Si, soy de lo peor, soy peor que un político en campaña, pero ¿que quieren? Ténganme paciencia no sean malas. De verdad he estado muy ocupada, yo se que a ustedes no les importa, a mi como fanática pues la verdad tampoco me importaría, pero no tengo otra excusa. Prometo solemnemente que voy a tratar, se los juro por el osito Bimbo.

Quiero agradecer a todos los que le han brindado su apoyo a esta historia y le han tenido paciencia, así mismo quiero dedicar este capitulo a Jos Black, quien gracias a su apoyo (y porque no decirlo, presión) me impulso a seguir adelante con esta historia y no tirar la toalla ¡GRACIAS AMIGA!

Ahora si, señoras y señores con ustedes:

IX. YO NO ME QUIERO ENAMORAR

Yo no quería quererte y no lo pude evitar.

Creí poder defenderme pero a mi corazón

No lo puedes atar.

Yo no sé mi amor qué hago buscándote.

si te gano pierdo libertad.

Yo no sé mi amor qué hago besándote.

Si yo no me quiero enamorar.

Guarda en silencio mis besos despídete sin voltear.

Porque al besarte me pierdo pero a mi corazón,

Quién le puede explicar.

Yo no sé mi amor...

Gregory Goyle se había levantado al baño y ahora estaba de regreso en la habitación. Podía escuchar las respiraciones apacibles de sus compañeros. Durante el día, ellos eran la representación perfecta de lo que significaba pertenecer a la casa de Slytherin y lo hacían con mucho orgullo, pero durante la noche, cuando la puerta se cerraba y detrás de los pesados doseles podían dar rienda suelta a lo que realmente eran. Goyle había escuchado todo tipo de cosas en aquellas noches, era la consecuencia de meter a cinco chicos en transición de la niñez a la adolescencia en un mismo cuarto. Podía oír los gemidos de auto placer de Zabini, hablar dormido a Nott, el gruñir de las tripas de Crabbe y los sonoros ronquidos de Malfoy quien era el que más lo desconcertaba.

Dormido entre las camas de él y de Crabbe haciéndole guardia eternamente parecía imperturbable, como quien descansa con la seguridad del que tiene el mundo resuelto y a sus pies, aunque a últimas fechas su sueño se había transformado radicalmente. Lo había escuchado sollozar bajo la almohada, a veces con tristeza, otras con rabia y desesperación; vagar por la alcoba en las incontables noches de insomnio y desde que regresaron de las vacaciones ser acosado por terribles pesadillas. ¿Eso era ser mortífago? No se cansaba de preguntarse una y otra vez. Su padre no paraba de alabar al señor oscuro desde que tuvo memoria e indudablemente sabia que ese era su destino, servirle como lo había hecho y como lo hacia actualmente, pero siempre le pareció un futuro lejano y emocionante. Cuando Draco llegara con su marca tatuada en el antebrazo, pavoneándose como niño con un juguete nuevo, sintió una extraña punzada de envidia.

Draco Malfoy siempre represento todo lo que el anhelaba ser, siempre era el primero, siempre era el que llamaba la atención, siempre era el favorito. Su padre le había dicho que así tenia que ser, ser un Malfoy era mas que ser un Goyle, e irremediablemente tendrían que vivir cobijados por su fama y sus influencias, pues nadie se metía con los amigos de un Malfoy, a él le parecía que mas que bajo su cobija era bajo su sombra pero eso no le interesaba, era mucho mejor que la eterna rivalidad que le fomento su padre a Crabbe y que últimamente se marcaba mas.

Ahora, después de apreciar la desesperación en su cada vez más demacrado rostro, la angustia experimentada de día y de noche, el miedo constante a ser descubierto y a la traición de sus propios aliados, pero en especial a las incontables marcas que surcaban su pecho, sello inconfundible de los cruciatus, Goyle agradecía no ser el favorito, el primero ni el mejor. Si tenia suerte y algún día se unía a ellos, siempre estaría a la sombra de Malfoy y cuando algo saliera mal, seria a él a quien culparían y castigarían, y viéndolo realmente desde esta perspectiva, verdaderamente lo compadecía.

Se disponía a volver a acostarse cuando escucho una vez más la desesperación de Draco al ser presa de una nueva pesadilla. Se acerco hasta su cama corriendo lentamente los doseles, Draco se agitaba entre las sabanas con su frente aperlada en sudor y lágrimas atrapadas fuertemente entre sus parpados. Estiro su mano para despertarlo dudándolo por un instante, solía enfurecerse enormemente cuando alguien perturbaba su sueño, pero al percibir el miedo que estaba sintiendo decidió sacudirlo para tratar de despertarlo en un acto de caridad.

-¡Eh, Draco, despierta!- lo agito varias veces sin obtener respuesta- ¡despierta!- el rubio parecía luchar contra algo aventando golpes con los puños al azar, Gregory tuvo que esquivarlos con toda la destreza que la modorra le permitía, apreso sus puños en un intento por detenerlo, pero uno de ellos acertó en su rostro haciéndolo reaccionar instintivamente golpeándolo a su vez en el estomago. Draco abrió los ojos soltando un quejido de dolor y encogiéndose llevando sus manos al vientre, después, cuando las nubes del ensueño se alejaron y pudo enfocar con claridad, se dio cuenta de quien estaba junto a él sobándose la quijada.

-Goyle- se quejo fulminándolo con la mirada, ¿No había encontrado una forma mas pacifica para despertarlo?

