Hermione se encontraba frente al gran espejo dando vueltas y vueltas observando cada ángulo que el reflejo le mostraba

Hermione se encontraba frente al gran espejo dando vueltas y vueltas observando cada ángulo que el reflejo le mostraba. Llevaba rato así y aun no terminaba por convencerse. De acuerdo, lucia sorprendentemente bien y si esa era su opinión, no se imaginaba lo que podría pensar su novio… bueno, más bien si lo podía imaginar y esa era la principal causa de que aun no se atreviera a salir… su reacción.

- No, no, no y no… ¿Como se le ocurre a mi madre mandarme semejante vestido? –Ginny que había ido a buscarla, puesto que se estaba tardando demasiado, la veía divertida

- Te ves hermosa, tu madre tiene un muy buen gusto

- ¡Es que mírame Ginevra! ¿Cómo pretendes que salga sí?… pero la culpa es mía, si yo ya la conozco…debí comprarme otro por si no me gustaba este… ¿Que voy a hace ahora?

- Yo te diré lo que harás – Hermione la vio con una mirada de ilusión ¿acaso su amiga se apiadaría de ella y le prestaría otro? Pero cuando se reflejo esa sonrisa picara y ese brillo travieso en sus ojos supo que definitivamente no se debía a eso-. Vas a bajar a divertirte

-¡ESTAS LOCA! – Exclamo alarmada ¿Qué no la estaba viendo?-¿sabes lo que me dirá Draco cuando me vea así?

- ¿Qué eres la mujer mas hermosa e irresistible que ha visto en su patética vida?

- Ginny…No estoy jugando, sabes perfectamente como es él… no puedo presentarme vistiendo así

- Pues que se aguante…además recuerda que es un regalo de tu madre y no por cumplirle los caprichitos a tu noviecito vas a desairarla ¿cierto? Además…..si nos comparamos… el mío esta mas provocativo- Hermione le basto un vistazo al amplio escote de cuello halter de su amiga y a la abertura que subía por su pierna derecha hasta la cadera y que se resbalaba por un costado al cruzar la pierna mostrando sus torneados muslos.

- Tienes razón……pobre Harry…se va a volver loco

- ¿Por qué? ¿No se me ve bien? – exclamó Ginny con falsa inocencia, se levanto y se dirigió al espejo para revisar que todo estuviera correcto. Después de mucha búsqueda había dado con el vestido correcto. Era largo de gasa en tonalidades lilas y azul tornasolado; estaba ceñido en el talle lo que hacia resaltar sus senos haciéndolos ver mas grandes, la falda tenia amplios vuelos caía magistralmente en sus caderas acentuando las curvas de la chica, además de que dejaba lucir sus bellas piernas en casi toda su magnitud. Una aplicación en forma de flor desflecada en el lado izquierdo de la cadera atraía irremediablemente la mirada hacia el sensual escote de la falda. Su pelo recogido en un alto moño hacia lucir plenamente la desnudez de su espalda.

- ¿Si se te ve bien? Ginny ¡Se te ven hasta las amígdalas! Pobre Harry en cuanto bajes le dará un infarto.

- Esa es precisamente la idea… - la pelirroja rió divertida

- ¡Eres muy cruel!

- ¡Ya vámonos que se nos hace tarde! Estas bien, te ves hermosa, elegante y sexy...la combinación perfecta

-Es...que…

-Es que nada- la corto empujándola hacia la puerta- anda camina

- Espera…- se detuvo en el umbral

-¿Y ahora que? – dijo con fastidio la pelirroja

- Es que no se como lo vaya a tomar…

- ¿Lo del vestido?

- No, sabes a que me refiero…lo del viaje

- ¿No le haz dicho? ¡No puedo creerlo!, ¡Te vas en una semana! ¿Cómo es posible que aun no le hayas dicho nada?

- Entiéndeme Ginny… yo lo amo….y es muy difícil para mi decirle que he aceptado la beca…

- No le veo mayor problema, si te quiere como asegura, te esperara el tiempo que sea necesario. ¿Acaso no espere por Harry mas de un año?

