VIII. LA FIRMA (A PA' FAMILIA….)
Harry daba los últimos toques en el arreglo de su corbata frente al pequeño espejo del baño. Su casa en el Valle de Godric estaba siendo reconstruida y de la de Grimmauld Place remodelada por lo que se había ido a vivir al pequeño departamento que perteneciera a Sirius en su época de renegado. Los Weasley le habían insistido en que se quedara con ellos, pero no quiso seguir causando molestias, además de que gracias a que vivía en un departamento de soltero, tenia mas privacidad en la relación que sostenía con la mas joven de la familia y dado que su convivencia con Kreacher había mejorado, estaba muy bien atendido por lo que no tenia quejas.
Por lo regulara a Harry no le gustaba asistir a ninguna reunión, pero esa noche asistiría a una cena muy…especial ya que se celebraría la firma del contrato matrimonial de su mejor amiga con el inútil del hurón. Desde que llegara a Hogwarts, Ronald Weasley y Hermione Granger se había convertido no solo en sus mejores amigos, si no en sus hermanos. Les debía demasiado por que sin su valiosa ayuda seguramente no hubiera podido derrotar a Voldemort. Nunca estuvo de acuerdo con la dedición de su mejor amiga en cuanto a la elección de su pareja, siempre creyó que Hermione tenía malos ratos, pero no malos gustos, pero al verla tan enamorada e ilusionada no le había quedado mas remedio que apechugar y chutarse al oxigenado ese. Era por ello que aunque el susodicho le caía en la punta de la uña del dedo chiquito y aun cuando lo apreciara tanto como un dolor de muelas, no dejaría de darle su apoyo y cariño a su pequeña hermanita.
Sabía perfectamente que a Lucius Malfoy no le agradaba para nada que asistieran a la firma y muchísimo menos que entrasen en su casa (y la verdad a él tampoco le entusiasmaba mucho la idea) pero independientemente de los lazos que unían a la Familia Weasley y a los Potter con la familia Black ; ellos habían recibido la invitación a la dichosa reunión de manos de la misma novia, por lo que les valía un comino lo que Lucius quisiera o no, incluso les importaba un bledo lo que pudiera pensar la sociedad mágica al acudir a esa casa. Ellos estarían ahí dándole su apoyo y cariño incondicional a Hermione Granger en la prueba que la convertiría irremediablemente y muy a su pesar en una Malfoy.
Había quedado de verse con Ginny y su familia en la entrada de la mansión así que checo los últimos detalles, puso suficiente colonia sobre su finísima túnica, la cual su novia le había ayudado a elegir por supuesto, trato en vano una vez mas de aplacar un poco su rebelde cabello y tomando sus llaves salio del viejo edificio en dirección al callejón solitario que se ubicaba a la vuelta, despareciendo con rumbo a Malfoy Manor.
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Draco se hallaba demasiado nervioso, daba vueltas y vueltas como león enjaulado dentro de su habitación en espera de que le mandaran hablar. Gregory Goyle lo observaba divertido, no era común ver a Malfoy en tal estado de ansiedad. Lo había visto acomodarse la túnica más de diez veces, se había peinado y despeinado otras tantas y había maldecido muchas más.
- ¿Se puede saber que es lo que te parece tan divertido? –Expresó molesto
- Tú – dijo con todo el desparpajo del mundo. Desde su sexto año, su relación había crecido dando paso a una autentica amistad por lo que su trato haba dejado de ser únicamente el de su eterno guardaespaldas
- Muy gracioso Goyle, ya quisiera verte tranquilo cuando tu mujer va a ser manoseada y revisada como si se tratase de una… túnica.
- Pues déjame decepcionarte amigo mío, por que nunca me veras así….mi familia no tiene costumbres tan locas como la tuya jajajaja – Un frasco de loción paso rozando su cabeza que si no se agacha le pasa lo que al perico-¡OYE!
- ¡¿Qué?! –Grito furioso el rubio apunto del colapso nervioso.
- Nada, yo no dije nada….ya en serio Draco, deberías calmarte, todo saldrá bien ya veras.
-¡Por favor Greg! Como lo haz dicho…mi "querida" familia esta bien loca y no se lo que pueda ocurrir….me siento… tan impotente….no sé… esta incertidumbre me mata… no poder controlarlo… - El rubio clavo sus acerados ojos en los de su amigo esperando los argumentos que pudieran darle un poco de esperanza.
- Pues….para empezar por que a ti todo te sale siempre bien. Mira que tu relación con ella nunca fue del agrado de ningún Slytherin desde un principio y sin embargo los chicos del colegio nunca tuvieron el valor de enfrentarte. Después, porque a pesar de todo pronóstico tus padres la han aceptado y por ultimo…… - Gregory saco de entre su túnica un pequeño frasquito con un liquido color oro que mostró al rubio balanceándolo juguetonamente - no serias un verdadero Slytherin si no tomaras todas las precauciones ¿cierto?
- ¿De donde sacaste eso? –Draco no daba crédito a lo que su amigo le estaba proponiendo.
- Se lo robe al hijo de la prima del hermano de un señor….pues lo compre, ¿Cómo crees que podría conseguirlo? – Draco sintió un leve sentimiento de afecto hacia ese chico que siempre había estado con él en las buenas y en las malas.
- Te lo agradezco Greg…pero no puedo aceptarlo….y no es por falta de ganas créeme, pero ese infeliz contrato esta realizado con magia muy antigua y si usara la Felix Felices el maldito lo detectaría.
