VII. LECCIONES
-.-.-.-. Años antes
Draco se hallaba en una de las múltiples reuniones a las que la familia solía ser invitado. En aquella ocasión, la celebración se hacia en honor al cumpleaños de la hija menor de los Greengas, con la que irremediablemente él tendría que matrimoniarse llegado el día. Draco suponía que ya que sus padres habían controlado todo desde su nacimiento, comenzando por su ropa hasta las golosinas que tendría que comer, no le quedaba mas remedio que hacerse a la idea de que su futura esposa no seria la excepción. Sin embargo, si había algo que no podrían controlar, esas eran sus famosas conquistas con las cuales planeaba darse gusto hasta que la inevitable carga le cayera encima, y tal vez, incluso continuaría haciéndolo después.
Zabini se encontraba en la pista de baile, muy bien acompañado de una chica. Su nombre era Geminny Portokalos y desde el primer día en que su amigo se la presentara no pudo evitar sentir que le recordaba a alguien, aunque todavía no podía identificar a quien, como si la conocía de otro lado y aquello le causaba una extraña desazón que lo incomodaba bastante. Pero aun así, esa bella mujer se había convertido en su obsesión y en la protagonista de sus fantasías.
Flashback
Draco se encontraba en uno de los mejores restaurantes de la zona de Londres Mágico con la intención de reunirse con Blaise Zabini. Habían quedado en cenar juntos y aprovechar para que su amigo le presentara a Geminny, la joven de la que se encontraba supuestamente tan enamorado. Draco definitivamente dudaba que eso fuera cierto ya que Blaise jamás había durado más de un mes con la misma chica y que inesperadamente, de buenas a primeras, le anunciara que ya hasta tenia planes de boda era totalmente irrisorio, amenos que la tal Geminny fuera una soberana lagartona que se estuviera aprovechando de los sinceros sentimientos de su mejor amigo usando algún tipo de poción para tenerlo tan atarugado. Pero si la susodicha lo estaba haciendo, él se encargaría de descubrirla, no por nada era el mejor alumno en pociones. Llevaba más de un cuarto de hora esperando, pero conociendo de sobra la típica impuntualidad de Zabini se había adelantando pidiendo una botella del mejor vino de la casa para hacer más placentera su espera.
Blaise Zabini llego a su mesa escoltado por el jefe de meseros en compañía de una hermosa joven muy diferente a lo que Draco esperaba. Geminny no era muy alta, tenia el pelo ondulado en un tono castaño, de facciones finas y su piel canela hacía que sus ojos color mar resaltasen mas. La joven era poseedora de un cuerpo por de demás agradable, por no decir apetecible; de cintura estrecha, lo que hacia resaltar la redondez de sus caderas y unas piernas largas y torneadas que podían percibirse gracias al ajustado pantalón que la chica vestía. Pero lo que más llamo la atención del rubio eran esas facciones angelicales que parecían no concordar con tan tremendo "mujerón".
- ¡Que onda amigo! ¿Nos tardamos mucho? – dijo el moreno extendiéndole la mano a Draco
- Lo de siempre, pero ya no es raro en ti- El rubio dejo la copa en la mesa para saludar formalmente a su amigo y su bella acompañante como era su costumbre.
- En eso tienes razón. Mira quiero presentarte al amor de mi vida – Blaise rodeo la pequeña cintura de su novia sintiéndose orgulloso de ser el dueño del amor de aquella joven.
- Geminny Portokalos Rizpah, mucho gusto- La joven le extendió la mano al rubio totalmente abochornada por las palabras de su novio.
- Draco Malfoy y… el gusto es mío- se inclino caballerosamente besando delicadamente la mano de la joven, provocando que sus mejillas se encendieran aun mas, gesto que no paso inadvertido para él. – No eres de Londres ¿cierto? No había escuchado tu apellido dentro de nuestro círculo…o será que eres….
- ¡Por supuesto que no! – Soltó molesto el moreno – Gemy proviene de una de las familias de sangre pura mas respetadas de Grecia por si no lo sabes, así que te pido que no le faltes al respeto.
- Ya amor, cálmate…
- Lo siento hombre, pero no es para que te alteres de esa manera…Geminny te pido mil disculpas si mi atrevido comentario te ofendió de algún modo, no fue mi intención.
- No se preocupe señor Malfoy, es muy común que piensen eso de mi, por que como dice…no pertenezco a su circulo social.
- Draco….llámame Draco, por favor.- el rubio sonrió de forma seductora clavando su mirada en esos hermosos ojos que tanto habían llamado su atención, haciendo que la joven nuevamente se perturbara- Pero bien, que les parece si olvidamos este pequeño incidente y brindemos por el gusto de conocer a tan bella mujer….y por la felicidad de mi mejor amigo… por supuesto.
Durante la cena, Draco nunca dejo de admirar la tremenda belleza de Geminny, además de esa extraña candidez que la hacia ser mas sensual. A la par de tener una plática muy amena, pues como se pudo percatar, la joven era muy culta y preparada, una cualidad poco común entre las chicas de su círculo social. Ahora entendía por que Blaise se encontraba tan trastornado con tan apetecible joya.
Y quizá esto era lo mas interesante, que la joven Portokalos fuera de cierta manera prohibida para él solo incrementaba aun mas su deseo por ella, deseo que crecía con mas fuerza a cada instante confabulando planes para poder disfrutarla a como diera lugar. Siempre que eso ocurría no le importaba nada que no fuera satisfacerse. Jamás se preocupo por alguna de sus victimas ¿Por qué lo había de hacer ahora? Aun cuando esa victima fuera la novia de su mejor amigo.
Después de varias botellas de vino Draco considero que era mejor seguir con la velada en su departamento de Londres. Se encontraba algo tomado y en esas circunstancias el deseo por esa joven se estaba convirtiendo en una extraña obsesión. Blaise acepto la invitación, después de pasar a dejar a Geminny a su casa obviamente, ya que la joven era hija de familia y su padre era muy estricto con las reglas y los horarios. A Draco aquello no le agrado nada, pero no tuvo más remedio que aceptar y se dirigieron a la casa de la familia Portokalos Rizpah.
