CAPÍTULO VII TELÓN
EL DESTINO DE CADA QUIEN
El reverendo bendijo la unión, todos comenzaron aplaudir, comenzaron a salir rumbo a la entrada, las madrinas, esperaban emocionadas mientras esperaban después de unos momentos a que la novia lanzara el ramo, los niños se encontraban jugando, corriendo por todo el atrio.
-A la uno a las dos y a las tres.-grito Mia y lanzo el ramo, cayo en los brazos de Tania la hija mayor de Kalos y Sarah, quien era una mujer morena de cabello rubio, su talento especial era para la magia, practicaba con su padre, todas gritaron emocionadas.
Kalos no le dio nada de gracia, pero lo miraron divertidos pues que padre desea que su hija se case a los 15 años, menos cuando el novio se encontraba totalmente sonrojado en una esquina tratando de cuidar a los pequeños, a continuación fueron la tradicional toma de fotografías, con los invitados, los pequeños, y la de los nuevos esposo.
-Felicidades Mia, les deseo lo mejor a Leo y ti en esta nueva etapa de su vida que comienzan.-dio una abrazo Yuri a la mujer, ambos parecían los mejores amigos, mientras lo fotógrafos disfrutaban tomando cada segundo, ella sonrió, él regalo su mejor sonrisa.
-Muchas gracias por haber venido, este es un momento muy especial en nuestras vidas.-expreso la mujer, sonriendo a las cámaras y hablando con algunos reporteros, de cada uno de los detalles de la unión, parecía una gran estrella de cine que ya se había acostumbrado a hablar con la prensa, sus novelas empezaban a ser filmadas por las grandes casas productoras, esta por sacar un nuevo libro el cual estaba causando una gran expectación, además de que hacía papeles cortos o servía de narradora dentro de los filmes.
-¿Cómo se lleva con la hija del señor Oswald?-pregunto un reportero.
-Es para mí una hija, nos llevamos excelente.-responde la joven escritora.-Los invitamos a todos a ustedes a nuestra fiesta, a celebrarse.
Por otro lado se encontraba Kalos con Yuri, el moreno ya se había retirado de los negocios, se dedicaba a su familia, Sarah daba clases de canto en una escuela de música, ambos son muy felices, él la abraza y disfruta de su compañía.
-Has hecho un buen trabajo Yuri, debes seguir por ese camino, el nuevo futuro de Kaleido recae sobre esos niños.-conversaba el hombre observaba a los pequeños correr, a las madres y futuras madres, en como todo tiene un ciclo y comienza otro.
-Lo es en especial Sora Shopie, lo que se hereda no se hurta.-responde Yuri ve a su esposa con amor, dentro de su vientre se encontraba su primer hijo, ese niño que habían estado esperando con tanta alegría, la piel de Anna era realmente suave y como se entregaba en cada caricia, en cada gesto en cada forma de decir su nombre.
Todas las noches mientras el sol se oculta, la había tratado de cambiar, pero eso no era lo correcto, como cambiar a quien con su manera de ser lo había conquistado, como cambiar a la mujer que le enseño a vivir, como crear una muñeca de perfección pero que no tuviera alma.
Pensando siempre que todas las mujeres eran banales, que solamente se preocupaban por que vestido usar o como comportarse correctamente para obtener un esposo, no ella era diferente, no le importaba ensuciarse o brincar, hablar fuerte, o contar malos chistes, por que una cosa es que la amara y otra es aceptar que como comediante era un poco mala, pésima, pero a ella se le perdonaba todo.
Ella era la que le provocaba tener un calor en su estomago cuando la abraza, cuando lo besa, tomados de la manos, haciendo el amor sobre esa cama, sobre la alfombra, desabordando toda la pasión.
Anna era la mujer perfecta para él, pero a su vez se sentía confundido, ¿Cómo es que Leon? El amor a dos personas, Leon estaba clavado en su pecho como un puñal profundo el cual no se podía liberar, remordimientos eran fuertes, cuando estaban con Leon desaparecían, en ese momento solamente estaban ellos dos, sin nada que importara, sin convencionalismos sociales importaran, los amaba a ambos, pero ¿Hasta cuándo esto podría continuar de esa manera? ¿Hasta cuándo? Estaba consiente que en el momento en que Anna se enterara de esto la perdería y para siempre.
Ella comprende que es amar a una persona de tu mismo sexo, eso siempre lo dijo, ella le confeso que amo a una mujer como nunca, pero que ella no sería para ella, que amaría a otra persona.
Esa noche ambos se encontraban viendo las pirámides en Giza, ella estaba llorando pero al ver que alguien la veía se la sacaba de manera rápida, no podía permitir que alguien la viera flaquear, ella daba alegría no tristeza, camino a ver que quien era, las antorchas alumbran el camino, Yuri se encontraba sentado en la arena, pocas veces habían hablando, ambos vestidos cono lo traje tradicionales, usaban ambos de color marrón, le saludo.
