No será
Capítulo 17
Un hombre de escasos 40 años entró a la oscuridad de su casa; había llegado muy tarde pero su paciente valía la pena, era apenas un niño de 9 años y había tenido tantos excesos que la mayoría de adultos tanto que había llegado al borde de la muerte.
-te ves exhausto – murmuró su esposa cuando entró a su habitación
-ya no se que hacer con Lee – murmuró sentándose en la cama
-¿aún sigue así? – preguntó. Sabía del paciente de su esposo. Un junior drogadicto que siempre obtenía lo que quería.
-Si. – entonces se talló los ojos con los dedos - ¿no se por que se empeña en dar esa impresión? Yo sé que hay algo más, algo que oculta. – se levantó de la cama – esos golpes no son normales en un niño que tiene todo lo que quiere y una vida feliz
-La policía dijo que pudieron sido golpes de los mismos pandilleros ¿Por qué crees que es algo más?
-¡Por que su padre dice que él se flagela! – entonces la miró – Shaoran no tiene la fuerza para poder auto infringirse esos golpes.
-¿Qué tratas de decir?
-No sé ya no se. Yo no podré ayudarlo si no se abre. – nuevamente se sentó – pero estoy seguro que las agresiones son el centro de su adicción. Pero como sea… mientras él tenga miedo a decirme que es lo que en verdad pasa… todas mis conclusiones solo llegan a ser teorías de lo que pasa con su cabeza.
Su esposa lo abrazó por la espalda tratando de reconfortarlo. Sabía que se había tomado el caso muy seriamente pues ese niño tenía la misma edad del hijo de ambos y tan solo pensar que Eriol fuera el que tuviera ese problema… se volvería loca y buscaría la mejor ayuda posible y era lo que estaban haciendo los Lee.
-amor, no crees que lo que le hace falta al pequeño Lee ¿es un amigo? – El hombre la miró con sus ojos azules
-¿Qué quieres decir?
-Quizá a ti no te tenga la confianza por que eres un adulto y si tu teoría es cierta él teme que le digas a su padre…
-…al posible causante… - susurró. Se quedó un momento pensando pero luego negó – es muy peligroso; ¿Qué tal si son simples conjeturas? Y si en verdad Shaoran se lastima puede ser violento y no quiero exponer a nuestro hijo a que pueda lastimarlo.
-Tú estarás con él todo el tiempo… no dejarás que ese niño le haga daño. – pero su esposo seguía reacio – no te preocupes tanto, confía en mí y confía en lo que crees… ese niño simplemente esta asustado; confiará más en alguien como él.
Lo que había dicho Tomoyo hacía unas horas le había hecho remover el pasado aún recordaba como era que se veía Shaoran la primera vez que lo vio en esa fría y húmeda habitación de hospital. Su padre había ido hasta él en busca de ayuda… nunca olvidaría el semblante preocupado de su padre cuando lo dejó entrar a la habitación de aquel niño al que tenía tanto miedo.
-Shaoran…
-Shao – murmuró el niño mirando por la ventana ausente
-Shao – consintió – tienes una visita. – el niño fijó sus fríos ojos ámbar en la delgada y pálida figura que se encontraba detrás de su doctor – es mi hijo Eriol y quiere ser tu amigo
-No necesito amigos – su voz era tan cortante que sentía que con cada palabra algo sangrara dentro de él.
Fijó su atención en él… pero él vio lo que los demás no veían, esa postura de ácido y de peligroso era solo una fachada… lo sabía por que él mismo lo hacía de vez en cuando. No llevaba ropa normal, no había entendido por que en ese entonces pero esa delgada tela dejaba ver los pinchazos de agujas en sus brazos y moretones a lo largo de su cuerpo… su cara también había sido golpeada y le daba un peor aspecto.
-hola Shao, soy Eriol…
-¡ya te dije que no quiero amigos, si no te lo llevas!… ¡lo golpearé! – gritó Lee cuando su doctor salía por la puerta. Regresó su mirada al niño que estaba a mitad de la habitación.
-¿me golpearás si no me voy?
Shao fijó sus aterradores ojos ámbares rodeados de aquellas ojeras casi negras y su pálida tez cadavérica y delgada… lo único que le daba color a aquel rostro tan joven eran los moretones y heridas aun no cerradas del todo.
