No Será.

Capítulo 31


- no puede hablar en exceso, la fractura en sus costillas afectó sus pulmones y le cuesta trabajo jalar aire – había dicho el doctor cuando el abuelo de Shaoran, Clow, había hablado con él para que diera si consentimiento y el castaño pudiera declarar.

Akira seguía bajo arresto. Habían llamado a sus padres pero él mismo se había encargado de tranquilizarlos y decirles que era un mero error pero que ella no tenía nada que ver y que se encargaría de que saliera lo más pronto posible de allí.

- hijo, aquí están los del ministerio ¿seguro que quieres continuar? – preguntó entrando a la habitación.

-sí – contestó Shaoran con simpleza.

El doctor no se encontraba en la habitación, Clow por ser su abogado sabía que entre más rápido sería mejor pero… como abuelo del muchacho se sentía preocupado por su salud y es que Shao llevaba horas pálido y aguantando el dolor que habían provocado sus lesiones.

- de acuerdo, entonces… los haré pasar.

Era un hombre y una mujer, venían acompañados de un policía. La mujer llevaba con ella una laptop, seguramente para escribir la declaración.

- buenas tardes, ¿usted es Lee Shaoran?

- así es – contestó en un susurro.

El hombre asintió y ambos tomaron haciendo cerca de Shaoran para escuchar mejor.

- ¿hace cuando que conoce a la señorita Yumi Tamamura?

- desde que tenía 8 o 9 años. Ella era mi proveedora.



La mujer escribía con rapidez, el hombre lo miraba atentamente queriendo analizar sus palabras y su mirada.

- ¿y por que denunciarla hasta hoy? Además de que en las pruebas incriminatorias aparece su nombre. Clow endureció sus facciones.

- quizá venganza – contestó después de unos segundos.

Los ojos de la mujer se alejaron de la computadora, la sorpresa invadía sus ojos castaños.

- no soy como todos, no la denuncié por que no quisiera que más siguieran así. No. Por que no es por culpa de gente como ella que los jóvenes consumamos drogas… simplemente parecen aparecer por arte de magia en los momentos más vulnerables, nunca obligan, uno simplemente cae.

- ¿Por qué la venganza?

- tuve una sobredosis en aquel entonces, ella me abandonó – rió – aunque ahora pensándolo mejor, ¿Qué hubiera podido hacer? No sé, quizá haberme dado el tiro de gracia y no dejarme morir como rata. Me encontraron y no morí, después de eso me internaron e un psiquiátrico, el tiempo pasó… me rehabilité y creí que todo estaba olvidado pero no. Volvió a buscarme aún cuando sabía que yo ya había dejado todo el en pasado. Akira me ayudó a contactarla, la había visto un par de veces, se acercó a ella fingiendo querer ayudarla a entregarme los paquetes.

- ¿entonces si ayudó a Tamamura? ¿eso es lo que quiere decir?

- por órdenes mías, me debía un gran favor, si. Incluso en el video que entregué se ve a Akira, hablando con Tamamura en mi presencia. Era parte de la confesión

El hombre miró a la mujer interrogándole con la mirada si era verdad lo dicho, ella asintió.

- dijo que nunca obligan, pero en el primer video a usted lo obliga… la presencia de Nakamura Akira es notable por que Tamamura la menciona pero… lo obligó.

- Yumi hubiera hecho cualquier cosa por que yo estuviera nuevamente en el mismo bando por que sabe que solo así yo estaría con ella. – esto último lo dijo en un jadeo que ocasionó un leve ataque de tos pero que a Clow le valió para detener la declaración.

- creo que es suficiente, Lee está herido y…



- no se preocupe abogado, creo que es más que suficiente. Muchas gracias joven Lee.

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- casi creí que no daría con la dirección. – murmuró Eriol entrando por la puerta del departamento del abuelo de Shaoran.

- perdón por hacerte venir hasta acá – dijo abriendo la puerta. Se veía muy mejorado, ya andaba de pie, el rojo de sus ojos había desaparecido casi por completo y sus pulmones parecían ya mucho mejor, ya podía hablar casi sin detenerse para tomar aire.

- no te preocupes, tenía casi una semana que no hablaba contigo – iban a la habitación de Lee – aunque no comprendo la idea de darte de baja en la semana de exámenes

- he perdido dos semanas de clases Eriol… además… - se interrumpió.

Eriol entrecerró los ojos.

- ¿y como están las cosas en la escuela? – no contestó, no cambió de tema pero había ocultado lo que había estado a punto de decir.

- un caos total – declaró con diversión – con los preparativos para las graduaciones… supongo te das una idea.

- sí, un poco – se sentó a lado de Eriol en el sofá que formaba parte de la habitación - ¿y como vas con Tomoyo?

- mentiría si te dijera que bien, pero creo que todo está marchando como debería.

Eriol contestaba cada una de las preguntas que Shaoran le hacía, sin él preguntar nada, nunca le había gustado presionarlo a que le dijera que era lo que sucedía por que era claro que algo le sucedía. Y era la respuesta al por que ahora vivía con su abuelo.