-Con que aquí se encuentra el novio fugitivo.-hizo una chiste la mujer, el no le respondió, o tenía por que dar ningún tipo de explicaciones, menos a esa mujer, pero ella no se cansara hasta obtener una respuesta.-Anda pues que dan una gran recompensa por ti, ¿Qué me podré comprar con ese dinero?-seguía insistiendo la mujer
-Vaya ¿Y tu por qué has huido?-le pregunto, estaba cansando y no tenía ganas de pelear, que solamente le respondí con esas palabras.
-Te lo digo, pero primero dime tú.-se sentó a un lado, y le dio un abrazo, era rara esa mujer, poco habíamos conversado todos estos años.-Ya, ya no se comporte como un niño llorón, se le quiere, se le quiere.-le jala las mejillas.
-Te comportas muy odiosa ¿Sabes?-le dio un manotazo y ella rió, mientras le atacaba con cosquillas en el vientre.
-Ya, ya esta bien, es que nadie puede creer lo que hiciste, dejaste planta a la reina madre en el altar.-hizo una parodia de Layla, mientras Yuri, no sabía si reír o echarse a llorar, ella siguió imitándola, tratando de parecer una gran dama, mientras el rubio se preguntaba, como es que no habían internado a esta mujer en manicomio, cuando regresaran a trabajar eso sería lo que hará.
-Estas loca.-se paro, pero ella lo seguía como una sombra, a partir de ese día, a su hotel, siempre haciendo caras y gestos, que alguna vez le mataban de risa, era un comienzo de una amistad demasiado rara.
Iba a pasar un mes solo en aquel país para reflexionar que hacer sobre su vida, pero con esa loca mujer al lado era imposible, era apena la primera semana que pasaba en ese lugar siendo acosada por esa loca, cada vez que se quería poner serio aparecía ella, un de esas noches fueron a un mercado, todo era tan exótico, flores, animales, personas ofreciéndote parte del patrimonio histórico, reliquias.
-Hay que comprar recuerdos para todos, bueno esta bien hasta para la reina madre a ver si así te perdona, bueno nos perdona, si sabe que hemos pasado este tiempo juntos creerá que hemos huido juntos.-le dijo, hablaba demasiado y a veces no le entendía nada, vestida con la vestimenta tradicional de los hombres, aunque si fuera hombre sería uno muy afeminado, le jalo del brazo, para recargarse sobre su hombre, su cabeza y descansar unos segundos.
-Compórtate.-le añadió pero no pudo terminar, cuando ella le dio un beso en los labios, y unos hombres comenzaron a gritar indignados, por semejante espectáculo en la calle.
-SE ESTAN BESANDO DOS HOMBRES, HAY QUE APEDRIARLOS.-gritaron, mientras Anna y Yuri comenzaron a correr.
-Estas completamente loca, como se te ocurre besarme vestida de esa manera.-le regañaban el rubio, molesto en verdad, él quería pasar unas vacaciones en paz y tranquilidad, pensando que rumbo tomaría su vida, pero no estaba en un país extranjero, siendo perseguidos.
-Es que tenías una cara de demasiado seria y quería ver en tu rostro un poco de sorpresa.-le respondió, tuvieron que correr un gran trayecto hasta el hotel, esa mujer estaba loca y siempre diría eso, vestida como un hombre, besarlo, loca y reloca, se metieron al hotel, mientras ella le abrazo.
-Es que te ves tan uke Yuri, que me dan ganas de besarte así.-dijo burlona la mujer, hasta fan del Yaoi salio esa mujer, no nada de femenino tenía, su forma de ser era loca y despreocupada.
-¿Eres una otaku? Dios tengo que pasar mis vacaciones con una otaku y para colmo de males Yaoista.-Yuri se desespero.
-Un momento señor Killiam, ¿Cómo sabes que es el yaoi?-se puso una capa estilo detectivesca, un sombrero y una pipa, apareció una silla y una linterna que daba directamente a los ojos de Yuri, al más puro estilo manga.-
-Sora era una otaku y me enseño, y esto parece un manga muy raro.-responde a la pregunta, una gotita de sudor se le escurrió por la frente, todo esto ya tachaba en lo anormal, más anormal que esto lo dudaba.
Ese había sido su primer beso de ambos como pareja, todo estaba tan raro, pero ese fue el inicio de su relación, ahora estaban esperando un bebe, además de tener otro ya en sus brazos, le dio un beso en los labios, vio su familia, tenía que tomar una decisión esto no perduraría para siempre.
SALÓN DE FIESTAS "ETERNAL"
Ubicado en la zona norte de la ciudad, era un salón de una sola planta decorado en estilo minimalista todos neutros, pisos laminados, había barras de madera, donde los invitados comían, una banda de rock que tocaba, los invitados en su mayoría eran ajenos al escenario.
Mia se había cambiado el vestido de novia, por unos pantalones negros y un top negro con estampado de rosas, botas de tacón de aguja, ella quería que su boda fuera única.