-¿Quién creías? Valla puntería, ni dormido fallas.

-¿y que rayos querias? estaba dormido- se disculpo incorporándose y recargando su espalda en la cabecera.

-Estabas teniendo un mal sueño- aclaro Gregory en su defensa- por eso me atreví a despertarte.

Draco llevo su mano hacia su antebrazo izquierdo apretando fuertemente los ojos y descomponiendo su rostro en un rictus de dolor. Gregory se estremecía siempre ante ese gesto. Imaginaba que habría de doler horrores, pero ya llevaba medio año con ella y no era posible que siguiese doliendo igual, o más de ser posible.

-¿Tan malo es?- se aventuro a preguntar, algo que desde que lo conociera solo se había atrevido a hacer en contadas ocasiones, pero no podía evitar sentir una aterradora curiosidad y la fuente mas cercana para despejársela estaba ahí, retorciéndose entre dolor y miseria. Draco abrió los ojos y fijo su mirada en él. Parecía asustado, como un niño con la incertidumbre de ser llevado ante el medímago, como cuando le preguntara si había abierto él la cámara de los secretos, con la expectativa de escuchar y con el temor a saberlo. ¿Qué podía contestarle? Decir la verdad se le hacia demasiado cruel, como contarle a alguien que va hacia el matadero los detalles de su sacrificio, así que decidió ignorarlo.

-No se de que demonios hablas- contesto amargamente resbalando por las almohadas hasta quedar acostado boca arriba con la mirada fija en la penumbra.

-El estúpido siempre fui yo, no tu.

-Yo jamás he creído que seas un estúpido Goyle, un cobarde tal vez, pero nunca un estúpido - eso si que era una sorpresa, porque entonces siempre fingió bastante bien. Goyle asintió dándose por enterado. Suponía que una vez más, Draco quería lavarle el cerebro para salirse con la suya. Lo había visto elogiar a muchos y sabia como funcionaba "el encanto Malfoy" una vez que era desplegado; no podía engañarlo a él, así que opto por regresar a su cama y volver a dormir.

-¿Por qué quieres saber?- hablo de pronto Draco desconcertando a su compañero, era él quien siempre preguntaba, el que siempre exigía respuestas, el que siempre hablaba y todos escuchaban, no se interesaba por lo que los demás pensaran o creyeran, lo asumía y nada mas. Goyle se giro asombrado hacia la cama de Malfoy, dudando si contestarle o no, sin saber si seria usado en su contra o si se burlaría de él como era su costumbre.

-No lo se- se quiso arriesgar- tal vez porque… mira, nuestros padres nos han hablado maravillas sobre todo esto, pero después de verte en estos últimos meses…

-No luce tan seductora la idea ¿Cierto?

-Las marcas en tu pecho- agrego señalando el lugar donde el pijama se abría y dejaba al descubierto su pálida piel- son de tortura, no creo que los otros se atrevan a usar ese hechizo en tu contra.

-Es verdad, esto es caudado por los de nuestro bando… ¿Vas a unirte?

-Nunca ha sido una opción para nosotros.

-Tienes razón, nunca lo fue.

-Solo aclárame una cosa… ¿Va a doler?

-Si te refieres a la marca, créeme que no es nada comparado con todo lo que padecerás… cuando fallas todos toman turno para castigarte, todos te humillan, todos te critican, cuando vences, es tu conciencia la que te cobra las cuentas. Nuestros padres nos prepararon para matar, para ser despiadados, para no tener compasión, nunca nos dijeron nada sobre las consecuencias, sobre los rostros de tus victimas rondando en tus sueños, sobre los gritos dando vueltas en tu cabeza volviéndote loco, pero sobretodo Él…

-¿Lo has visto?- Draco asintió abrazándose de forma inconsciente mientras un ligero temblor se apoderaba de él. Goyle trago saliva con dificultad, su semblante hablaba por si mismo.

-Sus ojos…-contesto con un hilo de voz- son como lumbre atravesándote, no hay donde correr cuando estas ante su presencia, no hay donde esconderse, es capaz de ver todo, incluso lo que hay dentro de ti… a veces me pregunto si nuestros padres tienen razón o no…

-Crabbe cree que eres un cobarde, que no tienes el valor… lo que se necesita para ser un mortífago…

-Lo que ese idiota piense me tiene sin cuidado

-No deberías subestimarlo, Vincent siempre te ha odiado y ahora que su padre ha subido y el tuyo cayó, creo que le ha dado valor. Deberías cuidarte de él, hará lo que sea para pasar sobre ti y no se tentara el corazón, como tu lo has dicho, nuestros padres nos enseñaron a pasar incluso por sobre nuestros amigos.

"Amigos" esa palabra se escuchaba tan extraña como desconocida en su léxico, pero después de seis años, por primera vez había tenido una platica confidencial con Greg y le resultaba insólitamente raro, pero al mismo tiempo, muy reconfortante.

0o0o0o0o0o0o0o0o

Comenzó a sentir el cuerpo lentamente, un dolor en la espalda y en el cuello le cobraban el poco descanso que estaba teniendo hasta la fecha. Poco a poco los sonidos se fueron amplificando, puertas abriendo y serrando, conversaciones susurradas comenzaron a llegar hasta sus oídos. Había amanecido y no necesitaba abrir los ojos para comprobarlo, la luz de la ventana se colaba hasta su cama cuyas cortinas Goyle había olvidado correr la noche anterior. Ignoraba en que momento había caído dormido, pero por la pesadez suponía que había sido entrada la mañana.