- se marcha dentro de dos semanas, los planes de sus padres se alteraron por todos los requisitos que les está pidiendo la escuela para el translado.

- ¿y que vas a hacer? – se levantó y le dio la espalda, no podía quedarse quieto.

- seguirla a donde quiera que valla, ya les platiqué la idea a mis padres de irme allá a estudiar y no se negaron. Supongo que en eses días iré a ver mi departamento.

- eso es… genial, Eriol – sonrió el castaño – tendrás el típico departamento de soltero



- claro que no – se defendió – además… si lo hago, Tomoyo me mata. Ya viste lo que hizo el baile pasado.

El castaño soltó una carcajada.

- sí, - la sonrisa se volvió más difuminada – por cierto, ¿y Akira que onda con ella?

- calla que estas atrasado de noticias – se mofó Eriol.

Akira había salido el mismo día que Shaoran declarara.

- casi pareciera que nada sucedió entre ellas, volvieron a adoptarla como amiga. Todo el día las ves juntas, no se despegan para nada.

- me alegro por ella – dijo Shaoran – ya pagó lo que debía pagar – y guardó silencio.

Después de que salió del hospital no había sabido nada más de ella más lo que Clow le había dicho. Y hasta apenas ese mismo día había tenido tiempo de ver a Eriol.

- ella está bien – dijo el ojiazul de repente sacándolo de sus pensamientos. El castaño lo miró sorprendido – ¿acaso no quieres saber de ella?

Claro que se moría por saber de ella, la última vez que la había visto había sido un día antes de haber ingresado al hospital y de eso ya eran dos semanas y días.

Agachó la mirada sin saber que contestarle, seguramente la esmeralda estaba furiosa con él… no le había llamado en todo ese tiempo.

- ¿está molesta?... es que, no la he llamado… pero… no he tenido tiempo para nada y…

- pues… no, no creo, si lo estuviera Tomoyo ya me lo habría mencionado

- ¿Tomoyo? – lo miró interrogándolo - ¿no la has visto?

Eriol lo miró atentamente, agachó la mirada, se levantó y lo enfrentó.

- no voy a mentirte – Shao lo observaba, Eriol estaba serio y no le agradaba del todo – la he visto un par de veces pero no he hablado con ella. Lo único que se de ella es por Tomoyo.

- ¿Por qué? – lo interrumpió - ¿Por qué no has hablado con ella?



- cuando tuviste el "accidente" el rumor se esparció por todos lados y las personas comenzaron a inventar las razón de por que habías tenido ese accidente – Shao ya no lo miraba – y pronto comenzaron a decir que el accidente no fue un accidente, que habías intentado suicidarte por culpa de Sakura.

- ¿Qué? – preguntó sin aliento

- muchas chicas de la preparatoria comenzaron a insultarla.

El castaño apretó los puños, Eriol se dio cuenta.

- pero ella sigue fuerte, no te voy a negar que solo permanece el tiempo necesario en la escuela pero… ha sobrellevado excelente la situación. No hay día en que no le pregunte a Tomoyo si le he dicho algo de ti.

- no creí que esto le trajera tantos problemas – susurró – y yo he sido… un cobarde, no la he enfrentado, ni siquiera la he llamado…

- ella de seguro comprende por eso no te presiona.

Shao se dejó caer en el sillón, su mano derecha aún estaba en cabestrillo.

- mi celular está en casa, no traje nada de allí.

- hablando de eso ¿Qué haces aquí?

- de eso precisamente quiero hablar contigo. Levanté una demanda contra Hieng.

- ¿Qué has dicho? – preguntó perplejo.

- escuchaste bien Eriol, demandé a mi padre, por eso mi abuelo está aquí.

- no puedo creerlo… era de esperarse pero…

- perdón por no habértelo dicho antes… pero se suponía que esto sería hasta meses después, cuando todo el asunto con Yumi estuviera totalmente resuelto.

- cierto, hoy irás a verla ¿verdad?

- sí

- Shao, amigo, cualquier cosa en la que yo pueda ayudarte…

- de hecho si puedes – lo interrumpió – y soy yo el que te lo pide, ¿podrías atestiguar en el juicio?

- claro, es más, si quieres puedo hablar con mi padre

- eso sería excelente y muchas gracias Eriol, no se que haría sin ti mi amigo.

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Yumi esperaba esperando, le habían dicho que tendría visitas pero nadie aparecía.



Las reclusas que estaban allí iban y venían y ella seguía esperando.

Tenía poco tiempo allí dentro pero había sido peor de como lo hubiera imaginado, a diario escuchaba historias terribles en lasque ella había contribuido ya fuera de manera indirecta o demasiado directa.

Había muchas chicas que la conocían y que no descansaban ni perdían la oportunidad de humillarla, golpearla… todo lo que ella había conocido había quedado en el olvido, ella había quedado en el olvido… en ese destino horrible.

- te sienta bien el naranja – la mirada hasta ahora perdida de Yumi se enfocó y encontró a un castaño con gafas negras ocultando sus ojos.

- ¡diablos! ¿Qué te sucedió Shao?