-Hermosa boda, la combinación de estilo minimalista y rock, se ve interesante.-expreso un rubio, aun conservando solamente el pantalón del smokin, la camisa gris, lucía un pircing en el labio inferior.
-Decidí cumplirle sus deseos, mi primer boda fue más estilo cuento de hadas, me case con la princesas, pero algunos pensaron que era el ogro, o la representación de la bella y la bestia.-respondí, estaba vestido de negro, con estampados de calaveras rojas, el cabello trenzando.
-Parecías un príncipe y Sora una princesa te corrijo, ante que digas algo, Anna tiene todas las foto las guardamos en el álbum familiar, además, tu con Soso, ellas en el parque, Sora embarazada, es impresionante con que cuidado las guarda.-enarque una ceja, recordando mi primer boda, cuando no estamos en la cama, en verdad pareciera que somos simplemente amigos- Luces bien de esta manera.-agrego el rubio, le dio un beso en los labios.
-Yuri, me acabo de casar.-disfrute el beso, no tengo idea de que demonios seguimos haciendo los dos, ya podía mover mis manos, mis piernas aun no recuperaban su movilidad, al parecer tardaran más tiempo, si es que alguna vez se pueden recuperar.
Mi lengua explorando su boca, acariciando su rostro, sus brazos posesionándose sobre mi cuello, era delicioso estar con el saborearlo, perdernos en caricias y sabores, nos tranquilizamos un poco.
-Tenemos que dejar de hacer esto Yuri, ambos estamos casados, y yo amo a mi esposa.-le respondo mientras él se sienta en mis piernas, hay que terminar con todo esto, no podemos seguir haciéndolo, no cuando en verdad quiero comenzar con una nueva vida.
-¿Dime cómo hacerlo?-pregunto el rubio.
-No tengo idea.-le beso.-Podemos pederlo todo por esto Yuri, todo.
Una mujer de cabello naranja se cercioraba de que todo estuviera perfecto, hoy sería la noche en al fin se entregaría a Leon, en que ambos se unirían en cuerpo y alma, en un acto de amor, los invitados estaban entretenidos.
Rosetta se encontraba en una esquina hablando con Marion, la cual estaba sumamente molesta, por el ruido de la banda no escuchaba todos la pelea, ambas estaban vestidas de negro vestidos cortos y botas altas, cabellos lacios, parecían hermanas, no se notaban la diferencia de edades.
-Entiende de una vez y por todas, no tengo humor para quedarme en esta fiesta.-expreso la mujer de cabello rubio, la otra no comprendía para nada la manera de comportarse de su novia.-Me retiro tengo que ir a ver como se encuentra Soso, recuerda que se quedará en nuestra casa toda la luna de miel.
-Espera un minuto.-era tarde la mujer ya se había retirando, esto iba del mal en peor ya ni si quiera podía conversar si estar de esta manera peleando, ¿Cómo le hacía Leon y Yuri? Para tener tan buena relación con Mia y Anna, a ella le gustaría saberlo, supo que hacer, simplemente se dedico a tomar, Yuri y Leon traban los dos recostados uno obre el otro.-Tenemos que hablar, tenemos que salvar nuestra relación que cada vez se deteriora más al grado que ya no te conozco.
-Las personas cambian, si deseas permanecer a mi lado acéptalo, sino esto es el final.-respondió y le dio un beso en la boca, acariciándole el rostro, el sabor al licor, embriagaba sus bocas, la mujer rubia, fue tomada por las manos de la otra, quizás comenzaba a ver por que aun seguía como ella, el amor no estaba impreso para toda la vida, simplemente, amar puede durar tan solo un segundo.
Los años han pasado desde entonces, nos ubicamos años después de la boda de Leon y Mia, estaban sentados en la ceremonia de graduación de la secundaria de Sora Sophie, estaban sentando aun lado Yuri y Mia, que estaba acompañados por un hermoso niño rubio de 6 años, quien ese año ingreso a la escuela y era su primer año cursado, todos se encontraban bastante felices.
-Mia, ¡Lo logre!-corrió la joven vestida con la tradicional toga y abrazo a la mujer la cual lloraba de felicidad por ver a su pequeña graduada de la secundaria, según ella era la mujer más dichosa de todo el planeta, vivía en un hermoso departamento en el rascacielos más exclusivo de la ciudad, las grandes celebridades de Hollywood deseaban obtener un lugar en aquel lugar, lleno de confort, alfombrado desde que entras, decorado con obras de grandes pintores modernistas, servicio de seguridad las 24 horas del día, mármol blanco, eran sus paredes, servicio de niñera, de comida de alta cocina llevada especial a tu departamento, amas de llaves y mayordomos.
