Disclaimer: Los Teen Titans no me pertenecen, hago esto por diversión, y sin fines de lucro.
Una Simple Mentira
Capítulo 5:
¿Creerle a un mentiroso?
No
castigues a este pobre corazón,
Aunque se que me merezco lo
peor
Sabes que te hablo con toda sinceridad
No recuerdas los
momentos de pasión
El vivir por una sola razón
en el pasado
todo fue felicidad.
Si yo
no te vuelvo a ver,
No se lo que voy a hacer
Estar hundido en
un mar de lágrimas.
Si yo no te vuelvo a ver,
yo me voy a
enloquecer.
Eres para mí la locura automática.
Decidió sentarse al borde de su cama, después de haber caminado de un lado a otro por largo rato. Miró a través de su ventana, pudiendo darse cuenta que el anaranjado sol estaba a punto de ocultarse por completo. En ese momento recordó que a Starfire le gustaba mucho ver el atardecer, antes solían apreciarlo juntos en algunas ocasiones.
«Me iré esta misma noche» Había dicho ella.
Lo que significaba que el momento de su partida estaba muy cerca.
No podía negar que se estaba algo confundido. Sentía algo horrible dentro de él, y es que no quería que su amiga se fuera.
Porque sí. Era eso. Su amiga, nada más.
—Ella no… ella no me gusta de esa forma…. —susurró para sí mismo.
¡Maldita sea! ¿A quién rayos quería engañar? Sabía que tenía que aceptarlo de una buena vez. Y es que la verdad era que ni él mismo se lo creía, aunque tratara de negarlo. Bufó enfadado.
Tal vez Raven tenía razón. Era un tonto, y acaba de darse cuenta.
Se levantó de la cama de golpe, en verdad quería dejar de pensar en eso, o iba a empezar a insultarse a sí mismo. Lo más probable era que todos sus amigos estuvieran en la sala despidiéndose de la tamaraniana, que estaba pronta a partir. Lo peor era que la chica no les había dicho que volvería pronto, o se tardaría un poco, o… nunca más regresaría.
¿Nunca más?
Un escalofrío recorrió su espalda, y es que la sola idea de no verla más realmente le aterraba. Siguió caminando, al tiempo que sacudía la cabeza para alejar esos pensamientos, hasta que llegó a la sala. Y efectivamente —como él había supuesto—, ahí se encontraban sus amigos, en una entretenida charla.
Apoyó su brazo en un sillón, a unos metros de los otros titanes. Sospechaba que su presencia no iba a ser tan bien recibida. En las últimas horas había sido víctima de miradas "mortales" por parte de Raven, Chico Bestia y Cyborg.
¿Por qué lo hacían? Si el no tenía la culpa de la partida de Starfire. Ella había recibido un mensaje de su planeta natal, y por lo hacía ¿cierto?
—Se va en media hora —escuchó que alguien le susurraba. No necesitaba pensar mucho para reconocer la voz de la chica. No sabía en qué momento se le había acercado, pero en ese instante estaba de pie junto a él.
—Lo sé —Fue lo único que atinó a decir Robin. Automática e inconscientemente llevó su mirada hacia la chica pelirroja, quien conversaba plácidamente con Chico Bestia y Cyborg. Lucía diferente, y llevaba otro traje, uno de color negro. Enseguida le vino a la mente el día en el que conoció a la tamaraniana, llevaba un atuendo muy parecido a ese.
—Ah… Entonces ¿no harás nada? —interrogó ella, bastante indiferente y mirando a otro lado. Parecía que en realidad no le interesaba la respuesta, o al menos así lo veía Robin.
¿Por qué a Raven le gustaba molestarlo? — No, ¿Qué quieres que haga? —respondió con enfado.
—Sólo preguntaba… —después de decir esto, se unió a la conversación de los demás, dejando sólo al líder de los titanes.
En un momento Starfire giró la cabeza hacia atrás, y sin evitarlo se quedó observando al joven petirrojo— Robin… —murmuró, casi inconscientemente.
