#04. Gusto
"Pretextos"
No era que no la amara, eso nunca. Porque ese pensamiento era quizás mas absurdo que la condición en la que ahora se encontraba. Pero tenía tantas cosas que hablar con ella, que cuando la vio, todo su mundo se derrumbó.
Tenía sueños, ilusiones y la gran idea de una vida junto a ella, pero eso no era suficiente para que su terquedad dejara a un lado el orgullo. Y verla delante de él, con el rostro inescrutable, hacía que su cabeza diera vueltas a medida que respiraba.
Ella lo había salvado aquella vez cuando se transformó, con el simple roce de su mano. Pero eso no significaba que aceptara seguir en su mundo con la terrible vida que según él les esperaba.
Y él lo sabía, al igual que ella.
Por eso, aquella tarde cuando después de una semana de su transformación se volvieron a ver, aunque sus rostros trataban de no dar mucha información sobre lo que cada uno sentía, el ambiente se llenó de una extraña tensión.
Ambos permanecían quietos sin que estuvieran pensando realmente cual era el siguiente paso a dar. La improvisación parecía perfecta, y de esa forma pasaron los primeros minutos.
Era difícil saber que pasaba por sus mentes, y cada uno trataba de adivinar el pensamiento del otro. La cara de Fleur era descifrable, aunque solo para él que la conocía a la perfección. Su gesto por demás petulante, con la nariz ligeramente alzada y la mirada desdeñosa, habría dado la impresión a cualquiera que pasara junto a ellos, que la chica era engreída y mal educada. Pero no él.
El sabía que aquel rostro que ahora se escondía bajo una perfecta máscara, no era solo sino una forma de protegerse, de no mostrar realmente lo vulnerable que se encontraba en ese momento, porque aunque ella venía dispuesta a no irse sin Bill, no quería empezar rogando, no era su estilo. Aunque la idea no era descartada.
En cambio él, era harina de otro costal. Su rostro, que había quedado en parte deformada como resultado de los múltiples zarpazos de su agresor, le infringían un gesto siniestro que solo ella era capaz de mirar, porque sabía que debajo de aquellas profundas heridas había un joven igual que cualquier otro que conociera. Aunque decir que era común era no hacerle ninguna justicia. Así que decir chico especial era perfecto. Su chico especial. Y por esa razón, Fleur no aguantó más sin hacer nada mientras lo observaba.
Sus pasos finos y ligeros la hicieron avanzar, aunque no hacia él. Y eso hizo que el rostro de él, albergara pronto el gesto de desconcierto. Cosa que no pasó desapercibido por ella.
El suave caminar de la chica la llevó no muy lejos, y es que después de acordar encontrarse en un lugar parcial, un parque en un condado mágico parecía lo indicado. Así que el hecho de que unos juegos infantiles estuvieran instalados en una esquina, no era nada extraño.
Lo extraño resultó cuando Fleur se dirigió a ellos, y con un movimiento mas suave del que alguna vez había observado Bill, tomó posesión de un columpio y comenzó a mecerse… como niña pequeña.
Él solo la observó intranquilo por no saber a donde llevaría todo esto, y maravillado por ver de cuantas formas lo podía enamorar esa chica.
Fleur mantenía los ojos cerrados cuando habló y como tema casual solo dijo:
-Ya sabes que no serás un licántropo completo-
El silencio solo lo rompía el chirrido del metal al moverse arriba y abajo. Bill ya dejaba de verla, y ella solo abrió los ojos cuando escuchó por el ruido de hojas secas que él se alejaba.
-¿Porqué te preocupas?-
Los ruidos del columpio fueron parando y de pronto Fleur se incorporó a un lado de Bill con gesto serio, firme. Él solo esbozó una sonrisa deforme, y el gesto le dolió por algunas heridas sin regenerarse.
-¿Por qué me preocupo?- Su tono era irónico.
Fleur decidió ir detrás de él, a medida que él caminaba y evitaba su mirada, ella aun así no se desprendía de la de él.
-¿Crees que te voy a deja ir así de simple?-
-Solo déjame ir Fleur, no te merezco¿no me ves?-
-Te veo…- Una sonrisa triste paso por su boca, mientras él se daba vuelta y sus caras se encontraban frente a frente. Una ráfaga de viento frio la estremeció.
Bill mecánicamente tomó su chaqueta y comenzó a quitársela, alegando que se la pusiera, pero la reacción de ella fue inesperada incluso en su trazado mapa que tenía. Y los cálidos brazos de ella lo rodearon.
-No tengo frio.-
Su suave abrazo trajo de repente a la superficie todo lo que pretendía dejar de lado esa tarde en el parque, y se descubrió con la fuerte renuencia de abandonarlo todo. Sus sentidos más despiertos de lo normal hicieron que no se perdiera ni un solo detalle de ella. Sus cinco sentidos estaban alertas, y fue así como decidió ir probando uno a uno, para descubrir solo que era mil veces mejor que antes.
Su tacto dibujo la larga columna de ella, al tiempo que ella se aferraba aún más hacia él. Su olfato se estremeció cuando su nariz tuvo su rubia cabellera al alcance. El perfume natural que de ella emanaba le resultaba exquisito, y por un momento temió ser indiscreto, pero ella ni se inmutó.
En cambio sus ojos brillaron cuando la puso frente a él, todo el absurdo discurso que le tenía preparado se fue debilitando con su mirada. Los ojos de Fleur profundizaron el momento en que él se encontró por varios minutos hipnotizado por el color de sus pupilas, y sobraba decir que Bill estaba cien por ciento seguro que los poderes de Veela no estaban siendo descargados sobre él. Los conocía tan bien, y nada se comparaba a este momento.
Nada.
Por eso cuando abrió la boca para hablar, lo único que atino a pronunciar, era quizás el único sentimiento que de verdad imperaba sobre cualquier otro, y lo supo por la sinceridad de su voz, y los ojos expectantes de ella.
-¡Te amo!-
Pero si aun creía que ese duro conjunto de sensaciones no eran suficientes, cuando su torcida boca se posó en los labios de ella, su sentido del gusto le recorrió todo su cuerpo por demás tenso, aflojando cada músculo hasta dejarlo ligero. Y el beso que compartió como sino existiera nadie más que ellos dos en ese momento, bastó para dejarle claro cuan duro iba a ser, más que duro si se ponía a analizarlo fríamente, pero la calidez de sus labios, le hizo saber que era un beso completamente aceptado, y por consiguiente…
… que él era aceptado completamente.
-fin- Beteo: Nayades.. como siempre digo, has resultado en una enorme ayuda.. gracias!
Rose, Wendy.. mil gracias por dejar sus valiosas opioniones, ambas saben porque.. gracias!
SOWELU