- ¡Vaya! De que tus antepasados te la pusieron difícil, te la pusieron…- Goyle guardo nuevamente el pequeño frasco entre sus ropas sacando otro color ambarino en su lugar-bueno entonces al menos tomate un poco de esta.
- ¿Traes toda la tienda de pociones ahí?- contesto divertido el rubio ante la botella de Relax
- Mas o menos…bueno uno debe estar preparado para lo que pudiera suceder ¿no crees?- Draco rió divertido ante tan simple comentario olvidándose de su anterior nerviosismo por lo que el Relax ya no fue necesario.
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El elegante salón se encontraba lleno ya en su totalidad por los invitados del matrimonio Malfoy. Un hermoso y antiguo candelabro lo iluminaba magistralmente permitiendo que las damas pudieran presumir plenamente sus galas así como las alhajas que portaban esa noche, mientras docenas de elfos circulaban de aquí para allá llevando charolas con diversas bebidas y bocadillos. Los reporteros de los diferentes medios de comunicación mágica se encontraban ahí reunidos en espera de que la prueba Malfoy fuera realizada; por supuesto que Rita Skeeter no perdía detalle de cada invitado con su vuela pluma tras ella, mientras su fotógrafo tomaba fotos a diestra y siniestra.
Lucius y Narcisa se encontraban en la entrada recibiendo a los invitados como buenos anfitriones, saludando y conversando de la manera más hipócrita con aquellos que les dieron la espalda y que ahora se regocijaban con su supuesta ruina.
Los Granger arribaron en compañía de los Weasley y de Harry por supuesto. George y Jane se hallaban visiblemente nerviosos; ya que salvo la graduación de su hija era la primera vez que se reunían con tantos magos y brujas en un mismo lugar y tomando en cuenta el sórdido pasado de la mayoría de los invitados, no era para menos.
Un hombre alto, fornido y con una calvicie bastante avanzada entro a la mansión acompañado de dos jovencitas se trataba nada mas y nada menos de Hyperion Greengrass y sus hijas Daphne y Astoria
- ¡Hyperion, que bueno que pudieron venir! – los recibió Lucius ante la mirada atónita de su esposa.
- ¡Mi buen Lucius cuanto gusto! Se nos complico un poquito por que mi señora se encuentra indispuesta, pero lo prometido es deuda y henos aquí….Narcisa tu siempre tan hermosa ¿recuerdas a mi hijas cierto? – dijo con un sarcasmo mal intencionado mientras besaba la mano de la anfitriona.
- Por supuesto…. Daphne, Astoria bienvenidas. Pasen por favor – Narcisa estaba que echaba chispas, pero su postura la dama nunca la pedio.
- Muchas gracias señora Malfoy, con su permiso ¿vamos padre?
-Por supuesto. Lucius recuerda que tenemos una plática pendiente, no lo olvides - Daphne tomo el brazo de su padre y se introdujo junto a su hermana en el interior del gran salón.
-¡Lucius Malfoy!, ¡¿me puedes explicar que significa la presencia de esa gente aquí?! – Señaló Narcisa visiblemente molesta
- Pues….creo que si mal no recuerdo esto es una fiesta – espeto su marido rascándose divertidamente la barbilla- y…..ellos se llaman invitados.
- No empieces Lucius que ahorita no estoy para tus sarcasmos, sabes que esto no le va a gustar nada a Draco.
- Mira…el que tu hijo este cometiendo el más terrible error de su vida casándose con la tal Granger despreciando a una belleza como Astoria, no significa que mis negocios con Hyperion no continúen. Sabes de sobra que es el propietario de la mayor plantación de Mandrágoras y lo difícil que son de conseguir. Además Draco tendrá que aguantarse porque pronto asumirá el manejo de los negocios y el sabe bien que….…..
Un hombre alto de aspecto aristocrático y distinguido entro en ese momento dando la pequeña discusión por terminada. Se trataba de Leopold Malfoy, hijo de Clermont Malfoy, hermano menor de Abraxas. Leopold era muy parecido a Lucius físicamente, a excepción del cabello, el cual era un poco más oscuro, mas corto y perfectamente peinado. Miro despectivamente al matrimonio entrando al salón acompañado de su esposa y sus hijos, un joven y una chica de la misma edad de Draco.
-Mi querido primo Lucius y su adorable esposa, que gusto- dijo sarcásticamente Leopold acercándose a su primo. Lucius se puso rígido mientras Narcisa lo apretaba su mano para contenerlo.
-Buenas noches Leopold, Drianne, chicos- saludo amablemente Narcisa
-Buenas noches Narcisa, pinta estupenda esta reunión, no se había reunido tanta gente desde el juicio de tu marido- soltó Leopold.
-Les agradezco que pudieran asistir, Leopold- trato de ignorarlo.
-No me lo agradezcas, que lo hago por obligación, aunque de igual forma hubiese asistido de no ser así, jamás me perdería de este espectáculo. Dime ¿a que hora comienza la función?
-No lo se- intervino Lucius- ¿a que hora quieres que anunciemos tu numero?-Leopold descompuso su gesto de superioridad y su sonrisa autosuficiente se borro de su rostro reemplazándola una mueca de asco.
-Estas acabado Lucius, no puedes caer más abajo- soltó retirándose de ahí con la barbilla en alto.
-Narcisa…. ¿que demonios hace ese hijo de puta en MI casa?