- Es diferente…tu no conoces a Draco como yo….- Hermione suspiro… sí, lo conocía… para su buena o mala fortuna a la perfección. Sabia que no reaccionaria nada bien, pensaría que lo estaba traicionando y que no tomaba en serio su relación, le reclamaría que los estudios eran mas importantes que él y que nunca dejaría de ser tan obsesiva con su educación…. entre otras cosas. ¿Cómo podría planteárselo sin que estallara una nueva guerra mágica? Cada que lo pensaba se le encogía el estomago y la angustia se apoderaba de ella. Por un lado no quería dejarlo, pero por otro… ella quería aprovechar esa oportunidad, se la había ganado. Ginny la observaba en silencio, no debía ser fácil, lo sabia, y no encontraba palabras que pudieran reconfortarla. Coloco una mano sobre el hombro de su amiga, gesto que ella agradeció con una sonrisa.

-Saldrá bien, ya lo veras, él lo entenderá, estoy segura- Hermione asintió sin mucha esperanza y después suspiro para darse ánimos- ¿bueno vienes o no?- pregunto Ginny

-Adelántate enseguida voy, olvide unas cosas- se disculpo volviéndose hacia su baúl y haciendo como que buscaba algo, necesitaba pensar como se lo iba a decir

- Está bien…- le concedió Ginny, la conocía de sobra como para saber cuando requería de un tiempo a solas- pero no tardes o soy capaz de sacarte a empujones ¿de acuerdo? – La pelirroja salió del cuarto en busca de su novio…dejando a un conflictuada castaña

Sentado en la sala común se encontraba Harry en espera de que su novia se dignara a bajar, hacia rato que Ron se había ido en busca de Luna dejándolo solo. Su mente viajaba de un recuerdo a otro, habían pasado demasiadas cosas durante su estancia en Hogwarts. Tenía sentimientos encontrados de felicidad, tristeza y añoranza. Dudaba que algún otro estudiante pasara por tantas cosas como él excepto tal vez sus amigos, quienes lo acompañaron hasta el final y no le permitieron rendirse. Y ahora ahí estaba, terminando una etapa de su vida que por un momento dudo en conseguir. Hogwarts había sido su hogar, su familia, su renacer como persona y mago. Imaginaba que sus padres estarían orgullosos más por esa graduación que por derrotar al mago tenebroso y una sonrisa surco su rostro. Seguramente los merodeadores habrían preparado una gran fiesta de despedida como las que ellos solían hacer…para recordar por mucho tiempo. El sonido de la puerta al cerrarse lo sobresalto, dirigió su vista hacia le escalinata que daba a el cuarto de las chicas y lo que vio lo dejo pasmado.

- Hola amor…. ¿como me veo? – Una radiante pelirroja se daba vueltas haciendo que su hermoso vestido se levantara enseñando totalmente sus piernas. Harry sintió de pronto que un deseo incontrolable se apoderaba de él y tuvo la firme intención de mandar la graduación al demonio, llevársela a su dormitorio y quitarle ese vestido tan sugestivo que lo estaba provocando.- ¿te encuentras bien Harry?... ¿Harry?

- ¡¿Qué?!... Ginny…es que estas… estas… - de pronto su boca se le hacia agua ante aquella imagen por lo que trago con dificultad. Tocio para aclararse la garganta y con el rostro tan rojo como un tomate sonrió como un bobo-… bueno… estas… ¡wow!

