I
Con una sonrisa de entera satisfacción Tom Sorvolo Ryddle atravesó la pared del andén 9 3/4, por su vestuario y su actitud cualquiera pensaría que era algún privilegiado hijo de papi, la verdad era que Tom tenía que valerse de medios más que ilegales para hacerse de dinero, ni el oro ni la fortuna eran objeto de ambición para él, no, Tom Ryddle estaba por encima del efímero placer que la riqueza proporcionaba a los más superficiales, sus gustos y sus ambiciones iban más allá de los plebeyos lujos terrenales, pero aún así Tom comprendía la importancia del capital.
- ¡Tom!- llamó una entusiasmada voz que Tom reconoció sin problemas, Patrick Nott.
- Patrick- saludó Tom al joven, eran compañeros de casa y de clases.
- Lo sospechaba- comentó Patrick al ver la insignia que colgaba de la capa de Tom – Premio Anual.
Tom asintió con arrogancia y caminó hasta el tren para abordarlo, Patrick caminaba a sus espaldas, como si fuera un subordinado, porque eso era, aunque no lo supiera.
- ¿Y qué hiciste en el verano?- preguntó Patrick afablemente.
Tom ni siquiera volteó a verlo, jamás respondía preguntas que sonaran incluso remotamente personales, Patrick comprendió su error e intentó rectificarlo cambiando de tema.
- Sabías que la tipa del Departamento de Misterios va a estudiar un tiempo en Hogwarts mientras los inefables encuentran la forma de regresarla a su época- dijo Patrick suponiendo que ese era un buen tema, era lo único de lo que se habló en el mundo mágico durante el verano, todos estaban intrigados por la chica que había llegado del futuro.
- ¿De qué hablas? – preguntó Tom Ryddle un poco molesto, le disgustaba enormemente no estar al tanto de las últimas noticias del mundo mágico, una razón más para odiar los veranos, Tom debía pasar las vacaciones con los muggles y los periódicos se rehusaban a enviar lechuzas al mundo muggle mientras la guerra no llegara a su fin, en los últimos años varias lechuzas se habían perdido por culpa de los fuerzas aéreas muggles; Tom podía haber comprado los últimos ejemplares cuando acudió a comparar sus útiles escolares pero acababa de llegar de Lothian en donde los niños del orfanato habían encontrado asilo y sólo había tenido tiempo suficiente para hacer compras de última hora en el Callejón Diagón.
- De la tal Hermione Granger, ¿no supiste?- preguntó Patrick incrédulo.
- Dime- ordenó Tom con prepotencia mientras ambos caminaban por los estrechos pasillos del tren, apenas había lugar para ambos.
- Unos días después de que terminara el año escolar apareció en el periódico una nota en primera plana sobre una extraña chica que había aparecido de la nada en el Departamento de Misterios, la llevaron a San Mungo porque al parecer no recordaba nada, los medimagos creyeron que seguramente había intentando Apaperecerse en el vestíbulo del Ministerio pero eso no explicaba por qué había aparecido en el Departamento de Misterios, ese piso es el de mayor seguridad y es imposible entrar sin permiso, en fin, los inefables intentaron ocultar la verdad pero finalmente se supo por un reportero de "El Profeta" que la chica viene del futuro y nadie sabe cómo regresarla porque su llegada provocó la destrucción de todos los giratiempos existentes, todo el asunto causó un barullo en el Ministerio, unos querían enviarla a Azkaban otros querían su autógrafo, la mayoría sólo quería que la chica dijera todo lo que sabe del futuro pero fue en vano, los medimagos dijeron que padece amnesia, lo cual podría ser una mentira porque …
- ¡Tom, Patrick!- llamó una nueva voz a sus espaldas, ambos chicos voltearon a ver al intruso, Tom se sorprendió al verlo pero no lo mostró, era el redundante Vulcan Mulciber, había cursado su séptimo año el ciclo pasado y nada tenía que estar haciendo ahí.
- Vulcan, no me digas que reprobaste tus ÉXTASIS- se burló Patrick.
Tom quería escuchar el resto del relato de Patrick pero supuso que eso podía esperar, Vulcan Mulciber llevaba compañía, de su brazo colgaba la mano de una chica que nunca había visto antes.
- Por supuesto que no, subí al tren solamente para llevar a Hermione a un compartimiento y para presentarle a las personas adecuadas- dijo Vulcan pasando su mano hacía la espalda baja de la chica para indicar que de ella hablaba.
