rostro, con paciencia en una actitud religiosa, sus manos no son suaves como las de Mia, son ásperas, yo no lo puedo tocar, el agua cayendo sobre nosotros, me besa el metón, acaricia mis manos, regresa a mis labios.

Me saca de aquella silla de ruedas caemos sobre el pasto, mientras simplemente se abraza a mi, colocándose sobre mi pecho, siento su respiración.

-Yuri, no es justo para nadie esto.-le digo, quisiera abrazarlo, quisiera poder tomar su rostro y besarlo, recorrer con mis manos su cuerpo.-Tu estas casado, no podemos hacerlo esto Anna.

-Lo se Anna no se merece esto, pero no puedo detenerme, no puedo, todo este tiempo he intentado solamente consagrarme a ella.-sus palabras suenan sinceras, en ellas denota que en verdad lo ha intentando.-Pero deseo estar contigo aunque sea solamente una vez, sin prisas, sin que nada importe.

-No puedo mover mis manos, ni mi cuerpo.-le respondo, solamente soy un vegetal, que puede respirar y mover la boca.

-Leon.-se aparta de mi, comienza abrir los botones de la camisa, mi pecho queda al desnudo, sus labios se posan sobre mis pezones, los cuales saborea, los jala ligeramente, gimo, al parecer el doctor estaba equivocado no del todo perdí la sensibilidad del cuerpo, su lengua recorre el abdomen, sus manos me bajan el zipper con sus manos acaricia mi virilidad, apenas tocándola, otras veces apretando, esos toques se sentían exquisitos, sus labios regresaron a mi boca, yo exploraba la suya.

Liberado mi miembro, fue llevado a su boca, proferí un gemido el cual no me pude reprimir, estaba excitado, no podía tapar mi boca, no lo pude hacer, su rostro era cubierto por el agua, no vi sus ojos, escuchaba su respiración exaltada, tocaba con sus manos el pecho, recorriendo hasta donde le era posible alcanzar.

Las primeras gotas de liquido preseminal, salieron de mi interior, el las escupió, mientras con sus manos se encargaba de atender mi erección.

-Yuri, ¿Desde cuándo estas enamorado de mi?-le cuestione mientras podía sentir mi cuerpo convulsionar.

-Desde que comencé a molestarte, en tratarte de regresar a la vida.-me responde, mi cuerpo terminó, escupiendo lo que se guardaba en mi interior.

-Ya.-poco a poco comenzaba a recuperarme, el se acostó a mi lado, abrazándome.

-Cuando estés bien tendremos, algo más completo.-me sonríe, parecía un niño, con un juguete nuevo, acariciándome, besándome, todo en un solo instante en el parecía que nadie existía solamente nosotros dos.

La lluvia comenzó a calar más, se escuchaba que se había terminado el banquete, algunas personas se acercaron al espejo a disfrutar el ver caer la lluvia, el césped era algo incomodo, pero al parecer a nosotros no nos importaba.

EN LA COCINA

Se continuaba con el descorche de las botellas continuamente, no había un solo momento de calma en la cocina, picado continúo de frutas, espolvorear especies sobre los platillos, una mujer de cabello violeta y morena entro.

-Ken deja en paz a mis muchachas.-dijo molesta Anna observaba a su amigo que estaba sobre un saco de harina en una esquina.

-Si tienes tiempo de estarme cuidando, aprovéchalo para cuidar a tu marido.-replico el hombre, todos mostraron sorpresa al ver que el hombre le responde a su patrona.

Le quitaron la botella, los hombres lo sacaron de la cocina, el rubio solamente se mostró conforme, al ver la cara de sorpresa de Anna.

-No le haga casa señora Anna.-expreso el hombre de cabello negro y ojos grises.-Esta borracho, el señor Yuri jamás.

-Lo se Roger.-dijo con tranquilidad.

Todos volvieron a sus labores, la señora Anna mantenía en control la casa, revisando que todo estuviera perfecto, estaba consagrada en cuerpo y alma a su esposo, no era justo que un borracho le molestara.

