No será

Capítulo Final


Iban camino al juzgado, Shao miraba por la ventana del auto de su abuelo que iba a su lado.

Pronto comenzó a ver a los periodistas amontonándose al borde de la acera para cuando bajara del vehículo.

- valla que las noticias viajan rápidamente – pensó con ironía. - ¿no habrá alguna otra entrada? – le preguntó a su abuelo.

- me temo que no hijo – él estaba acostumbrado a tales amotinamiento y además de que el caso era sumamente jugoso para la prensa. Se arrojarían al primer cuello y chuparían toda la sangre que pudieran - ¿seguro que aún quieres hacer público todo esto? – preguntó una última vez.

-sí, es la única manera. Exponerlo… - lo miró – las cosas malas entre más rápido mejor, así que bajemos – Clow asintió y abrió la puerta del lado izquierdo.

Pronto los policías del recinto se acercaron a ellos brindándole protección sobre todo a Shaoran que era el demandante, además de que su salud aún no era perfecta.

Cuando salió del auto, tuvo que entrecerrar los ojos debido a los flashes de las cámaras y al ver los micrófonos, cámaras y grabadoras acercándose sin cuidado alguno a él.

- por favor, daremos una declaración más tarde, no llegaremos a la audiencia – explicó Clow tratando de que le dieran espacio para respirar a su nieto, sin embargo, los periodistas hicieron caso omiso.

- ¿Lee por que demandaste a tu padre?

- ¿es cierto que le golpeaba?

- Shaoran del diario El Informador ¿pelearas por tu custodia?

Era la clase de preguntas que apenas alcanzaba a entender entre tanto grito. Lo único que hacía era agachar la cabeza y tratar de caminar y cuidar que no lo lastimaran de sus heridas.

Una vez llegaron al recinto jurídico, Clow lo tomó de los hombros.

- Eriol y su padre llamaron, no tardarán en llegar – el castaño asintió.

- ¿vendrá el doctor que me atendió en el hospital?



- creo que Hiragizawa habló con él, no sé si vendrá.

Shaoran pasó su mano sana por el cabello, habían preparado todo, testigos, su historial médico…

- todo va a estar bien – le dijo su abuelo – no podemos perder – trató de tranquilizarlo.

Quería opinar lo mismo… pero Hieng Lee no sería un adversario fácil y haría cualquier cosa por el verlo derrotado y… y ero era lo que más le aterraba. Perder el juicio y que Hieng ganara… no quería si quiera imaginar las consecuencias.

Se sentaron a lado derecho, a su lado se ponía el jurado. Shao observó cada una de las sillas vacías. Clow acomodó su maletín y sacó carías carpetas.

- buenos días – saludó. Shao giró su cabeza. Allí estaba Hieng Lee tan fresco como una lechuga.

- Lee – contestó Clow poniéndose de pie. Hieng despegó la mirada de su hijo y miró a Clow con una sonrisa.

- buena suerte, seguro la necesitarás – y se pasó a retirar y sentarse del lado contrario de ellos.

Clow miró a Shaoran y sonrió, pero un hoyo se iba formando en el estómago del castaño.

A los pocos segundos comenzó a llenarse de personas el tribunal, el jurado tomó su lugar y el juez entró. Todos se pusieron de pie.

- el honorable juez Wey Takeda – era un hombre mayor de mirada afable según se veía.

- pueden sentarse – leyó el papel frente a él, Shaoran creyó que era la demanda – esta audiencia da inicio a las 9:00 de la mañana por maltrato infantil y paso de custodia de Shaoran Lee. Abogados – los llamó.

Clow y el abogado de Hieng se acercaron.

- en mi corte yo decido lo que sucede y cuando sucede – advirtió - ¿Quién comenzará?

- señoría si me lo permite – pero el abogado defensor interrumpió a Clow.

- no me parece ningún inconveniente en que comience el abogado Read

Clow miró escéptico a su contrincante. Parecía estar muy confiado debía cuidar sus pasos.

- no tengo ningún problema con ellos su señoría – contestó el señor mayor.



- de acuerdo, entonces comencemos – tomó su martillo de madera dio unos golpes – esta sesión da por comenzado.

El abogado de Lee se sentó en su lugar, Clow no se molestó en llegar a su lugar para llamar a su primer testigo.

- llamo al estrado al doctor Hiragizawa

El sonido de la puerta de madera se escuchó en todo el recinto. El silencio reinaba hasta que el policía se acercó al médico.

- ¿jura decir la verdad y nada más que la verdad?

- lo juro – dijo levantando la mano derecha extendida.

El abogado se acercó caminando lentamente a él.

- buenos días doctor Hiragizawa.

- buenos días

- ¿hace cuanto conoce a mi cliente el joven Shaoran Lee?

- desde hace 7 u 8 años, cuando lo ingresaron al psiquiátrico en el que trabajo.

- ¿podría decirme cual fue el diagnóstico por el que fue ingresado?

- intento de suicidio – Clow asintió.

- ¿se le llama intento de suicidio a una sobre dosis?

- el joven Lee presentaba claras muestras de maltrato físico de las cuales ninguna auto infringidas como se decía en el reporte

- ¿Por qué sabe que no eran auto infringidas?

- estaba anémico y el novel tóxico en su sangre era alto, imposible que él pudiera golpearse hasta romperse algún hueso.

- entonces ¿Cómo fue que llegaron a la conclusión de que había sido intento de suicidio si ningún golpe había sido auto infringido?

- el señor Lee, su padre, dijo que no era la primera vez que lo intentaba por sus problemas de drogadicción.

- ¿después de que Shaoran salió del psiquiátrico siguió sus terapias con usted?

- esporádicamente

- ¿Qué tantas veces a la semana?

- diría que unas dos veces cada semestre.

- gracias doctor, no más preguntas señoría – Clow regresó a su lugar a lo lado estaba Shaoran- el abogado de Hieng caminó al estrado.



- doctor ¿Cuál es el perfil de un drogadicto? – preguntó yendo directamente al grano.

- rebeldía, agresividad…

- ¡Exacto! – lo interrumpió – un drogadicto ara conseguir drogas o simplemente andando "elevado" puede ocasionar riñas, lo que quizá explicaría los golpes no infringidos… ¿o no doctor?

Hiragizawa guardó silencio, así había sido como se había encontrado a Shaoran… sin embargo…

- pero este no es el caso

- conteste si o no – exigió el abogado.

- entonces debería decir que la verdad es relativa

- la verdad es relativa – asintió - ¿o sea que Shaoran Lee puede ser un drogadicto golpeado por unos estúpidos o bien puede ser golpeado por su padre? Podrían ser verdad las dos y a la vez ninguna.

- ¡objeción, está divagando! – dijo Clow

- continué con su punto abogado – el abogado miró a Clow fastidiado – no tiene por que preguntar a esa pregunta doctor.

- cuando el reporte policiaco llegó, describía como se había encontrado a el joven Lee en dicho reporte se decía que había golpes por todo el cuerpo, dichas heridas tenían tiempo de haber sido transgredidas.

El abogado de Lee se quedó en silencio por unos segundos, no estaba llegando a ningún punto. Hieng le había dicho que Hiragizawa podía ser un testigo fuerte para Clow pero las preguntas que le había hecho no significaban gran cosa, no dejaban mucha información que le sirviera de mucho.

- era un reporte policiaco, los policías no tienen conocimientos anatómicos excelentes pudo haber sido un error.

- yo mismo los vi, y los examiné.

- ¿y tiene alguna prueba que asegura que Hieng Lee lo haya golpeado?

Hiragizawa tuvo que morderse los labios ante esa pregunta. La misma que lo había acosado todos esos años, no tenía pruebas de que realmente él lo hubiera hecho.

- no, no la hay

- no más preguntas.

Clow se levantó de su lugar. Ya sabía lo que Hieng planeaba. Buscaba de una manera u otra deslindarse de las culpas alegando la adicción de su hijo.



- llamo al estrado a Eriol Hiragizawa – la puerta se abrió.

Shao estaba encogido en su asiento, todo ese alegato anterior con el psiquiatra le había hecho recordar cosas que hubiera preferido olvidar. Sentía que la sangre se le congelaba cuando llegaban a su mente los recuerdos y las sensaciones de cuando estuvo en el psiquiátrico y antes de él

- es un menor de edad, no puede declarar si su…

- su padre el doctor Hiragizawa está presente además de que dio su consentimiento señoría – lo interrumpió Clow.

- puede interrogar a su testigo abogado Read.

- gracias señoría. – Clow se volvió a Eriol.

- ¿desde hace cuanto eres amigo de Shaoran, Eriol?

- desde que lo conocí en el psiquiátrico, 8 o 9 años.

- Eriol ¿tu sabías lo que le sucedía? ¿Qué su padre lo golpeaba?