- Eso es mucho mejor que cualquier halagó- sonrió acercándose de forma insinuosa echándole los brazos al cuello hablándole muy cerca del oído-. He escogido este vestido por que tengo la firme intención de que seas tu el que me lo quite esta noche… ¿Qué dices? –le susurro en el oído mordisqueándole ligeramente el lóbulo de la oreja. Harry podía sentir el calido cuerpo de su novia a través de la delgada tela que lo cubría, sintiendo como cierta parte de su anatomía despertaba a su llamado

- Ginny…no me hagas… ésto linda- La pelirroja lo miro en forma seductora y aprisionando sus labios lo beso en forma apasionada, llena de erotismo y sensualidad pero sobretodo de amor. Harry respondió cargado de deseo aferrándola fuertemente a su cuerpo, hundiendo su enamorada lengua en el interior de aquella excitante boca que tanto amaba. No se contuvo, en otras ocasiones detenía esos besos para no dejarse llevar por la pasión, pero esta vez no se detendría, la amaba y la deseaba tanto. El pelinegro acaricio la desnudes de su espalda, mientras llevaba la otra a su cadera recorriéndola con la yema de sus dedos, perdiéndose en el interior del atrevido escote. Harry percibió de inmediato como el cuerpo de ella reaccionaba a sus caricias al descubrir el calor y la humedad de su intimidad. Ginny se encontraba perdida entre todas las sensaciones que tenía con él acariciándola de esa forma gimiendo mientras lo besaba. El pelinegro estaba extasiado, sintiéndose al borde de la locura y sentirla vibrar de esa forma en sus brazos incrementaba aun más sus ansias por poseerla.

- Harry…. Te amo… te deseo. –La pelirroja paso lentamente sus manos por su cuello hasta desatarle la elaborada corbata, soltando a su paso los primeros botones de su camisa, acerco sus labios hasta apoyarlos en él mordisqueándolo dulcemente, Harry se encontraba envuelto en una nube de deseo y placer, su novia lo estaba volviendo loco verdaderamente - ¿Ron sigue en la habitación?

- ¿Ron?- ¿Cómo le venia con Ron en ese momento? Ella así y el así ¿y le salía con Ron? Al diablo Ron. - No… ¿Por qué?

- Es que...me gustaría…que me….enseñaras…tu nueva…escoba…ahora-Harry abrió los ojos y se sorprendió al comprender de pronto lo que le estaba proponiendo No era una broma… ¿o sí? No podía ser tan malvada para jugar con él y sus ansias de esa manera... ¿o sí? Ginny sonrió de forma coqueta, viendo su vacilación lo tomo de la mano y se encamino rumbo a la habitación de los chicos perdiéndose con el hombre que amaba sin ninguna intención de ser puntual. "Total" pensó Harry mientras se dejaba guiar "Ya me perdí cinco ceremonias de selección" y cerro la puerta tras el mientras una nerviosa Hermione salía de la habitación de las chicas.

Draco la esperaba al pie de la gran escalinata. Su postura altiva y segura no reflejaba en absoluto su interior, el cual se encontraba impaciente y nervioso, las manos le sudaban y sin embargo su semblante no daba muestras de ello. Sabia que ese era el día decisivo y todo dependía de la forma en que manejara las cosas.

- ¿Qué? ¿Te dejaron plantado amigo? –pregunto mordazmente un chico moreno palmeándole la espalda. Draco se limito a lanzarle una mirada acerada que de poder le hubiera destrozado completamente.

- Lárgate Zabini- le espeto irritado, Blaise siempre se había distinguido por su imprudencia y realmente no estaba de humor.

- ¡Uy! Que genio…ya cásate – Draco forzó una sonrisa lo suficientemente falsa para que su compañero la percibiera y entendiera la indirecta, pero no pareció dar resultado, en lugar de eso había soltado una carcajada que fue cortada de repente al contemplar a la hermosa figura femenina que se presentaba frente a el. – Mira ahí viene por quien llorabas…- señalo con un cabeceo hacia las escaleras- ¡vaya! ¿Quién lo diría? Tu vieja esta buenísima…– Draco volteo rápidamente hacia donde su amigo señalaba y lo que vio lo dejo sin habla.

