No será

Capítulo 26


- ¿Qué tal van las cosas? – preguntó Eriol cuando iban a unas cuantas cuadras de la casa de Tomoyo

- ¿Qué cosas? – preguntó haciéndose la loca, sabía a lo que Eriol se refería.

Eriol se detuvo, pero Tomoyo siguió caminando sin voltear atrás. El chico la miró caminar, miró el asfalto bajo sus pies y la miró nuevamente, sus ojos azules estaban llenos de melancolía… lanzó la pregunta.

- ¿te irás verdad? – el aire se le escapaba de los pulmones y estaba desesperado. Tomoyo detuvo su caminar y se irguió y contestó sin mirarlo.

- sí- fue su única respuesta pero fue suficiente. A pesar de haber sido dicha en medio de un suspiro Eriol sintió que entró en sus oídos como un ruido estridente. Lo había dejado aturdido y sin palabras.

De nuevo su mirada se dirigió al asfalto quizá buscando respuestas quizá solo queriendo que ésta se abriera y lo comiera como si así todo se olvidara. Unos zapatos aparecieron en su campo de visión, eran los de Tomoyo. Levantó su mirada y se encontró con esos ojos amatistas que suplicaban perdón, cada poro de su blanca piel lo gritaba, cada célula de su cuerpo aullaba de dolor… y Eriol no se quedaba atrás.

Sin saber como se movió, la tenía aferrada entre sus brazos, ella temblaba y él no sabía que decir, escuchaba los sollozos y su garganta se cerraba más al pensar que ella se iría, se iría… y estarían lejos, que ya no la tendría para él, que ya no estaría que esos bellos ojos amatistas ya no lo mirarían con aquella calidez tan particular en ella cada día… eso le partía el corazón y el alma en trozos.

- lo siento Eriol – dijo en medio de un sollozo.

Él aún no sabía que decir, la abrazó más fuerte a él, Tomoyo no dejó de temblar ni de sollozar mientras estuvieron abrazados. Él sin saber que decir ella sin poder articular palabra.

- no me quiero ir – susurró, su voz estaba ronca de tanto llorar.

- yo… yo tampoco quiero que te vallas – al fin pudo hablar, su voz no se comparaba, no era la misma, se escuchaba que salía desde el fondo de su garganta, se escuchaba como nunca antes Tomoyo la había escuchado y eso dolía aún más; desenterró su cabeza que estaba oculta en el cuello de él y lo miró a los ojos.

- hice todo lo que pude para convencerlos pero… pero… - sus sollozos comenzaron a hacerse más fuertes. Eriol la acomodó de nuevo en su pecho y acarició sus cabellos.

- yo sé, no es necesario que me lo expliques… yo lo sé.

Quizá se escuchara feo lo que acabara de decir pero no encontraba otras palabras para expresarse, su alma y su mente estaban completamente devastadas… y si él se sentía así ¿cómo se sentiría ella?... peor, fue la única respuesta que encontró. Peor.

- ¿Cuándo te vas? – preguntó

- al terminar el curso

El curso estaba por terminar… solo un par de semanas. Cerró los ojos y enterró su nariz en el cabello de ella aspirando su perfume. Entonces…

- Tomoyo y… y si les dices que te alejarás de mi si con eso no se van – arriesgado.

Tomoyo lo miró con esos ojos amatista que él amaba empapados en lágrimas haciéndolos aún más cristalinos.

- ¿Qué?

- preferiría tenerte cerca aunque no estés junto a mi.

Una pequeña sonrisa curvó los labios de Tomoyo.

- eso es muy bobo Eriol, tierno, pero bobo. No me llevan por que esté a tu lado. Me llevan por algo más y tú sabes por que.

Claro que lo sabía, pero aún se negaba a creerlo, aún se negaba a pensar que después de quince días ella se marcharía y el tendría que decirle adiós.

La abrazó nuevamente contra él. Tomoyo recostó su cabeza en el hombro de él sin saber que decir o que hacer ya ahora.

- tengo una gran idea – dijo Eriol de pronto sobresaltándola. – me iré contigo

- ¿Qué?

- sí, así como se oye, me iré contigo

- pero… Eriol… es que… tú… pues… - balbuceaba sin decidirse por una de las tantas cosas que le pasaban por la cabeza.

- no, no creas que me "iré" contigo… no

Tomoyo arqueo la cejas, su cara mostraba desconcierto total.