- sí

- ¿él te lo contó?

- no le quedó de otra después de que yo mismo lo ví.

- ¿recuerdas la fecha?

- sí, fue el día de mi cumpleaños número 9

- ¿Qué fue exactamente lo que viste?

Shaoran cerró los ojos a medida que Eriol comenzó a relatar lo que había visto él volvía a sentar lo que sintió ese día. Apenas comenzaba el juicio y estaba siendo más difícil de lo que hubiera imaginado.

- mas te vale que hagas algo – susurró Hieng a su abogado.

- no mencionó que hubiera un testigo ocular

- ¡no lo sabía!

-¡Silencio! – golpeó su martillo de madera – Señor Lee si no guarda silencio tendré que sacarlo de la corte.

- gracias Eriol no más preguntas.

El abogado se levantó de su lugar. No tenía idea de que preguntar; el primer Hiragizawa había sido fácil pero nunca contó que Eriol Hiragizawa hubiera visto una escena como la que había descrito hacía unos minutos.

-¿Cuántos años dijiste que tenías cuando viste "eso"?

- 9

- ¿Qué era lo que estabas por hacer o haciendo cuando lo presenciaste?

- estaba buscándolo, quería que me acompañara para cortar el pastel

- mmm… ¿ y hay alguien que constate lo que dices que viste? Por que eras un niño y en ese entonces lo eras aún más.



- No, no lo hay – ya había visto esa pregunta venir.

- ¿y por que no se lo contaste a tu padre si era su doctor?

- por que se lo prometí.

- pero pudiste haberlo ayudado, ¿Por qué no le contaste a tu padre? Quizá por que eras un niño, quizá solo era algo más y tu lo viste como algo más o simplemente no puedes recordar exactamente después de todo eras un niño.

El ojiazul estaba a punto de contestar cuando el abogado lo interrumpió.

- no más preguntas.

No había podido negar lo que había dicho Eriol Hiragizawa por que no tenía pruebas pero había logrado poner la declaración en duda.

- llamo al doctor Yamamoto Kenishi al estrado.

Hieng miraba todo con atención, él al ser abogado sabía exactamente lo que sucedía en un juicio de esa índole… sabía que Clow no era un contrincante fácil… pero él no se rendía nunca.

- ¿jura decir la verdad y nada más que la verdad?

- lo juro.

- doctor Yamamoto, usted atendió a mi cliente del 15 de junio al 30 de ese mismo mes ¿verdad?

- así es

- usted como doctor, tiene accesos a expedientes médicos en los demás hospitales

- exacto.

Hieng palideció y su abogado se encrespó más.

-- cuando yo lo entrevisté dijo que habían unas referencias medicas in tanto extrañas en el expediente de Lee ¿de que tipo? – preguntó acercándose a su escritorio y sacando un sobre amarillo tamaño carta

- había 3 comentarios de 3 doctores diferentes de diagnósticos parecidos.

- en fechas diferentes según recuerdo.

- así es, en ellas muestran fracturas y hospitalizaciones

- "Causas: Accidentales" – leyó la primera página del que parecía ser el expediente. Se acercó al juez y le entregó el sobre – allí está el informe médico de mi cliente donde explica las hospitalizaciones que ha tenido. El 

diagnóstico del doctor tratante y las causas – explicó Clow – doctor ¿Cuándo le preguntó al doctor Lee sobre esto que fue lo que le dijo?

- que el joven estaba mal de sus facultades mentales y que había estado interno en un psiquiátrico.

- ¿lo remitió con Hiragizawa? – el doctor asintió

- hablé con él y me dijo que en efecto había sido ingresado por problemas de drogas pero que gozaba al 100 por ciento de sus facultades mentales. Y que en ese entonces él supuestamente se flagelaba.

- le explicó entonces lo que usted sospechaba – afirmó - ¿por qué llegó a la conclusión de que era su padre el que las había infringido?

- por la simple razón que cuando el joven Lee salió de cirugía, le comenté a su padre de que en las radiografías habían salido antiguas fracturas de inmediato se puso a la defensiva. Supo enseguida que era a lo que yo trataba de llegar. Fue cuando sacó que el joven no se encontraba bien mentalmente.

- ¿habló con su paciente de ese tema?

- no tuve más remedio, es mi trabajo como médico

- ¿y a la conclusión que llegó?

- de que Hieng Lee golpeó brutalmente a su hijo en innumerables ocasiones.

- ¡objeción señoría el testigo está dando por hecho una situación que no ha sido comprobada! – replicó el abogado defensor.

- denegada. ¿tiene preguntas al testigo?

Hieng se levantó.

- solicito un receso.

El juez lo miró con la ceja levantada no comprendiendo el por que pedía eso. Miró su reloj de pulsera. Dejó el expediente que le había dado el abogado Read, levantó su mazo y golpeó su escritorio.

- esta audiencia será pospuesta hasta mañana a las 9:00 a.m – golpeó tres veces – se levanta sesión. – el juez se levantó de si silla y Salió por una pequeña puerta al lado izquierdo de donde se encontraba de inmediato comenzó a escucharse barullo en la sala y afuera seguramente la prensa estaba esperando las noticias frescas.

- ¿estás bien? – preguntó Clow a Shaoran

- sí – puso su mano sobre su hombro.

- vamos bien hijo, esto ya va a acabar, Hieng está nervioso – le dijo Clow. Sin embargo tenía la ligera sensación de que al día siguiente vendría lo peor.



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- ¡¡Dime si puedes con este caso!! – le exigió Hieng a su abogado cuando estuvieron dentro del auto. La prensa casi se lo había comido vivo al hacer tan impertinentes comentarios a sus palabras de él.

- dijiste que no tenía pruebas directas

- ¿y las tienen? Lo único que tienen son palabras

- ¿y que son las radiografías?

- no pueden comprobar que fui yo, mi hijo es un adicto.

- escúchame Lee – le censuró – la única manera de poder ganar este juicio es que raigas a alguien que niegue todo lo que se está diciendo.

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- ¡estoy en casa! – anunció Sakura. Se había tardado un poco más, sus amigas habían insistido que las acompañara a comprar unas cosas para el baile, había aceptado pero en cuanto llegaron al centro comercial no aguantó más las murmuraciones de las demás personas y decidió que era mejor irse.

- ¿Sakura? – se asomó su madre por la puerta de la sala - ¿podrías venir?

- ya voy – todo estaba en silencio. Dejó su morral al lado de las escaleras y caminó a donde estaba su padre y suponía que su padre también.

- hola papá

- tenemos algo importante que hablar contigo.

Sakura se sentó frente a sus padres que se encontraban demasiado serios. Sabía que no la regañarían pero… ¿Por qué estaban así?

Su madre fue la primera en hablar

- Saku, ¿de donde conoces a Shaoran Lee? – Sakura se extraño de la pregunta aún más cuando ya una vez había explicado de donde.

- no queremos mentiras Sakura – ahora fue su padre. La esmeralda frunció el seño.

- ya les dije, lo conocí en la escuela ¿Por qué?

Sus padres se miraron entre sí.

- ¿y… donde está él? ¿sabes lo que está haciendo?



- bueno… - un nudo se formó en su garganta, no sabía si decirles a sus padres que él recientemente la había botado sin razón – pues… él está… ocupado. – mintió, aun no consentía decir la verdad.

Nadeshko se levantó y se sentó a lado de su hija.

- Sakura, sabes que te amamos y que cualquier cosa puedes decírnoslo sin temor ¿verdad?

La esmeralda miró a su madre, no sabía a lo que se refería exactamente… aunque quizá se habían enterado ya sobre los rumores que corrían en la pequeña cuidad de Tomoeda y estaban preocupados por si no había probado sustancias raras.

- claro que lo sé mamá… pero ¿esto a que viene? ¿Qué sucede? – sin embargo prefirió que se lo dijeran ellos y ella no equivocarse y meter la pata.

Fujitaaka entonces le paso el periódico.

- está en todos lados – le dijo. Sakura sin entender ahora ni solo una pisca abrió el periódico y justo en primera plana aparecía la foto de Shaoran y la que supuso era de su padre. Subió su verde mirada un poco más y con grandes letras anunciaba: " Prestigiado candidato a gobernador demandado por su hijo"

Releyó un par de veces, no lo podía creer. Pálida como una hoja de papel levantó la mirada y vio a sus progenitores.

- yo… yo… - balbuceaba, sintiendo que debía decir algo sin saber que.

- ese no es le único, Touya y Yue tienen otro – la chica cerró los ojos.

- las noticias no dejan de hablar de ello, Sakura, ¿tu sabías esto? – ella entre abrió los ojos deteniéndose en el subtítulo de la noticia.