Era considerada la mayor escritora de Best Sellers se todos los tiempo, su hija Sora Shopie ahora llevaba los apellidos de ambos, y fue inscrita al colegio con mayor prestigio de la ciudad, y era custodiada por guardaespaldas profesionales, era tratada como una verdadera princesa de cuento de hadas, había logrado sacarla por completo del escenario Kaleido, a pesar de todas las discusiones que tuvieron que enfrentarse por que según la pequeña su sueño era convertirse en la estrella de ese lugar y llevar felicidad a los corazones de las personas, pero ese era solamente un sueño pasajero, la lleno de lujos, de hermosas cosas, la enseño a ver que ella se merecía todo, y que podía dar felicidad desde otro sitio, ese lugar le había arrancado a su madre y había dejado atado para siempre a una silla de ruedas, se lo dijo cada noche, a cada instante, no importaba que llorara algún día se lo iba agradecer, era por su bien.
Le había ganado a ese infeliz de Killiam, ese infeliz que le había intentado robar a su Leon, ese hombre solamente era ella, y de nadie más todo lo que lucho por él, todo lo que tuvo que soportar, ese hombre que esperaba que ella se saliera de la habitación para entrar a hurtadillas en su habitación y perderse en la inmensidad de su cuerpo, de sus labios, bien sabía ella, que los labios se Leon habían sido besados, saboreados por ese hombre de cabellos rubios, a propósito dejaba marcada esa piel, dejaba su perfume y esperaba molestar, siempre dejaba una nota en el baño, ella podría haber ido a contarle todo a su amiga Ana, pero este era un juego de poder que llevaba acabo solamente ella, con ese desgraciado, ambos estaban decididos a demostrar quien era el mejor y quien se quedaría al final con su corazón.
Borraba su huella todas las noches o lo marcaba, esperando que cuando él viera entendiera que estaba dispuesta a seguir su juego y que ella ganaría, un as sobre la manga era tan oportuno para ella, la mayor debilidad de Leon.
Como se transformo en esa persona manipuladora y sin escrúpulos, que juega y planea sus estrategias que es capaz de hacer todo por lo que ella considera como suyo, como se convirtió en eso, la dulce muchacha que deseaba llegar a ser escritora, que su sueño era formar parte del escenario Kaleido y hacer felices a quienes presenciaban sus obras, que confiaba en las demás personas y que era amiga de todos, que sonreía, que no tenía ni una pizca de maldad en su corazón, que jamás mentía, que el engaño lo repudiaba, que si le hubieran dicho en que se convertiría lo tomaba como una broma de mal gusto.
En una mujer que simplemente, es feliz de esta manera, siempre critico a Layla y Ken por lo egoístas que eran en no entender que tu felicidad debe ser ver a las personas que amas felices, en verlas sonreír aunque no este a tu lado, no los comprendía pero entendió que el amor también transforma y para mal a las personas, las vuelve mezquinas y volubles deseosas de mucho más que un amor puro, deseosas de apoderarse de todo el ser de la personas.
Ella gano en el momento que separo definitivamente a Leon de Yuri, en el momento en que construyo aquella jaula de oro y cristal para admirar a su hermosa ave blanca, su trofeo, su amor, si era Mia Guillem y Leon era suyo.
-Que bueno princesa.-dijo la escritora, Sora le dio un beso en la frente a Leon.
-Muchas felicidades Sora.-expreso un alegre pequeño, su hermoso cabello rubio esta los hombros, su sonrisa era realmente hermosa, siempre sonreía, daba alegría a los demás era un niño que a pesar de haber nacido en medio de aquella adversidad, su mama Ana, su hermosa mamita, siempre cuidaba de él, le abrazaba cuando tenía miedo, cuando se encontraba llorando en medio de aquella obscuridad, no importaba que estuviera cansada, siempre encontraba un momento para él, le llenaba de besos y no se separaba de su lado, siempre le consentía, le mimaba y le enseñaba a que la vida siempre la debes de tomar con una sonrisa y dar lo mejor de ti.
Su mundo eran sus padres, su adorados padres, su papa Yuri, siempre jugaba con él, lo acompañaba a entrenar, y le decía lo orgulloso que era de ser su padre, hacían juntos la tarea, pasaban todos los domingos en un día de campo, o pescando, sus vacaciones en las montañas, o en cualquier lugar de mundo, tenía una pequeña hermanita de 5 años de edad de nombre Mimi, ella era tan divertida, su cabello era como el de su mama, pero la pequeña lo usaba a los hombros, sus ojos eran como los de su papa, siempre se la pasaba haciendo bromas a todos, juntos corrían por la casa, escondiéndose en los rincones, siendo felices, ¿Por qué no se parecía a sus papas? Su papito le respondió que se parecía a sus abuelos que eran sus padres, por eso era rubio y de ojos azules, le enseño una foto de ambos y entendió a veces los niños.
Cuando estaban juntos en el kinder, todo el tiempo se la pasaban juntos, cuando el entro a la primaria su hermanita había llorado mucho, pero él la abrazo y le dijo que un año se encontraría y que todas las tardes al terminar su tarea jugarían y que nada los separaría.