Roger abofeteo Ken, mientras los meseros que estaba n afuera, lo cargaron y encerraron en uno de los cuartos de la planta superior de la casa, que estaba completamente alfombrada y con fotos de los señores de la casa.

-Borracho de mierda, como se le ocurre molestar a la señora.-expresaron todos indignados.

-Jajaja, su señor es un puto y se esta acostado con el novio de una amiga de su señora.-les grito, él había visto su primer encuentro en el armario de las escoba, le daba repulsión ver a dos hombres besándose y tocarse.

Era asqueroso, que todos estuvieran tan ciegos para no ver, como ese para infeliz de gays engañaban a todos, se el escenario Kaleido Star se había convertido en un escenario de gays y lesbianas que fornicaban en cada esquina.

Se paro, y camino por la habitación, hay estaba todas las cosas rotas del hogar, retratos, candelabros, recorrió la cortina y pudo ver lo que todos se negaban a hacer, Leon y Yuri metiéndose mano.

Asqueroso, asqueroso realmente asqueroso, se tiro en el suelo, sobre aquella vieja alfombra, para el Anna solamente servía para aparentar ante todos la supuesta virilidad de hombre, al igual que Mia, como antes lo servía Sora.

Se oyeron unas risas en la habitación contigua, parecían se voces de mujeres, o por lo menos eso escuchaba, pegue la oreja en la pared.

-Eres una zorra, ¿Cuánto quieres por dejar a mi padre?-dijo una calmada Layla.

-Nada, hijita yo amo sobre todas las cosas a tu papito, ¿Qué no te gusto como mamita?-se burlaba a carcajada abierta May Wong.

-No te hagas la que lo amas, si siempre has estado como perra encelo sobre ese.-expreso la rubia, mientras sacaba un cigarrillo y lo comenzaba a fumar, el humo iba directo a la cara de la mujer china recién casada.

-Pero me enamore de los millones de tu papa.-expresaba la china.-Y deja de comportarte como una hijita tan amorosa, lo que tu estas preocupada es por que te deje sin un centavo de la cuantiosa herencia.

En la cara de rubia se presento una sonrisa sarcástica, profiriéndole una cachetada a la otra, la otra solamente alcanzo a chillar por el golpe, la puerta estaba atorada, con una tranca desde afuera, por petición de la rubia.

-Ahora entiendes por que te traje aquí.-exclamo la mujer, mientras la otra la veía con nerviosismo.

-¿Va a matarme hijita?-le cuestiono May, tratándose de mostrar segura de ella misma, de que esto simplemente era una jugarreta de la mujer, la otra saco un arma de fuego.-Huy una arma de fuego, ¿Comienzo a gritar?

-Como tú veas.-dice Layla, May comienza a correr por la habitación buscando con que cubrirse y gritando por ayuda, estaba en la 5ta planta de una mansión donde la orquesta amenizaba una fiesta en la estancia, estaban todos pendientes en sus cosas.

La rubia disfrutaba ver la desesperación en el rostro de May, ver como el terror se iba apoderando de ella, comenzaba a suplicar por su vida, a pedir clemencia, con tantas promesa de irse lejos, no decir nada a nadie, se aferro a los pies de la rubia, llorando con desesperación.

Layla se la quería quitar de encima, le tomo del cabello y la subió poco a poco su rostro en marcado por el miedo, el deseo de correr y huir, lejos, salvar su vida, eso era lo que reflejaban sus ojos.

-LAYLA DETENTE.-grito May.

-Vaya, así que mi esposa.-se burlo Ken de la citación que estaba pasado en la habitación continua, siempre le amenazo con hacer eso, pero jamás le ha creído, ya no hubo más palabras, no hubo nada, el silencio gobernó en ambas habitaciones, muerte o el fin de una broma es lo que ha ocurrido.

El reloj marcaba que nada se detiene, la música se acabo los invitados se retiraron de la casa, pronto subirían por ellos, el sonido de los pasos en la escalera, pronto la puerta fue abierta.