" Hieng Lee se rehúsa a aceptar que sometía a su hijo a brutales torturas"

- hasta solo hace un par de días lo supe – susurró – no sabía que Shao haría esto… pero merecido se lo tiene esa bestia – terminó con rencor.

-¡Sakura! – exclamó su madre de escuchar tanto odio en la voz de su hija.

La esmeralda la miró. A pesar de que su verde mirada estaba llena de lágrimas no se echaría para atrás con aquel comentario.



- es cierto mamá, ese infeliz tiene la culpa. Lo golpea desde siempre – confesó – hasta hace dos semanas Shao estaba en el hospital por su culpa.

- ¿Quién te lo dijo? ¿él?

- no.

Fujitaka se arrodilló frente a ella.

- Sakura, ese muchacho es un adicto.

- desde hace ocho años que está limpio papá – miró a su madre – Eriol es amigo de él… Shao le dijo la verdad por que él vio cuando… cuando ese – se mordió los labios para no decir nada frente a sus padres – lo golpeaba mamá, él solo tenía 9 años… - una lágrima calló de los ojos de su madre. Y la abrazó a su pecho. – era solo un niño.

No podía si quiera concebir como era que un padre pudiera hacerle tanto daño a un hijo suyo.

A ella se le retorcían las vísceras de tan solo imaginar en que no le haría ella si un infeliz como ese "Lee" le pudiera una mano encima a alguno de sus hijos.

El teléfono sonó. Fujitaka se levantó a contestarlo.

Sakura temblaba en los brazos de su madre, lloraba todo lo que no había podido desahogar en esas dos semanas. Ese tiempo que Shaoran la había dejado en el aire. Ahora sabía el por que pero no lograba entender por que.

- Sakura – la llamó su padre- Eriol Hiragizawa está al teléfono.

Sakura se levantó del sillón y fue a contestar.

- hola – su voz se escuchó llorosa por el otro lado del teléfono.

- ya te enteraste… Sakura…

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Segundo día de juicio.

- se levanta sesión – dio los rutinarios tres martillazos – fiscalía puede comenzar.

- gracias señoría pero no tengo testigos por el momento – contestó Clow.

- ¿abogado defensor? – él asintió.

- llamo a declarar a la señorita Rae Meiling – Shaoran palideció, no sabía como si padre se había enterado de la existencia de la chica pero si de algo se preocupaba era que había sido a la única con la que se había comportado de manera excesivamente peligrosa.



- ¿de donde conoce al señor Lee señorita Rae?

- de un campamento que la escuela organizó.

- ¿y que fue lo que sucedió?

- yo lo conocí y me gustó al instante, pero él tiene novia o tenía, no lo sé. – Shao cerró los ojos y se masajeó la frente – su novia se puso celosa y una tarde dio detalles explícitos de sus relaciones sexuales.

Eriol estaba presente en la corte en compañía de su padre, no sabía que era lo que la chica de coletas trataba de hacer al decir eso.

- ¿el joven Lee habló con usted alguna vez sobre el tema?

- ¿hablar? – rió – no, me amenazó, me obligó a que me retractara de lo que había dicho sobre su novia. – Shaoran comenzó a sentir un sudor frio recorrerlo. – me dijo que no le gustaría verme con las cicatrices que él tiene en el torso – se escuchó un murmullo de sorpresa – y que si no me retractaba se vería obligado a hacerlo.

- ¿considera que es peligroso?

- completamente, si se puso así solo por una broma, por algo que dijo su misma novia, no quiero ni imaginar que sería capaz de hacer.

- gracias señoría, no tengo más preguntas – y se sentó a lado de Hieng que mantenía una sonrisa de oreja a oreja.

-¿ella esta mintiendo? . preguntó Clow en un susurro.

Shao negó con la cabeza débilmente, Clow lo miró sorprendido, su nieto no le daba la cara.

Se levantó y caminó hacia la chica de coletas. Todo lo que había dicho era cierto… pero como buen abogado tenía que hacer lo mismo que había hecho antes Hieng y su abogado dejar en duda la declaración de la chica. Pues estaba claro que ella no mentía además que en el sobre que le había entregado al juez iban fotografías del torso de él… tapizado de cicatrices.

- señorita Meiling, usted dejó claro que mi cliente le atrajo y que éste tenía nova ¿verdad? – ella asintió - ¿no podría ser tomada su declaración como un acto de venganza por verse rechazada por él?

- ¿venganza? - preguntó exaltada - ¿acaso cree que pensé en la venganza cuando ese monstruo me encerró en el baño amenazado que me haría cosas horribles? – sus ojos se cristalizaron – cierto que me gustaba pero Shaoran es peligroso para cualquiera…

- ¿alguien escuchó cuando la amenazó? – Meiling negó dudosa con la cabeza.

- no, no lo creo.



- señorita Meiling ¿Qué tipo de campamento fue?

- fue… en la playa

- bien, entonces… si no tiene testigos que digan que en verdad él la amenazó y es obvio que una persona ande en puro bañador en la playa…

- Shaoran es peligroso, sé que no debí meterme con él pero… le juro por el cielo que el es peligroso.

- no más preguntas señoría – concluyó Clow en un suspiro.

Shaoran no le había contado ningún detalle sobre ese accidente y no tenía como hacer que quedara semi oculto para el jurado. Shaoran había mostrado una actitud agresiva quizá producto de los mismos maltratos pero esa no era escusa para que la amenazara.

Vio a su nieto completamente hundido en su asiento, había hablado con Eriol el día anterior y habían tomado una decisión, en caso de urgencia extrema lo utilizarían… y ese era un momento para tomar decisiones drásticas aunque a Shaoran no le gustaran y quizá la dejaran más hundido.

Miró a Eriol y este asintió comprendiéndolo al instante.

- llamo al estrado a Kinomoto Sakura – dijo con voz solemne. Shao se quedó de piedra, sin poder respirar cuando escuchó los pasos sutiles dirigirse al estrado.

- ¿jura decir la verdad y nada más que la verdad?

- lo juro – era su voz, no lo estaba engañando su realidad, Sakura estaba allí… y estaba ayudándolo. Sentía un sudor frio recorrerlo cuando por su mente pasaban los últimas palabras que había cruzado con ella.

Definitivamente Sakura Kinomoto era la mujer más fuerte que él había conocido… pero él no merecía que ella hiciera todo eso por él.

- ¿Qué tipo de relación lleva con él joven Lee Shaoran?

- éramos pareja – contestó con voz estrangulada.

No se atrevió a levantar la mirada, solo escuchaba su voz y parecía que a cada palabra a cada letra le gritara que la estaba haciendo pedazos, que era un imbécil y que por eso la había perdido.

- ¿usted sabía lo que sucedía en torno a Shaoran?

- sabía que era adicto, lo demás lo supe mientras él estuvo internado en el hospital está ultima fecha.

- ¿alguna vez fue agresivo con usted o alguien de su alrededor?

-nunca

- ¿podría desmentir que él agredió y amenazó a Rae Meiling?



Sakura clavó la mirada en el castaño que seguía mirando el escritorio de madera.

- sí – el murmullo otra vez – y si lo fue, lo hizo por mi – contestó después de pensarlo – me defendió.

- ¿defenderla?

- sí, Meiling se encargó de hacerme bromas pesadas para hacerme quedar mal ante Shao… yo pensé… mentí sobre… - miró a Yue y a su hermano sentados a metros de distancia de ella – sobre el sexo… quise pagarle con la misma moneda. Entonces ella se encargó de decirlo por todos lados… y Shao se preocupó por mi y por lo que creyeran los demás… solo me defendió.

- no puedo más con esto – susurró y como pudo se levantó y salió de la corte.

Eriol corrió detrás de él y la mirada preocupada de Sakura no lo perdió de vista hasta que la puerta se cerró.

- ¡Shao!

- no puedo con esto Eriol… no entiendo como… como ella pudo venir – respiraba agitadamente

- ella solo quiere ayudarte, no está a tu lado pero sabe que…

- ¿cómo puede venir después de lo que le hice? ¡Se supone que debe odiarme… no, no venir a ayudar!

- ella te ama

- ¡¡No debería!!

- ¿Por qué? ¿Por qué te arrepientes de haberla alejado de tu lado? ¿eso es lo que te hace no poder verla de frente?

- ¡No! ¡Hice esto por ella!… no quería verla involucrada en esto… por eso la alejé… no lo merece…

- esto es… es… por los rumores después del accidente ¿verdad? – preguntó perplejo Eriol.

Shaoran solo lo miró devastado.

- necesitas hablar con ella, explicarle esto. – concluyó cuando tomó la mirada de su amigo como afirmativa.

- no

- ¡debes hacerlo! ¡la estas matando!

- no permito que me hables de esa manera Eriol

- ¡pues alguien debe decirte la verdad! – Shaoran negó y corrió al baño.