Pero había algo que no comprendía por que algunas personas murmuraban a sus espaldas, el alcanzaba a escuchar palabras como: "Pobrecillo" ¿Pero por qué si era feliz? Era el niño más feliz del mundo, Su vida era maravillosa "Pero los señores son muy buenos en tenerlo aquí" "Esperemos que nunca sepa esa historia, es demasiado dolorosa, pero nació con muy buena estrella" ¿Cuál historia? Por que se contradecían al hablar de él a sus espaldas, por una parte lo compadecían y por otra decían que era muy afortunado.
La joven le sonríe al pequeño, en verdad estaba muy feliz, antes de que pudiera llegar con su padre fue abrazada por Yuri
-Ven acá Sora, déjame darte un abrazo.-dice el rubio, abrazando a la recién graduada, la cual se sonrojo por la cercanía del hombre, cuantos habían pasado ya, desde que conoció a Sora, compartieron juntos el Escenario Kaleido Star, como ella le había logrando hacer ver que el mundo no era tan gris, si para él, que vio morir a su padre intentando una técnica, DOBLE ILUSIÓN, culpando a Kalos por haber permitido que su padre muriera para satisfacer las exigencias de un público y llenarse los bolsillos, él no deseaba un escenario así el protegería a todos, los cuidaría y se vengaría, dos situaciones diametralmente opuestas, pero que estaban en su mente desde niño.
Su ambición se vería frustrada si no ganaba aquella competencia circense en Paris, por eso le tendió una trampa a Leon y su hermana, no pensó en nada más que simplemente ganar, esa joven Sophie, estaba perdidamente enamorada de él, se le veía en la manera en que lo observaba como se escondía para poderlo ver a la distancia, no pudo comprender que grande fue su amor, hasta el pasar de los años, donde su corazón se descongelo un poco, con la llegada de Sora aquella chica japonesa llena de ilusiones, que fue el primer amor de su vida.
Para sorpresa de muchos, si es que alguna vez lo dijera, Yuri Killiam se había enamorado de Sora, de toda ella, de cada acción, pero Leon fue quien obtuvo el corazón de la estrella, y a quien más odio durante tantos años y al cual amaba, ambos formaban el balance perfecto, decidió renunciar a su incipiente amor para intentar formar un hogar junto a Layla pero la actriz no entendió eso, él quería un hogar como el de Oswald, la tranquilidad de una vida al lado de la persona que amas, poder sentirte feliz con tan poco, con un simple abrazo, con una simple caricia, él quería amor, no quería una vida de fantasía, al lado de la actriz, no quería más fama, dinero o posición social, quería AMAR, simplemente amar.
¿Era tan difícil comprenderlo? Por eso dejo a Layla, por que ella no era capaz de amarlo, amaba su carrera, amaba al escenario, amaba a Sora, amaba a su papa, amaba a todos pero no era capaz de amarlo a él libremente, lo quería poseer, quería demostrar que ella pudo derretir su corazón de hielo, que era su propio muñeco, no es amor, aunque se disfrace de el, besarlo, tocarlo, eso simplemente es pasión, el amor no solamente es físico, quizás varios hombres lo nieguen pero todos aspiran encontrar quien te ame sin condiciones, si prejuicios, sin tantas cosas.
Cuando se libro de esa mujer, conoció que era el amor, si en Anna, conoce a la mujer que tanto deseaba conocer, tenía su propio cuento de hadas como el que habían vivido Leon y Sora, no tenía que envidiarle nada a nadie, su futuro asegurado, pero comenzó a cerrar su corazón de nuevo, pero cerro de nuevo su vista y se dedico a molestar Leon, a quererse vengar como un niño por haberle quitado algo que le había gustado mucho, mocoso infantil se comporto.
Se termino enamorado de ambos, y lo peor era lo que estaba haciendo ahorita, peleaba con Mia por obtener a Leon y jugaba al excelente padre y esposo, no tenía perdón, pero si todos estos años pudo hacerlo, podría ¿Hacerlo un poco más?
Descarado, arrogante era, deseaba seguir siendo feliz, aunque tuviera remordimientos de conciencia, aunque una parte de su cerebro dijera para bastardo, y otra, vamos adelante, la vida se ensaño contigo, es momento que la vida te lo pague.
No perdería a ninguno de los dos, eso se dijo en ese momento, exclamo unas palabras al oído de la adolescente.-Espero que pronto regreses al escenario, en tus venas el deseo de hacer feliz a las personas con tu mejor actuación.
-Mama me lo impide.-responde apenada en voz baja.-No desea que siga los pasos…de Sora
-Si en verdad lo amas regresaras solamente así podrás ser feliz.-exclamo y entrego un regalo, una pequeña caja.- ¿No te deja decir de tu madre? Por que tu madre es Sora la mayor estrella que haya dado el firmamento.
-Gracias señor Yuri.-acepto la joven.-Hoy iré.
-Te esperamos.-agrego el hombre al oído de Soso, Mia se acerco a Yuri y le acerco a ella, apretó el brazo del hombre.