- tuve un ligero accidente – contestó escueto tomando asiento delante de ella.

El reclusorio femenil no contaba con los típicos cristales que separaban al presidiario del visitante.

- pero mira como quedaste – dijo angustiada – y todo por la mocosita esa de Kinomoto – dijo con desdén.

- cuidado con lo que dices de mi novia Yumi

- tu novia ¡ja! – se mofó – por culpa de ella estas así, ¿y todavía la defiendes?

- ella no tiene nada que ver y si vuelves a insultarla… no respondo. – la amenazó. Yumi guardó silencio y se decidió por lo más aconsejable, cambiar de tema.

- ya sabía yo que vendrías, pero cuando no apareciste aquí los primeros días debí de haberlo pensado. Después de escuchar el rumor, creí que era cierto, que ella se había enterado de que habías estado conmigo y pues… te había botado.

- pues no fue eso lo que sucedió. Sakura no sabe nada, ni siquiera la he visto.

Shao imitó una sonrisa, cuando escuchó a Yumi decir el comentario hacia Sakura lo había hecho enfurecer, sin embargo ese rumor levantado había desviado las deducciones y era tan divertido escucharla hablando mal sobre el que la había encarcelado, sin saber la verdad. Podría disfrutar el pacer de decírselo el mismo a la cara.

- ahora que estas aquí tienes que ayudarme, seguro que con un excelente abogado y con mi dinero podré salir de aquí; quise culpar a esa pendeja 

pero… un abogado logró sacarla ese mismo día… ¡necesito a ese abogado! ¡sólo él podría sacarme de aquí!

La sonrisa de Shaoran se hizo real.

- mmm… no, lo siento Yumi, peo con tanto trabajo que me dio encerrarte… además, dudo mucho que mi abuelo quiera ayudarte.

- ¿Qué? – preguntó sin aliento. No podía creer que su más grande obsesión la hubiera traicionado… y todavía tener el cinismo de burlarse de ella en su cara.

- me escuchaste, la pendeja esa y yo te encerramos aquí. Planeé esto, Akira solo escogió el camino más seguro.

Yumi apretó los labios, con ira, la furia la recorría, su sangre se había vuelto fuego.

- tuve razón ese día, aún no logras superar eso de hace años

- me conoces muy bien Yumi – la sonrisa no se borraba de sus labios – necesitaba ver que pagaras. Que te arrepintieras por haberte metido conmigo de nuevo aún después de lo que hiciste

- debí destruirte cuando pude… todo esto lo planeaste

- paso a paso. Y no sabes lo bien que me siento al verte encerrada aquí.

- ¡Eres un Imbésil! – susurró con odio - ¡Eres un Maldito Desgraciado! – terminó gritando.

- Yumi, no grites, acabo de salir del hospital aún estoy convaleciente.

- ¡Me las vas a pagas! ¡¡Te lo juro que te vas a arrepentir Shaoran Lee!!

- ya no tienen valor tus amenazas Yumi, Akira y yo estamos libres y tu… pues tu vas a tener mucho tiempo para pensar sobre tus actor. Aunque un tiempo en el psiquiátrico habría sido mejor… no soy tan cruel, es más… casi me caes bien.

La chica se levantó de su silla, la furia que recorría sus venas la impulsaba a actuar, estaba dispuesta a matarlo con sus propias manos.

Los policías que custodiaban la sala de visitas adivinaron sus intenciones y rápidamente corrieron a detenerla pero la chica de ojos negros no dejaba de insultarlo y amenazarlo.

¡¡Te vas a arrepentir!! ¡¡Te lo juro por mi vida que te voy a matar!!

Shao le sonrió mientras se la llevaban.

- un consejo: no me amenaces Yumi, mira lo que te hice por algo que yo mismo me busqué, imagínate lo que podría llegar a hacer si haces algo más.



Yumi despareció. Sus gritos aún se escuchaban. Shao se quedó mirando la puerta solo el tiempo necesario para darle por fin el fin a ese capitulo en su vida.

Sonrió levemente, acomodó sus lentes. Respiró hondo y su sonrisa se hizo más grande. El primer paso ya estaba dado, había resultado mejor de lo esperado y ajora daba frutos. Yumi estaba tras las rejas pagando caro el volverse a meter con él.

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Eriol estaba afuera del estudio de su padre, no se decidía a entrar, ni siquiera sabía con que cara confesarle que había tenido razón, que él lo sabía desde hacía ya mucho tiempo y que nunca se lo confesó.

Se armó de valor y tocó la puerta de madera.

- adelante – escuchó la voz ronca y tranquila de su padre, la típica voz de un médico.

- ¿estas muy ocupado? – el hombre mayor lo miró con sus ojos azules

- primero pasa hijo, no quiero hablar con una cabeza flotante

- es que… si estas muy ocupado, puedo volver más tarde

- no, no estoy ocupado para mi hijo

- es que es una larga historia y…

- Eriol – lo interrumpió, dándole a entender que no estaba para rodeos y que fuera al grano.