- Déjame ver- dijo la dama, ladeando la cabeza como meditándolo- esta es una fiesta y… estos son… invitados
-¡¿Qué?! – Lucius estaba visiblemente enojado, las palpitaciones de sus sienes lo delataba.
- Cálmate, querido…recuerda que toda la familia tiene que estar presente y aunque no nos guste ellos son parte. Además, te agradecería que no usaras ese lenguaje tan soez en mi presencia, sabes a la perfección que no me agrada.
- Y tu mejor que nadie sabes que entre ese imbècil y yo nunca ha existido una relación cordial ¿Sabes lo que significa que ellos estén aquí verdad?
- Lamentablemente si, pero no nos queda de otra que tratar de tolerarlos y no caer ante sus provocaciones.
- ¡Hay Cissi! Algo me dice que esta va a ser una noche muuuyyy larga- Contesto con cansancio el rubio
Dentro del salón Leopold veía todo con cara de asco; ¿como era posible que Lucius permitiera que su apellido se ensuciara de esa forma? Si él hubiera sido el heredero otro gallo hubiera cantado.
- ¿Qué te parece todo el numerito querida? – Le dijo en un perfecto francés Leopold a su esposa a quien llevaba del brazo mientras recorría el salón saludando a los invitados mientras sus hijos se relacionaban con los chicos de su edad.
- ¿Quieres que te diga la verdad?....esto no es mas que un circo. Yo no se por que demonios teníamos que venir; sabes de sobra que yo odio Inglaterra y su clima tan frío.
- Sabes perfectamente que las normas familiares dictan qué la familia este presente en la firma del contrato matrimonial del heredero, por lo que mi presencia es requerida en este lugar. Además la tía Eleanor no me perdonaría que no asistiese.
- Esas son tonterías, querido, tú nunca haz necesitado nada de ellos. Eres un hombre importante y respetado en toda Europa, mientras que tú primo solo es conocido por las terribles decisiones que ha tomado, por que por lo demás ni quien lo conozca. Y además no necesitas para nada la aprobación de la tía Eleanor.
- Pues entonces pongámoslo de esta forma….no me perdería por nada la vergüenza que tiene que pasar Lucius al anunciar al mundo entero que su hijo se enlazara con una sangre sucia, después de su patética actuación dentro de las filas del demente al que el idiota idolatraba….digamos que esto es…..la cereza del pastel.
- Hay Leo….cuando dejaras atrás todo esto…- un elfo con una charola de bebidas paso en ese momento a su lado lo que aprovecho Dorianne para tomar dos copas ofreciéndole una a su marido-en fin ya estamos aquí, lo menos que podemos hacer es disfrutar la velada.
- Deberías aprovechar para ir viendo las candidatas más idóneas, ya va siendo hora que Dominique se comprometa.
- Tienes razón querido, pero si te soy sincera no me gustaría ninguna inglesa para mi niño….son demasiado…. ¿Como llamarlo?….libertinas.
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En contra de la tradición familiar, Clermont Malfoy contrajo nupcias antes que su hermano Abraxas ya que "se comió la torta antes del recreo" y su novia adolescente llamada Georgette salio en "Barcelona" (¿que les puedo decir? los Malfoy siempre han sido bien "calientitos" nomás ven cola y luego, luego se forman) por lo que Leopold era un año mas grande que Lucius. Si no fuera por que Gienah esposa de Abraxas parió un varón (osease Lucius) el hijo de Clermont hubiera sido el heredero indiscutiblemente. Pero para su mala suerte, Narcisa también tuvo a Draco por lo que Dominique, el mayor de sus gemelos, también se "paso a formar"
Desde que eran niños entre Leopold y Lucius siempre existió un pique para ver quien era mejor en todo, desde las cosas más simples como el atarse los zapatos mediante el uso de magia, hasta ver quien era mejor dentro del mundo de los negocios. Siempre en competencia Leopold contrajo nupcias con Dorianne, primogénita de la familia François que vendría siendo el equivalente de los Black en Francia ganándole una a su primo, ya que Narcisa era la tercera hija de la familia; unión con la que procreo a sus gemelos Dominique y Lorraine de la misma edad de Draco. Pero si creían que nuestro novio podría ser insoportable, sus primitos se llevaban la medalla de oro, por que eran unos verdaderos "higaditos". Presuntuosos, engreídos, arrogantes, fanfarrones, ostentosos, petulantes, altaneros, insoportables y sarcásticos. Además su querida prima tenia la cualidad de ser una coqueta y además aventada; si un chico le gustaba, se le insinuaba hasta conseguirlo (¿Por qué se tenia que quedar con las ganas?) y eso Draco lo sabia mejo que nadie ya que lo había comprobado por si mismo.
Por supuesto que Leopold siempre envidio el papel privilegiado que su primo ostentaba; no tanto por el manejo de la fortuna, ya que él era uno de los hombres más adinerados y prominentes de Francia, si no más bien por el estatus que brindaba ser Cabeza de Familia y, por eso mismo, criticaba hasta el más pequeño de los errores cometidos por su primo. ¿Y ustedes creen que iba dejar pasar por alto el más grande de todos? ¡Por supuesto que NO! se regocijaría recalcándoselo, pondría el dedo en la yaga hasta que Lucius perdiera el porte y terminara cayendo por su propio peso delante de toda la familia y la sociedad inglesa donde tan pomposamente se desenvolvía, de cualquier forma lo conocía tan bien que sabia perfectamente de que pie cojeaba.
