Entre azul y buenas noches
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 3
Que sepa la verdad
Hana abrió los ojos sintiendo el brillo del sol acariciándole el rostro…
Era una cálida mañana de lunes y Hana cumplía dos semanas viviendo con la nueva familia Asakura.
Había notado a Asakura Yoh, levemente malhumorado… incluso corría más de lo que le ordenaba Anna en los entrenamientos y de momentos parecía estar algo tenso.
No sabía por qué… Y sólo se le pudo ocurrir porque él había llegado…
Se suponía que llegara justo el día del nacimiento del heredero Asakura… cuando Anna agonizara e Yoh cometiera un traspié.
¡Como pudo llegar antes si quiere de que encargaran a su bebé! Eso fue un error fatal… pero no importaba… ya lo tendrían… y él haría lo que le correspondía y se marcharía…
Esa mañana bajó a desayunar. Yoh no había vuelto de su entrenamiento y Anna no quiso esperar más.
—Parece que quiere mucho al señor Yoh —le comentó mientras comía un rico norimaki, sobra recalentada de la cena que preparó Yoh.
Esta levantó la vista. ¿Quererlo mucho…?
—Más que a nada —afirmó seria.
Esa siempre había sido su respuesta… parecía no sentir lo que decía pero, de antemano sabías que su amor era más grande de lo que pudiera expresar
—Se ve que se quieren mucho…
—No… —su voz helada lo interrumpió de manera cruel, dejándolo atónito
— ¿No?—abrió los ojos algo desconcertado— ¿Qué quiere decir con "no"?
—Lo que literalmente significa. No —soltó con dureza—. El no me quiere… está conmigo porque su familia nos comprometió desde niños…
Hana sintió caer en el obscuro vacío. La verdad era más obscura de lo que parecía… pero ¿Estaría ella en lo cierto?
Sabía a la perfección que ella no hablaba si no estaba segura pero… era tan doloroso… entonces:
¿No se amaban?
— ¿Cómo describiría lo que él siente por usted? —susurró intentando encender de nuevo la llama de su esperanza.
—Entre azul y buenas noches…
— ¿Y eso… que significa?
— ¡Tadaima!
—Okaerinasai… —disimuló no haber escuchado la última pregunta para saludar a su esposo recién llegado.
"Ya ignorabas los temas incómodos de manera sutil a los quince" pensó mirando a Asakura Yoh, algo cansado y distraído.
Se sentó con ellos a comer y el día permanecía normal.
…………………….
Yoh se sentó en la grada que daba al patio donde Anna lo seguía poniendo a entrenar "sentado en una silla invisible". Kami, como costaba hacer eso…
Miró el cielo. Se sentía melancólico y no tenía una razón definida.
Ya no era el hecho de que Hana estuviera ahí, porque si realmente quisiera robarse a su esposa, ya lo habría hecho…
Quizá la indiferencia de Anna… sí… era eso…
La presencia de Hana había resaltado aquel pequeño detalle del comportamiento de la rubia.
¿Lo amaba como él a ella?
—Creo que hoy no lloverá —susurró Hana sentándose a su lado e intentando capturar el punto indefinido que Yoh miraba.
—Mmm… creo que no… —intentó sonreír, pero desde hacía rato las sonrisas no salían a la superficie como antes, espontáneamente.
— ¿Pasa algo malo, señor Yoh? —lo observó delicado ante la presencia de tristeza en su rostro.
—Pues… sólo estoy un poco… melancólico… —suspiró. No sabía exactamente cual era la razón por la cual le decía aquello al rubio.
—Por la señora ¿No es así? —lo presentía, de alguna manera.
—Hana… —comenzó en un tono de gravedad como moribundo que va a confesar donde enterró su herencia— ¿Por qué demonios nos tratas de "señor" o "señora" y tenemos la misma edad?
El chico bajó la vista mientras sus mejillas se teñían en un intenso carmesí.
—Mi madre me enseñó a ser educado, señor Yoh —susurró con una triste sonrisa—. Decía que no debía tener los malos modales de mi padre.
—Malos modales —repitió repentinamente interesado.
—Sí… ella solía decir que mi padre era un holgazán —su sonrisa se tornó anhelante y su vista se perdió el los recuerdos un instante—. Pero lo amaba más de lo que pudiera admitir.
— ¿Lo amaba? ¿Quieres decir que ella murió… o que él murió? —sabía que la primera versión que había contado era incorrecta.
—Ambos —musitó.
—Por eso estás aquí —concluyó el castaño mirándolo con una extraña ternura.
—Ah… —había hablado de más.
"TONTO, TONTO, AHO, BAKA…" bajó la vista y esperó a lo que el otro shaman pudiera decirle.
De seguro ya lo había adivinado, seguro que desde hacía tiempo sabía su verdadera identidad y estaba así de distante porque le preocupaba la razón de su presencia.