Se recargó en la puerta de madera y soltó un lastimero sollozo… quizá el primero en muchos años.



- Sakura – susurró y minutos después vació su estómago en la taza del baño. Se sentó en el piso y pasó su única mano sana por su cabello. Eriol había tenido toda la razón, ¡toda la maldita razón! Había sido el cobarde y ni soportaba verla por que se arrepentía de haberla alejado de él – lo lamento.

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Eriol se quedó afuera esperando a que alguno de los dos saliera, Shaoran o Sakura.

La primera había sido Sakura, iba acompañada de Yue y su hermano que posaba cariñosamente su brazo por los hombros de su hermana pequeña.

- Sakura

- Eriol

- te vemos en el estacionamiento Sakura – comentó Touya dejándola hablar con el ojiazul.

- sí – contestó. Tenía lágrimas en los ojos y otras recorrían sus mejillas. Eriol guardó silencio. - ¿cómo está él?

- bastante alterado – Sakura asintió, entonces segundos después Eriol se vio envuelto en los brazos de ella.

- - dile que no le guardo rencor… y…. y que espero que esto le salga bien… no quería que se pusiera así… y-yo solo quería ayudarlo – susurró – se que solo a ti te escuchará – las lágrimas corrían más abundantes por sus mejillas. - Es difícil aceptar que has encontrado a la persona que lo tiene todo para darte cuenta de que esa persona no era para ti y tienes que dejarla ir- Se separó de él y caminó lo más rápido que pudo sin darle tiempo a Eriol de decir o hacer nada.

- - Sakura. – murmuró una persona detrás de él. Eriol volteó. Era Shaoran la había observado marcharse.

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- llamo al estrado a Yumi Tamamura – la castaña-rubia entró con su distintivo uniforme color naranja

- ¿Qué hace ella aquí? – preguntó Shaoran a su abuelo cuando entró

- ¿ya regresaste? ¿viste a Sakura?

- no – mintió. Clow lo supo pero no indagó más.

- por Yumi no te preocupes, es hora de ver lo que Hieng puede hacer en una corte.



Shao no aceptó pero tampoco negó, solo miró a la chica que acababa de jurar que diría la verdad.

- señorita Tamamura ¿usted conoce al joven Lee?

- muy bien

- ¿Qué tan bien?

- lo conozco desde que comenzó a drogarse – lo miró con amenaza implícita en sus ojos negros, seguramente Hieng le había prometido sacarla de allí si ella aseguraba que él no era peligroso y… seguramente al imaginar la razón cualquiera que fuera, ella podía tomarla para vengarse de él.

- ¿usted lo vio buscar pelea alguna vez?

- ¡claro que sí? Shao, como muchos lo conocíamos, era famoso por las peleas brutales en las que se veía envuelto, a veces salía un poco maltrecho pero no había nada que unas líneas de cocaína no le aliviaran.

- está mintiendo – susurró Shao – ella está mintiendo

- ¿cree que el utilizar estupefacientes afecto de algún modo a Shao? Sobre todo mentalmente

- por supuesto, cuando andaba bueno y sano buscaba medirse a la fuerza con alguien más, después consumía s dosis y después de esto inventaba que su padre lo había golpeado. Creo que necesita un buen tratamiento mental.

- gracias señorita, no más preguntas.

Clow se levantó de su lugar; le habían tocado muchos casos así, las personas hacían muchas cosa por dinero y esta vez era por libertad y quizá también la venganza jugaba un papel importante en aquella declaración. Pero la única manera de combatir las mentiras era con mentiras.

- señorita Tamamura, veo que trae un uniforme de presa ¿Por qué delito la juzgan?

Yumi apretó los labios, era el mismo abogado que había sacado a Akira, entonces si era cierto, Shao la había metido allí.

- venta de drogas

- oh, ¿y cuantos años le dieron?

- aún no se dicta sentencia – contestó.

- se preguntará a que viene al caso – dijo adivinando los pensamientos de la chica – pues bien, mentir bajo juramento es delito federal así que igual y podrían sumársele unos cuantos años más si…



- ¡objeción señoría!

- señorita ¿está segura de que todo lo que dijo es verdad?

- completamente

- ¿y si yo tuviera testigos que dicen los contrario?

Yumi dudó, pero contestó finalmente.

- no existen – contestó. Clow sonrió. No más preguntas. Llamo a mi segundo testigo el joven Shaoran Lee a declarar.

Había llegado el momento, se levantó y caminó hasta el banco a lado del juez. Sentía la mirada de su padre clavarse en su espalda como si fueran dos cuchillos haciéndole daño.

Observó como el policía acercarse, ahora sí enfrentaría a todos sus fantasmas y al creador de ellos.

- ¿jura decir la verdad y nada más que la verdad?

- lo juro – contestó.

Miró a su abuelo avanzar hacia él, por unos instantes desvió su mirada a Hieng y el rostro de aquel hombre, si es que se podía llamar así, mostraba una sonrisa triunfante.

Supo en ese instante que tenía una carta que él consideraba peligrosa y que no dudaría en utilizarla en su contra.

Habían prácticado la noche anterior, per estar allí frente al causante de sus pesadillas hacía que la piel se le erizara al recordar todo lo pasado, cada una de las torturas, de los golpes, el maltrato, cada uno de ellos pasaban por sus ojos.

- Shaoran ¿Cuántos años tenías cuando tu padre comenzó a golpearte?

- desde que tengo memoria

- ¿Por qué lo hacía?

- por mil y un razones, al principio por haber nacido, por que me drogaba, por que daba una mala imagen a su carrera, por que no era como él quería que fuera…pro que… hacía cosas que él me tenía estrictamente prohibidas.

- ¿Qué tipo de cosas?

- hablar de mi adicción en publico, hablar mal de él, llegar tarde, replicarle, defenderme… cualquier cosa.

- hace poco para ser más precisos, dos semanas estuviste internado en un hospital ¿fue un accidente o tu padre te golpeó?



- él me golpeó, inventó que había tenido un accidente en un vehículo que él me regaló… pero si van a la cochera de su casa la encontrarán intacta.

Clow le alcanzó un nuevo sobre al juez. Contenía fotos de la cuatrimoto amarilla del joven. Además de las huellas de sangre en la alfombra de la que era la habitación del chico.

- ¿Por qué lo hizo?

- por que busqué ayuda. Por que me tenía prohibido comunicarme con esa persona.

- ¿Quién es esa persona?

- mi abuelo.

Clow caminaba de un lado a otro haciendo las preguntas.

- en tu expediente médico hay muchas fechas

- todas sin ciertas – lo interrumpió – puedo decirle las fechas exactas y el por que de ellas.

- una última pregunta Shaoran ¿Por qué denunciarlo hasta ahora?

- por que si lo hubiera hecho antes, nadie hubiera creído, aún cargo con el estigma estigma de ser adicto y no tengo mucha credibilidad por ello… sin embargo ahora tengo algo que antes no, tengo el valor y el coraje para cumplir lo que alguna vez mientras me pateaba en el suelo me prometí y le advertí… esta vez quiero escucharlo gritarme que le tenga clemencia, que no le joda más la existencia… que me suplique, que me ruegue por que me detenga… quiero verlo destruido y derrotado – su voz se cortaba por el coraje y la impotencia de no poder evitar recordar las imágenes de los hechos pasados cuando él era el que hacía todo lo que su lengua decía ahora – quiero reírme de él justo como cuando él lo hacía cuando yo suplicaba que se detuviera…

- no más preguntas – dijo Clow.

El abogado de Hieng se levantó.

Ya había preparado toda una lista de preguntas. Hieng había previsto que Clow llamaría a Shaoran a declarar.

- hola Shaoran ¿a que eras adicto? ¿a que droga?

- cocaína – contestó.

- ¿Cuándo la inhalabas tenías alucinaciones?

Shaoran sintió tensarse los músculos de su cuello.



- sí – no podía mentir, estaba bajo juramento. Aunque su respuesta le diera un punto a favor a Hieng.

- ¿Por qué te hiciste adicto?

Clow había tenido razón. Hieng explotaría al máximo la adicción de Shaoran para ganarse al jurado y hacer ver a Shaoran como el adicto que alucinaba que alucinaba que su pobre padre lo golpeaba.

- por que quería morirme – susurró – por que prefería estar muerto a que me viera de nuevo bajo su yugo.

Murmullos sorprendidos se escucharon en el recinto

- ¡silencio en la corte! – exclamó el juez. Enseguida el silencio reinó nuevamente.

- ¿Shaoran por que mientras estuviste en el hospital no se lo comentaste al doctor Hiragizawa? Claro suponiendo que Hieng Lee si te había golpeado en ocasiones anteriores.