Se cerró la puerta y todo se sumergió en un silencio que casi conseguía lastimar sus oídos. Era sábado otra vez y podría permanecer en la cama el día entero si así le placía, y en verdad era lo único que deseaba. Cada mañana, hacia un intento sobrehumano para comenzar un nuevo día, ya no podía volver a dormir una vez que levantaba los parpados era cierto, pero su cuerpo se negaba a obedecerlo y su mirada se perdía en un punto indefinido en la habitación y ahí podía pasar minutos sin ninguna reacción de su parte hasta que algo lo hacia regresar y lo obligaba abandonar su lecho. Ese era uno de esos días.

La puerta se abrió lentamente. Gregory se encontraba en el umbral contemplándolo de forma incomoda, sin saber como comportarse, con compasión incluso. Avanzo hasta su cama para recoger algo que había olvidado mientras fingía que no se había dado cuenta que estaba despierto ya. Tomo su libro nerviosamente dejando caer con descuido su varita la que rodó bajo la cama de Draco. Se arrodillo para alcanzarla y al levantarse quedo directamente de frente con un par de fríos ojos grises que lo contemplaban con desgane.

-Disculpa, no quise despertarte- dijo tímidamente mientras se ponía en pie. Draco no entendía la razón por la que le temía tanto ¿porque se comportaba de aquella manera? posiblemente años de humillaciones habían dado como consecuencia todo eso, y de repente se sintió mal. Por supuesto unos años antes no le hubiera importado e incluso hasta se hubiera complacido con tal reacción, su propio padre se hubiera enorgullecido, pero ahora todo aquello le dejaba un mal sabor de boca. Con cualquier otra persona no le hubiera importado pero… era Goyle, es decir Gregory… Greg… había pasado más de ¿Cuántos? Seis años juntos, tal vez mas, su familia solía frecuentar a la suya, era lo mas cercano que tenia a un amigo ¿no es así?

-Ya estaba despierto- contesto mientras respiraba profundamente y se sentaba con lentitud en la orilla de su colchón llevando sus manos hacia su rostro y restregando sus ojos para despertarse.

-¿vas a bajar a desayunar?- pregunto Greg y esta vez estaba seguro que no lo hacia por compromiso, Draco asintió- ¿quieres que te espere?

-No hace falta, adelántate.

-Ya es tarde, no tardaran en retirar la comida, no alcanzaras si no te das prisa.

-Igual, no tengo tanta hambre- dijo indiferente encogiéndose de hombros y poniéndose de pie pesadamente para dirigirse al baño.

-Puedo traerte un poco si te place.

-Eso suena bien- grito para hacerse escuchar.

-¿Deseas algo en especifico?

-Me da lo igual, tú escoge.

-De acuerdo- concluyo Goyle y se retiro del cuarto sin poder disimular una ligera sonrisa.

Draco se lavo el rostro y se contemplo en el espejo, su cabello revuelto, las dos marcadas ojeras alrededor de sus ojos y la palidez de su cada vez más afilado rostro. No recordaba haber tenido ese aspecto desde que tenía nueve años y se enfermo por comer demasiadas grajeas y ranas de chocolate a escondidas de su madre, ojala todo fuera tan fácil como un lavado estomacal y pociones revitalizantes. Busco en su casillero las pociones que su padrino le preparaba para mitigar el dolor de la marca, los frascos se encontraban vacíos, salio del baño y vació su baúl, igualmente, tendría que pedirle mas o prepararse el mismo los suyos, como fuera le llevaría tiempo y lo que él deseaba ahora, era que ese maldito suplicio desapareciera en el acto.

Se encamino nuevamente al baño, había descubierto que solo con el agua helada podría reconfortarse un poco. Abrió el grifo y sumergió el brazo soltando un suspiro de alivio, su frió contacto mitigaba un poco su ardor, así que lo dejo ahí mientras con la derecha convocaba unas vendas. Odiaba usarlas, la presión que ejercían le entumecía el brazo y algunas veces había dejado de sentirlo, pero era preferible que el roce constante de la ropa sobre su piel o los golpes accidentales de sus compañeros por los pasillos. Precisamente esa había sido la razón por la que se vio obligado a abandonar el equipo de quidditch al principio de año, no imaginaba el tormento que sufriría al impactarse una Blodger contra su brazo como había sucedido en incontables situaciones y el pretexto se había dado sin planearlo en su tercera clase de pociones.

En aquella ocasión había hecho equipo con Pansy, la poción ya estaba lista solo aguardaban que hirviera mientras ella meneaba constantemente para evitar que se pegara. El vapor y el sonido burbujeante de los calderos lo habían arrullado haciéndolo cabecear y caer encima de su libro sin darse cuenta. Pansy le había soltado un codazo al pasar Slughorn cerca de ellos haciéndolo saltar repentinamente, originando que la mesa se moviera y el caldero se desestabilizara. Pudo apreciar como se tambaleaba peligrosamente derramando su contenido.

-¡Maldición, no!- grito Pansy brincando hacia atrás mientras él se apresuraba a detenerlo con sus propias manos quemándose en el intento. Sin percatarse se prendió fuego en la manga de su túnica al rozar las llamas traspasando rápidamente su camisa y llegando hasta su piel. Draco soltó un grito cuando sintió el fuego abrazar la marca tenebrosa causándole un insoportable dolor.

