Entre azul y buenas noches

Por Katsumi Kurosawa

Capítulo 12

Jamás entre azul y buenas noches

Anna arrullaba a la preciosura que tenía por hijo.

Tenía ocho meses de nacido y sus exquisitos ojos negros contrastaban con sus cabellitos rubios en las facciones de Yoh Asakura.

Le cantaba nuevas canciones que había aprendido.

Al parecer le gustaba Awaya Ringo.

Y para su desgracia también Bob Love…

Lo colocó en su cuna delicadamente y lo protegió del frío con una mantita de color blanco con hojas, que parecían ser de marihuana pero no eran, bordadas por todas partes. Yoh la había hecho con sus propias manos, era curiosa y estaba bien hecha.

Acarició sus cabellitos pensando en que se iba a convertir en un chico admirable, poderoso y sobre todo guapo. Qué orgullo…

Sin embargo su cabello era más rubio que el Hana que conoció.

Dudaba que su tono cambiara al crecer y pensó que talvez era uno de los indicios incoherentes de que su futuro había sido cambiado.

A grandes y silenciosas zancadas entró Yoh Asakura y abrazó a su mujer de la cintura asustándola ligeramente.

Miró con orgullo a su hijo y sonrió.

…………………

La anciana ciega llegó a la entrada de la pensión de los Asakura caminando con parcimonia. Su señor esposo la acompañaba con la misma agilidad que le permitía su avanzada edad.

—Como es posible… —refunfuñaba la señora Kino mientras entraba a la pensión, quejándose de que nadie había ido a recibirla—Parece que este heredero de los Asakura, no puede ser educado…

—Ya no te preocupes, Kino —susurró el anciano con semblante distraído— Recuerda que los Asakura… tienen nuevo heredero…

— ¡Pero como es posible que me hayan hecho bisabuela tan joven!

Aquella exclamación llegó a los oídos de la joven pareja que en esos momentos compartía un beso dulce.

—La abuela… —susurró Yoh petrificado separándose ligeramente de Anna.

— ¿Acaso planean darme ya otro bisnieto? —la anciana ciega estaba parada en el marco de la puerta percibiendo los cuerpos abrazados frente a sí.

Yoh casi saltó tres metros cuando la vio.

—Ab- a- abuela… —dijo con el rostro crispado.

El bastón de la abuela fue directamente a la cabeza de su nieto.

— ¡¿Como pudiste hacerme bisabuela tan joven?!

Se volteó hacia Anna, quien vestía una yukata verde con flores de manzano en la parte inferior. Le sonrió sinceramente y caminó hacia donde el pequeño dormía.

El señor Yohmei entró a la habitación rascándose la cabeza por el alboroto que causaba su mujer.

—Buenas noches—susurró y se reunió con su cónyuge para admirar al niño.

—Es muy poderoso —musitó Kino hacia su marido mientras percibían el furyoku— Siento no venir a verte antes—se dirigió al bebé—, pero estamos muy viejos ya…

Con una mano fina que deslizó por el rostro de su bisnieto, la mujer pudo percibir las facciones de su rostro, le acarició el cabello y sonrió dejando en paz a la criatura.

Yohmei la miró feliz. Eran pocas las veces que Kino sonreía.

¿De qué color tiene el cabello? —preguntó estoica.

Rubio, abuela… —se apresuró Anna a responder.

¿Y los ojos?

Negros, abuela…

—… al menos no tendrá todo de Yoh… —susurró alegre—Felicidades Anna… no esperaba menos de mi mejor alumna… Eso es todo… de regreso a Aomori…

Pero Kino… acabamos de llegar… —le dijo el señor Yohmei a modo de súplica.

Y tú te regresas a Izumo, de todas formas los chicos se van a América —y salieron de la habitación dejando a los chicos solos

Yoh, a pesar de el estrés que la abuela le hizo pasar, vio a su hijo y se sintió muy orgulloso.