Hermione bajaba por la gran escalinata en forma lenta debido a los grandes tacones que no estaba acostumbrada a llevar. Su pelo recogido a los costados por dos hermosas peinetas dejándolo suelto en la parte de atrás la hacían ver realmente hermosa. Llevaba un fastuoso vestido de tul de seda semi transparente (que insinuaba mas de lo que en realidad mostraba) con delgadas tiritas de pequeñas piedras sobre los hombros, con un escote de corte imperio marcado por un fajín drapeado por debajo del busto realzándolo visiblemente, tenia aplicaciones de cristales en toda la amplia falda que al moverse brillaban como pequeñas estrellas y una sensual abertura que dejaba ver la torneada pierna de su propietaria. El tipo de tela con que el vestido estaba confeccionado remarcaba el bien formado cuerpo de la castaña dando la ilusión que con cada movimiento pareciese que flotara. Draco no daba crédito a lo que veía, ¿de verdad esa era su novia?, parecía un ángel (bastante sexy sí, pero al fin de cuentas un ángel) inmediatamente varias miradas se dirigieron hacia ella, causando de forma inminente la molestia del rubio. ¡¿Qué carajos estaban viendo?! ¡Por que demonios no se ocupaban de sus asuntos y la dejaban en paz! Hermione inocente de las penetrantes miradas que su novio repartía entre sus admiradores, llegó donde Draco con una amplia sonrisa que iluminaba su rostro.

- Hola…te ves muy guapo- comento la castaña dándole un tímido beso en los labios.

- ¡Vaya Granger!...fiu, fiu…te vez…muy bien- Blaise la devoraba con la vista de una forma por demás lasciva que a Draco no le paso desapercibida -Me concederás una pieza ¿cierto?

- Lárgate Zabini si no quieres que lo que te conceda yo sea un puñetazo en tu cara…HERMIONE ES MIA… ¿lo entiendes? o quieres que te lo explique – Draco sintió de pronto unas tremendas ganas de golpear a alguien y Blaise era el más cercano

- De plano hoy estas insoportable…- El rubio miro furioso al moreno –tienes razón, mejor me voy antes de que me muerdas….luego nos vemos "Ricura"- Zbini le guiño un ojo a la castaña mientras le sonreía de forma coqueta y luego se dirigió hacia su amigo-…Adiós "Come solo" –El rubio se abalanzo hacia Blaise lo que Hermione impidió sujetándolo por el brazo.

- Draco, cálmate… ¿Por qué te pones así?- le reclamo su novia

- ¡¿POR QUÉ?!... ¡¿CÓMO SE TE OCURRE VESTIRTE ASÍ?!

- ¿No te gusta como me veo? – pregunto recelosa, muy a su pesar esperaba ese tipo de reacción

- ¡Por supuesto! Te ves preciosa y totalmente irresistible. Pero me purga que esta bola de depravados no te quiten los ojos de encima, ya ves lo que te dijo el imbesil de Zabini. Deberías subir y ponerte algo mas…decente – Hermione iba a replicar cuando sintió un fuerte abrazo en su espalda originando que el rubio saltase inmediatamente tratando de impedirlo.

- Felicidades mi amor – se trataba de George Granger, su padre- estoy muy orgulloso de ti- la castaña se dio vuelta para poder abrazarlo

- ¡PAPÁ!, gracias…. Me da mucho gusto verte y ¿mamá?

- Aquí estoy linda – Jean Granger también había llegado a la graduación de su única hija- te ves hermosa…te haz convertido en una bellísima mujer ¿no es así George?

- Por supuesto que si, se ve soberbia pero para mi nunca dejara de ser MI niña – La castaña se sonrojo ante el comentario de su padre mientras que Draco lo oía con desagrado, ¿"Su niña"? ja y doble ja sueñas vegete, hace mucho que Hermione dejo de ser una niña…si lo sabré yo además de que la situación era por demás incomoda ya que no era tomado en cuenta por lo que muy sutilmente apretó el brazo de su novia quien al percatarse de su de su pequeño olvido se volvió hacia el y le sonrió.

