¡Hola a todos:

Siento mucho la tardanza pero como dije estoy bastante ocupada. Prometo escribir más a menudo cuando pase este mes.

En contestación a algunos e-mails privados que me ha llegado, he de decir que Tryllekunstnere NO ES QUENYA, sino que es Noruego y significa "magos". En este capítulo veran que el saludo que hace Kaoru está también en este idioma y la réplica se la darán en japonés.

¿Que por qué este idioma? Muy fácil porqueadoro Noruega.Por lo que no se extrañen cuando sigan leyendo el fic y vean nuevas reseñas a la cultura nórdica.

Por último decir que Rurouni Kenshin no es mío sino de Watsuki-sensei y tampoco Piratas del Caribe que es de Gore Verbinski.

Nos vemossss

Capitulo 3º

REENCUENTROS

Después de llevar tres semanas en aquél sitio, el pequeño albino había vuelto a recobrar su sentido del humor y su alegría. Los días pasaban rápidamente, por la mañana, ayudaba a Aoshi en la herrería a realizar el pedido que le había encomendado ese loco capitán que tanta gracia le hacía, y por la tarde, jugaba con la señorita Makimachi. Pero sin duda alguna, ansiaba siempre el momento en que Kenshin venía a verlos por la noche y le contaba historias alocadas de su pasado reciente.

Lo único que le desagradaba de aquél lugar, era ese hombre con el flequillo en forma de sauce llorón... pero ese tipo era todo menos llorón. Se llamaba Hajime Saito, y aunque representaba la ley, a Kristian le daba mucho miedo. Parecía como si con sus ojos ambarinos pudiera detectar que el pequeño escondía un oscuro secreto.

En la mañana del miércoles, de aquella semana, la puerta de la herrería se abrió de golpe. En el umbral se podían ver dos sombras negras de considerable altura. Aoshi se acerco hasta ellas.

- Comodoro Saito, Alférez Cho... ¿En qué puedo servirles caballeros? – Los hombres entraron tras cerrar la puerta.

- Veníamos a pedirte que hagas una nueva remesa de floretes. Una quincena en total. – Dijo el pelinegro.

- Hace poco que forje nuevas espadas... ¿Salieron mal?

- No. – Entró en la conversación el rubio.- Es sólo que viene un nuevo destacamento de soldados a la isla... Es decir, más molestia para Battousai. Deberías avisarle para que salga corriendo como una nena... – Los centellantes ojos de Aoshi se clavaron en el molesto hombre. - ¿He dicho alguna grosería?

- Ninguna... porque según tengo entendido esa"nena" te dio una paliza la última vez que os encontrasteis... lo que quiere decir que tu reputación es pésima si te dejas vencer tan fácilmente por alguien así.

- ¡Estaba bajo de defensas!

- ¿A sí?

- Sí, estaba con fiebre y...

Saito viendo que Cho había conseguido llamar la atención del herrero, como tenían planeado, se acercó hasta el albino mientras los otros se enzarzaban en una disputa verbal.

- Buenos días pequeño...

- Hola señor – Le saludó con una pequeñísima reverencia con la cabeza.

- Es la segunda vez que te veo y estás muy cambiado... más alegre que aquella vez ¿Qué tal llevas tu estancia aquí?

- Muy bien, señor. La gente es muy agradable...y... – Esa mirada penetrante le estaba poniendo nervioso.

- ¿Y? – Se acercó más a él, invadiendo su espacio vital.

- Y... la... ma... mayoría me... tr...tra... tratan muy bien...

- ¿Por qué tartamudeas¿A caso te doy miedo?

- Yo... Creo que debo... terminar una... cosa... Me marcho...

- Se que ocultas algo y voy a descubrirlo – Le siseó amenazante mientras le agarraba por los hombros.

- Márchese, viejo– Le encaró de repente.

- ¿Cómo? – El Comodoro ahora estaba confundido, el niño había pasado de estar casi muerto de miedo a enfrentarlo, y además, con tono grosero.

- Le estoy dando la posibilidad de marcharse sin tener problemas... – Le murmuró por lo bajo.

Qué gracioso... ¿Me amenazas? No voy a irme.

Entonces sufre – Los azulados-blanquecinos ojos del pequeño se pusieron totalmente blancos.

- ¿Qué demonios? – El comodoro le miró penetrantemente a los iris.