No podía creer que era el padre de ese pequeño bulto. Era tan inverosímil, lo amaba incondicionalmente, era una sensación indescriptible y le daba vida.

Era una preciosura… un niño sin duda encantador, tan diminuto, rubio, agraciado, sus diminutas manos empuñadas con los rasgos relajados por el sueño. Simplemente divino a los ojos de los padres quienes lo observaban sin que sospechara.

El castaño acarició aquel cabello delgado y suave, como rayitos de sol naciendo a la alborada.

Estrechó a su compañera puesto que le agradecía semejante acto que le probaba que le correspondía de la misma manera.

Le susurró algo al oído y ella sonrió.

¿Qué sería?

Te amo, talvez. Gracias, talvez…

Bajaron a la sala de estar de la ahora Funbari Onsen que con el dinero de Manta (invertido obligatoriamente) fue construido a dos meses de nacer Hana.

—Yoh-sama –susurró Tamao con la mano en la boca.

Sabía que la pelirosa quería que le explicaran el porqué de la partida futura de ambos.

Después de que la estrella Ragou surcara el cielo para avisarles a todos que algo ocurriría en la aldea de los apaches, Yoh y Anna se prepararon para ir nuevamente a América.

Al parecer, los grandes espíritus tenían un anuncio que hacer. El torneo de los Shamanes comenzaría de nuevo.

Hana comenzó a llorar en lo que Yoh continuaba explicando.

La rubia fue a la habitación del niño para verlo y regresó con él entre sus brazos.

—Así… que se van al torneo de nuevo… –susurró Tamao.

—Así es… tenemos que ir —susurró Anna acariciando a su pequeño hijo y ocupando su lugar al lado de su esposo— Yoh debe convertirse en el Rey Shaman…

Partieron ese mismo día.

Iban tomados de la mano hacia a América. Yoh había ganado ahora el trono del Rey Shaman y debía comenzar por construir la vida tranquila para todos.

Para así construir una vida tranquila para su familia, no pedía más. Iba a fusionarse con el rey de los espíritus y acabaría la futura guerra que Hana contó una vez.

Caminaron por las calles de Tokio para ir al avión de los Apaches quienes los llevarían a América.

—Estaremos un par de años alejados de él —le dijo a Anna cuando tomaban sus asientos—Tamao será su madre entonces —la rubia no pudo ocultar su tristeza.

—Pero lo que haremos es necesario para que Hana crezca con bien—Yoh apenas creía en sus palabras puesto que le era difícil separarse de su hijo y mucho menos a la edad que el niño tenía—Verás que todo se solucionará…

Ese era su objetivo. Crear aquel mundo tranquilo que siempre quiso y ahora más que nunca por su familia.

Luchar por todo eso que hace a los padres héroes…

Por su hijo.

Porque su vida… su felicidad… su paz… su amor, jamás volverían a ser entre azul y buenas noches…

Fin

Notas del autor:

Kami, que cursi xDDDD

Todos conocemos ya la historia de Funbari no Uta del manga 32 de Shaman King. Digamos que esta historia continua en el manga xD

Como pudieron ver, combine Anime y Manga de Shaman King.

A los que leyeron y vieron ambos, no se asombrarán xDDD

Los amo, gracias por seguir esta historia que ha sido una de las más porque no me atrevo a decir la más exitosa que he escrito. xD digo, el primer día de su publicación tuve más de 10 reviews.

Perdón por el año de retraso o_o (un año? Dos? Tres? xD)

T_T aunque… la verdad, en los últimos cuatro, no sé, capítulos, comencé a aguadarme y considero la historia perdió sentido xD pero eso… queda a su criterio puro y casto como mi cabello es negro natural (o.o de hecho es castaño claro natural xDDD)

Gracias, por leerme xD

Nos seguimos viendo en los demás fics

*Anuncio!!!!

Próximamente el fic "Diario de una prostituta" *O* por nOn miiiii xDDD

Ciao

Y que los ilumine la eterna luz!!!!!!!!!