No será

Capítulo 29


- ¡Tu mataste a nuestro hijo! ¡eres un asesino! ¡¡Asesino!! – se escuchaban los gritos hasta las puertas del elevador.

Era obviamente una mujer, se escuchaba en su voz que estaba hundida en la desesperación y en la agonía que seguramente sentía si algo le sucedía al hijo que ella había parido… sin embargo esto no era lo mismo… era la culpa la que la carcomía.

- calma querida Shaoran estará bien

- ¡¡No!! ¡¡Nada estará bien!! ¡¡Te has encargado que su vida sea una mierda!!

- ¡¡Ya Cállate!! – le gritó saliéndose de sus casillas, había procurado no hacerlo y hasta ese momento no se había descontrolado pero más ya no había podido hacer por la persistencia de la que era su esposa culparlo de un accidente.

Respiró hondo y miró a ambos lados observando si no había personas que presenciaran o escucharan su discusión, no podía permitir que algo así dañara su carrera.

- lo siento querida, pero me sacas de mis casillas

- ¿y que me harás? ¿vez como dejaste a nuestro hijo por eso? ¡¿a mi que me vas a hacer?!

- ¡cállate! ¡cállate! – se acercó a ella y la tomó con fuerza de los brazos pegándola a una pared – que nadie te escuche decir esto – susurro

Sin embargo la mujer lo veía con decisión pintada en los ojos, aquella vez Tsu Mai había tenido la razón Shaoran Lee tenía los mismos ojos que su madre y eso 

podía comprobarse aún más con la mirada que Ieran le dirigía a ese hombre delante de ella en esos momentos.

- soy una imbécil por permitir que le siguieras haciendo esto, pero nunca más, dejaré de vivir en este mido que te tengo y te juro ¡te juro que la pagarás! – Hieng se acercó al rostro de ella y con una sonrisa declaró :

- ¿todavía no me conoces lo suficientemente bien? Yo siempre me salgo con la mía, ni tu ni Shaoran podrán tocarme nunca ¡nunca!

- esta vez no lo harás, no me importa si me voy contigo en el intento pero esta vez no escaparás – Hieng soltó una carcajada

- ¿me estas amenazando Ieran? – preguntó burlón - ¿Por qué no te quedas calladita como siempre? Te ves más decente.

- ¿no me digas? Sabes que con solo un poco que yo hablara toda tu vida se va al diablo – declaró en su cara era clara la amenaza

- ¿y de que podrías culparme?

- ¿se te hace poco el que Shao esté en el hospital por obra tuya? – Hieng sonrió.

- lo siento amor, yo que culpa tengo de que Shaoran no pueda controlar la velocidad. Admito que yo se la regalé pero no fue culpa mía que halla tenido el accidente.

- ¿Cómo puedes ser tan… tan descarado? Sabes perfectamente que él no tuvo ningún a…

- buenos días señores Lee – la interrumpió el doctor que salía justamente del quirófano donde habían estado operando a Shaoran. – soy el doctor Yamamoto, atendí a su hijo.

- buenos días doctor, soy el padre de Shaoran, disculpe lo de hace unos segundos pero los dos estamos alterados…

- no mientas – susurró Ieran sentada sin mirarlo. El doctor la miró de reojo pero se guardó su comentario.

- no se preocupe señor. Solo quería informarle que su hijo a tenido unas graves contusiones, un par de costillas rotas y su brazo derecho está partido en 3 partes, las costillas ya están bajo control como también la hemorragia del baso pero…

- ¿Qué sucede? ¿sólo es un cabestrillo en el brazo no es así?

- si, así pero en las radiografías aparecen unas soldaduras en unos huesos, eso nos lleva a pensar si su hijo se ha fracturado anteriormente y ha visitado más hospitales



- ¿está tratando de decir algo doctor? – el doctor hacía su trabajo ¿cómo no iban a sospechar antes? – yo sería incapaz de golpear a mi hijo, yo haría cualquier cosa por él

- no estoy acusándolo de nada señor, entiéndame es mi trabajo y mi obligación preocuparme por el paciente

- ¿doctor a que habitación lo llevamos? – preguntó un enfermero sacando la camilla donde se encontraba un sedado Shaoran.

- 531 – contestó el doctor escueto

Ieran sin decir nada se levantó y siguió la camilla.