Dos pequeñas luces salieron de los ojos de Kristian para clavarse en los de Saito y éste ya no pudo hablar más. Empezó a sentir cómo su sangre se espesaba y solidificaba en bloques de hielo. El palpitar de su corazón empezaba a fallarle y podía escuchar cómo éste latía más y más despacio cada vez. Intentó moverse pero sus músculos no le respondían. Y luego, no supo más de sí, los ojos de su captor se cerraron y él calló al suelo como un bloque pesado.

- ¡Saito! – Gritaron los dos hombres a la vez cuando escucharon el estruendo de la caída.

- ¡Jefe! – Cho le miraba preocupado – ¡Está helado! Creo que ha enfermado al hacer tantas guardias seguidas por la noche...

- ¡Tenemos que llevarle al médico! – Exclamó Aoshi – Kristian quédate aquí, si viene alguien le dices que venga por la tarde. – Éste sólo asintió.

Los hombres se marcharon cargando al inconsciente Comodoro al médico mientras el pequeño cerraba la puerta y se recostaba sobre ella llorando.

- Por poco lo vuelvo hacer... – murmuraba entre sollozos – ¡tía Kaoru ayúdame!...- gritó desesperado.

Por la tarde, un barco arrió en el puerto. La mayoría de sus viajeros eran marineros mercantes pero, entre medias, se podía ver a una mujer extranjera muy malhumorada que se dirigía hacía el centro. Su aspecto era bastante rudo para el gusto de algunos. Llevaba unos pantalones muy anchos que eran sujetados por un cinturón de tela, y en la parte superior, vestía una camisa bastante amplia que dejaba ver el nacimiento de sus pechos, los cuales estaban tapados por unos vendajes. Sobre su hombro derecho sostenía un saco mediano que contenía todo su equipaje y en una de las manos mantenía un "paquete", alargado y algo curvado, atado con dos sogas pequeñas a una tela marrón que lo recubría.

¿Y ahora qué? Uhmm vamos a ver... primero busquemos un sitio dónde pasar la noche y luego me encaminaré a casa del Gobernador. – Se miró disimuladamente así mima.- Me tendré que vestir más apropiadamente¡agh! Odio los vestidos occidentales.

- Disculpe señorita¿le puedo ayudar en algo? – Preguntó un gallardo comandante que había estado observando, divertidamente, el comportamiento de ésta.

- ¡Oh! Sí, verá. Necesito hospedarme en una posada, para descansar del agotador viaje que he tenido. ¡Ah! Y que tenga buenas habitaciones, no quiero un "establo". – Le sonrió con dulzura.

- Si sigue todo recto por esta calle, llegará a la plaza principal. Allí a mano izquierda, hay dos posadas bastante buenas. Personalmente le recomiendo "Heaven", está muy bien acondicionada. Si dice que va de mi parte, los dueños le trataran estupendamente, ya que son mi cuñado y mi hermana.

- Vaya, muchas gracias señor...

- Drake, Ian Drake.

- Encantada pues. Ahora si me disculpa, iré a descansar. Nos vemos.

Sin decirle su nombre se retiró rápidamente del lugar, lo que menos necesitaba era ser rondada por un galán.

Cuando llegó al lugar indicado, pidió una habitación con ventanas a la parte trasera del edificio. La habitación no era muy grande pero poseía todo lo necesario: una cama grande con una sábana y dos mantas, un armario pequeño, una mesita junto a un taburete de madera, una palangana al lado de una jarra blanca con agua y, para terminar, un espejo mediano colgado en la pared, la cuál estaba algo deteriorada.

- No es un palacio... pero servirá. – Murmuró para sí.

Una vez que dejó su petate, bajó a la calle de nuevo y se encaminó a una tienda de ropa femenina. Compró un vestido vitoriano de color blanco ceniciento que iba conjuntado con un corsé, el cuál, con ayuda de la dependienta, logró milagrosamente ponerse.

Con la llegada la oscura noche sin estrellas, se encaminó en busca de Kristian.

Muy lejos de allí, en la Ciudad inglesa de Dover, un hombre de pelo rubio y ojos negros como el infinito abismo, controlaba desde el muelle que estuviera todo preparado para su viaje. Vigilaba a sus sirvientes minuciosamente, asegurándose de que sus efectos personales eran colocados como había dispuesto. Un hombre robusto se acercó a él.

Señor Westman - hizo una reverencia - hemos terminado ya. Zarparemos en breve.

- Bien – Dijo con una fría voz aterciopelada. – Espero que tus informes sean correctos, no como la última vez Hilton, y capturemos a la "llave" para el despertar de nuestro líder. O una muerte rápida, será lo que ansíes en el resto de tu vida agonizante – Pronunció cada una de las palabras relamiéndose de su efecto como si fuera una serpiente antes de atacar a su víctima con el mortífero veneno de su ser.

