Entre azul y buenas noches
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 2
Ladrón
— ¿Cuál es tu nombre? —le preguntó Yoh sonriendo con amabilidad.
El joven dudó un segundo.
—Yo… me llamo… Hana…
—Que lindo nombre —murmuró la Itako.
El chico se sonrojó de pronto ante la penetrante mirada de aquella mujer. Y no era la única que lo miraba de esa aguda manera: Tras Yoh, le llamó poderosamente la atención, un Samurai que también lo analizaba con curiosidad.
Anna estaba intrigada. Sabía que había algo extremadamente interesante acerca de aquel joven… así que intentó usar el Reishi con él…
"—Ni lo intentes… Anna"
Se quedó estupefacta, mirándolo fijamente y manteniendo una seriedad de hielo. El muchacho había bloqueado el paso a su mente de una manera asombrosa…
Así que era poderoso… tanto como para mantener una conversación mental…
"—Quizá no seas la buena persona que Yoh cree…"
—Así que eres un Shaman —le dijo en voz alta, revelándolo ante Yoh y quitándose la bufanda roja y entornando los ojos con sumo interés—… y no cualquier Shaman… un poderoso Reishi…
— ¡QUE! —Yoh saltó de su lugar— ¿Es eso cierto, Hana?
—Sí señor Asakura… —sonrió con tranquilidad.
"¿Cómo sabes que soy un Shaman?"
"Vi como vacilas entre ver y no ver a Amidamaru… y tú acabas de confirmarlo…"
"Eres más poderosa de lo que me han contado…" pensó asegurándose de que aquella mujer no lo oyera pensar. Amplió su sonrisa, sorprendido por la perspicacia de la Itako y mirándola con inmenso cariño.
—Vaya… así que la suerte te ha traído a nosotros —la sonrisa del joven shaman de cabello castaño se había apagado minutos antes cuando se dio cuenta de las intensas miradas que Hana y Anna intercambiaban furtivamente.
—Estoy de acuerdo —musitó la Itako dándole un mordisco a su galleta— ¿Gustas? —y le ofreció de su postre sin quitarle la vista de encima.
¿Qué? ¡ANNA OFRECIÉNDOLE UN DE SU GOLOSINA A UN EXTRAÑO!
Un monstruo en el interior de Yoh gruñó receloso… debía estar alerta… Ni siquiera con él, que era su esposo, ella había logrado compartir una mísera galleta.
—Muchas gracias… muero de hambre —tomó una y se la llevó a la boca.
—Bueno… iré a prepararte comida… eres mi nuevo inquilino… —se levantó y perdió de vista.
Para ese entonces, la cara de pocos amigos del joven Asakura era más que notoria y amenazante.
¿Cocinar? ¿Para él? ¿Acaso sabía cuanto había tardado en hacer ella una comida en lo que llevaban viviendo juntos?
Su monstruo interno erizó los pelos, rabioso mientras él había apretado los puños arrugándose los costados del pants.
—Vaya señor Yoh… su esposa es asombrosa —para variar, un muy mal acertado comentario de parte de aquel tipo.
—Aquí tienes —le sirvió, al cabo de unos minutos, un poco de sashimi (lonchas de pescado crudo servidas con salsa de soja y wasabi, una especie de nabo picante).
—Muchas gracias…
—Lo ha cocinado Yoh muy amablemente para la cena… no quise desperdiciarlo…
El nombrado sintió como algo dentro de él estaba exacto a su punto de ebullición.
—Te daré la habitación 4…
—Annita… esa está al lado de la tuya —comentó el castaño con los dientes apretados.
—Y de la tuya —le lanzó una sonrisa casi sarcástica, como si momentáneamente Yoh hubiese olvidado que dormían juntos desde su boda hacía unos meses.
—Bien… —se le encogió el estómago muy de pronto.
—Dices que de donde vienes te alcanza para una noche —inició de nuevo la conversación— ¿Dónde es exactamente?
Hana se quedó paralizado… por lo consecuente, dejó de comer de golpe.
—Ah… pues…
Su duda se hizo evidente. Su cabeza viajó a la velocidad de la luz para inventárselo…
No recordaba los nombres de los países de aquel tiempo… al menos uno que no estuviera en guerra o el más famoso…
América… sí… en ese entonces América existía…
—América —dijo pues ante la mirada de sospecha de la mujer.
—No pareces americano —fallo en el plan—.Tienes rasgos evidentemente orientales. ¿De que parte de América eres?
"TONTO… Idiota… América fue un continente… no un país…"
Pero una luz se encendió en su obscuridad:
—De Estados Unidos —no estaba muy acostumbrado a mentir—, es que mis padres son de aquí…—estaba hablando de más de nuevo
— ¿Y los conocemos? —un error, un titubeo, una duda más y Anna sacaría todo lo que necesitaba saber.
—No… —confesó—. De hecho me he perdido y no los encuentro… de todas maneras necesitaba un hotel… tendré tiempo para buscarlos…
—Te perdiste… —estaba un movimiento del jaque mate.
—Sí… vivo en América desde los nueve años…—suspiró—. Todo ha cambiado desde aquellos días…
— ¿Cuántos años tienes, entonces?
—Quince —susurró tímido.
—Nosotros también…
…………………….
Todos se fueron a dormir.
Hana, desde que entró a la habitación y comenzó a desempacar, sintió en el corazón una extraña sensación que le decía claramente que había cometido un error… No debía haberse presentado… aunque no sabía por qué…
Colocó en una esquina a su Katana… Harusame… un regalo de su padre…
Guardó toda su ropa con calma. Por último y poco antes de dormir, miró por la ventana y la luna lo saludó enternecida.
El mundo era tranquilo en ese entonces… podías salir a plena luz del día… sin protección alguna… todavía podías respirar…
Regresó a su futón y cerró los ojos complacido…
Anna… mujer más hermosa…
Yoh… hombre más generoso…
Y el sueño lo dominó ante la imagen de la sonrisa del joven castaño de los audífonos naranjas.
……………..
—Anna… —se escuchó la insegura voz de Yoh en la habitación.
— ¿Sí? —sonó su desinterés.
— ¿Qué te pareció el joven Hana? —no sabía a lo que quería llegar con semejante pregunta.
—Muy… interesante… y nos dejará mucho dinero —se dio la vuelta en él futón, dándole la espalda.
—Sólo dinero —dijo cerrando los ojos, pero esa oración era para él, más para convencerse de que Anna no tenía ningún otro interés.
Pero…
Ya no estaba seguro de haber hecho bien en haber llevado al forastero ser a su casa.
Era sospechosa la procedencia de Hana… sus raros titubeos, eran extraños sus pensamientos si creía normal un matrimonio sin hijos de por medio entre dos personas de quince años… eran extraños sus pensamientos si le parecía agradable la hostilidad principal de su primera impresión.
Lo que no le parecía extraño y bastante peligroso era lo interesado que parecía aquel tipo en Anna… y lo peor, aparentemente… es que era recíproco…
Sacudió la cabeza. ¿Por qué pensaba esas tonterías? Ella lo quería ¿No? ¿No por eso se había casado con él? ¿O… sólo por mero compromiso…?
"Es un ladrón" pensó en un momento de paranoia "un ladrón que se quiere robar a mi esposa…"
Continuará
Notas del autor
Sí, bastante predecible, lo sé… pero a veces es divertido saber como es el camino sabiendo ya su fin.
Aunque no saben la gran ayuda que será Hana en la pensión…
Ciao…
¡Que los ilumine la eterna luz…!