—Así que volviste a Japón desde América a buscar la tumba de tus padres y no la encuentras —lanzó otra conclusión mientras se golpeaba una palma de la mano con el puño de la otra
—Sí… así es —susurró intentando no reír.
Su madre le había contado que Yoh Asakura era lento. No se imaginaba cuanta inocencia recorría el cuerpo del Shaman de los audífonos naranjas.
—Así que tu madre pensaba que tu padre era un holgazán —musitó sonriendo con la vista perdida en el horizonte—. Conozco una historia similar… Anna dice que yo lo soy… todo el tiempo.
La risita peculiar del muchacho contagió a Hana.
No podía creerlo. Estaba presenciando una de las legendarias risitas de Yoh Asakura… aquellas que hacían sonreír a su madre… aquella que no escuchaba desde que tenía seis años…
—Pero la diferencia entre la historia de tu madre y tu padre a la de Anna y yo… —agregó entristeciendo de repente— es que Anna no me ama como yo a ella…
Hana quedó estupefacto ante las palabras del moreno. ¿Qué? ¿Pensaba que Anna no lo quería? ¡KAMISAMA, SÓLO NECESITABAN COMUNICACIÓN!
—Yo le he preguntado a la señora… —comenzó un poco incómodo ante aquella situación—y ella dijo "Mas que a nada"
Yoh abrió los ojos quedándose igual de desentendido de lo que estaba.
— ¿Qué le preguntaste? —susurró algo atontado.
—Yo… mas bien no pregunté… yo afirme "Parece que quiere mucho al señor Yoh" —desvió la vista hacia sus pies que parecían muy interesantes de pronto.
— ¿En serio? —los ojos del joven castaño se iluminaron de súbito y su sonrisa se hizo se agrandó más que antes.
—Mi padre me enseñó que es malo mentir —suspiró mientras había decidido que sus dedos eran más interesantes que sus pies.
Cierto… su padre le había enseñado a no mentir…
Pero entonces ¿Qué llevaba haciendo desde que llegó a la colina Funbari?
—Bueno… si es así… creo que hoy le diré algo muy importante a mi Anna—desbordaba de alegría y agregó—: pero esperaré hasta la noche…
Las mejillas del rubio se encendieron de nuevo desviando la mirada casi por centésima vez en el rato que llevaba sentado con él.
Era ten sincero… siempre lo había sido…
………………….
Después de la cena, Hana decidió sumergirse en las aguas termales para relajarse y dormir placenteramente.
Sonrió. Había recordado la cara de Yoh que decía con claridad "deséame suerte" cuando se retiraba a su habitación.
El color de sus mejillas no tenía nada que ver con las aguas termales… una tonta idea había cruzado su cabeza y no podía sacarla.
¿Acaso esa noche sería concebido el heredero Asakura?
Sacudió la cabeza como si eso evitara los pensamientos que le daban color a sus pómulos.
Cuando salió de su relajante baño y se colocó la yukata, fue directo a su habitación.
Se acostó en su futón y miró al techo perdiéndose en la verdad. Yoh Asakura y Anna Kyouyama se amaban como su madre se lo había dicho.
Cerró los ojos. Dormiría como no la hacía en años.
……………………..
En la habitación continua, el Shaman de cabello castaño miraba el techo sin verlo, con una imborrable sonrisa y en sus brazos dormía la mujer que tanto amaba.
No podía creerlo. Todo había sido maravilloso.
Por fin se lo había dicho… con lujo de detalles… y ella le había correspondido a su fina y única manera.
La miró un instante y apartó uno de los mechones dorados que se aventuraban a cubrir sus hermosas facciones.
Aun estaba ligeramente bañada en sudor, sus mejillas aun estaban teñidas de carmesí… y sus dulces labios seguían siendo tan dulces como la primera vez que había tenido la osadía de besarla.
Anna… Su Anna…
Besó su frente. La protegió con sus brazos y percibió admirado, el calor que su cuerpo le proporcionaba.
Su desnudez la hacía verse más bella, su piel brillaba con la luz de la luna creando una visión óptica, haciendo que pareciera resplandecer con luz propia.
Las caricias que le había regalado seguían impresas en la complexión del Shaman, casi tatuadas.
No podía soltarla. No lo haría…
Cerró los ojos. Aquella había sido una de las más increíbles noches que había tenido en su corta vida.
Y pretendía seguir así… hasta que su existencia detuviese su curso y tuviera que abandonar el mundo físico…
—Te amo… —le susurró y cerró los ojos para unirse con ella en el mundo de los sueños.
Continuará
Notas del autor:
Cielos… cosas que se me ocurren a la 1:30 de la madrugada xD
Bueno, gracias por sus lindos comentarios! n.n
Procuré hacer este capítulo más largo y solo 6 hojas de Word salieron u.uU cielos…
El norimaki es similar al sushi, con arroz, pescado y/o verduras envueltas en algas secas je… solo comentaba.
No digo más…
Ciao
Que los ilumine la eterna luz!!!!
