Twilight y todos sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Rose - Renesmee -Bella

Regalo.

La caza resultó satisfactoria de una manera física, la sed fue aplacada, pero aun había un vacío en mi interior…; sentir el pelaje del animal, el cálido olor de la sangre en su cuerpo lleno de vida era el mejor recordatorio de lo muerta que estaba. Contrastaba horriblemente contra el frio de mis manos, la ferocidad de mis dientes al rasgar su piel, la fiereza de mi lengua al succionar la sangre… sentir cómo su vida se escapaba por ese orificio desde su cuerpo al mío me hacía sentir miserable, si fuera humana no debería estar haciendo esto, no debería estar en esta situación, ahora, sintiéndome así. Si fuera humana podría haber tenido una familia… Mentira, si hubiese seguido humana habría muerto desangrada, herida y destrozada en una congelada calle…

-¡Rosalie!

Lo ignoré mientras escuchaba sus rápidos pasos hacia mí. Sabía lo que diría, lo que haría, lo que pensaba…

-Rose, tanta brutalidad no es necesaria…

Lo ignoré con la tonta esperanza de que él también me ignorara.

-Rose, cariño, por favor, no tienes que hacer esto, no tiene por qué ser tan difícil.

Alejé ese cuerpo aun tibio de mi boca dejándolo caer al suelo, provocando un seco sonido con el impacto. Me puse lentamente de pie y giré hasta darle la cara.

-¿Recuerdas que te dije que necesitaba destrozar algo?, pues eso es lo que hago, es justo lo que necesito.

No dijo palabra sólo se acercó hasta que sentí sus brazos rodeando mi cintura mientras apoyaba su frente contra la mía. –Rose, esto te hará mal si te permites seguir adelante…

-Creo que debemos regresar, Carlisle estará preparando todo para cuando… vuelvan.- en un rápido movimiento me solté de su abrazo y corrí en dirección a la casa. Si estaba ocupada haciendo cualquier cosa me distraería, fuera lo que fuera, no quería seguir escuchando reproches.

Como suponía, aunque faltaban unas horas para que llegaran, Carlisle seguro ya tenía todo preparado, mientras subía las escaleras vi de refilón sobre la mesita del salón junto a las llaves de su coche y el maletín lleno de implementos, sin duda la examinaría tan pronto como pudiera, una pila de libros donde estaría buscando información sobre lo que podría ocurrir.

Alice me esperaba apoyada en la puerta de mi cuarto con una mirada acusadora en su cara de duende.

-Sea lo que sea que hayas decidido hacer sólo consigue que no logre ver más a Bella.

-¿Yo?

-Estás junto a ella cada vez que logro ver el borrón en el que se ha convertido, siempre junto a ella, y todos los demás distanciados, pero tú, jamás te apartas, ¿Qué es lo que harás?, ¿Qué ha sucedido?

Caminé lentamente hacia ella, intentando mantenerme tan indiferente como siempre y con el tono más calmado que encontré, le respondí.

-Sea lo que sea que haya decidido es sólo por el bien de Bella. Y ya sabrás si es que algo pasa....

-¡A ti nunca te ha importado lo que a ella le ocurra!- me acusó. Notaba cómo se enfurecía con cada sílaba que salía de nuestras bocas, lo cual me convencía para seguir firme en lo que me había auto convencido. Dio un paso a un lado para permitirme pasar.

-No haré nada que ella no quiera, si es eso lo que te preocupa, no le haré daño. No soy el monstruo que a veces parezco ser.- Y suavemente agregué suavemente mientras atravesaba la puerta.- Ya deberías saberlo.

Me quité la ropa mientras caminaba hacia el baño tirándola despreocupadamente al suelo, al llegar frente al espejo no pasé por alto la frialdad e indiferencia de mi rostro, sin duda ese había sido el motivo por el que Alice no insistió. La Reina de hielo había vuelto a tomar el lugar de Rosalie Hale. Sonreí a la imagen del espejo. En cuatro horas ya estarían de vuelta. Cuatro horas para que la máscara se callera. ¿En qué me había metido? ¿Y si Emmett tenía razón y este era el error más grande de toda mi existencia? No podía estar mal si Alice había visto eso.

Si estaba siempre junto a ella es porque así sería, ¿verdad?, lo que sea que hagamos estará bien… Bella confía en mí. En sus visiones soy yo quien está junto a Bella, entonces lo que sea que suceda estará bien, pero, ¿Por qué se había transformado en un borrón?, ¿qué demonios iba a suceder?

Al salir me vestí con especial cuidado, agarrándome como una verdadera sanguijuela a cualquier asunto que pudiera distraerme. Lamentablemente no era así como funcionaba mi mente. Me miré al espejo como si se tratara el de una extraña más que mi propio cuerpo, pero me gustó lo que vi. No tenía ánimos de hacer algo, sólo quería que pasara el tiempo lo más deprisa posible y esas tres horas que quedan aun de espera pasaran en un parpadeo. Un sweater verde de cuello alto y jeans eran la gran elección del día, no quería destacar más que de costumbre. Incluso tomé mi cabello en una coleta… Aun así, me veía hermosa.