- me iré a la misma cuidad a estudiar allá contigo, no me iré contigo particularmente.

- ¡ah!, eso- dijo en un suspiro

- ¿pues que creías?

Tomoyo sonrió con un poco de picardía.

- creí que hablabas sobre vivir juntos; algo así como en los viejos tiempos que los hacendados se robaban a las damas en peligro y terminaban enamorados profundamente- explicó aunque su tono de voz al terminar estaba cargado de burla.

- bueno… eso de enamorados profundamente ya es un hecho pero si quieres vivir la fantasía pues solo me faltaría conseguir una hacienda y ponerte el peligro.

- Eriol… no es…

- y para eso me faltaría también un villano – continuó sin hacerle caso y rascando su barbilla.

- … Eriol no seas…

- pero ¿sabes? Creo que Shao podría ayudarme al cabo cara y reputación de maleante la ya tiene…

- ¡Eriol ya basta!

- ¿crees que Sakura quiera ser nuestra madrina?

- ¡Hiragizawa! – Eriol sonrió y la chica comenzó a perseguirlo puesto que el chico había comenzado a correr.

Había dado en el blanco, Tomoyo había dejado de llorar ahora lo perseguía un poco furiosa pero más animada.

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¿y de donde conoces a mi hermana? - preguntó Touya costando la carne dentro de su plato como si fuera el castaño el que estaba dentro de él. Y obviamente Shaoran se había dado cuenta.

Todos estaban sentados alrededor de la mesa se daban cuenta de las miradas que se lanzaban el mayor de los Kinomoto y el menor de los Lee casi parecían salir chispas.

-es un amigo de la escuela Touya ya te lo dijeron – contestó Sakura.

- ¿están en el mismo salón? ¿comparten clases? ¿o que? – era exigente el tono de Touya y a cada pregunta se acercaba más al castaño parecía a punto de saltar a cualquier cosa que dijera o hiciera.

- ¡ah!... bueno… eh… mmm… pues es que… Shao está en un grado menor – dijo lentamente casi arrastrando las palabras.

- ¿entonces eres más chico? – este fue Yue callando a Touya. Todos lo conocían y no querían que el "amigo" de Sakura se llevara una mala idea de todos.

- no – contestó escueto. ¿Cómo es que cuando no quieres hablar de un tema en particular siempre todas las conversaciones llegan a él?

- ah mira… el pequeño pervertido este

- ¡¡Touya!! – gritaron al unísono los Kinomoto y su novio. El moreno se encogió de hombros y masticó furiosamente el trozo de carne que había cortado segundos antes.

Sakura agachó la mirada totalmente sonrojada.

- y… ¿Qué, que fue lo que sucedió?

- me sacaron un tiempo de la escuela – contestó cortés aun viendo al hermano de Sakura mirarlo furioso y mucho más ahora que lo habían callado.

- ¿Por qué? – este fue Fujitaka el padre de Sakura

- problemas de salud – no mintió relativamente.

- ¿ y de donde conoces a mi hermana Lee? No me contestaste – Sakura se sobresaltó cuando vio a su hermano encajar el temedor en la arrachera de su plato con fuerza.

- ¡eso no te importa hermano! – contestó la esmeralda – creo que esto ya lo estas llevando muy lejos – se volteó hacia Shaoran y murmuró: - lo siento, te pido disculpas por el comportamiento de mi hermano mayor – dijo mirándolo de reojo con ojos asesinos.

- no tienes por que disculparte Sakura, hay personas que nunca van a llegar a saber comportarse frente a otras… pero acepto tus disculpas. Gracias.

Touya se levantó de la mesa y tomó su plato rudamente, no había insultado y su familia no había hecho nada.

- ¿Lee, cierto? – Shao asintió regresando su mirada a Yue – tu apellido se me hace familiar, creo que lo he escuchado en algún lugar

- es un apellido muy común – le contestó Shaoran encogiéndose de hombros y rogando para que no siguiera preguntando.

-sí, quizá tengas razón pero… - poniéndose una mano en la barbulla entrecerrando los ojos – pero su rostro se me hace familiar y nunca olvido un rostro. ¿cómo se llama tu padre?

- ¿lo tomaría de mala educación si no contestaba esa pregunta?- pensó Shaoran – Hieng Lee – arrastró el nombre con un asco que nadie logró percibir.