- Bueno, pues aquí estamos- dijo Patrick, con una arrogante sonrisa dio un paso adelante para tomar la mano de la chica- Patrick Nott, a tu servicio.
- Tom Sorvolo Ryddle- se presentó Tom viendo con interés a la chica, no conocía toda la historia porque Patrick no había terminado de contarla pero Tom estaba segura de que esa era la viajante del futuro.
- Hermione Granger- se presentó la chica de cabello castaño y tan rizado que parecía tener un pequeño arbusto café en el cabeza, sus ojos cafés se clavaron en Tom con intensidad por un efímero momento.
- Supongo que han leído sobre ella en "El profeta", espero que no la molesten con preguntas impertinentes- dijo Vulcan con un ligero tono amenazante.
Tom entornó sus ojos al escuchar las palabras y el tono del chico.
- Me parece, Mulciber, que ya hiciste lo que tenías que hacer, puedes retirarte, el tren es sólo para alumnos- dijo Tom viendo a Vulcan con seriedad.
- Pero aún no he…
- Estoy seguro de que la chica puede encontrar un compartimiento por sí sola, créeme, no es tan difícil- interrumpió Tom a Vulcan antes de que el joven pudiera terminar de refutar.
La chica arrugó su entrecejo y fijo nuevamente sus ojos cafés en los de Tom, su rostro delataba la irritación que le había producido el comentario.
Vulcan se mordió el labio para no alegar con Tom al respecto y volteó a despedirse de Hermione, después se despidió con una mirada de los otros dos chicos y se dio media vuelta para dirigirse a una de las bajadas.
- ¿Quieres sentarte con nosotros?- ofreció Patrick.
Hermione lo dudó unos segundos en los que vio a Tom con sospecha, como si estuviera decidiendo si el chico tenía alguna característica salvable, finalmente volteó hacía Patrick y asintió.
- Sí.
Tom sonrió de lado, aparentemente había pasado la inspección de la chica pero era evidente que todavía estaba bajo prueba, había pasado por exámenes parecidos con anterioridad, cuando era pequeño tenía que formarse junto a los demás niños para que los aspirantes padres pasaran por las filas inspeccionando a cada niño y decidir qué modelo se llevarían a casa, cuando pasaban por enfrente de Tom se encontraban con un par de ojos desafiantes y llenos de odio, parecían retarlos a cometer el tremendo error de escoger al niño Ryddle, los compradores se alejaban de esa particular mercancía en seguida, iban al orfanato en busca de inocencia, simpatía y sufrimiento, no en busca del anticristo. Tom había odiado esas inspecciones, como también había odiado las que había sufrido en sus primeras semanas de escuela, los slytherins de buena familia lo veían con velado desprecio, lo inspeccionaban como si esperaran encontrar rastros muggles en su persona. Extrañamente no le molestó la inspección de Hermione Granger, no era despectiva ni crítica, era escéptica y un poco sospechosa.
Llegaron a un compartimiento vacío y antes de que Tom pudiera comenzar a interrogar a la extraña dos nuevos chicos entraron, Aleksey Poliakoff, un joven de Dumstrang que había llegado a Hogwarts el año anterior, su familia tenía asilo político en el Reino Unido, el Ministerio de Magia de la URSS pedía la extradición de su padre para hacerle un juicio por su alianza con Grindelwald; y Nicander Macmillan, la oveja slytherin de la familia Macmillan.
- Tom, Patrick- saludó Nicander con jovialidad, al ver la presencia de la chica se acercó inmediatamente a presentarse- la famosa viajera del cabello castaño, es un placer, mi nombre es Nicander Rosier- se presentó con formalidad, al ver la mirada interrogante de los demás chicos volteó a explicarles su cambio de apellido.
- Mis ex-padres, ese par de vergonzosos Hufflepuffs, me borraron de su árbol familiar, gracias a Merlín y a mis malas acciones y enormes pecados ya no soy un Macmillan, los Rosier me adoptaron el mes pasado y ahora heme aquí: Nicander Lucan Rosier- anunció el chico con pomposidad.
- ¿Y por eso estás feliz?- preguntó Hermione Granger con confusión, el chico regresó su atención a ella.