Él permaneció de pie detrás de ella sin decir nada. Al lado del sillón negro se encontraban dos maletas y una especie de bolso muy extraño de color fucsia, con unos toques turquesa (1). Hacía un momento había pasado por la habitación de la chica y se sorprendió al darse cuenta que ésta había guardado en las maletas la mayoría de sus cosas. ¿Tanto tiempo estaría en Tamaran?
El salón había quedado en un incómodo silencio, mientras que Robin aún seguía en sus divagaciones internas y no decía ni una palabra a la chica que tenía en frente.
—Hora de irte —El silencio fue interrumpido por el titán mitad metal, después de haber mirado el reloj.
Siete de la noche.
«Hora de irte»
Todos se sobresaltaron. Jamás habían imaginado que esas palabras iban a ponerlos tan tristes algún día.
La pelirroja sólo atinó a asentir, mientras fingía una débil sonrisa. Por supuesto que se sentía muy triste. La Tierra había sido su hogar durante muchos años, en donde había conocido a sus maravillosos amigos, y lo más importante: en donde había conocido el amor. Aunque al final de cuentas éste fuera no correspondido. Pero ya no quería pensar en eso, una mínima parte dentro de ella estaba entusiasmada porque vería nuevamente a su familia.
Hacía un par de horas se había despedido individualmente de cada uno de sus amigos, a excepción de Robin. Y es que de verdad lo había intentado, pero sabía que sería demasiado doloroso, y algo incómodo. Además, el había estado todo el día encerrado en su habitación, no habían hablado nada.
Se dio media vuelta y cogió una de sus maletas, aunque estaba con un brazo vendado, no había perdido sus fuerzas.
El petirrojo abrió los ojos detrás de la máscara. Ella en verdad iba a irse.
—Star… —dijo Robin en un susurro que apenas y se llegó a escuchar.
Ella se volvió para mirarlo— ¿Si?
—Po… demos hablar un momento?
—Esto… supongo que sí —respondió un poco extrañada.
En un impulso, Robin tomo la muñeca de Starfire, haciendo que ésta soltara su equipaje, y la llevó por los pasillos directo a su habitación. Ja, ¿qué creían los demás? No iba a hablar en frente de ellos.
Hablar.
No sabía que decirle. Lo único que quería era que no se fuera. Y que todo volviera a ser como antes, aunque sabía que no era posible.
—Pasa —indicó.
La joven hizo lo que él pidió de una forma tímida. Hacía bastante tiempo que no entraba a la habitación de Robin. Había olvidado el color crema de las paredes, el orden que había en ese dormitorio, la enorme cama rectangular, todo allí le parecía nuevo. Avanzó un par de pasos más, todo allí tenía el olor de Robin, y le encantaba.
—¿Qué… qué es lo que quieres decirme? —preguntó, impaciente. Aunque algo en ella le decía que Robin quería despedirse y nada más. Claro que decir 'Adiós' era algo que podía haber dicho frente a todos.
—Bueno, Star, yo…Chico Bestia me contó que te despediste de todos.
—Ah, sí —dijo ella un poco decaída.
Ambos estaban sentados en la cama, mirándose el uno al otro.
Robin desvió la mirada. Al principio había creído que lo que le había dicho su amigo verde había sido una broma, una de esas que hace el chico Bestia por el simple gusto de molestar.
«Ella se despidió individualmente de cada uno, nos llevó a su habitación para charlar. Luego será tu turno, Robin»
Que equivocado estaba Chico Bestia. Ella estaba a punto de irse, y no iba a despedirse de él.
—¿Entonces no tenías pensado decirme adiós?
Starfire lo observó sorprendida y sin saber qué decir.
—Lo intenté… pero estuviste todo el tiempo encerrado en tu habitación y…
De nada serviría lo que dijera. Había quedado bien claro que no iba a despedirse de él.
Ahora estaba aquí, y —aunque sabía de antemano que iba a ser muy doloroso— iba a darle la despedida que tanto quería.
Robin no pudo soportarlo más, se acercó a ella y la abrazó como nunca antes lo había hecho. La atrajo hacia él como si el mundo se le fuese en ello, inhaló el aroma que emanaba su cabello, durazno, no podía olvidarlo. Ella al principio no reaccionó, simplemente dejó que los brazos de Robin la rodearan para así poder sentir su calidez y suavidad. No pudo evitar notar que Robin estaba teniendo mucho cuidado en no lastimarla.