Lucius y Narcisa procuraron estar lo más lejos posible de los François, como los llamaba el rubio "cariñosamente"; pero no podía seguir huyendo durante toda la noche y tarde o temprano tendría que enfrentar las "sutilezas" de su pariente.
- Vaya, vaya, primo….veo que nunca acabaras de sorprenderme – Leopold vio la oportunidad de fastidiarlo por lo que se había acercado a Lucius con toda la intención de molestarlo- Weasleys aquí, eso es nuevo, Potter ¡ah! y también muggles, debo reconocer que tus reuniones son cada vez mas originales. ¿Qué seguirán después, gigantes y licántropos?- Casualmente en ese instante hacia su arribo Hagrid en compañía de madame Maxime- Perdón, retiro lo dicho, tu siempre tratando de superarte.
- Leo, quieres dejarte de niñerías por favor – contesto indignada Narcisa tratando de parar la eminente discusión que sabia vendría a continuación. Lucius cambiaba a cada segundo de color, hasta tornarse su blanca piel en un rojo encendido, no sabia si de la vergüenza o de la rabia, o ambas.
-¡Acaso son niñerías el hecho de que el imbècil de tu marido haya deshonrado el apellido de mis antepasados uniéndose a un grupito despreciable de fanáticos ineptos; que sus estupideces casi llevan a la quiebra los negocios familiares y que además haya consentido que el heredero en turno se enlace con una sangre sucia!
- ¡Te prohíbo que vuelvas a llamarla así! – dijo enérgicamente Lucius apretando tanto los dientes para contenerse que Narcisa creyó que se los haría astillas de un momento a otro.
- Vaya…ahora la defiendes siseo Leopold cerca del rostro de Lucius
- Sigo siendo Cabeza de Familia te guste o no y te exijo respeto para mi familia… ¡¿Te quedo claro querido primo?! – contesto tajante.
- ¡Por favor! No me vas a amedrentar con eso, tu solito hiciste que la familia te perdiera el respeto con todas tus estupideces. ¿Crees que me asustan tus amenazas? Estas muy equivocado. No eres más que un patético y vil fracasado.
Lucius desenfundo su varita tan rápido que a Leopold apenas le dio tiempo de reaccionar, por lo regular él solo se enfrentaba en duelos con reglas establecidas y sus reflejos no se comparaban en lo más mínimo a los que Lucius había obtenido durante sus años como mortífago y ver la determinación en su mirada de asesino lo hizo retroceder instintivamente (ósea que se le arrugo).
-¡¿Que demonios esta pasando aquí?!- sonó la estruendosa voz de una dama. Los dos Malfoy saltaron escondiendo sus varitas tras su espalda al reconocer la anciana y distinguida figura de su tía Eleanor llegando hacia ellos sostenida por un joven. Era el miembro de más edad dentro de la familia, lo que le daba cierto rango de autoridad y muy a su pesar ambos rubios tuvieron que tragarse su coraje y dirigirse a recibirla como el protocolo indicaba.
La dama en cuestión era alta, delgada y de edad avanzada, de piel blanca y aunque cubierta por una gran cantidad de arrugas en el rostro, de Eleanor aun podía deslumbrarse los rastros de su perdida belleza. Ataviada con una elegante túnica de ceda color vino y luciendo las joyas heredadas por su abuela; Eleanor Malfoy fue abordada por ese par de rubios que tantos dolores de cabeza le habían causado. Daba gracias a Merlín que su querido Dylan no fuera tan problemático.
- Bienvenida tía Eleanor –Lucius tomo la arrugada mano de la dama y la beso caballerosamente haciendo una ligera inclinación.
- Un gusto volver a verla tía- Leopold lo imito mientras Eleanor los miraba con esos ojos grises inexpresivos de gesto severo, conocía demasiado bien a sus sobrinos para saber que no podían estar en un mismo lugar sin terminar peleándose
- ¿Gusto? Seamos honestos Leopold, a mi no me vas a ver la car. Dime Lucius ¿ya se lanzaron la bajilla o empezaron por los jarrones? – pregunto con el sarcasmo característico de su familia.
- Hombre tía, me extraña….
- Pues vieras que a mi no me extraña ya nada.
- Eso es lo que precisamente le decía a mi primo, tía, el inútil de Lucius…
-¡inútil tu madre!- interrumpió el ex mortifago.
-… ha estado metiendo en la familia…
- ¡Ha callar los dos! – Contesto enérgicamente – No voy a permitir que monten uno de sus habituales numeritos delante de toda la sociedad Londinense ¿esta claro?
- Pero tía….- contestaron ambos rubios a coro
- Pero nada, si quieren arreglar sus diferencias será en privado, no me gustan los exhibicionismos y lo saben…Lucius haz que los miembros de la familia se reúnan en el despacho ahora….y dile a Draco que también se presente. – Eleanor se encamino elegantemente hacia el despacho, conocía a la perfección la mansión, no por nada había vivido ahí toda su niñez y parte de se juventud.
Lucius se dirigió a su esposa para indicarle que hiciera llamara Draco por que la familia tendría una reunión y él debía estar presente
- Lucius, ¿Tu crees que se opondrán al matrimonio de Draco? –pregunto una angustiada Narcisa, no quería ni pensar que ocurriría si la familia decidía no apoyarlo en sus nupcias.