- Papá, mamá…quiero presentarles a….mi novio. -El rubio se tomo la mano de Jean con exquisita galantería

-Draco Malfoy a sus pies, señora- después se dirigió hacia el padre de su novia dándole un fuerte apretón de manos – señor, es un placer

-Vaya, debo aceptar que cuando Hermione menciono que eras deportista te imagine de una forma totalmente diferente, realmente no pareces Búlgaro- Hermione tocio tratando de desviar la atención mientras su madre lo jalaba por el brazo murmurando algo sobre Víctor. Las venas de Draco comenzaron a sobresalir por su sien mientras sus puños se crispaban bajo las mangas de su túnica en un intento por contener el instinto asesino

-Qué ¿el no es el Búlgaro?- expreso alarmado su suegro con una inocencia tal que no sabia si era honesta o con toda la intención de hacerlo rabiar calma Draco- se decía mentalmente- no sonreiría tanto si supiera todo lo que tengo planeado hacerle a su hija- sonrió de lado de aquella forma donde reflejaba seguridad y astucia si ella me lo permitiera… claro pensó muy a su pesar.

-No hay problema- concedió amablemente- suelen confundirme todo el tiempo- soltó con sarcasmo, como si se pareciera a ese troglodita sin cerebro- mi nombre es Draco Malfoy- Malfoy, ¿escucho bien? M A L F O Y ¿Sabe con quien esta tratando a caso? Pero por supuesto que no, como iba a saberlo siendo un simple e insignificante muggle, en otros tiempos ya estaría bajo tierra en estos momentos solo por mirarme con esa insolencia, agradezca que he cambiado.

-¿Malfoy?... Me suena… Cariño ¿no era ese el apellido de aquel chico imbecil que le hacia la vida imposible a nuestra niña?- Draco abrió los ojos ante la sorpresa ¿quien iba a decirlo? después de todo, si sabía con quien estaba tratando.

-Este, mejor nos vamos ya- interrumpió Hermione antes de que se ventilaran mas cosas bochornosas que pudieran perjudicar a ambos bando. Tomo a su novio por el brazo sintiendo sus músculos contraídos por la furia, Draco sonrió de forma tan falsa que le causo escalofrió y se encaminaron rumbo a la graduación.

El gran comedor estaba decorado de forma exquisita, los banderines de las cuatro casas se destacaban alrededor entremezclándose sin hacer diferencias, las largas mesas habían sido retiradas colocándose en su lugar pequeñas mesas redondas donde los invitados se fueron sentando mientras que los graduados fueron tomando su lugar en unas bancas al centro del salón. El techo había sido hechizado de forma que se reflejara el cielo estrellado surcado por una lluvia de cometas y la tenue iluminación otorgaba al ambiente confidencialidad y calidez.

Fue una ceremonia sencilla pero emotiva, donde se rememoró la incesante labor del antiguo director, se hizo una mención especial a Harry por su triunfo contra… (Ya les dije) así como también a Ron, Hermione, Ginny, Luna, y Neville por su activa participación y de igual forma se recordó a los alumnos caídos en batalla Después la profesora McGonagall dijo un pequeño discurso donde los instaba a jamás darse por vencidos y luchar por el logro de sus sueños. Se sentía muy orgullosa de que sus niños se hubieran hecho hombres y mujeres de provecho y no pudo evitar que la voz se quebraba en su garganta al tratar de controlar las lagrimas, quien realmente no había podido hacerlo era Hagrid quien no paraba de sorber la nariz detrás de su pañuelo de lunares.

Se nombro a los alumnos evocando la vieja lista con la que fueron seleccionados a su llegada a Hogwarts para pasar al frente a recoger sus diplomas, poniendo énfasis en la mención de sus principales logros durante su estancia en el antiguo colegio. Por supuesto Hermione fue la más victoreada por sus compañeros desde las bancas, muchos de ellos habían logrado graduarse gracias a su ayuda. Incluso pudo escuchar a Ron chiflando mientras la profesora McGonagall le regalaba una última mirada represiva.