-Vamos Ken, disculpa que te hayan encerrado.-expresaba Rosetta, quien era la persona que traía la llave.-Nadie quiso subir.

-Ya veo.-respondió todos y pensó.-"Todos el bendita fiesta no tiene una idea de lo que acaba de pasar, asesinaron a la novia, mi hijo tiene una madre loca, abundan todo tipo de porquería en esta fiesta, sirvientes enamorados de las señora de la casa, gay, lesbianas, asesinas, alcohólicos, drogaditos, locas, no todo tiene este hogar"

El Ken que una vez conocieron todos estaba muerto, el ahora un hombre si un propósito fijo en la vida más que el sexo y alcohol, no le importaba nada más que eso y sentirse "libre" hace tiempo que dejo de sentir algo por Layla, bueno eso si es que alguna vez llego a sentir algo por ella, ya ni si quiera la miraba como mujer.

Detestaba toda esa farsa del matrimonio perfecto, de la farsa de aparentar que siempre estaban bien, el amo solamente una vez, y era una mujer que seguramente de ella no quedaba ni los huesos.

El deseo haberse muerto el día que murió, deseo acabar con su patética existencia, llena de los celos de Layla, todo mundo sabía que era un hombre mantenido, toda la ropa que lucía, el carro, las joyas y el dinero que gastaba en sus caprichos eran propiedad de su esposa, el no tenía nada.

La verdad, ahora que lo pensaba bien por que demonios no saltar al vació ver como se las arreglaba su mujercita después de lo que acababa de hacer, se acerco a la ventana para la sobrepasa de la dominadora de los diablos, abrió esa ventana la lluvia ya había cesado, algunos invitados estaban de nuevo a los jardines.

Esta boda quedaría para los anales de la historia, se tiro desde la ventana del tercer piso de la mansión, en un solo segundo había decidido acabar con todo, así su vida era miserable, pero era de lo único que era dueño, no dijo ni una sola palabra, su hijo, su esposa, nada para nadie.

Cayo, su cuerpo se estrello contra el suelo, así termino su vida, de esta manera, la sangre broto, un grito de una mesara, todos rodearon el cuerpo, Ken se había suicidado, Layla, se asomo por la ventana, abrió la puerta tenía cubiertas las manos de sangre, golpeando a quien estuviera interrumpiendo su camino, abrió desperada, lo tomo en brazos, el cuerpo sin vida.

-Espérame en un segundo estoy contigo.-saco de su ropa el arma asesina de May Wong, la introdujo dentro de su boca jalo el gatillo, el disparo se escucho, la sangre broto de su cabeza, desplomándose al lado de su esposo.

Ante las miradas atónitas de todos, no escucho cuanto le pendían que se detuviera, no, no escucharía nada, él no la dejaría, se juraron estar juntos para siempre, y si tenía que seguirlo al mismo infierno lo haría.

Ambos perdieron sus vidas, con segundos de diferencia, otro grito más se escucho al encontrar el cuerpo inerte de May Wong, la gran celebración había acabado en una gran tragedia, Mia y yo nos acercamos a donde están sus cuerpos, ella no es capaz de verlos esconde su cara en mi pecho, estábamos en la sala, escuchando un poco de música de jazz.

Se escucha murmuraciones por parte de los presentes, nadie esperaba que esto terminara de esta manera, el pequeño Alexandre lloraba fuertemente, parecía entender que sus padres estaban muertos.

El señor Hamilton estaba en shock, media hora después aproximadamente se llevo acabo el levantamiento de cadáveres, Yuri estaba siendo interrogado por lo ocurrido, ese interrogatorio probablemente nos lo harían a cada uno de nosotros, llego nuestro turno, Anna se encontraba con el bebe, lo mecía en sus brazos, cuando ambos fueron interrogados escuchamos.

-No quiere saber nada del bebe, ¿No quieres ser su madre?-pregunto Yuri su esposa, que en su rostro no cabía la sorpresa.