- No te preocupes Cissi, yo me encargo….ese estupido de Leopold me las va a pagar, no le voy a permitir que se interponga en la felicidad de mi hijo……y tampoco le admitiré que vuelva a insultar de esa forma a su prome… ejem, a esa chica – Narcisa no daba crédito, Lucius Malfoy volvía a ser el hombre decidido y seguro con el que se caso.
- Pensé que no te agradaba
- Y no me agrada, pero ese idiota no tiene por que venir a insultarla en MI casa… ni que no estuviera yo para eso.
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Los Malfoy no se caracterizaban por ser una familia numerosa. Lisandro Malfoy junto con su esposa Kristine habían concebido tres hijos: Abraxas, Eleanor y Clermont. El primogénito contrajo nupcias con Gienah Erwann con quien procreo a Lucius. Mientras que Clermont y Georgette tuvieron a Leopold y Jocelyn. Y por ultimo Eleanor quien fue casada con Jerrod Kennethy, engendro a Alrescha la cual vivió en Centro América, hasta su repentina muerte. La nueva generación de los Malfoy, por llamarla de alguna forma, la conformaban: Draco (por supuesto) hijo de Lucius, Dominique y Lorraine hijos de Leopold, Derek y Charlize hijos de Jocelyn y por ultimo Dylan hijo de Alrescha.
Y como habrán notado solo Draco y Dominique llevaban el apellido Malfoy en primer término, lo que los colocaba indudablemente como candidatos para ocupar el puesto de Cabeza de Familia, claro que Draco, siendo hijo del patriarca actual lo convertía en el heredero por derecho de manera indiscutible.
Eleanor se sentó en uno de los mullidos sillones de forma elegante seguida por las demás damas: Narcisa, Jocelyn, Dorianne, Lorraine y Charlize mientras los caballeros: Lucius, Leopold, Draco, Dominique, Derek y Dylan permanecían de pie. En cuanto se serraron las pesadas puertas de la biblioteca y tras colocar los hechizos enmudecedores que los aislaban del exterior, se desato un torbellino de quejas y reclamos de todos contra todos… más bien todos contra Lucius y su gente que imposibilitaba apreciar una palabra de la otra.
-¡A CALLAR!- grito Eleanor haciendo enmudecer a todos al instante como por arte de magia.
-…y por eso digo que no podemos estar reunidos sin estarnos chingando…
-¡Dylan!- Lo reprendió su abuela- ¿Qué es ese lenguaje tan vulgar?
-¿Ups?... lo siento abuela El- se disculpo el joven, escondiéndose entre sus primos.
-¿Qué demonios pasa con ustedes? ¿es que no se pueden comportar como gente civilizada? ¿Es que no pueden dejar de atacarse apenas se ven?
-Eso es lo que yo dijo…- se escucho una voz desde atrás- claro que menos elegante…
-¿Me permites Dylan?
-Lo siento abuela.
-Estamos aquí para tratar de arreglar todo esto, no para estropearlo mas. ¡Lucius! Me puedes explicar que demonios tenias en la cabeza al consentir que tu hijo cometiera semejante disparate – (Como pueden ver la tía Eleanor no se anda por las ramas; tenia carácter la viejita)
- Mierda…es lo único que puede tener este en vez de cerebro – Espeto despectivamente Leopold recibiendo inmediatamente la incomodidad del patriarca.
- Cierra la boca estupido, que a ti no se te pregunto.
- No eres más que un patético y fracasado imbècil Lucius acéptalo. Solo haz traído el deshonor a nuestro ilustre apellido y tu hijo no hará más que seguir tus pasos…mira que enlazarse con una despreciable sangre sucia.
- ¡No te permito que la llames así! – Sentencio un furioso Draco - ¡Ni a ti ni a nadie!
- ¿Por que primo? – Contesto Dominique sarcásticamente- Si no es más que la verdad. O ¿me vas a decir que tu noviecita es de linaje puro? ¿No verdad? ¿Entonces por que te ofendes?
- Dominique tiene razón – declaro tajantemente Leopold – Esa criatura ni siquiera es digna de llamarse humano – Draco estaba que se lo llevaba la tiznada, ese par de idiotas estaban despotricando frente a toda la familia en contra de la mujer que amaba y él no podía hacer nada. Como le gustaría poder aplicarles un Avada a esos imbèciles – No es mas que una inmunda sangre sucia que lo único que escapas de generar es asco y repugnancia.
- ¡Que cierres tu maldita boca! Te lo advierto Leopold estas agotando mi paciencia, te exijo respeto en mi casa, tanto a ti como al idiota de tu hijo - Lucius se acerco amenazando abiertamente a su primo.
- ¡Si no…! ¿Qué? ¿Vendrá a darme clases un estupido ex presidiario y su hijo el cobarde traidor…? –Leopold salio despedido por los aires hasta estrellarse contra uno de los libreros. Ni siquiera tuvo tiempo de entender lo que sucedió, en un instante su cuerpo había perdido movilidad y pareciese como si millones de cuchillos incandescentes penetraran su piel mientras sentía como una pesada loza le oprimía le pecho y le impedía respirar. Se retorcía en el piso alfombrado presa de la agonía, mientras sus gritos se atragantaban en su garganta convirtiéndose en clamores. Frente a él una varita lo apuntaba furiosamente sostenida por la mano de Lucius Malfoy.
-¡¿Qué crees que estas haciendo?!- Grito la tía Eleanor golpeando el suelo firmemente con su bastón.