- escuche doctor, no quise decírselo frente a mi esposa pero cuando Shaoran tenía nos 9 años comenzó a enfermarse de su cabeza se flagelaba y comenzó a drogarse, no lo digo frente a mi esposa porque se pone mal, pero quizá sean por eso las fracturas que encontró el las radiografías de cuando estuvo en el psiquiátrico.

- ¿Qué doctor le atendió?

- no recuerdo el nombre, sigue trabajando allí, solo se que su apellido es Hiragizawa

S5s5s5s5s

- ¿seguro que es este piso Eriol? – preguntó Naoko mirando las puertas

- la recepcionista dijo que 531

- pues yo creo que ya nos equivocamos esta es la 599 – leyó de una puerta

- es que entramos al revés. Acá disminuyen los números

- bueno… si tu lo dices.

Continuaron avanzando por los solos y silencios pasillos del hospital cuando…

- ¿creen que sea él? – preguntó en un susurro Tomoyo cuando una camilla con un castaño entraban a la que creían era la habitación que ellos buscaban.

- si, ella es su madre – contestó Eriol con seriedad

Sakura observaba todo tan claro como sus hinchados ojos le permitían. Akira iba a su lado completamente en silencio. Sentía como si el corazón quisiera salírsele 

del pecho, no sabía si era preocupación o emoción por verlo nuevamente y comprobar si estaba bien pero la verdad no le gustaba el sudor frio que en ese momento la recorría.

- ¿y como le haremos para entrar a verlo? – preguntó Tomoyo

- no creo que ese sea problema, solo está Ieran – dijo Eriol – preocupémonos cuando llegue él

- ¿él? – preguntó extrañada Tomoyo - ¿te refieres a su padre?

Eriol asintió. Estaba palideciendo. La amatista lo tomó de la mano, él solo le dirigió una mirada furibunda.

- ¿Qué sucede Eriol? – se detuvo haciendo que él también detuviera su caminar, las demás no notaron esto y continuaron caminando.

- todo se va a saber muy pronto

- ¿Qué quieres decir?

- la verdad Tomoyo… la verdad va a salir a la luz – y continuó caminando.

Tomoyo lo miró extrañada pero preocupad, Eriol estaba pálido y preocupado ¿Por qué? ¿Qué verdad se sabría?

- se que algo ocultas Eriol, y es la razón de cómo realmente conociste a Shao, tu padre es un psiquiatra y si tú tuviste contacto con Shao es por que, no sé, quizá fue el doctor de Shao mientras estuvo en el hospital.

Eriol la miraba atentamente, el poco color de su piel se había ido y sinceramente estaba sin palabras, Tomoyo estaba a unos cuantos detalles se saber la verdad sobre Shao. Y entonces sonrió.

- pero… si tu solo me dices eso. Tendré que conformarme. – su mano derecha se dirigió a su bolsa y sacó sus lentes de sol y se acostó boca arriba en la toalla.

- ¿estas molesta?

- ¿Por qué?

- no lo sé

- ¿debería estarlo?

- no sé, no deberías pero no sé

Tomoyo sonrió nuevamente.



- no, no estoy molesta Eriol – el sonrió con alivio – se que me dijiste la verdad pero algo me ocultas. Dejaré que no me lo digas, ya será cuando los dos estén listos.

¿Habría llegado el momento para el que Shaoran la preparó? ¿sería esa verdad? – pensó Tomoyo cuando los vio detenerse y tocar la puerta.

Ieran salió.

- buenos días señora Lee, nos enteramos del accidente de Shaoran y quisimos venir a saber como se encontraba.

Sakura comenzó a sentirse enferma cuando la mujer los miró uno por no, el temblor regresó a sus rodillas. Agachó la mirada cuando la atención de la mujer quedó atrapada en lo rojo de sus ojos, la pregunta había quedado atorada podía notarse en sus ojos.

- lo siento Eriol, pero me temo que han venido en mal momento. Mi hijo aun continúa sedado.

- ¿y… como se encuentra?

- ya mucho mejor

Todos respiraron con alivio. Excepto Eriol que solo sentía que un ligero peso se quitaba de sus hombros. Shao no estaría a salvo en ese hospital si Clow no llegaba rápido. Hieng era peligroso y sospechaba que Shao había hecho algo que Hieng consideraba equivocado, no estaría a salvo si el coraje regresaba a Lee y Shao no podría defenderse nada en lo absoluto en el estado en el que se encontraba.