-no solo te golpearé – entonces bajó de la ventana y caminó con paso lento a Eriol sin dejar de mirarlo – te matare…
-no puedes hacerlo – dijo mostrándose despreocupado cuando cada célula de su cuerpo tenía miedo.
Shao rió sarcásticamente.
-¿crees que no puedo hacerlo¿cómo crees que me hice todo esto?
-No estoy hablando de eso… - seguía sin moverse, Shao lo rodeaba. Eriol sabía que no dejaba de mirarlo.
-¿ah no? – preguntó irónico
-Si intentas hacer cualquier cosa ellos entrarán – señaló el espejo a su costado.
Shaoran fijo su mirada y entonces Eriol dejó de ser su centro de atención.
-¡hey Hiragizawa¿Cómo te gustaría que matara a tu hijo?
-No puedes hacerme daño Shaoran
-¡Cállate! – le gritó mirándolo ahora si como si quisiera matarlo… Eriol retrocedió hasta la puerta... Shaoran seguía acercándose peligrosamente - ¡cállate , cállate!¡Me vengaré de todo lo que me has hecho, de todo!
Si, bien habían tenido un primer encuentro muy atropellado y aún no comprendía como era que Shao el busca pelitos de su escuela y él un nerd en ese entonces hubieran terminado siendo tan buenos amigos, su padre ni él habían descubierto el por que de la adicción del chico pero en ese entonces parecía que todo estaba solucionado, sus padres iban y lo visitaban de vez en cuanto y él se comportaba cada vez menos hostil con cualquier persona que estuviera con él…pero aún era frío en el trato que tenía con sus padres; "Respeto" se quedó gravado en su mente cuando escuchó decir a los demás encargados del hospital cuando hablaban de los Lee, eran una familia muy dura y si algo eran serían muy respetuosos. Aunque aún no consentía que le llamaran Shaoran… Eriol nunca lo entendió pero su padre lo adjudicó a que era simple rebeldía después de que sus teorías se quedaran siendo solo teorías… semanas después Shao salió del centro de rehabilitación y no recayó en las drogas… había triunfado en eso… pero el logro no podía adjudicarse a las heridas… el día del cumpleaños numero diez de Eriol; el chico descubrió la verdad en una de las habitaciones de su casa.
Eriol caminaba por el pasillo; Shaoran faltaba para cortar la torta no podía dejar fuera a su mejor amigo cuando…
-¡¿cómo te atreves a decir eso frente a tantas personas¡Maldito seas Shaoran¡Vas a arruinar mi campaña si sigues diciendo que te drogas!
Eriol se quedó frió al ver la imagen frente a él. El padre de Lee lo sujetaba del cuello fuertemente con ambas manos. Shaoran luchaba por respirar… no podía hacer nada, no podía pedir ayuda por que no podía moverse además de que le daba terror moverse y que vieran que los estaba observando… Shaoran era solo un niño y peor aún su hijo; si Leee se enteraba que él los estaba viendo no quería pensar en lo que le haría a él.
-ya has arruinado mi vida bastante...
-papa por favor – suplicó con terror en su voz cuando lo dejó caer al piso con el poco aliento que le quedaba
-¡No es de hombres suplicar Shaoran! – entonces lo pateo en las costillas
-¡Ah¡No¡Ya no! – gritaba aterrado el pequeño Lee tratando de arrastrarse y alejarse de su padre - ¡¡Ahggr¡Ya no más¡Ya no por favor! – lágrimas de dolor corrían por sus mejillas mientras en su voz se escuchaba el terror que el niño de 10 años albergaba en su interior - ¡no diré más…
Su padre lo levantó de un hombro y le dio una bofetada con el dorso de la mano mientras le gritaba.
-¡no llores¡Mi hijo no va a ser una mariquita! – la mirada ambarina de Shaoran quedó enterrada en la alfombra… sus sollozos ya no se escuchaban… pero las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas como aquel río carmesí que salía de sus labios.
Eriol corrió detrás de un grande y feo adorno de su madre cuando vio a Lee tomar con fuerza a su hijo de un brazo y caminar hacia la perta.