-¡Aguamenti!- Grito desesperadamente Pansy apuntando con su varita en su dirección apagándolo rápidamente. Sus compañeros habían dejado de atender sus calderos para centrar morbosamente toda su atención en el rubio- ¿Qué demonios ven idiotas?- los enfrentaba Pansy cubriéndolo con su cuerpo mientras él solo se retorcía aferrando fuertemente su muñeca y dejando escapar unas cuantos quejidos- Draco ¿estas bien?- se volvió para ayudarlo pero no sabia que hacer solo llorar.

-A un lado- intervino el profesor tratando de librar a los estudiantes que los rodeaban- déjame revisar- ofreció aproximando peligrosamente la mano hacia su marca.

-¡NO!- exclamo Draco, arrojándola de un manotazo.

-Solo quiero ayudarte- insistió.

-Si no puede curarla no tiene caso- salto Pansy en su defensa interponiéndose en el camino de Slughorn- será mejor que vaya con la señora Pomfrey, yo iré contigo Draco- se ofreció guardando las cosas rápidamente y tomándolo por el antebrazo lo condujo fuera del aula.

La piel de Draco estaba encendida y el sudor se acumulaba en su frente, aun así, una vez que estuvo fuera se negó a dar un paso más y se recargo en la pared respirando con dificultad y apretando fuertemente los ojos. Pansy lo urgió a seguir adelante pero él se deshizo de su apoyo.

-N… no iré… a ningún… lado- dijo con voz entrecortada resbalando hasta quedar sentado en el suelo como un muñeco de trapo abandonado.

-Tienen que revisarte Draco, puede empeorar- se arrodillo la chica junto a él llorando con impotencia, sabia que cuando Draco se empecinaba en algo, así fuera algo absurdo, no había nada que lo hiciera cambiar de opinión.

-¡Me importa una jodida! ¡Déjame en paz!

-Deja de comportarte como un crió, tienes que ir o si no…

-¡¿Qué no oíste que me dejes en paz?!-la aventó enérgicamente poniéndose de pie- No quiero ir… no puedo… deja de… ¡¡ahhh!!... deja de fastidiarme.- le espeto dirigiéndose rumbo al baño mas cercano, una vez ahí, se aparto la tela chamuscada y acerco su brazo al grifo para sumergirlo en el agua helada. Sentía la marca en carne viva palpitando y causándole holeadas de dolor que se extendían por su brazo hasta su hombro haciéndolo temblar. La puerta del baño se abrió violentamente dando paso a una Pansy completamente enfurecida.

-¡¿Por qué haces esto?!- le reprocho entre lagrimas.

-¿Qué?- fingió sorpresa ocultando el brazo tras su espalda- ¿de que demonios hab…?

-¡No finjas Draco!- le grito la chica interrumpiéndolo- ¡Si crees que soy una estúpida, te equivocas, porque no lo soy! ¡No soy una de esas chicas bobas con las que andas, si piensas eso en verdad me insultas!

-Pansy…

-¡Se perfectamente lo que te pasa, lo de tu padre, lo de la marca…!

-¡¿Quién demonios te dijo?!- le grito iracundo librando en dos zancadas la distancia que los separaba y acorralándola contra la pared. No era posible, debía ser un secreto ¿Cómo?

-¿Eso que importancia tiene?

-¡Dímelo!- le exigió y Pansy no pudo hacer más que temblar ante la imponente furia del joven- ¡Habla!

-Todos lo saben…- contesto ahogada en llanto- todos… todos los que están en el círculo… -agrego casi sin voz. Draco la soltó retrocediendo terriblemente aturdido- El profesor Snape, mi padre, el padre de Crabbe, tu tía, no muchos, pero todos hablan, dicen que es un castigo hacia tu padre y no me parece justo.

-¿Y quien te pidió tu opinión? ¡Por mi puedes guardártela, no la necesito!

-¡¡ No se que te hayan pedido pero no estas solo…!!

-¡Deja de meterte en lo que no te importa! ¿quieres? ¡Esto es asunto mió!

-¡Deja de cargar con los problemas de tu padre!

-¡¡También son los míos!!

-¡No, no lo son, tú no tienes la culpa!

-¡¡No tengo opción!!

-¡Yo se que no, pero es estúpido que intentes resolver todo tu solo, es absurdo que te aísles de los demás…!

-¡No conoces la magnitud del problema Pansy, no tienes ni puta idea, todo esto es una mierda, no quieras embarrarte con ella, tú si tienes opción yo no así que deja de fastidiarme!- Draco intento pasar de largo pero ella se interpuso aferrando su brazo izquierdo firmemente. Forcejeó un poco con él, pero al fin consiguió imponerse y llevar la muñeca hasta su rostro-¿Qué crees que haces?

-¿Qué te parece que hago?- alzo lo que restaba de la manga de la túnica y reviso la herida- empeorara- Draco no contesto, sabia que lo haría pero no tenia otra opción, nadie debía saberlo. Pansy lo soltó para enseguida colocar la punta de su varita sobre su propio brazo- ¡Incendio!- declaro cerrando los ojos mientras las flamas se apoderaban de su piel soltando un quejido de dolor.

-¡¿Qué haces?!- grito bruscamente jalándola hacia la llave y abriendo apresuradamente el grifo- ¿te has vuelto loca?- Pansy se libero aferrando su muñeca completamente descompuesta por el sufrimiento que le ocasionaba. Respiraba agitadamente y apretaba las mandíbulas tanto que casi podía escuchar rechinar sus dientes.