- Es un Honor entregar este año el premio "Alumno Destacado" por obtener excelente en todos sus Éxtasis a la señorita Hermione Jean Granger; quien se gradúa con una beca completa para estudiar la carrera de Relaciones Internacionales en el Instituto de Economía y Política Mágica de San Francisco California –Todos los presentes aplaudieron estruendosamente. Sabían perfectamente que era muy difícil ingresar en ese instituto y que Hermione gracias a su esfuerzo se había ganado ese derecho a pulso, por lo que sus padres y amigos estaban realmente orgullosos, mientras que Draco sentía como se le hundía el piso y una angustia oprimía su corazón ¿se iba? A pesar de todo ¿se… iba?...NO eso no……no lo iba a PERMITIR.

Hermione bajo del estrado nerviosa. Con la llegada de sus padres no había tenido tiempo de hablar con Draco por lo que evito encontrarse con esa mirada fría que estaba segura, el rubio tenia estampada en su rostro. ¿Que iba hacer ahora?...

- Draco…yo…-

- Después hablamos – contesto en forma cortante. Hermione se sintió estremecer ante su actitud

- Es que….

- Te dije que después hablamos…- la corto sin agregar nada. Tomo su mano fuertemente casi al grado de estrangularla y permaneció con la mirada fija al frente.

Una vez concluida la ceremonia, los bancos desaparecieron y los alumnos pasaron a compartir las mesas con sus familiares y amigos.

-Draco…- lo intento nuevamente

- Ahora no, tengo que hablar con mis padres….- se alejo dejándola con una desolación que se le expandía por el ama. ¿Por que no se lo dijo antes? ¿Por que tuvo que enterarse así? Ella lo conocía…parecería que estaba tranquilo pero esa mirada no la podía engañar…sabia perfectamente que dentro del chico se desataba un huracán y era su culpa.

Draco no volvió a acercársele en toda la noche, evitaba su mirada y eso la hacia sentirse tremendamente infeliz. Sus amigos trataron de animarla al percatarse del desplante del huron pero no pudieron. La castaña hacia esfuerzos sobre humanos por no salir corriendo a llorar. Tenia que ser fuerte, sus padres no debían percatarse que la actitud de aquel joven le estaba destrozando el corazón.

Cuando la cena término y comenzó el baile. Todos sus amigos se fuero a bailar con sus respectivas parejas dejándola sola en la mesa que compartía con sus padres. Quería que todo terminara ya pero si le pedía que se fueran seria muy sospechoso para ellos su actitud. Les había dicho que cada alumno debía compartir mesa con sus familiares y era por ello que Draco no se había acercado. Pero ahora con todas las parejas dirigiéndose a la pista de baile ¿que pretexto les iba a dar?

Draco se levanto de su asiento con el aire aristocrático que le caracterizaba. Hermione sintió una punzada en el corazón pensando que se iría sin que ella le pudiera explicar. Cada vez era mas difícil controlar el torrente de lagrimas que pugnaba por salir, por lo que solo atino a levantarse pretextando ira la baño y se dirigió hacia la salida. No lo vio que se acercaba por eso sintió que una corriente de electricidad la invadía cuando su mano intercepto la suya y su aroma envolvió sus sentidos.

-Vamos a bailar – La atrajo sin esperar una respuesta dirigiéndose al centro de la pista. Malfoy no perdió tiempo, velozmente tomó a Hermione entre sus brazos estrechándola fuertemente contra su pecho. La castaña podía sentir la rabia que emanaba de su novio, tan perceptible era a pesar de que sus movimientos eran sutiles y elegantes, había una ira inmensa contenida en la forma en que la sostenía. Hermione sólo se limitó a esconder su rostro en el pecho del rubio. Las lágrimas toda la noche dominadas, escaparon de sus ojos sin que hiciera el mínimo esfuerzo por retenerlas.

