Una Simple Mentira
Capítulo 3:
Tres Estúpidas Razones
"Hay amores que parece que se acaban y florecen
y en las noches del otoño reverdecen
tal como el amor que siento yo por ti"
Estaba sentada en el sillón simplemente mirando al techo, demasiado ensimismada en sus pensamientos. Le daba mucho coraje estar allí sentada en el enorme sillón negro sin poder hacer nada por ayudar a sus amigos. Apenas habían pasado cinco minutos desde su última comunicación con Raven y aún así estaba muy preocupada.
Star, ni que por una vez que faltes a una misión fuera a pasar algo malo— Se dijo a sí misma.
Un fuerte sonido la sacó de sus pensamientos, obligándola a girar la cabeza en dirección a la enorme puerta principal en donde vio a tres de sus amigos de pie, con una cara de mucha preocupación.
Se incorporó rápidamente hasta quedar sentada, con una gran expresión de sorpresa en el rostro.
—¿Qué hacen aquí, amigos? Apenas han transcurrido cinco minutos. ¿Acaso ya vencieron a los cinco de la Colmena? —cuestionó ella.
Chico Bestia tomó la palabra:— Cuando Raven le dijo a Robin que no te sentías muy bien y no podías acompañarnos en la misión de hoy, se puso como un paranoico histérico, y nos envió de vuelta aquí para ver cómo estabas y asegurarnos de que nada malo te pase —terminó de explicar.
—¿Y él en dónde está?
—Se quedó pateando el trasero de esos tontos —respondió esta vez Cyborg.
—¿Él solo? —interrogó la pelirroja, un poco preocupada por su líder.
—Sí, Star. Cuando se trata de ti ya sabes cómo se pone —Sin saberlo Chico Bestia hizo sentir incómoda a su amiga—. Además, hasta yo podría vencer a esos tontos sin la ayuda de nadie —finalizó orgulloso. Y luego recordó el motivo por el cual habían marchado de regreso a la Torre T.— Pero… ¿Estás bien, cierto?
—Sí, amigo Chico Bestia, perfectamente —intentó sonreír, y por lo que notó esta vez fue muy convincente, pero no lo suficiente para Raven, que la conocía muy bien.
Raven no pronunció palabra alguna, se limitó a escuchar la conversación de sus amigos y a observar detenidamente a Starfire, analizando sus expresiones y reacciones. Esperaba que en verdad se sintiera bien o por lo menos un poco mejor.
Al cabo de diez minutos, la puerta principal de la Torre se abrió y en umbral apareció una silueta masculina. Starfire comenzó a sentirse mal de nuevo, porque sabía perfectamente de quién se trataba.
El líder titán entró rápidamente y se reunió con sus amigos.
—¿Todos están bien, chicos? —Fue más que obvio que se estaba refiriendo a Starfire, incluso hasta el Chico Bestia pudo notar eso.
—Sí, sí, Romeo, tu adorada Star se encuentra en perfectas condiciones, no seas tan paranoico —El chico de piel verde no sabía cuando callarse. Después de decir eso, y recibir una mirada fulminante de Robin, recibió también una por parte de la gótica y un fuerte golpe en el estómago.
—Eso es para que aprendas a cerrar tu bocota, bestia —musitó, muy cerca de su oído.
·...·º*º*·…·-·...·*º*º·…·
[6:30 a.m. Práctica de Combate]
Esta vez era el turno de Starfire, quien no había estado muy concentrada los últimos días, pero aunque todos los habían notado, sabían que las prácticas de combate eran muy necesarias y sobre todo si eres una joven titán, y te debes enfrentar a villanos todos los días.
—¿Lista? Tres, dos, uno, ¡ya!
Comenzó a volar por el territorio enmarcado, tratando de estar lo más alerta posible. Lo primero que divisó fue que de la tierra comenzaron a salir unas pequeñas máquinas plateadas, con una mancha roja en el centro que apuntaron hacia ella. Sabía perfectamente lo que hacían esas máquinas, diseños de Cyborg. En seguida todo el campo se llenó de rayos rojos que ella esquivaba con un poco de dificultad, pero siguió con trabajo y poco a poco fue avanzando.
En un pequeño instante miró al cielo, que esa mañana estaba de un hermoso color celeste, y las nubes parecían de algodón. No como el que había compartido con Robin en innumerables oportunidades, sino ese algodón blanco que había probado una vez y le había parecido un muy mal sabor. Gracias a Robin había aprendido a diferenciar el algodón de azúcar, del otro tipo de algodón. Y ahora que observaba con determinación las nubes… una de ellas se asemejaba mucho a su bumgorf, Silkie. ¡Sí! Era idéntica a él… de hecho tenía…
Un fuerte dolor en la costilla del lado derecho la sacó bruscamente de sus alegres pensamientos, que habían logrado que se forme una casi invisible sonrisa en el rostro de la pelirroja. Claro que esa sonrisa había desaparecido, para dar lugar a una expresión de dolor.