-Si nos lo quedamos nosotros, terminara en una casa hogar, no quiere saber nada de él.-le planteaba Yuri.

-Nuestro bebe, no se que tan buena madre pueda ser bebe pero te prometo que haré mi mejor esfuerzo.-la abrazo por la espalda, esa mujer vale oro, al verla con ese bebe en las manos deseo en verdad que fuera de ambos.

-Serás una excelente madre, Alexandre te amará.-afirmo el hombre le deposito un beso en la frente del bebe, dejo de llorar y ambos sonrieron en medio de la tempestad, un pequeño rayo de luz iluminaba todo.

-Y tu el mejor padre de todo, nuestro hijo, no nos lo había concebido Dios que fuera de nuestras entrañas, pero nos hizo llegar la felicidad a través de una manera poco común.-expreso Anna, el bebe estaba tranquilo en los brazos de Anna, ella le brinda un calor de madre, Yuri, acariciaba la espalda de su esposa.

Ambos decidieron cuidar de ese niño como si fuera su hijo, no tendrá una mala familia muy por el contrario crecerá lleno de amor, donde sus padres adoptivos quizás no sean perfectos, pero al menos hay respecto y cariño entre ambos.

Marion se había llevado a mi hija temprano de regreso a la casa, eso me tranquilizo, en verdad para un niño pasar esto es demasiado terrible.

ESCENARIO KALEIDO

CUARTO DE LEON Y SOSO

Una niña de diez años se encontraba abrazada de una mujer rubia, la cual le acariciaba tiernamente al frente de ellas estaba una foto de su mamita, amabas ya estaban cambiadas, usaban unos shorts y playeras rojas, su cabello trenzando, la lluvia paro, así que decidió prepararle algo de comer.

-Así quizás hubiera sido mi hija o hijo.-pensó pero lo hecho, hecho estaba, se practico un aborto, por que la realidad era que no hubiera podido querer un hijo, que le recordara continuamente como fue ultrajada por aquellos tipos.

Dejo acostada a la niña por un lado, en aquel sofá amarillo, encendió la estufa, puso un sartén con un poco de aceite, un poco de carne.

-Sora tú debes ver todo esto y no puedes creer desde el cielo.-hablaba Marion mientras terminaba de preparar la cena, termino y se sentó en un banco, mientras se quedo viendo la foto de lago de los cisnes.

Tantos recuerdos, tantos, una luz apareció sobre la foto.-Es en verdad un asco como terminamos todos nosotros, yo aborte un pobre bebe que no tenía culpa de nada, mientras no soy capaz de decirle a mi novia lo que viví, Ken y Layla se suicidaron, ella lo amaba siempre fue muy secada para decir lo que en verdad sentía, Ken siempre te amo, al parecer su amor se convirtió en una maldición, el amor lastima y mucho ¿No? Siempre lo he pensado, que quizás mi padre tenga razón que su un fenómeno, Anna parece ser la única que realmente es feliz.

Desde hace años el espíritu que se mostraba a quien sería la verdadera estrella, ya no aparecía solamente simplemente, era quien traía más personas, quien reportaba una ganancia, ya no quedaba nada de aquel sueño de un escenario de felicidad.

-Ya nadie puede verme.-expreso Fool, mostrando una mueca que intentaba ser una sonrisa, pero que era solamente por el lamento de ver lo que algún día fue la mayor fabrica de sueños.

-No te pongas así Fool.-dijo una dulce voz una mujer, su brillo era celestial, sus alas de ángel.-Mi familia.

-Es difícil verlos así, Sora debes entender que no puedes intervenir más ya en este mundo.-reprocho Fool.-Trataste de llevarte a Leon contigo, antes de que fuera su tiempo de abandonar este mundo, ese fue un acto muy egoísta.

-El amor puede ser egoísta.-excuso Sora, volando al lugar donde estaba su hija, le dio un beso en la frente.-Es hermosa, me duele no poder estar con ella aquí para cuidarla y protegerla.