- ¡Lo que debí hacer desde hace mucho! ¡Ponerle un alto a este infeliz!
-¡BASTA YA! – Rugía furiosa, pero parecía no ser escuchada. Como si con cada suplica y con cada llanto de de Dorianne y Lorraine su magia se volviera mas fuerte y despiadada.
- ¡Lucius, por favor...! – Exclamo Narcisa y su marido se giro a mirarla con los ojos cargados de ira. Lucius le había jurado no volver a utilizar una imperdonable jamás pues sabia que al hacerlo se ganaría un boleto de regreso a Azkaban y sin retorno, pero Lucius, al sentir el acoso sobre su familia, había mandado al diablo todo aquello, su instinto pudo mas que su razón y se había lanzado contra su primo con el firme propósito de destruirlo, sin embargo, ante aquella mirada cargada de temor por parte de su esposa, no le quedo más que ceder y lentamente fue bajando su varita guardándola nuevamente en su bastón… simplemente no valía la pena. Apenas lo hubo soltado, el cuerpo de Leopold se relajo mientras Dorianne y Lorraine corrían a auxiliarlo ayudándolo a ponerse de pie mientras escupía sangre producto del hechizo.
- ¡¿Qué pasa contigo?! – cuestiono Eleanor
- ¡Pasa que ya estoy arto de ese idiota! -Rugió Lucius
- Patético mortífago de mierda – Se quejo Leopold mientras se limpiaba la sangre de los labios
- ¡SI Mortífago! – Sentencio Lucius muy cerca del rostro de su primo - Y yo en tu lugar tendría mas cuidado con mis palabras si no quieres terminas con una varita clavada en el culo que te mande a Francia de un Avada. Y piénsenlo bien todos- volviéndose hacia los demás que aun se mantenían en shok- por que no voy a permitir un insulto mas hacia mi familia….Que cómoda su situación estar en las sombras mientras es mi familia la que pone la cara. Recuerden que les pregunte si estaban de acuerdo que entráramos a la guerra y todos dijeron que si, se discutió una y otra vez y todos aceptaron; pero claro como no hacerlo, si ustedes estaban muy cómodos en Francia mientras yo le hacia frente. Y ahora se quejan que es culpa mía que el "ilustre apellido Malfoy" se enlodara ¿Qué creían que pasaría si perdíamos? ¿Creían que todo seria ganancia y poder? ¡Era mi pellejo, el de mi esposa y el de mi hijo el que estaba en juego!
- ¡Pero eso fue la primera vez! – Espeto Jocelyn- nadie te insito a entrar una segunda
- Te equivocas querida prima…en esto no hay segundas veces. Una vez que entras ya no sales…- Lucius sentía crecer dentro de el una incontenible ira que hacia esfuerzos sobrehumanos por poder contener, caminaba de un lado a otro encarando a sus parientes que permanecían mudos ante los reclamos del patriarca imposibilitados a contestar por miedo a que cumpliera su amenaza, y conociéndolo como lo conocían Narcisa y Draco estaban seguros que lo haría -ahora contéstame una sencilla pregunta ¿Que paso cuando las cosas no fueron bien? Todos se escondieron como las alimañas rastreras que son ¡Y fue Draco el que puso en riesgo su vida! Por que, que yo recuerde, ni Dominique, ni Derek y ni siquiera tu Dylan vinieron a ayudarlo… ¿Qué fácil no? sentarse y juzgar los errores ajenos cuando jamás han sentido la cercanía de un dementor y percibido la muerte tan cerca que casi crees que llego tu fin- Lucius volvió a encarar a Leopold que lo miraba con sus grises ojos cargados de odio –Te llenas la boca llamando sangre sucia a esa niña…pues bien déjame informarte que si no fuera por ella seguiríamos en Askaban y el apellido Malfoy estaría mas enlodado de lo que esta ¿Qué haz hecho tu Leopold o tu hijo por conservarlo limpio? O cualquiera de ustedes ¡¿Qué han hecho?! ¡NADA! No hicieron nada, ni siquiera tu Tía Eleanor. No estuvieron presentes en el juicio como era su obligación y fue esa niña Granger la que arriesgo todo enfrentándose a todos por Draco, ¡Esa sangre sucia ha hecho mas por esta familia que todos ustedes en toda su patética vida! Así que tía Eleanor no te permito que cuestiones mis decisiones por que quieran o no ella se ha ganado el apellido Malfoy a pulso y no voy a permitir que se atrevan a insultarla o menospreciarla ¿Les queda claro? Si Draco quiere enlazarse con ella esta en todo su derecho y el que no le parezca, la puerta esta muy ancha. Y no se preocupen que no me daré por ofendido, entre menos Malfoy mejor.
Draco estaba paralizado ante la reacción de su padre mientras Narcisa apoyaba una mano en su hombro; ella sabía que aunque Lucius renegara, estaba empezando a cambiar y a aceptar a Hermione pero también sabía que jamás lo reconocería.
- Bien, creo que ya todo esta dicho y aclarado – Hablo Eleanor –esto es exactamente lo que pasó con Luka; al enlazarse Draco con esta niña se salva el prestigio de la familia. Ahora bien, creo que es necesario que la familia se vuelva a reunir para revisar y actualizar las reglas por que algunas ya no se ajustan con estos tiempos están demasiado obsoletas para mi gusto. Draco
- Dígame tía.
