Desaparecida

By: Enchanted Echoes

Waaaaaaaaaa siento mucho haberme tardado en actualizar, pero estaban arreglando mi compu. :D y gracias a mis nuevos lectores :D me hacen feliz, también los viejos, eh??? xD bueno, sin más que decir….

Capitulo 4.- Miedo

Natsumi abrió los ojos repentinamente, escupiendo un poco de agua que tenía atorada en la garganta. Respiraba con dificultad, intentando que sus ojos se adaptaran a la luz. Sus ropas estaban empapadas y el viento soplaba con fuerza, se estaba congelando no podía evitar comenzar a tiritar.

- Parece que estas bien- dijo amablemente una voz.

Aquella voz la había asustado, demasiado dulce para ser sincera… Akabane. ¿Cómo se atrevía a decirle que estaba bien? Había perdido a sus amigos, se había golpeado fuertemente en la caída y le dolía todo; además casi se había ahogado y, encima de todo, la habían vuelto a capturar. Definitivamente no estaba bien.

Natsumi se incorporó en… donde fuera que estuviese… probablemente cerca del río pues sintió el pasto debajo de ella y un ligero olor a tierra mojada. En frente de ella, dándole la espalda, se encontraba Akabane.

Lo pensó dos veces antes de intentar pararse e irse lejos de ahí, cuando sintió algo pesado, aunque suave, caerle encima. Desenvolvió el bulto para notar que era un largo abrigo negro, extrañamente parecido al de….

- Sería muy malo que te enfermaras por culpa de éste incidente-

Le explicó Akabane, como si hubiera leído su mente. Ahora sin su abrigo, Natsumi podía darse cuenta de lo delgado que era.

- Pero si ha sido culpa tuya- exclamó la chica.

- Precisamente-

Natsumi miró un poco desconfiada el abrigo preguntándose si sería alguna especie de trampa. Por amable que se estuviera comportando aquel hombre con ella, seguía creyendo que tenía intenciones ocultas. Aunque pensándolo detenidamente, este sería el segundo favor que le hacía. La había salvado de ahogarse en el río porque era su trabajo, sin embargo, darle su tan preciado abrigo para protegerla del viento era un extra. Un extra extraño.

- Sería conveniente si te apresuraras- la apuró Akabane, aun sin dejar su educado tono de voz.

Aún preguntándose porqué le daba la espalda, Natsumi se puso el abrigo sobre su mojada ropa (su falda gris, y su camisa blanca del instituto)… entonces comprendió. Así que era eso. Natsumi no pudo evitar soltar una risita.

- Me queda grande- respondió ante la mirada inquisitiva que Akabane le dirigió. No era del todo mentira, pero tampoco era el motivo de su risa.

- Ya veo. Mas no tenemos tiempo que perder -

Akabane tomó a la chica y la condujo nuevamente al camión donde retomaron el camino. Una ves adentro, Natsumi volvió a enfrascarse en sus pensamientos. Por un momento, un hermoso momento, había creído que la tragedia había terminado, que volvería a casa y a su vida normal, dejando en el pasado este desafortunado suceso. Pero Akabane regresó, y con él, sus temores.

Era verdad que Akabane no le preocupaba tanto sino el significado de su presencia, un negro destino le deparaba. Aún no tenía idea de a dónde iba ni con cual motivo, pero algo tenía seguro, su captor no quería que nadie la salvara. Incluso Ban y Ginji habían sido derrotados cruelmente, les tomaría su tiempo recuperarse. Ahora no sería sencillo volver a escapar…

Natsumi abrasó sus rodillas y hundió su cara en ellas.

El sol se había ocultado, todas las criaturas habían vuelto a sus madrigueras, no había nadie fuera. Nadie conciente, al menos.

Ban abrió los ojos con pesar, le dolía todo y estaba perdiendo lentamente su sangre. A un lado de él Ginji todavía estaba inconsciente. Sus heridas no eran tan serias pero si no despertaba pronto podría ser algo más preocupante.

Habían perdido a Natsumi durante la batalla, estaba casi seguro de ello. No tenía muchas posibilidades estando ese loco alrededor.

- Maldición- farfulló, dando un golpe al piso provocándole un inmenso dolor.

- Ban-chan…- susurró Ginji.

Ban se dio la vuelta inmediatamente para ver mejor al joven que seguía tirado en el piso.