El menor de los Hiragizawa, suspiró con pesar, agachó la cabeza y terminó de abrir la puerta para entrar por ella.

- ahora si, dime ¿Qué es lo que sucede? ¿algo malo en la escuela?

- no, todo está bien

- ¿entonces con Tomoyo?

- no, bueno… todo va tranquilo hasta ahora…- negó interrumpiéndose – pero no es eso – lo miró a los ojos – es sobre Shao.

El hombre asintió.

- ¿hoy fuiste a verlo verdad? – Eriol asintió -¿y como se encuentra?

- bastante mejorado, ya casi no necesita detenerse para tomar aire



- que bien, me alegro por él, es un buen chico, no sé por que le pasan tantos accidentes extraños – tomó de nuevo sus gafas y se las puso mirando su computador.

- no fue un accidente – los ojos azules de su padre nuevamente lo miraron.

- hijo…

- nunca lo han sido – agachó la mirada – aquella noche antes de que le llevaran con él, escuché la conversación que tuviste con mamá.

- ¿Qué tanto escuchaste? – no necesitaba preguntar que conversación sabía a cual se refería su hijo.

- todo – aún no levantaba los ojos, miraba sus manos que ahora parecían ser de hielo.

- ¿y por que me lo dices?

- por que tuviste toda la razón, nunca fueron accidentes… él mismo me lo dijo después… después de que yo mismo lo vi.

- ¿Qué fue lo que viste hijo?

- vi como su padre lo golpeaba.

- ¿y por que nunca lo dijiste Eriol? ¡pudimos hacer algo por él!

- no lo sé, no sé por que no te lo dije – susurró – pero aún podemos hacer algo – nuevamente lo miró. – Shao demandó a su padre.

- ¿Qué?

- por eso Clow está aquí, Shao sabe que tu conoces la verdad y quiere que declaremos a su favor en la audiencia.

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La noche ya estaba cayendo, los rayos naranjas del sol se difuminaban más a cada segundo y el manto oscuro de la noche se había mayor en el firmamento.

Ya tenía tiempo que había regresado de con Yumi y lo que le había icho de Sakura aún no podía olvidarlo. Una cosa era la escuela pero en un principio debió haberlo sospechado, Eriol había maquillado un poco el asunto pero cuando la escuchó a ella decirlo supo que en ese instante que no era solo la preparatoria, era la cuidad entera.

Se levantó del sofá y miró por la ventana que había en su habitación; si tan solo pudiera arreglar el daño que ya le había hecho.

Entrecerró los ojos mirando un punto fijo en la jardinera a un lado del coche de su abuelo. Lo peor de todo era que se vendría la parte donde la tormenta tomaba fuerza.



- ¿Shaoran estás aquí? – preguntó Clow prendiendo la luz de la habitación ocasionando un sobresalto por parte del castaño.

- sí –contestó escueto.

- ¿sucede algo? Has estado encerrado aquí casi toda la tarde

- no, solo… pensaba – no se había girado para verlo, aún miraba hacia el exterior – Eriol me dijo que Sakura la está pasando mal, que la han estado culpando de mi accidente.

Clow guardó silencio, Sakura no era la única que lo estaba pasando mal, el mismo Shaoran se veía decaído, pensativo incluso melancólico, es más, la postura acongojada de ese momento, el estado tan frágil en el que se encontraba.

- ¿Qué piensas hacer? – preguntó con cautela.

- no sé – lo miró de reojo – la verdad no lo sé. Y más ahora que se viene lo peor… no sé si Sakura pueda con la presión

- eso deberías hablarlo con ella.

- no tengo cara para hacerlo… no después de estas dos semanas. Se que Eriol le pudo haber dicho algo explicando mi ausencia… pero no tengo el valor para llamarla o enfrentarla.

- si me permites opinar, creo que eso debería decidirlo ella, estoy seguro que Eriol opinaría lo mismo

- ¡No puedo hacerlo! ¡no tengo derecho a arruinar más su vida! – ahora le daba la cara – lo único que yo puedo hacer es… - apretó los puños - … lo único es que la aparte de mi lado – agachó la mirada – solo así podrá recuperar su vida y que no se vea tan acosada por todos cuando la demanda de juicio hacia Hieng salga a la luz.

Clow se acercó a paso lento. Hasta que puso su mano derecha sobre un hombro de Shaoran.

- Sakura está metida en esto desde que aceptó ser tu novia, aunque no conocía la verdad, aunque le mentiste… ha enfrentado cada una de las cosas que se le han puesto enfrente

- yo no… - lo miró a los ojos

- claro – lo interrumpió – no le mentiste solo… le dijiste verdades a medias. Sus vidas han cambiado desde que están juntos y sería injusto que le pagaras de esa manera cuando ella no te ha hecho ningún reproche.

- solo quiero ayudarla – susurró.



- entonces habla con ella, pregúntale lo mismo que voy a preguntarse ahora – Shao lo miró atentamente - ¿estas dispuesto a arriesgar tu vida por este juicio? A perder la poca estabilidad que tienes en este momento – explicó.