-Aguarda aquí- ordeno entre jadeos dirigiéndose hacia la puerta. – Te traeré poción contra quemaduras- y antes de que Draco replicara algo ya había echado a correr rumbo a la enfermería.

Un sonido lo hizo regresar al presente acompañado de la voz de una chica.

-Zabini me dijiste que….- Astoria se detuvo en el umbral de la puerta lívida y con los ojos clavados en la calavera que sobresalía en la piel de Draco, soltando sin percatarse el pesado libro que llevaba entre las manos retrocediendo temerosa, viajando la mirada del brazo del joven a sus ojos para regresar a la marca – ¡La marca tenebrosa! – murmuro asustada volviéndose rápidamente tratando de huir. Draco salio del baño cruzando la habitación en un santiamén, cerrando la puerta violentamente cuando Astoria había conseguido abrirla un par de centímetros. La chica salto atemorizada sintiéndose acorralada entre la puerta y el cuerpo imponente del joven Malfoy.

– Draco…yo…- balbuceó Astoria temblando y sin darle tiempo a agregar mas la mano del rubio se cerro en torno a su cuello ahogando la frase y transformándolo en un lastimero quejido.

- ¡No viste nada! ¿Me oíste? –le ordeno fulminándola con la mirada mientras la chica se removía entre aquella mano que la asfixiaba – Si hablas- le escupió en la cara con su voz siseante tan parecido al de una serpiente que la chica se estremeció - si me entero que dices una sola palabra, será lo ultimo que digas en esta vida…. ¿entiendes?- Astoria lloriqueaba completamente aterrada con la actitud del rubio, sabia de su carácter fuerte, pero nunca espero que reaccionase en forma tan violenta- ¡¿Qué SI ENTENDISTE?!- le grito mientras la chica asentía con desesperación. Fue hasta entonces que Draco la soltó aventándola a un lado; la rubia tosió tratando de recuperar el aire sobándose el dolorido cuello. El Slytherin miraba de lado inexpresivo, altivo, pero sus ojos irradiaban un fuego que la abrazaba y consumía hasta convertirla en nada - ¡Ahora, largo de aquí! ¡FUERA! – Astoria no lo dudo un instante y salio huyendo de ahí sin atreverse siquiera a voltear.

0o0o00o0o0o0o0o0o

Hermione no paraba de darle vueltas al asunto, no encontraba una explicación razonable y lógica, por lo que la única opción le resultaba tan absurda que comenzó a reír sola un par de veces llamando la atención de todos, algo que la abochornaba terriblemente. Draco Malfoy sentía… bueno, ella le gustaba a… OK, le era interesante… Ni siquiera podía formularlo en forma decente. Simplemente era ridículo, irónico, absurdo, totalmente descabellado.

En los últimos días no había podido dejar de darle vueltas en su cabeza "no es por la caza", habían sido sus palabras, entonces ¿cuál era la razón? No paraba de observarlo intentando encontrar… pues… algo, lo que fuera; pero cuando se daba cuenta, ya ni siquiera lo estaba analizando, se perdía en sus gestos, en su forma de comportarse siempre altivo y elegante, en su mirada fría y despectiva que destellaba algo indescifrable en aquellos escasos minutos cuando chocaba con la de ella. Cuando eso sucedía, una corriente eléctrica atravesaba su columna y le prendía fuego a su interior. Podía sentir como el calor subía desde su estomago hasta sus orejas e inevitablemente teñía sus mejillas provocando en él una sonrisa de autosuficiencia. ¿Qué le estaba pasando?

Por alguna extraña razón se dormía cada noche rogando porque pasaran rápidas las horas y llegara el día siguiente para verlo, que importaba si para eso tuviera que pasar horas a la expectativa, con la ansiedad a flor de piel y el corazón desbocado; bien valía la pena solo por esos mínimos segundos en que él la veía de esa manera tan intensa que la estaba enloqueciendo.

Otra vez sábado, un día odiado porque significaba que perdería la oportunidad de verlo en clases, la única esperanza consistía en topárselo en los pasillos o coincidir en las comidas, pero aquella esperanza se desvaneció cuando retiraron el desayuno, los compañeros se dispersaron a sus diferentes quehaceres y él no apareció. La desilusión de apodero de su pecho causándole un malestar indefinido que la puso de mal humor, incluso cuando Harry se acercara, para intentar una reconciliación entre ella y Ron, ella exploto desquitándose con su amigo sin merecerlo.

Cuando se dio cuenta de lo que había hecho ya era tarde, en ese momento se dirigía hacia la biblioteca para adelantar sus deberes y en la tarde probablemente saldría a dar un paseo o platicaría con Hagrid un rato; también tenia que ayudar a Neville con los hechizos no verbales que le estaban causando tantos problemas, después cepillaría el cabello de Croshanks y luego… ¡Maldición! Toda una agenda llena para no pensar en él y no podía sacarlo de su cabeza ni por un instante. Luego, como si su deseo lo invocara, apareció frente a ella saltando bruscamente del despacho de Slughorn.

-¿Quién demonios se cree? ¡Viejo idiota!- espeto indignado con el rostro cargado de desprecio.

-¡No me importan tus replicas!- contesto Filch, quien salía furioso tras de él- ¡Te lo advertí!- le clavo su huesudo dedo en el pecho- te dije que si volvía a verte merodeando por aquí…

-¡Ningún merodeando! ¡¿Por quien me toma?! Estaba esperando al profesor.