El pequeño ojiazúl; los miró marcharse por el pasillo. Se notaba desde lejos que a Shao le dolían sus heridas pero aún así caminaba erguido como si no hubiera pasado nada. Su padre aún seguía fritándole; Shaoran solo miraba de frente…
Minutos después Eriol seguía sin poder moverse hasta que una mirada azul igual que la de él apareció frente a él.
-con que aquí estas ¿Qué estabas haciendo cariño? – entonces lo levantó – Eriol ¿Qué pasa? – preguntó preocupada al sentir temblar a su hijo - ¿cariño?
-Mamá, su papá de Shao… él… él lo…- sentía tanto miedo que hablaba rápidamente. Su madre lo abrazó y solo murmuró.
-Shao se acaba de ir con sus papás; no te preocupes ahora vamos a cortar el pastel.
Sin poder decirle lo que había visto y sin poder librarse de esas imágenes que no lo dejaban en paz ni un solo segundo… Eriol nunca le dijo a su madre lo que vio.
Al día siguiente… Shao no fue a la escuela.
-iremos a visitar a Lee – escuchó Eriol que decían unos niños; que eran sus compañeros en el equipo de soccer.
-¿a que hora irán? – preguntó acercándose
-¿quieres ir Hiragizawa?
-Si no quisiera ir no preguntaría – comentó ácido. Desde que era amigo de Shao no cualquiera se atrevía a decirle algo; era algo muy bueno que Shao le había ayudado a aprender nadie tenía el derecho de meterse con él; le había ayudado a defenderse aunque ahora no lo creía así. Shao no podía defenderse de lo que en verdad le hacía tanto daño.
-De acuerdo Hiragizawa – dijo el niño alzando las manos en señal de paz- iremos después de la última clase. Nos vemos en la puerta de la escuela.
Llegó la hora de partir a la casa Lee; su madre La señora Lee los recibió con una sonrisa.
-Buenas tardes
-Buenas tardes Señora Lee
-Supongo que vienen a saludar a Shaoran
-Así es ¿podemos? – preguntaron con timidez.
-Claro, pasen. Shaoran es muy descuidado apenas ayer acabábamos de llegar a una fiesta cuando rodó por las escaleras… era tarde y bueno quizá estaba algo adormilado.
Los niños comenzaron a reír. Pero Eriol no. Entrecerró los ojos y comenzó a observar a la señora frente a él. ¿Esa mujer sabía la verdad o su marido le había mentido?
-estoy haciendo galletas y estarán en unos minutos.
Los niños subieron las escaleras después de agradecer… pero Eriol seguía callado.
Shao parecía ser el mismo de siempre… salvo por el golpe que habitaba en su cara. Eriol lo miraba fijamente… si él no hubiera visto lo que había pasado antes pudo haber creído que en realidad Shaoran se había caído de las escaleras pues estaba dando un muy buena versión de los hechos… lo que lo llevaba a pensar que tenía experiencia en ocultar sus golpes.
-estaré bien en un par de días – comentó cuando uno de los niños le dijo algo sobre una práctica. – solo me resbale no fue gran pedo.
-Oh, no sabes que gusto nos da escuchar eso
-Así es, sin ti no podríamos ganarles
-Claro…
Shao los veía con una mueca. Se había dado cuanta de que Eriol lo observaba con atención y éste se había dado cuenta de que no quería mirarlo.
-bueno, iremos por las galletas que tu madre nos prometió – murmuró Takeru uno de los niños del grupo
-claro – contestó Shao – entonces los niños salieron dejándolos solos.
Eriol caminó hasta ponerse frente a Shaoran.
-que cosas más raras; tienes unos excelentes reflejos ¿cómo es que te caíste de las escaleras¿Qué andabas haciendo? – a pesar de que sabía la verdad quería saber por que Shaoran lo ocultaba y no lo contaba a nadie.
Entonces Shao lo miró a los ojos y contestó:
-tú sabes la verdad… ¿para que la ocultas? – Eriol quedó sorprendido de que Shao lo hubiera visto y ahora pasó a ser el interrogado
-yo… lo siento… yo – ahora había quedado en segundo plano lo que él planeaba hacer
-no tienes por que disculparte… era tu casa
-pero yo… pude ayudarte… debí de…
-nadie puede ayudarme – entonces recordó Eriol lo que debía de saber. En esa frase Shao había sido de nuevo el niño que conoció en el centro.