Estaba decidido, esa mujer seria suya a como diera lugar, y como el excelente cazador que era rondo los lugares frecuentados por la chica haciéndose el aparecido en contables ocasiones. Muchas veces se ofreció a acompañarla a sus clases o a su casa, cosa que ella siempre rechazo
Fin de Flashback
Y verla bailar con esa elegancia y esa extraña sensualidad solo hacía que su excitación se incrementara. Realmente le importaba un comino que fuese la novia de Zabini y que este fuera su mejor amigo, cuantas mujeres no le había arrebatado el moreno y cuantas mas no le había robado él, era un juego que tenían cuyas reglas, aunque implícitas, ambos conocían a la perfección, así que ¿Por qué esta vez tendría que ser diferente? Geminny le gustaba, le hacia arder la sangre y la deseaba de manera casi desesperada. Cada que la veía, cada que estaba cerca, el cerebro de Draco se concentraba un noventa y cinco por ciento en sexo, el otro cinco, en como conseguirlo.
Estaba asqueado de la fiesta, un montón de escuinclas sintiéndose mayores mirándolo con ilusión. Hacia años que las había dejado de lado, él necesitaba mas, él necesitaba una mujer de verdad, una mujer como Geminny que con ese vestido de seda azul turquesa que se acoplaba ala perfecciona a cada curva de su cuerpo, ciñendo su cintura emulando a la de una avispa y que mostraba recatadamente sus bien formados senos hacia vibrar cada fibra de su virilidad hasta enloquecerlo. Decidió abandonar el lugar, en definitiva aquello era nauseabundo y estaba comenzando a irritarlo. Se decidió a vagabundear por las calles de Londres sin rumbo fijo. Ni siquiera pasaba de la una de la mañana así que no estaba dispuesto a ir y encerrarse a su apartamento como un niño bien portado. Entro en el Bar más cercano y pidió una copa de vino el cual bebió de un solo trago. Estaba por tomar la segunda cuando la puerta se abrió dejando entrar a una joven bañada en llanto pidiendo le prestaran la red flu, se trataba de Geminny
Era extranjera, lo que significaba que no tendría permiso para aparecerse en Londres. Draco se acerco a ella sigiloso como un felino cazando a la mitad de la noche, sus pasos silenciosos le permitieron llegar hasta ella sin ser detectado logrando con esto escucharla insultando en medio de su desesperación. Aporreaba el jarrón donde se guardaban los polvos y hundía compulsivamente su delicada mano tratando de llegar hasta los últimos residuos… pero nada.
-¿Sucede algo?- le pregunto Draco tocando suavemente su hombro desnudo asustando tanto a la chica que dio un brinco soltando el jarrón, el cual cayo partiéndose en pedazos sobre unos de los pies del chico obligándolo a perder su postura elegante y seductora para cojear.
-¡Draco!- exclamo la chica llevándose ambas manos a la boca para reprimir el grito- lo siento muchísimo, me asustaste.
-Ya me di cuenta- le contesto sobándose el dolorido pie- ¿Qué sucede?- la cuestiono al ver reflejado en la chica un cúmulo de sentimientos que iban desde el dolor, la desolación, hasta la rabia y como estos, al ser tan intensos, se habían aglomerado en su pecho y habían taponado su corazón haciéndola llorar.
-¡Ay Draco!- soltó un quejido arrojándose a sus brazos y aferrándose a su cuello con desesperación. Draco la sintió convulsionarse a causa del llanto que regresaba, derramándose el mar que se encontraba dentro de sus ojos… (¿Azules? Ignoro que color tiene el mar, cuando hay tormenta es gris creo, aunque ya esta muy contaminado, entonces creo yo seria como chocolatazo…pónganle el color que mas les guste).
-¿Pasa algo?- se aventuro a preguntar. Realmente no sabía como reaccionar, él no sabía lo que era el consuelo ni las palabras tranquilizantes, su experiencia le dictaban que provocaba más reacción un golpe bien dado que sumirse en una cadena de autocompasión sin fin, pero este no era el caso. Sentía la tibieza de la chica junto a su pecho y la humedad en su hombro, llevo delicadamente sus manos hasta la cintura de Geminny acariciándola con los pulgares cadenciosamente. ¡Demonios! Como la deseaba, y como si su cuerpo estuviera de acuerdo, comenzó a responder inevitablemente.
-¡Es un desgraciado, un infeliz, un maldito idiota!- decía entre hipidos
-¿De quien hablas?- pregunto inocentemente. Sabia muy bien de quien se trataba, esa descripción pertenecía indudablemente a Zabini, la cual lo describía a la perfección, pero estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por mantenerse racional y no arrojarse sobre ella como un perro tras la carne.
-Lo vi, estaba con otra….
-¿O… otra?- trago saliva e intento poner su cuerpo de lado para evitar que ella siguiera restregándose cerca de cierta parte de su anatomía que comenzaba a tener el control.
-Es un miserable. Y yo le creí como una idiota…. soy una estúpida.
-Calma, debe ser un malentendido- No podía creerlo, ¡Él justificando a Zabini! definitivamente había dejado repensar.
-No lo es…lo vi besuqueándose con esa estupida rubia- se separo de él sorbiendo la nariz y limpiándose las lagrimas con el dorso de su mano. Tomo aire tratando de calmarse mientras su dulce mirada se transformaba en una de odio infinito hacia su novio- me voy a casa- sentencio decidida y salio del lugar rumbo a la calle.
-Espera ¿vas a irte sola? No sabes andar en Londres- la siguió él alcanzándola en la puerta.
-Intente ir por red flu pero no había polvos, y yo…- las lagrimas volvieron pese al intento que hacia por reprimirlas.