- ¿Pensabas decírmelo algún día?- soltó de repente, su voz sonó seria y fría por lo que no obtuvo respuesta alguna, Hermione se sentía culpable y no sabia que podría contestar para no agravara mas la situación – Te estoy hablando - Cansado del silencio de la joven, el rubio levantó su rostro clavándole sus ojos acerados - ¿No te he dicho acaso que te quiero?- Hermione sintió que el cuerpo de Draco temblaba ligeramente, sabia lo que le costaba abrir sus sentimientos hacia ella y si lo hacia en ese momento solo podría significar que lo había lastimado hondamente- ¡Maldición Cosa! ¿Cuándo vas a confiar en mí? Yo soy la persona que te quiere, la que haría cualquier cosa por ti. Te quiero tanto que me duele en el alma.- La castaña solo la miraba a los ojos como una niña siendo reprendida al ser descubierta en una grave travesura. Ven, salgamos de aquí….necesito decirte algo – y sin esperar respuesta la tomo de la mano y se encaminó con ella a la salida. Es hora de tomar al toro por los cuerno Hermione… no te queda de otra y que Merlín te ayude pensó la castaña.

Llegaron a aquel lugar que fuera el testigo mudo del entrañable amor que se tenían. La noche era perfecta, el cielo se encontraba totalmente claro permitiendo ver la luna llena en toda su magnitud adornada de pequeñas estrellas que parecían danzar a su alrededor iluminando el firmamento. No habían cruzado palabra en todo el camino. Draco se recargo de espaldas a ese árbol donde sus nombres se entrelazaban y la atrajo a su cuerpo abrazándola nuevamente. Allí la tenia, cerca de él, perfecta, hermosa, apenada, pero con la frente en alto, mirándolo de aquella manera llena de amor y de ternura. Sus labios pedían a gritos ser besados. Draco se acerco lo suficiente para que sus narices rozaran por un breve instante. Hermione cerro los ojos titubeante colocando sus manos sobre su pecho, la tomo por la cintura y fundió sus labios con los de él en un beso dulce y apasionado. No existía nada más fuerte que ese amor que ambos compartían sintiéndose unidos y completos. Draco se separo de ella viéndola fijamente a los ojos

-Hermione, no quiero perderte…no quiero que me dejes…eres la mujer que quiero…. Lo que trato de decirte es que…..quiero hacerte comprender que…. Tú me entiende ¿cierto? Porque tú eres la única que puede – La castaña lo veía desconcertada. La mascara de indiferencia se había fracturado y caído a sus pies, en su lugar se posaba el reflejo de la inseguridad, de la angustia, incluso de la desesperación.

- ¿Qué estas tratando de decirme? – El rubio la soltó y caminó nervioso alrededor pasando una mano por su cabello como solía hacerlo cuando estaba nervioso.

- Lo que quiero es que…- Draco se volvió y la sujeto firmemente entre sus brazos, necesitaba fuerza y solo ella se la otorgaba. La miro de manera decidida – Cuando la profesora menciono que te irías un profundo sentimiento de amargura y desamparo se apodero de mí. …….Sabes perfectamente que hasta ayer lo único que me importaba era el sexo, así que me dediqué a explotarlo, buscando más y más placer en él, el clímax, físico era muy similar a una pequeña muerte, algo poderoso y enajenante pero efímero y corto. Después de experimentarlo, el encanto desaparece y sólo quedan dos cuerpos. Siempre fui considerado un experto en amores y sin embargo no conocía el amor. Siempre me burle de ese sentimiento "ciego" y sin sentido calificándolo como algo pueril, idealista y bobo que sólo los niños pueden inventar, pero y a no quiero burlarme, ya no puedo hacerlo, ¿me entiendes ?... El amor debe ser algo muy serio y yo siempre jugué al enamorado…pero entonces apareciste tú… -El rostro de la castaña se encontraba abstraído, lo observaba con la boca ligeramente abierta y después de unos segundos agachó la cabeza sin saber qué decir. Era la primera vez que lo escuchaba decir algo así y no sabia como reaccionar, por lo que se soltó de sus brazos y camino frente al lago perdiendo su vista en sus apacibles aguas, sintiendo como con cada palabra su corazón y su alma se estremecían. Draco camino junto a ella y la abrazo por la espalda hablándole muy cerca del oído -Solo a tu lado he conocido lo que es ser feliz realmente. Con tu amor, tu ternura, tu comprensión, tu cariño tu… todo...-Hermione se giro tratando de hablar pero el se lo impidió poniendo un dedo en sus labios-No...No hables...lo que intento decirte es que te quiero para siempre… Que estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ti… El amor es o no es, ¿recuerdas?