- Creo que ya es hora que me presentes a tu futura esposa…me muero de la curiosidad- dijo Eleanor sonriendo sinceramente
- Por supuesto –Concluyo el rubio.
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Ajena a lo acontecido dentro del despacho, Hermione se miraba en el gran espejo de la lujosa habitación que Narcisa había dispuesto para ella, daba vueltas y vueltas observando cada ángulo que el reflejo le mostraba. Era curioso que apenas semanas atrás había vivido una situación similar la noche de su graduación, la noche que su amor le propusiese matrimonio…y ahora el encontrarse ahí asistida por Tammy, quien la ayudaba a arreglarse; le parecía que había pasado mucho tiempo desde entonces.
-¿Que te parece Tammy?
-La joven ama se ve hermosa…el amo estará muy complacido de verla.
- Tammy te he dicho que no me digas ama, por favor… dime Hermione.
- ¡NO! Tammy nunca podría faltarle así al respeto a su joven ama.
- Esta bien- Dijo la castaña con cansancio al ver que por mas que se lo pidiera nunca lograría que la elfina la viera como su amiga – Me siento tan nerviosa…no se si saldré bien de todo esto.
- Por supuesto que lo harás…- Hermione se sobresalto de pronto al escuchar la ruidosa voz de su amiga Ginny quien en compañía de Luna habían ido a buscarla- y si no, tu nada mas háblate y le damos a esos viejitos una lección ¿no es así cuñada?
- ¡GINNY! – Hermione se abrazo emocionada de su amiga para después abrazar a Luna- ¡LUNA! Que bueno que están aquí, gracias por acompañarme en todo esto.
- ¿Creíste que te dejaríamos morir sola? Por supuesto que no, todos los Weasley en pleno estamos aquí para echarte porras y brindarte nuestro apoyo y cariño.
- ¡Oye! yo también vine a eso- Contesto Luna fingiendo enojo.
_ Tú ya eres casi una Weasley así que no repliques –La castaña y la pelirroja rieron divertidas ante el repentino rubor de la rubia – Déjame verte – Ginny tomo la mano de su amiga obligándola a darse vuelta para apreciar mejor su hermosa túnica- esta bellísima, demasiado tapada para mi gusto, pero te vez muy bien. –Hermione volteo instintivamente hacia el espejo que la reflejo de cuerpo entero.
-Tu siempre con tu cosas…pero a todo esto ¿Cómo es que llegaron hasta aquí?
- Fácil linda, recuerda que aquí mi cuñada paso sus vacaciones de navidad en este "hotel" así que aun tiene vara alta con alguno que otro elfo- Unos pequeños golpes en la puerta terminaron con la conversación
- Adelante – contesto la castaña…
- ¿Ya estas lista cosa? Ya es ho….- Draco abrió la puerta encontrándose con la hermosa visión de su novia enfundada en esa bella túnica blanca que se ceñía a su pequeña cintura con un lazo de estrellas bordadas en hilos de oro, Su pelo estaba arreglado de tal forma que sus rizos se encontraban bien definidos entrelazados con pequeñas florerillas de cristal que le daban cierto tono virginal.
- Bolsitas para la baba – dijo mordazmente la pelirroja – ya cierren la boca o se les va a meter una mosca.
- Buenas noches señoritas….- Draco recompuso inmediatamente la postura elegante y fría que siempre lo caracterizaba –no esperaba encontrarlas aquí.
- Pues ya vez… pese a lo que otros hubieran querido, aquí estamos…
- ¡Ginny! Déjalo tranquilo- la regaño la rubia- Buenas noches para ti también Draco y….buena suerte a ambos – les deseo sinceramente Luna jalando del brazo a Ginny para brindarles mas privacidad a la pareja.
Hermione se tomo del brazo de su apuesto prometido que esa noche lucia extremadamente atractivo. Con su finísima túnica de terciopelo negra donde el escudo de armas de la familia Malfoy estaba bordado al lado izquierdo de su pecho, y una de esas camisas de seda que solían vérsele tan bien; aparte de que su pelo tradicionalmente bien peinado había tomado un dejo de rebeldía, cayendo como un pequeño flequillo sobre su ojo derecho dándole un toque demasiado sexy e irresistible para pasarlo por alto (osease que estaba como quiere y como quiero, o mejor dicho como nos lo receto el doctor, para que vean que no soy díscola)
- Te ves hermosa – Draco beso ligeramente sus labios tratando de transmitirle una seguridad que estaba muy lejos de sentir el mismo.
- Y tú, estas más buen mozo que nunca.
- ¿Y esas palabras tan rebuscadas? – Contesto el rubio alzando una ceja con cara de incredulidad.
- No tengo idea…supongo que Madame Zephyr se acaba de posesionar de mi –contesto Hermione entre risas.
La música llegaba a sus oídos desde el gran salón, de pronto unas trompetas sonaron haciendo que toda la concurrencia volteara hacia la puerta donde la pareja de enamorados permanecía nerviosa. Lucius malfoy tomo su varita y colocándosela en la garganta conjuro un sonorus para que sus palabras fueran escuchadas perfectamente por todos y cada uno de sus invitados, los cuales tomaron sus respectivos lugares para no perder detalle de tan esperado "acto".