- ¿Eres hijo del candidato a gobernador? – exclamó sorprendido Touya que regresaba a la mesa con una rebanada de pastel. Shao no contesto.

- ¿eres nieto de Clow? – preguntó Yue perplejo – no puedo creerlo, ¡pero que pequeño es el mundo! – exclamó – tu abuelo fue una de mis inspiraciones para estudiar derecho.

- ¿conoce a mi abuelo?

- sí, fue mi padrino de generación en la universidad.

- ¿Por qué nunca me contaste eso Yue?

- no creí que fuera importante – le contestó.

- Sakura ¿Por qué no lo comentaste? – quiso saber su madre pero Sakura no supo que contestar. Realmente no sabía mucho de la vida del que era su novio y ahora se daba cuenta

- ¿eres abogado?

- así es

- ¿y cuanto planean quedarse en la cuidad?

- nuestro tiempo aquí es indefinido.

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El día comenzaba, el solo estaba en su máximo esplendor y Sakura salía de su casa, esa semana ella iría por Tomoyo.

- ¡Ya me voy! – gritó en el umbral de la puerta, lo cruzó y se encontró con la amatista esperándolo recargada en la baranda. - ¿Tomoyo? – la amatista la miró por encima del hombro - ¿Qué haces aquí? Yo iba a pasar por ti – miró su celular – y no es muy tarde aún

Tomoyo se levantó y miró a Sakura de frente.

- tengo algo que decirte

Sakura sospechaba que podía ser y también que no eran muy buenas noticias… pero deseaba estar equivocada.

Comenzó a caminar a lado de Tomoyo, ninguna decía una sola palabra. Tomoyo miraba hacia el piso todo el tiempo y Sakura sentía aún hoyo en el estómago.

- ¿recuerdas que te dije que era probable que me mudara?

- sí – contestó escueta. No se había equivocado.

Tomoyo se detuvo; estaban en el puente, el camino que usualmente recorrían cuando iban a sus casas después de clases. Era un camino más largo y lo hacían siempre… bueno, desde que Tomoyo había comenzado a andar con Eriol.

- hace unos días hablé con mi mamá y me dijo que si se concretó la oferta… y… - la garganta se le cerraba más – nos iremos Saku.

Lo había escuchado fuerte y claro y sentía que las palabras le cayeron como un balde de agua fría que la habían congelado de la cabeza a los pies. Miró a Tomoyo, no sonreía, sus ojos estaban nublados por la pena, entre sus pestañas se atoraban las lágrimas que la amatista había logrado atrapar… no era mentira. Tomoyo no estaba mintiendo se iría.

- ¿Eriol lo sabe? – la amatista asintió.

- se lo dije ayer cuando íbamos a mi casa – murmuró en un susurro quebrado por el nudo en la garganta o quizá por las lágrimas.

- ¿y como tomó la noticia?

- no mejor que tu. Aunque tú si hablas – lo último lo dijo tratando de que la situación no fuera tan dolorosa.

- lo siento. Pero no se que decirte – en sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas – solo se que no quiero que te vallas pero creo que eso no será de mucha ayuda – susurró – prefiero decir unas cuantas tonterías y no tener que decirte adiós cuando el momento llegue.

- lo sé, yo también siento lo mismo amiga – Tomoyo se abrazó fuertemente a la esmeralda.

- no quiero que te vallas, me vas a hacer mucha falta – sollozó

- ay Sakura – sollozó. Lágrimas salían de sus ojos, admitía que a veces se quejaba por que la pequeña cuidad en la que vivía no había nada que hacer pero no cambiaría a sus amigos por un par de antros.

- ¿y no puedes hacer nada de nada? – Tomoyo sabía que se refería a que si podía quedarse. Lentamente negó.

- ya intenté todo, me iré cuando el curso termine

- ¿Cuándo el… ¡pero si eso es en dos semanas! – exclamó sorprendida y conmocionada de que les quedara tan poco tiempo juntas.

Tomoyo se encogió de hombros.

Se quedaron en silencio solo abrazadas; sin sentir el tiempo correr sin saber ya que decir o que hablar. Solo pensaban en todo aquel tiempo en el que habían sido inseparables, todas aquellas locuras que habían cometido, las largas pláticas por teléfono, sus escapadas, las mentiras de una para salvar a la otra… las risas, las lágrimas, los nervios, los abrazos, las bromas… todos aquellos detalles que formaban parte de un pasado, de un presente pero quizá no de un futuro.