-¿Y te entretenías rompiendo todos sus licores?

-¿Qué?... ¿yo?…- una vez más, lo había desarmado completamente ¡maldita sea!- ¡yo no le rindo explicaciones a un estúpido squib!- Filch boqueo un par de veces mientras su gesto se descomponía cobrando tonalidades rojas y casi hasta moradas. Hermione pensó que de haber nacido mago, Filch seguramente le hubiese lanzado una imperdonable en ese momento. Como sintiendo su mirada, Draco giro su rostro a la izquierda encontrándose de pronto con los ojos de la castaña quien lo contemplaban con dolor, casi como si el insulto hubiese sido dirigido hacia ella, y muy en el fondo, algo que sin duda ocasiono una incomodidad en Draco, parecía haber decepción.

Él no era de los que solían quedar bien con alguien, a menos que conviniera a sus intereses por supuesto, así que lo que pensaran de él o no, era algo que simplemente no estaba entre sus prioridades; y ahora ahí estaba ante ella, paralizado y sintiéndose como un patán.

-¡Profesora Mcgonagall!- chillo Filch, corriendo hacia ella para contarle con lujo de detalles (algunos agregados por él) lo que había hecho el rubio.

-¡Señor Malfoy!- sonó la severa voz de la profesora, rompiendo con esto la unión de miradas que sostenían él y Hermione, y atrayendo por completo su atención- Lo que acaba de hacer es un acto bandalico impropio de un alumno de esta institución. Irrumpir en el despacho de un profesor para atentar contra sus propiedades es algo que no se permite en Hogwarts. Espero que este conciente de las sanciones a las que se hará acreedor, porque es mi deber informar de esto a las autoridades pertinentes para que tomen la medidas necesarias, su comportamiento en estas ultimas fechas deja mucho que desear de alguien de su educación. Cincuenta puntos menos para Slytherin.

-¿Cómo?- trató de replicar con indignación pero la voz de la profesora sobrepaso la suya obligándolo a callar.

-Eso mas un castigo del que seguramente será informado esta misma tarde por su jefe de casa.

Draco se mostraba inexpresivo, su mirada acerada fulminaba a Filch mientras este sonreía triunfal. Apretó los puños mientras endurecía sus facciones y trataba de controlar su respiración agitada, así como los instintos asesinos que en ese momento lo embargaban. Odiaba a ese asqueroso y despreciable squib, algún día le haría pagar por todos sus atrevimientos y ese día lo iba a disfrutar muchísimo. Draco echo un ultimo vistazo a su izquierda donde aun permanecía Hermione, como una estatua mas del pasillo, pálida y completamente rígida; la chica se estremeció ante aquella forma de mirar inhumana que centelleaba desde el fondo de su alma y se reflejaba en sus pupilas, él había nacido indudablemente para ser lo que era y había sido educado para ese objetivo, pero muy en el fondo deseaba equivocarse… con todo el alma lo deseaba y temblaba mientras pasaba altivamente entre la profesora y Filch empujándolo con el hombro sin dignarse a escuchar sus reclamos.

0o0o0o0o0o00oo

Draco llego puntual a los invernaderos después de la comida. Había pensado en no presentarse siquiera, pero Snape ya lo tenía arto. Una vez más, al enterarse de su "travesura", lo había reprendido hasta saciarse. Había irrumpido en la sala común como un huracán, algo que solo hacia cuando tenia que dar algún aviso (en este caso notificarlo de su castigo) pero se había dirigido al cuarto de los chicos de sexto y los había echado a todos excepto a Draco para después gritarle sin contemplaciones.

-¡¿Qué crees que estas haciendo?!- le pregunto acribillándolo con su oscura mirada- ¡No haces mas que cometer un error tras otro, llamas demasiado la atención! Llevas medio año y no haz hecho mas que puras idioteces sin resultado alguno ¿Qué pretendías ahora?

- Ya le dije que no es asunto suyo, déjeme en paz.

- ¿Qué no es mi asunto? Por supuesto que si, soy el jefe de tu casa y antes que nada me respetas.

- ¿Ahora se va agarrar de eso?

- Es mi deber reprenderte, así que ahora mismo me vas a decir ¡que demonios pretendías entrando al despacho de tu profesor de pociones!

- Si, como no….ya parece que le voy a decir….si quiere castigarme hágalo ¿cree acaso que eso me importa? Limpiar retretes con la lengua es una niñería a comparación con todo esto…si de verdad quiere ayudarme, entonces déjeme tranquilo o ¿sabe que? Haga lo que se le venga en gana…la verdad ¡me importa un pito! - Draco salio furioso de la sala común rumbo a los invernaderos para cumplir su castigo; estaba arto, y cansado del constante acoso de Snape.

Draco se dirigía al lago acompañado de Longbottom y una tina que seguramente tendría más cerebro que ese Gryffindor patético. La profesora Sprout les había comisionado extraer pulpa de Plangentina la cual se recolecta en noches de luna llena y durante la época invernal, que crecían libremente en la ribera del lago. Neville se sentía intimidado con la presencia del rubio, siempre que tenia contacto con él terminaba inevitablemente hechizado, lo que lo hacia desconfiar constantemente.

