Desaparecida

By: Enchanted Echoes

Capitulo 5.- Corazon Negro

Natsumi sintió un ligero peso en sus hombros, las manos de Akabane posaban sobre ellos.

- ¿Te encuentras bien?- inquirió inclinándose a la altura de Natsumi.

-S-si- murmuró Natsumi al toparse con sus afilados ojos grises.

-Quédate aquí- ordenó mientras abría las partes del camión y salía a enfrentarse con lo que fuera que los hubiera detenido.

Natsumi obedeció sin chistar, mas no podía contener su curiosidad. Se asomó por la única ventanilla del camión que daba a la división donde se encontraba el conductor. Tenía que mantenerse de puntitas para alcanzar la ventanilla y la vista no era muy clara, pero podía ver dos carros negros, de vidrios polarizados. Varios hombres de negro y gafas oscuras. La cosa parecía peligrosa… o debo decir oscura (n/a: OK, mal chiste jajajaja)

Akabane se veía tan tranquilo como siempre al hablar con los hombres, quienes no parecían razonar con él; más sorprendente aun, no se inmutó cuando varios de ellos le atacaron al mismo tiempo.

Con gráciles movimientos, Akabane esquivo los constantes ataques de cada uno de los hombres, pareciendo tan solo un juego para él. Natsumi, sorprendida, apenas podía parpadear.

Ahora que lo pensaba, nunca había visto a Akabane en acción. Siempre había escuchado a Ginji quejarse de lo perturbarte que era aquel hombre y de todo el sadismo y maldad acumulados en él; y lo había creído. Hasta ahora, era cuando realmente podía ser testigo de su modo de batalla, de aquella sonrisa siniestra a la hora de pelear, de cómo parecía disfrutar cada victima que destazaba. Era testigo del corazón negro de Akabane…

El sonoro chirrido de un cristal rompiéndose resonó en su cabeza cuando un pequeño bisturí desviado penetraba por los vidrios del camión y rozaba la cara de Natsumi. La pelinegra se agacho por instinto y comprobó que su cara y brazos no tenían ninguna herida.

Su mirada se desvió entonces a la puerta trasera del camión. Estaba abierta, y nadie daría cuenta si escapa en esos instantes. Todos parecían estar demasiado sumidos en su pelea como para ponerle atención.

Abrió la puerta y se deslizó hacia fuera con un movimiento sutil. Se asomó por el costado del camión, para comprobar que la batalla seguía todavía en pie. Akabane no parecía tener ningún inconveniente en la batalla.

Una vez más, se quedo absorbida por la batalla. Akabane, literalmente, jugaba con los hombre y se quejaba por ser ellos tan débiles. Y aún así no apresuraba las cosas.

Mientras observaba la batalla, se preguntó a si misma, como no aprovechaba la oportunidad para correr. Tenía miedo, de ser atrapada, de creer que estaría a salvo cuando sería raptada nuevamente. Que Akabane no tuviera tanta paciencia como antes y la hiriera… No. Eso no pasaría. Estaba segura de ello, sin saber exactamente cuales eran sus fundamentos. Era algo que presentía.

Entonces se dio cuenta. Akabane había sido un captor muy bueno.. si es que puede existir tal cosa… había velado por ella y le había otorgado mas libertades de las esperadas. La había tratado como persona en lugar de cómo un simple bulto al que debía transportar, cual era su trabajo. Natsumi preferiría ser la prisionera de Akabane antes de ser la prisionera de nadie más. Sacudió su cabeza ante tales pensamientos y se imagino a Ginji paralizado de shock tan solo al escuchar aquello.

Entonces, su mente volvió al plan inicial. Una vez decidida, se dispuso a echarse a correr, cuando se vió amenazada por un hombre alto y musculoso. Intento girar y correr en dirección opuesta, pero fue demasiado tarde. El hombre la tomó por el cuello y la estampo bruscamente contra el camión. Una sonrisa burlona se dibujo en la cara del hombre antes de ser asesinado por seis bisturís lanzados a su costado.

Akabane había mal herido a los demás hombres a punto de hacerlos huir. Justo a tiempo para salvar a Natsumi, otra vez…

Natsumi lo vió acercarse, temiendo que la regañara por haberlo desobedecido. O pero aún, por intentar escapar. Pero no podía leer sus pensamientos, ya que se acercaba tan apacible como siempre. Se acercaba con toda naturalidad, con paso tranquilo a Natsumi. Un hombre atrás de él, apuntaba su arma hacia él, preparado para disparar.

-¡¡CUIDADO!!-

Akabane escuchó el grito de Natsumi y esquivó el ataque del hombre. O eso creyó. La bala alcanzó a rozarle la mano desgarrando el guante y provocando una ligera herida, pocos instantes antes de que sacara uno de sus bisturís y acabara con su agresor.

En aquellos momentos, Akabane se encontraba bastante desconcertado. No había podido esquivar la bala. ¿Porqué? Probablemente era la culpa de Natsumi, indirectamente. Si ella no le hubiera gritado, no se hubiera sorprendido al grado de olvidar moverse. Pues era sorprendente ¿o no? Aquella muchacha había sido privada de su libertad a causa de él, y aún así la joven mostraba preocupación por su persona.

- "Irónico"- pensó.

- Déjame ver- pidió Natsumi, cuando se encontraban en el camión, refiriéndose a la herida de Akabane. No era mucho, pero había comenzado a sangrar.

- Sería mejor si te preocuparas por ti misma- la evadió Akabane señalando una ligera marca que se había formado en el cuello de Natsumi.

Una vez más, Akabane quedo confundido cuando ella tomó suavemente su mano para revisarla. Podía sentir sus tibios dedos recorrer la superficie de la herida con delicadeza.

- No es grave, pero se te puede infectar- dictaminó Natsumi, aún sin soltar su mano.

- Lo sé, después de todo soy doctor-

-Entonces deberás saber que es mejor cubrirla- le dijo, rasgando un trozo de su falda para usarlo como venda.

Demonios!! ¿¿Porqué no podía dejar de estar confundido y decirle algo? ¿Por qué esa chica tenía que ser tan amable siendo el su captor?

-¿Por qué haces esto?

- No tengo idea. Supongo que te lo debía, ya sabes, por lo del lago…

¡Si! Tal vez, sea sólo eso…

Ok creo que este capitulo esta muy extraño, además de que me quedo algo corto :S pero espero que les haya gustado. Ya saben, dudas, comentarios, sugerencias, manden un review que me hacen muy feliz GRACIAS A TODOS MIS LECTORES!!!

Suya

E.E