-Tu tiempo aquí termino hace años recuérdalo, todo lo que nace muere y renace.-expresaba con sabías palabras él, hacer entender que no puede interferir en los asuntos de los mortales, ella vivió ahora correspondía a otros tomar sus propias decisiones.-¿Aun no puedes perdonarlo?

-No se de que hablas, yo viene aquí por que a pesar de todo y de lo que pase yo amo a Leon, amo a mi hija.-recalco el ángel, sorprendido de sus actitud, le reto Fool, que estaba pasando que hasta los ángeles se comportaba de manera diferente.

-Ve y descansa Sora, Leon cuidara de tu hija.-Le agrego, Sora desapareció.-Dijiste haber perdonado...que fuera culpable de muerte pero es mentira.

-Lo perdone.-expreso el ángel, mientras acariciaba el cabello de hija.-Pero tu sabes lo que es no poder estar con tu seres amado, que esa persona me haya quitado la posibilidad de ser feliz a su lado, no me arrepiento ni nunca lo haré de haber salvado a Leon de aquel accidente.

-Sora perdona para que puedas estar completamente en paz, para que tú almas sea capaz de descansar.-expreso Fool, se acerco en donde estaban, vio a la pequeña y mostró una carta la emperatriz.-Ella será la próxima gran estrella de Kaleido.

-Preferiría que tuviera una vida normal.-dijo tristemente.-Quisiera que pudiera verme y decirle cuanto la quiero.

-Es hora de irnos.-ambos desparecieron, de la cocina se regaba por todo el lugar un delicioso olor.

Mientras tanto a fuera de la puerta se encontraba Rosetta, que no se animaba a tocar la puerta, la relación de ambas estaba por terminar, se sentó en el suelo, estaba preocupada, comenzó a llorar calladamente, abrazándose ella misma en espera encontrar una solución pronta a esto.

-Ven a comer So-so.-dice a la pequeña, ella se levanta.

Comenzó a sonar el teléfono, que estaba sobre la cama de Leon, la niña de manera rápida corre a contestar.

-Departamento de la familia Oswald.-saludo la pequeña con alegría

-So-so, soy tu papa, nos tenemos que quedar más tiempo en la fiesta, dile por favor a Marion, que te acueste, no puedo explicarte cuando llegue le doy la razón.-le dije a mi hija, nos estaban esperando, para tomarnos la declaración en la oficina de policías.

DEPARTAMENTO DE POLICIA

Varios escritorios, dos privados donde eran tomadas las declaraciones, vestidos de gala, hombres de importantes compañías, actores, actrices, reporteros, todo el mundo estaba reunido en esta ocasión, acababa de salir una importante estrella de televisión de privado se le veía en estado de shock.

-La siguiente es Mia Guillem.-dijo una mujer policía de aproximadamente unos cuarenta y cinco años, quien tenía en su mano la lista de invitados de la fiesta.

-Mia Oswald.-corrigió la mujer, la mujer enarco la ceja, introdujeron a Mia al privado.

-Todo esto es espantoso.-reprocho una modelo noruega sentada a mi lado, se le observaba sumamente molesta.-No entiendo por que nos tienen a todos aquí, ni si quiera era amiga de esos dos, yo solamente vine por que mi agente me hizo la cita.

En verdad algunas veces no son los amigos los que van este tipo de fiestas, los publicitas y managers son los que se encargan de esto, el mió me obliga a asistir a eventos que nunca hubiera ido por mi propio deseo, un momento extraño, mientras todos estamos aquí por un asesinato y un doble suicido.

Con Mia tardaron alrededor de una hora, mientras esperaba mi turno escuchaba las quejas de la modelo de nombre Helga, fue un tiempo extraño, pero era mejor que poner a divagar en mi mente.

-Señor Oswald, es el siguiente.-expreso la mujer, en eso sale Mia con otro policía.