- Queridos amigos, el motivo por el que nos encontramos esta noche reunidos es para notificarles que mi hijo y heredero, ha decidido contraer nupcias como es su obligación y su derecho con las señorita Hermione Jane Granger. Por lo que como es costumbre y siguiendo los lineamientos y normas establecidas de nuestra ancestral familia, se hará la prueba de virginidad y posteriormente la firma del contrato matrimonial, con lo que quedarán formalmente comprometidos. Le pido por favor a mi tía Eleanor Malfoy viuda de Kennethy que me haga el honor de realizarle la prueba a la señorita, ya que como el miembro mas antiguo dentro de la familia, es su obligación y su derecho.
La dama se dirigió con paso elegante llevada del brazo de Dylan hacia el centro de la estancia donde conjuro un pequeño diván
- Draco – lo llamo su tía abuela – has el favor de escoltar a tu novia hasta aquí- Draco camino elegantemente con Hermione tomada de su mano hacia donde se ubicaba su tía. Podía sentir todas y cada una de las miradas de los presentes puestas en ellos, atentos sin perder detalle de lo que estaba apunto de ocurrir. Podía sentir la mano de su novia totalmente mojada por el sudor que los nervios le estaban provocando, y sin embargo nunca dio muestra de ello; caminaba altiva, segura y elegante, como toda una dama. Draco la veía de reojo sintiéndose orgulloso de la hermosa mujer que caminaba a su lado.
- Bien… - Eleanor miraba fijamente a la novia de su sobrino, estudiando cada uno de sus movimientos y para su satisfacción no encontró queja alguna del comportamiento de la chica. Le parecía que al menos Draco había elegido adecuadamente; la chica era bella y elegante, características muy importantes en la esposa del heredero, claro que esto tampoco paso desapercibido por Dominique y Derek que parecían querer comerse con los ojos a la novia de su primo - acuéstate sobre el diván muchacha y flexiona ligeramente tus piernas –ordeno la dama.
Hermione de sentó sobre el mullido mueble para después recostarse elegantemente en él. Estaba nerviosa, no sabia lo que pasaría a continuación; nunca se le ocurrió preguntarle a su suegra o a su tutora como es que se llevaría acabo la prueba. Sabia perfectamente que esa mujer tenia que verificar si seguía siendo doncella o no, pero el hecho de imaginarse acostada en una cama de exploración como en una visita al ginecólogo (y sobretodo delante de tanta gente) la llenaba de miedo y vergüenza. Pero ya estaba ahí y no podía echarse para atrás, así que cerraría los ojos y apretaría fuerte los dientes para que el trago amargo pasara lo más rápido posible y que fuera lo que Dios, Merlín, Morgana o quien fuera quisiese.
Eleanor le pidió a Dylan que se retirara, y a Draco que se colocara a un costado de la chica sin tocarla, cosa que hizo de inmediato. La dama saco su varita y trazo un círculo alrededor de Hermione para después mediante un hechizo no verbal conjurar un rayo de luz blanca que salio de la punta dirigiéndose hacia el bajo vientre de la chica siendo absorbido por completo. Hermione sintió de pronto una calidez inusual cuando la luz se introdujo en su cuerpo y un pequeño cosquilleo comenzó a inundarla. De pronto sintió que el cosquilleo y la calidez cesaban. Una extraña energía de un rosa intenso fue emergiendo de entre sus piernas volviendo nuevamente a la punta de la varita de Eleanor quien miraba el rayo de luz complacida. Un sin número de murmullos comenzaron a escucharse que fueron acallados por en aplauso que comenzó con la familia Weasley y fue seguido por todos los invitados.
- Bien muchacha, ya puedes levantarte; haz pasado la prueba magistralmente. Aunque no se si felicitarte o regañar a mi sobrino…. Esta niña es tan pura como un recién nacido ¿se puede saber que demonios haz estado haciendo todo este tiempo? Ni el rayo de tu madre salio de ese color. – Draco comenzó a reír nerviosamente tomando la mano de su novia para ayudándola a incorporarse- Debes de saber muchacha que entre mas rosa el rayo mas pura es la dama y el de tu suegra fue casi blanco. Se ve que a ti no se te acerco nadie, ni siquiera este inútil- Hermione no sabia si reír o no ante tal comentario, por que tampoco sabia si sentirse alagada u ofendida por la tía de su novio.
Poco después el diván fue sustituido por una pequeña mesa donde descansaba el reglamento familiar. Abierto en una sección casi en blanco como esperando que en el se escribiera la historia de esta singular pareja en la que Hermione firmo sin dudar quedando así formalmente comprometida con Draco Malfoy ante toda la sociedad. A pesar de todas las adversidades que tuvieron que vivir, de todo el dolor, el miedo y la incertidumbre. A pesar de los comentarios mal intencionados de esa sociedad que nada sabia del amor que los unía. A pesar de su familia y de todo pronostico, Draco Malfoy…….seria su esposo.
Mientras del otro lado del salón un par de ojos afeminados no perdían detalle de cada movimiento y gesto de la pareja mientras se llevaba la copa a los labios.
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Se que no tengo excusa, pero como ya les había comentado por ser fin de año, estoy bien ocupada. También recuerden que estoy escribiendo "SIMPLEMENTE DRACO" y no lo había podido actualizar y no me pareció justo dejar a los que leen esa historia tanto tiempo, así que hasta el próximo año voy a tener que írmela campechaneando, ósea uno y uno.
Espero que me comprendan y me tengan paciencia así como también que este capitulo les haya gustado; sus comentarios siempre son bien recibidos y motivante.
Nos leemos luego.
Rastaban Black