-A unas cuadras se encuentra mi departamento, si quieres viajar desde ahí, es peligroso que te encuentres en la calle a estas horas.
-Gracias- asintió la chica. Draco la atrajo fuertemente contra su pecho desconcertando a Geminny, para luego aparecerse en el interior de su departamento.
El Departamento de Draco era muy distinto a la sombría mansión en que solía habitar con sus padres. Espacioso, elegante y extrañamente decorado de forma muy moderna, semejante al de una estrella de cine. La invito a ponerse cómoda mientras el iba en busca de los polvos (ignoraba donde los había dejado, en su vida había usado ese medio tan patético, pero alguna vez podría necesitarlo) mientras le ofreció a la chica una bebida para que se calmara, si su padre percibía el estado alterado en el que se encontraba tal vez podría traerle problemas.
-Tengo tanto coraje, no fue casualidad que esa idiota se arrojara a sus brazos en cuanto llegamos- hablaba la chica mientras aferraba su copa y bebía sin miramientos de ella. Draco la escuchaba desde las recamaras, había guardado muy bien aquel traste para evitar perderlo (en realidad se desespero porque no dejaba de caerse y causar una humareda provocándole tos, así que lo había arrojado por la ventana, pero con la calentura que en ese instante lo dominaba lo había olvidado, digo, ¿ustedes saben lo que es que la sangre abandone la cabeza para dirigirse a otras partes y no precisamente por causa de la gravedad?)- ¿Cómo no lo vi venir? Digo, el que media docena de chiquillas se le insinúen a tu novio en tu cara lo hace mas que obvio, y yo todavía de estupida sintiéndome orgullosa de tener a mi lado a un hombre como él…..y...¿sabes que es lo peord?...que yo esstoy enamorada dde ese idiota…aunque la idiota soyy yoo- insistía la chica a la vez que volvía a llenar su copa, su lengua se volvía pastosa y Draco a penas si podía entender lo que decía- erua obbbbbvio ¿no? Digo, sssi vasss por la calle y te haceeeeen ojitosh y y y ¿Qué te estaba diciendo? Ah si, te hacen ojitosh y te reclaman y te dan direcciones enn servilletas, él nunca dijo nada, ni una explicación, nada. ¡Ay! Aquí hace tannnta calor ¿te molessta si me quidto un poco de rrropa?
Draco salio como expelido por un resorte hasta la sala solo para ver como Geminny se quitaba el saco y los zapatos.
-Sigue- la pensó Draco en voz alta
-¿Qué?- pregunto confundida
-Que… que me sigas contando de Zabini- trago saliva mientras ella se echaba a llorar nuevamente de forma desconsolada. Draco se acerco para darle consuelo (o contra el suelo, según se diera la oportunidad) y la abrazo "amigablemente" acariciando su cabello.
-Tu eresh mi amigo, de veras, eresh como el herrmano que nunca quise dtener. Pero es que tdengo tandto coruaje que me dan ganas de… de… de… -¿ganas? Bueno no era la única, eso era seguro, pero ¿de que ganas estábamos hablando?- ganas de subírmele encima- si, sigue; pensaba Draco- de estrangularlo- continua, vamos por buen camino- de escupirle la cara- ¡ah! Sintió que se le bajaba… ejem la moral- tengo unas ganas de hacerlo sentir lo mismo que me hizo sentir, causarle el mismo dolor una y otra vez… tengo ganas de vengarme- Draco sonrió como el Grinch (O vean la película de mi pobre angelito, sabrán a lo que me refiero. Aunque si saben una mejor comparación, pues…cuéntenla, no sean feos)
-Mi especialidad son las venganzas- soltó Draco atrayéndola mas a su cuerpo.
-¿Enserio?- pregunto la chica sonriendo con una mezcla de inocencia y confabulación.
-¡Oh, si! No sabes el placer que me causa cuándo "me vengo"
0o0o0o0o0o0o
.-.-.-.-.-. Tiempo después
Era muy temprano cundo Hermione salio de su casa con rumbo a Wiltshire, en el sureste de Inglaterra donde se ubicaba la Mansión Malfoy, Draco no había podido pasar por ella ya que se encontraba en un viaje de negocios con su padre. Según le informó la reunión seria en el norte de Noruega por lo que estaría fuera más de una semana.
La mañana estaba fresca aun encontrándose en pleno verano, así que la chica se acomodo mejor su abrigo y se encamino por el sendero que llevaba a la gran casona. Después de la guerra, los Malfoy habían tenido que redoblar la seguridad del lugar, por lo que los hechizos anti-aparición eran muy fuertes, a menos claro, que se tratase de uno de los tres miembros de la familia, pero desgraciadamente Hermione aun no lo era, así que tuvo que caminar casi medio kilómetro para poder llegar por un sendero angosto flanqueado a la izquierda por setos pulcramente recortados y a la derecha por matorrales salvajes de corto crecimiento. Este sendero desembocaba en un amplio camino que llegaba directo a una impresionante reja de hierro forjado, la cual marcaba los límites de los terrenos de la mansión Malfoy.
En cuanto llego a la reja, las barras de hierro se retorcieron formando una cara espantosa que le indico con una voz retumbante y metálica que la estaban esperando, y se bario automáticamente cediéndole el paso. Hermione se adentro en los amplios terrenos siguiendo el camino recto de grava que la llevaba a la puerta de la mansión. La castaña veía de un lado a otro sorprendida por los hermosos y bien cuidados jardines invadidos por todo tipo de flores y paltas exóticas; había pequeños arbustos a los lados del sendero donde varios pavos reales rondaban y detrás de unos setos estaba situada una hermosa fuente. Pero lo que verdaderamente la impresiono fue la enorme casona que se alzaba majestuosa ante sus ojos. La gran puerta de roble gravada estaba elevada del suelo por unas amplias escaleras de piedra; la cual se abrió automáticamente en cuanto llego, siendo recibida por uno de los elfos al servicio de la familia.