Permanecieron unidos por un tiempo que a ellos les pareció eterno. Starfire quería que el tiempo de detuviese para tener a Robin junto a ella todo el tiempo.
—Te voy a extrañar —murmuró él, finalmente, y sin deshacer el abrazo. No iba a dejar que se fuera sin decírselo.
Starfire hundió su rostro en el pecho de Robin, conteniendo las lágrimas.
—Yo también, voy a extrañarte mucho —logró articular ella, con la voz entrecortada.
Poco a poco fueron separándose, las manos Robin había colocado en la cintura de Starfire hacía unos minutos, se quedaron allí. Estaban bastante cerca, cosa que hizo que Starfire se pudiera nerviosa, y que sus mejillas se tornaran color carmesí. ¿Pero en qué estaba pensando? ¿por qué demonios de había ruborizado? Ya le había quedado claro que entre Robin y ella no sucedería nada. Era una tonta.
Trató de zafarse, pero Robin la atrajo aún más hacia ella. ¿Por qué rayos sus brazos no podían soltarla? Era como si estuvieran unidos con pegamento.
—Ya tengo que irme —Robin la dejó inmediatamente al escuchar estas palabras.
—Adiós, Robin —Se dio media vuelta e intento correr, dirigiéndose hacia la sala; pero sintió que una mano la detenía por detrás. Nuevamente se dio la vuelta y sin darse cuenta, se vio atrapada por un par de labios. Podía reconocer su sabor, los había probado hacía algunos años al llegar a la Tierra.
Abrió los ojos, agitada, para encontrarse con la mirada celeste de Robin. ¡Oh, X´hal! Nunca iba a olvidar los ojos de Robin, eran mucho más hermosos de lo que se había imaginado alguna vez.
—Esto…
—¡No te vayas!
¿Había escuchado bien? ¿Qué acaba de decirle?
—¿Huh?
Robin cerró los ojos, ¿tenía que repetirlo?
—No… te vayas.
Está bien, ahora sí lo había escuchado.
—Pero, Robin, tengo que ir a Tamaran porque debo ver a mis…
¡No! No le estaba entendiendo. Tragó saliva, nervioso. No, nunca había sido bueno para expresar sus benditos sentimientos. Pero, aunque no era el mejor momento, finalmente lo había aceptado: se había enamorado de su mejor amiga. ¡Rayos! Le había tomado varios meses, pero finalmente lo había aceptado… ahora sólo tenía un minuto para lograr decírselo a ella. Aunque no estaba seguro si era capaz, era muy tonto para esas cosas.
—Soy… soy un mentiroso —confesó él, bajando la mirada. Además, no estaba acostumbrado al contacto visual directo con otras personas, pero no podía negar que ver los esmeraldas ojos de Star sin su antifaz era una maravilla.
—¿Por qué dices eso, Robin? —Estaba sorprendida, no recordaba ninguna ocasión en la que él le hubiese dicho alguna mentira.
—Tú… ¿Recuerdas aquel día en el que me dijiste que yo te gustaba?
¡Ja! ¿Cómo iba a poder olvidarlo? Por supuesto que lo recordaba, y perfectamente.
—S-sí
—Pues… yo te mentí.
Starfire lo observó sin comprender a lo que se estaba refiriendo. Ni siquiera ahora que podía ver con libertad los ojos de Robin, podía descifrar lo que estaba pensando.
—¿Cómo?
Robin volteó un poco el rostro— Te dije que sólo te podría ver como una amiga, pero… no es así.
La tamaraniana entristeció enormemente al oír estas palabras de boca de Robin— ¿Ni siquiera…m-me consideras tu amiga? —Preguntó, sin entender lo que Robin le acababa de decir.