—¡Starfire! ¡¿Qué rayos haces?! ¡Concéntrate! —gritó exaltado Robin— Cyborg, ¡detén la práctica de inmediato!
Cyborg estaba a punto de acatar las órdenes de su líder, cuando escuchó la voz de la tamaraniana.
—¡No! ¡Estoy bien! Sólo sigan…
Colocó una mano en la parte derecha de su abdomen, tratando así de aliviar un poco el dolor que le había causado ese estúpido láser.
—Yo creo que debes detener esto, Cy. No quiero que Star salga lastimada.
—Viejo, ella dijo que estaba bien.
Después de pasar las máquinas expulsa-láser seguían otras máquinas, esta vez de color marrón, que tenían enorme pinzas en cada uno de sus ocho 'brazos', por así llamarlos.
Starfire nunca había tenido problemas con ellas, simplemente tenía que cortar las pinzas, atravesándolas con un starbolt. Empezó a hacerlo dejando caer una a una las enormes pinzas, pero cuando le faltaban apenas dos, sintió una leve cosquilla en su brazo izquierdo. Giró un poco su cabeza y se encontró con una pequeña hormiga que caminaba libremente por su brazo.
—Pequeñita, ¿Cómo llegaste aquí?
Tomó al diminuto animal entre sus dedos, y lo dejó caer desde la altura que se encontraba. Esa hormiguita había ayudado a que ella se animara aunque fuera por escasos segundos.
Dolor.
Un fuerte e insoportable dolor.
Eso fue lo que sintió segundos después.
Apenas bajó la cabeza, vio en su brazo una de las pinzas sujetándola fuertemente, causándole de paso que un líquido rojo comenzara a brotar de piel. ¡Que estúpida era!
Segundos después comenzó a sentir que todo a su alrededor le daba vueltas, por más que lo intentaba no lograba mantener los ojos abiertos. Sentía con impotencia cómo su cuerpo comenzaba a descender.
—¡Starfire! —Lo último que pudo identificar la pelirroja antes de quedar inconsciente fue la voz de su líder, gritando su nombre con todas sus fuerzas.
·...·º*º*·…·-·...·*º*º·…·
Le dolía la cabeza insoportablemente. Abrió los ojos con extrema molestia y comenzó a observar su panorama detenidamente. ¿En dónde estaba? Se sentía totalmente desorientada. Se encontraba recostada sobre una camilla, con una venda en su brazo y su abdomen estaba vendado también.
—Ah, la enfermería.
Intentó levantarse de la camilla, pero sintió una punzada en el abdomen. Definitivamente el día anterior en la práctica de combate no le había dolido de esa manera. Al ver que no podía salir de allí se acomodó nuevamente en la camilla. No recordaba cómo había llegado allí. De hecho, no recordaba absolutamente nada después del incidente del día anterior.
La puerta que daba ingreso a la enfermería se abrió lentamente y el chico enmascarado apareció tras de ella. Starfire lo observó, un poco sorprendida.
—¡Eres una tonta! —le gritó un poco alterado y sin haber pensado antes lo que iba a decir. Y es que así se sentía, alterado, por el simple hecho de ver a su amiga en ese estado— ¡Te dije que debíamos detenerlo, pero tú insiste en que estabas bien! ¿Qué demonios te sucede? ¡Mira como estas ahora!
Starfire guardó silencio, sólo se limitó a observarlo, ignorando que sus ojos habían comenzado a brillar. Sí, otra vez el bendito llanto.
—Lo… s-siento —Siseó ella.
Robin bufó, con el rostro completamente rojo por el enfado. Pero luego se calmó un poco al ver las lágrimas que estaba derramando starfire, por culpa de él.
Al darse cuenta de esto salió de la habitación inmediatamente, sintiéndose como un verdadero tonto por haber descargado su coraje con la pelirroja.
Apenas Robin salió de la enfermería, entró la chica gótica, quien había estado cerca de allí, y por lo tanto, había escuchado la 'conversación' que su amiga había entablado con Robin.
—No le hagas caso, Star. Robin es un verdadero estúpido.
Starfire la observó, con los ojos aún con algunas lágrimas. Sabía perfectamente que había hecho mal al decir que se encontraba bien, cuando obviamente no lo estaba.
—Yo tengo la culpa de todo. En primer lugar jamás debí haberle dicho nada de nada a Robin —bajó la cabeza, claramente entristeciéndose más de lo que ya estaba— Lo he malogrado todo.
·...·º*º*·…·-·...·*º*º·…·
Golpeó la pared con fuerza, por lo menos de esa forma podía dejar liberar toda la rabia que estaba sintiendo en esos momentos. Simplemente se odiaba, se odiaba a si mismo por haber permitido que Starfire acabara en esas horribles condiciones.
