#05. Olfato
"Travesuras"
El día había comenzado de manera común. Si se contaba como día común para cualquier Weasley, no haber causado algún tipo de desastre o haberse visto involucrado en algún problema con los vecinos, debido a que la pequeña niña de cabellos rojizos no tenía límites cuando se trataba de divertiste por su cuenta.
Y es que la vena de los tíos estaba en ella, ni como negarlo, cuando a cada segundo Bill tenía que dar explicaciones y disculparse con todas las personas a su paso… En su cuadra era todo un tema.
Al medio día, la pequeña familia paseaba con tranquilidad por las atestadas calles de Londres, habían decidido hacer una parada en uno de los mejores restaurantes del centro, antes de continuar la visita a casa de la abuela Molly. La pequeña niña estaba más que entusiasmada, y a sus casi tres años, iba sobre los hombros de su papá repitiendo como podía, que era más alta que todos los que veía pasar.
Y su papá orgulloso -es que no lo podía evitar- le iba festejando cada comentario aún ante los mohines de reproche que Fleur le devolvía. Ambos eran dinamita pura, era lo que decía ella todo el tiempo, y la complicidad iba más allá cuando Bill por lo regular, como buen padre, le salvaba de los regaños.
Caminaba dibujando círculos en el parque de la localidad, mientras la niña cantaba una canción sobre una araña o algo parecido, y Fleur iba a su lado ayudándola a terminar la estrofa cuando sin aviso alguno, una suave flor apareció de la nada pasando por las narices de Bill. El que hubiera un espeso árbol sobre ellos no lo advirtió. Solo la alcanzó a tiempo para pasársela a su pequeña hija que la agradeció riendo.
-Gaias papá-
Siguieron su andar hasta encontrar el restaurante que estaba repleto de personas por ser día festivo en el país. Y mientras esperaban en una esquina a que les otorgaran una mesa, un mesero se enredó con un cordón "invisible" y azotó en el suelo sin piedad, regando todos los platillos y bebidas que la charola portaba. Otra vez su hija se rió, aunque un poco más fuerte haciendo que varios curiosos de mesas cercanas la vieran con reprobación, para luego mirar a su padre por no saber educar bien a su hija. Bill solo le hizo con las señas que se calmara mientras él mismo se controlaba por soltarse a carcajadas. Salieron tan pronto Fleur advirtió algo sumamente extraño con la caída del pobre hombre. -"Cosas de magia"- murmuró, y jaló a su esposo e hija hacia la calle, mientras no dejaba de ver a Victoire con el ceño fruncido.
Concluyeron que después de ir a un parque de juegos cerca del lugar, irían directo a la casa de sus padres para comer allí.
El parque estaba dividido en dos áreas, el de juegos y una amplia zona donde podían correr a gusto. Y eso hicieron. Bill correteó a su hija por todo el parque como si tuviera tres años también, atrapandola, para soltarla minutos después volviéndola a atrapar.
Había unos cuantos niños en los juegos que reían y parloteaban sin parar, ya fuera en la resbaladilla o en los columpios, el griterío se dejaba escuchar por todas partes. Y Vic los veía con muchas ganas, a decir verdad, de salir corriendo hacia ellos. Pero Bill sobre este tema era un poco receloso, aunque como todavía no mostraba indicios de magia, bien podrían creer que era la gran imaginación de la pequeña si inocentemente contaba que sus padres eran magos. Y la dejó ir con los chiquillos de su misma edad.
Se colocó en uno de los columpios, haciendo vaivén lentamente sobre su lugar. Mientras la niña de junto lloraba porque su hermano mayor la había dejado sola sin mecerla.
-¿Poique ioras?- Sus palabras fueron firmes, aunque no muy claras.
-Porque no me puedo mecer sola- Le respondió la otra pequeña.
-Io te puedo aiudar- Y sin esperar respuesta, la niña que estaba junto a Vic, comenzó a mecerse lentamente. Y luego más fuerte, y más hasta que la niña casi se balanceaba en un ángulo de 180°, cuando su padre se acercó.
-¿Qué haces Vic?- Y la pregunta le sorprendió tanto a ella como a él. No es que él creyera que ya presentaba indicios de magia, sino que solo, tan solo la escena hacía parecer que así fuera.
-Nada- Y se bajó del columpio tan rápido mientras la otra niña comenzaba a ralentizar su impulso. Siguió a su padre saltando detrás de él.
Cuando llegaron a la casa de su madre, Bill decidió jugar otro poco con su hija, ya que sus primos estaban en cosas de niños. La levantó ágilmente para colocarla sobre sus hombros y ella gritaba de emoción mientras su papá comenzaba a correr por el jardín de la madriguera. Después de unas diez vueltas y haberse quedado sin aire, ambos se dirigieron a la sala repleta de cabezas rojas, con uno que otro negro, rubio o castaño, pero que de verdad eso parecía una convención de pelirrojos.
Se detuvo en una esquina con la niña aún en su espalda, mientras comenzó a relatar a todos los pequeños, una vieja historia de cuando su madre, le había querido cortar su "adorada" cabellera. Y todos rieron con la escena, cuando Victoire tratando de imaginar como hubiera quedado su padre sin su larga cabellera, comenzó haciendo ademanes con sus manitas de tijeras que iban quitando uno a unos los mechones rojos de su coleta.
-¿Algo se quema?- Bill comenzó a olisquear. -¡Juro que algo se quema!- Pero nadie le hizo caso ni le comprendió.
Bill había desarrollado tanto el "olfato" que era común que a cada rato diera indicios de cualquier olor extraño que llegara a su nariz. Aunque ese olor estuviera a varios metros fuera de la madriguera. Por eso habían aprendido a controlar el pánico siempre que juraba que algo se quemaba.
Hasta que su madre entró en la pequeña sala y todo el mundo calló, era tradición que llamara a comer a todos juntos. Pero no fueron esas las palabras las que salieron de su boca.
-Creo… que, algo se quema…- Y mientras daba un rápido vistazo a toda la habitación, los ojos de Molly se abrieron de golpe al percatarse que de la parte trasera del cabello de su hijo mayor, salían pequeñas volutas de humo. Y la pequeña detrás de él tenía una mano en su boca indicándole que no la fuera a delatar.
-Bill, te… ¡Te quemas!- Y Molly gritó tan fuerte mientras sacaba su varita de su bolsillo delantero y con gran rapidez quitaba a la niña de su espalda. -Aguamenti-
-¿Pero que ha pasado?- Bill se miraba con tristeza tu coleta ahora chamuscada. -¿Cómo no me di cuenta?-Y de pronto volteó a ver a su madre, a Fleur, a todos los presentes en la pequeña sala, y finalmente a su hija. La pequeña lo miraba como si por arte de magia, hubiera hecho quemar el cabello de su padre. Se arrodilló, y poniéndose a su altura, la miró sorprendido, como si la estuviera viendo de nuevo después de mucho tiempo, solo alcanzó a pronunciar.
-¡Felicidades, haz hecho magia!- Y la alzó para estamparle un sonoro beso en la mejilla.
-fin-
Beteo: Nayades
Mil gracias por tus comentarios, arreglos, cambios, y demás xD Bien dices, está un poco floja pero que llegó el bloqueo con Bill, al menos en este tema... era el que queria pero no fluyo igual xD
Espero lo disfruten!!
Wendy, Stef, Rose y Taniz... niñas!! gracias por seguir estas locuras... por cierto, pronto veran a Luna en estos pequeños momentos xD
Y falta unaaaa! uff
SOWELU