Robin abrió los ojos con sorpresa. Le encantaba su inocencia, aunque a veces podía llegar a parecer un poco tonta. Es que ¿Cómo era ella capaz de pensar eso después de todo ese tiempo? De verdad era una tonta. ¡No! Un momento… el tonto era él, se había concentrado tanto en sus pensamientos que no había dicho nada sobre la pregunta que Starfire le había cuestionado minutos atrás.
—No… no te considero mi amiga —afirmó.
La pelirroja sintió como la piel se le erizaba, no había pensado que Robin podía llegar a ser tan cruel. ¿Cómo podía decirle eso? Bajó la mirada, entristecida y haciendo un enorme esfuerzo por no derramar unas cuantas lágrimas.
El joven la atrajo hacía él, tomándola de la cintura, pero siempre cuidando no hacerle el mínimo daño. Se acercó hasta quedar a escasos milímetros del rostro lleno de confusión de Starfire. Se quedó quieto, sin articular palabra alguna, simplemente sintiendo el tibio aliento de la alienígena.
—…Eres más que eso… también me gustas mucho —No dejó que Starfire dijera nada, ya que cortó por completo el espacio que separaba a sus labios.
Starfire no acaba de creer lo que había escuchado, pero no iba a dejar pasar esa oportunidad, correspondió al beso de Robin con la misma entrega con la que él lo hacía. Sabía perfectamente que a Robin decir esas cosas le había costado bastante.
No pudieron evitar separase un poco, y es que el oxígeno es muy necesario. Starfire sonrió, enormemente feliz.
Un momento. Él le había dicho que era un mentiroso ¿Y que tal si mentía en ese momento también? ¿Debía creerle?
—N-no…—Se separó más de él, bajando la mirada para evitar mirarlo, y con el entrecejo un poco fruncido. No era que no le creyera del todo, pero quería prevenir… sólo eso. Ya había caído en una de sus mentiras antes, y había acabo sufriendo.
—Star…
—N-no. ¿Cómo sé que no me estás mintiendo, eh?
Robin esbozó una media sonrisa ¿Bromeaba, cierto? ¿O no? No sabía qué decirle. Se acercó a ella y unió de nuevo sus labios, esta vez profundizando más el beso.
—¿En verdad crees que mentiría con esto?
Starfire lo observó sonrojada, y con una amplia sonrisa dibujada en ella— Ya lo hiciste una vez —alegó, haciendo que Robin bajara la mirada. Pero ella esta vez ya no tenía dudas.
—Cierto… —aceptó él— Star, debes creerme, yo de verdad…
—Sí lo hago, te creo—se apresuró a decir ella— Pero lo que no puedo creer que hayas esperado hasta ahora para decírmelo —reclamó, aún confundida. Pero feliz.
Robin soltó una risita nerviosa— Lo siento, ya sabes… soy muy malo para estas cosas.
Starfire lo observó, divertida— No, en realidad eres más bueno de lo que crees —dijo antes de besarlo de nuevo. Pero luego pareció recordar algo, algo importante—. Robin, yo… es que es tiempo de ir a Tamaran.
—Aún… ¿piensas irte?... ¿Para siempre?
La joven no tuvo que pensar dos veces para responder:— No, creo que ya no será mucho tiempo… —sonrió— dos o tres semanas.
¡Vaya! Ahora sería sólo unas cuantas semanas. Se sintió aliviado de habérselo dicho a tiempo.
La verdad es que ella realmente sabía muy en su interior que no podría estar tanto tiempo sin ver a sus amigos. Apostaba a que hubiera estado queriendo regresar a la semana…
—Y si es así… tal vez yo podría acompañarte —sugirió, con una sonrisa— Los chicos se quedan aquí, cuidando la ciudad y nosotros…
—¡Ah, no, viejo! ¡Si tú vas, nosotros también! —interrumpió el verde desde el umbral de la puerta de la habitación de Robin.
—Déjalo, bestita, no ves que quieren estar solos —agregó el joven mitad robot, dando especial énfasis en la última palabra. Y Raven, quien estaba a su lado no dijo nada.
Robin abrió los ojos, totalmente horrorizado.
—¡¿De-desde cu-cuando están allí?! —chilló.
—Apenas unos minutos… —respondió el Chico bestia, muy divertido al ver la expresión de horror que había puesto su amigo.