- Natsumi… hay que rescatarla-

Ban no respondió. Sería demasiado duro para ellos, pero lo harían. Se maldijo por haber tomado el plan inicial tan a la carrera, sin pensar bien las cosas. Miró el buggy con pesadez, se encontraba en muy malas condiciones. Había sido bastante astuto de Akabane el atacar el motor…

- Vaya, vaya, parece que los hubieran echado de un bar a golpes-

Un enorme trailer se había parado junto a los chicos, y aquel personaje burlón se trataba de Emishi.

- Parece que necesitan ayuda- dijo, haciendo una seña para que subieran al camión.

- ¡Emishi eres el mejor!- exclamó Ginji

- No necesitas ser adulador- dijo Ban claramente enfadado.

Los chicos subieron al camión de Emishi con dificultad. Sus cuerpos les pesaban y las heridas ardían. Aún peor, no sabían dónde estaba Natsumi.

-Natsumi…- murmuró Ban por lo bajo. Dudaba que hubiera alcanzado huir de aquel lunático. Y era su culpa. Él no había podido protegerla…

- ¿Qué sucede? ¿Hay algún lugar al que los pueda dejar?-

Ginji respiró hondo antes de responder.

- Nos dirigimos a la residencia Kisaragi, Emishi. Tenemos un trabajo importante, recuperar a Natsumi. Y Akabane es el transportista-

Emishi frenó en seco y volteó a mirar a los chicos.

- ¿Akabane?-

Los chicos bajaron la mirada tristes, Ginji cerró los puños con fuerza. Emishi retomó el rumbo serio. Pensaba en la dulce Natsumi, lo amable que era y lo bien que se portaba con todos. ¿Por qué la querría la familia Kisaragi? Sabía que solo por tratarse de aquel clan, ya corría muchos riesgos, pero Akabane… esto era más serio de lo que podían pensar. Estaba decidido a actuar, lo haría por ella…

- Yo los acompañare. Les ayudare, salvaremos a Natsumi cueste lo que cueste.-

Llevaba un buen rato sin decir ni una palabra, pero decidió sería conveniente romper el silencio. Tenía muchas preguntas en la cabeza, y Akabane tal vez se las respondería. Intentó formular su pregunta, pero no podía. Miró a Akabane, se encontraba recostado tranquilamente a lo largo del camión, con el brazo a manera de almohada; parecía que dormía más no podía estar segura pues llevaba el sombrero en la cara.

- Si quieres decir algo, solo hazlo-

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Natsumi. ¿Cómo hacía eso? Le intrigaba y al mismo tiempo le molestaba. Sentía que no podía pensar a gusto con ese hombre rondando… o descansando… por ahí.

- Ahhh… bueno… es que…yo-

Akabane retiró el sombrero de su cara para poder mirar a la joven pelinegra. Sabía que solo conseguiría ponerla más nerviosa, pero le gustaba el sufrimiento ajeno, era parte de su naturaleza.

- ¿Porqué yo, que es lo que quieren?- preguntó finalmente con un hilo de voz. Natsumi agachó su cabeza, perdiendo la mirada en algún lugar.

Akabane cambió su mirada ligeramente, pero Natsumi pudo percibirlo aún sin mirarlo directamente.

- No estoy seguro-

Lo sabía, simplemente lo sabía. Akabane no le diría nada y con debidas razones. Qué debería estar haciendo él revelando todos los porques y comos.

- Nos dirigimos a la residencia Kisaragi. El nombre debería ser familiar para ti-

Natsumi negó con la cabeza.

- La familia Kisaragi es una de las más poderosas en la mafia, en caso de que tu familia tenga alguna especie de deuda con ellos, se dedicará a destruirlos- prosiguió Akabane, en contra de todas las expectativas de Natsumi, parecía que cada que estaba segura de algo se equivocaba. Akabane era un hombre demasiado impredecible – probablemente esto sea algo más que solo alarmarlos.

Natsumi estrujó el borde de su falda. Algo más que solo alarmarlos….

Un súbito movimiento, los frenos chillaban mientras el camión giraba con brusquedad, los pocos objetos dentro se fueron de lado, al igual que Natsumi y Akabane.

Natsumi cerró sus ojos, esperando el impacto, pero nunca vino. Akabane se había interpuesto entre ella y la pared, evitando que se golpeara.

- ¿Y ahora qué?- preguntó enfadado.

CONTINUARA

Eso a sido todo por hoy, espero que les haya gustado y si no díganmelo. Cualquier otro comentario y/o sugerencia también es bien recibido así que dejen un review.

Suya

EE.