- La ama la espera, sígame- se inclino hasta rozar su puntiaguda nariz con sus grandes pies
- Gracias…- contesto recelosa, aun le indignaba el trato que los magos le daban a los elfos, pero ya que iba a ser parte de esa familia y que indudablemente ésta no iba a dejar sus costumbres por mas que la hubieran aceptado, no le quedaba mas que ser tolerante.
Se encaminaron por el amplio vestíbulo pobremente iluminado y suntuosamente decorado, había numerosos retratos, que la castaña supuso, pertenecían a antiguos miembros de la familia. La mansión era oscura y tan lúgubre que hacían parecer a las casas de los Adams y los Monsters mucho más acogedoras y hogareñas. Cruzaron varias puertas hasta llegar a una pequeña terraza donde Narcisa Malfoy desayunaba apaciblemente.
- Bueno días- dijo la castaña a su futura suegra que se encontraba inmersa en la lectura de un libro mientras tomaba su té
- Buenos días, ¿ya desayunaste?- le pregunto cerrando el libro y dirigiéndole una mirada altiva- Tammy haz que le sirvan a la señorita
- Como el ama ordene
- No…gracias- se apresuro Hermione a detener a la elfina- yo ya tome algo antes de salir de casa
- Créeme querida que necesitaras de toda tu energía para lo que te espera, necesitas estar bien alimentada, así que siéntate y acompáñame, no me gusta comer sola- la castaña se sentó dudosa al lado de su futura suegra, sintiéndose muy incomoda con esa situación. Toda esa amabilidad se le hacia tan extraña que estaba en verdad recelosa, cosa que no paso desapercibida por Narcisa.
- Te sientes incomoda ¿no es así?- sus gestos eran inescrutables, pero con el solo hecho de levantar una de sus cejas, le comunico a Hermione lo que la evaluación de Narcisa había arrojado. Casi podía leer la mente de la Sra. Malfoy ¿Cómo era posible que una chica que se amedrentaba ante su presencia, pudo enfrentar al que no debe ser nombrado? ¿Cómo ella lucho incansablemente por aquellos a quien amaba? Y sin embargo, temblaba ante la mirada fría de la mujer que formaría parte de su vida… para siempre.
- La verdad es que si- contesto honestamente haciendo acopio de todo su valor, y de los tranquilizantes que había ingerido antes de llegar-no tengo muy gratos recuerdos de este lugar.
- Te entiendo perfectamente, a mí me pasa lo mismo…esa es una de las razones por las que decidí mudarnos al Chalet. Pero si quieres un consejo creo que deberías dejar todo eso atrás por que en unos días este será tu hogar y tendrás que acostumbrarte a vivir en ella- Tammy interrumpió saliendo escandalosamente a la terraza seguida por una charola - Tammy, toma la mano de Hermione – La elfina puso su callosa mano sobre la de la chica, Narcisa saco su varita y en un hechizo no verbal hizo que salieran varios hilos de luz enredándome entre las manos, para después fundirse entre sus respectivas pieles- desde hoy Tammy te pertenecerá, serás su nueva ama y ella te obedecerá y ayudara en todo lo que necesite ¿esta claro?
- Como ordene….el ama– La elfina se dirigió a Hermione haciendo una gran inclinación
- Yo...no…
- Tammy, retírate- la pequeña elfina no se movió ni un milímetro mirando intensamente a la castaña con sus enormes ojos- Creo que eres tu la que se lo debe ordenar, hazlo o no re ira
- Essste, bien…te puede ir Tammy….gracias
- Lo que la joven ama mande, Tammy esta para servir a la joven ama –Hermione se sonrojo ante este gesto sintiéndose aun mas incomoda. Para la castaña los elfos domésticos siempre le habían parecidos seres por demás explotados y el que ahora ella fuera propietaria de uno iba contra todos sus principios, por lo que se dirigió a Narcisa con la intención de rechazar tal regalo.
- Se lo que me dirás, gracias a mi hijo conozco perfectamente tus ideas acerca de la vida de los elfos domésticos. Si te puedo ser franca, a mi eso me parecen puras tonterías, los elfos están destinados para servir y nada más, será mejor que deseches todo esas chiquilladas, ahora serás una dama y no es propio que se te relacione con los elfos- este comentario enfureció a Hermione, quien estuvo a punto de reclamar pero advirtió cierto destello en las azules pupilas de su suegra que la paralizo……Aquello parecía mas bien…..añoranza…
Cuando Lucius fue aprendido después de lo del Ministerio y que Draco se fuera al colegio, la mansión Malfoy resulto ser demasiado grande y deprimente para Narcisa y de no ser por Gypsy, la madre de Tammy, hubiera enloquecido. Cuando todos le dieron la espalda, cuando todos la ignoraron, Gypsy estuvo ahí para consolarla, apoyarla y ayudarle a salir del estado depresivo en el que se encontraba. Gypsy no solo era su mucama, era su amiga (si eso era posible), su confidente y muy a su pesar le tomo un gran cariño hasta que la elfina murió, pero nunca se atrevió a confesárselo a nadie…..y no lo haría ahora.
-Es tradición que cuando la nueva señora Malfoy llega, su suegra, ósea yo, le ceda uno de sus elfos para su servicio y de todos con los que la familia cuenta Tammy me parece la mejor opción- continuo sin prestar atención a las facciones de Hermione, y a ese par de ojos castaños que la atravesaban como si hubiesen descubierto lo que guardaba bajo su mascara- Si no quieres que sea tu esclava- agrego de forma casual desviando la mirada- puedes tomarla como dama de compañía o asistente, te servirá, eso te lo puedo asegurar. Pero come, que se enfría tu desayuno y Madame Zephyr no tarda en llegar para comenzar tus clases.
- ¿Puedo hacerle una pregunta…?- se aventuro Hermione. Narcisa le sostuvo la mirada, como sopesando los posibles cuestionamientos que le dispararía su nuera y sobretodo si ella seria capaz de eludirlos.