-Yuri, gracias por el regalo a mi hija.-le da un beso en la mejilla y le dice al oído, mientras Anna esta felicitando a adolescente.-Dejaste las llaves de tu apartamento en la casa, buen gusto tienes lo fui a visitar, ¿Dime y ese también lo tienes a nombre de Anna?
-Todo lo mío es de Anna, Gracias por traérmelas, pero no te preocupes, iba ir por ellas el sábado.-le agrego, mientras le da un abrazo y responde.-Sabes tienes un excelente gusto en la ropa de cama, es deliciosa al tacto la disfrute bastante con Leon.-ambos aparentaban una amistad, producto de su relación laboral.
-Lastima lo mío solamente es mío.-le da un beso en la mejilla y regresa con Leon, abrazarlo se tuvo que inclinar.
-Hola.-Llegaron Marion y Rosseta, las cuales abrazaron fuertemente a la graduada, la cual estaba totalmente roja, por ser el medio del emparedado, al termino la soltaron, la rubia le dijo algo al oído, cuando su novia volteo y se puso a conversar con los padres de los jovencitos.
-Te espero hoy a las 8.-dijo, la graduada asintió, se atrevió a darle un beso en el cuello blanco de la mujer rubia.
-Esta segura que no faltare.-le responde y se le cuelga al cuello, Rosseta sonrió, al ver como Marion le daba vueltas en el aire, sería una excelente madre, si quisieran adoptar, ella deseaba que ambas fueran madres, compartir esa dicha, no importaba si fuera un niño o una niña, pero siempre era lo mismo cuando se lo proponía una negativa rotunda.
Ella era toda su vida, desde que se enamoro cuando tenía 20 años de ella, aun era una niña, y ella estaba pensando de una manera en la que nunca se imagino poder ver a una mujer, ¿Cómo iba pensar? Toda la vida la mujer espera encontrar a su príncipe azul, y ella no lo deseaba, lo que deseaba era proteger aquella princesa de rubios caballos, soñar con ella, pensar en una vida con ella, en sentirse molesta cuando los chicos se le acercaban, la tocaban, cuando la invitaban a salir ¿Pero quién era ella? Aceptar esto le costo bastante, nunca sería nadie, entro en una profunda depresión al darse cuenta de la verdad, llorar todas las noches y sentirse totalmente extraña, sentirse miserable, por creerse anormal.
Sentirse rechazada por las personas no le sería tan doloroso, como sentirse rechazada por ella, ella solamente se conformaría con ser su amiga, su eterna amiga, la espiaba mientras se cambiaba, mientras se bañaba, siempre encontraba la manera de ver su cuerpo desnudo, joven y que apenas empezaba a sufrir los cambios que la harían convertirse en una hermosa joven, ¿Por qué tenía que dormir con ropa tan ligera? ¿Por qué la abrazaba de esa manera? Cuando apenas podía resistirse de no saltarle encima y devorarla, era una depravada, una verdadera depravada, en sentirse nerviosa de que la fuera a descubrir.
Una noche cuando ella cumplió 15 años, se quedaron despiertas hasta la madrugada, bueno la rubia con ella, Rosetta desde hace tiempo no podía dormir hasta bien entrada la madrugada, se quedo con una pijama blanca, su cabello esparcido sobre la alomada, lucía como un ángel, le toco los labios con uno de sus dedos, se estremeció al tacto, Marion no lo había sentido, se atrevió a besarla, cual fue su sorpresa cuando sintió unas manos sobre su cuello y una lengua correspondiéndole a iniciar un juego, fue su primer beso, su primeros toques.
Llevaron una relación oculta hasta que fueron descubiertas por el padre de la rubia, una noche en que ambas decían tener la casa solamente para ellas, se encontraban la una sobre la otra en la sala, el padre enloqueció y comenzó a tratar de golpear a Rosetta, gritándole que en mala hora se le había ocurrido admitir en su casa, que compartiera en mismo techo y de quererla como una hija, que la iba acusar de abuso de menores, pero Marion tomo la mano de Rosetta y le respondió a su padre "Si lo haces declarare que fue bajo mi consentimiento y que la amo, nos vamos de tu casa"
Esa noche ambas se fueron de esa casa, ambas no tenía ni un peso, se encontraban a fuera en medio de la calle con las maletas, en la esquina del frente del escenario, cuando paso Sora en una camioneta, con Soso en un porta bebes ambas venían de pediatra se retrasaron tanto por que la señora Oswald se puso a enseñarles unas acrobacias nuevas a los pacientes y estos no deseaban dejar de verlas, practicaron un poco con ellas, se estaciono y las invito a quedarse en su casa, no les hizo ningún cuestionamiento, solamente las atendió con una bella sonrisa, preparo una cena estrella consistente en sopa de camarón con helado de chocolate y te verde, recordaron que lo peor que se le daba a Sora era preparar unos alimentos, Leon había regresado de los ensayos estaba acostado en el sofá, ambas permanecieron en la sala se perdió unos momentos, y les acondiciono un cuarto en la planta alta, les llamo a cenar Sora, ninguna pregunta, ningún insulto, nada solamente una amistad que las hacía sentir bien, esa noche descubrieron, ellos estaba al tanto de lo que había pasado o por lo menos se imaginaban que esa relación de ambas tenía un fondo mayor.