Estaba impactado, esa pregunta no era del abogado de gran renombre, era de su abuelo, la persona que lo amaba por la simple razón de ser él, no esperaba más ni menos, no esperaba ningún tipo de respuesta más que la verdad y era lo que quería que él mismo viera. Sin embargo…

- solo así le arruinaré la vida, solo así pagará lo que me ha hecho – fue su única respuesta.

Un juicio así dejaría a Hieng Lee por los suelos, su perfecta carrera política se derrumbaría como cuando una ola choca en la playa derribando los castillos de arena.

Ero era lo que deseaba que su carrera política, su reputación como político, lo único que de verdad le importaba quedara solo en castillos construidos sobre las nubes… que permaneciera siempre en su mente torturándolo cada uno de los días que le quedaran por vivir.

- piensa que harás, no tomes decisiones a la ligera – concluyó Clow.

Pero… su decisión estaba tomada.

5s5s5s5s5s5

El timbre sonó muy temprano despertándolo de su sueño. Decidió hacerse el que no se encontraba en casa esperando que el que lo buscara desistiera y si era importante ya volvería más tarde… pero no desistió.

Se levantó de la cara, era casi de madrugada, seguramente no pasarían de las 5:30 a.m.

- buenos días ¿Hieng Lee? . un gruñido salió de sus labios, fue la única respuesta al joven cartero. Le entregó un sobre blanco – firme aquí por favor.

Cerró la puerta, abrió el sobre sin tanto cuidado, ¿todo ese alboroto por una ¡maldita carta?!



Sus ojos entrecerrados, quizá por el sueño o tal vez por la obligación de leer el contenido de la hoja blanca tamaño carta que tanto fastidio le había traído… de un momento a otro… sus ojos se abrieron llenos de sorpresa y estupefacción, releyó la carta… quizá había visto algo mal, el sueño podía ocasionar cosas así… pero el resultado era el mismo.

Hieng dejó caer el papel al piso. Esa carta era un citatorio, tenía que presentarse frente a un juzgado al día siguiente al medio día.

La demanda no estaba hecha por Clow… si no por su hijo, miró el papel y la furia comenzó a recorrerlo… debió haberlo sospechado, el mismo día que encontró la carta dirigida a Clow, ahora todo era obvio… Shaoran la preguntaba en la carta sobre un abogado ¡era tan claro que planeaba hacer algo!

Cerró los puños con fuerza, sus nudillos estaban blancos y los huesos de la mandíbula estaban fuertemente presionados… se había dejado llevar por las circunstancias y los hechos que no se había dado cuenta.

Shaoran había planeado todo muy bien… al ver llegar a Clow, un enemigo más latente y poderoso desviaría su atención a él… justo el tiempo necesario para que el hiciera sus jugadas.

- debí haberte matado antes – susurró con ira sin despegar su mirada del papel que se encontraba en el piso.

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- Sakura ¿Qué te parece? – preguntó Rika saliendo del probador con un vestido gris - ¿Saku? ¡Saku!

- ah… ¿Qué? ¿Qué sucede? – preguntó sobresaltada.

Rika la miró tristemente, no quería ni imaginar la situación por la que Sakura se encontraba pero como su amiga tenía que tratar de que retomara la actitud alegre tan de ella que ahora parecía no haber existido. Se veía tan callada y antisocial que… viéndola con atención por fuera era la misma pero por dentro dudaban que siguiera viva. Sacudió la cabeza negando y con una sonrisa burlona contestó:

- si no te gusta el vestido, pudiste habérmelo dicho sin necesidad de que te hagas la sorda. Ya sabes que no me molesta.

- ¿el vestido? Oh –la miró – pues… esta bien

- ¿bien? – se miró de pies a cabeza en el espejo – es gris

- pero… se ve bien



- es gris – repitió con obviedad.

- elegante – atacó.

- aburrido – remató – tu misma lo hubieras dicho, le falta color – y entró nuevamente al vestidor.

Sakura se quedó observando las cortinas de los cuatro vestidores en ellos se encontraban sus cuatro amigas, Tomoyo, Rika, Naoko y la recién agregada Akira.

Aún no sabía como la habían convencido para que las acompañara a comprar su vestido para la fiesta de graduación… habían insistido en que ella escogiera uno pero… no creí que fuera a ir… de hecho no quería estar allí.

Miró su celular que se encontraba en la chaqueta escolar, se había cansado de llamarlo y que sucediera lo mismo. Shao nunca contestó no devolvió sus llamadas. No había mencionado nada a Tomoyo y mucho menos a Eriol ya tenían muchos problemas como para que ella les robara un poco de tiempo del que estaban juntos.

- Sakura, gracias por acompañarnos hoy – dijo Tomoyo sentándose a su lado – no creo que para ti esto sea fácil

- te equivocas – mintió. Aún sentía las miradas de todas las personas de Tomoeda clavadas en su nuca; justamente como sentía ahora las miradas de las dependientas – estoy bien, además ya me hacía falta salir con ustedes Tomoyo. Necesito aire fresco

Tomoyo solo sonrió sin creerle ni media palabra. No podía forzarla a nada, si Sakura no quería hablar… guardaría silencio. ¿Quién mejor que tu mejor amiga para saber cuando estas mintiendo?