- será mejor que regresen a clases, ya después podrán venir a visitarlo.

- Señora el paciente acaba de despertar – le dijo el enfermero que minutos antes había llevado la camilla

Ieran entró con rapidez al cuarto olvidando cerrar la puerta, Eriol se adelantó no dejando entrar a las chicas.



- ¿Qué estas haciendo aquí? – era un susurro entrecortado por jadeos. O eso era lo que podía escuchar. Dio otros pasos hasta que al fin pudo ver la bizarra imagen de su mejor amigo en esa cama de hospital.

Nunca creyó ver en ese estado a Shao, el valiente niño que parecía no tenerle miedo a nada; aquel que lo había protegido siempre… lo había visto vulnerable lo aceptaba pero… nada se comparaba a la imagen graba a fuego ahora en sus ojos… Shaoran Lee estaba desprotegido y débil a cualquier cosa o persona…

- lárgate de aquí – le dijo a su madre que parecía ni siquiera saber que se había en situaciones así, y quizá era por que así era. Nunca había estado allí para proteger a su hijo y ahora él ya no necesitaba ni quería nada de ella y mucho menos su ayuda.

- pero hijo…

- ¿Qué no entiendes que repudio tu presencia aquí? ¿¡No lo entiendes?! ¡¡Lárgate!! ¡¡Fuera de mi vista!! – Eriol se estremeció era tanto el odio y rencor el que destilaban sus palabras que juraría que los años no habían pasado y que nuevamente Shaoran era el flagelado y él el niño cobarde que quería ayudar a su padre a resolver un problema más. Y quizá así era, quizá Shao era nuevamente el mismo.

Shao alejó su mirada de su madre y vio a Eriol, sin moverse parado a unos pasos de la puerta.

- ¿Qué haces aquí? – era el mismo tono que había utilizado con su madre.

Eriol no retrocedió. Enfrentó su mirada y lo que vio lo dejó sin respiración una vez más. Shao estaba semi acostado en la cama de metal, su brazo derecho estaba en un cabestrillo, su pecho se veía vendado, seguramente por las fracturas o la cirugía… siguió subiendo su cuello tenía un collarín… pasó saliva la garganta se le había secado en solo cuestión de milésimas de segundos, la cara de Shaoran estaba completamente deformada por los golpes, podían notarse las puntadas desde el inicio de su entrecejo hasta el final de su ceja derecha, sus ojos estaban inyectados en sangre y debajo de ellos unos negros moretones por la fractura que tenía en la nariz, incluso se podía notar la sangre seca que comenzaba a cicatrizar en una de sus comisuras.

- lo siento hijo, le dije que no podía entrar pero…

- ¡¡Cierra la boca!! – sin siquiera mirarla – sal de aquí ahora mismo – era muy fuerte como le hablaba pero Eriol no podía meterse ni interceder por 

ella que desde un principio había sabido la verdad y nunca había hecho nada absolutamente nada.

Ieran miró con odio a Eriol mientras salía de la habitación, Eriol sentía los cabellos de su nuca erizarse por la fuerte mirada de la mujer. Una vez que la puerta se cerró, Shao relajó los hombros y cerró los ojos cansado.

- disculpa por haberte hablado así – susurró en jadeos, la fractura e su nariz le impedía hablar muy alto y sus pulmones se habían visto afectados por las costillas rotas.

- no te preocupes – caminó hasta estar al pie de la cama - ¿cómo te encuentras? – notó como Shao sonreía irónico aún bajo la mascarilla de oxígeno

- como me veo, un tantito peor – abrió los ojos – tuviste razón, la próxima me mandaría al hospital y aquí estoy.

- lo bueno es: que si estas en el hospital – dijo en un suspiro que pareció quitarle un poco más de peso a sus hombros.

- ¿bueno?

- por todo Tomoeda corre el rumor de que estas muerto, que tuviste un accidente en tu cuatri en el mirador y te mataste

- valla, debo admitirlo, las coartadas nunca parecen mentiras. Por algo es abogado. – se burló

- ¿Cómo puedes burlarte de algo así? – Shaoran lo miró extrañado – nos tenían colgando de un hilo al no saber nada de ti. No tienes idea de lo mal que se puso Sakura cuando se enteró – Eriol tenía los puños fuertemente cerrados.

- ¿Sakura está aquí?