- Draco yo creo que…

-Hermione Jane Granger- la interrumpió- …deseo que seas mi esposa… te quiero a mi lado todos los días del resto de mi vida…- Hermione enmudeció. Su reacción fue de asombro, de incredulidad. ¿Había dicho lo que creyó escuchar?

- Esto es algo muy delicado, tienes que estar seguro de lo que me estas pidiendo…

- Nunca he estado mas seguro en toda mi vida ¿Qué dices?

- No se… Esto me ha tomado por sorpresa….creo que necesito pensarlo

-No hay nada que pensar…me amas ¿cierto?

-No se trata de eso, por supuesto que te amo, es solo que…

- ¿Qué? tú me dijiste que te casarías conmigo si te lo pedía

-Y no me retracto, Draco… Sólo que…

- ¿Qué? ¿Tienes miedo? Yo también lo tenía, lo confieso….miedo a todo lo que el matrimonio representa. Pero se que tú eres la persona correcta- La castaña lo miraba incrédula, lo conocía perfectamente y todo aquello no concordaba con él- Por las noches visualizo el día en que llegaré al altar tomado de tu mano…de quien ha de ser mi compañera para siempre y cuando eso ocurra ten la seguridad que me uniré a ti entregándote totalmente lo que siento y lo que soy. Nunca entendí esto, e incluso me mofaba de los que pensaban así, pero ahora creo que casarse es entregarse públicamente, sin reservas. Se que no soy la mejor opción para ti, que estoy lleno de defectos, pero quiero todo de ti…. TODO. Soy egoísta y soy imperfecto pero te quiero en mi vida Hermione…te quiero para siempre en ella.

Hermione no supo que contestar, aquello realmente la desconcertaba de sobremanera, la estremecía y la emocionaba por igual. Sin poderlo contener comenzó a llorar desconcertando a Draco, no imaginaba que fuera de esa manera, de hecho en su mente se proyectaba esa escena de forma totalmente opuesta, ¿en que había fallado entonces? Estaba a punto de disculparse por su salvaje forma de pedírselo cuando Hermione sonrió y se echo a sus brazos besándolo apasionadamente. Draco se paralizo al sentir a su novia tomar el control de sus labios de forma amorosa y apasionada por igual, aquello era lo mas dulce que hubiese probado en su vida y quería seguir probándolo eternamente.

-¿Eso quiere decir que si?- pregunto sonriendo cuando su novia le permitió tomar aire, ella se limito a mirarlo ilusionada a los ojos con un brillo impresionante en los propios que opacaría hasta el lucero mas resplandeciente. Lo acerco a su boca regalándole pequeños mordiscos a su labio inferior mientras masajeaba su nuca de forma sensual.

-¿Tu que crees?- Draco se sintió lleno de euforia y con la sonrisa mas sincera dibujada en su rostro, tomo a su novia por la cintura y la alzo dándole vueltas

-¡Draco bájame!

-¿Cuándo regresan tus papas del "compreso"? —le preguntó.

-¿Compreso? Querrás decir congreso, el próximo domingo ¿por que?

- Dile a tu papá que procure llegar puntual. El domingo a las siete de la noche estaremos esperándote en tu casa.

- ¿Estaremos?

- Sí. Mis padres y yo… para pedir tu mano…