¡Maldición! Él tuvo la oportunidad de detener esa maldita práctica de combate, y no lo hizo. En realidad el que estuviera en esas condiciones era su culpa.
Se sentó bruscamente en la cama e inmediatamente se llevó ambas manos a la cabeza, le dolía, le dolía bastante, pero en ese momento era lo se menos.
—Así que… ¿Desde cuando dejó de gustarte Star?
Robin levantó la cabeza, evidentemente sorprendido por la pregunta y por la presencia de esa persona que estaba de pie en el umbral de su puerta. No recordaba haberla dejado abierta de esa manera, pero qué mas daba en ese momento…
—¿De qué hablas, Raven? —Sabía perfectamente a lo que se refería.
—Robin, ¿Por qué le mentiste? —cuestionó ella, avanzando unos más hacia y cerrando bruscamente la puerta detrás de ella.
Él bajó la cabeza. Raven lo conocía a la perfección.
—Hay muchos motivos —contestó el enmascarado, serio.
—¿En serio? —Interrogó ella, incrédula— Nómbrame uno.
El empezó a sentirse un poco incómodo, ¿por qué rayos Raven le hacía tantas preguntas? Además, él no tenía ningún derecho de contestar.
Pero de alguna manera quería convencerse de que había hecho lo correcto al rechazar a Starfire y platicándolo con raven le parecía una buena opción. O por lo menos de algo ayudaría, estaba seguro.
—Raven, nosotros somos héroes —comenzó haciendo énfasis en la ultima palabra—, y sabes perfectamente que cuando uno es un héroe, no hay tiempo para boberías como esa. Es una verdadera pérdida de tiempo.
Raven alzó una ceja, ¿Bobería, había dicho? Sí, sí, de seguro. ¡Por Dios! Robin sabía mentir muy bien.
—Sabes perfectamente que esa es una excusa tonta y no cuenta. Además de ser héroes somos personas, Robin. Y hay muchos casos de héroes que establecen una relación y a pesar de eso siguen protegiendo su ciudad… y todo eso —argumentó ella.
Robin bufó molesto. ¿Por qué estaba comenzando a sospechar que Raven tenía razón en eso?
—Además de eso —dijo después de haber aceptado en su fuero interno que Raven estaba… en lo correcto con lo que había dicho antes— yo tengo millones de enemigos, imagínate si uno se enterara de que Star y yo… —hizo un pausa por un breve momento, imaginándose las cosas terribles que harían sus enemigos contra ella— no quiero ni imaginarme qué pasaría.
Raven movió la cabeza de derecha a izquierda, una y otra vez.
—Oye ¡Star es la chica más fuerte del planeta! ¿O qué creías? Todos nosotros nos enfrentamos a muchos riesgos todos los días, y ella no es la excepción —dijo Raven, comenzando a perder la paciencia por la tonterías de excusas que ponía su amigo—, y a pesar de saber de todos esos riesgos, ella aceptó ser una titán.
¡Demonios! Por segunda vez, Raven tenía razón. O de eso se convencía cada vez más.
Robin la observó directamente a los ojos.
—De acuerdo, está bien. Pero… la verdad es que yo prefiero las cosas así como estaban. Sólo amigos —La chica gótica lo observó sin entender muy bien— ¡vamos Raven! Al fin y al cabo todas las parejas terminan en algún momento, y luego no se vuelven a ver. Yo no quiero que eso pase con Star.
La gótica lo observó unos segundos, luego cerró los ojos al tiempo que negaba con la cabeza. ¿Qué rayos le sucedía a su líder? ¿Era imbécil, o qué?
—Entonces… ¿no quieres echar a perder las cosas con Star?
—Exacto —respondió el al instante, como si Raven hubiera dado en el punto.
—Pues déjame decirte que las cosas ya se echaron a perder entre tú y ella —sentenció, cruzándose de brazos—, y ya nada va a volver a ser como antes.
Después de decir esto se dirigió a la puerta y estando a punto a punto de salir, se dio media vuelta para agregar algo más:
—Aún estás a tiempo, Robin.
·...·º*º*·…·-·...·*º*º·…·
Fragmento de la canción: Hay amores - Shakira
Notas de la autora:
¡Nihao! Como siempre, espero que este cap les haya gustado ^^. No sé que tan malo creyeron que iba a ser lo que le iba a suceder a Star, pero ahí está =P La pobre está vendada, en una camilla y encima el tarado de Rob va y la regaña.
¿Qué tal este capi? ¿Qué piensan de Rob? ¿Lo quieren matar por las razones que dio? XD
Bueno desde ya, muchas gracias ha quienes han leído. Y también arigatô por los reviews del cap anterior:
Sweet_starfire — Narcotic Love — Ashrriel — Linda-Ravstar —Sakima — Raven_Sakura (Y Black)— Anita-moon y Blanca.
Y quienes no pudieron hacerlo ¡Gracias por leer!
Entonces ¡Hasta el próximo cap!
Sayonara!