- Dime…-contesto fríamente acomodándose altivamente en el asiento. Dejándole muy en claro que cualquier cosa que viniera de ella, nunca podría derrumbarla.
- ¿Por qué?...- fue la sencilla pregunta y Narcisa se desconcertó- me refiero a por que se esta tomando tantas molestias con migo….yo nunca le he caído bien y dudo mucho que piense que soy la mejor opción para Draco…- la dama dejo la taza que dirigía a sus labios y la miro fijamente sonriendo de lado de esa forma tan ambigua como solía hacerlo su hijo. La castaña sintió como si esos brillantes azules la atravesaran, pero estaba decidida a sostenerle la mirada, lo que indudablemente Narcisa admiro.
- Tienes razón…yo nunca quise para mi hijo a alguien como tu…- declaro despectivamente. Narcisa provenía de una de las familias más antiguas del reino mágico, los Black. Todos ellos fueron educados para perpetuar la pureza de sangre y rechazar a seres como Hermione Granger por considerarlos inferiores e indignos de tener el don de la magia, cosa que sin duda hizo, y que además le transmitió a su hijo simplemente porque que así debería ser, sin embargo a Draco, eso pareció no importarle.
La dama se levanto incomoda dirigiéndose hacia la cornisa que daba vista a los hermosos jardines. Perdió su vista en un punto indefinido sintiendo como todos esos recuerdos y ese dolor volvían a ella. Cuando Él regreso todo lo que ella amaba estuvo apunto de desaparecer, y paradójicamente gracias a Hermione Granger eso no sucedió… Aun no alcanzaba a comprender como es que una sangre sucia, una impura había tenido el valor defender a su hijo aun a costa de su propia vida. Cuando Bellatrix, su propia hermana, su misma sangre pura; había olvidado los principios y había lanzado ese hechizo en contra su mismísimo sobrino. Si no hubiese sido por ella… desde ese día Narcisa le estaba completamente agradecida, tal vez era algo que nadie pondría entender y menos Hermione porque aun no era madre, pero ya lo seria, y entonces respondería sola a su pregunta, porque ella no lo haría, su orgullo era algo que la acompañaría hasta la tumba.
-Mi hijo te ama- soltó simplemente- lo sé, tal vez siempre lo supe pero… él nunca había tenido ese brillo tan especial en sus ojos, ese que aparece cuando habla de ti, o cuando te tiene cerca. El día que nos anuncio que se casaría contigo te defendió enfrentándose a su padre como jamás lo había hecho… aun en contra de todos los principios y reglas familiares….- Hermione se sorprendió al escuchar tal declaración incrementando aun mas su curiosidad.
- Eso es otra cosa que tampoco entiendo….cuando estuvieron e mi casa, su marido hablo de esas reglas y mencionó que una de ellas era que el deber de un Malfoy es casarse con una sangre pura…luego entonces ¿Cómo es que podremos hacerlo si esta regla lo impide?
- Te voy a contar algo que muy poca gente conoce, salvo el círculo familiar por supuesto… hace muchos años, durante el reinado de Luís XIV para ser exactos. Como debes saberlo, los Malfoy provienen de Francia y en esa época su poderío económico estaba en declive a causa de las constantes guerras que el rey sostenía, estuvieron apunto de encontrarse en la miseria y como comprenderás eso un Malfoy no lo podía permitir….Resulta que Louka el heredero en turno, fue obligado a casarse con Anik Josselin de Médici sobrina del rey que aunque bruja, era una sangre sucia. La familia se reunió haciendo un concilio donde por decisión unánime admitieron ese matrimonio que traería nuevamente el poder no solo económico si no también político a los Malfoy, por que como comprenderás estar emparentados con la Casa Real les trajo muchos beneficios. Posteriormente nunca volvieron a cerrar esa cláusula por que no lo creyeron necesario y es gracias a ello que te puedes casar con Draco sin que las reglas o la familia lo impidan.
- ¿Eso quiere decir que cualquier cláusula de las normas familiares puede ser cambiada?
- Si…y no… veras…es necesario un concilio para que eso suceda…lo que quiero decir es que todos los miembros de la familia tiene que estar totalmente de acuerdo para que una norma sea modificada o anulada. Y con esto quiero decir que debe se su total decisión sin verse presionados o chantajeados por alguna causa de lo contrario, la norma no cambiará. No olvides que es un reglamento mágico y como tal opera, no es un simple libro en el que esta escrito un montón de palabras, en él esta redactado la historia de la familia y es precisamente eso lo que tienes que estudiar, así que date prisa por que hemos perdido mucho tiempo
- Claro….gracias- La castaña se dispuso a comer aunque su plato ya se había enfriado
- Y Hermione…
- Si, ¿dígame?
- Gracias…
- ¿Gracias por que?- pregunto desconcertada la chica, Narcisa la contemplo de una forma amable y casi maternal que no correspondía en lo absoluto con su fría postura.
-Por…todo… por…. Draco…
-Yo amo a Draco señora
- Lo sé niña… lo sé.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Madame Zephyr llego puntual a la cita, se trataba de una bruja muy bajita y delgada con muchas arrugas en el rostro y manos, a simple vista podría decirse que se trataba de una dulce ancianita, pero al verla detenidamente se podía notar la determinación en su mirada y la estrictez en su semblante. Y en verdad los era, Madame Zephyr era la encargada de adiestrar a las jóvenes brujas hijas de las mejores familias en reglas de etiqueta y protocolo para ser presentadas en sociedad como era la tradición. Se contaban terribles historias alrededor de la senil mujer, como que utilizaba las maldiciones imperdonables para castigar la falta de dedicación y compromiso, o que dejaba a las jóvenes tan traumadas que eran necesarias varias botellas de poción relajante para calmarlas. Lo cierto es que era requerida continuamente y su agenda siempre estaba saturada por que de que era la mejor, sencillamente lo era.