-Ya no es necesario Anderson, ambos estaban juntos, su esposa detallo, cada movimiento que hicieron, se puede retirar.-Mia los había convencido, viendo en el estado en que me encontraba casi como un vegetal, y ocupaba que alguien me estuviera ayudando hasta para las necesidades primarias.

Nos retiramos del departamento de policías, Anna empujaba la silla de ruedas, mientras Mia buscaba un taxi.

-Lamento no poderlos llevarlos pero nos tenemos que quedar, hasta que interroguen al último invitado.-expreso la mujer.

-No te preocupes Anna, tomaremos un taxi, Mia ya lo busca, por favor podrías ponerte encuclillas tengo algo que decirte.-le pedí ese favor ella, acepto al instante bajando se lo dije al oído.-Perdona lo que te dijo Mia, no lo dijo de verdad

El hombre vio que no hablábamos, intento varias veces intentarnos sacar una conversación pero era imposible, al fin desistió, el camino se hizo a un más pesado de lo que era, pagamos y nos quedamos en la puerta.

-Leon deberíamos de programar ya la fecha de la boda.-dice Mia.

-Cuando tú lo desees.-le respondo, y le doy un beso en la mejilla.

-Casémonos en diciembre, será todo muy romántico.-me da ella un beso en los labios son suaves y tiernos, me gusta cuando lo hace, hay algunos automóviles en el estacionamiento, pero en general estaba solo, la mayoría se encontraba de vacaciones.

Ella se aferra a mi pecho, seremos muy felices de eso estoy plenamente convencido, simplemente estaremos siempre juntos, compartiremos momentos de dicha, que ya nos tocan, ella decide seguir empujando la silla de ruedas.

-Leon todo se vera hermoso el día de nuestra boda, será algo sencillo, pero no por ello dejará de ser hermoso.-ilusionada expresaba cada una de las palabras.

-Eres una novia hermosa.-le expreso.

MES DE DICIEMBRE

En una pequeña iglesia, afuera de ella corrían algunos niños vestidos de blanco y niñas con canastas de flores blancas, las damas de honor estaba vestidas de azul cielo, una de ellas tenía al lado a un niño de aproximadamente un año y medio, con su cabello rubio y ojos azules, todas hablaban y estaban nerviosas.

La iglesia lucía girasoles en grandes jarrones cafés, que tenían un moño blanco, las bancas estaban cubiertas con telas blancas de seda, el coro, se encontraba preparándose, vestidos con batas blancas, sus partituras.

Un hombre de cabello peliplata se encontraba el hombre, vestido de negro, con zapatos del mismo color, el cabello sujetado con una cintilla.

-Papa, luces muy guapo.-dijo Sora Shopie, quien estaba vestida con un vestido color lila, su cabello adornado con muchas flores.

-Gracias hija.-apenas en el transcurso de este año he comenzando obtener la movilidad de la manos.

-YA VIENE LA NOVIA.-expreso una de las damas de honor, mi hija comenzó empujar la silla de ruedas

Una limosina blanca hizo su arribo, de ella salio una mujer con un vestido blanco halter, ceñido a la cintura, bordado de cristales blancos, un ramo de rosas rojas, Anna ayudo con la cola de vestido, el pequeño Alexander sería quien junto Roxanne la hija de Sarah y Kalos tenía 10 años la niña, la boda comenzó

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Fin del capítulo: Todos los sucesos que han acontecido, como lo fue prometido capítulo, una serie de sucesos que marcan el destino de las personas.

Layla y Ken, ninguno de ellos dos pensó en su hijo a la hora de decidir su destino, pero se convirtió en la luz de un matrimonio.

No se pierdan el final de este trama, ¿Qué pasara con Marion y Rosetta? ¿Qué futuro les tiene preparado el destino para Roxanne, Sora Shopie y Alexandre? ¿Realmente se puede amar a dos personas? ¿Leon, Yuri, Mia y Anna podra realmente ser felices? Envueltos en una serie de misterios y dramas.

Nos vemos en el capítulo final.