Eriol preguntó con cautela.
-¿hace cuanto lo hace?
-… Desde siempre…
-¿has… tratado de buscar ayuda?
-¿Quién va a creerle a un pandillero drogadicto que se flagela?
-¿y tu madre…
Shao rió con ironía.
-la gente ve lo que quiere ver – contestó con amargura – mientras él no la toque… el mundo gira.
De pronto comprendió todo lo que había escuchado decir a su padre la noche anterior a que conociera a Shao empezó a unirse. Su padre tenía razón. Esas heridas eran a consecuencia de un violento padre y a una madre desentendida o en todo caso desinteresada del bienestar de su propio hijo. La renuencia a que le llamaran Shaoran era por miedo; su padre lo llamaba así la persona que más daño le hacía lo llamaba así. Sus adicciones… era un niño de diez años. ¿Cómo debía de comportarse ante tal magnitud de cosas en su vida? Era lógico que buscara una salida fácil y rápida sin importarle consecuencias aunque estas fueran la muerte… y para que tomara una desición así era por que debía ser mejor estar muerto que vivir en el infierno.
-¿Por qué lo hace? – preguntó una vez más
-Últimamente; por mi adicción… no es correcto que un candidato a gobernador sea un pandillero… debo de… ser un ejemplo a seguir y obviamente no lo soy. – Eriol lo escuchaba atento; en momentos así Shao no parecía ser un niño de diez años parecía tener décadas viviendo – él – dijo con desprecio – ambicionaba poder… ella dinero… al darse cuenta de que estaban… - tragó -… de que mi madre estaba embarazada; trataron de deshacerse de mi. A ninguno les convenía tener un hijo con planes de vida tan ambiciosos. Era un estorbo un estorbo del que se iban a deshacer pero entonces mi abuelo se dio cuenta y los obligó a casarse… - entonces miró a Eriol para finalizar su historia - … les arruiné la vida – señaló su cara – y esta es mi penitencia.
Esa había sido la única vez en que veía cuando Shao era torturado por su padre… pero no había sido la última en la que faltaba a clases por todo tipo de heridas iguales o peores.
Nunca reveló lo que había pasado esos días. Shao lo hizo prometer. Sus citas con el padre de Eriol seguían siendo normales hasta que creyeron que ya no serían muy necesarias. Ahora solo lo visitaba cuando sentía que el "caos" se salía de control.
Y en ese momento parecía que todo estaba a punto de desbordarse…
Eriol detuvo su caminar y miró el casillero frene e él. Era el de Lee; uso la combinación que éste le había pasado y abrió el pequeño candad y antes de abrir la puerta miró a todos lados; era tarde y no había casi nadie en la escuela pero no podía arriesgarse. Era la primera vez que hacía algo así y no pudo evitar sentirse nervioso; si alguien llegaba a verlo… no sabía que podía llegar a pasarle a ambos.
Sacó el pequeño envoltorio, lo guardó en el bolsillo de su pantalón, cerró el casillero tan rápido que los dedos le temblaban y trató de alejarse lo más rápido que pudo de allí.
El día de su graduación de la primaria, Eriol veía como la gente desfilaba frente a la mesa donde estaba Shaoran; Lee de nuevo estaba postulándose para gobernador y toda la gente trataba de obtener un ligar dentro de su gabinete político.
Shao guardaba silencio e intentaba sonreír cuando le decían algo a él. Pero era lo único que se limitaba a hacer. Tenía que dar la impresión adecuada. Las cosas no habían mejorado cada vez su padre más lo golpeaba pero al ser Shao un poco más grande había adquirido más fuerza y trataba de defenderse ahora… se había cansado de pedir que se detuviera… pero eso no mejoró las cosas tampoco; ahora los golpes eran cada vez más peligrosos.
-Eriol hijo¿ya fuiste a platicar con Lee? – preguntó su madre
-No mamá, se nota que está ocupado
-Yo creo que lo que quiere es salir de esa mesa ¿Por qué no vas por el?