Que tan cierto era eso de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido; entonces valoras hasta el más pequeño detalle, ves cosas que creías difíciles y los momentos así te hacen darte cuenta de que eran solo cosas insignificantes sin sentido ni valor solo problemas que uno mismo hace más grandes.

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Yumi caminaba de un lado a otro pensando si lo que Shao le había mandado decir no llevaba algo oculto, conocía a Shaoran y sabía que era astuto que podía hacer creer lo que quisiera… pero ¿si solo fuera parte de un plan?... ¿Hiragizawa no debería estar enterado? Y según lo dicho por Akira, Eriol se había acercado a preguntarle sobre lo que Shao le había dicho… era una buena idea poner bajo observación a Hiragizawa… sin embargo tenía que hacer algo que le confirmara que nuevamente tenía a Shao bajo su mando… ¿pero que?... ¿hablar con él?.

Se sentó en su cama. No quizá sonara muy arriesgado pero… conociéndolo, si él de verdad tenía un plan sería lo único que no esperaría lo que haría que 

todo su elaborado plan y recuperación se fuera al caño. Sabía lo que tenía que hacer. Sonrió. Tomó su teléfono y…

- ¿y ahora que? – contestó fastidiada la otra voz detrás del teléfono – salí de clases no tengo…

- quiero que busques a Shao – la interrumpió - y le digas que con una condición comenzaré a mandárselos como a él le gustan si…

- ¡¿qué?! – exclamó

- que solo lo hará si hoy vas conmigo a verla – repitió Akira a Shao.

Shao miró a la esmeralda frente a él. Eso se salía completamente de su plan y no sabía que hacer. La tentación ya era demasiado grande además que enfrentarse a hechos de su pasado lo dejaban totalmente al desnudo… sería difícil… pero era justo y necesario. Solo así tendría pruebas contundentes que hundirían a Yumi.

- ¿a que hora?

- ¿irás?

- dime a que hora –exigió.

- saliendo de clases, ella llegará por nosotros.

- entonces allí estaré – y caminó unos pasos alejándose de la chica.

- ¡Lee espera! – le gritó - ¡olvidas esto! – y se lo lanzó.

Shao alcanzó a atraparlo con sus manos. Era la dosis acostumbrada no más no menos. La guardó en su bolsillo, inconsciente de que un par de ojos azules había captado todo con atención. Estaba casi seguro; seguro hasta un día anterior que Shao no se había vuelto a drogar pero a cada día a cada situación como esa su seguridad se iba esfumando un poco más.

- Hola Eriol – saludó Akira. Él estaba recostado sobre uno de los árboles.

- Akira, ¿cómo estas?

- ¿desde cuando tan cortés?

- no tengo razón para no serlo – contestó con simpleza

Akira sonrió. Eriol no la trataría más por que buscaría la manera de sacarle información y eso le gustaba sobre la tarea que Yumi le había asignado. Se acercó a él.

- no lo sé, nunca lo fuiste. Por lo menos no desde que andas con Tomoyo

- ¿Qué es lo que pasa Akira? ¿Qué pretendes? – ignoró el comentario clavando sus pupilas azules en las verdes de ella.

- ¿yo?, nada. Solo… - rió- … pareciera que me estas siguiendo.

Eriol sonrió con ironía.

- ¿para que seguirte? Si te tengo detrás de mi

- como no tienes idea – se dio la media vuelta y se marchó.

Eriol la observó marcharse. Akira ya se había dado cuenta de que él no tenía la menor idea de lo que sucedía con Shao.

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- ¡Shao! – escuchó su nombre detuvo su caminar y volteó buscando a la persona que lo había llamado. Era Sakura de eso estaba seguro.

- hola niña – Sakura sonrió mientras se acercaba a él - ¿acabas de llegar? – ella llevaba su mochila colgada al hombro – ya es tarde

- me quedé hablando con Tomoyo – Shao elevó sus ojos ámbar buscándola – fue a buscar a Eriol.

- oh – regresó su mirada a ella y fue cuando notó os ojos y nariz roja de su novia - ¿pasó algo? ¿estas bien?

Sakura sonrió con melancolía, sus ojos nuevamente se llenaron de lágrimas y sus labios comenzaron a temblar.

- bonita ¿Qué tienes? – preguntó en un suspiro abrazándola fuerte a él.