A la mañana siguiente ambas querían irse y Leon con su cara de pocos amigos les dijo, que no y se quedarían hasta que tuviera un lugar decente a donde irse, en traducción de las palabras de Leon, expreso Sora es que estaba preocupado por ellas y se quedarán el tiempo que sea suficiente, le agradecieron y Sora les hacia la tarde divertida, cuando ambos salían cuidaban a la pequeña, Sora era bastante atolondrada para la labores del hogar, pero su hogar era bastante hermoso, tranquilo, eran tratadas como hijas de ambos, una noche ellas le dijeron lo sucedido, les dio un abrazo y Leon unas palmaditas.
Era una madre que no juzgaba, una madre compresiva, que las abrazaba, les ayudaba en todo y simplemente era feliz con verlas sonreír y él era un padre poco expresivo pero que con un solo gesto que daba calor, para Rosetta ambos eran sus padres, después de un año pudieron mudarse a un departamento.
A pesar de varios intentos del padre Marion, no fuero corridas del trabajo, pero eran menos recorridas para las obras, ella supo de los enfrentamientos que el matrimonio Oswald tuvieron con el progenitor de Marion, y su distanciamiento.
Comenzaron sus vidas juntas, ella la adoraba, la amaba, la idolatraba, para ella el cariño de la rubia era más maternal que otra cosa, nunca se imagino lo que realmente estaba pasando.
-Hay que invitar a Soso a nuestra casa un fin de semana.-dijo una rubia, Mia volteo a verla
-Pues ir, estas de vacaciones, pero nada de llevar algún lugar raro o hacer que se desvele demás.-dio su clásica reprimenda Mia.
-Vale, vale nostras lo cuidaremos como si fuéramos hermanitas.-responde la mujer rubia, Rosetta estaba muerta de la risa por como Marion era capaz de alterar a Mia con tan pocas palabras, era extremadamente juguetona.
Marion, era hija única su madre había muerto cuando ellas apenas tenía 5 años, su padre siempre se había encargado de darle todo lo que necesitaba, cuando aun era niña conoció a Jonath por medio Sora, fue su amigo incondicional.
Ella fue creciendo y poco a poco se fue enamorando cada vez más de su amiga Rosetta, la primera vez que la conoció, sintió una punzada en el corazón a cual entendió hasta que pasaron los años, la veía hacer su técnica con los diabolos, la cual era perfecta, pero no transmitía ninguna emoción, era como si fuera un robort, pero fue Sora quien le dio vida a esa ejecución, sintió una pizca de celos muy en el fondo de su corazón, de que ella no le hubiera podido ayudar.
La primera vez que sintió las manos de Rosetta sobre su cuerpo una corriente eléctrica recorrió todo su ser, quería despertarse y abrazarla, pero pensaba que solamente era su imaginación que la traicionaba.
Cuando anunciaron su boda Leon y Sora, soñó con la suya y la de la persona que tenía cautivado su corazón su hermosa amiga…hasta esa noche cuando por fin ambas dejaron que sus sentimientos afloraran, estaba enamorada de Rosetta y no se apartaría nunca de su lado, sería inmensamente felices, eso se lo había propuesto.
Pero al pasar los años eso sucedió, cuando sintió su cuerpo ser ultrajado por aquellos hombres, cuando por más que grito nadie la escucho, sentirse sucia, ella no era capaz de decirse a su amada, que había sido violada o ella se echaría toda la culpa, ella era la única culpable por no ser más fuerte, por no ser más fuerte, por ser tan débil, la fue alejando cada vez más de su lado, una pequeña no le permitió hundirse, le tomo la mano y le permitió salir adelante su nombre era Sora Sophie.
No comenzó ha entender los sentimientos que la niña profesaba a su persona hasta, que ella cuando cumplir 12 años la beso, Marion se había quedado estática, Soso, la abrazo y simplemente sonrió, no dijo nada, pero siempre la abrazaba o le besaba a escondidas de todos, al cumplir los 13 años tomo su rostro entre sus manos y le beso, por unos segundos fue capaz de corresponderle, ella amaba a su Rosetta, pero esa niña era como una espina, aunque tratara de hablarla con ella, siempre evadía el tema.
Su relación con Rosetta, estaba estable, pero no soportaba el deseo de estar de tener hijos, ella no deseba tenerlos, no….contrario a lo que le pasaba a muchas mujeres, ella no tuvo ninguna secuela tanto emocional como física, era capaz de procrear, pero no lo deseaba, si le seguía insistiendo mentiría.