Shaoran apretó los labios ante la pregunta, todas las que él abogado de Hieng estaba haciendo solo tenían una sola maldita respuesta y esa respuesta solo hacía que Hieng obtuviera puntos a su favor.

- la abstinencia me estaba volviendo loco… cualquier cosa que yo dijera… cualquier cosa, no me creerían… además de que tenía miedo de que si decía algo Hieng se enterara y terminaría de matarme.

- ¿Por qué terminaría de matarte? Tengo entendido que el 8 de Agosto cuando fuiste ingresado al psiquiátrico – leyó un reporte – te habían encontrado en una fuerte sobre dosis, de la cual Hieng Lee no tuvo ni la mínima intervención ¿Por qué él te mataría si dijeras eso?

La respiración se le cortó, un montó de imágenes pasaron por su mente justamente las de antes de fatídico 8 de agosto. Hieng había jugado excelente esa carta, comenzó a temblar, le era difícil pensar sintiendo el dolor que sentía al recordar las sensaciones, el dolor, el coraje, el odio, la impotencia… que todo eso le hacía sentir.

- ¿joven lee? – dijo el abogado llamando su atención. La mirada de Shaoran no se movió – responda a la pregunta.

Clow estaba a punto de pedir un reces, no podía dejar continuar a Shaoran en el estado en el que se encontraba.

- su señoría, solicito un…



- esa tarde – lo interrumpió la voz agónica de su nieto – mi padre había tenido una junta de campaña… yo no quería ir por que tenía miedo de que algo pudiera sucederme sino me comportaba como él deseara… - la imagen de su padre subiéndolo a la fuerza al vehículo llegó como una luz a su mente – me obligó a asistir… - se desabrochó la mancuernilla y se arriscó la camisa mostrando las 6 quemaduras en el antebrazo derecho mientras recordaba como su padre había tomado el encendedor del coche y lo había quemado… escuchaba en sus tímpanos sus gritos…- 6 quemaduras, 6 letras ye eran mi destino… A-D-I-C-T-O… no aguantaba el dolor… - sus ojos se veían perdidos en el pantano de sus recuerdos y aterrados por los mismos – uno de sus compañeros de campaña me vio drogándome y… comenzó a decírselo a todo mundo en la fiesta… Hieng se enfureció y… m-me dijo que me mataría si seguía arruinando su vida como lo había hecho desde que había nacido. – agachó la mirada, sus puños estaban fuertemente cerrados – tenía nueve años y había comprobado ya un par de veces que podía hacerlo… huí de la fiesta y fui con Yumi… quería morirme antes de que él me pusiera nuevamente una mano encima. Era lo único que deseaba mientras inhalaba mas líneas de las acostumbradas… yo solo quería morirme – susurró.

Estaba temblando por completo. Todos dentro de la corte estaban conmocionados con la declaración del joven castaño. El abogado ya no sabía que preguntar que pudiera negar lo que él había dicho, se encontraba totalmente en blanco.

- ¿abogado? – le llamó el juez al no escuchar más preguntar o tan siquiera terminar el interrogatorio.

- ¿joven Lee… - Shao no levantó la mirada. Abrió la boca un par de veces… pero… no sabía que más decir - … no… no tengo más preguntas – se retiró a su haciendo.

- ¿Qué diablos crees que estas haciendo? – preguntó Hieng cuando su abogado comenzó a recoger sus cosas

- no puedo con este caso – y se marchó del lugar. Dejando a todos sorprendidos.

Este juicio será pospuesto hasta mañana al medio día – concluyó el juez – señor Lee busque un abogado.

El juzgado se vació y Shaoran seguía sentado en el presidio. Clow lo esperaba sentado frente a él.

No tenía idea de por lo que estaba pasando su nieto, seguramente haberse acordado de algo así no era nada fácil, si el simplemente escuchar eso hacía que 

la piel de muchos de erizara seguro que sentirlas dentro de su alma era desgarrador.

No puedo moverme – susurró Shao – siento mi cuerpo tan débil.

- no te preocupes hijo, tenemos todo el tiempo del mundo

- ¿y si perdemos? – ahora lo miró con los ojos ámbar llenos de desolación - ¿Qué va a ser de mi si pierdo? Hieng me va a matar… me va a matar

- no te preocupes, eso no va a suceder – dijo con voz conciliadora – vamos muy bien, hemos presentado evidencia y testigos.

- pero se han encargado de poner todo en duda y yo… no serví de mucha ayuda… ¡nunca voy a dejar de ser un maldito adicto!

- no permitiré que vuelvas con Hieng, Shaoran, aunque sea lo últio que haga, no permitiré que siga haciéndote daño.

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"Hieng Lee: el candidato perfecto rumbo a la gubernatura o a la prisión de Tomoeda"

Encabezados como ese era común encontrar en los periódicos, las revistas hasta en los noticieros locales.

Nunca había sucedido algo tan aterrador en Tomoeda y nadie se cansaba de comentarlo.

El juicio "Lee vs Lee" como lo había llamado la prensa no dejaba de dar detalles jugosos de los cuales comentar cada mañana.

Sakura miraba la televisión sin escucharla, justamente hablaban del "juicio del siglo"… tenía horas pensando en llamar a Eriol y averiguar que era lo que realmente sucedía… había estado ya a punto de haberlo en repetidas ocasiones pero la imagen de Shaoran saliendo de la corte cuando ella había ido a declarar la detenían

- buenas tardes Sakura

- oh, hola Yue ¿cómo estas?

- bien ¿y tu?

- pues bien, echándole ganas

- me alegre escuchar eso – volteó su vista al televisor - ¿aún no sabes nada de él?

- no, y ni sabré – dijo en un suspiro – solo espero que logre su cometido – se levantó y se preparaba para marcharse.

- Sakura – la llamó

- dime



- dale tiempo, ya verás que…

- ¿tiempo? Le quiero mucho Yue pero… no puedo – sollozó – no puedo creer que no me haya tenido la confianza de creer en mi… aunque solo fuera un poco.

- quizá lo hizo por una razón

- buena o mala…no quiero saberla, ya no – entonces se marchó.

Yue negó, Sakura estaba sufriendo. Los rumores de que ella había sido la culpable del accidente debían sido olvidados, la noticia del juicio había salido a la luz sin embargo todo ese escándalo la estaba matando y más aún por que a pesar de que ya no era la culpable… no podía reiniciar su vida.

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Tercer día de juicio

- llamo a Hieng Lee a declarar – dijo su nuevo abogado.

Hieng se levantó y caminó erguido hasta el estrado.

Shaoran se veía pálido y más delgado de lo que ya era, el juicio lo estaba consumiendo. Además de que se estaba extendiendo más de lo planeado y tres días seguidos de recordar una y otra vez cada una de las ocasiones en las que Hieng lo había torturado.

- buenos días licenciado – saludó su nuevo abogado un poco más mal encarado que el anterior - ¿usted sabía que Shaoran era drogadicto?

- al principio no, Shaoran siempre ha sido muy callado, no siempre se sabe lo que piensa o hace, es un típico adolescente

- ¿y de donde era entonces ye sacaba el dinero para comprar la cocaína?

Hieng guardó silencio.

- Shaoran es mi único hijo, quizá siempre lo he consentido de más y cuando llegó el momento de que yo no tenía mucho tiempo para pasar con él traté de compensar el tiempo con dinero y le compraba todo lo que deseaba.

Shao entrecerró los ojos le daba asco escuchar las estúpidas mentiras que su padre decía. El coraje recorría sus venas a cada palabra que Hieng decía.

- tranquilízate esto ya está por terminar – susurro su abuelo revisando la lista de preguntas.

- si tan solo una vez tuviera la oportunidad de apalearlo como él lo ha hecho… yo…yo…



- ¿alguna vez se dio cuenta de que su hijo llegó drogado o aquí hasta golpeado a casa?

- infinidad de veces, llegó incluso a drogarse dentro de la casa.

- ¿no trató de hablar con él para que dejara de hacerlo?

Su cara se contrajo aparentando dolor, la hipocresía hacía que las ganas de vomitar aumentaras a Shaoran. Sus puños se apretaron tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos, sus dientes se apretaron…

- claro que lo intenté – lo miró – amo a mi hijo y las drogas lo estaban consumiendo y lentamente matando, hice de todo pero él no me hacía caso, cada vez que lo intentaba se golpeaba contra lo que pudiera. Entonces opté por apartarme de él… no quería que él siguiera haciéndose daño si la culpa la tenía yo. Comencé a ir con un psicólogo para tratar de ayudarme y así ayudarlo a él.

¡¡Mientes!! – gritó Shaoran, no pudiendo aguantar más mentiras- ¡¡Deja de mentir!! ¡¡Maldito seas!!

La ira lo recorría, temblaba de coraje.