Se había ofrecido para ayudar a la profesora Sprout después de clases; la Herbología era algo que lo apasionaba a tal grado que no le importaba el descuido de las demás materias, por supuesto su abuela no lo entendía y dudaba que alguien lo hiciera, pero ya no le importaba tanto. Sin embargo aquel sábado en que se había comprometido ir al lago, la profesora no le había comentado nada de que su compañero fuese precisamente Malfoy.

Draco se sumergió hasta la cintura en el agua helada sintiendo como si su piel fuera aguijoneada por un centenar de agujas. No pudo evitar soltar un sonoro quejido mientras que su cuerpo se estremecía presa de los temblores.

- Tie…tienes que aplicar un hechizo calentador sobre el agua que esta a tu alrededor – le aclaro Neville tímidamente apuntando su varita en su dirección.

- ¡No te atrevas a tocarme! –espeto deteniéndolo con un manotazo que casi lo hace perder su varita.

- Pero te dará hipotermia – le declaro el chico retrocediendo un poco. Draco tuvo que comerse su orgullo y aceptar que Neville tenía razón, por lo que no le quedo más remedio que permitir que el Gryffindor lo hechizara, su varita había sido confiscada por la profesora Sprout para evitar que atentara contra Longbottom. Podría arrancarle la varita y hacerlo él mismo pero una vez mas ignoraba el hechizo que se utilizaba, comenzaba a reconsiderar seriamente darle una leída a ese libro de "Hechizos prácticos para el hogar" que una vez encontrara en la biblioteca. En cuanto a Longbottom pronuncio el simple hechizo un aire caliente se apodero de él y el agua comenzó a entibiarse. Neville le explico exactamente el procedimiento que se tenia que llevar acabo y las razones por las que se hacia de noche

- Se hace en las noches de luna llena durante la etapa invernal por que los Isópodos están invernando y no te estrangulan por robarte su hogar.

Draco hundió sus brazos en el fango tratando de capturar esa cosa viscosa que se escurría entre las manos y que al llegar a la superficie desaparecía. Estuvo apunto de caer varias veces y otras tantas alguna criatura lo había mordido, por su parte Neville se concentraba en su labor abstraído por completo de todo lo que lo rodeaba, de la tenue luz, del frió viento, de la sarta de maldiciones y quejas que soltaba Draco cada cinco segundos, etc. él simplemente hacia lo suyo y ya había llenado su tina mientras que Draco no había conseguido extraer ni la tercera parte.

-Llevare este para que la profesora comience a utilizarlas cuanto antes, entre mas frescas mejor se aprovechan ¿lo sabias? – y sin prestarle atención al rubio, seco su ropa y lo abandono en el lago sin remordimiento.

-¡Grandioso! – sonrió sarcásticamente, en ese momento podría estar trabajando en el armario. Ya había quedado con Goyle para que hiciera guardia, con Crabble ya ni contaba definitivamente; incluso había conseguido extraer un poco mas de poción multijugos del despacho de Slughorn y en lugar de eso estaba ahí efectuando un castigo ganado por cumplir el de su padre. Si la vida fuese justa Lucius malfoy debería estar extrayendo la pulpa de Plangentina en su lugar. Aunque dudaba que lo dejaran salir de Azkaban solo para eso. Dio un paso resbalando con una piedra y cayo dentro del lago sumergiéndose hasta la cabeza, por suerte el estar cerca de la orilla lo ayudo a no hundirse mas y con gran dificultad logro ponerse de pie escupiendo agua y algas, se aparto el cabello y froto sus ojos tratando de distinguir una figura que lo observaba desde la orilla.

- ¿Quién…?- pregunto asustado mientras su vista se volvía nítida - ¡Demonios Granger! que susto me diste.

- Así tendrás la conciencia – contesto la chica recargándose en el tronco de un árbol cruzándose de brazos.

- ¡¿Qué jodidos quieres?! ¡¿Vienes a burlarte de mí?!

- En realidad busco a Neville, pero ya que lo mencionas es una muy buena oportunidad para hacerlo.

- ¡Ja ja! Que gracioso Granger ¡¿Por qué no te sientas y disfrutas de la función?!

- Que buena idea fíjate, de igual forma tengo que esperar a Neville ¿no sabes si va a regresar?

- ¡¿Acaso me ves cara de niñera?!

- Que sensible- Draco continúo con su labor ante la incomodidad de hacer el ridículo frente a los ojos de Hermione. Sentía como ella observaba cada uno de sus movimientos descaradamente mientras se reía de sus inútiles intentos por extraer la pulpa; su cubeta estaba mas llena de agua que de cualquier otra sustancia. Hermione no paraba de hacer comentarios sobre la manera adecuada de hacerlo y ante cada fallo recalcaba un "te lo dije" haciendo que el rubio se desesperara completamente.

-¡¿Qué no tienes nada mejor que hacer?!

- La verdad…no.

- Pues que vida tan patética la tuya…por que no vas a hacerle la tarea a alguno de tus tontos amiguitos.

- De hecho ya lo hice.

- Entonces cepíllate el cabello que buena falta te hace, seguro que se te irán semanas en ello.

- ¿Cuál es el problema contigo?

- No, cual es el problema contigo ¿a que haz venido? Por que eso de buscar a Longbottom ni él que es un idiota te lo creé ¿Cuál es tu plan Granger?

- Quiero despejar una duda, eso es todo

- ¿Ah, sí? y ¿me vez cara de libro? Yo no tengo las respuestas que buscas.

