Desaparecida
Desaparecida
By: Enchanted Echoes
Hola a todos, volví después de un largo tiempo, vdd?? Bueno, pare compensarles hice este capitulo lo más largo que mi cerebro me dejo. Este es mi especial de pascua, el doble de largo de lo normal (wuju!!), el doble de acción, el doble de suspenso, el doble de confusión!! Porque quiero a mis lectores y se lo que se merecen. Hahahahaha me sentí comercial xD. Comentarios al final porque estoy segura de que están ansiosos por saber como continua esta historia…
Capitulo 6.- Esperanza Muerta
- Ayer en la carretera hubo un derramamiento de sangre cuando las fuerzas especiales de la policía intentaron detener a un sospechoso de narcotráfico. Comenzando con un simple registro en la aduana de la frontera entre Tokio y Okinawa. Cuando un camión de carga se negó, dando paso a la batalla en la que se cobró más de una vida. Los sospechosos se dieron a la fuga y…-
-La policía no tenia porque meterse en esto-
Hevn apagó la TV con furia.
Había tenido un mal día. Ban y Ginji no se habían reportado desde la última vez, en la que habían informado que debido a un imprevisto Akabane se llevó nuevamente a Natsumi. Su padre estaba convertido en una fuente en el café de Paul y ahora la policía complicaría las cosas… Las cosas no iban como había esperado.
Dio un sorbo a su café. No estaba mal, pero se había acostumbrado al de Natsumi.
-¡Demonios!-
-Tranquila Hevn. Ban y Ginji siempre traen de regreso lo que se les pide, confío en que salvaran a Natsumi- dijo Paul, más para el padre de Natsumi que para Hevn.
El teléfono celular comenzó a resonar por todo el café captando la atención de los tres presentes, en especial la de Hevn, pues había reconocido el timbre. Era el que les había asignado a sus confiables Get Backers…
Corrió hasta su bolso y se apresuró a sacar su teléfono.
-Diga-
Hevn, vamos algo atrasados en esto.- le respondió la voz de Ginji al otro lado del auricular.
-¡¿Qué dices?!- exclamó Hevn disgustada. –Ginji…-
-Tranquila Hevn. No lo hemos perdido de vista, al parecer tuvieron alguna clase de percance y les dimos alcance. Pero no ha sido suficiente para poder detenerlos.
- ¿Cómo se supone que debo interpretar esto?- Hevn parecía ahora preocupada, se dio la vuelta para que el pobre padre de Natsumi no descubriera esa expresión en su rostro y preocuparlo más de la cuenta. Hevn añadió en un susurro- Pueden hacerlo, ¿no?
-¿Quiénes crees que somos?- escuchó la voz de Ban al otro lado del teléfono, claramente indignado- Nosotros SIEMPRE podemos.
-¿Puedo saber para que se han comunicado?-
-Ah eso iba- dijo Ginji, recuperando el teléfono- Hevn, ellos casi están en la mansión de los Kisaragi. Planeamos tender una emboscada dentro de su propio territorio, pero necesitamos saber con certeza la localización de las alarmas de seguridad entre otra información de utilidad. No tenemos mucho tiempo para vagar por la mansión y averiguarlo por nosotros mismos, ya que no sabemos que le pueda suceder a Natsumi durante ese lapso de tiempo.
-Comprendo. Hablaré con Paul. Nos comunicaremos tan pronto tengamos algo-
- Gracias, Hevn. Por favor, dense prisa.
Hevn colgó el teléfono con pesar, esto no estaba ni cerca de terminar. Suspiro profundamente antes de girar sobre si misma con decisión.
-Tenemos trabajo que hacer, Paul.
...
Había pasado mucho ya desde la última conversación de Natsumi con Akabane. La muchacha miraba por la ventanilla del camión desde su sitio. En un principio creyó que Akabane le daba muchas libertades por ser condescendiente con ella, mas tarde llegó a la conclusión de que sólo lo hacía porque él mismo sabía que Natsumi no podía hacer mucho para liberarse, y tampoco sus amigos podrían rescatarla ahora…
Abrazó sus rodillas y hundió la cara en ellas con tristeza.
Akabane meditaba, casi dormía, en la esquina del camión. Esperaba que los alcanzaran pronto los Get Backers para divertirlo. Tardaban en llegar y eso le comenzaba a desesperar, según sus cálculos estaban casi en la mansión de los Kisaragi y si lograban llegar él no alcanzaría a pelear con ellos nuevamente. No era un buen trabajo después de todo.