- ¡quizá no lo recuerdes hijo y hayas confundido tus alucinaciones pero yo traté de ayudarle, eres mi hijo!

- ¡silencio en la corte! ¡¡Silencio!! – gritaba en juez.

El murmullo entre los que escuchaban el juicio y los del jurado.

- ¡¡Esta vez no vas a salirte con la tuya!! – gritó Shaoran una vez más - ¡¡Ahora vas a perder!! – Clow trataba de que se sentara y se tranquilizara un poco para poder seguir con la audiencia.

- ¡¡Silencio o Tendré que Desalojar la Corte!!

- señor Lee ¿se considera culpable de las acusaciones?

- lo único que de lo que soy culpable es de amar a mi hijo.

Se escuchó un portazo, Shaoran había dejado el salón acompañado de Eriol. Clow se levantó tranquilamente de su silla, como si toda la tención acumulada en el ambiente no le afectara. El fin estaba cerca y eso decidía el resultado.

- si te consideras inocente ¿entonces como le explicas al jurado lo que el joven Hiragizawa vio?

- es amigo de mi hijo, su padre me acusa…

- no te estoy preguntando eso Hieng – lo interrumpió – contesta a mi pregunta

- nunca toqué a mi hijo – masticó las palabras - ¿Qué clase de animal crees que soy?



Clow tomó un sobre de su escritorio.

- explica entonces, las costillas rotas y la hospitalización de Shaoran – sacó la radiografía – en esa misma fecha.

- era un fiesta, los huesos de Shaoran nunca han sido los mejores por su adicción, no sé, pudo haberse caído o haberse golpeado. – contestó fastidiado.

- ¿y que explicación le das a las quemaduras?

- él mismo se las hizo el encendedor del auto estaba a su alcance, yo no tuve nada que ver.

Clow hablaba con aparente tranquilidad frente a su yerno, el coraje corría por sus venas y no podía mantenerse impávido por más tiempo si Hieng seguía evadiendo sus preguntas. Todos sabían que tenía la razón, todos sus argumentos habían quedado en duda por el abogado… las pruebas eran circunstanciales… tenía que lograr que diera un indicio, aunque fuese pequeño y sabía que con Hieng debía utilizar mucho astucia. Por que si no todo concordaría con lo dicho por él y la verdad quedaría enterrada… y quizá aunque no le gustara admitirlo… podía ser que Shaoran también y para ese entonces ya sería muy tarde y nada podría hacerse.

Así que por eso dijiste que se flagelaba – afirmó – pero esperaste que tratara de suicidarse ¿para que? Es decir, si lo amabas tanto ¿Por qué no le conseguiste ayuda?

- lo hice pero en ese momento yo no… - calló, pero después de pensarlo unos segundos continuó:- yo no contaba con mucho capital y todo estaba invertido en la campaña

- y acudiste al padre de tu esposa al que por cierto tenías prohibido cualquier tipo de comunicación – habló en tercera persona – haciendo un pequeño recuento, hace poco dijiste que tratabas de compensar el tiempo con dinero… y si no tenías para una institución mental, si es que en verdad Shaoran la necesitara – aclaró – preferiste comprarle un ¿vehículo?

- Shaoran ya estaba rehabilitado

- quizá, pero aún tenía las tendencias suicidas, por que después de esa fecha hubo más ocasiones. Shaoran estaba rehabilitado… de hecho fue antes de que tu le compraras el vehículo.

- había hecho el trato tiempo antes

- pero se la regalaste a fin de cuentas; si yo tuviera un hijo del que digo tiene tendencias suicidas y lo ha intentado varias veces… no le compro una navaja

- ¡objeción señoría el abogado está especulando!

- tengo un punto – contestó clow



- entonces valla a él

- dime Hieng, si aseguras que tu hijo tenía tendencias suicidas entonces ¿por que se la compraste?

Hieng guardó silencio

- por que me amenazó

- ¿te amenazó?

- sí, me dijo que si no se la compraba se mataría.

-que mejor razón para haberlo metido a una institución mental ¿no? – comenzó a caminar de un lado a otro. – pero no lo hiciste o quizá nunca lo has hecho. Él único doctor que lo trataba solo lo veía de vez en cuando y él asegura no haber ningún problema – se detuvo – es muy raro… por que ahora parece que alguno de los tres miente, el doctor Hiragizawa, Shaoran o tu… ¿Quién perdería más que prefiere mentir y que la verdad salga a la luz?

- yo no toqué a mi hijo – mintió con los dientes apretados.

- yo no dije nada sobre eso – miró al juez – no más preguntas

Hieng se levantó de la incómoda silla y caminó a su lugar a lado de su abogado, se le vaía mucho más relajado, incluso la sonrisa no se le borraba de los ojos, estaba seguro que Clow no había manejado todas sus cartas… pero tenía un pie puesto sobre la meta indicando que él era el ganador.

Todo estaba resultando como debía, solo necesitaba un último empuje para hacerle creer al jurado que en verdad Shaoran había confundido la realidad con sus alucinaciones. Su sonrisa creció aún más, que todos se dieran cuenta todos los que creían en su hijo que era solo un adicto, mal de la cabeza.

Nada podía dolerle más a Shaoran, a su hijo que ver a sus amigos desconfiar de él… nada le dolería más que ver el terror en sus ojos al verlo. Lo dejaría completamente destrozado, hundido como siempre debía hacer estado.

- abogado llame a su testigo – le dijo el juez a Clow

- no tengo más testigos

El juez asintió y miró al abogado contrario.

-¿usted abogado? – este tipo si asintió

- llamo a Ieran Lee a declarar.



Un murmullo que rápidamente fue silenciado, se escuchó. Ieran entró, siempre había sido una mujer muy hermosa tanto que era capaz de quitar el aliento con su sola presencia. Sin embargo era fría y superficial.

- ¿jura decir la verdad y nada más que la verdad?

- lo juro – contestó mirando a su marido sentado que en ese momento se recargó en el respaldo de la silla olvidando cualquier rictus de seriedad. Todo parecía ahora para él… rutina laboral.

El juicio ya estaba ganado con la declaración de Ieran Lee y tenía toda la razón. Solo Ieran podía hundir en la derrota o alzar a la victoria.

- señora Lee ¿es usted la madre de Shaoran Lee?

- desgraciadamente – contestó

- ¿disculpe?

- sí, lo soy – corrigió su respuesta.

- le repito la misma pregunta que a su esposo ¿usted sabía que Shaoran era adicto?

- sí

- ¿él se lo dijo?

- no, como dijo Hieng llegó muchas veces drogado, incluso llegaron a encontrar drogas en la escuela.

- ¿e intentaron ayudarlo?

Ieran respiró hondo, alejó su mirada del abogado, miró a su esposo que la veía con una sonrisa de superioridad y triunfo dibujado en sus ojos. Miró a su padre que la observaba atentamente con los brazos cruzados esperando lo que ella iba a decir.

Ese era el momento, decidir o callar. Salir del silencio en el que había vivido desde que Hieng había comenzado a golpear a Shaoran. Lo tenía en su puño y era el momento de romper esa cadena de mentiras.

- no – Hieng parpadeó confundido –nunca, yo no tenía tiempo ni ganas – respiró profundamente aunque al final se quebró tembloroso – y Hieng solo…solo le gritaba y… y lo mal trataba. A mi no me importaba, dejaba que le hiciera lo que quisiera.

Su decisión estaba tomada, sabía las consecuencias y había tomado el camino que ella consideraba correcto, el bando en el que debió estar desde siempre. Le demostraría a Hieng que ya no era el fantasma en el que se había convertido que no se movería más como el le dijera.



Hieng apretó los puños por debajo de la mesa, esa no era la respuesta que esperaba, comenzó a escuchar los murmullos entre los miembros del jurado. Comenzó a sentir frío, no podía creer que en verdad la amenaza de Ieran estuviera ocurriendo realmente.

Miró a Clow que parecía, no, no lo parecía estaba radiante con la respuesta de Ieran. La furia comenzó a recorrerlo… lo había planeado así ¡El maldito de Clow lo había planeado! Ieran había aparentado estar de s lado y ahora lo estaba traicionando por que no había podido con su conciencia.

Su abogado lo miró queriendo saber que hacer, no era la respuesta ¿cómo preguntar la siguiente si ya lo había delatado y había dejado ver que él en verdad había torturado a su hijo?

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- tienes que tranquilizarte – le decía Eriol viendo caminar a Shaoran en círculos.

- eso trato – susurró – esto me está matando poco a poco – se sentó y su cabello ocultó sus ojos –cada día recuerdo una y otra vez cada golpe, el dolor, la ira, la importancia, la rabia… que es como si nuevamente estuviera viviendo ese momento. Y ahora que puedo hacer que pague por todo lo que me hizo… veo que todo se derrumba poco a poco. Que todo lo que logré, lo que sacrifiqué, no valió de nada por que voy a quedar peor que antes y su fantasma siempre me perseguirá… siempre.