- Tomoyo se va a mudar – contestó con voz entrecortada y temblando en los brazos de su novio – en dos semanas – se abrazó más fuerte a él.

- lo siente chiquita – susurró besándole la frente.

Los sollozos de Sakura aún se escuchaban. No sabía que decirle para aliviar su dolor pero la única opción que se l ocurría era que llorara hasta que se cansara pero…

- ya Sakura – se dijo ella misma – ya deja de llorar – se separó de él y se secó las lágrimas – si Tomoyo me ve así se va a poner más triste y no quiero.

- ¿segura que estas bien? – ella asintió. Le dio un sabe beso en los labios.

- ¿y a donde ibas?

- ¿yo? – la chica asintió ya mirándolo de nuevo – iba a… - señaló a su derecha – a… al baño – balbuceó.

- ¿Qué no venías de allí?

- no, venía del patio.

- oh, bueno entonces… - miró su reloj del celular – creo que hoy saldré más temprano… ¿te espero?

- no, no te molestes; tengo que arreglar unas cosas importantes.

- ¿Qué cosas?

- asuntos personales – la abrazó – te llamo en la tarde ¿bien?

Sakura asintió confundida.

- bueno, ya no llores, te cuidas. Adiós – y se fue.

Lo observó marcharse. ¿Era ella o Shao se había puesto nervioso? Se encogió de hombros y comenzó a subir las escaleras, ese día no era su día definitivamente. Primero Tomoyo le decía que se iría y luego Shao le salía con eso. Aunque la peor noticia del día se la llevaba Tomoyo…

- ¡Sakura! – la chica detuvo su caminar y miró hacia atrás. Eriol corría en dirección a ella.

- Eriol, hola, creí que estabas acá arriba.

- no – agarró aire - ¿y Tomoyo?

- buscándote – Eriol arrugó el ceño.

- ¿ya te lo dijo verdad?

- sí, lo siento

- si, yo también – comenzaron a subir las escaleras – pero solo será un tiempo, yo también me iré, convenceré a mis padres de irme a estudiar allá y estaremos juntos.

- es una excelente idea Eriol

- pero

- los voy a extrañar mucho

Eriol la miró.

- y por que no nos vamos todos? Podemos rentar un departamento y vivir juntos

- creo que lo último se escucha raro para cualquiera – bromeó.

- sabes que no lo dije con esa intensión

- sí, lo se. Pues no sé Eriol. Tengo que hablar con mis papás.

- oh, vamos, si a Touya lo dejan vivir en otra cuidad y con un hombre. No creo que a ti no te lo permitan – Eriol sabía que el hermano de Sakura era gay. De hecho él le había presentado a Yue.

- oye Eriol ¿Dónde estabas hace rato? – habían llegado al piso de Sakura y se mantenían allí parados esperando o que Tomoyo bajara o diera señas de que estaba en ese piso.

- en el patio.

- ah, entonces estabas con Shao – afirmó - ¿y que hacían?

- te equivocas Shao estaba en el patio pero no conmigo –contestó serio. Sakura arrugó el ceño confundida.

- pero él me dijo que…

- sí, pero no estaba conmigo

- ¿con quien entonces? ¿Qué hacía?

Eriol bajó su mirada buscando que decirle a Sakura, aun no confirmaba nada y no quería hacer el problema más grande de lo que lo era si es que existía. Pero por 

otra parte Sakura estaba más tiempo con él ahora de lo que él lo estaría dado a que Shao parecía no quererlo cerca.

- Sakura… ¿has notado algún comportamiento extraño en Shao?

- ¿comportamiento extraño? – repitió. Guardó silencio pensando que responder. Abrió la boca un par de veces pero la volvía a cerrar.

- algo raro, cualquier cosa en su manera de comportarse últimamente – continuó Eriol queriéndose dar a entender y que Sakura confirmara.

- pues… a excepción del día que se quedó a comer en mi casa ante toda la familia, no, se comporta igual que siempre – Eriol se rascó la nuca nerviosamente – aunque… ahora que lo mencionas, sí, hay algo – Eriol nuevamente la miró – cuando estuvimos en el campamento creo que antes de lo de Meiling, si antes, pues… habló sobre algo que tenía que hacer

- justo lo que habló con Tomoyo – pensó Eriol

- y cuando me lo topé hace rato le dije que saldría temprano que si lo esperaba y me contestó que tenía cosas que hacer

- ¿Qué cosas?