- llegó a mi departamento, temblando, llorando y suplicándome que le dijera que era mentira que no estabas muerto – casi temblaba de la impotencia que sentía – y yo no podía decirle nada ¡por que no sabía nada!

- Eriol ¿Sakura está aquí? – preguntó nuevamente ignorando totalmente al ojiazul.

- está en el pasillo, junto a Akira

- ¿Qué está haciendo aquí Akira? – preguntó sin saber que tenía que ver una cosa con la otra

- lo mismo te pregunto – sin mencionar que sabía lo que le había dicho Akira quería que aquel al que llamaba amigo le dijera la verdad frente a frente. Además de que no mencionaría el ataque de pánico que había tenido. Le sostuvo la mirada por nos instantes hasta que la castaña desistió.



- tu sabes lo que hacía con Akira, conociéndola lo poco que la conozco debió haberte dicho todo por que estaba asustada. – nuevamente lo miró – lo siento Eriol, se que te mentí y que hice muchas estupideces esta semana pero si sabías algo aunque sea un poco no habría funcionado. Yumi está donde debe estar, Akira está libre y yo estoy limpio.

- por momentos creí que… lo lamento, dudé de ti…

- no lo lamentes, era parte del plan. Me ayudaste muchísimo… pero… las cosas se me salieron de las manos van más aprisa de lo que pensé – Eriol escuchaba con atención – había escrito la carta a mi abuelo y le dije que todo estaba solucionado con Yumi claro… y que esperaba si respuesta… Hieng la encontró

- ¿y por eso estas aquí no es cierto?

- sí, y ahora parece que tendré que dejar todo por un tiempo – Eriol negó.

- yo le llamé de a tu abuelo cuando supe que estabas aquí, no debe tardar en llegar – Shao intentó sonreír

- gracias nuevamente Eriol.

Hiragizawa pasó una mano por su cabello.

- hay una cosa más – susurró

- ¿Qué es?

- creo… creo que Sakura debe saber la verdad

- no, que crea que si fue un accidente

- Shaoran Lee – el castaño lo miró, su amigo hablaba con seriedad – no se puede seguir con tantas mentiras, si hubieras visto como llegó Sakura a mi departamento cuando creí que estabas muerto aceptarías sin chistar. Es justo que ella sepa la verdad.

- la verdad siempre duele, si ella lo sabe…

- te dejará de todas formas si sabe que no le eres honesto – Shao agachó la mirada se resistía a aceptar que Eriol tenía la razón. – si no lo haces tu… lo haré yo – se dio la media vuelta, caminó unos pasos

- ¡Eriol! – el ojiazul lo miró por enzima del hombro

- no quiero que me vea así, además… no sabría ni por donde comenzar…yo…

- lo haré – y salió de la habitación entendiendo las palabras del castaño.

Las chicas estaban sentadas en el piso enfrente de la habitación cuando lo vieron salir las preguntas no se hicieron esperar.

- ¿cómo esta?

- bien, está sedado, dice cosas por otras pero está bien, nada grave por lo menos – mintió.



Las muchachitas respiraron aliviadas.

- ¿ves Sakura? Shao va a estar bien, ya quita esa carita – le dijeron sus amigas

- Sakura…

- dime Eriol

- tengo que hablar contigo, sobre un asunto que Shao me encargó

- claro dime

Eriol miró a las cuatro chicas entre ellas su novia que lo miraban con atención.

- creo que… es mejor hablarlo a solas

- oh, de acuerdo – se levantó y caminó a la sala de espera que estaba desierta

- ¿Qué sucede Eriol? – preguntó seria. El ojiazul respiró hondo y comenzó:

- ¿recuerdas la noche que Shao te dijo que había sido adicto?

- sí

- Shaoran Lee guarda dos grandes secretos uno ya lo sabes por cuenta de él mismo, el segundo… seré yo el encargado en decírtelo. Comprenderás muchas cosas después de saber esto. Cuando yo tenía ocho años conocía a Shaoran, él estaba internado en el hospital psiquiátrico donde trabaja mi padre – Sakura abrió los ojos aterrada – había tenido una fuerte sobre dosis y habían encontrado todo tipo de heridas en su cuerpo – a cada palabra el color en la cara de Sakura disminuía. – Hieng Lee su padre decía que Shaoran se flagelaba

- ¿Y lo hacía? – preguntó desesperada

- mi padre creía que un niño de nueve años no podía hacerse heridas como las que él tenía marcadas. Y me llevó a mí para averiguarlo. Nos hicimos amigos. Shao salió del hospital, la teoría de mi padre nunca se concretó y después de un tiempo fue cuando supe la verdad. Él no se flagelaba, odia su nombre por que su padre lo llama así cada vez que "le enseña sus lecciones" . – su voz se estaba deteniendo el su garganta – es adicto por que escogió una salida fácil, era un niño, no sabía en que se metía… solo quería salir del problema de cualquier manera y optó por la más fácil.