Natsumi dejó escapar un leve sollozó, apenas audible. La volteó a ver por el rabillo del ojo. Estaba del otro lado del camión, un par de lagrimas resbalaban por sus mejillas a cortos intervalos.
Akabane no le dio importancia, el tan sólo cumplía con su trabajo. Miró por la ventanilla. Aún no llegaban los Get Backers. Su impaciencia incrementaba.
Natsumi sollozó nuevamente y Akabane intentó ignorarlo pero se sentía curioso. Curioso por descubrir más sobre aquella joven, sus acciones y porqué éstas le afectaban. Pasó su mirada sobre su mano y se detuvo en el improvisado vendaje que Natsumi le había proporcionado.
Akabane suspiró para sus adentros.
-No llores, Natsumi-kun- dijo con su tono de voz usual.
- Tengo miedo- respondió Natsumi con voz entrecortada después de un rato, intentaba controlarse – me da miedo lo que el destino me deparará.
Akabane no respondió.
-Si es tu trabajo…- comenzó de nuevo Natsumi, rompiendo el silencio que se había formado entre los dos- …llevarme hasta allá. Termina cuando esté ahí, ¿verdad?
Akabane asintió con la cabeza.
-…Entonces……entonces……yo…-
Natsumi fue interrumpida por un inesperado freno del camión. El chirrido de unas puertas metálicas pudo escucharse y el camión se puso en movimiento nuevamente pero más despacio. Natsumi miró aterrada por la mirilla para darse cuenta de que habían entrado a la residencia Kisaragi y se dirigían al enorme estacionamiento, donde ya los esperaban varios hombres.
- Akabane-san – Natsumi lo miró con ojos suplicantes, casi desesperados, cuando las puertillas del camión fueron abiertas. - …por favor…
Natsumi no alcanzó a decir nada más, los hombres la sacaron cual saco de harina del camión. Intentó oponer resistencia, en vano. Lo último que le quedaba era esperar que alguien la llegara a rescatar… pero Ban, Ginji, no sabía donde estaban… sus salidas se habían cerrado, y su esperanza lentamente se consumía…
Mientras la llevaban, aun cargando, hacia el interior de la mansión, vió el camión, su conductor y a Akabane. Era imposible que el la ayudara, después de todo, no tenía porqué, pensaba Natsumi al ver su figura desvanecida ser remplazada por la puerta de madera que acababan de cerrar.
Natsumi había sido encerrada en una habitación de la Mansión Kisaragi. Era un cuarto amplio y bastante decorado. Aun así, la puerta había sido sellada, y las ventanas estaban blindadas. No había manera de escapar. Tomaba un baño, en la lujosa tina de aquel cuarto, un tanto ausente.
Sumida en sus pensamientos, recordó con pesar los últimos sucesos. Había intentado terminar aquella frase, pero las palabras no lograron salir de su boca.
Suspiró.
Había recibido la orden de tomar una ducha y cambiarse esas "horrendas ropas" para prepararse a conocer al Amo Kisaragi. El lapso fue de una hora.
¿Qué otra opción tenía? Aun cuando mantenía la ligera ilusión de ser rescatada, debía obedecer en el tiempo que alguien la salvara.
Salió de la regadera, dejando que el frió de la habitación la invadiera. Se vistió con un hermoso vestido azul que estaba en el ropero. Todos los trajes y vestidos parecían extremadamente lujosos y eran de una belleza incomparable. Pero Natsumi no les dio importancia. Ya nada tenía importancia.
Por alguna razón, volvió a ponerse la gabardina negra de Akabane. Se sentía segura con ella, sin saber por qué.
Alguien tocó la puerta de la habitación con brusquedad.
-¿eh, ya terminaste?- preguntó la áspera voz de uno de los guardias.
Natsumi respondió con un débil "si" y el guardia abrió la puerta.
Entro con autoridad a la habitación y la barrió con la mirada, disgustado. Miraba fijamente la gabardina negra.
-Creí haber dicho que te quitaras esos harapos- El guardia tomo a Natsumi agresivamente por la muñeca, haciéndole daño. –Cuando te doy una orden, debes seguirla. Ahora quítate esa cosa.
Natsumi, al borde de las lagrimas, obedeció sin pronunciar palabra alguna. No quería despojarse de aquella prenda. No sabía porque pero no quería.