- Por supuesto, por fin soy libre, ser un Slytherin en una familia de Hufflepuffs es como ser un muggle en la casa de los Black, un negro en una reunión del Ku Klux Klan, un judío en el búnker del Führer, un inconformista entre los Ravenclaws, un racional entre los Gryffindors, un liberal entre los católicos, un extranjero en…
- Suficiente- interrumpió Tom con autoridad, el chico cerró la boca apenado y se sentó junto a Hermione.
- Yo soy Aleksey Poliakoff- se presentó el otro joven acercándose a Hermione para tomar su mano, el chico tenía un fuerte acento.
- Hermione Granger- dijo la castaña sonriendo brevemente.
- Así que dinos, Hermione…- comenzó Patrick, la castaña no lo dejó hablar.
- No recuerdo nada- aclaró antes de que los chicos comenzaran a interrogarla.
- Que cliché- murmuró Tom con una sonrisa burlona, Hermione lo escuchó y volteó a mirarlo feo.
- Es la verdad, ni siquiera sé exactamente si Hermione Granger es realmente mi nombre- dijo defensivamente la castaña.
- Bueno y ¿por qué vas a Hogwarts? ¿No deberías estar en el ala de enfermos mentales de San Mungo?- preguntó Tom con una sonrisa de burla, normalmente no era así de mal educado con las personas que apenas conocía, en especial no cuando venían recomendadas por un slytherin, en este caso Vulcan Mulciber, y muchos menos cuando le interesaba trabar "relaciones sociales", Hermione Granger le intrigaba como a cualquier otro mago que supiera de su viaje en el tiempo, pero aún así Tom no podía evitar aguijonearla verbalmente.
- Por lo que puedo ver, se nota que no hay mucha diferencia entre Hogwarts y el ala enfermos mentales de San Mungo- dijo la castaña con tono mandón y viendo a Tom con ferocidad.
Tom entendió que la chica lo estaba llamando insano mental y rió cínicamente.
- En verdad que sí la hay, los habitantes de San Mungo son más tolerables, ni siquiera hablan, en Hogwarts solamente te encuentras a parlanchines como Nicander- aseguró Tom, después decidió regresar el insulto – San Mungo te conviene si no recuerdas ni los hechizos más básicos- dijo con un tono que sugería lo que pensaba de las habilidades mágicas del castaña, seguramente eran inexistentes.
Hermione Granger se levantó de su asiento con enojo.
- No tengo por qué estar soportando tus insultos, tal vez no recuerde nada personal pero no necesito mi memoria para entender cuando mi presencia no es deseada- anunció la chica con dignidad para después salir del compartimiento.
Los demás chicos voltearon a observar confundidos a Tom.
- ¿No supiste que pasó todos los exámenes con excelentes calificaciones?- preguntó Nicander incrédulo.
Aleksey asintió silenciosamente y Patrick le informó a Tom un pequeño detalle que el resto del mundo mágico sabía.
- Hace unas semanas presentó los exámenes de quinto y sexto grado, los pasó todos, sus pruebas de poder mágico también resultaron bastante altas, más de lo normal, fue suficiente para que varias familias respetables se ofrecieran a acogerla en sus mansiones mientras el Ministerio encontraba una forma de enviarla a su tiempo- explicó Patrick con tono sumiso, como si fuera su culpa que Tom no hubiera recibido ejemplares del Profeta en las vacaciones, así esperaba poder evitar que el chico se disgustara con él.
Tom maldijo en Pársel y hubiera querido maldecir a sus estúpidos e inservibles lacayos pero eran impulsos normales en él así que no tuvo problemas para contener su molestia, logró dejar su rabia de lado y analizar fríamente la nueva información, si Hermione Granger recordaba los aspectos académicos de su vida entonces eso cambiaba las cosas radicalmente, no le importaba que la chica no recordara ni su nombre si es que podía recordar cada hechizo y maldición que había aprendido en su vida, si es que efectivamente venia del futuro debía saber nuevas teorías, pociones y hechizos que aún no se habían inventado, por aprender eso valía la pena ir a buscarla y encantarla con sonrisas e hipocresía.
- Mujeres, son altamente emocionales- anunció Aleksey con sabiduría.
Nicander y Patrick asintieron con gravedad, era una de esas verdades universales, un axioma.
Tom los vio con disgusto, se puso de pie y salió del compartimiento, nadie le preguntó a dónde iba, habían aprendido a nunca cuestionar a Tom Sorvolo Ryddle.
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Bueno, a pesar de que no hay muchas posibilidades de que continué este fic me gustaría saber su opinión, si es que no están muy molestas conmigo por subir una historia en estado de feto.