- ¿ya encontraste tu vestido? – la sorprendió.

- ¿ah? Si, sí ¿segura que no quieres ver ninguno?

- no Tomoyo gracias, aún no sé si asistiré.

- oh vamos Sakura igual y será la última vez que estemos juntas

- sí – dijo con nostalgia – pero… es difícil Tomoyo, no sé si en ligar de irme a divertir con mis amigos, mis compañeros de clase, valla a estar ocultándome y huyendo de aquellas personas que creen que yo tuve la culpa del accidente de Shao. Hasta ahora he sido fuerte y he aguantada pero… cada vez cansa más, cada ves pierde más sentido seguir haciéndolo si no veo ningún tipo de resultado.

Tomoyo guardó silencio. Sakura se estaba rindiendo y no la culpaba ¿Quién va a querer seguir haciendo algo si ve que no gana y que al contrario pierde más? Ella 

sabía que Shao no la había llamado ni una sola vez y que cada vez la llama de la esperanza se opacaba un poco más.

- vas a ver que todo va a salir bien Saku, solo ten un poco de paciencia; Eriol ayer fue con él y estoy segura que hablaron de ti, hoy le preguntaré y… - era lo único que ella podía hacer, echarle porras.

- no Tomoyo – la interrumpió – no es necesario, de verdad. Ya llegará el momento además, en unos pocos días te vas y no quiero arruinar tus salidas con Eriol.

- Sakura tu sabes que eres mi amiga y que te voy a extrañar - Sakura sonrió – y también quiero pasar tiempo contigo.

Sakura desvió su mirada de la amatista y miró al frente.

- ¿ya escogieron sus vestidos? – preguntó a las chicas que acababan de salir de los vestidores.

Tomoyo no volteó a verlas, agachó la mirada entrecerrándola, ya hablaría con Eriol. Sakura no merecía el daño que Shao le estaba ocasionando. Entendía que él no quisiera que ella lo viera cuando estuvo en el hospital pero ya era muy diferente que teniendo ya dos semanas fuera de él no tuviera el tiempo o la delicadeza de llamarla.

- Tomoyo ya vámonos, las clases están por comenzar – le dijo Akira

- sí, ya voy – se levantó y caminó hacia la caja para pagar los vestidos que había escogido.

Ese día era el último de exámenes y su último día como alumnos oficiales de la preparatoria; la graduación se llevaría a cabo dos días después, era por eso que había tenido tiempo de ir a ver tiendas hasta que Rika encontró uno en un aparador y decidieron entrar ahora cuatro de las cinco chicas que entraron salían con una bolsa en mano.

Hay que triste que esta sea casi la última vez que vendremos a la prepa – lamentó Rika.

- sí – contestó Naoko con una sonrisa melancólica – a partir del día de la fiesta de graduación no volveremos a ver a muchos de nuestros compañeros.

- apenas me acuerdo de cuando entramos – confesó Tomoyo – casi no conocíamos a nadie ¿lo recuerdas Sakura?

- como si fuera ayer – bromeó con el típico cliché - ¡Yo no quiero salir de la prepa! En la universidad no se lleva uniforme y si de por si siempre se me hace tarde ahora voy a llegar más tarde aún por ver cada mañana que me 

voy a poner – bromeó. Pero no escuchó la risa de sus amigas. - ¿Qué sucede? – todas sus amigas miraban al frente con atención, optó ella también por mirar… entonces el aire escapó de sus pulmones y todo a su alrededor se volvió lento, no podía creer lo que sus ojos veían, sin saber que más hacer, quería correr pero su cuerpo no le respondía, parecía estar clavado al asfalto.

Y lo único que podía hacer era ver a Shaoran Lee de pie a un lado de las puertas de la escuela a escasos tres metros de ella. Portaba lentes oscuros, aún llevaba las cintillas en la nariz y el brazo en el cabestrillo. ¿Qué estaba haciendo allí y justamente ahora?

El aire se volvió denso y difícil de ser respirado cuando lo vio avanzar hacia ella. Sus amigas la tomaron del brazo con temor de que se fuera a desmayar por lo pálida que estaba o por echarse a correr y la obligaron a caminar hasta que se encontraron con el castaño.

- hola – saludó. Sakura no pudo contestar… no tenía voz, el desvió su atención hacia ella y le dijo: - Sakura tenemos que hablar

- ¿sobre que? – preguntó sintiendo que el corazón se le paralizaba y un hoyo en el pecho le impedía respirar y cada vez se hacía más grande.

La miró atentamente. Sakura lo miraba extrañada no sabía que le pasaba a él peo se veía tan… diferente…

- creo que… que esto ya se acabó. – el aire se escapó de los pulmones de Sakura

- ¿Qué? – logró articular con un leve suspiro

- que deberíamos cortar. Hoy – concluyó el chico

Sakura pareció quedarse muda por que lo único que hacía era negar con la cabeza mientras pensaba lo que Shaoran acababa de decirle y parecía querer hacer la pregunta adecuada por que solo movía los labios…

- - ¿Por qué?