- De hecho eres el único que las tiene y no pienso irme sin una respuesta…

- ¡¿A que?! ¡Maldita sea, ya me tienes arto!

- …¡A esto!

-¡¿Esto?!

- Si, "esto" por que ni siquiera puedo llamarlo de alguna manera.

- ¿Que es lo que quieres? ¿Ponerle un nombre? ¿Darle una definición para luego memorizarla? ¿Eso es todo?

- Sabes que no es eso a lo que me refiero….quiero saber por que lo haces.

- Otra vez lo mismo.

- Si, otra vez y otra y otra y otra hasta que respondas. Yo no soy la burla de nadie, vienes, me besas como si que y luego me tratas con la punta del pie,….decídete de una vez somos enemigos o…

-¿O que? ¿O novios? Eres una sangre sucia…

- Y aun así me besas.

- Es una debilidad, lo admito ¿Qué quieres? Soy un hombre y tú eres una chica.

- Una chica, claro, sangre sucia y todo, lo cual me haz recalcado toda la vida, pero que no te limita para hacer estas cosas… ¿sabes una cosa Malfoy? No eres más que un hipócrita - Draco salio del lago dirigiéndose a la chica quien lo encaro valientemente, no se volvería a amedrentar ante su gélida mirada nunca mas. Ella necesitaba respuestas y él se las daría, claro que se las daría o dejaba de llamarse hermione Granger.

- ¿Sabes Granger? ya me tienes hasta la madre. Por que no lo dejas así y te desapareces de mi vista

- No pienso hacerlo ¿Cómo ves? No me iré hasta que me respondas… ¿Qué jodidos te traes

- ¡¡Por que Demonios quieres ponerle a fuerza un nombre?!

- ¡Por que no es normal!

- ¡¿Así?! Y según tu ¿Qué es lo normal? ¡¿Andarme exhibiéndome contigo como la patética comadreja con su no noviecita por todo el colegio?!

- ¡No metas a Ron en esto!

- ¡¿Sabes que?! Ponle el nombre que quieras, piensa lo que quieras…haz lo que quieras…solo déjame tranquilo – Draco estaba cada vez mas exasperado, esa chica lo sacaba literalmente de quicio y no iba a caer en su jueguito así que opto por la salida mas fácil…huir

-¡Ah No Malfoy! ¡No te iras! – Lo detuvo Hermione jalándolo por la tina- Vine por una respuesta y no me iré sin ella.

-¡¿Qué quieres que te diga?! ¡¿Qué me gustas?! ¿Eso quieres escuchar? ¡Pues SI, maldita sea! ¡Me gustas! ¡¿Y que con ello?! Eso no significa que voy a andar contigo, primero muerto que enredarme con una….como tú- Draco recogió sus cosas y se dispuso a irse de ese lugar inmediatamente, tenerla tan cerca era demasiado tentador y en el estado que se encontraba era mucho mas peligroso y él ya no estaba dispuesto a correr el riesgo. Lo que nunca espero fue la respuesta de la chica

- Tu…tu también me gustas…- Murmuro Hermione que hizo que Draco se paralizara haciéndolo volverse violentamente quedando nuevamente frente a ella

-¿Qué haz dicho?

- Que también….me gustas - agrego con la mirada abajo avergonzada y temerosa de lo que acababa de decir.

Draco soltó la tina completamente atónito. En un arranque de valor, Hermione lo atrajo hacia su cuerpo donde se apodero de su boca y de su ser. En cuanto escucho su confesión olvido completamente lo demás y se dejo llevar por el torbellino de sentimientos y sensaciones que ese chico le hacia experimentar, sin importarle nada que no fuese hundirse en su boca y sentirse cubierta nuevamente por su fragancia, entregándose por completo a esos labios que tantas noches de insomnio le habían hecho pasar, deseosa de embriagarse nuevamente en él. Draco se dejo llevar por las sensaciones que su cuerpo experimentaba, sintiendo su corazón como un caballo desbocado de alegría ante aquella insólita confesión, nunca imagino que algún día oiría esas palabras de esos dulces labios que en tantas noches ansiosamente deseo poseer, al tiempo que se envolvía con la calidez de su cuerpo que le brindaba la paz que tanto anhelaba su atribulado corazón.

Cuando por fin sus bocas se separaron por la necesidad del oxigeno vital, Hermione retrocedió un paso atormentada por ese momento de impulsividad y las consecuencias que este le pudiera traer. Draco no dejaba de contemplarla con sorpresa mientras una fina sonrisa se dibujaba en su rostro confundiendo a la chica, quien esperaba una reacción mas violenta.

-Estas demente, Granger ¿lo sabias?

-No más que tu Draco.

- ¿Draco?- pregunto desconcertado mientras se acercaba a ella nuevamente aferrándola por la cintura- ¿No se supone que somos enemigos?

- Si….se supone – contesto Hermione colocando sus manos alrededor de su cuello.

-Perfecto…- susurro en su oído acariciándola con su aliento mientras la chica cerraba los ojos dejándose llevar nuevamente- me parece… perfecto…- concluyo volviéndola a besar.

0o0o0o0o0o0o0o0o0

Bien, ¿Qué les pareció? Y sean honestos.

Lo se, ya era justo y necesario porque en todo Dramione que se diste de serlo tienen que haber sus "pachurros", pero eso lo estudiaremos mas arduamente en el siguiente capitulo.

Saludos, no olviden dejar reviews porque realmente me motivan.

Nos leemos en el que sigue

Rastaban Black