- vamos por buen camino – Shao se levantó nuevamente

- ¡no Eriol! Todos los testimonios han quedado colgando de un hilo, él se encargó de buscar una tangente y la encontró, ¡¡coy un adicto!!... – comenzó a caminar nuevamente – las pruebas sin circunstanciales, nada lo acusa realmente, es mi palabra contra la suya y obviamente la suya vale más por que no es un drogadicto que tenía alucinaciones.

Eriol se levantó y lo detuvo en su caminar.

- todo va a salir bien, el bien siempre triunfa ¿o no?

Shaoran negó abatido con los hombros encogidos.

- ¿y si la justicia en realidad es ciega? ¿y si la libertad solo es una utopía? – bajó la mirada – ¿y si en verdad todo lo aluciné…?

Eriol lo miró atónito. El juicio estaba resultando tan difícil para el castaño que había llegado a creer que en realidad todo había sido un espejismo y que en verdad estaba loco.



- ¡¿Estás escuchándote?! – le gritó – claro que no, tienes recuerdos, cicatrices, dolor, esto sí pasó y no es sano ni bueno para ti que trates de enterrarlo, tuviste el valor para hacer esto, ahora debes tener la fortaleza y el coraje pera llevarlo hasta el final, con todas las consecuencias que conlleve.

Shaoran lo miró a los ojos, en los ojos azules de su amigo se veía dolor, apoyo, cariño… no quería rendirse pero ya en ese momento sus esperanzas eran nulas.

- tienes razón – mintió – debo afrontar esto hasta el final – y entraron nuevamente al tribunal.

- no más preguntas – se escuchó por parte del abogado que defendía a Hieng que había entendido mal la respuesta del mismo.

Shaoran se quedó estático, allí sentada estaba Ieran… una sensación extraña lo invadió.

Clow se levantó de su lugar.

- ¿Qué tipo de maltrato recibía Shaoran por parte de Hieng?

- lo golpeaba hasta que se cansaba – contestó sin expresión.

- ¿Por qué razón?

- cualquiera podía serlo, no necesariamente algo malo – su voz ya no salía de su garganta, comenzó a sentir un nudo en la garganta cuando vio la mirada castaña de Shaoran atónita mirándola a ella.

- ¿cómo que?

- por que llegaba tarde o por que no le gustaba su manera de expresarse, si le iba mal en la escuela, por que era adicto, por que lo odiaba, por que se defendía de él, podía ser cualquier cosa para que Shaoran ameritara una "lección privada de modales" como Hieng lo llamaba.

- ¿Por qué no hiciste nada para ayudarlo?

- yo no lo deseaba, de hecho no lo deseábamos, pero mi padre nos obligó a tenerlo… desde que nació creímos que nos había arruinado la existencia… no lo amaba o al menos eso creía… así que no me importaba lo que Hieng podía llegar a hacerlo, yo creía que era un pago justo por haberlos arruinado los planes de vida – confesó – pero solo me bastó creer que había muerto para darme cuenta de que era mi hijo y que yo lo había entregado a una bestia sin escrúpulos y… quiero remediar el dolor que te he hecho pasar Shaoran - le dijo mirándolo con lágrimas en los ojos y la voz cortada por el llanto. Shao agachó la mirada, sentía que el mundo le daba vueltas y que el aire era tan denso que no podía ser respirado, sintió 

que flaqueaba… su vista comenzó a nublarse. Ieran, a la que nunca había llamado madre… estaba ayudándolo, nuevamente la llama de la esperanza comenzó a crecer rápidamente dentro de él.

- ¿está diciendo entonces que Hieng Lee si golpeaba a su hijo?

- sí, y lo hizo infinidad de veces, todas la cicatrices de Shaoran fueron hechas por él, mi hijo nunca trató de suicidarse, mucho menos se flagelaba, eso solo fue una mentira más como lo era cada accidente misterioso que Shaoran sufría… y lo hacía para explicar los golpes a las demás personas.

Clow sonrió complacido; Hieng bufaba de coraje, todo su teatro se le había ido al piso tan solo con Ieran.

- ¿Por qué para explicar los golpes?

- por que no le convenía a su carrera política todo este tipo de escándalos.. pierde lo que más ama con ello.

¿está consiente señora Lee que esto la convierte en su cómplice y que podría pasar tiempo en prisión?

- si lo sé – las lágrimas comenzaron a inundar sus ojos – nada será suficiente como para pagar el daño que le hecho a mi hijo

- no más preguntas

Todo estaba en silencio, solo se escuchaba el tic tac del reloj que estaba arriba del juez. Ni siquiera los murmullos del jurado se escuchaban… todos estaban tan sorprendidos que no atinaban a decir palabra.

Eriol seguía a lado de Shaoran, que aún se encontraba pálido.

- Dictaré sentencia hasta dentro de 2 horas – concluyó el juez.

- el honorable Juez Wey se retira – Todos se pusieron de pie. Una vez que desapareció.

Ieran se puso de pie resguardada por los policías de la corte, no la llevaban aún bajo arresto hasta que el juez dictara sentencia.

Hieng se levantó y la encaró. Estaba furioso y desesperado ahora sentía por primera vez en su vida el abismo bajo sus pies, nunca lo había sentido así. Más que una vez en el pasado justo cuando Ieran le había dicho que estaba embarazada… él solo estaba con ella por lo que el gran Read Clow podía llegar a hacer por él… y ahora todo eso por lo que había luchado, su perfecta carrea política se estaba cayendo a grandes pedazos y él no podía hacer nada… todo estaba completamente destruido… Ieran sonrió, nunca se había sentido tan poderosa sobre él desde que se habían casado.



- ¡¿Qué estupideces estaban pensando?! – le gritó. Ieran alzó el mentón aún más cuando la tomó con fuerza del brazo. Los policías trataron de defenderla pero lo que Ieran contestó los detuvo.

- te dije que te ibas a arrepentir, que ibas a pagar lo que le has hecho a mi hijo –se soltó del – nunca nos vas a volver a tener bajo tu yugo – sonrió. - ¿Qué se siente ser el perdedor Hieng?

- dímelo tú querida – dijo con sarcasmo y verdad – nos has arrastrado al mismo hoyo Ieran… - le acusó - … además nunca escuché que te quejaras sobre el trato que recibías… no eres más que una maldita cobarde que no pudo con el primer problema con ese estúpido al que ahora llamas hijo pero por el que nunca antes te preocupaste… - Ieran apretó los labios, se había equivocado al decir eso… ella era tan culpable como él y eso se lo había dicho su padre cuando se reencontraron en el hospital.

- tomé el camino correcto, si me hundo contigo merecido lo tengo – y siguió caminado con la misma solemnidad con la que había entrado al recinto.

- ¡¡Te vas a arrepentir – la amenazó - ¡¡Lo harás cuando estés encerrada en esa jaula!!

Ieran lo miró de reojo con la misma sonrisa.

- lo mismo te digo – regresó su mirada al frente y chocó con la mirada ambarina de su hijo. Su sonrisa desapareció y lo miró con arrepentimiento.

Shaoran seguía sin poder creer lo que había sucedido. La miraba atónito, miles de sensaciones lo recorrían tan rápido que no tenía tiempo para comprenderlas… de pronto sintió los brazos de su madre rodeándolo… él no podía corresponder ese abrazo, sentía una enorme repulsión sobre aquella persona que lo único que deseaba era apartarse de ella y arrancarse la piel para no sentir aquella sensación.

Trató de separarse de ella pero no tardó en darse cuenta de que su madre temblaba y entre sollozo y sollozo le rogaba perdón… sintió el corazón paralizado.

Miró a su abuelo que estaba a unos metros de ellos mirándolos con una sonrisa anhelante pero al mismo tiempo melancólica pintada en los ojos… después de todo era su hija y había sucedido todo eso por sus caprichos. Todos habían resultando perdiendo muchas cosas simplemente por no haber visto más allá de sus narices y no aceptar que la vida a veces no es como una planea que las situaciones pasan y que lo único que uno puede hacer es aceptarlas con la cabeza en alto y no joder la vida de los demás.

Sus ojos comenzaron a cristalizarse, sus manos temblorosas parecían pegadas a sus costados… sabía que en algún momento debería perdonarla pero… ¡no 

podía! Aún sentía tantos años de odio y rencor en la piel que le era imposible perdonarla, olvidar todo lo sucedido durante años por que simplemente ella le pedía perdón… sin embargo… no quería ser como ellos… pero era lo único que tenía… dolor y odio hacia ella.

