#02. Vista
"Juegos malabares
Cuando eres pequeño nadie te dice porque, pero el punto es que 'odias a las niñas'. Sabes que por lo general los juegos se desarrollan divididos en el bando de ellas y el de ellos, y que tienes que ajustarte a esa regla no establecida porque sino seguro tu grupo de amigos te tomará el pelo.
Conforme vas creciendo puedes darte cuenta que de repente ciertos juegos son permitidos, que ya no parece tan malo que ellas se acerquen a tus territorios. Tanto que descubres que las niñas pueden ser amigas también.
Y cuando un nuevo mundo se descubre ante ti, y te das cuenta que en el colegio todos son iguales, que la barrera es más delgada que nunca jamás, te divierte el hecho que no te apetece conocerlas del todo, que tienes sus ideas algo reventadas y que el término 'locas' es algo que las definiría a la perfección.
Lo cierto es que te ponen de nervios cada vez que sueltan risitas burlonas y van detrás de ti por los pasillos argumentando que tu eres él que acaparas el camino de ellas, y que de algún modo, de repente te encuentras involucrado en alguna historia de amor terriblemente fantástica, por el simple hecho que las volteaste a ver y tus locos impulsos hicieron que subieras las comisuras de tu boca. ¡Que fatalidad!
Ahora tienes que lidiar con ser el novio imaginario de al menos cinco chicas más. Y solo llevas en el colegio dos semanas, te suena fatal tener que huirles por un año. Pero luego encuentras que no estás solo en este camino, que hay chicos de tu grado, de tu casa, que tienen la misma clase de paranoia, y que en eso están juntos y como mutuo apoyo, idean formas de burlarse de sus locuras. Que sepan que los leones pueden con el problema.
Ahora ellas incluso dejan de verte a ti y ponen los ojos en objetivos más grandes, chicos de años más arriba, que sin duda están igual de rematados que ellas porque la situación no les desagrada en absoluto. Entonces el miedo te invade, con la simple idea que algún día te suceda lo mismo, que pierdas la cabeza y comiences a aceptar que corran detrás de ti como si fuera una situación normal. Y es que por más que seas un Weasley, tu valentía se ve quebrantada.
Y los años pasan, y las situaciones cambian. Y es fatídicamente perceptible porque tras obtener tu permiso para las salidas a Hogsmeade, el olor de cerveza de mantequilla es obstaculizado por las risas de chicas que están en las tres escobas. Corrección, no están en las tres escobas, están en tu mesa de las tres escobas. Para ser concreto, sentadas junto a ti en una especie de triple cita y tu ni cuenta te diste de cómo llegaste a decir que sí. Te sientes traicionero, como si hubieras dado tu brazo a torcer y sientes que tiene que ser remediado a como de lugar. Probablemente nunca más les volvieras a hablar.
Intentas a toda costa encontrar formas de salvar tu honor. Pero tu mejor amigo sucumbió un domingo que Joanne Right sacudió sus caderas y su cabello se colocó sobre uno de sus hombros para decir simplemente 'Hola' y rebobinas cien veces la escena para descubrir porque ahora tu amigo no para de hablar de ella, de su simpatía, de su cabello… ¡De sus ojos! Y entonces te devanas los sesos pero no hayas nada, simplemente tu "vista" no fue capaz de captar algo que obviamente lo ha vuelto loco, loco de remate, y solo comienzas a evaluar la situación.
Y te lo planteas en serio, porque ahora fuiste abandonado no solo por Martie, sino también por Luke, quien te había apoyado incondicionalmente en la cita dos días atrás, y ahora pasea con una cara de bicho raro por la larga mesa de Gryffindor, para colocarse justo en el peor lugar para tu resolución, justo al lado de Joanne quien con su otra amiga, ríen tontamente con otro grupo de chicas. Si tan solo supieras de que va la broma, les podrías dar un poco de confianza. Y quizás, solo quizás, la paranoia terminaría.
Y una mañana, cuando te diriges a toda velocidad hacia la clase de Trasformación, llevas tantas cosas en la cabeza que no te das cuenta como maliciosamente un cabete de tus zapatos se desabrocha y casualmente, se enreda en tus pies para hacerte caer. Tus libros van a dar lo más lejos posible como si de un ardid se tratase, y cuando crees que nadie te ve, descubres que tus libros ya no están a la vista y una mano pequeña, fina, se extiende en tu dirección para que te apoyes en ella. Sientes tu cara arder de la vergüenza, pues la chica que está a tu lado es nada más y nada menos que Rosie, la amiga de Patty, quien junto a Joanne te han quitado a tus mejores amigos. Y no sientes precisamente gratitud por el hecho.
Solo quieres irte, y rápido. Porque así evitarás que en poco menos de un minuto la chica en cuestión se suelte a burlarse de ti. Pero no puedes ni moverte. Te has atrevido a verla a la cara y esa acción ha hecho un click en tu cabeza.
De repente, si supieras que todo va a cambiar en cuestión de segundos, te irías. Pero en eso decides tímidamente hacerle un gesto de saludo. Un gesto por demás tonto considerado de tu parte, ya que solo haz alzado las cejas y has fruncido la boca, pero eso basta para que la chica sonría y te desarme. Si, te desarme. Y la observes de la peor forma que alguna vez lo haz hecho, mientras tu corazón se agita, y te preocupa, porque eso solo significa que tu mente capta lo que realmente pasa. Sabe que tu cuerpo reacciona a algo distinto, nuevo, y luego hace que tu cara se pinte de un rojo profundo. La chica solo dice dos palabras, y tu te despidas del viejo Bill para siempre.
-¡Hola Billy!-
-Rosie- Claro ahora te parece que recordarle su nombre es lo mejor.
-¿Todo bien?- Y entonces arruga la nariz en un gesto que crees que es inmejorable. Te agrada, te seduce, y tu ni cuenta te das de cómo.
-Em… si, todo bien. Solo yo, no me fijé y… tropecé.- Y te repites mentalmente No balbucees, no balbucees, no lo hagas tonto.
-Para mí, eso nunca pasó- Y te regala de nuevo esa sonrisa que hace que tu ritmo cardiaco aumente, y la crees demasiado agradable porque ahora puedes confiar en ella. -¿Ibas a transformación?-
-Si, ¿tu no vienes?- Vamos, vamos, vamos. Irreconocible.
-No, tengo libre porque viene mi madre… pero, ¿te veo en el almuerzo?- Y entonces sientes un malestar en el estómago, y te sugieres que no sería el mejor momento de mostrarte enfermo, entonces repasas los síntomas para ver como actuar, y resulta que nunca te has sentido así.
De hecho si es un malestar, pero no tiene que ver con sentirse realmente mal, hasta jurarías que es un buen síntoma, una pulsadita que va de la mano de pedirle a Rosie que se chiven los dos y platiquen un poco más.
-Claro. El almuerzo está bien, ahí te veo.- Y sientes que es mucho tiempo. Pero al fin vas a entender porque tus amigos se sienten con ellas sin reparo todos los días. Y entonces también descubres que al ver sus caderas contonearse mientras se aleja, tus ojos no pueden dejarla de mirar. Y ya ni siquiera batallas con la situación.
Ahora incluso la comienzas a extrañar, y eso te hace sonreír, hasta que entras a la clase y la profesora te pone cara de pocos amigos, entonces, solo ves el reloj, y la cuenta regresiva… comienza, solo para volverla a ver.
-fin-
Beteo: Nayades... gracias...!! merodeadora chii y todos los que leen que y no dejan rr, en serio, gracias por sus comentarios...!
Solo fantan Tres!! -
SOWELU