-Sakura es que… hay cosas que… que tengo que arreglar – había dicho Shaoran

-¿cosas? ¿Qué cosas? – sintió su voz quebrarse

-Cosas mías – contestó evasivo

Sakura miró a sus amigas alejarse de allí.

-¿Qué cosas? – preguntó nuevamente sin mirarlo a los ojos… sabía que rompería a llorar si lo hacía.



-Si te las digo te voy a lastimar Sakura y no quiero hacerlo…

-¡¿lastimarme? ¿Cuántas veces lo has hecho ya estas últimas semanas? ¿no crees que ya soy lo bastante fuerte como para escuchar cualquier cosa?! - sus lágrimas estaban acumuladas en sus ojos pero no se lloraría… trataría de no hacerlo, estaba determinada a ello.

-No quiero que llores – susurró tomando su cara con sus manos

-Esto era lo que querías ¿no? Ahora ya soy fuerte y tu solamente huyes – exclamó soltando su cara de las manos del chico

-¡no estoy huyendo!

-¿entonces que es lo que haces? ¿Por que no puedes tenerme la confianza suficiente como para decirme que tienes?, tu me lo dijiste quieres a una persona fuerte que te ayude a subir en los momentos en los que caes, pues bien este es un momento y sin embargo no puedes confiar en mi – le ignoró – como nunca lo has hecho

-No es que no te tenga confianza es que…

-¿es que, que? –una lágrima corrió por su mejilla. – no quieres decirme por que me vas a lastimar pues ¿Qué crees? Me duele más que no me lo digas.

Shaoran dejó de mirarla y miró hacia delante.

- te amo y por eso mismo no te lo digo

-si tanto me amaras no me harías esto. Y me parte el alma que siempre lo hagas. – lo acusó.

-Si quieres mandarme al demonio estas en todo tu derecho…

-¿eso sería muy fácil no crees?... y mi sentido común dice que lo haga… pero no puedo – Shaoran la miró nuevamente - ¿sabes por que?: por que te amo y estoy dispuesta a hacer todo lo que tu quieras… y no me importa que valla a pasar por que hemos superado todos los obstáculos que nos han puesto.- sentía la necesidad de decir todo eso por que sabía que después de esa conversación… todo abría acabado.

-Perdóname – susurró

-¿y sabes que es lo peor? – continuó, una nueva lágrima calló por su mejilla – que no puedo decirte que no por que no puedo alejarme de ti… y si quieres que esto termine hazlo tu por que yo no voy a poder… - toda ella temblaba cuando vio que Shaoran la tomó de la mano y la abrazó… pero ese abrazo no se sentía igual… el llanto de Sakura por fin logró salir sin que ésta lo retuviera.

Sollozante temblaba en los brazos de Shao.

-Fue un placer haberte conocido Saku; siempre formarás parte de mi corazón… - Sakura se mordió los labios para tratar de controlarse pero no podía hacerlo -… me cambiaste y eso te lo agradezco.



-…¿Por qué?... – susurró cuando sintió que Shaoran la soltaba lentamente pero ella seguía aferrada a su espalda.

-Era lo que querías – contestó él de igual forma. Sakura negó con la cabeza

-Lo único que quiero es que no me dejes – susurró nuevamente en su oído – y te lo pido aunque… aunque tenga que tragarme todo mi orgullo.

Yo nunca voy a dejarte… pero son cosas que debo de arreglar.

Rendida ante la negativa del chico se soltó y sin mirarlo a la cara asintió y con una sonrisa melancólica dijo:

-de acuerdo. – susurró. – por más que me duela tengo que dejarte ir por que no puedo retenerte junto a mi, no puedo ser tu ancla y no dejarte volar y si te amo tanto tengo que dejarte ir…

Ya no llores, me duele que lo hagas – pero Sakura no contestó solo cerró los ojos negándose a ver al chico frente a ella. Entrelazó las manos con las de ella por última vez y entonces escuchó un leve suspiro de Sakura

- pues yo no te veo muy afectado – pero ante el silencio de Shaoran optó por decir: - Perdóname; perdóname por presionarte a decirme algo que no querías… perdón por ser tan egoísta y no querer dejarte ir, perdón por amarte tanto que no se que va a ser de mi si me dej… – se acercó y la besó. Sakura cerró los ojos fuertemente; el último beso.

A pesar de que amaba que Shaoran la besara de aquella manera tan tierna no podía controlar el temblor de sus piernas y los sollozos que se escapaban de sus labios y que morían en los labios de él. Las lágrimas que lograron salir de sus ojos quedaron atrapadas en sus pestañas

- - basta

Sakura apartó su mirada de él y miró a un costado. No podía engañarse y lo había deseado desde el primer momento… sin embargo sabía que ese beso sería aún más difícil de olvidar que el sonido de un disparo.

no vuelvas a hacerlo - susurró

no lo haré. Espero que llegues a ser muy feliz con aquella persona a la que tu escojas pues… esa persona será muy feliz con…

Solo vete… - su voz era un susurro - … ya no hables más por que más difícil será olvidarte y dejar de amarte si sigues hablando… por favor… -

¿de verdad quieres que me valla? – la chica no contestó solo cerró los ojos con más fuerza sin darle la cara no podía contestar a esa pregunta; no podía decir que deseaba que se fuera por que no era así y más por que sabía que una vez que él se fuera no volvería a verlo sin embargo sabía que entre más tiempo se quedara más trabajo le costaría mantenerse de 

pie, rogarle y decirle que haría cualquier cosa por que él se quedara con ella. - No quiero que llores.