- lo mismo le pregunté yo y solo me contestó "asuntos personales" – citó Sakura las palabras del castaño - ¿pero que tiene que ver con todo esto Eriol?

- ¿recuerdas que cuando tu lo conociste te dije que Shao escondía muchos secretos y que yo no era quien para decírtelos? – Sakura asintió. Sentía el corazón en un hilo había casi apostado que el día no sería peor pero las palpitaciones más agitadas de su corazón le decían que algo grave se estaba avecinando. Y le aterrorizaba esa sensación. Sentía que el corazón estaba por salírsele del pecho y no alcanzaba a respirar – pues… creo que Shao está metido en problemas, graves problemas.

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Akira esperaba en el lugar de siempre; ahora no solo a Yumi si no al chico por el que ahora la castaña estaba obsesionada el hijo del candidato a gobernador Shaoran Lee.

- ¿aún no lega? – escuchó la voz a sus espaldas

- no – contestó sin molestarse por mirarlo. Se recogió su cabello con una mano pasándoselo por el lado derecho de su cuello - ¿Por qué te metiste nuevamente en esto? Tienes todo lo que puedes desear…



Akira no recibió respuesta. Shao no contestaría, no lo culpaba después de todo ella no lo conocía ni él a ella.

- lo mismo te pregunto a ti

- por estúpida – dijo sin tapujos y sin titubear – por creerme muy lista y créeme no vale la pena

- que bueno que te das cuenta; pero mis razones son muy diferentes a las tuyas, yo tengo que hacer esto para logar sobre vivir.

Akira se dio la media vuelta y ahora lo encaró.

- ¿estas loco? Con esto solo conseguirás destruirte – Shao se estaba comportando tan diferente a sus típicos encuentros. La manera de hablar, de comportarse era más… tranquila. Además que con eso indicaba que el chico no era como todos lo juzgaban

Y era cierto. Shaoran entre sus ropas del uniforme llevaba una grabadora que había pedido prestada de la biblioteca y una pequeña cámara. Lo que había estado preocupándolo ya sabía como hacerlo, ahora tenía todo al alcance de la mano y Yumi se había entregado en bandeja de plata.

- uno nunca sabe para quien trabaja Akira, no me juzgues sin conocer mis razones.

- ¿Qué puede ser tan grande como para querer hacerte esto?

- no temas – susurró él mirando hacia la carretera – Yumi llegará, caerá pero no te llevará

Akira lo miró con los ojos abiertos como platos. ¿Él había dicho lo que había escuchado?

Shao mi amor, ¡Cuánto tiempo sin verte! – escuchó la voz de Yumi a sus espaldas, miró al castaño sonreír de lado falsamente.

- Yumi – contestó seco al afectuoso saludo de ella

La castaño antes rubia abrió la puerta por ella subieron los dos jovencitos.

- ¿para que me querías?

- creí que esta mocosa te lo había dicho

- Yumi sabes perfectamente que no soy pendejo algo quieres

- tan mordaz como siempre querido – murmuró con una sonrisa complacida – pero no seas impaciente, todo a su tiempo. Es más lo sabrás en cuanto lleguemos a casa

- ¿a casa? – murmuró Akira

- así es – contestó Yumi – estarás frente a uno de los grandes querida, Shao Lee es una leyenda en el bajo mundo.

Akira miró al castaño pero ahora él parecía ser el ausente por el vació que había en sus ojos sin embargo sus puños estaban apretadas y a cada que avanzaba más sus nudillos se ponían más y más blancos.

No duró mucho el trayecto; Akira podía notar que estaban a las afueras de la ciudad; las casas que se veían muy difuminadas por el polarizado casi negro de los vidrios de la camioneta no había más que lujosas residencias.

- todo estarán emocionados por verte de nuevo Shao – murmuró alegre Yumi cuando la camioneta se detuvo.

Shao bajó, no pareció inmutarse ante la majestuosidad del ligar, la ayudó a bajar.

- ¿has estado aquí antes verdad? – preguntó en un susurro Akira. El asintió en silencio

En cuanto entraron a la casa había unas cuantas personas que murmuraban a su paso, seguramente todos ellos conocían a Shao y les sorprendía que él volviera.

Yumi sonreía complacida, Shao aún guardaba silencio y ella solo observaba y escuchaba.