Ambos chicos sintieron como sus mejillas comenzaron a arder, y es que estaban tan o más rojos que un semáforo en plena señal de alto.
—No me culpes, yo les dije que no debían… —comenzó a decir Raven, pero no pudo terminar, ya que quedó por alguna razón totalmente paralizada. El líder titán la observó con extrañeza, y luego observó que sus amigos quedaron en el mismo estado que el de Raven. Se preguntó inmediatamente la razón, pero no tuvo ni que preguntar, pues parecía que la gótica le había leído la mente:— ¿Tu… antifaz?
¡Que estúpido había sido! Número uno, por dejar la puerta abierta, sabiendo que sus amigos eran muy curiosos, y número dos, por olvidar por completo volver a ponerse su antifaz. Rápidamente se lo colocó.
Cyborg, Starfire y Chico Bestia comenzaron a reír a carcajadas ante un apenado Robin.
—Bien, chicos, alisten sus cosas que nos vamos a Tamaran —vociferó Cyborg, haciendo señas con las manos para que Chico bestia y Raven salieran de la habitación.
Raven entendió la indirecta al instante, y cogiendo al joven verde por el brazo, lo arrastró hasta afuera de la habitación del líder.
—¡Oye, eso duele!
·...·º*º*·…·-·...·*º*º·…·
Los titanes subían su equipaje a la Nave T, éste no era mucho, ya que la pelirroja les había prometido estar allí no más de dos semanas, y si decidía quedarse un poco más, no importaba porque esta vez sabían que su amiga regresaría pronto.
Él iba a estar preocupado por la seguridad de Jump City, aunque confiaba mucho en sus amigos, los Titanes del Este, estaría comunicándose con ellos a diario asegurándose que todo estuviera bien.
—¿Todo listo? —interrogó Robin.
—Sí, mi capitán —Contestó el chico verde, mofándose, después de colocar la mano derecha a la altura de la frente. Y luego pareció recordar algo sumamente importante—. Uh, no debo olvidarme de ir al baño —agregó antes de salir corriendo.
—¡Sí, esta vez no quiero más accidentes inoportunos, Bestia! —gritó Cyborg desde el otro lado del salón, dándole los últimos ajustes a la nave T.
Starfire llegó con una sonrisa al haber observado la escena.
—No me creo que de verdad tengan ganas de ir —la pelirroja miró al piso—. La última vez no los vi muy contentos, parecían más bien… fastidiados.
—Fue por las circunstancias, Star.
—¿A qué te refieres? —preguntó ella, sin entender.
Robin hizo una mueca de disgusto, y enseguida llegaron a su mente los recuerdos de su estadía en Tamaran— Bu-bueno, tú ibas a casarte con… esa cosa verde, y nosotros…
—¡Sí, es cierto! —intervino Chico Bestia, quien recién acababa de llegar del baño— Lo recuerdo muy bien, Robin se puso bastante celoso —continuó, bajo la mirada amenazante de Robin—. Y hubieras visto cómo estaba cuando…
—¡Chico Bestia…! —gritó Robin, un poco sonrojado.
Al escuchar el tono de voz tan cortante que había utilizado su líder, corrió hacia la cocina entre risas, recordando que debía prepararse tres emparedados de tofu.
Starfire sólo atinó a sonreír, pero luego se imaginó a Robin… ¿celoso?— ¿Eso es cierto?
El chico la observó con asombro— ¿Qué? No… yo no soy celoso —terminó desviando la mirada hacia otro lado.
La pelirroja rió por lo bajo, él se había puesto aún más colorado— En algunas ocasiones… no sabes mentir.
—Lo sé —aceptó él, mirando al suelo.
Una hora después, la nave T ya estaba saliendo de la torre, para llevarlos al planeta ubicado en el Sistema Vega, Tamaran, hogar de la princesa Starfire. Esta vez los titanes no tendrían tantas preocupaciones como la primera vez, ya que en primer lugar, habían encargado la torre a los titanes del este. Y el segundo punto era… que Starfire no iba a casarse.