Lo primero que hizo en cuanto llego, fue ver a su nueva alumna, camino alrededor de ésta escrutando hasta el más pequeño detalle, señalando lo que era necesario cambiar para empezar. Critico su postura, su ropa, su pelo y hasta el color de su brillo labial.
Las clases eran en verdad extenuarte, esa mujer era peor que Snape y Mcgonagall juntos; exigiendo de la chica el ciento uno por ciento. Hermione llegaba puntual a su cita todos los días a las nueve de la mañana y terminaba a las ocho de la noche, teniendo permitido un descanso de media hora para comer. Según Madame Zephyr era muy poco el tiempo que tenían como para desperdiciarlo en tonterías.
Las primeras clases eran sobre modales, le enseño a caminar, sentarse, saludar, bailar, hablar por que "una dama nunca debe hablar mas fuerte que el murmullo que hacen las alas de una mariposa" según sus palabras, la hacia caminar sobre unos zapatos tan altos que los de una geisha eran casi de piso, después se centraban en la forma comer y tomar diferentes alimentos, la postura, la manera de comportarse en la mesa, como debe ponerse correctamente y la función de cada cubierto,
- La verdad es que esto de poner la mesa se me hace una tremenda tontería, yo no se para que tanta cosa si los chinos comen con unos palitos…
-Si estuviésemos en China, tu no estarías tan patona- la reprendió ante ese comentario golpeándola con la varita sobre el hombro, con algún hechizo no verbal sin duda, ya que Hermione sintió que era azotada con un pesado acero.
-¡Yo no estoy patona!- le reclamo indignada analizando sus pies. Jamás había prestado atención a ellos, pero en lo general sus pies le resultaban adecuados. Los comparo con los de la anciana y se dio cuenta de la gran diferencia, los de esta eran delgados y pequeños pero era de esperarse… ella venia en versión compacta.
-Las damas, se caracterizan por tener pies pequeños y delicados, ágiles como palomas, pero los tuyos mas bien parecen… pues… ni siquiera se como denominarlos. Es más que evidente que tus padres te dejaron crecer así nada más. Una dama, es como una bella flor que un jardinero cuida con esmero, se abona, se riega, se poda, se le da forma y si es necesario se usan varillas para evitar que se estropee. En cambio tu, eres como la hierba, como un matorral en una maseta del corredor, puesta ahí para llenar el espacio; regado y abonado, si, pero que llama mas la atención por lo exuberante que por su belleza en si. La gente compra flores no matorrales, nunca lo olvides.
-¿Exuberante?- cuestiono con sarcasmo
-Las damas, querida, son menudas, la belleza viene en frascos pequeños como los perfumes finos.
-También las muestras de laboratorio- soltó Hermione por lo bajo fingiendo un acceso de tos que no paso desapercibido por la anciana
-Es evidente que para ser una dama hay que nacer, a ti solo te vamos a disfrazar de una; jamás en mi vida, me había enfrentado a semejante cosa, es algo inaudito y escandaloso por si mismo. Si hubiese podido, me hubiese rehusado, esto va en contra de todo lo que creo. Si no fuera porque los Malfoy siempre han sido tan amables conmigo…
-Y no sabe cuanto se le agradece el esfuerzo y la dedicación que se esta tomando a pesar de todo- interrumpió Narcisa quien en ese instante hacia su entrada en la estancia, escoltada por un grupo de elfinas cargando charolas con entremeses.
-No me lo agradezcas Cissy, súmalo a mi cuenta de Gingotts- Hermione solo rodó los ojos exasperada por la senil mujer.
Después de la comida se dedicaba a estudiar la historia, costumbres y reglas de la familia por horas, supervisada siempre por Narcisa quien la auxiliaba siempre que la chica tenía alguna duda. Madame Zephyr se encontraba muy complacida con el aprovechamiento y dedicación de su alumna (claro que jamás manifestó en absoluto dicha aprobación) que haciendo gala de la pasión que tenia a la hora de aprender no dejaba pasar ni un detalle absorbiendo como esponja todas las indicaciones de la anciana.
Draco regreso de su viaje tres semanas después y verla en su casa fue como una brisa refrescante. La había extrañado demasiado por lo que se le abalanzo devorándola a besos y ella lo recibió con la misma pasión. Habían sido demasiados días sin tenerlo, sin probar sus labios y sentir como su aroma la envolvía embriagándola de él, mientras sus manos se recorrían mutuamente reconociéndose con el tacto y arrancándose suspiros atrevidos frente a Madame Zephyr, Narcisa y Lucius por supuesto.
-¡Es inconcebible!- exclamo la anciana- ¿Qué clase de comportamiento es ese? ¡Y frente a sus padres! ¡Pero si pareciera que se quieren comer!
-Por mí que se traguen- espeto Lucius satíricamente con una sonrisa de lado.
-Será mejor que pasemos al comedor a tomar un refrigerio, los dos deben de encontrarse hambrientos - se dirigió hacia su marido en busca de apoyo.
-No es más que obvio- contesto cruzándose de brazos y recargándose en la pared. De todas las perversiones que pasaban por su vida, el canibalismo era el que más le repugnaba, pero si lo libraba de una sangre sucia… que mas daba. Narcisa tocio fuertemente para llamar la atención de los dos jóvenes apasionados, sin conseguir mucho éxito, por lo que tuvo que interponerse entre ambos para separarlos.
-Bien- Narcisa acribillaba a su marido con la mirada mientras este observaba, divertido, como era atropellada por su hijo y su nuera en su intento por fusionarse a través de sus bocas.
-Es inútil Narcisa- soltó Madame Zephyr- estas épocas están al revés, ya nadie respeta. Yo recuerdo cuando eras niña. Tu madre ya te hubiera lanzado un par de maldiciones por menos que eso, los Black siempre fueron muy estrictas con las normas.