- Eriol… - susurró.

- Sakura… Hieng Lee golpea a Shaoran desde que tiene memoria.

El aire abandonó sus pulmones, los ojos de le dilataron y dejaron caer dos gruesas gotas, se tapó la boca con las manos por que sus labios temblaban sin control.



Pequeños detalles, quizá insignificantes se colaron en su mente… el dolor del costado el día que se hicieron novios, el ojo verdusco la noche del baile, la herida del percing, las cicatrices del torso… y ahora…

- ¿el… su padre le hiso esto verdad? – Eriol asintió – tengo que verlo Eriol

- no Sakura, Shao no esta bien

- ¡no me importa! ¡Necesito verlo! – Eriol la tomó de los hombros.

- él no quiere que lo veas como se encuentra – los ojos verdes de Sakura miraron fijamente los azules de Eriol

- ¿Por qué? – preguntó con voz agónica

- está mal herido, tiene moretones por todos lados y casi no puede hablar

- pero yo lo amo, no me importa

- tu lo conoces como es de terco, pero no te preocupes, ya cambiará de opinión, me encargaré de ello.

S5s5s5s5s5s5s5

- buenos días con el doctor Hiragizawa por favor

- un momento.

Tenía que comprobar sus sospechas, no siempre se tenía un paciente que diera tantos indicios de abuso sin embargo podría ser cierto que fueran ocasionados por él mismo o por el personal del psiquiátrico en el que había estado.

- aquí Hiragizawa

- buenos días doctor, soy el doctor Yamamoto del hospital del Yang del Ying; estoy atendiendo a un paciente que parece haber sido trabado por usted, su nombre es Lee Shaoran

- ¿Qué es lo que desea saber?

- el paciente ingresó por traumas y hemorragias en los estudios post operatorios revelan que había tenido fracturas anteriores.

- ¿a que punto desea llegar con la explicación?

- su padre dice que estuvo internado en ese hospital y que se auto flagelaba

- en efecto, Lee estuvo internado aquí hace un par de mese sin embargo goza de sus cinco sentidos no hay nada de malo en él por lo menos no del tipo que su padre dice.

- ¿Cómo explica entonces sus antiguas fracturas?

- si quiere acusar a esta instalación le aseguro que está perdiendo su tiempo.



- no, no es eso lo que planeo pero… se me hace muy sospechoso y quiero llegar al fondo de esto.

Hiragizawa guardó silencio. Yamamoto creyó que la llamada había terminado cuando…

- eran solo conjeturas, nunca se concretó nada – Yamamoto escuchaba con atención – Shaoran ingresó a la institución con una sobre dosis y heridas de todo tipo cruzando su piel, pero usted sabe que un niño de nueve años no tiene tanta fuerza como para…

- quizá la drogas… - interrumpió

- odia su nombre – dijo sin más Hiragizawa – además de ser adicto

- rebeldía

- si lo sabe, ¿para que me llamó?

- lo siento pero… ya se lo dije, quiero llegar al final de esto y si usted es el medio para esclarecerlo entonces lo usaré

- el único medio es Shaoran. Lamento no poder ayudarlo, mi teoría era abuso, nunca tuve pruebas, si Shaoran Lee no habla en contra de su padre, no tiene nada doctor.

- ¿Por qué cree que su padre lo golpea?

- ¿Qué lo hizo a usted llegar a la misma conjetura?

- supongo que las viejas fracturas, la reacción del padre al decírselo, el tipo de golpes que presentaba no son de un accidente de un vehículo.

- allí tiene su respuesta doctor.

- pero…

- no hay pruebas, eso fue lo mismo que sucedió años atrás. Si no logra que Shaoran hable se quedará con esa espina clavada, lo digo por experiencia y si me disculpa tengo pacientes que atender… y si logra hablar con él… yo lo ayudaré en lo que pueda – y colgó.