Esta vez disfrutarían su estancia en Tamaran… o al menos eso iban a intentar. Sí es que las camas no los devoraban primero al dormir, claro.
Fin
·...·º*º*·…·-·...·*º*º·…·
(1): Esa especie de "bolso" que usa Starfire como su equipaje para viajar a Japón, en 'Trouble in Tokio'.
Fragmento de la canción: Locura Automática – La Secta.
Notas de la autora:
Lo primero que tengo que decir: ¡Lo lamento! Mi intención era tener el capítulo listo por lo menos a quincena de este mes, pero desde que comencé el colegio no he podido ni siquiera pasar por Fanfiction. (¡Me explotan T.T!).
Bueno, en segundo lugar: ¡Bajen sus tomates! xD. Después de todo decidí que fuera un final… feliz. Tenía otra opción en la que Robin sufría más… ¿A que hubieran preferido ésa? X).
Espero que les haya gustado el final. Estoy abierta a críticas (pero por favor que sean constructivas), quejas, opiniones, etcétera… =P.
Y bueno, obviamente millones y millones de gracias a todas las lindas personas que leyeron, mandaron reviews, agregaron el fic a alerta y/o favoritos :3 Por favor, su opinión es muy importante para mí, es la segunda historia que escribo, ¿Sigo o mejor me dedico sólo a leer? :)
Ah, sí. A continuación respondo los reviews del capi anterior:
Lucía y Shadow: Muchas gracias por el review, chicas ^^. Me alegro tanto que les guste la historia aun siendo de esta pareja. Por cierto, me disculpo si les molestó lo que dije en aquel review… Es que yo a Raven la veo como una buena amiga de Robin.
En fin, espero que este capítulo final les haya gustado, regresó la Star empalagosa xD. Me encantó su review y su sinceridad. Y bueno, lamento mucho la demora.
LoReNa!: ¡Nueva Lectora! ^^ Que bueno que te haya gustado la historia, y ojalá el final también sea de tu agrado. ¿A que no sabías que sólo faltaba un capi? xD. ¡Gracias por tu review!
Sakima: Hola ^^. Bueno aquí está el cap final… ya ves que las cosas sí se arreglaron, aunque por poquito y Rob ya no le decía nada. Espero que el final te haya gustado. Gracias por el apoyo :3
Ashrriel: Muchísimas gracias por todo tu apoyo :3. En verdad espero que este cap te haya gustado, cualquier cosa como ya lo puse arriba, estoy abierta a críticas. Al final Robin sí se lo dijo, aunque el tonto esperó hasta el final xD. ¡Bye!
Anita-moon: Ana, gracias por tu review, y por favor guarda tus instintos asesinos, ya ves que Robin logró decírselo. ¿Te gustó el final? ¿si? ¿no? ¿a medias? xD.
Sweet Starfire: Gracias por tu review, por cierto, me hiciste reír xD. Al final Star sí se va, pero con él… así que por favor no se la cortes a Robin (La cabeza, claro xD). En serio espero que te haya gustado, bye.
Yess: ¡No me mates! No quería demorarme… pero ya ves, así es el colegio u.u Gracias por tu review, y por seguir la historia :3 Me alegra que te haya gustado, y espero este cap también. Bye!
Raven Sakura (y Black): ¡Konnichiwa! Gracias por el review, chicas. Y por haber seguido la historia. En serio me disculpo por la demora, cuando dije que me explotan en el cole, iba en serio u.u Y bueno, pasando a otro tema… Robin baka y mil veces baka xD. Aunque no me negarás que en este cap fue algo Kawaii :3 (Ya debes saber lo que significa :P). Espero que te haya gustado el final. Bye!
Mimi: Rayos, creo que el review llegó cortado u.u, pero de todos modos muchas gracias por leer la historia. Y ojalá este cap te haya gustado.
Eleonor Rigby: ¡Otra nueva lectora! Muchas gracias por tu review :3 Y en serio me disculpo por demorar… Ojalá que el final haya sido de tu agrado ^^. Bye!
Y… entonces… ¿Hasta la próxima? :3 (No sé que decir xD)
Se despide,
Kumi-chan.