- E..e..entiendo.. Señor...

- Puedes retirarte, estaré en mi camerino. No quiero que se me moleste a menos que sea totalmente necesario. Meted a los esclavos pronto en las celdas, lo último que necesito son habladurías. Dadles pan duro y agua, les necesito con vida por ahora...

- Así será, mi señor. – El hombre hizo una inclinación y se encaminó hacia sus otros compañeros para indicarles las instrucciones.

- Esta vez nadie te salvará... caerá el último vestigio de la maldita Casa de los Tryllekunstnere... el pequeño Sørensen – Murmuraba mientras se introducía en el barco.

En la única mansión de Dolphin´s Port, tres adultos miraban preocupados al niño que no había querido probar bocado en toda la cena. Veían cómo solo asentía distraído a los monólogos divertidos del pirata mientras miraba constantemente hacia la gran ventana del comedor.

- Ya está aquí – Les sonrió a todos y salió corriendo hacia la puerta de la entrada.

- ¿Qué..¡Espera! – Fueron todos tras él.

- Ella ya vino. Está aquí. ¡Vino al fin! – Gritaba por toda el pasillo.

Gracias a todos los cielos que nadie escuchaba el alboroto, ya que todos los sirvientes estaban en sus respectivas casas por orden de Misao desde que cierto aficionado al ron venía a cenar todos los días.

Descendieron por las escaleras como si fueran auténticos potrillos salvajes corriendo por el prado hasta llegar a sus objetivos: el líder de la estampida, iba hacía el pomo de la puerta de la entrada, y el resto, tras él para que no se hiciera daño al cometer alguna locura, pues aún no entendían nada de nada.

En el porche había una nipona, que maldecía a todos los dioses por tener que ponerse esos ropajes. Justo en el momento de alzar su puño para llamar con suaves golpes al portón, un torbellino blanquecino se tiró encima de ella cubriéndola de besos. Ante tal sorpresa, la mujer no pudo más que abrazar a ese ciclón con afecto mas no pensó en mantener el equilibrio y ambos cayeron.

- ¡God natt, Bishonen! (Buenas noches, niño lindo) – Dijo la oriental tras volver en sí de su rudo aterrizaje.

- ¡Konbawa, Obasan! (Buenas noches, tía) - Contestó el pequeño pletórico. No pudo seguir con sus ataques de besos y abrazos a la pelinegra, ya que unos carraspeos le devolvieron a la realidad.

- ¡Ejem! – Ambos se levantaron del suelo y miraron a la pareja joven que tenían en frente.

- Buenas noches. – La mujer de ojos rasgados hizo una reverencia. – Soy la Señorita Kamiya y he venido para llevarme a este pequeño diablillo – Le sonrió mientras le acariciaba con la mano derecha la cabeza.

- ¡Oh! Pase por favor – Dijo la joven de ojos verdes – Él es Aoshi Shinomori y yo soy Misao Makimachi.

Detrás de la puerta, se escondía el loco proscrito mientras escuchaba atentamente la voz de aquella mujer. Sí, no había duda alguna ya, era ella. Por fin podría "vengarse". Su cabeza empezó a divagar varias maneras de hacerlo pero no pudo pensar mucho. Delante de él, se encontraba una hermosa visión que le aturdió todos sus sentidos.

Trago saliva. Su vista comenzó recorriendo aquellos delicados pies que estaban mediocultos por los pliegues de la falda y los zapatos finos. Siguió su particular estudio un poco más arriba, recordando sus bien torneadas piernas hasta posarse en esas peligrosas curvas de su cintura y las de su pecho, que se dejaban notar por ese vestido ceniciento. Con toda su fuerza de voluntad para contener su flamante libido, miró su rostro muy poco maquillado. Tenía unos carnosos labios rosados pero no bastos que quedaban perfectos en su cara, sus pómulos tenían un leve sonrojo que la dulcificaban aquellos azulados ojos, fríos como cuchillas afiladas. Para terminar, llevaba su largo pelo recogido en una coleta alta atado con un lazo blanco, que contrastaba con su pelo azabache.

- Esto... ¿Dónde está tío Kenshin? – Preguntó inocentemente el niño.- Quiero presentarle también a Obasan.