-Pero eso no evito que la "tía Meda" se fugara con un hijo de muggles ¿cierto?- Narcisa le lanzo una mirada fría, Lucius sabia que puntos tocar para hacerla rabiar- ahora que lo analizo… -continuo rascándose la barbilla mientras fingía meditar- todo viene de familia…..no cabe duda.
-¡Basta!- grito la jefa de familia y todos se giraron a observarla- ¡Ya! Lucius, cierra la boca. Hermione, te quiero en tres minutos en la biblioteca y Draco… tu ve y date una ducha.
-¿Qué?- protesto el rubio
-Ya me escuchaste, y que sea bien fría.
0o0o0o0o0o0o0o0o
¿Alguna vez han estado en un estado de nervios y ansiedad? ¿En el que sientes que tú estomago se comporta como la canción del chorrito? Ósea que "se hace grandote y se hace chiquito" ¿que ya no se pueden comer mas la uñas por que ya seria canibalismo?....Bueno pues mas o menos así se sentía nuestra querida Hermione…sentía que estaba apunto de darle ya no un sincope si no un séxtuple de los nervios y la ansiedad.
Y es que no era para menos, después de fletarse la reunioncita con sus suegros en la que tuvo casi toda la noche el alma en un hilo, las clasecitas con Doña Macabra y los peculiares comentarios de su querido suegro; ahora se dirigía en el auto de su padre a lo que ella creía seria su hecatombe académico… ya casi podía ver su epitafio….."AQUÍ YA HACE LA PERFECTA PERFECTA VICTIMA DE UNA PESIMA CALIFICACION EN SU EXAMEN DE ADMISION". Por que es ahí precisamente se dirigía en compañía de George Granger, al prestigioso Instituto de Estudios Superiores Mágicos de Londres. Durante sus clases de refinamiento una lechuza llego proveniente de Hogwarts con una misiva a nombre de Hermione Granger donde la Profesora Minerva Mcgonagall la citaba en su oficina con carácter de urgencia.
Por que, el que hubiera rechazado la beca en el extranjero para matrimoniarse, no significaba que hubiera dejado sus sueños profesionales que gracias a la ahora directora del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería Minerva McGonagall estaba a un "pelo de rana calva" de cumplir.
Se podría decir que la profesora McGonagall tenía "vara ancha" dentro de la comunidad mágica donde era altamente respetada y admirada. Y el ser la directora de Hogwarts la hacia acreedora de ciertas palancas que no dudo en utilizar a favor de su alumna favorita. Había hablado con Erwann Marchbanks (nieto de Griselda Marchbanks Jefa del Tribunal de Exámenes Mágicos y que practicara la evaluación de los Timos y los Éxtasis a nuestro chiquitines ¿si se acuerdan verdad? ¿No? Pues zorrillito nuevamente…vuelvan a buscar en Internet)
El chiste es que el susodicho Erwann Marchbanks es nada más y nada menos que el Rector del Colegio de Estudios Superiores Mágicos de Londres, por lo que nuestra profesora favorita le Pidió… (De favor claro, nada de exigencias ni presiones, aquí esto no se da ¿queda claro?) Que Hermione Granger fuera admitida dentro de la institución bajo su digno cargo (¿Por qué siempre dirán esta clases de burradas cuando se refieren a los directores?....no lo se…y no me voy a poner a filosofar sobre eso ahorita por que nos llevaríamos varios capítulos y no estamos para perder el tiempo en semejantes tonterías ¿no creen?).
Kylan Ogden director de la Academia Mágica de Comercio no veía con buenos ojos el trafico de influencias, por lo que no le agrado nada tener que hacer una excepción con la castaña, por muy estudiante modelo que pudiera ser. Kylan consideraba aberrante que se valiera de este tipo de cosas para conseguirlo y el que Hermione fuera considerada héroe nacional no le ayudaba en nada. Pero bueno, había tenido que hacer de tripas corazón y tragarse sus principios por que la recomendación no solo venia del Rector si no también del mismísimo Kingsley Shacklebolt Ministro de Magia y "donde manda capitán…te pasaste a amolar manito". Pero eso tampoco significaba que la admitiría así sin más, ¡AH NO!
Si de verdad la chica era tan inteligente como se presumía tendría que probarlo igual que los demás aspirantes para poder ser ingresada dentro de la institución. Así que aunque en forma extemporánea, la hizo someterse a todos los requerimientos que la Academia solicitaba a sus nuevos alumnos; por lo que se tuvo que realizar el fastidioso examen medico, psicológico y psicométrico (que en el mundo del la magia tenían otro nombre pero ahorita la verdad no me acuerdo como se llaman, pero es lo mismo "atrás que en ancas") los cuales aprobó exitosamente, pero aun le faltaba uno…………….(tatatatan)…………..…EL EXAMEN DE CONOCIMIENTOS…..que determinaría su ingreso.
¿Recuerdan lo obsesiva que era nuestra dama joven cuando se acercaban los exámenes? Pues imagínese eso como a la octava potencia por que el gachisimo de Kylan Orgen le entrego el temario de cincuenta y cinco hojas solo a tres, si escucharon bien…TRES días antes de la fecha programada. Por lo que Hermione se encerró a piedra y lodo dentro de la biblioteca del Campus como la "Paloma Negra" osease: "dicen que no dormía nomás se le iba en puro leer y dicen que no comía nomás se le iba en puro estudiar"
Pero de que nuestra chica es fregona, es fregona por que resolvió el temario en un día y lo estudio en los otros dos, claro que esto no le agrado para nada a su prometido que la tacho de obsesiva maniática por que no lo pelo pero para nada en ese tiempo y se sentía tan solito (tu no mas háblate papacito, apuesto que algunas de la chicas que están leyendo todo este rollo se apuntan… ¿Quién DIJO YO CHICAS?) y mucho menos a su Tutora estrella, soesase a Madame Zephyr, con la que tuvo que interrumpir sus clases.