Si esto resultaba bien, por fin estaría completa, después de tanto pensarlo, no podía más que llegar a la única conclusión posible. Esto terminaría bien, Bella confiaba en mí, yo la protegería y para bien o para mal, costara lo que costara, conseguiríamos mantener con vida al bebé. Era lo único que importaba, la razón por la que me había elegido a mí, el motivo era mantenerlo con vida, hacer lo imposible por traerlo a este mundo aunque todos estuvieran en contra.

Mientras salía del cuarto escuché cómo Jasper aun intentaba calmar a Alice, ajá, él también confiaba en que Carlisle y Edward estaban en lo correcto, él también aprobaba la decisión que habían tomado. Demonios, esto se pondría interesante. Entonces si Edward, Carlisle, Alice y Jasper estaban de acuerdo y Emmett sólo me apoyaría si Bella se veía lo suficientemente segura de lo estaba planeando hacer… Ella debería convencer a Esme, debía hacerlo o definitivamente esto no llegaría a ninguna parte. Sólo Esme era capaz de convencer a Carlisle… Maldita sea, esto cada vez estaba más cuesta arriba. Debía ser convincente, debía encontrar la forma de ponerla de nuestra parte, sin ella todo estaba perdido.

Cuando bajaba las escaleras tan lentamente como quien tiene la eternidad a su disposición, vi a Emmett dándome la espalda apoyado en el marco de la puerta de entrada. Seguro me escuchó bajar, pero no se volteó a verme. Estaba solo en la habitación, Esme estaba en algún lugar de la casa… o quizás había ido a ver los últimos detalles de la cabaña de Bella y Edward… Que afortunada de tener algo en qué ocupar su mente; Carlisle estaba en el hospital, se había ido hace algunos minutos, por lo que indicaba el reloj, debía acomodar su horario para luego ir con nosotros a recibir a los recién casados.

Bajé los últimos tres peldaños con un brevísimo salto y me quedé de pie observando el salón. Mis ojos, por voluntad propia se dirigieron al piano de Edward, una parte de mi estuvo tentada de ir y acariciar esas teclas, permitiendo a mis manos transmitir lo que fuera que sintiera en el momento… pero no, dejé pasar la idea. Estaba demasiado ansiosa para lograr algo armonioso.

Al final avancé la distancia que me separaba de Emmett y quedé sólo a dos pasos de su maravillosa espalda, tendí la mano para alcanzarlo, quise tocarlo, acariciarlo, besarlo… No es el momento… luego las llevé hacia atrás, donde era más seguro.

-¿Alguna novedad?- Pregunté mientras me paraba a su lado, aun con las manos entrelazadas en mi espalda.

-Nope.-Fue todo lo que dijo, aun sin mirarme. Pasó un largo minuto antes que suspirara y siguiera jugando aquel papel de creerse estatua.

-Ajá…- lo miré fijamente. Su mirada estaba centrada al frente, donde había… nada. Entonces, aun pensaba en nuestra última caza, pensaba exactamente lo mismo que yo, lo mismo que Jasper, Alice, y seguramente, lo mismo que ocupaba las mentes de Carlisle y Esme: Bella y su embarazo, lo que sucedería, lo que no permitiríamos que sucediera…

-Ya sabes que Edward querrá hacerte pedazos, ¿verdad?- preguntó aun sin mirarme.

-Confío en ti…y en que Bella pueda contenerle. Ya sabes, jamás hace algo que pueda dañarla…-hice una pausa al notar el significado de mis palabras- bueno, tú entiendes. Nunca se niega a algo que ella quiera… excepto esto, pero para eso estaré yo… y tú. Junto a ella.

-Aun no lo he decidido, Rosalie…- Por fin me miró y vi en sus ojos la preocupación que todo esto le provocaba- Pero sabes que jamás permitiré que te haga daño…

Esa mirada logró derretirme, como siempre que nuestros ojos se encontraban todo dentro de mí se removía. No quise seguir resistiéndome a su cercanía y acabé la distancia ciñéndome a su cuerpo con mis brazos firmemente sujetos a su cuerpo. Su respuesta fue automática, me envolvió con sus fuertes brazos y por fin sentí que todo estaría bien. Por lo menos así era ahora, con él todo siempre estaba bien. No había problema ni obstáculo que pudiera preocuparme al estar con Emmett. Estuvimos abrazados en silencio durante no más que unos segundos, mi necesidad de él nunca acabaría, no importaba la situación en la que estuviéramos. En un movimiento casi desesperado me aparté lo justo para impulsarme y alcanzar mi rostro a la altura del suyo, colgándome de su cuello, mientras él me sostenía entre sus brazos.


Perdón!

Ok.. xD, no me perdonen...un día me cansaré de pedir perdón, lo prometo...

Gracias por leer, comentar, pasar... lo que sea... gracias por estar.