Cuando cumplió los 15 años, se presento desnuda en su cuarto, su novia se encontraba fuera de viaje con Leon, Mia no podía ir por la presentación de su libro, ella estaba en exámenes y le era imposible irse, esa noche aprovecho para cumplir su deseo, desde hace algunos meses eran sus encuentros, que poco a poco dejaban de ser ocasionales para convertirse en diarios y dos o tres veces al día, no entendía como su novia no se daba cuenta de lo que estaba sucedió, ella tenía otra pareja, pero bien dice que el amor ciega a quienes no desean ver.
Ella tenía una relación de sexo con la hija de su mejor amiga y del hombre que la ayudo, deseaba terminar con Rosetta para irse a vivir con ella, eso mataría a Mia de un coraje, Leon lo comprendería y quizás formara un cuarteto con Rosetta con eso de que le gustan las dos vías.
-Estas hermosa hija.-exprese, en verdad estaba bellísima cada vez se parecía más a su madre, lamentablemente de lo que yo fui cuando estuvo con ella no queda absolutamente nada, soy el mantenido de Mia, quede imposibilitado para volverme a subir en un trapecio, siempre me la paso en la casa, y solamente salgo acompañada de mi esposa, tal parecía que yo soy la mujer en este matrimonio.
Ni si quiera para defender a mi hija sirvo y su deseo de heredar nuestros sueños del crear un escenario sin rivalidades puedo defender, las discusiones con Mia no cesan, deseo que ella comprenda que ese su deseo y que es la felicidad de ella, pero su argumento más fuerte es que vea como han acabado sus padres, no permitirá que se exponga a eso, por capricho como le dice ella, seguiré intentándolo hasta que seda, se que Soso a escondidas se va a practicar, y que es Yuri el que le esta apoyando, para que cumpla su sueño, y se lo agradeceré para siempre.
Ella puede hacerse cargo de nosotros a la perfección cuando el doctor dijo que mi corazón no soportaría estar otra vez expuesto a los ejercicios y ejecuciones, Mia parecía alegrarse demasiado, tal vez la estoy juzgando mal, a la persona que me ama y ha permanecido a mi lado a pesar de ser un completo inútil que no sabe hacer nada más que ver televisión y esperar un poco de atención de parte de su esposa e hija, permanezco atado a esta silla de ruedas, mis piernas contrajeron un virus extraño, el cual no me permite caminar por más de una hora sin que haga un esfuerzo excesivo.
Mi retiro fue una de las cosas más dolorosas que ha existido, después de una vida creyendo que era el deber de público verme, había comprendido que entregarse cada noche sobre un escenario era una verdadera bendición ver las caras de sorpresa, tristeza, de miedo, de amor, desamor, angustia, paciencia, rencor al ver una puesta en escena llena de una felicidad, pero nunca más la volveré a sentir, tarde comprendí el precio de mi estupidez, el precio de no haber valorado cada segundo de mi vida.
Yuri y Mia han iniciado una partida de ajedrez, ambos poseen jugadas que pueden ejecutar el uno contra el otro, pero no están dispuestos a dar un el contraataque definitivo, es algo que no pueden hacer, destruirse definitivamente, los dos ocupan el uno del otro, ¿Quién dice que lastimarse mudamente no es placentero? Y yo, pareciera que no me importa nada, ni si quiera opongo resistencia, en lo personal considero que el más cerdo de los tres soy yo, por que traiciono a una amiga de nombre Anna que no merece para nada lo que le estamos haciendo, que vive en un mundo donde todo es perfecto, su hogar, su familia, su trabajo su esposo, sus amigos, todo lo que considera suyo y que en verdad por derecho le pertenece, cuando no estoy con ninguno de ellos ella se acerca a cuidarme, darme su compañía, la acepto.
Me acuesto con su esposo, mientras finjo ser su amigo, ¿Eso es amistad? No tengo vergüenza, para nada…Anna me da un abrazo, soy patético, todos estos años para terminar de esta manera, la verdad, soy un prostituto, tirarme de un balcón creo que sería lo más apropiado.
-Leon….-le dice mientras me abraza.-Gracias.
-¿Por qué?-le pregunto de manera curiosa y ella estaba sonrojada, es una mujer sumamente hermosa y una gran persona.
-¡VAMOS TODOS A TOMARNOS FOTOS!-grito Soso, todos nos reunimos, abrazados, sonrientes, los años han pasado, tantas cosas ha sucedido….que todo esto es solamente un suspiro en el tiempo...Mia junto con Yuri, Ana abrazada de mi, las tres chicas sonrientes y poniéndose los cuernos mutuamente…quizás en un futuro si todos somos sinceros con nosotros mismos podamos ser felices…
FIN
Notas: n-n Gracias a todas aquellas personas que me han compartido un poco de su tiempo para leer esta historia, de amores, traiciones, confusiones...la cual esta pensanda solamente en brindarles un mirada diferente a lo que estabamos a costrumbrados a ver en ellos, por eso no te pude cumplir tu petición, nos vemos en otra ocasión.
Maiza Herlo