Así que nuestra Socia (la ando convenciendo para ver si nos lo rola, luego les digo si quiso o no) nunca se había sentido tan vulnerable ante la perspectiva de un examen, por lo regular siempre estaba mas que preparada para contestarlo, pero ahora sentada al lado de su padre dentro del coche familiar dirigiéndose a las afueras de Londres sentía como su confianza se iba mermando con la misma rapidez que el automóvil recorría aquellos kilómetros.
- No te preocupes cariño, veras que todo saldrá bien – le dijo George tratando de calmarla al llegar a un viejo edificio.
- Si…por supuesto – Hermione salio del carro sintiéndose terriblemente mal, el poco desayuno que había ingerido esa mañana amenazaba con abandonar su cuerpo de un momento a otro.
-¿Estas segura que es aquí?, solo se ve esa casona casi en ruinas.
- Si papá, aquí es… nos vemos luego…- la castaña dio la vuelta dirigiéndose a la entrada de la casona.
-¡Hermione! – Le grito su padre haciendo que la chica volteara- ¡Eres la mejor…..recuérdalo!- la castaña solo le dedico una pequeña sonrisa a su padre y se adentro a lo desconocido.
El Instituto de Estudios Superiores Mágicos de Londres parecía ser a simple vista una ruinosa Hacienda perteneciente seguramente a alguna de las familias nobles que aun habitan Inglaterra, pero si algo hemos aprendido los estudiosos de este mundo es que no todo es lo que aparenta, por que nada mas cruzar la reja se alzaba ante ella un conjunto de modernos edificios repartidos estratégicamente en los que se encontraban las diversas Academias donde se impartían las diferentes carreras que existían en el mundo mágico.
Estaba la Academia de Aurores donde seguramente Harry y Ron estarían inscritos, La Academia de Medimagos en la que estaría Ginny, la Academia de Zoomedimagia en la que se había matriculado Luna, la Academia Mágica de Leyes, la Academia de Herbología y Botánica donde Neville tenia una beca, la Academia Mágica de Comercio donde ella aspiraba entrar, por supuesto y muchas mas pero como los que nos importan ya los mencione, creo que no tiene caso que me extienda en la explicación. Solo me limitare a decirles que tenía su área de cafetería, una gran biblioteca para gozo de nuestra chica y una cancha profesional de Quidditch (obviamente).
Después de que le fuera aplicado el examen de conocimientos, Hermione se dirigió a la salida donde seguramente su prometido la estaría esperando, pues había quedado de pasar por ella para que no se fuera solita a su casa. Sin embargo en el camino se topó con Ginny quien se encontraba en los cursos propedéuticos y la invito a la cafetería para platicar un rato en lo que su enchinchóso novio llegaba. Poco después se les unieron Luna y los muchachos quienes salían a su receso de sus respectivos cursos, dándoles mucho gusto volver a verla después de casi un mes de no saber nada de ella, por lo que hicieron las paces… "Borrón y cuenta nueva."
Hermione les contó todo lo que había tenido que pasar después de dejar Hogwarts, sobretodo la "amena" reunión con sus suegros y los reclamos de su padre una vez que las visitas se fueran, después el aviso de la profesora McGonagall para que se presentara en el instituto para una entrevista, la preparación del examen de admisión, que no solo tenia que planear una si no dos bodas, aparte de sus clases privadas del curso "como ser un Malfoy en diez cesiones" con la gentil Madame Zephyr, y si a eso le aunaba que su madre había convocado a una reunión Granger para anunciar su compromiso dentro de unas semanas donde TODA su familia estaba invitada, reunión de la que no había hablado con Draco por supuesto, su estado de estrés estaba rayando ya en el limite. Solo esperaba que Merlín se apiadara de ella y su primo Sammuel no acudiera a la reunión por que eso si seria el acabose. Tanto Ginny como Luna se ofrecieron a ayudarla en lo que necesitara, por que si no ¿para que están los amigos? ¿No es así?
0o0o0o0o0o0o
Blaise Zabini se encontraba en su habitación cuando una lechuza irrumpió, el joven se dirigió al ave con fastidio, ya se estaba hartando de que sus constantes admiradoras le mandaran cartas de amor pidiéndole y rogándole que no las dejara, pero ¿acaso el tenia la culpa de ser tan irresistible?
Al desatar el pergamino de su pata la lechuza emprendió el vuelo rumbo a la ventana, Blaise se extrañó que ese sobre viniera…. con el escudo de la familia Malfoy y dirigida a su familia sin mencionar a alguien en especifico. Hacia tiempo que Draco y él se habían distanciado y el que le escribiera no le daba buena espina por lo que abrió el sobre llevándose una agradable sorpresa.
Lucius y Narcisa Malfoy
Se complacen en comunicarle los próximos esponsales de nuestro hijo Draco con la Srta. Hermione Granger, por lo que tenemos el honor de invitar a su apreciable familia a la firma del contrato matrimonial.
Esperamos contar con su distinguida presencia en ese dia tan especial por lo que le solicitamos confirme asistencia.
- Con que ese miserable se casa…..-El moreno sonrió de manera extraña – El momento de mi venganza se acerca…..vas a llorar sangre Draquito…eso te lo juro
0o0o0o0o0o
Espero que este capitulo haya sido de su agrado. Se que no tengo vergüenza ni perdón de Dios pero de verdad he estado muy ocupada.
Como les comente, Salí de la Ciudad por cuestiones laborales y la camisón se alargo mas de lo que yo creí. Además estoy en cierre de año y como comprenderán la chamba se acumula horrores en esta época y si a esto le aunamos que ando como nuestra protagonista (osease que me les caso), comprenderán que estoy hasta el tope.
Espero no atrasarme más, pero no les prometo nada, por que Uno pone, Dios dispone y viene el diablo y todo lo descompone.
Espero sus comentarios….
Nos leemos luego, por que me voy de nuevo al pueblo de mis abuelos a festejar Día de Muertos, (02 de noviembre para el que no lo conoce) luego les cuento como me fue y cuantos kilos subí con tanta gorda de horno jajajaja.
Rastaban Black