Eriol miró a su madre y después a Shaoran, sabía que al ambarino no le hacía ninguna gracia estar cerca de sus padres pero… no sabía si el ir por él le ocasionaría problemas
Eriol se quedó mirando a Shao tratando de que este lo mirara. Y funcionó. El ojiazúl le hizo una seña con la cabeza, el ambarino dirigió su mirada a lugar donde Eriol señalaba y encontró el baño. Él asintió y se levantó de la mesa en esa dirección.
-¿aburrido? – preguntó Eriol
-Bastante – contestó con un suspiro – se supone que esto debe ser divertido.
-Eso puede arreglarse, solo necesitamos a alguien con quien bailar ¿no crees? Eso sería fácil para ti.
Pero Shaoran no contestó. Solo miraba su reflejo en el espejo. Eriol no comprendió su silencio.
-¿Qué pasa?
-Eriol… no entraré a la misma escuela – le dijo
-¿Qué?... pero… ¿Por qué¿acaso…
-El hijo de un gobernador no puede estar en la misma escuela que la gente simple… - recitó lo que su padre le había dado a entender esa tarde… claro que con palabras menos altisonantes. – debo de estar en una donde mi status sea claro.
-Bueno, veámosle el lado bueno – murmuró Eriol unos segundos después
-¡No tiene un maldito lado bueno, Eriol! – gritó tomándose la cabeza con las manos; su camisa me movió dejando ver una de las muñecas del castaño que no pasó desapercibida para el ojiazúl.
-¿Qué pasó¿Qué te hizo? – y tomó una de las manos del castaño y le subió la manga de la camisa blanca que llevaba. A lo largo de su brazo había diferentes quemaduras. Shao bajó la camisa.
-Me voy a ir a la mierda Eriol si no hago que me cambien de escuela.
Estaba a unos pasos de salir de la escuela y poder respirar tranquilo cuando…
-¡Hiragizawa! – Eriol se detuvo en seco; la sangre le bajó a los pies cuando escuchó la voz de su maestro de matemáticas. Lo habían visto… ¿y ahora… - ¿Qué haces aquí? Ya es muy tarde
-Vine… - tosió – vine a la biblioteca – contestó con la garganta seca y sin darse la vuela. Las manos estaban sudándole frió.
-¿vienes solo?
-Ehm… sí
Error…
-pues valla suerte la mía – rió el profesor – venga, quiero que me ayudes a calificar unos exámenes
-pero… - trató de negarse, quería salir de allí lo más rápido posible aunque sabía que era imposible sentía que con solo acercarse a su profesor que ahora miraba él sabría lo que llevaba en el bolsillo de su pantalón.
-¿no te interesan algunos puntos extras?
-Es que…
-¿pasa algo Hiragizawa? – preguntó el maestro cuando notó la negativa. Entonces los focos de alerta se prendieron. Debía de actual normalmente o terminaría delatándose.
-No nada – sonrió – es que primero me gustaría ir al baño, uno nunca sabe cuanto puede tardarse uno calificando exámenes
El profesor lo miró extrañado.
-de acuerdo – contestó – entonces te veo en mi oficina
-claro, allí estaré. – y caminó hacia el baño, mientras hablaba con el maestro se le había ocurrido una muy buena idea.
Entró al baño de los hombres, sabía que había cámaras de seguridad en la entrada así que se dirigió normalmente a un cubículo del baño si no quería levantar sospechas. Entró y cerró con el pasador. Entonces sacó su pesada carga. Lo desdobló con cuidado y antes de darle un último vistazo vació el polvo dentro de las aguas del retrete.
Continuará…
Hola¿cómo están¿Qué les pareció el capítulo? Estoy tan emocionada, este capítulo es la mitad de la historia y marca un presente y bueno ahora que se sabe el pasado, el futuro es lo último que falta por descubrir… amárrense con fuerza por que a partir de este capitulo las cosas se pondrán más peligrosas.
Para el próximo capítulo la conversación de Shao con Akira y se que les debo la escena S&S se las prometo que en el próximo capítulo estará. Ya la verán.
meli17; Chikage-SP; NeNa Li; sAkU-aNeLiZ; Potters-light; Rosh Bernal; miriamghost.
Este capitulo dedicado a ustedes¡muchas gracias!
Chao… y por último…
¡Dejen reviews!