- Estoy aquí. – Se acercó con paso majestuoso y se colocó a la altura de la invitada. – Encantada querida, mi nombre es Himura... Kenshin Himura... – Cogió la mano de Kaoru y la beso como un caballero.

Ella se había quedado pensativa. Se preguntaba a sí misma de qué conocía a ese hombre, su cara y su forma de andar la resultaban tan familiar... y de repente, como un rayo que estalla en medio de la oscuridad iluminando todo, le recordó. Fue entonces cuando se quedó shokeada por un segundo.

Su mente la sacó de su trance gritándola que tenía que salir de aquél sitio cuanto antes...

A su problema inicial se le juntaba otro más, que era, ni más ni menos, ese tipo que tenía delante.

Notas de la Autora: Bueno... este capítulo sobre todo es para dar la entrada a Westman y como habeís podido comprobar dar a conocer un lado tenebroso del pequeño... creo que ahora algunas ya no querrán adoptarlo jajaja... (verdad Kaoru Oro Himura? jur jur)

Y ahora pasamos a contestar los reviews:

Kaoru Oro Himura: ¡Hola loquilla mía!Me alegro que te guste la historia nena y aunque en este capítulo hay poquito KenJack y K&K el siguiente capítulo creo que serán los principales de la acción. Respecto a lo de ponerlas alocadas... cariño jur jur hay q reservarse para más adelante porque te aseguro que mi toque en esa faceta no se puede perder jajajaja XD ¡Ah! y sobre las tíldes sí que salen pero en el e-mail que te llega a tu correo nops. Bueno, muchos besotes! ciaoo! (P.D. Gracias por el review)

Ghia-Hikari: ¡Hola! Recibir un review tuyo es toda una alegría, soy una seguidora de tus fics y me ha sorprendido gratamente que leyeras éste intento de historia. Intentaré seguir lo más pronto que pueda con la historia y por favorrrrrrrr continúa con el Misterio del Caballero del Fénix. Hasta prontooo. (P.D. Gracias por el review)

CiNtHiA: ¡Hola! Siento si en el otro review no me expliqué bien jeje pero lo que te quería decir es que eres de las pocas personas que creo que se leen todos los fics y dejan reviews, y eso deberíamos de agradecertelo todos porque das ánimos para continuar escribiendo. Por cierto, como has visto ya se han encontrado e intentaré que en el próximo capítulo sea más K&K. Hasta el próximo capítulo!. (P.D. Gracias por el review)

Ane himura: ¡Holaaaaaaa guapísima! Sensei veo que sigues leyendo mi historia, eso me agrada mucho :-) Estoy muy contenta por ello. Por cierto, veo que la personalidad de Ken te ha impactado jejeje en este capítulo sale poquito pero en el próximo le verás con sus locuras y sobre todo esa dulce "venganza" hacia Kaoru jur jur. Espero no ahber tardado mucho en actualizar, si es así lo siento --U. Gracias por todo cielo y ¡hasta prontooooooooo! (P.D. Gracias por el review)

KaoruHimura IX: ¡Hola! Ante todo muchas, muchas gracias por tu review, es bueno tener críticas para mejorar la historia y más si son de alguien que es tan buena escritora como tú. Respecto a los tiempos verbales irán de esta forma: diálogos en presente y la narrativa en pasado al estílo de los cuentos antiguos, a al menos esa es mi idea e intentaré no meter la pata en ello. Siento mucho si en los otros dos capítulos lo he hecho mal y os he despistado, perdón. Sobre las descripciones del paisaje y los pensamientos, iré poco a poco introduciendo estos aspectos enlos siguientes capítulos para ir desarrollando la historia, aunque reconozcoque las descripciones de sitios y cosas se me dan bastante mal. Por último decirte quetú (puedo tutearte,verdad?) de pésima imaginación nada, has hecho historias fabulosas como Engel, Save my soul, Moskau...O aquellas dos historías que no las he vuelto a veren la web como eran: It´s so complicated? con un empiece muy fuerte o la otra en la que Ken y Kao eran polícias y se habían separado tras ser bastante "brusco" Keny tras 3 años (creo) se volvían a encontran poruna misión policial contra Shishio. Me apenó mucho que no siguieras con ésta última... estaba la idea genial hecha.Pero para mí, tu mejor historia es Sonrisa Ciega, me la he leído y releído muchas veces y sigue fascinandome. Asi que... nada de decir que tienes malas ideaso te pego con el bokken de kaoru, eh? Muchas gracias por todo y acepto gustosa todas las críticas. Hasta prontoooo!(P.D. Gracias por el review)