...
Akabane caminaba ya lejos de la mansión, cargando un maletín con el dinero que había recibido por su trabajo. De pronto, se detuvo en seco a pensar volteando a ver hacia la mansión, como si esperara ver algo. Aquella niña había querido decir algo antes de que se la llevaran, pero no había sido capaz de terminar la oración. Y aun así, el era perfectamente consiente de lo que había querido decir…
Dejo escapar una maldición de sus labios cuando cambiaba la dirección de su rumbo. Estaba actuando no-muy-Akabane para su gusto.
-Mi señor- dijo el guardia cuando Natsumi y él hubieron llegado a la habitación donde el Amo Kisaragi se encontraba. A decir verdad, era un cuarto. Una gran y enorme cama de colchas rojas estaba al centro de este. – La chica a llegado.
"Lo hace sonar como que fue a voluntad" pensó Natsumi con desagrado.
Miró al tal Amo para percatarse de que era un viejo gordo y desagradable, tenía una mal rasurada barba y una sonrisa de satisfacción surcándole la cara. Natsumi sintió una pronunciada repulsión hacia él.
-Vaya, estas hecha una preciosidad. – Aquellas palabras le provocaron nauseas a Natsumi. – Mira que estas mejor de lo que esperaba.
La joven pelinegra remplazó entonces su angustia por coraje y se las arregló para encararle.
- ¿Quién es usted y que es lo que quiere de mi?-
Su pregunta fue recibida con una sonora carcajada de aquel hombre.
- ¿Es que tu padre no te ha contado nada, chiquilla? Las deudas de tu pobre familia con la gran Mafia Kisaragi han hecho que tome esta medida. Tu padre había recibido ya varias advertencias, pero no siguió mis consejos.
¿Deudas?¿Con la Mafia Kisaragi? Todo esto había sucedido y ella no se había dado cuenta ¿Cómo es que había sucedido, en primer lugar?
La cara de Natsumi reflejó su sorpresa y nuevamente sintió miedo.
El hombre rió nuevamente.
-Pero debo aclarar que no quiero nada de ti, querida. Te quiero a ti-
Natsumi escuchó el sonido de la puerta que acababa de ser cerrada. El guardia había desaparecido. El Amo Kisaragi se acercaba a ella con ojos lujuriosos.
Ahora si estaba aterrada. Como nunca lo había estado.
...
Ban, Ginji y Emishi habían llegado a la mansión. Era de noche, así que las luces estaban prendidas, era mejor para ellos ya que podían esconder los cuerpos de los noqueados en las sombras. Llegaron a la caja eléctrica, donde se conectaban los dispositivos de la seguridad. La abrieron con la intención de desactivarlas.
Pan comido si tienes de tu lado a una anguila eléctrica.
Ginji rompió la caja eléctrica y las luces desaparecieron en toda la mansión, permitiéndoles entrar.
Fue un tanto oportuno, pensó el Amo Kisaragi, dado a la situación en la que se encontraba.
Natsumi intento retroceder, pero no había escapatoria. El Amo Kisaragi la tomó bruscamente por el brazo, tirándola a la cama. Se relamió los labios, listo para atacar. La chica intentó combatirlo pero era más fuerte que ella. Cerró los ojos, esperando lo peor…
La puerta se abrió de golpe, inesperadamente.
-No es apropiado aprovecharse de una mujer indefensa- dijo la voz educada de quien acababa de entrar.
...
Eso a sido todo por este capitulo. Solo espero que les haya gustado , dudas quejas, comentarios, sugerencias, suplicas hahahaha un review por favor.
Si lo se, les prometí que sería el doble de largo, y el doble de acción, pero creo que no me salio tan largo como esperaba. Descuiden, el próximo capitulo esta casi completo, así que no creo que tarde mucho en actualizar esta vez, aunque no se confíen, saben que soy algo impredecible.
Ah! Y Lady Shadow, con todo gusto responderé tu pregunta, si aún lo deseas. Pero no me dejaste ningún msn al cual responderte. Y como tu review era anónimo no supe exactamente a quien responder. Lo haría por aquí pero no estoy segura de que lo consideres adecuado… Aunque me has dejado un tanto confundida, creo que la parte de la que hablas es del capitulo 4 y no del 2. Bueno, respondedme con otro review por favor.
A mis demás lectores, gracias por leerme y felices fiestas!!
Suya
EE