- pues en este momento es lo único que quiero hacer

- hazlo por mí – le dijo – no quiero recordarte con lágrimas en los ojos

Sakura solo sonrió con ironía.

- pues… entonces recordarás que estas lágrimas son por ti y que esta "niñita llorona" lloró por ti, lloró por tu partida… - entonces lo encaró. - … lloró por lo mucho le que duele amarte.

Shaoran volvió a abrazarla con más fuerza y le dijo en medio del abrazo cuando los sollozos de Sakura se hicieron más fuertes…. Pero aún así no correspondía al abrazo.

- entonces necesitas un abrazo amigo que las seque por ti

- que irónico que ese abrazo amigo que me seca las lágrimas sea el mismo que las ocasiona.

- Sakura… yo…

Sakura solo alzó la mano pidiéndola calladamente que guardara silencio. Shaoran la comprendió. Miró sus temblorosos párpados donde estaban ocultos esos ojos verdes que él tanto amaba y con deseos de que Sakura dejara de llorar y poder abrazarla con fuerza y decirle que todo estaría bien solo… solo agachó la mirada, se dio la media vuelta… y se fue.

Cuando no sintió la presencia del él cerca abrió los ojos y lo miró marcharse y cuando desapareció de su vista se dejó caer de rodillas; no tenía fuerzas más que para llorar… sentía su corazón roto y no sabía como comenzar de nuevo… Shao había sido la persona que le había enseñado a amar cuando ella creía que el amor no podía ser real… le había enseñado en confiar en las personas… le había enseñado a decir "te amo" y sentirlo.

Le había enseñado que no tuviera miedo a conocer a más personas, que cada una que cruzara por su vida siempre tendría una importante lección quedarle para que ella aprendiera… le había dicho que era una buena persona y que no debía estar sola, que tenía un corazón tan grande que merecía tener lo mejor y estar rodeado de personas que la amaran… y lo más importante… que ella nunca estaría sola por que él siempre estaría con ella…



A su lado se había sentido tan única y tan especial que… tapó su cara con las manos dejando que los sollozos salieran.

Y tan fuerte como solo la verdad podía caer se dio cuenta de que Shao se había ido para siempre de su vida; y que nunca más podría tener aquellos pequeños detalles que nunca había tomado en cuenta. ¡¿Por qué la vida tiene que estar precisamente llena de detalles que son demasiado cotidianos y cuando uno nota que no están… lo extraña muchísimo?¿por que ahora que se había dado cuenta de ello dolía aún más?!... ¿Por qué si en verdad él creía eso de ella… entonces por la dejaba?

- ¡Sakura! – se escuchó que gritaron su nombre - ¿Sakura? – era Tomoyo - ¿Sakura que te pasó? – preguntó arrodillándose a un lado y abrazándola fuertemente y Sakura correspondió rápidamente.

- se fue – susurró entre sollozos – Shao se fue…

Tomoyo comprendió entonces lo que Shao le había dicho días antes; pero no comprendía por que se lo había dicho y más aún por que había dejado a Sakura cuando casi le había jurado que la amaba y que nunca le haría daño y menos si el podía evitarlo.

A pesar de querer preguntar que era lo que había pasado; al ver el estado tan destruido en el que estaba Sakura las palabras se quedaban atascadas en la garganta y miles de interrogaciones se quedaron enterradas en su memoria.

- solo llora Sakura; llora cuanto quieras


Continuará…

¡¡Lo siento, perdón!! Antes de que me manden asecinar… lo siento!! No era mi intención que las cosas llegaran a tal punto pero pues… Yumi tiene la culpa (sí, claro). Pero bueno lo hice más largo… y creo que eso sirve de redención ¿o no?. Les prometo que en el próximo capítulo Sakura va a estar presente… aunque eso es más bien una especie de chantaje para que no me quieran crucificar por sacar a un personaje que todos odiamos y no, no es Hieng… pero es que no lo pude evitar!!

En fin lo prometido es deuda y aquí está, el próximo capítulo que es el gran final será un poco más largo y para que No será llegue a su fin faltan dos capítulos, si escucharon bien 2. Ahora gracias a:

Chibik-Lady; LMUndine; juchiz; zarae; NeNa Li; Car Captor CRISTAL7; cotyli; Rosh bernal; Hik-chan y Diana Prenze

Este capítulo como saben es gracias a ustedes y dedicado a ustedes.

Se cuidan.

Xao!!

PD: ya les dejé adelanto arriba… ¡¡Dejen Reviews!!