Yamamoto se recostó en si silla, se quitó los anteojos y masajeó sus sienes, la única forma de saber que sucedía con Lee era hablando con él… y la verdad no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo, era doctor, no psicólogo ¿Cómo le sacaría la información que deseaba si un profesional en la materia no lo había logrado?

Se puso de pie, lo tenía que intentar, quizá ahora sería diferente. Salió de su oficina y caminó a la habitación en la que se encontraba Lee, sin tocar entró.

- ¿Cómo te encuentras? – Shao lo miró

- el dolor comienza a sentirse – dijo con una mueca adolorida.

- lo lamento pero no te podemos suministrar nada



- lo sé – el doctor lo miró entre sorprendido y perplejo – hago mi tarea doctor – contestó reacio.

- disculpa.

Se quedó en silencio, lo primero había salido excelente a su punto de vista. Lee no era un paciente fácil y no sabía como continuar.

- no vino solo a eso – afirmó Shao escudriñándolo con la mirada

- tienes razón, cuando ingresaste aquí tu padre dijo que habías estado en una clínica mental y que… eran un

- adicto y me flagelaba, si ya me la sé – lo terminó Shaoran alejando su vista de él - ¿me mandará al psiquiátrico otra vez?

- tu padre mencionó a un doctor llamado…

- ¿Habló con Hiragizawa? – volvió a interrumpirlo

- así es

Shao entrecerró los ojos mirándolo nuevamente, el doctor casi podía asegurar que en ellos había maldad pero un ligero toque que indicaba que él le diría la verdad.

- lo supuse, usted no es capaz de descifrarlo por si solo… mucho menos de venir a darme la cara con tremendas sospechas. Solo Hiragizawa puede haberme frente.

- las heridas no son de un accidente de vehículo – ignoró el ácido comentario.

- ¿usted de que cree que son?

Shao intentaba confundirlo, sin embargo… no se lo estaba poniendo tan difícil, pero… ¿Por qué?

- cuando estaba en la facultad tenía una clase que se llamaba medicina forense

- ¿y a mi que?

- enseñaban a uno a identificar golpes, laceraciones, escoriaciones… todo tipo de heridas. Y bueno, las que tu presentas no son del tipo de accidente vehicular, si no del tipo de ser infringidas por una persona y Hiragizawa opina lo mismo

- soy adicto – le calló – los adictos andan en bandas pudo haber sido una riña

- para las antiguas fracturas no tendrías fuerza y menos en el estado debilitado en el que te encontrabas por las drogas – habló con las palabras 

del psiquiatra – además Hiragizawa cree lo mismo que yo y parece que sabes que él conoce la verdad

Shao sonrió levemente.

- le debe una consulta a mi psiquiatra, hizo bien su tarea.

- ¿¡Que diablos estas haciendo aquí!! – se escuchó un grito interrumpiéndolos, era Hieng podía afirmar.

- ¿Qué sucede? – el doctor sin contestar salió de la habitación, lo que encontró fue a un Hieng Lee rojo de furia gritándole a un hombre mayor a medio pasillo.

- vine a llevarme a mi nieto Lee – contestó con voz calmada sin inmutarse. El castaño se acercó amenazador al anciano.

- ¡¡Nunca escucha Clow!! ¡¡Nunca vas a quitarme a mi hijo!!


Continuará…

Hola!! Se que dije que actualizaría el lunes pero… no pude evitarlo!! Al ver lo mucho que les gustó el capitulo pasado así que quise darles una sorpresa una actualización rápida. Que les pareció el capitulo? que irá a suceder ahora que Clow llegó?

Sakura ya sabe la verdad y el doctor Yamamoto también… ¿Qué irá a suceder? ¡¡estoy tan emocionada!! El próximo capítulo promete muchas cosas.

Muchísimas gracias a:

Miriamghost; sakurayshaoran; LMUndine; Rosh bernal; juchiz; Diana Prenze; NeNa Li; cotyli; wousssuu00mrl; Hik-chan; Chibik-Lady; Karin; nathii07

Espero que les haya gustado mucho y que el próximo capítulo cumpla con las expectativas.

El capítulo 30 estará listo la próxima semana, ahora es el turno de Akira.

Se cuidan!!

Xao!!

PD: Dejen Reviews!!