- hemos llegado – dijo deteniéndose por fin ante una puerta de madera tallada. La abrió y entró en ella. Shao la siguió.

Allí dentro solo había un enorme librero, lleno de libros empolvados, un par de sillas de madera y un escritorio. Yumi se sentó detrás del escritorio. Shao y Akira permanecieron de pie.

- ¿no gustan sentarse? – dijo Yumi

- ¿para que me trajiste aquí? – preguntó nuevamente Shao - ¿Qué es lo que quieres?

- no soy tonta como tu crees Shao, necesito pruebas de que nuevamente estas conmigo.

Shao sonrió con cinismo.

- ¿contigo?, Yumi… tu nunca he estado contigo tan como tu nunca has estado conmigo.

- eso es mentira, yo siempre he estado a tu lado

- ¿siempre? Que extraño… por que no te recuerdo el día que me abandonaron ¿Dónde estabas?

- yo…. – Shao la interrumpió.

- no Yumi – negó – no digas mentiras – nuevamente esa sonrisa burlona apareció en sus labios – a las niñas malas se las lleva el coco

Yumi se levantó y caminó hacia él apoyando sus brazos en s hombros.

- pues ahora te tengo en mis manos, puedo hacer lo que yo quiera contigo.

- ¿a sí?

-e pediste a Akira una dosis grande, una de las más grandes que hemos vendido.

- ¿y?

- ¿Cómo se que no estas jugando? ¿Qué no te estas vengando por que te abandonamos cuando sufriste la sobredosis? Aun parecer tener fresco el recuerdo en tu memoria.

Shao no supo que contestar, esa pregunta lo había sacado de la jugada… no había preparado nada para que ella le contraatacara… se había confiado y ahora solo tenía segundos para contestar y entrar nuevamente al juego sin que ella notara que había logrado ponerlo nervioso.

- ¿crees que alguien me creería después de que estuve en el psiquiátrico? Todos creen que estoy loco.

Yumi sonrió.

- tienes razón – se acercó a donde estaba sentada, abrió un cajón del escritorio y sacó una pequeña bolsita. – esa era tu dosis acostumbrada – se la entregó – la única manera en la que voy a abrirte nuevamente las puertas de mi casa y mi confianza es que la inhales

- ¿quieres que la inhale? – preguntó… esto estaba siendo sorpresa tras sorpresa.

Akira abrió los ojos con terror, esa pequeña bolsa llevaba casi el triple de polvo blanco del que ella le entregaba.

- así es aquí y ahora – miró a Akira – a la salud de la niña que te trajo nuevamente a mi.


Continuará…

Hola!! Que tal? Como les fue estas vacaciones?.

Hoy no tengo mucho que decir así que me limitaré a lo esencial, ¡¡ Estoy tan feliz!! Hacía ya un tiempo que no tenía tan tos reviews y eso me hace tan tan feliz… es más por eso he decidido darles un adelanto del próximo capítulo… por que además se que a este lo dejé en una muy mala parte pero este no se compara en el próximo… creo… bueno ya estoy diciendo mucho tendrán que esperar el próximo que prometo actualizar pronto.

Un millón de gracias a: LMUndine, Card Captor CRISTAL7, Chinik-Lady, Yumiko-Kinomoto, NeNa Li, Chikage-SP, Eliana, ANONIMO, darkmaho, Roch bernal, Sayuri, anac-chan, Diana Prenze y gabyhyatt.

Y antes de irme aquí está el adelanto:

"Miro la bolsa frente a él, tenía poco tiempo para inhalarla o tenía que pensar algo rápido. Aún recordaba la sensación de cómo tenerla dentro de su cuerpo, y le causaba cierta emoción quizá euforia el volver a consumirla pero…"

"Tomó la bolsita, tan solo un poco no le haría daño… solo para probar… Akira lo miró aterrada, Yumi, la sonrisa no estaba en sus labios pero en esos escalofriantes ojos negros podía verse la llama de la victoria brillar…"

"Abrió la puerta, prendió la luz, subió la mirada y encontró a Hieng Lee sentado en su cama con un papel entre sus manos. Sus pupilas se dilataron, su tez palideció, su garganta se secó…

- ¿podías decirme que significa esta carta? – era la carta que había escrito a su abuelo.

Ahora sí, hasta el próximo capítulo. Espero que lo hayan disfrutado.

Rejen reviews!!

Xao!!