- solo espero que algún día llegues a perdonarme por todo el daño que te hice hijo… yo no… no lo comprendía… lo siento.

Shaoran cerró los ojos y entre sus pestañas temblorosas quedaron atrapadas solo unas de las muchas lágrimas que comenzaron a correr por sus mejillas, soltando las lágrimas calladas que hacía mucho no derramaba, todo ese dolor guardado, encarnado en el fondo de su alma por fin comenzaba a salir en forma de gotas saladas.

Por primera vez en mucho tiempo, se dejaba sacar el dolor incrustado en su alma frente a una de las dos personas que más catástrofes habían ocasionado en su vida. Se estremecía sollozante en los brazos de su madre como nunca antes había sucedido.

Ese día había comenzado un largo camino que le tomaría años… perdonar.

Hieng miraba todo, su abogado trataba de sacarlo de la corte por la otea puerta, pero este no se movía.

- ¡que conmovedora escena! – dijo burlón aplaudiendo – muy emotiva – comenzó a caminar hacia ellos – casi consiguieron que se me salieran las lágrimas

Shaoran se alejó de su madre al fin y sus ojos se volvieron más duros que el acero.

- ¿disfrutando un último minuto de ironías? – le contestó con sarcasmo

Rápidamente el dejo burlón en la cara de Hieng desapareció, pero aunque tratara de disimular su derrota ya era un hecho y Shaoran había cumplido lo dicho, se reiría de él cuando estuviera en el piso.

- señor Lee salgamos por favor – lo detuvo su abogado al imaginar las intenciones del ex candidato.

Hieng mantenía una expresión tremenda de furia pintando su rostro de oscuro. Shao no bajaba la guardia, ya no había por que temer…

- me arrepiento de no haber terminado antes contigo pero…



- me alegro que lo pienses así… era justo lo que quería – contestó interrumpiéndolo con media sonrisa

Eso hizo que una oleada aún más fuerte de ira lo recorriera y lográndose zafar de su abogado se abalanzó hacia su hijo. Sin darle oportunidad para hacer algo.

- ¡Sí caigo, tú caes conmigo – gritó cuando vio caer a su hijo hacia atrás producto del golpe propinado en el vientre.

- ¡¡Shaoran!! – gritaron Ieran y Clow.

La risa histérica de Hieng hizo eco. Sabía que su hijo no estaba totalmente recuperado y un golpe en el estómago podría ser fatal en su estado.

- ¡me aseguraré de que no estés para celebrar tu triunfo!

Ieran se arrodilló a lado de Shaoran, que se encontraba entre consiente e inconsciente, quizá por el golpe o el dolor, su madre lloraba aterrada de que algo pudiera sucederle y que todo hubiera sido en vano que todo lo que había logrado… lo que había sufrido para llegar hasta allí hubiera sido en vano.

Fue cuando vio una mancha roja extenderse por la camisa blanca de su hijo… la herida de la cirugía parecía haberse abierto.

- ayuda – susurró - ¡¡Llamen a una ambulancia!! – gritó

Hieng escuchó unos pasos detrás de él, era Clow.

- ¿tu también quieres un poco? – estaba completamente fuera de sí, desquiciado por la derrota.

- esto se acabó Hieng aunque me destroces aquí a mi y a Shaoran, nada cambiará… has perdido…

- ¿qué sucede aquí? – se escuchó la voz del juez, detrás de él estaban los miembros del jurado, recorrió la escena con los ojos, a Shaoran desangrándose en brazos de su madre, Hieng amenazando a un anciano Clow. - ¡¡Arréstenlo!! – les gritó a los policías que estúpidamente solo contemplaban lo que sucedía.

Hieng no se resistió ni un segundo, aún mantenía la sonrisa cínica y desquiciada en la cara, reía histérico al ver a su hijo desangrarse.

- no necesito ver más – concluyó el juez – el jurado considera a Hieng Lee culpable de maltrato físico y mental, intento de homicidio y mentir bajo juramento a 50 años en la prisión federal sin derecho a fianza. Pueden llevárselo – les dijo a los policías.



- ¡¡Qué lástima Clow!! – le gritó cuando se lo llevaban - ¡¡Es una lástima que Shaoran no esté para ver su triunfo!! – la risa aumentó de volumen.

Ieran abrazaba a su pecho a su hijo, sin dejar de susurrar.

- una ambulancia…por favor…

"Se pelea la custodia de Shaoran Lee al ir ambos padres a prisión"

"Hieng Lee declarado culpable. Sin derecho a apelación"

Fin


Hola!! Que triste es poner esa palabra de tres letras… de nuevo estoy despidiendo a una de mis niñas y espero que este capítulo lo hayan disfrutado tal y como yo lo hice al escribir esta historia llena de situaciones que tocan el alma de cualquiera.

Gracias por leer No será a lo largo de 32 capítulos y de siempre dejar sus comentarios que siempre ponían una sonrisa en mi cara y por compartir este tiempo y este fic conmigo.

Esta historia es por ustedes y para ustedes. Que no existiría si fuera por ustedes ¡¡Muchas gracias!!


Epilogo

Meses después.

- ¡Lee, visitas! - dijo el policía de guardia.

Hieng caminó el pasillo que comunicaba a la aula donde comúnmente estaban las visitas. Cualquiera que lo viera en ese momento no podía asegurar que había sido la persona que mostraban las fotografías meses antes.

Vestido con casi harapos, el cabello hecho tirones, su cara llena ahora de miles de "experiencias" como lo llamaban dentro de ese infierno… estaba pagando mil veces más lo que él había hecho.

Había tratado de todo para salir de allí alegando locura, pero… eran pocos los abogados que se arriesgaban a leer el caso… después de ello, nunca se volvían a aparecer.



Lo último que había sabido de Ieran era que seguía presa, su abogado de cuarta, era el único que lo visitaba… ¿Quién… entonces lo vio allí sentado detrás del cristal sonriéndole como él lo había hecho meses atrás… cínicamente.

- ¿no te moriste? – preguntó con furia sosteniendo el teléfono con fuerza - ¿Qué haces aquí?

- Hola Hieng, ¿cómo te tratan allí dentro?... he escuchado que no tratan bien a los políticos – preguntó Shaoran – aunque parece que te están enseñando "lecciones valiosas" que estas aprendiendo o más bien que te ayudarán a entender muchas cosas de la vida.

- ¡me las vas a pagar Shaoran! – mordió las palabras que a pesar de no tener un volumen elevado se notaba a kilómetros la ira - ¡¡Nunca podrás contra mi!! – estalló – nunca serás más que una basura, una basura hecha para ser pisoteada. – golpeo el cristal que los separaba.

Shaoran simplemente rió con calma, disfrutando el momento que tanta paz le había traído.

- ¿Qué puedes hacerme allí encerrado? No Hieng… ya no será como tu lo dices… ahora eres tu el perdedor – susurró con placer.

Hieng apretó aún más el teléfono, se veía la cólera en sus ojos y por primera vez… Shaoran ya no tuvo miedo por primera vez era libre.

- Nunca podrás alejarte, nunca dejarás de ser quien eres, aunque pasen muchos años mi recuerdo estará grabado en tu piel… siempre serás el adicto… el perdedor – dijo con toda la intención de que la seguridad de Shaoran se viera fracturada.

- la mierda hablando de basura – se mofó Shaoran – eres tu el que está encerrado, eres tu al que la vida se le fue por el caño y que ahora lo único que tienes es una celda de un metro cuadrado… eres tú el que está pagando con lágrimas de sangre todo lo que me hiciste – dijo con rencor que rápidamente cambió -… ¿y que crees? Yo aún sigo de pie. El que ríe al último ríe mejor ¿o no Hieng? Ahora eres tu el que mira desde el piso suplicando clemencia – rió – ahora eres el inferior, ahora soy yo el que te pisotea – le causaba tanto placer.

- ¡¡Te Voy a Matar!! ¡¡Me oíste?! ¡¡Esta ves si te voy a matar!!

Shaoran con la misma sonrisa con la que había llegado, colgó el teléfono, se dio la media vuelta, quería que lo observara marcharse.

Ese mismo día comenzaba una nueva vida, lejos de aquellos padres que tanto daño le habían hecho. Una vida llena de satisfacciones, de libertad, libre de 

miedos, de cruces que él no debía cargar, lleno de amor, de risas, de alegrías… un nuevo camino se habría ante él y aunque su alma extrañaba como nunca creyó a Sakura primero debía ser feliz, aprender a quererse él, a ser feliz con él mismo y aceptar todo lo que había sucedido aprender a quererse de nuevo a lograr superar y perdonar cuando llegara el momento.

La puerta se abrió y la luz del día lo golpeó a los ojos.

Por primera vez la vida le sonreía, no más miedo, no más dolor.

FIN